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Published on enero 31st, 2014 | by Lusbert

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¡A las elecciones!

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Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



20 Responses to ¡A las elecciones!

  1. Sin salud says:

    Muy buena la viñeta. No esperaba un final tan rápido y contundente.

  2. Una de las mejores, sin duda.

  3. janusz says:

    Mal que pese a Lusbert el pueblo se contenta con poco: derecho al trabajo precario de siempre, y el derecho a una sanidad y educación estatal/pública mínima que garantice la buena salud y preparación técnica de la mano de obra que requiere el capitalismo. Porque lo de la autogestión sería ya pedir peras al olmo, ¿no? En este otro tipo de concentraciones, donde las verdaderas exigencias coinciden con el fondo ideológico de los manifestantes, he observado que apenas se juntan una docena de personas con la cara tapada. Muy triste la cosa. Pero lo lamentable no es que los votantes mayoritarios de Izquierda Unida y del PSOE a los que alude Lusbert en la viñeta no nos comprendan ahora, lo triste para algunos/as es que realmente creen ilusoriamente que algún día nos comprenderán sin que hagamos realmente nada (entendiendo por supuesto que estas manifestaciones de ningún modo sirven a la causa anarquista).

    Para algunos/as anarquistas manifestarse exactamente por las mismas causas que perfectamente puede cumplir Izquierda Unida dentro de los márgenes del capitalismo es totalmente ético y coherente; pero en cambio, si hablamos de concederle el poder a tal partido para que de forma efectiva lleve a cabo tales demandas populares, eso ya por el contrario es inmoral y deshonesto.

    Además, para esta corriente de anarquistas acomodados la creación de nuevos espacios de autonomía, como las cooperativas integrales, son poco factibles y no consiguen ningún resultado. La teoría sobre un programa político y organizativo de acción también es aborrecida. La acción directa se simplifica burdamente como huelga pacífica. Y sinónimo de organización para éstos y éstas significa juntarse con mucha gente que todavía cree en la política pero que no ha leído ni un puñetero libro de economía. Pero eso sí, el reino de la necesidad material lo conocen bien. Con eso basta, suponen.

    En resumidas cuentas, para algunos/as anarquistas comportarse externamente como meros izquierdistas significa sentirse interiormente y sin ninguna contradicción como puros anarquistas. Y además debemos creerles por la gracia de Dios, dicen.

    Amen.

    • Lusbert says:

      Mal pese que actualmente todavía hayan ciertos anarquistas que pataleen como críos de parbulario en sus torres de marfil y encerrados en su mundo de yupi. Mal que pese que vuelvas a sacar el mismo tema ya tratado en mi anterior artículo "Pongamos los pies en el suelo" y ahora da la impresión de que aprovechaste esta viñeta para escupir tus resentimientos contra mi. Supongo que será mejor callarse y dejar que pisoteen una y otra vez los derechos laborales, irse a vivir en al campo o quedarse robando en supermercados y rebuscando en contenedores. Supongo que, como tú te puedes pagar la Sanidad privada, te la refanfinfla que la ola privatizadora que se cierne sobre la Sanidad pública dé como consecuencias despidos de personal y su precarización, la degradación del servicio por las externalizaciones, y solo sea accesible a quienes tengan el poder adquisitivo suficiente para pagar las cuotas como tú, mientras los inmigrantes, los parados que hayan agotado su prestación y demás gente sin ingresos se mueran en las puertas de un hospital. Supongo que es preferible una educación accesible solo a gente con cierto poder adquisitivo y dar lugar a que la Educación se convierta en un privilegio antes que el espacio educativo sea lugar para que la clase trabajadora le dispute la hegemonía a la clase dominante, buscando transformar el actual modelo educativo al servicio del sistema dominante a otro al servicio del pueblo trabajador. Por cierto, los votantes de IU y PSOE de la viñeta te lo acabas de inventar.

