Opinión anarchistflags1

Publicado el 18 de octubre de 2013 por Lusbert

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Pongamos los pies en el suelo

La historia es eso, historia. Que si bien es imprescindible la memoria histórica, no podemos seguir durmiendo en los laureles de las glorias del pasado y en sus logros. La historia nos ayuda a concer nuestro pasado y nuestros orígenes, y a la vez nos debe servir para ver en qué hemos fallado y en qué hemos acertado. Pero toca el ahora y el panorama actual no es para tirar cohetes ni por asomo. Nos encontramos con un movimiento anarquista reducido casi a la marginalidad dentro los conflictos sociales, ya no somos una fuerza política capaz de movilizar a las masas como lo fue antaño. ¿Qué es lo que nos ha pasado? Ante la actual coyuntura con la agudización de la crisis capitalista, urge que nos sentemos en la mesa, debatamos, valoremos y reflexionemos sobre nuestro papel hoy y cómo afrontar la situación en lo inmediato y de cara a la reconstitución como fuerza política con presencia en las luchas sociales, elaborando tácticas y estrategias que nos permitan avanzar y crecer tanto cuantitativamente como cualitativamente.

Hablando a nivel de España, la trayectoria del movimiento anarquista desde su desmoronamiento después del Caso Scala hasta hoy, ha estado en general marcado por la poca influencia en la realidad social que ha tenido. Sin embargo, en estos últimos años ha habido un cierto repunte y han emergido recientemente organizaciones de aspiraciones libertarias prometedoras. Aun así, queda mucho por hacer. Paralelamente, debemos reconocer, aunque desde un punto de vista muy crítico, el despertar de la ciudadanía con el 15M, pero al no haber una continuidad y ante la falta de objetivos y estructuras orgánicas más sólidas en muchas ciudades desaparecieron. Cabe especial mención las PAH que irrumpieron en el imaginario colectivo como un movimiento social que visibilizó el problema de la vivienda y toda la trama especulativa que se estaba detrás de ello y superó las espectativas de movilización incluso a los anarquistas, aunque nos duela reconocerlo. Y continúan hoy incansables en la defensa del derecho a la vivienda.

Ahora miremos hacia nosotros mismos. Nos hemos apartado de casi todo y lo que rescataría sería algunas CNTs y CGTs en el ámbito laboral. Pese a que nos duela, la autocrítica se hace imprescindible en estos momentos en los que más necesitamos estar presentes en los conflictos sociales. Si dejamos un vacío político en las calles, serán copados por otras fuerzas políticas que estén dispuestos a involucrarse, como pueden ser la izquierda parlamentaria, la izquierda marxista e incluso grupos filofascistas y neonazis. Sí es verdad que hay, en cierta medida, un anarquismo organizado, aunque en cierto modo de carácter endogámico y autorreferencial. ¿En qué fallamos? Sobrevivimos en gran parte como individualidades aisladas, ha habido cierta tendencia a atrincherarse cada grupito en sus chiringuitos, en algunos casos se llega al panfletarismo incendiario que solo leen la gente dentro del ghetto, a mantenernos al margen de los movimientos sociales por ser reformistas y alardear de nuestra pureza ideológica lanzando proclamas maximalistas… Incluso en algunos casos, el rechazo a la organización en sí y la renuncia a disputarnos un hueco entre los movimientos sociales que no se adapten a nuestro corpus ideológico. Ni tan siquiera algunos han sabido superar una rivalidad que en verdad no tendría mucho sentido entre las CNTs y CGTs. No digo que sean acertadas algunas críticas pero si nos ceñimos a eso, no iremos a ninguna parte.

Y nos preguntamos, ¿de qué nos ha servido mantener la pureza ideológica?  ¿De qué nos sirven organizaciones sobreideologizadas si no son capaces de dar una respuesta en lo inmediato? O lo mismo, ¿de qué sirve ir por nuestra cuenta separados de la realidad social y construyendo torres de marfil para sobrevivir? ¿De qué nos sirve encerrarnos en un individualismo autocomplaciente y reivindicar las acciones individuales? ¿Es que los movimientos sociales se tienen que adaptar a nosotros? Que el lector o la lectora se responda a sí mismo/a. Asumámolo de una vez: no tenemos la capacidad material para materializar nuestros intereses y reivindicaciones, es algo que hay que ir construyendo, en el cual, el primer paso que debemos dar es poner los pies en el suelo y analizar la realidad social que nos rodea, teniendo en cuenta la coyuntura en que nos desenvolvemos y escoger cuáles son las tácticas y estrategias adecuadas para llevarlas a cabo y trabajar conjuntamente con los movimientos sociales en todos los ámbitos como en lo laboral, lo estudiantil, la vivienda, etc. Asumamos también que la revolución social no será puramente anarquista ni la haremos los anarquistas, sino que será resultado del empoderamiento de la clase trabajadora y el conjunto de explotados como pueblo fuerte.

Derribemos las torres de marfil como refugio para mantenernos puros ideológicamente, derribemos los chiringuitos como muestra de atomización, destruyamos los mitos e idealizaciones nostágicas, dejemos de hacer un anarquismo endogámico solo para consumo propio. Dejemos los personalismos y las proclamas maximalistas, despojémonos la idea de llevar una lucha en solitario sin contar con el resto de fuerzas sociales, dejemos de medir si ésto es reformismo o no y planteemos desde el punto de vista táctico y saber arrancar victorias parciales por la vía de la lucha colectiva y no por la vía institucional. En definitiva, dejemos de actuar como una fuerza al margen, como una estética, como un estilo de vida o una simple filosofía para el desarrollo individual y reconstituyámonos como una fuerza político-social para comenzar a salir del letargo y a caminar sobre suelo firme. Esto supone estar insertos en las luchas sociales aportando nuestras alternativas y nuestras praxis, a la vez que vamos dotando, en la medida de lo posible, a los movimientos sociales de un carácter libertario y mantener en todo momento un horizonte revolucionario. Superemos de una vez por todas el inmovilismo y la inoperancia en que estamos envueltos y aprendamos a avanzar en medio de nuestras contradicciones superándolas. Hagamos de la organización anarquista una herramienta efectiva para la lucha social y clasista, tanto en el plano político como de cara a formar un frente de masas.

Tenemos las bases teóricas y hemos de ponerlas en práctica en el aquí y en el ahora, que a la vez servirá para enriquecernos en la teoría e innovar en la praxis.

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Acerca del autor

Exautor de Sección Libertaria. Anarquista social, de la rama comunista libertaria y en cierta medida concuerdo con el antidesarrollismo y el veganismo. Anticonspiranoico y materialista. La teoría política debe servir como bases para su aplicación en la praxis para la transformación social radical, de lo contrario es pura charlatanería.



46 Respuestas para Pongamos los pies en el suelo

  1. maria says:

    Toda autocrítica pasa por reconocer errores y también aciertos o experiencias que, pese a no prosperar, sirvieron.

    Si "ponemos los pies en el suelo", habría que reconocer que la PAH ha irrumpido en el panorama político y social sorprendiendo por su capacidad y su continuidad, por no ser "un sueño de verano", pero sus "éxitos" no deberían seducirnos con el espejismo y reconocer que se trata de una lucha que cuestiona ciertas prácticas especulativas y financieras y que si sus planteamientos no van más allá, no pasará de ser una lucha más por la reforma de este sistema. Otra de tantas, importantes, pero insuficientes, pues acaban siendo instrumentos para regular los desfases del sistema neoliberal.

    Es de esperar que las conciencias se despierten y los y las anarquistas seamos parte importante de ese proceso y que no nos pase con las luchas por las regularizaciones de las personas migradas, pidiendo papeles para quienes, después, acaban defendiendo el capitalismo y sus formas.

    El conflicto entre CNT's, CGT, SOLIDARIDAD OBRERA, etc…, traspasa la "rivalidad" para acercarse al modelo asumido por la izquierda parlamentaria y las diversas asociaciones que viven por y para las subvenciones del estado. No hay lucha posible cuando existe esa dependencia de quien te oprime, y es preciso que la ruptura se produzca, para que la necesidad nos lleve a la confrontación real, y no a este estado de coma de alimentación forzosa que impone el estado.

    ¿Purezas? Más que de purezas habría que hablar de sometimiento a las lógicas del sistema. ¿Por qué se critica con tanto énfasis a quienes se mantienen resistiendo, y se es tan indulgente con quienes aceptan migajas y limosnas a cambio de no superar la barrera del conflicto?

    Hay que mantener una duda permanente sobre quienes se escudan bajo la acusación de las "purezas". Esa hipotética "pureza" no es otra cosa que la radicalidad. De señalar la raíz del problema y de proponer avanzar contra ella.

    Esa hipotética "pureza ideológica" ha servido para que hoy hayan muchas personas que se planteen organizarse de manera asamblearia y horizontal. Que busquen maneras de autoorganizarse, de autogestionarse, de llevar a cabo la acción directa, de despertar el sentimiento crítico contra esta sociedad espectacular y de consumo de necesidades creadas. Para no olvidar lo colectivo y lo individual, que no el individualismo.

    El reformismo llevó a las sociedades socialdemócratas de la europa del norte, a dejar desarmadas y sometidas a la población. Luchar por la sociedad del bienestar, es el primer error que cualquier anarquista se debería de plantear.

    Los y las que nos llamamos anarquistas, no estamos ajenas a las influencias de este sistema y hemos convertido nuestros medios en fines. Lo que nos mueven principalmente, son las fiestas y los conciertos, las actividades de nuestro centro social, no como manera de difusión de ideas, sino como ocupación del tiempo muerto para llenar con él nuestros espacios.

    ¿Cuáles son nuestros proyectos alternativos? ¿Hemos ocupado las fábricas de las que nos han echado? ¿Somos otra parte de la asistencia social o aspiramos a acabar con los privilegios de clase? ¿Aspiramos a ser un "contrapoder" (otra forma más de poder) o a acabar con él?

    Nada de eso se ha debatido y en esas circunstancias no es posible una lucha conjunta porque nunca sabremos qué es lo que estamos reforzando. ¿Superar nuestras contradicciones significa que, pese a quien pese, hay que apoyar la via catalana?

    • Lusbert says:

      Pecamos demasiado anteponiendo la cuestión ideológica a la táctica. Una muestra de ello es el movimiento okupa aquí, que si bien es más 'radical' que la PAH, no han conseguido tanta influencia positiva como ella. Antes las ocupaciones de inmuebles se veían como un problema, hasta que irrumpió la PAH y se ha ido legitimando cada vez más. ¿Qué quiero decir con eso? Efectividad de la PAH al saber dar soluciones en la coyuntura inmediata frente a la incapacidad del movimiento okupa de conectar con la realidad social por no haber salido del ghetto alternativo. No es una infravaloración del movimiento okupa, de hecho, hay proyectos de okupación que han generado espacios para la lucha.

      Con todas las críticas que puedan hacerse a las PAH, pienso que en el corto plazo han sabido estar a la altura de las espectativas. En esta situación es más que necesaria visibilizar que la vivienda debe ser un derecho básico, no un privilegio, así como que la ocupación de inmuebles abandonados sea legítimo. Es el primer paso para poder aspirar a reivindicaciones más radicales, pues ningún movimiento social surgió ya con planteamientos radicales. Todo sigue una evolución.

      El conflicto entre los sindicatos con potencial revolucionario es ya de por sí LAMENTABLE, y lo es más todavía que hayan sindicatos que no jueguen su papel como organizaciones de masas y clasistas, sino como chiringuitos con su sobreideologización y sus personalismos varios.

      No se trata de luchar por la sociedad del bienestar, se trata ahora de defender las conquistas sociales y lo poco que nos queda para seguir subsistiendo y poder avanzar y no solo quedarnos en la mera resistencia.

      Vuelvo a repetirlo, hemos de mantener un planteamiento táctico más que ideológico y saber jugar nuestro papel en las luchas sociales. En este caso, no tenemos HOY la capacidad material para realizar nuestras reivindicaciones revolucionarias y éstas no van a surgir de ir a nuestra bola con nuestras consignas de siempre y manteniendo la pureza ideológica. Y podemos comparar el movimiento anarquista actual en España con el latinoamericano: aquí en tantos años reivindicando nuestra sacrosanta pureza ideológica y radicalidad no hemos sido capaces de dar una respuesta contundente ante la crisis; mientras que en latinoamérica se han desarrollado mejor y tienen mayor presencia en las luchas sociales.

      No estamos ni de lejos en una situación revolucionaria, ahora mismo no nos vale seguir en las trincheras y alardeando de nuestra radicalidad sin atender la realidad social y por dónde atajar la problemática social con respuestas realizables en lo inmediato. Tenemos que estar presentes en las luchas aunque sean con reivindicaciones a corto plazo y saber defender nuestros intereses como clase explotada.

      ¿Que la PAH no tiene aspiraciones revolucionarias? ¿Que las Mareas tampoco? Veamos a ver; el reformismo se puede atajar de dos maneras: una es la vía parlamentaria y la otra es por la vía de la lucha colectiva. La consecuencia de la primera vía ya la conocemos: recuperación por parte del sistema de la lucha para hacerla inofensiva. En cambio, en la segunda vía queda más abierta y pueda dar como consecuencia el empoderamiento (sí, EMPODERAMIENTO*) del pueblo mediante las victorias parciales, es decir, hacer retroceder a las ofensivas neoliberales perpetradas por Estado y la patronal. Todo ello sin perder un trasfondo libertario y avanzar junto con el pueblo empoderado a construir alternativas más ambiciosas, alejándonos cada vez más del "exigir y pedir" al "tomar" y "socializar/colectivizar/...". Un ejemplo real de ello sería defender el salario, los servicios públicos como derecho y no como privilegio, la vivienda, etc.. y en el curso de las luchas, podemos aspirar a la abolición del trabajo asalariado y la autogestión de los medios de producción así como de los servicios públicos etc.
      ____
      *Entendamos el poder como una relación de fuerzas sociales, no expresamente como sinónimo de dominio. El poder que aspiramos a tener es la capacidad material para defender nuestros intereses de clase frente a las clases dominantes. Y no solo eso, sino también a organizar la sociedad sin clases parásitas, en definitiva, a construir la sociedad libertaria por la que siempre estamos luchando.

    • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

      Siempre que pronunciamos un "si no van más allá de eso..." deberíamos preguntarnos ¿Por qué no van más allá? En los recelos de los anarquistas a participar está una de las respuestas a esta pregunta. ¿Cómo van a adquirir los movimientos de protesta una perspectiva revolucionaria si los revolucionarios no nos sumamos a ellos y los despreciamos? Si esperamos a que todo el movimiento adquiera una práctica y una finalidad anarquista antes de sumarnos ya podemos esperar sentados. Las prácticas y finalidades de un movimiento social (que nunca va a ser ideológicamente uniforme, afortunadamente) dependerán del equilibrio de las fuerzas en su seno.

      La falta de una perspectiva revolucionaria en el movimiento social no puede ser una excusa para justificar la inacción. Dicha falta de perspectiva es precisamente lo que debería llevarnos a sumarnos, a que nuestra propuesta sea escuchada en los movimientos sociales. Estamos inmersos en un círculo vicioso en que los libertarios nos aislamos de las luchas por reformistas... luchas que son reformistas precisamente por nuestro aislamiento. Hay que dejar de esperar a que las tendencias revolucionarias surjan por alguna clase de generación espontánea, empezar a demostrar que los anarquistas tenemos una propuesta de acción adecuada y efectiva y unas finalidades interesantes.

      Pureza y radicalidad no son lo mismo. La pureza de la que habla Lusbert es inoperante, solo nos permite juntarnos con quienes piensan exactamente igual que nosotros, lleva a la disgregación del movimiento a chiringuitos sin capacidad. Esa pureza de algunos convierte a la radicalidad en pura masturbación.

      Solo se pueden solucionar los problemas de raíz contando con una mayoría social. El revolucionario aspira a cambiar la sociedad desde sus cimientos y eso no puede hacerlo él y su grupo de afinidad. La radicalidad exige de abandonar el miedo a empezar a trabajar con quienes no nos son afines, aprender a buscar aliados y a conseguir objetivos, a demostrar capacidad, organización, altura de miras...

  2. Totalmente de acuerdo con eso de que la pureza ideológica es un obstáculo. Las ideas han de cambiar, de hecho lo hacen todo el rato según trascurre la vida de la gente. Intentar mantener un conjunto de ideas de manera estática suena totalmente contra natura. Pero más allá, normalmente donde hay pureza ideológica hay autoritarismo (ya sea de un individuo, de varios, o de toda una facción dentro de un grupo).

    No obstante no comparto la idea "base" que se puede deducir de los primeros párrafos: aquello de sentarnos a debatir y ver qué hacemos en colectivo. Esto no es una crítica a ti, sino a todo un montón de textos que pasan por mis manos cada semana, y todos ellos hablan del tri-dogma bendito que parece haberse impuesto: asamblea-grupo, consenso, organización.

    Nos pasamos la vida sentándonos, debatiendo, y planeando. No sé por qué el anarquismo español (con contadas excepciones conocidas por todxs) tiene un complejo hacia la acción. Pues miren, con la acción también se aprende, se negocian cosas, y se debate. La acción vale más que mil palabras en una asamblea, y cuando digo acción no me refiero a romper cristales (que nos conocemos, jeje). Con acción me refiero a todo aquello que implique poner en práctica nuestras ideas: food not bombs en vez de debatir sobre la malnutrición, expropiación a pequeña escala en el supermercado en vez de debatir tanto sobre el reparto capitalista de alimentos, pintadas en vez de debatir tanto cómo va a ser la portada del próximo zine, salir a la calle y gritar en vez de planear cómo va a ser la manifestación. Hablando se hace poco. Haciendo se consigue más, se piensa más, se aprende MÁS, y se conoce a más gente.

    Ésta sería mi autocrítica al movimiento anarquista en el Estado español (y en otros lugares del mundo que he tenido el placer de experimentar). En resumen, demasiado "grupo de lectura." Muy pocos "food not bombs."

    Abrazos

  3. ¡Ah! También quería añadir que yo no tengo muy claro, como tú dices, si tenemos las "bases teóricas" listas. Todo ha cambiando tanto en tan poco tiempo que hasta nuestras ideas teóricas deben re-pensarse (creo yo). Hoy por hoy, desde mi punto de vista, la teoría debería construirse a través de la práctica, que es la única forma de conocer al resto de grupos sociales politizados (y dispuestos a hacer algo).

    Totalmente de acuerdo cuendo hablas de colaboración con otros grupos. Si no llevan una bandera negra no es como para dejarles de lado. La idea es salir a la calle, trabajar con la comunidad, sentar los puntos en común, y empezar a trabajar desde abajo (a la izquierda, que dirían en Chiapas). Cada experiencia sería un caso único donde el anarquismo y otros grupos formarían una síntesis libertaria, horizontal, y comunal que no seguría ningún canon o patrón establecido de antemano. Pero esto solamente es posible si la acción (la práctica) viene antes que las palabras...

    Abrazos

    • Lusbert says:

      Buenas,

      sí, concuerdo en lo que has señalado en tu anterior comentario sobre que es necesario pasar más a la acción que sentarnos a debatir, es una apuesta más que acertada y que tenemos pendiente hoy entre los libertarios del Estado español. Y también, para poder pasar al "food not bombs", necesitamos una "apertura" hacia el exterior, que es lo que señalé en el artículo y dejar la práctica endogámica.

      En cuanto a las bases teóricas... Igual he pecado de iluso, es cierto que hemos de repensarlas y actualizarlas, a lo que también concuerdo que han de construirse también en la praxis.

      Salud.

  4. janusz says:

    Permitirme ser anarquistamente incorrecto.

    Si el objetivo principal en estos momentos pasa por la preservación de ciertos derechos sociales tal y como sostiene Lusbert, la vía más rápida sería entonces votar "estratégicamente" a un partido socialdemócrata como puede ser Izquierda Unida. Es triste admitirlo, pero lo cierto es que sólo una formación netamente de izquierdas podría cumplir amplia y efectivamente con las reivindicaciones que viene haciendo la PAH y otros movimientos reformistas.

    Otra reflexión. Si de lo que se trata es de convencer a una mayoría social del ideario ácrata, hoy día el mejor medio de difusión sigue siendo, mal que pese, la televisión. En este sentido, y aunque sea triste de admitir, hay que decir que mientras que la izquierda parlamentaria tiene elocuentes referentes intelectuales que salen en televisión como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Alberto Garzón, la izquierda libertaria en cambio no tiene a nadie. Si algún día consiguiéramos disponer de un programa de televisión en el que se sentaran a debatir en horario de máxima audiencia a intelectuales de nuestro bando como Miguel Amorós o Pedro García Olivo la semilla estaría sembrada.

    Recuerdo cómo en el programa 59" de TVE un joven candidato a diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, desenmascaraba de forma apabullante a dos jóvenes emprendedores y a los respectivos secretarios de las juventudes del PP y del PSOE que se sentaban en la mesa. Al terminar el debate recuerdo claramente que terminó haciendo alusión a una conocida cita anarquista: "Si votar sirviera de algo estaría prohibido". Perdonarme que sea anarquistamente incorrecto, pero he de decir que a mí me pareció que aunque el discurso no pudiera desde luego calificarse de anarquista, esas palabras salidas por boca de un joven inteligente, pronunciadas después de ganar el debate, y escuchadas por millones de personas en España y en Lantinoamérica a través del canal internacional, hizo más por la causa anarquista que todos los actos de protesta promovidos por los sindicatos CNT y CGT en los últimos treinta años.

    Si el movimiento libertario no acepta tomar el poder parlamentario como transición hacia el comunismo tal y como propone la estrategia marxista, al menos sí que debieran considerar más seriamente plantar la batalla por la toma del poder del espacio simbólico de la televisión.

    Alberto Garzón en '59 SEGUNDOS'
    http://www.youtube.com/watch?v=YR-ufkb_CU4

    • Lusbert says:

      Me parece que no has entendido del todo mis planteamientos. En estos momentos cabe primero articular una resistencia desde las bases, la vía parlamentaria no es rápida para nada, sino más bien costosa e incluso inoperante como ya demostró la ILP impulsada por la PAH que terminó con tímidas reformas quedando prácticamente todo igual. Entonces empezaron con las obras sociales: liberación de bloques de viviendas abandonadas para desahuciados. ¿Efetividad? Sí, se ha conseguido dar una respuesta en lo inmediato... ¡por iniciativa popular! Y ésto es la clave: el empoderamiento colectivo de las clases explotadas que nos permita materializar nuestros intereses como clase. Los partidos de izquierdas solo podrían cumplirlo si consiguieran la mayoría absoluta, cosa que veo imposible con la ley D'Hondt además de los lobbies financieros.

      La vía que nos queda es la lucha social desde abajo y en la autoorganización, por iniciativa de la clase trabajadora. ¿Posibilismo libertario como planteas tú? Supongo que dependerá de en qué contextos, pero sin olvidar nunca que la iniciativa siempre ha de salir desde abajo.

      Sobre Amorós y García Olivo... Es ciertamente cuestionable y a decir verdad, más que esos necesitaríamos a gente de la línea de Felipe Correa, Murray Bookchin y David Graeber.

      • janusz says:

        No niego la importancia de la lucha de base, pero cuando tú reconoces el papel positivo de la PAH solo puede entenderse desde una perspectiva inmediatista, y en ese sentido, y por mucho que nos pese reconocerlo, son los partidos políticos de izquierdas a fin de cuentas los que mejor pueden canalizar las reivindicaciones de los movimientos sociales de aspiración reformista. Así pues, en plena coherencia con tu línea discursiva, creo que deberías votar en las próximas elecciones a cualquier partido ubicado a la izquierda del PSOE.

        Después reconoces que "los partidos de izquierdas solo podrían cumplirlo si consiguieran la mayoría absoluta". No obstante, yo sí que veo muy factible que en las próximas elecciones el PSOE se vea obligado a gobernar en alianza con IU tal y como está ocurriendo ahora en Andalucía.

        La opción purista que desdeñas, y lo que parece más alejado de tu propuesta estratégica, es la organización en cooperativas autogestionadas, única fórmula de conformar verdaderos polos de resistencia que permitan al pueblo vivir y actuar al margen completamente del dirigismo centralista del Estado. Aplaudir el papel desempeñado por la PAH sólo significa reclamar políticas reformistas en plena integración con el sistema capitalista. Y esto me parece que debe ser desechado por todo buen anarquista consecuente dispuesto a llevar a la práctica su teoría.