      Supongo que será más ético y honesto lo tuyo: trabajar en una cooperativa y pagarse la Sanidad privada. Y qué curioso que acuses al resto de acomodados cuando realmente el que lo pareces eres tú. La creación de espacios de autonomía debe darse en el seno de las luchas sociales, no fuera de ellas y criticarlas desde allí de lo reformistas que son. Así como el movimiento estudiantil debe conectarse con el movimiento obrero; como el movimiento okupa con los movimientos vecinales y las PAH, etc; las cooperativas integrales deben conectarse con las luchas sociales que se dan en las ciudades.

      Lo que sirve realmente a la causa anarquista desde luego que no será quedarse en casa criticando lo reformistas que son los movimientos sociales y seleccionando cuáles llevan una lucha válida, y cuáles no, para unirse; sino al contrario, analizar el contexto en que se dan esas luchas y ver qué podemos aportar en ellas desde una perspectiva libertaria y las herramientas de lucha adecuadas para ello. Esto conlleva la vez ir construyendo un proyecto político revolucionario, fomentar más la iniciativa y organización populares, en otras palabras crear poder popular, así como la acción directa como medio para resolver los conflictos sociales, que va más allá de huelgas pacíficas que tú simplificas y abarca muchas otras acciones ya señaladas en el artículo del compa La Colectividad sobre la acción directa.

    • Liberty Cravan says:

      Menudo muñeco de paja. No conozco a ningún anarquista que pudiese encajar en IU y critique las cooperativas. Conozco anarquistas con una clara vocación social, es decir, que reniegan de cierto anarquismo antisocial que quiere quedarse tranquilito dentro del gueto y sin aspirar a transformar nada. Esos anarquistas, como consecuencia de su compromiso, comparten espacios con militantes de IU en las luchas. Son los mismos anarquistas que evidencian los límites en la construcción de cooperativas, aunque las apoyen; que realizan críticas constructivas a estas, que argumentan que la construcción de espacios alternativos debe ir acompañada de una lucha por mantener las conquistas que lograron nuestros abuelos: Ciertos derechos y servicios sociales, para empezar. ¿Por qué? Porque son necesarios para nuestra supervivencia, porque son nuestros, porque nos sitúan al lado de la mayoría social y no recluidos en nuestros espacios y porque nos permite difundir nuestro proyecto político.

      Las aspiraciones de estos anarquistas no las cubre Izquierda Unida. Están junto al resto de la mayoría social exigiendo que las conquistas de los trabajadores no solo se respeten, sino que se vean ampliadas, con un programa libertario en mente. Están junto al resto de la izquierda anticapitalista en reivindicaciones obreras, feministas, ecologistas... pero además desde una posición que apuesta por la organización social basada en asambleas horizontales y la libre federación.

      Que reniegues de la sociedad amparándote en sus "escasas aspiraciones" da una idea de la mentalidad vanguardista que defiendes. O que tus críticas sean puramente destructivas respecto a todo aquel que, desde el anarquismo, defiende una estrategia de participación en las luchas que no pase por juntarnos como anarquistas y para anarquistas. Luchas que, además, están asumiendo buena parte de los principios y tácticas del anarquismo. El rollo antisocial que pretende, desde una visión ideológica, construir al margen de la mayoría está condenado al fracaso.

      • janusz says:

        "...porque nos sitúan al lado de la mayoría social..."

        Es decir, en otras palabras, que es ESA mayoría social quien debe dictarte a ti cual es el proyecto de transformación y el ideal de sociedad que te conviene.

  4. janusz says:

    Creo que no has atendido al fondo de mi anterior comentario. Te lo diré más claro si hace falta. No critico las luchas reformistas por sí mismas, lo que critico es a esa corriente del anarquismo que considera ese tipo específico de luchas como vía ineludible hacia la autogestión, obviando los intereses reales de los que participan mayoritariamente en esas luchas. Por tanto, sobra toda esa parrafada que te marcas sobre el deterioro de los servicios públicos, etc., como si yo fuera totalmente ajeno y no me importara nada. Hace un tiempo mantuve un cruce de comentarios con un liberal en esta web, en el que yo defendía claramente el papel positivo que puede jugar el estado reforzando el sector público frente al sector privado.

    http://www.regeneracionlibertaria.org/comunicandonos-i

    Así pues nadie me podrá tachar de ser insensible al drama social actual que padece un gran sector de la población por motivo de la crisis. Ahora bien, repito, como vía hacia un proyecto radicalmente anticapitalista en mi opinión el efecto de tales luchas reformistas es nulo. Ese es el punto, Lusbert. Anótalo bien.