        Por otro lado yo había mencionado a Amorós y García Olivo por el simple hecho de ser dos caras reconocidas en el ámbito libertario en España, pero estoy convencido por supuesto que muchos otros podrían también dar la talla en televisión.

        • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

          Yo creo que no has comprendido la linea discursiva de Lusbert.

          Las luchas de la PAH tienen una perspectiva inmediatista a nivel de reivindicaciones, pero en el largo plazo suponen para todos los que están en su entorno y la apoyan un ejemplo importante de organización capaz de lograr objetivos. Un ejemplo que resonará más allá del par de victorias insignificantes logradas.

          Eso es lo más importante. Más allá de los cambios legislativos mínimos y el hecho de que unos pocos no tengan que hipotecar su vida o quedarse en la calle está la cuestión de organizarse desde la base para lograr cosas. Esa es una lección que los anarquistas enseñábamos hace años. Las personas (los trabajadores, las mujeres, la sociedad...) tenemos capacidad para juntarnos y obtener lo que queremos sin que nos lideren: Somos fuertes cuando nos juntamos. Eso ponía en la mente de muchos: Y si nosotros podemos por nosotros mismos... ¿Por qué estamos sosteniendo a todos esos que viven a nuestra costa y se permiten darnos órdenes? Si nosotros tenemos fuerza... ¿Por qué se la hemos entregado a ellos?

          Poner esas preguntas en las mentes de muchos es muy importante para cualquier revolucionario, porque es la base para romper con la ideología dominante y construir alternativas.

          Esa es la labor que, con sus limitaciones, está llevando hoy adelante la PAH; la misma labor que hace años realizaban los anarquistas y anarcosindicalistas. ¿Y hoy? ¿Dónde estamos? ¿En quién influimos?

          • janusz says:

            Es posible que me halla perdido algún matiz de lo argumentado por Lusbert, pero es sabido que este es un debate muy corriente que se suele suscitar de manera habitual en el ámbito libertario, y me parece que las posturas al respecto son bien claras. Yo no pretendo convenceros de mi subjetividad, y me parece que comprendo bien el debate. Digamos que yo me identifico con el personaje "revolucionario" dibujado por Lusbert en sus viñetas, y él en cambio con el que representa al personaje "pragmático".

            Así pues, yo sería más bien partidario de la estrategia elaborada por el economista griego Takis Fotopoulos en su obra "Crisis Multidimensional y Democracia Inclusiva". En su capítulo 16 se detalla cual sería su estrategia de transición.
            http://www.democraciainclusiva.org/txt/CMyDI.pdf

        • Lusbert says:

          Por lo visto, sigues sin entenderme... Te lo vuelvo a repetir, la vía institucional es lenta e incapaz de dar una respuesta en lo inmediato, como sí ha demostrado la PAH con su obra social. ¿Acaso los partidos a la izquierda del PSOE han conseguido liberar inmuebles vacíos para desahuciados? No, es gracias a la acción colectiva del pueblo y aquí está la clave: la construcción de poder popular, y en el proceso está el tener esa capacidad de influir en las instituciones desde las calles, por plena organización popular y sin necesidad de votar a partidos de izquierda. ¿Y para qué esperar a las elecciones y mientras haciendo campaña por partidos de izquierda en vez de incidir en la lucha social y en la conquista de nuestras reivindicaciones en lo inmediato? Que las tenemos que conseguir mediante la acción directa y desde el pueblo organizado, no por la vía institucional. Eso es lo que ando diciendo.

          Así, tanto las PAH como muchos movimientos sociales que han surgido organizado en asambleas, tienen una estructura bajo principios libertarios. Pero para no caer en el reformismo estéril, hemos de mantener un trasfondo revolucionario para no hacer de esas reivindicaciones inmediatas un fin en sí, sino un medio para aspirar a reivindicaciones mayores e ir construyendo la sociedad libertaria que queremos en el curso de las luchas. Hemos de visibilizar también que existe una clara contradicción entre la vivienda como un derecho básico y el sistema capitalista. Y esto nos llevaría a aspirar a conectar con otros frentes de lucha: movimiento obrero, estudiantil, campesino, etc...

          Respecto al texto que has pasado más abajo, le estoy echando un vistazo y parece bastante interesante.

          • janusz says:

            Puede ser que no te entienda, pero también cabe la posibilidad de que tú no me entiendas a mí. Desde mi punto de vista el movimiento anarquista debe mantener un discurso totalmente diferenciado de movimientos reformistas como la PAH, que aunque estén llevando a cabo acciones encomiables como los de la Obra Social que señalas, su objetivo último, no lo olvidemos, es solucionar el problema de la vivienda por vía institucional.

            Respecto a tu pregunta de que "si los partidos a la izquierda del PSOE han conseguido liberar inmuebles vacíos para desahuciados", no sé si te sonará la Ley de Expropiaciones aprobada en Andalucía por PSOE-IU.

            http://www.publico.es/455872/la-junta-de-andalucia-pone-en-marcha-la-primera-expropiacion-de-vivienda-a-un-banco

            http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/29/andalucia/1380467963.html

            Por otro lado, me parece imposible que se pueda "influir en las instituciones desde las calles" gobernando un partido como el PP. Sin un apoyo explícito de este tipo de movimientos a un partido de izquierdas la influencia será nula. De ahí mi recomendación a que te plantearas el voto a Izquierda Unida.

            En contra de lo que dices, las contradicciones entre el derecho a la vivienda y el capitalismo SÍ pueden ser perfectamente resueltas por un partido de izquierdas. En cambio, las contradicciones entre el capitalismo y la política vertical sólo pueden resolverse partiendo de movimientos que expresen abiertamente una crítica radical hacia el sistema, lo que no es el caso de la PAH, por mucho que sus decisiones internas se tomen de modo asambleario. De hecho, la causa de la supervivencia histórica del capitalismo es precisamente su capacidad para resolver en un momento dado diversas reivindicaciones de cariz reformista.

            En el capítulo de la obra de Fotopoulos que te recomendé, el autor aborda la cuestión de la estrategia de la acción directa:

            "¿qué podemos decir acerca del potencial del movimiento antiglobalización o, en general, de cualquier movimiento de acción directa, como medio educativo para el cambio sistémico? La respuesta aquí depende crucialmente del “contexto” de esta acción directa. Si este contexto es, como en el caso del movimiento anti-globalización, el de una plataforma de consenso que expresará necesariamente el mínimo común denominador de las demandas de los diversos activistas que forman parte de ésta, su potencial es nulo. Esto se debe a que esta plataforma será inevitablemente reformista y el planteamiento del “reformismo- como-estrategia” ha fracasado estrepitosamente para crear una conciencia antisistémica en cualquier escala social importante. Por otro lado, si el “contexto” de la acción directa es un movimiento con claras demandas antisistémicas, entonces su potencial depende de si esta acción es una parte integral de un movimiento político programático de masas para el cambio sistémico. Si este es el caso, la acción directa es una parte indispensable (junto con algunas actividades que hoy forman parte de las estrategias “de estilo de vida” y la concurrencia a las elecciones locales) de la estrategia transicional y podría desempeñar un papel importante para lograr el cambio sistémico creando las condiciones de la lucha política cotidiana por una democracia inclusiva. Pero si esta acción no es parte de un proyecto político y un movimiento de este tipo, su potencial como herramienta educativa es nulo, dado su carácter exclusivamente negativo.

    • Yo no tengo muy claro si quiero convencer a una "mayoría." De hecho, no tengo claro si, personalmente, quiero convencer a alguien en absoluto sobre las ideas anarquistas. No actúo para convencer. Tampoco escribo para convencer. Hago y digo para llevar una existencia que yo, como individuo, creo conveniente para mí (y para expresar todo lo que pienso, siento, y experimento).

      Ahora, como hay otras personas que piensan, sienten, y experimentan de formas similares, esto me permite asociarme con ellas y hacer cosas juntas. Por otro lado, también hay personas que están abiertas (como lo estoy yo) a la colaboración para encontrar puntos comunes. De ahí que piense que si un grupo anarquista de afinidad se suma a un grupo vecinal (por poner un ejemplo) la idea no debiera ser "convencer a las vecinas de que el anarquismo es lo mejor", sino construir una realidad alternativa en el vecindario que satisfaga a todas por igual.

      No sé si me he explicado bien. Es algo lío, ¿no?

      Abrazos

      • janusz says:

        Yo sí tengo claro que la sociedad libre con la que sueño debe ser respaldada por una mayoría. Sé que hablar de convencer a una mayoría puede sonar mal y que lo mejor es actuar con el ejemplo. Digamos entonces que el deseo es que una mayoría se autoconvenza a sí misma de que la mejor sociedad es una sociedad autogobernada. Pero el hecho incontrovertible para mí es que sin un respaldo mayoritario del pueblo no podrá nunca llevarse a cabo ningún proyecto libertario a gran escala.

  5. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Los libertarios tenemos que preocuparnos en llevar nuestro propio discurso y no centrarnos en diferir de todo un movimiento social, en este caso la PAH. Tenemos, además, que demostrar que nuestra práctica es útil, que nuestra acción diaria da resultados y que camina hacia un modelo social radicalmente más justo, igualitario y libre. Para ello es fundamental obtener resultados, aunque sean tan mínimos como evitar que desahucien a una familia. Lo que no tiene sentido es dar más importancia al hecho de que la PAH tiene unos objetivos reformistas para separarnos de una lucha y de una práctica (la acción directa y la organización asamblearia para defender el techo de muchas personas) que nos son cercanas. Muy bien por quien prefiera el purismo inmovilista al trabajo social, pero que no trate de revestirlo de estrategia acertada para la revolución.

    Sobre lo de Fotopoulos: Lo cierto es que a partir de victorias reformistas que empoderaran a las organizaciones populares se han conseguido levantar revoluciones. Cualquier otra estrategia sí que ha fracasado.

    • janusz says:

      La mejor forma de "demostrar que nuestra práctica es útil" consiste en practicar modos de vida auténticamente autónomos en ecoaldeas o cooperativas integrales que eludan las estructuras formales de control social.

      Así pues, la mejor forma de "evitar que desahucien a una familia" es acogiéndola por ejemplo en una de nuestras cooperativas integrales que hay alrededor del territorio nacional.

      http://cooperativa.cat/es/
      http://cooperativaintegralmadrid.wordpress.com/
      http://www.auzolan.info/
      https://n-1.cc/profile/cooperativaintegralriojana
      https://enekenbat.cc/
      https://n-1.cc/g/red-territorial-de-cooperativas-integrales+cia-cooperativa-integral-andaluza
      http://cooperativaintegralvalenciana.es/
      http://ciar.cc/
      http://ecorezodunantais.eklablog.com/
      http://ramitasdelcampo.blogspot.com.es/
      http://colcr.wordpress.com/

      Y en vez de exigir el derecho legal a la vivienda hay que practicar la insumisión fiscal, tal y como se explica en el Manual de desobediencia económica.

      http://www.youtube.com/watch?v=xB5rLMMDvMM

      http://www.derechoderebelion.net/

      Recomiendo especialmente el capítulo titulado ALTERNATIVAS AL SISTEMA. CONSTRUIR UNA FORMA DE VIDA AL MARGEN DEL SISTEMA ACTUAL: LAS
      COOPERATIVAS INTEGRALES.

      http://www.derechoderebelion.net/wp-content/uploads/2012/03/manual-de-desobediencia-economica.pdf

      Hace tiempo elaboré una lista con los cinco puntos principales para subvertir al Estado.

      1. AUTOEDUCACIÓN.
      http://es.wikipedia.org/wiki/Pedagog%C3%ADa_libertaria

      2. POLÍTICA PREFIGURATIVA.
      http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_prefigurativa

      3. CONTRAPUBLICIDAD.
      http://es.wikipedia.org/wiki/Contrapublicidad

      4. CONTRAESPIONAJE.
      http://www.intelpage.info/

      5. ACCIÓN DIRECTA: Huelgas, sabotaje, bloqueos de vías de comunicación terrestre, resistencia pasiva, ocupación de lugares de trabajo, intimidación, amenazas falsas de bombas, boicots, acción poética, creación de situaciones, contraeconomía, desobediencia civil.

      Espero que pueda ser útil toda esta información.

      • Lusbert says:

        Nuestra práctica tiene que ser útil en la lucha social. Tenemos que aportar nuestras herramientas de lucha en ella, no nos vale apartarnos al monte a las ecoaldeas y cooperativas integrales. Ignorando el capitalismo e ir a constuir comunidades al margen del sistema no va a acabar con el sistema, si bien podría ser una buena iniciativa para aquellos que no puedan subsistir bajo el capitalismo. De hecho, apartándonos de los conflictos sociales que se dan actualmente me parece un error gravísimo. Ahora no es cuestión de andarnos con que si éstos son reformistas o éstos no lo son, se trata de crear poder popular en el proceso de las luchas e ir definiéndonos en ellas qué es lo que queremos y hasta dónde podemos y pensamos llegar.

        Y aunque no guste, dentro del sistema capitalista incluso las cooperativas tienen que seguir la lógica mercantil para poder seguir funcionando. Y una cooperativa, e incluso una colectividad dentro del sistema capitalista si quieres, no puede competir contra empresas capitalistas con ánimo de lucro, lo cual sería imposible superarlas. No nos vale con solo demostrar que la autogestión funciona en el ahora, es necesario que sepamos estar en los conflictos sociales y saber arrancar victorias parciales por la vía de la lucha colectiva.

        ¿Crees que daría resultado decirle a una familia que haga las maletas y se vaya a una cooperativa integral cuando reciba la orden de desahucio? Eso suena a una insensatez tremenda, que tenga que dejarlo todo para ir a no sé dónde a hacer otra vida. Así, mientras los bancos se quedan con los pisos, la gente desahuciada va desapareciendo sin que los vecinos del mismo barrio sepan poco o nada de nada, todo ello sin resistencia alguna.

        No soy muy partidario de ir a nuestra bola enarbolando la bandera de la autonomía y nuestra pureza ideológica. Lo único que nos ha llevado esto es al ostracismo y las acciones individuales.

        • janusz says:

          Es un enorme contrasentido que el movimiento libertario se implique en luchas sociales que representan en lo esencial la lucha por reintegrarse en el sistema. Con todas las limitaciones que se quieran, las cooperativas integrales son la mejor alternativa para ofrecer resistencia al capitalismo. Con limitarse a menospreciar su importancia, tal y como acabas de hacer, seguro que no conseguimos nada.

          Por otro lado creo que deberías preguntarte en primer término por qué hoy por hoy ninguna organización anarquista es capaz de concentrar el apoyo popular de movimientos coyunturales nacidos al calor de la crisis como la PAH, cuyo objetivo, hay que señalarlo bien, es volver a la situación anterior en que se encontraba España en 2007. En mi opinión uniéndote a ellos no consigues otra cosa que apoyar su programa reformista. Y de lo que se trata, a la inversa, es que ellos se unan a nosotros en un programa declaradamente antisistema.

          Lo que tú consideras que son "victorias parciales", para el grueso que conforman movimientos como la PAH son "victorias totales". Pero es que además esas victorias ni mucho menos son en rigor fruto de la "lucha colectiva" como dices, sino que más bien son luchas sectoriales impulsadas por los propios afectados. Habría que recalcar por tanto el componente individualista e interesado que hay detrás de tales luchas. Como consecuencia, una vez que cada cual consigue resolver su problema particular, pasa al final a desentenderse de la causa general. Este es por cierto el problema de la "estrategia posmoderna" que Fotopoulos señalaba en la obra que te recomendé.

          • Lusbert says:

            Quedarnos al margen de todo y pasar de las luchas sociales sí que es un contrasentido, no esperemos que los movimientos sociales adopten nuestros discursos, aunque la praxis recoja ciertos principios libertarios. Claro, en nombre de la coherencia ideológica mejor pasamos de movimientos reformistas y nos vamos al monte a montar cooperativas integrales para realizarnos con un grupo de individuos libres.

            No es que menosprecie las cooperativas integrales, es que veo un verdadero contrasentido la atomización y el aislamiento en vez de la conexión de las luchas. Que es muy fácil tachar de reformistas a la PAH, pero quedándonos fuera seguirán siendo tales. Precisamente los movimientos sociales derivarán en el reformismo estéril si no hacemos más que llorar y patalear criticándoles de lo reformistas que son. Serán copados por la izquierda institucional si en vez de aportar nuestras reivindicaciones, propuestas y praxis nos dedicamos a construir torres de marfil y atrincherarnos en chiringuitos sobreideologizados.

            La razón por la cual ciertas organizaciones anarquistas no consiguieron apoyo es porque se han quedado lanzando proclamas maximalistas y a hacer castillos en el aire en vez de analizar el contexto y ofrecer unas respuestas inmediatas con unas reivindicaciones y propuestas a corto plazo realizables, pero manteniendo un trasfondo revolucionario.

            Ni nos vale tomar como objetivos finales la consecución de unas reformas ni nos vale largarnos al campo y hacer una comuna o colectividad. Que "el grueso de la PAH" lo vea como victorias finales no impica que tengamos pasar de ellos. El capitalismo estará siempre presente como sistema dominante por mucho que se ignore.

            Tenemos que estar allá donde existan contradicciones en el sistema capitalista y agudizar el conflicto de clases a la vez que conectamos distintos frentes de lucha, pues al fin y al cabo, la raíz de los problemas está el sistema capitalista y los valores del liberalismo.

  6. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Toda tu argumentación parte de la base de que las luchas sociales quieren mantener el sistema, que su objetivo es reintegrarse en él, que eso es todo lo que buscan. Para mi hay ahí un error evidente: Las luchas son esencialmente por el mantenimiento de una serie de servicios colectivos que las personas consideramos esenciales (sanidad, educación, pensiones...). Las personas, ante todo, quieren mantener estos servicios que les garantizan una vida digna (como siempre hemos defendido los anarquistas). Y van a defenderlos bien sea manteniendo el tandem capitalismo-Estado o bien sea sin él.

    Esto es esencial, porque esos servicios sociales son, en esencia, incompatibles con la existencia de un sistema económico capitalista que prima la acumulación sobre el bienestar.

    No se puede volver a 2007. El Estado del bienestar no es más que una anomalía histórica en el afán acumulador del capitalismo. Anomalía que se mantuvo gracias a la ilusión keynesiana y a dominar a tres cuartas partes del planeta manteniéndolas en la más absoluta miseria. El modelo social-liberal no puede generalizarse a todo el globo, por eso las luchas por mejorar las condiciones de vida, si se generalizan, darán al traste con el capitalismo.

    Los libertarios tenemos que profundizar en las contradicciones del sistema, no dejarlas estar y escaparnos al campo. El sistema es incapaz hoy de proporcionar los servicios que está demandando la gente. Nosotros (los trabajadores) sí. Ya lo hacemos, porque el sistema de salud y el sistema de pensiones parten de nuestro dinero y de nuestro trabajo, aunque ahora quieran utilizar todo ese esfuerzo en sacar tajada unos pocos y en mantener el tinglado financiero. Obviamente que podemos demostrar nuestra capacidad de cubrir nuestras necesidades con cooperativas, nadie niega que estas tienen su papel, pero no podemos olvidar que los servicios públicos ya los construimos con nuestro esfuerzo y a algunos no podemos darle alternativa. Es por tanto necesario exigir que funcionen para cubrir nuestras necesidades. Y para ello, a largo plazo, hay que pasar a gestionar esos servicios de manera asamblearia y popular, eso es lo que aún tenemos que transmitir al movimiento social.

    El ejemplo claro es el sanitario. La sanidad pública, aunque el Estado se haya apropiado de la gestión y con todas las pegas que podemos ponerle, sigue siendo el mejor sistema de salud que tenemos. Ninguna cooperativa va a tener tanta capacidad para curar y cuidar de las personas. No solo eso, es que no hay ninguna necesidad de construir alternativas porque ya es un servicio nuestro, que nosotros financiamos, que nosotros construimos y que nos han arrebatado para sus intereses. ¿Encima de que, sobre la base de lo que se nos roba, mantenemos la sanidad pública vamos a tener que montar otra y permitir que la primera se use para que solo unos pocos saquen beneficios y puedan curarse? Yo no estoy por la labor en absoluto. Las cooperativas integrales (CI, algunas dando ejemplos muy positivos) pretenden ignorar el conflicto, construir sin antes destruir lo que nos encadena a todos. Eso no es posible ni deseable.

    Quiero recuperar lo que es nuestro, de todos; cambiar su modelo de gestión, reconstruir el tejido social asociativo para que las decisiones puedan tomarlas las asambleas y no los gobiernos. A partir de ahí hacer de la sanidad un servicio mejor, con voluntad transformadora, pero partiendo de la base de luchar para recuperar lo que ya es nuestro. Para eso tengo que unirme a todas las personas que pretenden evitar que la sanidad se privatice, construir las redes asamblearias que en un momento dado podrán hacerse cargo de la gestión pública y, mientras, explicar la necesidad de hacer esto porque las lógicas del capitalismo y del Estado son incompatibles con nuestra visión de lo público para todas. Eso es hacer trabajo revolucionario.

    Cuando hablo de nosotros hablo de todos los trabajadores, de toda la población explotada. Las CI son una alternativa para la minoría, pero no para todos. Su construcción (necesaria en muchos aspectos) debe compatibilizarse con una defensa (que camine hacia la reapropiación social) de los servicios públicos. ¿Por qué? Porque una persona con cancer no puede tratarse en una CI, tiene que luchar para que la sanidad (que él mismo ha construido y financiado) no se venda a las empresas. Las CI tampoco podrían asumir el peso del sistema de pensiones si mañana se meten los miles de jubilados, hay que luchar para que todo el dinero que entre todos hemos metido en el sistema de pensiones pase a estar bajo gestión popular y vaya a las personas que lo merecen y no a rescatar bancos.

    Esas luchas, que son justas y necesarias para la revolución, las está llevando adelante muchas personas. Los anarquistas no podemos quedarnos al margen de eso por excusas peregrinas como que la conciencia con la que se encaran no es directamente revolucionaria. Si no existe conciencia revolucionaria en esas luchas es, precisamente, porque los libertarios no hemos sabido transmitir la carga revolucionaria que efectivamente tienen. Y la tienen por lo que decía antes: Defender los servicios sociales y exigir que cubran las necesidades de la población implica hoy negar el capitalismo (cuyos objetivos son otros) y negar el Estado (que se apropia de lo público para sus propios intereses, en este caso, el mantenimiento del capitalismo).

    Las reivindicaciones de servicios públicos, aunque no partan de una conciencia anticapitalista, tarde o temprano acabarán dándose cuenta de que sus reivindicaciones solo pueden alcanzarse tras un cambio de sistema económico. Ya empiezan a surgir muchísimas voces en ese sentido. Dentro de esas luchas nos encontramos a la socialdemocracia pidiendo más control del Estado, sí, pero también una tendencia exigiendo democratización y más control colectivo. De que nosotros participemos como una tendencia con una propuesta libertaria (y, por ende, revolucionaria) que se demuestre útil, capaz e interesante dependerá nuestro futuro como movimiento.

    • janusz says:

      Encuentro algunos inconvenientes en vuestras argumentaciones. Uno de ellos es que la energía que se dedica a la meta reformista (la parte) se pierde inevitablemente para la meta revolucionaria (el todo). Vamos, que no se puede estar plenamente en dos sitios a la vez. Yo pienso que los libertarios necesitamos impulsar un proyecto programático en línea con la estrategia para la Democracia Inclusiva propuesta por Takis Fotopoulos, y que sea al mismo tiempo capaz de responder a problemas sociales de primera importancia como son el de la vivienda, que por el contexto actual de crisis los partidos políticos liberales o socioliberales no son capaces de cubrir al menos TEMPORALMENTE. El problema es el de siempre: somos cuatro gatos. Y encima desorganizados. A falta de un proyecto serio puedo comprender que los libertarios del ala más coformista se embarquen en pequeñas luchas por la supervivencia, pero lo que me parece una terrible ingenuidad es pensar que de ahí puedan producirse grandes cambios revolucionarios.

      Liberty Cravan, estoy profundamente en desacuerdo con la afirmación de que "los servicios sociales son, en esencia, incompatibles con la existencia de un sistema económico capitalista que prima la acumulación sobre el bienestar". El capitalismo puede funcionar con ciertas cotas de desigualdad, manteniendo la estratificación social actual, y al mismo tiempo tener la perfecta capacidad de proveer todos esos servicios sociales que se consideran esenciales como la vivienda. Las graves contradicciones del capitalismo me temo que no son tanto de carácter objetivo sino subjetivo, como son la inseguridad laboral, el fetichismo de la mercancía, la alienación o la subordinación.