    Dices luego que me he inventado que los manifestantes de tu viñeta sean votantes del PSOE e IU. Obviamente, al no haber ninguna indicación, no resulta más que mi lógica interpretación. Dime tú entonces cuál es el perfil sociológico mayoritario de las personas que acuden a las manifestaciones a las que te refieres. ¿Te refieres por ejemplo a las concentraciones de la veintena de anarquistas con la cara tapada? ¿O te refieres a las numerosas manifestaciones de las mareas? ¿O a las que se producen en Ucrania?

    Ahora dices que “las cooperativas integrales deben conectarse con las luchas sociales que se dan en las ciudades”, planteamiento éste muy distinto del que defendías en uno de tus artículos anteriores, en el que las considerabas despectivamente como forma inútil de “irse al campo“.

    Por último, me parece cuanto menos un tanto contradictorio que desprecies el plano de la teoría cuando en el fondo tú también partes igualmente de teorías que presuponen por ejemplo que reclamando hoy naranjas al estado éste vaya proporcionarte mañana las sabrosas manzanas que tú deseas. ¿Y soy yo el vive en el mundo de yupí? ¿No querrás decir sencillamente que tu teoría te parece subjetivamente mejor que mi teoría? Y también por cierto, ¿de donde sale esa teoría tuya de que critico tus ideas a causa de mi resentimiento? ¿No eres capaz de aceptar que es por propio convencimiento?

    • Lusbert says:

      Y hace más tiempo que soltaste comentarios que realmente dan sarpullidos como estos. Cito textualmente:

      « “¿Será mejor dejar que privaticen la Sanidad ya que defender la pública es reformista y por tanto no debemos ir por esas vías?” Hablas de la privatización de la sanidad como un aténtico drama, y la verdad es que lo entiendo desde el punto de vista de tu desesperada condición de esclavo asalariado. Yo siempre he utilizado la sanidad privada y no he tenido queja alguna. Por una pequeña cuota mensual uno dispone de unos servicios de una calidad, en mi opinión, mucho mayores a lo que ofrece la gestión estatal.»

      « “¿Es acaso mejor callarse y dejar de exigir aumentos salariales, frenar recortes en el salario e irte de la empresa para intentar montar una cooperativa integral?” Pues sí. No hay duda de que el primer acto que debe hacer todo anarquista honesto es dejar ser un obediente asalariado. No sé siquiera como puedes ponerlo en duda escribiéndolo incluso en forma de pregunta de un modo tan inocente. Empiezo a pensar seriamente que tú no eres anarquista… excepto en la teoría. ¿En serio no has conseguido ninguna fórmula para liberarte de la esclavitud de tu trabajo?»

      que viene de aquí: http://www.regeneracionlibertaria.org/pongamos-los-pies-en-el-suelo/comment-page-1#comment-3927 Si quieres repasas lo que has dicho en todo el artículo y me cuentas si te podemos tacharte de insensible o no. (A no ser que hayas cambiado de opinión, porque ya veo que en los comentarios de esa entrada manejas bien el tema).