      En otra parte de tu comentario dices que "los servicios públicos ya los construimos con nuestro esfuerzo y a algunos no podemos darle alternativa". Y luego señalas que "a largo plazo, hay que pasar a gestionar esos servicios de manera asamblearia y popular, eso es lo que aún tenemos que transmitir al movimiento social." Me gustaría que me razonarás más esta última parte. ¿Cómo piensas que el cinco por ciento de los que se consideran antisistema que andan involucrados en este tipo de luchas, "transmitan" y convenzan al 95 por ciento prosistema de la izquierda institucional de las bondades de la autogestión? Yo hace mucho tiempo aprendí, desde que era muy pequeñito, que la mejor forma de convencer no es con palabras sino con hechos. En el nivel superior de persuasión se sitúa el discurso del arte, pero esto me temo que queda lejos del terreno de la lucha reivindicativa que tú defiendes. Y por desgracia, tampoco parece que tanto en el terreno intelectual como en el terreno del espacio simbólico de las imágenes (en la televisión) el movimiento libertario tenga mucha preeminencia. Así pues veo además un serio peligro nada desdeñable, y es el de que una parte de los pocos libertarios honestos embarcados en la lucha reformista queden finalmente subsumidos por el discurso mucho más potente de la mayoría.

      Por lo demás, aunque no quiero dudar de tus convicciones libertarias, he de decir que tu discurso huele sospechosamente a izquierdismo en el peor de los sentidos. Es decir, el de aquel que se siente más terriblemente preocupado por las condiciones materiales de existencia que de las condiciones que otorgan más dignidad al ser humano, y aquí me estoy refiriendo por supuesto a ese supremo bien espiritual que es la libertad, que es precisamente el bien que los libertarios honestos están dispuestos anteponer a todo lo demás. Chico, ni a Cayo Lara había escuchado hablar tan profusamente a favor del Estado asistencial. Supongo que este tipo de planteamientos contradictorios entrarían dentro de esa categoría moderna a la que muchos se refieren de forma peyorativa como "anarquismo de estado".

      • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

        No hay en mi mensaje ni una sola frase a favor del Estado asistencial, pero ya sale a relucir Cayo Lara. Resulta curioso que ante una defensa de la autogestión generalizada de los servicios sociales ya se deje caer la coletilla de "anarquismo de estado".

        Sí que encuentro en tu mensaje, sin embargo, una creencia casi mística en las posibilidades del sistema para proporcionar bienestar a toda la población. Si los defensores de socializar los servicios públicos (dejando su gestión a las asambleas) somos anarquistas de estado ¿Qué nombre merecen entonces los que están convencidos (y así lo manifiestan) de las ilimitadas capacidades del capitalismo y el Estado para proporcionar bienestar a toda la población?

        Porque esto es algo que nunca ha ocurrido, pero algunos lo dais por hecho. No ha ocurrido porque el primer mundo (que incluso en su mejor momento se daba en la cara día a día con los pobres y excluidos) solo se sostuvo por la existencia de continentes enteros bajo el umbral de la pobreza, así como por una acelerada destrucción ecológica del planeta.

        No hay en tu discurso ninguna base para categorizar las luchas en reformistas o revolucionarias. ¿Quemar un cajero es más revolucionario que defender a una familia de quienes pretenden quedarse con su casa? ¿Por qué? ¿Montar una librería cooperativa es más revolucionario que evitar el despido de un trabajador? Porque en ese caso la FNAC, nacida como cooperativa, debe ser el culmen de lo revolucionario.

        Para un ignorante izquierdista como yo es mucho más útil hablar en términos de acumulación de fuerzas. Ciertas acciones llegarán cuando una mayoría social se preste a un cambio revolucionario. Tratar de hacerlo antes es puro vanguardismo condenado al fracaso, fruto únicamente de la frustración.

        Acumular fuerzas significa hacer trabajo de base: Defender los valores comunitarios, las condiciones de vida (un sistema de salud solo para ricos nos condena a la enfermedad), tratar de recuperar para la sociedad espacios para la gestión directa de sus asuntos, dar ejemplos de alternativas de gestión en lo posible... En este último punto tienen sentido las cooperativas, como ejemplo de anarquismo en acción que sirva para acumular fuerzas de cara a un cambio social revolucionario.

        Así pues mi criterio es este: Todo lo que sume fuerzas para una futura revolución es potencialmente revolucionario. Tanto luchar para que la Sanidad pública sea de gestión pública y de acceso universal como montar una cooperativa integral es potencialmente revolucionario, porque acumulan fuerza: atacan a la hegemonía cultural burguesa, según la cual solo la democracia liberal capitalista puede proporcionar bienestar, justicia y seguridad a la población (algo falso, por mucho que algunos, incluso entre los que se creen más críticos, aún lo defiendan). Ojo, que en ambos casos hay razones para considerar a estas acciones parciales o reformistas. En realidad todo, excepto la propia revolución, tiene algo de reformista. Lo importante para mi es ¿Qué nos acerca a esa futura revolución? y ¿Qué nos aleja de ella? Todo lo demás es usar la palabra reformismo a la ligera para lanzar ataques infundados.

        Participar en las luchas sociales que algunos rechazan por "reformistas" suma gente a las organizaciones libertarias y, lo que es más importante, hace calar nuestras posiciones y argumentos en las personas, que empiezan a darse cuenta de las posibilidades que tiene la organización asamblearia y la toma de decisiones en sus propias manos; que empiezan a cuestionar la dictadura económica de la burguesía y a decirse anticapitalistas; que, en definitiva, empiezan a sentir que la revolución social es una posibilidad atrayente. Eso claramente nos acerca a la revolución, aunque algunos (por sentirse radicales y puros, por sentirse exclusivos) no quieran verlo.

        Tampoco comparto que la libertad sea un bien espiritual. La libertad es una condición que tiene una clara base material. Un preso no es libre, por mucho que lo sea su espíritu.

        • janusz says:

          La sanidad estatal, que tú por cierto llamas 'pública' en plena sintonía con el discurso de la izquierda estatista, está sufragada efectivamente por todos los trabajadores. Pero al hacer esta afirmación parecieras dar a entender el carácter digno del trabajo o su inevitabilidad. En mi opinión el movimiento libertario, por su dignidad, debe buscar fórmulas para eludir la servidumbre del trabajo asalariado y no limitarse a una mera posición ideológica discursiva. Y si no es posible hacerlo de forma colectiva organizados en cooperativas lo más al margen del sistema posible, al menos resistir de forma individual buscando métodos ilegales.

          Estoy de acuerdo cuando dices que "acumular fuerzas significa hacer trabajo de base", pero la cuestión es si ello es de hecho posible estando el movimiento libertario disgregado, como deseas que esté, en una multitud de luchas sectoriales. Por las razones que además te di mi anterior comentario, pienso que lo prioritario es constituir un movimiento fuerte, unido en un programa común.

          Por otro lado tergiversas mis palabras al afirmar que tengo una "creencia casi mística en las posibilidades del sistema para proporcionar bienestar a toda la población". En mi comentario creí haberte hecho una clara distinción entre los bienes de tipo material e inmaterial. Mi argumento es que el capitalismo regulado, especialmente en su versión socialdemócrata, técnicamente es capaz de crear una sociedad de bienestar "material" basada en una eficaz distribución de los recursos materiales internos que produce cada estado. No obstante, aunque muchos renombrados economistas del ala socialdemócrata reconocen que no hemos tenido después de la transición un completa sociedad del bienestar (material), desgraciadamente siempre ha existido un consenso social favorable más o menos mayoritario. Ahora precisamente con la crisis es cuando esta sentimiento está emprezando a resquebrajarse, pero siendo francos nada hace indicar que un discurso débil y desarticulado como el nuestro pueda influir en el seno de las luchas reivindicativas a una clase media cuyo deseo es volver a la "normalidad" anterior a la crisis.

          En el párrafo final de tu comentario afirmas que "la libertad es una condición que tiene una clara base material " con el simplificado argumento de que "un preso no es libre, por mucho que lo sea su espíritu". Me pregunto qué explicación tendrás entonces del trabajador alienado que cree sentirse libre en su trabajo.

          La libertad es una realidad óntica, y no me parece por tanto que pueda cuantificarse o entenderse sobre bases materiales. Como poco la cuestión es mucho más compleja de lo que da a entender tu maniqueo ejemplo. En cualquier caso si convenimos que efectivamente la libertad tiene una "clara" base material, es decir, que si la libertad es sólo eso, libertad para consumir y un techo que proteja del frío, entonces tendremos que dar la razón al discurso de la izquierda estatal y renegar de nuestro ideario libertario. En este sentido, empezaría a entender por qué defiendes a priori con tanto fervor esa sanidad "estatal" que con tan pocos reparos tú te atreves a llamar "pública" en consonancia con la terminología propia del discurso de la izquierda.

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  8. Lusbert says:

    En lo dicho por Liberty Cravan, nada más que añadir. En cuanto a ti, janusz, no puedo mostrar más desacuerdo con tu discurso. Jamás en la historia se consiguieron cambios reales desde la individualidad, sino todo lo contrario: por las masas trabajadoras con conciencia de clase y organizadas. Lo que tú dices no es mantener la dignidad, eso es más bien resentimiento y frustración por la incapacidad para influir en la realidad social. Me remito a lo dicho en mi artículo: "dejemos de actuar como una fuerza al margen, como una estética, como un estilo de vida o una simple filosofía para el desarrollo individual y reconstituyámonos como una fuerza político-social para comenzar a salir del letargo".

    De hecho, los hechos históricos demuestran que las acciones individuales, lejos de conseguir influencia en la clase trabajadora, se alejan de ella haciendo una lucha exclusivamente personal entre el individuo y todo el sistema. Es por eso que los dinamiteros del siglo XIX quedaron como terroristas temerarios pero inofensivos para el sistema dominante. Lo mismo que el ilegalismo y la clandestinidad: solo lleva al ostracismo y la frustración. Sin embargo, sí se consiguieron cambios materiales en la época en que los anarquistas entraron en los sindicatos. Y de cómo en la España del primer tercio del siglo XX, con más de 30 años con la acción de masas en los tajos y en la culturización obrera de los ateneos pudieron realizar la revolución social cuando comenzó el golpe de Estado fascista y la guerra civil. Por poner un ejemplo actual; vemos cómo los nihilistas griegos no solo no consiguen casi influencia social ni en la clase trabajadora, sino que decenas de militantes son encarcelados, torturados y martirizados, creando además un desgaste en las campañas de solidaridad con los detenidos, aunque necesaria. Al contrario, la FEL Chilena, en sus 10 años de existencia, han conseguido ser una fuerza estudiantil libertaria considerable precisamente por la acción colectiva y el trabajo de base dentro de la realidad social y trabajando conjuntamente con otras fuerzas sociales e incluso tienen cierta vinculación con el movimiento obrero.

    Creo que Liberty Cravan no hace referencia a lo "público" como "estatal", sino "público" como "gestionado por los trabajadores y usuarios", en este caso, una Sanidad gestionada por profesionales sanitarios y pacientes. Obviamente eso no se podrá dar en el sistema capitalista y por ello es necesario conectar con los diversos frentes de lucha y en estos momentos, aunque nos duela, es preferible la financiación estatal (aunque en realidad la financiamos entre todos los cotizantes de la Seguridad Social) que la entrada de capital privado. Es preferible que los servicios sanitarios sean un derecho básico y no como un privilegio, ¿o es preferible acaso que en nombre de la pureza ideológica y la dignidad libertarias renunciemos a la defensa de los servicios públicos? Eso es una soberana tontería. No tenemos la capacidad material en estos momentos para una Sanidad colectivizada, y en el curso de la lucha social hemos de construir esa capacidad.

    Janusz, te equivocas y malinterpretas lo que quiso decir Liberty Cravan con libertad fundamentada en una base material. Nuestra concepción de la libertad no es una libertad idealista y propia del liberalismo sino una libertad material y social, que da consecuencia a la vez la libertad individual, pues el individuo solo será libre materialmente si la sociedad también lo es. Así, el trabajador no es libre por mucho que afirme y crea serlo, ni los consumidores son libres si la única libertad que tienen es poder elegir entre uno u otro producto. La libertad material y social que concibo es la plena capacidad para realizar nuestros intereses y necesidades y organizar nuestras vidas prescindiendo de cualquier tutela autoritaria.