      Pienso que la vía para realizar un proyecto anticapitalista radical necesariamente pasa por recuperar lo que hoy está en propiedad privada y lo que está en propiedad estatal, así como la creación de una fuerza social capaz de inclinar la balanza en favor de la clase trabajadora y también de socializar los medios de producción una vez expropiados al Capital y al Estado. Pero esa fuerza social se crea en la lucha colectiva y en empoderarnos, lo que implica saber defender nuestros intereses como clase trabajadora tanto en lo inmediato (arrancar victorias parciales a la clase dominante como el caso de Gamonal, la huelgas en HP, de los basureros de Madrid, etc, frenar desahucios y privatizaciones, etc...) como futuros (la socialización de los medios de producción, la abolición de las clases sociales, etc). Esto no excluye que se deba dejar de lado la creación de cooperativas integrales, de okupar tierras y edificios o de autogestionar fábricas cuyo propietario haya entrado en quiebra. Sí, he cambiado de opinión y pienso que es más acertado el conectar las diferentes luchas y proyectos alternativos que despreciarlos.

      En la viñeta aparece una manifestación masiva con columnas de humo que pueden ser contenedores quemados u otras cosas inflamables, y a eso no se le puede adjudicar a una tendencia política clara definida. Es una masa enfurecida, como bien lo describe en la primera intervención.

      • janusz says:

        ¿Te dan sarpullidos mis comentarios dices? Te explico. En mi comentario sobre la sanidad reconozco que quería ser un poco sarcástico y quizás sin darme cuenta cruzara la línea roja, pero aún así creo que se entendió bien mi intención cuando aludía a tu desesperada “condición de esclavo asalariado”. Supongo que conocerás la extensa tradición dentro del anarquismo y su visión crítica del trabajo. Te remito por poner solo un ejemplo a la obra recientemente reeditada de Bob Black, “La abolición del trabajo”.

        http://es.theanarchistlibrary.org/library/bob-black-la-abolicion-del-trabajo

        Por otro lado, si dije recomendar el uso de la sanidad privada no es precisamente porque haya optado voluntariamente por pagármela, sino que debido a mi condición de funcionario público, tengo acceso privilegiado a ella gratuitamente. Te parecerá contradictorio pero así es. Lo funcionarios que marchan a tu lado en las distintas mareas reivindicativas en las que participas no lo suelen decir. Pero mucho cuidado, no se te ocurra echarles en cara esto que te cuento que te sacarán los ojos. A mi me dan ganas de pegarles, pero los que compartís trinchera en la calle ya sabéis que debéis intentar llevaros bien. 😉

        El segundo fragmento que me citas está un poco en relación también con la visión crítica del trabajo que sostiene sobre todo la corriente insurreccionalista y su particular concepción de la acción directa: el ilegalismo, la propaganda por el hecho, etc. Reconozco mi desconocimiento sobre muchos aspectos de esta corriente, pero sin haberla estudiado a fondo me parece a priori que acierta en asuntos clave. Para mí el gesto más coherente que puede realizar un anarquista es el de eludir su participación directa en el sistema, y si cabe, contribuir además con sus acciones a su destrucción, aunque sea con pequeños gestos simbólicos. Muy al contrario, trabajar para el estado como hago yo, o participar en manifestaciones que pretenden satisfacer las demandas de trabajadores perfectamente integrados en el sistema , tal y como haces tú, ayuda en poco, me temo, a la causa anarquista. ¡Rompamos las cadenas de una vez ya!

        Rechazo tu invitación a volver a leer mis antiguos comentarios porque casi siempre albergo las mismas malas sensaciones sobre lo horriblemente mal que escribo. Y aprovecho para reconocer que participar en estos debates, aparte de aportarme importantes reflexiones, me ayuda también a mejorar mi escritura. Quizás algún día pueda escribir textos tan bien escritos como los vuestros, al margen por supuesto de las (in) sanas discrepancias que suelen surgir a menudo.

        Por último, en cuanto a la viñeta de marras, reitero que la interpretación más acorde con el perfil del manifestante medio en nuestro país corresponde al votante de las dos formaciones mayoritarias de la izquierda, que son como se sabe, PSOE e IU. Una interpretación imaginaria o ficticia puede ser cómoda y desde luego es también legítima, pero si nos atenemos a la cruda generalidad de los hechos, no nos queda otra que intentar ser honestos con nosotros mismos.