    • janusz says:

      Los dos estamos de acuerdo en que la lucha debe ser colectiva, por tanto no sé a cuenta de qué me asignas ahora una apología de la lucha individual. Nuestras divergencias van en otro sentido. Creo que el movimiento programático que debemos impulsar es compatible con algunas de las estrategias individuales de "estilo de vida", pero de ahí a generalizar mis ideas como individualistas hay un abismo. Y no es "resentimiento y frustración por la incapacidad para influir en la realidad social" sino realismo analítico. Así pues, todo tu segundo parráfo centrado en los éxitos de las luchas obreras está fuera de lugar por no ir al meollo del asunto. Y no tengo ganas de volver a repetirme. Solo te remito a la estrategia de transición hacia una Democracia Inclusiva elaborada por Takis Fotopoulos en la obra que te recomendé, que NO ES INDIVIDUALISTA.

      Sobre la cuestión de los servicios públicos/estales yo difiero totalmente contigo. La mejor forma de luchar por una sanidad colectivizada no es ni mucho mucho menos luchar de forma integrada en el sistema permitiendo de forma cómplice que el Estado y las empresas capitalistas nos sigan robando plusvalía. En este sentido tú partes erróneamente de la idea de que no existe alternativa para el trabajador/a más allá de la lucha reformista, cuando el problema del capitalismo es que se mantiene como una estructura de poder. Así pues, ni siquiera convenciendo hipotéticamente a una mayoría social sería posible desarticular a un aparato del Estado completamente militarizado. Es por ello por lo que sostengo que la mejor estrategia es en primer lugar luchar en un programa común, creando estructuras alternativas a las del Estado que conformen verdaderos polos de poder. Me parece una "soberana tontería" que compares la sanidad estatal con la hipótesis realizable de una sanidad colectivizada. Tienes los pies tan pegados al suelo que eres incapaz de hacer siquiera un mínimo esfuerzo de imaginación teórica sobre el porvenir del anarquismo. Lusbert, ahora no tenemos una sanidad colectivizada porque aún no existe una amplia voluntad popular que albergue ese deseo y que luche en esa dirección.

      Por otro lado, no me parece que malinterprete a Liberty Cravan acerca de su concepción de "libertad". Le comprendo y le respeto. Simplemente no compartimos los mismos puntos de vista. Creo que deberías ser más humilde a la hora de expresar tus argumentos: ya desde el principio tras mi primer comentario me decías que no te entendía. En este último comentario calificas uno de mis argumentos como "soberana tontería". Y en la cuestión del concepto de "libertad", antes siquiera de profundizar en la cuestión, te adelantas a decirme que malinterpreto la idea de "Liberty Cravan"... En fin, tendré que dar por hecho que desconoces la corriente postestructuralista. Y supongo que cualquiera que defienda una posición distinta a la vuestra es porque no os entiende. Y si los izquierdistas de las manis a las que vais con tanta ilusión no os hacen caso es sencillamente porque tampoco os comprenden, sin caer en la cuenta de que es incluso posible que seáis vosotros los que estáis equivocados, o lo que es peor, que os terminen además convenciendo.

      • Lusbert says:

        Bien, pues tenemos claro que ha de ser una lucha colectiva. Sin embargo, lo que has dicho de "Y si no es posible hacerlo de forma colectiva organizados en cooperativas lo más al margen del sistema posible, al menos resistir de forma individual buscando métodos ilegales." no me cuadra en absoluto. ¿Desde cuándo han servido para algo la lucha de forma individual nada más que hacer una lucha exclusivamente personal? ¿Por qué si no se puede montar cooperativas es mejor luchar individualmente en vez de participar y aportar dentro de los movimientos sociales? ¿Por qué ilegal? ¿Para acabar en el talego y que nadie o muy pocos sepan de ti?

        Es que no se trata solamente de cooperativas lo más al margen posible del sistema, no nos conviene como anarquistas ausentarnos de las luchas en nombre de la sacrosanta pureza ideológica y quedarnos como una fuerza marginal. Tenemos que analizar la realidad y saber dar respuestas a la problemática social inmediata, no a lanzar proclamas maximalistas, a hacer proselitismo y coger y marcharnos de todo lo que no nos guste.

        Es imposible una Sanidad colectivizada bajo este sistema por muy cooperativa que sea. Será una suerte de sistema de salud privada sin ánimo de lucro y financiada por usuarios y eso precisamente no buscamos. Por eso la necesidad de conectar con otros frentes de lucha y mantener un denominador común en todas las luchas sectoriales (vivienda, estudiantil, laboral...) que sería el anticapitalismo.

        Entonces, si es preferible no luchar por una Sanidad estatal, ya que de llevarla a cabo sería una incoherencia, ¿dejamos acaso que las privatizaciones sigan avanzando? ¿Es preferible quedarnos de brazos cruzados en vez de proponer nosotros como medio plazo la gestión de la Sanidad por parte de profesionales sanitarios y usuarios?

        En el curso de las luchas encontraremos contradicciones, siempre. Lo que nos permite avanzar es ir superándolas. Y para poder aspirar a una Sanidad colectivizada -que solo podría darse en un contexto revolucionario donde la autogestión sea prácticamente generalizada- hemos de tener la capacidad para defendernos de las ofensivas neoliberales AHORA. Si la gente ve que nos involucramos y conseguimos victorias, aunque sean pequeñas y parciales, se unirán y participarán, y a la vez posibilitará aspirar a reivindicaciones mayores y, como ya dije antes, pasar de "exigir" a "tomar". Así es como se va creando esa voluntad popular y de allí se construye el "poder popular", es decir, capacitación material del pueblo. Sin embargo, criticar desde casa y ausentándonos de los conflictos sociales solo nos dejará como charlatanes.

        Pues sinceramente, si prefieres largarte al campo a montar una cooperativa antes que involucrarte en conflictos sociales me parece una actitud despreciable y hasta retrógrada. El no saber dar respuestas en lo inmediato se llama inoperancia, que de revolucionario no tiene nada ya que es imposible transformar la realidad quedándonos al margen y más cuando anteponemos la ideología a las tácticas.

        Antes los pies en el suelo que en torres de marfil y castillos en el aire.

        • janusz says:

          Esta respuesta llega algo tarde, pero bueno. Está claro que no nos vamos a poner de acuerdo en lo esencial, de todos modos pienso que es positivo que se abran este tipo de debates y que confrontemos todas nuestras ideas sin complejos y orgullos estúpidos de ninguna clase. Valga por delante que cuando expongo mi opinión en algún blog como éste no lo hago con la intención de convencer sino más bien de hacer reflexionar a posibles lectores que se mantienen ajenos al debate y que aún no se han conformado una opinión. Esta actitud es la que me permite no excitarme demasiado u obsesionarme con la finalidad de llevar la razón como les suele pasar a muchos/as.

          Matizo un par de cuestiones. Cuando escribo: “Y si no es posible hacerlo de forma colectiva organizados en cooperativas lo más al margen del sistema posible, AL MENOS resistir de forma individual buscando métodos ilegales.” Con esta frase lo que pretendo significar es que la lucha individual es un MAL MENOR comparado con la lucha reformista, que directamente no me parece que sea siquiera lucha. Te preguntas luego: "¿por qué ilegal?" Pues sencillamente porque actuar en la ilegalidad supone una forma franca de no seguir alimentando al sistema capitalista. Aunque mi argumento está más que claro, te lo explicaré de forma ilustrativa: Trabajar para una empresario y acudir a una huelga para reivindicar mejoras salariales, es decir, para reclamar que disminuya un porcentaje la extracción de plusvalía, o lo que es lo mismo, para reclamar que te sigan robando cuantitativamente un poquito menos pero cualitativamente igual, pues que quieres que te diga, a mí no me parece desde un punto de vista puramente estratégico que sea nada revolucionario ni antisistema, sino todo lo contrario. La concesión de derechos sociales por parte del Estado sólo sirve para conservar en lo esencial intacto el sistema, tal y como te decía en alguno de mis comentarios anteriores. Justamente hace unos días leía la biografía de Otto von Bismarck como preparación previa a otra lectura que tengo pendiente hacer, y recuerdo que esa fue precisamente su estrategia para contener al movimiento obrero representado por el partido socialdemócrata alemán. Y aunque es cierto que las luchas obreristas han conquistado ciertos derechos sociales mediante la protesta, recordemos siempre que tales derechos han sido implementados en última instancia por diferentes partidos políticos y tiranos. Así pues, entiendo perfectamente que pueda vanagloriarse de ello la izquierda tradicional, pero me parece un tanto penoso que sea el movimiento anarquista -si es que podemos llamarlo 'movimiento' en las actuales circunstancias- elogie como tú has hecho tales luchas, y que además, para más inri, no vislumbre otras perspectivas más allá de las pequeñas victorias parciales que, como digo, refuerzan al sistema y crean consensos más sólidos a favor del Estado benefactor.

          Luego dices que "es imposible una Sanidad colectivizada bajo este sistema por muy cooperativa que sea." Es evidente que diez mil anarquistas (por decir una cifra) no pueden crear una Sanidad colectivizada a medida de toda la población. Pero desde luego sí que es totalmente posible que diez mil anarquistas creen una Sanidad colectivizada a la medida de diez mil anarquistas en un perfecto ejercicio de política prefigurativa. Si la gente comienza a ver con sus propios ojos que un proyecto alternativo al que ofrece el Estado no solo es posible sino que además satisface mejor las necesidades de la gente, esta sería a mi modo de ver la mejor forma de lucha.

          Lusbert, necesitamos algo de teoría para empezar a andar, y algo de práctica mientras caminamos. Así pues repito, tu enfoque está profundamente equivocado. No se trata de vivir o sobrevivir mejor dentro del sistema "confiando" en que una mayoría social quede convencida de tu imaginario discurso posmoderno y posreformista (transición a la autogesitón vía reformismo), sino de buscar formas reales de lucha autónomas al margen del sistema y a la vez contra el sistema, lo que no quiere decir "irse al campo" y permanecer invisibilizados, ni "anteponer la ideología a las tácticas", como tampoco significa "no saber dar respuestas en lo inmediato" tal y como me reprochas injustificadamente. Es todo lo contrario. Se trata de algo mucho más valioso para una anarquista: vivir como se piensa y no pensar como se vive.

          Tus pies no están en el suelo, están embarrados en el fango del consuelo y la desesperación. ¡Empieza a caminar!

          • janusz says:

            Después de leer el artículo de LaColectividad (Por la destrucción del dogmatismo) y releer mi comentario me doy cuenta de mi error al calificar como MAL MENOR la lucha individual o insurrecionalista. No es de hecho ningún mal, sino que la considero como una lucha complementaria y necesaria de la política prefigurativa.

          • Sinceramente me alegro que un texto mío haya hecho cambiar de opinión a alguien sobre el anarquismo insurreccionalista. De verdad que leer historia del movimiento griego (o del estadounidense en la costa oeste) hace cambiar de opinión sobre la funcionalidad de tirar una piedra. Cuando el contexto obliga, o cuando se rompen los dogmas, la asamblea y las vidrieras rotas se complementar a la perfección. Que se lo digan a las vecinas de Exarcheia.

            Salud.

          • Lusbert says:

            Respecto a la lucha individual, ya se ha visto en la historia cómo los anarquistas dinamiteros quedaron como terroristas con corage y valor, pero inofensivos para el conjunto del sistema capitalista. Ahora bien, ¿por qué aquí ya no se puede hablar de un movimiento anarquista, al contrario que en algunos países latinoamericanos? No es porque nos "vanagloriemos de las conquistas de derechos sociales", es porque nos hemos dedicado a hacer anarquismo para consumo propio y apartarnos de todo. Que la izquierda tradicional lo haga no es asunto nuestro, en estos tiempos se ve que esa izquierda está siendo superada por los movimientos sociales de base, y que es esa izquierda tradicional la que va detrás de ellos recogiendo sus demandas y actuando de oportunistas para cazar votos. Este vacío político que dejamos los anarquistas en dichos movimientos es lo que da lo que vemos en actual panorama, que para más inri seguimos tachándolos de reformistas y apartándonos de ellos.

            ¿Cómo crees que se pudo realizar la revolución social en el '36 aquí en España? Precisamente no por un fuerte movimiento cooperativista sino SINDICAL y de inserción social, de participación de los anarquistas en las luchas obreras y la transmisión del ideal anarquista en Ateneos y escuelas racionalistas. Precisamente se pudo realizar, aun con todos sus errores cometidos, porque mantuvieron en todo momento un trasfondo revolucionario pese a las demandas de mejoras de condiciones laborales. Se vio también que años previos al golpe de Estado fascista también se realizaron levantamientos en algunos pueblos y a proclamar el comunismo libertario en ellos, así como se pudo realizar las colectivizaciones agrarias en Aragón o la autogestión en las industrias barcelonesas en tiempos de guerra.