        • Lusbert says:

          Tú mismo llevas tus contradicciones y criticas la de los demás, tú mismo reconoces que eres funcionario, lo cual también estás en "condiciones de esclavo asalariado". Y si sigues empecinado en que "no hay duda de que el primer acto que debe hacer todo anarquista honesto es dejar ser un obediente asalariado", ¿no deberías dar ejemplo tú y aplicártelo en vez de echárselo en cara a los demás, ya que luego tanto hablas de propaganda por el hecho? Más hipócrita no puedes ser. Además, un funcionario es clase trabajadora igualmente, sí, con mejores condiciones que la clase trabajadora del sector privado (yo curro en negocio familiar), pero al fin y al cabo una misma clase. Pero ¡eh! tú disfrutas de ciertas ventajas del empleo estatal y te da por soltar un "desesperada condición de esclavo asalariado" a quien tiene peores condiciones laborales (aunque en el trabajo familiar no tenga problemas). Puesto que eres un anarquista honesto o al menos pretendes serlo, en caso de que te vayan a despedir te callas y a la calle, ¿no?

          Bob Black realmente no dice absolutamente nada, achaca los males al trabajo y no al trabajo asalariado. La división del trabajo, la disciplina, los horarios... en general la organización del trabajo vino a raíz de la revolución industrial con el taylorismo y el fordismo, que tiene como base las necesidades del Capital de aumentar la producción y superar la artesanía y la economía feudal. Además, siquiera menciona la lucha de clases, que debería ser el motor central de la lucha contra el capitalismo, y mucho menos de revolución. No deja de ser una crítica literaria y vacía pues solo critica el trabajo en sí y no el problema raíz que es el sistema capitalista que hace del trabajo una tarea odiosa, degradante y en ocasiones inútil y humillante como la que se está viendo en el sector servicios. El ser humano necesita trabajar para satisfacer las necesidades tanto de uno mismo como de la sociedad, y esas actividades no son expresamente juegos. Al contrario que el trabajo en el sistema capitalista, el trabajo en una sociedad socialista libertaria (en donde cabría el colectivismo, el consejismo o el comunismo) pasaría a ser una actividad creadora. En pocas palabras, es necesario abolir el trabajo asalariado y reorganizar la producción y el trabajo para orientarlo a los intereses de la sociedad, no del Capital.

          Las tesis insurreccionalistas no terminan de convencerme, lo mismo que esa idea de que el anarquismo deba estar ligado al ilegalismo y la propaganda por el hecho. Un vistazo rápido a la época de los anarquistas dinamiteros nos arroja luz sobre el fracaso de dichos métodos, pues lejos de haber movilizado a la clase trabajadora -y no digamos de conquistar derechos y mejoras en las condiciones de vida en favor de las clases explotadas- se alejaron de ella y terminaron en una lucha personal contra la burguesía, que lejos de haber arrancado conquistas sociales han reforzado los aparatos represivos del Estado y la demonización de la clase obrera. La coherencia se vuelve un verdadero lastre en estos aspectos y ceñirse a ella sí que no aporta asolutamente nada a la causa anarquista, sino que más bien la obstaculiza. Si queremos realmente contribuir a la causa anarquista debemos, como señala Liberty Cravan, salir de la automarginación e involucrarnos en la lucha social en pos de la acumulación de fuerzas a nuestro favor y construir un proyecto sociopolítico revolucionario dentro de la sociedad, disputándoles el espacio político a la izquierda parlamentaria.

          • janusz says:

            Hay un aspecto importante que pasas por alto, y tiene que ver con que soy plenamente consciente de mi condición de esclavo asalariado, y que en ningún momento he negado. Creo que no has comprendido del todo la diferencia entre el trabajador con consciencia de clase que lucha por aspirar a cambiar su situación, como es mi caso; y el trabajador sin (o con) consciencia de clase, que en última instancia no aspira siquiera a cambiar su situación, como es tu triste caso. Este es el reproche que puedo permitirme seguir haciéndote sin ningún tipo de hipocresía.

            Además, como ya te señalé, el tipo de estrategia por el que optas para transformar la sociedad es en esencia mimético al de la izquierda institucional, que te guste o no, es quien está marcando todas las pautas. El primer paso para poder actuar en consecuencia consiste en ser capaces de admitir la realidad de este hecho, por muy contrario que pueda ser a nuestros deseos.

            Dices que hay que "construir un proyecto sociopolítico revolucionario", y estoy de acuerdo en este punto, pero sin perder de vista que si seguimos los mismos pasos de la izquierda institucional, serán ellos mismos quienes nos construyan su particular proyecto revolucionario. Necesitamos por este motivo no solo defender un discurso totalmente diferenciado del suyo, sino también que sea lo suficientemente atractivo e ilusionante como para generar más adhesiones y conformar grandes mayorías. En este sentido vuestro autoengaño consiste en adjudicaros sus éxitos pasados, presentes y también futuros.

            Efectivamente, las tesis insurreccionalistas han fracasado hasta ahora, pero el mismo análisis puede hacerse lamentablemente de la histórica lucha sindical. Pero un detalle más importante que este es que la situación de crisis actual está revelando la verdadera fragilidad de la clase trabajadora frente a la clase dominante.

            Sobre tu crítica hacia Bob Black podría estar de acuerdo en ciertos aspectos, aunque yo termine por otorgar más validez a su crítica del trabajo y al vínculo estrecho con la lógica productivista que subyace en el sistema capitalista. De todas formas, un análisis más riguroso del taylorismo y el fordismo, aunque con pretensiones distintas, lo puedes encontrar por ejemplo en André Gorz si te interesa.

          • Lusbert says:

            @janusz ¿Cómo das por hecho que yo no estoy por cambiar mi condición de esclavo asalariado mientras tú sí? No voy a entrar en cuestiones de qué hace cada cual en su vida, pero aquellos que no siguen tu "forma de lucha" no tienen conciencia de clase, ¡Já!. Además de hipócrita, pedante y soberbio. ¡Un fuerte aplauso! ¡Bravo! ¡Claro que sí, campeón!

            El 15M no salió de un partido político, la PAH tampoco, ni las mareas, ni los sindicatos de clase tuvieron un origen institucional, es la izquierda institucional la que está yendo detrás de los movimientos sociales absorbiendo esas reivindicaciones y a partir de eso se fueron movilizando y generando su discurso. Sí, puede que en sus reivindicaciones no sean revolucionarias como querrás tú, pero es precisamente la falta de presencia anarquista, que dejemos ese vacío político, la que está haciendo que sea la izquierda institucional trate de marcarles la agenda a dichos movimientos sociales. Dime en qué momentos de la historia las conquistas sociales vinieron de las instituciones estatales. Tales concesiones se han dado a la clase trabajadora porque la misma se ha organizado y luchado, obligando a la clase dominante a ceder para evitar su colapso. Y también, los Estados se muestran débiles para defender dichas conquistas, prueba de ello es la debilidad de la República de Weimar que sucumbió ante el nazismo, precisamente por carecer de una fuerte base obrera organizada con conciencia de clase y revolucionaria.

            No podemos desarrollar y construir un proyecto político revolucionario sin la clase obrera y al margen de la sociedad, atendiendo únicamente a purismos ideológicos. Eso lo tengo claro.

  5. Liberty Cravan says:

    Que la mayoría de manifestantes correspondan a votantes de PSOE e IU es una cuestión debida precisamente a que las propuestas revolucionarias perdieron su capacidad de defender los intereses de la mayoría social, de los explotados, de los trabajadores.

    Hay una cuestión fundamental que explica este cambio: La mayoría de grupos se alejaron de la sociedad, se encerraron en sus espacios y acabaron convertidos en sectas ultraideologizadas, que se dedicaban más a la crítica teórica que a la transformación de la realidad presente. Se dedicaron a acusarse entre sí de reformistas, socialdemócratas, traidores... Del mismo modo que ahora pretendes hacer tú con el anarquismo que ha decidido romper con la automarginación.