            No sé a qué viene esa acusación de no ver más allá de las victorias parciales. Reitero, dichas victorias nos deben impulsar a continuar la lucha y a aspirar a reivindicaciones mayores, no para quedarnos en el camino celebrándolas. Parece que tú lo veas como un todo o nada, o eres radical o eres reformista, o tomamos la formación de cooperativas integrales como punto central en la lucha o hacemos lo que sea menos participar en movimientos sociales por ser reformistas. En verdad las luchas han de complementarse, no de aislarse o superponerse unas a otras. Así pues tanto la creación de cooperativas integrales como la participación en los movimientos sociales nos permiten ir construyendo contrahegemonía y poder popular. Las cooperativas integrales y las empresas autogestionadas serán demostraciones prácticas de que la organización social sin jerarquías es posible, y con la participación de los anarquistas en movimientos sociales demostramos que estamos involucrados también en los conflictos sociales y somos una fuerza política más que un movimiento estético y marginal.

            Ahora pregunto ¿tenemos la capacidad hoy para abolir el trabajo asalariado? Obviamente no. Ten en cuenta la coyuntura además. ¿Es acaso mejor callarse y dejar de exigir aumentos salariales, frenar recortes en el salario e irte de la empresa para intentar montar una cooperativa integral? Vuelvo a reiterarte, las cooperativas en un mercado capitalista, por muy "al margen del sistema" que se quiera hacer, tendrá que regirse en mayor o menor medida por las lógicas del mercado (economías de escala, marketing, oferta y demanda...) para poder subsistir. Además. ¿Será mejor dejar que privaticen la Sanidad ya que defender la pública es reformista y por tanto no debemos ir por esas vías? Yo lo tengo claro, si no sabemos siquiera ni frenar las privatizaciones, ¿cómo vamos a montar una Sanidad colectivizada? Es más, no tenemos la capacidad para gestionar un sistema de salud siquiera como cooperativa. ¿Que cómo construirla? Necesitamos crear una fuerza social para ello, y si queremos una Sanidad autogestionada debe haber personal sanitario politizado y capaz de llevarlo. No llegamos a ningún lado haciendo proselitismo.

            Si nos ponemos quisquillosos con ver qué alimenta al sistema y qué no, el usar el ordenador y pagar el Internet también alimentas al sistema, como ir a comprar al súper, usar el coche, usar la luz, el gas, etc... Lo cual no viene a cuento para nada para ir con la vara de medir de qué acciones son revolucionarias y cuáles no.

            ¿De dónde sacas que esté en la desesperación? Sí, la realidad es fangosa, nadie ha dicho que fuese un camino de rosas. Prefiero caminar en medio del fango e ir despejando el camino que encerrarnos en castillos en el aire y torres de marfil para mantenernos pulcros y no mojarnos.

  9. Ana says:

    ave janusz

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  11. janusz says:

    Vuelves de nuevo a criticar la lucha individual después de haberte aclarado en mi anterior comentario que ésta debe ser complementada con la lucha organizada. Tú verás por qué vuelves a insistir de nuevo en ello.

    Luego afirmas que la izquierda tradicional "está siendo superada por los movimientos sociales de base". Esto es falso. La izquierda tradicional no ha modificado ni un ápice su habitual discurso moderado y reformista. En cambio lo que sí ha habido es un viraje ideológico de algunos anarquistas hacia sus posiciones. Una buena parte de los pocos anarquistas sinceros que se han embarcado en la multitud de movimientos fragmentarios de la izquierda prosistema han quedado finalmente subsumidos inevitablemente bajo su discurso mayoritario. Con lo que la incidiencia del anarquismo en esos movimientos es por tanto nula.

    Dices: "¿Es acaso mejor callarse y dejar de exigir aumentos salariales, frenar recortes en el salario e irte de la empresa para intentar montar una cooperativa integral?" Pues sí. No hay duda de que el primer acto que debe hacer todo anarquista honesto es dejar ser un obediente asalariado. No sé siquiera como puedes ponerlo en duda escribiéndolo incluso en forma de pregunta de un modo tan inocente. Empiezo a pensar seriamente que tú no eres anarquista... excepto en la teoría. ¿En serio no has conseguido ninguna fórmula para liberarte de la esclavitud de tu trabajo?

    Afirmas que "las cooperativas en un mercado capitalista, por muy “al margen del sistema” que se quiera hacer, tendrá que regirse en mayor o menor medida por las lógicas del mercado (economías de escala, marketing, oferta y demanda…) para poder subsistir." Esto es así en el caso de las cooperativas empresariales en las cuales los beneficios de sus socios son privados y adolecen de auténticas prácticas comunales, como el trueque y la autoproducción. Veo que te falta un poco de información sobre el tema. Las cooperativas integrales todavía andan en un estado algo incipiente, pero una vez establecidas de forma amplia de ningún modo chocarán como dices con "las lógicas del mercado". Con quien chocarán será con los intereses de poder del Estado, pero este es un problema que deberemos resolver más adelante los anarquistas practicantes, y exige un nivel de reflexión-acción teórico-práctica que va más allá del cortoplacismo que te interesa a ti.

    Continúas: "¿Será mejor dejar que privaticen la Sanidad ya que defender la pública es reformista y por tanto no debemos ir por esas vías?" Hablas de la privatización de la sanidad como un aténtico drama, y la verdad es que lo entiendo desde el punto de vista de tu desesperada condición de esclavo asalariado. Yo siempre he utilizado la sanidad privada y no he tenido queja alguna. Por una pequeña cuota mensual uno dispone de unos servicios de una calidad, en mi opinión, mucho mayores a lo que ofrece la gestión estatal. En todo caso, no es probable que vayan a privatizar totalmente la sanidad. Es cierto que el PP ha recortado algunos servicios estos últimos años, pero ha sido una decisión pragmática para hacer frente al pago de la deuda. Desde un punto de vista estrictamente económico esta es una decisión política, desacertada o no, que a los anarquistas practicantes nos incumbe poco. Lo que deberías plantearte seriamente como anarquista teórico (anarquista de boquilla vamos), es si tu concepción teleológica posreformista es de hecho una estrategia plausible. Pero más allá de eso no deberían preocuparte estas pequeñas cuestiones. El capitalismo no es un problema de gestión, sino esencialmente de poder.

    En otro párrafo: "Si nos ponemos quisquillosos con ver qué alimenta al sistema y qué no, el usar el ordenador y pagar el Internet también alimentas al sistema, como ir a comprar al súper, usar el coche, usar la luz, el gas, etc… ". Lusbert, ¡no me digas que tú haces todas esas cosas! ¿Lo de comprar en el super y utilizar el coche también lo haces? Se puede ir perfectamente en bicicleta o a pie a la pequeña tienda de tu barrio como alternativa al coche y al supermercado. Y también puedes plantarte un huerto y hacer trueques en cooperativas de tu zona. O robar en pequeñas cantidades sin temor a ningún castigo; si te pillan la ley es de momento muy laxa en este sentido. En serio, te veo un poco verde en estos temas.

    No sólo tus pies, yo diría que también tus ojos andan algo encenagados impidiéndote ver el camino.

    • Lusbert says:

      No estoy de acuerdo en ello. Por lo menos aquí en España a partir de los '80, el anarquismo estaba siendo en general endogámico y con discurso propio y es la incapacidad e inoperancia táctica del anarquismo ibérico lo que ha llevado al inmovilismo y a dejar un vacío político en las luchas sociales en donde la izquierda institucional está metiendo mano. Mientras, los anarquistas andamos discutiendo sobre la pureza ideológica y a montar chiringuitos para reafirmarnos.

      Para acabar con las lógicas del mercado y el capitalismo no basta con solo montar cooperativas, sería necesario reorganizar la producción-distribución-consumo a una escala mayor y más allá del sector agrario. Ello significa también que necesariamente tenemos que involucrarnos en la lucha de clases, sin olvidar otros frentes de lucha y sobre todo de dotar de contenido anticapitalista y antiautoritario a los movimientos sociales de base. Más allá del cortoplacismo, por supuesto: EL TRASFONDO REVOLUCIONARIO en las luchas sociales como la toma de las empresas por parte de sus trabajadores, los servicios públicos bajo gestión obrera y no Estatal, etc... Esas reivindicaciones no son cortoplacistas sino más a la larga y serían unos objetivos marcados y que se van detallando y definiendo en el curso de las luchas. Pero al parecer solo lees lo que te interesa.

      Vaya, ahora resulta que los anarquistas debemos ser unos bichos raros que viven al margen del sistema pero que le importaría bien poco utilizar la Sanidad privada, sin importar que ni los inmigrantes ni gente sin dinero puedan tener acceso a ella. ¡Que lo privaticen y externalicen la gestión de los hospitales, a los anarquistas no les incumbe! Pero como tú puedes permitírtelo -no sé si tú trabajarás en una cooperativa porque por lo que se ve tienes ingresos- pues te la refanfinfla que privaticen la Sanidad y otros servicios públicos (o en su mayor parte) de gestión estatal. Vale, así que cuando me despidan he de dejar el sindicato y largarme al campo para ser un anarquista coherente, e incluso hacerme delincuente y vivir de robos en supermercados y reciclar comida en contenedores. O cuando hay aun ERE en la empresa en que trabaje, que he de callarme y aceptar el despido si me toca y si es a otro compañero, no me solidarizo y le propongo de montar una cooperativa integral con otras tantas personas más. ¡Sí, cuando haya un ERE que vayan a echar cientos de trabajadores a la calle iremos los anarquistas a decirles que montemos una cooperativa integral y vivir al margen del sistema! ¡Que se declaren insolventes y desaparezcan de la ciudad para vivir en una futura cooperativa integral! Todo genial, ¿no?

      Es decir, que en nombre de la coherencia ideológica los anarquistas debemos apartarnos de todo, vivir en okupas, en cooperativas integrales sin importar una mierda los conflictos sociales que se den actualmente por ser reformistas y que hasta que adopten un discurso radical no nos metemos... ¡Ah! Y luego esos anarquistas practicantes tienen todo el derecho del mundo a descalificar con acusaciones infundadas a través de Internet al resto de anarquistas, que sin saber si militan o no en algún colectivo, de anarquistas de boquilla. Para que luego tenga que hacer una declaración de militancia y enseñar el carné de militante activo. ¡Qué bien, ahora viene cuando me tachan de ciego! Muy revolucionario todo.

      ¿No estás pagando la luz y usando Internet para llamarme desde la soberbia "anarquista de boquilla"? Oh, no, es que a lo mejor rob..., digo compartes, la wifi del vecino, el ordenador lo has montado a partir de piezas sueltas que recogistes en algún lado y la luz está pinchada o usas placas solares... Lo que haga en mi vida personal no lo voy a exponer, no tengo que hacer declaraciones en este sitio sobre mi vida privada.

      Sí, es mejor que todo anarquista se aparte de los conflictos sociales y vayamos a nuestra bola montando cooperativas. Total, nosotros vivimos al margen del capitalismo y vivimos genial, guay, chachipiruli y nos la soplan las luchas sindicales laborales o estudiantiles, la defensa de la vivienda, de los servicios públicos, etc...

      Allá tú si quieres hacer proselitismo desde tu torre de marfil y el privilegio de vivir en una cooperativa integral e ir con una sobrada soberbia a decirnos a aquellos anarquistas que optamos por la inserción social que dejemos esas luchas reformistas para aunar esfuerzos en montar cooperativas. ¡Claro que sí, campeón!

      • janusz says:

        Reconozco que el tono de alguno de mis comentarios, sobre todo este último, no ha sido del todo adecuado. No debería haber usado por ejemplo la expresión malintencionada "anarquista de boquilla". Aún así creo que no deberíamos obviar la importante distinción entre aquella persona dispuesta a sacrificar ciertas comodidades materiales para poner en práctica su ideal anarquista, de la persona que solo se limita a teorizarlo. Considerarse anarquista y al mismo tiempo denostar o despreciar el estilo de vida práctico del anarquismo me parece equivocado, y aunque eso es lo que das a entender estoy seguro que en el fondo no lo dices sinceramente.