    • janusz says:

      Creo que esa es una cuestión cuya complejidad no serías capaz de admitir. Por mi parte yo no tengo un juicio tan clarividente o soberbio como el tuyo, pero desde mi punto de vista la principal causa de la pérdida de conciencia de la clase trabajadora se podría deber más a la concepción teleológica del materialismo dialéctico postulado por Karl Marx y sus epígonos, es decir, esa idea furibunda de que el sistema capitalista se desmoronaría milagrosamente por sí mismo a causa del desarrollo de las fuerzas productivas.

      Por mucho que te empeñes, no puede haber nunca transformación de la realidad sin ninguna crítica teórica.

  6. Liberty Cravan says:

    Janusz, no voy a entrar en la confrontación personal. ¿De dónde te sacas lo que sería o no capaz de admitir o que me empeño en negar la necesidad de la crítica? ¿Mis juicios son soberbios? Eres tú quien trata a la mayoría por reformistas sin remedio y, al anarquismo, por inútiles izquierdistas.

    Estar al lado de la mayoría social es simplemente reconocer que hay espacios comunes en los que confluimos, pues nosotros también somos parte del pueblo. Ya he hablado de luchas ecologistas y en defensa de los servicios sociales, pero también se podría hablar de cooperativas de producción-consumo. Ciertas tendencias antisociales se dedican reiteradamente a buscar diferencias con las reivindicaciones populares para sentirse especiales. Después, perteneciendo ya a un grupo de iniciados, pueden mirar por encima del hombro a toda esa gente a la que desprecian por borregos. ¿Sólo veo yo esas actitudes? El anarquismo es solo otra excusa como podría ser el punk o cualquier otra moda.

    Resulta que solo desde la unión de todos quienes conformamos los sectores populares tenemos verdadera capacidad de transformación social. Las actitudes de desprecio no son sino un freno en las aspiraciones revolucionarias. Es paradigmático lo de: "dictarte a ti el ideal de sociedad que te conviene", como si el ideal de sociedad fuese algo que cada cual pudiese realizar por su cuenta. Da una idea de tus perspectivas. El socialismo libertario, la anarquía, no puede concretarse al margen de una mayoría social. A partir de ahí podemos debatir estrategias, pero solo partiendo de la base de que un apoyo amplio es esencial para la transformación social. Si solo aspiramos a tener cuatro centros sociales, una cooperativa de productos ecológicos y un pueblo okupado es mucho más sencillo, claro.

    • janusz says:

      Según tú opinión, la causa del declive de la conciencia libertaria o anticapitalista es que "la mayoría... se dedicaba más a la crítica teórica que a la transformación de la realidad presente".

      Os empeñáis en desdeñar la teoría, y yo únicamente me limito a señalarte que sin teoría no puede producirse ninguna transformación social. Teoría y praxis van de hecho íntimamente de la mano, en constante relación dialéctica.

      El ideal social surge del interior de uno mismo, aunque en primer término éste tenga también su grado de influencia externa (*). Así pues, optar por amoldarse a un sentir mayoritario porque en minoría uno se siente que no puede realizar el propio ideal, no significa otra cosa en el fondo que autoengañarse. Además, esta forma de pensar no puede ser más infantil. La solución del que se siente en minoría no puede limitarse a querer FORMAR PARTE de la mayoría social, sino por el contrario, tratar de buscar una fórmula válida para CREARLA sin pervertir ni un ápice los propios ideales, tal y como le decía en mi anterior comentario a Lusbert.

      (*) Este presupuesto me hace rechazar la corriente hiperindividualista que al parecer y desde mi perspectiva muchos asocian erróneamente a los insurreccionalistas, pero ese es otro tema que aun debo reflexionar.