        No me gusta la forma en que ha derivado este diálogo (no me atrevo a llamarlo debate), por lo que pido disculpas por la parte que me corresponde. Si tuviera alguna idea interesante que aportar me esforzaré en expresarla con un mayor respeto.

        • Lusbert says:

          No desprecio que cada cual quiera llevar en el día a día un anarquismo de estilo de vida, lo que critico es que desde allí obstaculicen las otras luchas y que en vez de participar y mostrar apoyo, desde fuera las critican y diciendo que la única lucha válida es esa y que las otras no sirven. Ya te lo dije y lo vuelvo a repetir: que me parecen bien los proyectos de cooperativas integrales, huertos urbanos y ecoaldeas, pero de aquí a decir que es la única vía válida hay un trecho. En definitiva, toda aquella lucha en la cual se crea una acumulación fuerzas en favor de la clase trabajadora y el conjunto de explotados, debe ser apoyado. Lo que desprecio es la obstaculización y la tendencia a atrincherarse cada uno en su trinchera y tirar piedras a los que están en el mismo bando en vez de al frente: al capitalismo y al Estado.

          Que haya gente que teoriza, sí. Pero la praxis libertaria no está solo en las cooperativas, sino también en el anarcosindicalismo, en las organizaciones, grupos de afinidad y colectivos libertarios. Yo estaré entre éstos últimos.

  12. janusz says:

    Esto último que dices es muy distinto de apoyar movimientos explícitamente prosistema como puede ser el caso de la PAH. Entiendo que el anarcosindicalismo propio de organizaciones como CNT o CGT se basen igualmente en una lucha inicialmente reformista, pero no olvidemos que su radical y declarado objetivo de fondo no es otro que el de la abolición del Estado. Así pues yo podría discutir seriamente si la estrategia reformista del anarcosindicalismo es efectiva sin criticar ni un ápice el fondo de sus objetivos, lo que por desgracia no podría hacer de la misma manera con movimientos como la PAH por ti defendidos de forma práctica y estratégica. Para hacer una distinción clara entre los dos tipos de lucha, podríamos llamar a la lucha practicada por movimientos tipo PAH de 'reformistas', y en el caso del anarcosindicalismo de 'posreformista' (autogestión vía reformismo). Y ya sé que tu deseo es que la PAH no solo sea reformista sino también posreformista, y es aquí donde residen nuestras mayores diferencias.

    Todo esto no significa por supuesto que no me preocupe la pérdida de derechos de la clase trabajadora, sino más bien que considero que la incidencia del movimiento de anarquista dentro de los movimientos declaradamente 'reformistas' es nula. ¿Pensarías por ejemplo que la izquierda prosistema integrada en las luchas de CNT la desvirtuarían de sus objetivos de fondo? Yo creo que no.

    Por otro lado ya sabes que yo no defiendo el cooperativismo o el insurreccionalismo como estrategias desvinculadas, sino que, como expliqué en anteriores comentarios, creo en la firme necesidad de apoyar un programa de acción común en la línea de la estrategia planteada por Takis Fotopoulos para su proyecto de Democracia Inclusiva.

  13. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Prosistema es un adjetivo al que le has cogido gusto, janusz, pero que sigue sin decir nada. La PAH nunca se ha manifestado prosistema ¿Por qué lo das por algo evidente? Más bien al contrario, su capacidad para incidir en una de las mayores contradicciones del sistema es potencialmente revolucionaria. Ha puesto de manifiesto que la propiedad privada es un robo porque es incompatible con la satisfacción de las necesidades humanas (en este caso la vivienda). Ha demostrado que la acumulación de unos pocos supone la desposesión de muchos. Ha metido en las cabezas de muchos la idea de que hay un enfrentamiento entre quienes lo tienen todo y quienes tienen que venderse para sobrevivir. No encuentro nada prosistema en todo eso. Sí lo encuentro, sin embargo, en venir aquí a hacer apología de la sanidad privada, por cierto.

    Llamar posreformismo a la estrategia clásica de acumular fuerzas para la revolución (estrategia que no tiene nada de reformista) me parece una forma de revisionismo que de nuevo solo sirve a la inoperancia. Es una lectura propia de quien se sitúa siempre fuera (y por encima) de los procesos de lucha social.

    Considerar que el proyecto (poco más qué teórico) de Democracia Inclusiva tiene más de revolucionario que, por ejemplo, la tensión anticapitalista que se respira en las luchas contra los desahucios me parece que demuestra una desconexión de la realidad peligrosa. Una falta de visión crítica a la altura de decir que el problema de los desahuciados y parados pueden solucionarlo nuestras cooperativas integrales (cuya fuerza a día de hoy es mínima).

    La teoría revolucionaria está muy bien, los debates y lecturas, así como los manifiestos, pero no vamos a hacer la revolución en la biblioteca. El papel lo aguanta todo pero a la hora de juzgar la potencialidad revolucionaria de algo más nos valdría tener en cuenta la capacidad para concretarse en una práctica influyente. Las revoluciones literarias están muy bien, sobre todo para quienes tienen cubiertas las necesidades materiales. Entiendo que quienes pueden pagarse una sanidad privada se preocupen más de la belleza estética de las utopías revolucionarias. Para el resto, más interesados en transformaciones reales, de poco vale tanta literatura mientras se muestre incapaz de modificar la realidad material.

    • janusz says:

      Me dices que "la PAH nunca se ha manifestado prosistema, pero si te lees atentamente el manifiesto que tienen colgado en su propia página web, desde la que se "invita" explícitamente "a las administraciones a establecer un diálogo" para aplicar una serie de medidas de perfil clásicamente reformista, te darás cuenta de lo razonable de llamar 'prosistema' a este movimiento.

      La exigencias principales de la PAH al actual gobierno de la nación son las siguientes, y cito textualmente los cuatro puntos principales de su manifiesto:

      - Parar los desahucios [temporalmente hasta buscar una solución]

      - Regular la dación en pago [...] como sucede en otros países de la UE o en EEUU [¡]

      - Conversión del parque de viviendas hipotecadas de primera residencia en parque público de alquiler social. [...] Una versión de esta medida se está aplicando ya en el País Vasco, por lo que se trataría de extenderlo al resto de comunidades autónomas. [¡no olvidemos que gobierna el PNV de centro-derecha!]

      - Realización de una Auditoría social sobre el funcionamiento del mercado hipotecario.

      - Establecer los mecanismos, las reformas y las políticas necesarias...

      En definitiva lo que la PAH reclama es que se apliquen una serie de modificaciones legales dentro del actual marco del "estado de derecho". Esto en mi opinión es sindicalismo a secas, sin el prefijo "anarco". Vamos, 'prosistema' con todas las letras.

      Por otro lado, la estrategia del reformismo como hipotética vía previa a la autogestión no deja de ser otro ejercicio teórico más como lo puede ser el proyecto de Democracia Inclusiva, pues de hecho la historia nunca ha demostrado que el sindicalismo (menos aún el institucional) haya posibilitado la génesis de una sociedad autogestionaria. Lo más cerca que se estuvo, según algunos historiadores, fue durante nuestra guerra civil, y no olvidemos de qué forma y con qué condicionamientos se establecieron las primeras colectividades...

      En otro sentido, yo no creo que las cooperativas integrales sean absolutamente la solución, por lo que espero no haber dado a entender tal idea. Creo que son necesarias en un primer estadio, pero desde luego si no van acompañadas de un movimiento político programático impulsado desde la base no servirán de nada. Tal y como señala Takis Fotopoulos,

      "ni la acción directa ni el anarquismo de estilo de vida/anarquía en acción podrían, POR SÍ MISMOS [el énfasis es mío], conducir al cambio sistémico, ni siquera crear la conciencia de masas para éste, a menos que este tipo de actividades formen parte de un movimiento político programático para el cambio sistémico, con su propio análisis de la crisis actual, unos objetivos claros acerca de una sociedad futura y una estrategia transicional general que conduzca a ella".

      En otro fragmento hace un hincapié más profundo:

      "[El anarquismo de "estilo de vida"] es completamente ineficaz para producir un cambio sistémico. Aunque es útil para crear una cultura alternativa entre pequeños sectores de la población y, al mismo tiempo, subir la moral a los activistas que desean ver un cambio inmediato en sus vidas, esta estrategia no tiene ninguna posibilidad de éxito -en el contexto de la enorme concentración de poder que existe hoy- para crear la mayoría democrática necesaria para un cambio social sistémico. Los proyectos que propone pueden ser muy fácilmente marginados o absorbidos por la estructura de poder existente (como ha pasado muchas veces en el pasado) mientras que su efecto en el proceso de socialización es mínimo, sino nulo. Esto es particularmente cierto debido a que este tipo de estrategias normalmente se concentran en asuntos concretos, que no son parte de un programa político general para la transformación social y, por lo tanto, no contribuyen a crear la consciencia “antisistémica” necesaria para el cambio sistémico. [...] La eliminación de las estructuras y las relaciones de poder actuales no puede conseguirse “dando ejemplo” ni educando y persuadiendo. Para destruir el poder se necesita una base de poder y el único modo en que este objetivo podría ser coherente con los objetivos del proyecto democrático sería, en mi opinión, mediante el desarrollo de un programa general para la transformación radical de la sociedad que empezará con la transformación de las estructuras políticas y económicas locales."

  14. La Katino Anarhista says:

    El problema de las pequeñas mejoras de condiciones de vida es que ellas, junto con la "fabricación de consentimiento" y la sensación de impotencia, nos llevan a la resignación; no conseguimos alcanzar cotas de libertad verdadera sino comodidades en las que acomodarnos y quedarnos dormidos; así es como yo lo veo.

    El problema no es que la gente no crea posible la autogestión y el autogobierno, es que no nos lo creemos nosotros, por eso nos comportamos así, reculamos en cuanto podemos ¿hasta cuándo?

    No creo que sea cuestión de marear la perdiz para siempre, sino de plantarnos y empezar a construir entre todos las condiciones personales y sociales mínimas para que otra forma de organizarnos sí sea posible, tomando el tiempo necesario y contando con cualquiera (¡basta de gueto!), cada uno desde donde pueda y en la medida de sus capacidades, pero sin miedo a salir de lo conocido.
    Hay que asumir cierta tensión permanente, aunque sea una posición incómoda.

    Estoy bastante de acuerdo con el mensaje anterior y con los últimos párrafos que se citan de Takis Fotopoulos.

    • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

      No es como yo lo veo. Las mejoras pueden llegar de dos modos: Mediante la concesión o la lucha. Las concesiones pueden desmovilizar, pero las luchas empoderan. Estamos faltos de victorias que demuestren a los que se organizan que son fuertes y tienen capacidad para obtener los objetivos que se marcan.

      Sin un pueblo decidido y organizado para cambiar las cosas nunca alcanzaremos una posición que haga posible la revolución social.

      El problema es que llevamos años aceptando que el que se mueve no sale en la foto y que es mejor estarse quietecito y tragar con las migajas que nos dan antes que perderlo todo. Toda la sociedad parecía coincidir en ello. Las condiciones históricas han contribuido a esa creencia, pero ha sido una anomalía. La lucha de clases poco a poco vuelve a mostrar su verdadera cara y debemos aprovechar el momento.

      La autogestión generalizada es posible, triunfo a triunfo, hasta la victoria final.

      • janusz says:

        ¿Pero qué retórica abstracta es esa? Es absurda la falsa categorización que estableces de "la lucha que empodera" (la lucha reformista) frente a las demás estrategias de lucha que, según das a entender, no son siquiera dignas de ser consideradas como "lucha".

        No eres capaz de profundizar en las verdaderas cuestiones. Únicamente te limitas a lanzar afirmaciones en formas de consignas ideológicas, como si hablaras desde una tribuna política. Tu frase final es para enmarcar.

  15. preokidgf says:

    ¡Qué bonito! Cuántas horas de discusión empleadas en el este foro de comentarios. Y finalmente, ¿de qué sexo son los ángeles? Vivís muy bien pegados a la pantalla y alimentando discusiones estúpidas, pero donde hay que dar el callo no es ahí. ¡Fuerza a los que luchan!

    • Y digo yo que se pueden pasar unas cuantas horas a la semana "pegadx a la pantalla" (pensando, reflexionando, compartiendo ideas con gente que de otra forma no podrías conocer...) y, al mismo tiempo, hacer cosas "ahí fuera." ¿Me equivoco?

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