  7. janusz says:

    @Lusbert, cambiar la condición de "esclavo asalariado" depende de una decisión tan sencilla como dejar el trabajo y encontrar una nueva alternativa de vida. Así pues corríjeme si me equivoco "campeón". Según te he entendido, tú optas por la lucha reivindicativa con el fin de mejorar tus condiciones de vida laboral; muy al contrario yo opto por actuar al margen del sistema. Si no consigues ver la diferencia entre tu perspectiva y la mía, me contentaré al menos con que los demás saquen sus propias conclusiones.

    Aunque efectivamente la mayoría de movimientos sociales no hayan surgido de los propios partidos políticos, lo cierto es que el fondo de todas sus reivindicaciones no han representado en lo esencial una crítica hacia el sistema vigente.

    Pero además tu argumento parte de un gran error que no me cansaré de señalar. Si estos movimientos sociales no pretenden romper con el sistema sino más bien sólo reformarlo, carece entonces de todo sentido que la marginal corriente antisistema existente se limite simplemente a calcar su discurso. Que la izquierda institucional haya absorbido las propuestas de estos movimientos es lo de menos, aunque por otro lado sea totalmente comprensible, ya que los partidos políticos son, como se sabe, una parte sustancial del sistema.

    La fórmula para construir un proyecto revolucionario no puede limitarse a querer FORMAR PARTE del vaivén de la mayoría social tal y como planteáis, sino que más allá de este objetivo, debe aspirar a ESTABLECER su propia mayoría social. La reflexión más difícil de todas es la que nos lleve a entender las causas del escaso éxito que hoy tienen las ideas libertarias en el cuerpo social. Quien siga eludiendo este problema no hará otra cosa que continuar dando palos de ciego, contribuyendo con ello a que el anarquismo siga en la automarginación en que actualmente se encuentra.

    • Lusbert says:

      Dime entonces por qué he de dejar mi trabajo, pero tú puedes seguir en el tuyo. La charlatanería tuya no me es válida, y si realmente buscas deshacerte de tu condición de esclavo asalariado pues dejas tu trabajo, buscas una forma alternativa de vivir y nos demuestras EN LA PRAXIS -y no escupiendo diarrea- que es posible y digno. Guárdate esa superlativa hipocresía tuya.

      Y sigues empecinado en lo mismo. "Si estos movimientos sociales no pretenden romper con el sistema sino más bien sólo reformarlo" es precisamente porque los revolucionarios no estamos sabiendo involucrarnos en esas luchas, y en vez de generar un discurso propio y demostrar que la praxis de la acción directa y la organización popular son mucho más efectivos que la vía institucional, nos dedicamos a criticarles lo reformistas que son. Un proyecto alternativo y realizable a corto y medio plazo vendrá de saber responder a los problemas sociales en lo inmediato y crear a partir de allí nuestro proyecto político que nos empodere como clases explotadas.

      • janusz says:

        Con qué facilidad pierdes la compostura... Confundes términos, tiempos verbales, significantes, y no sé que más. Para más inri tienes tan poca originalidad que te limitas a repetir como una COTORRA LOCA las mismas palabras que yo utilizo para lanzarme los mismo reproches que por lo visto más te escuecen. NO-TE-PIDO-QUE-DEJES-TU-TRABAJO. TE-DIJE-QUE-TANTO-TÚ-COMO-YO-SOMOS-ESCLAVOS-ASALARIADOS. ¿Te consuela lo que yo haga hoy o mañana? ¿Cambia en algo tu situación objetiva? Lo inteligente es centrar la respuesta a esta última pregunta, pero allá tú.

        Además demuestras tener una idea de la praxis muy vaga y superficial. ¿Manifestarse por ejemplo en contra de la congelación del sueldo de los funcionarios es praxis revolucionaria? ¿Y lo es también por ejemplo manifestarse para que se regule el derecho a la propiedad privada de la vivienda en términos similares a otros estados capitalistas europeos? Sin embargo no te parece praxis revolucionaria llevar a cabo una acción de sabotaje para impedir una injusticia. A este respecto te recomendaría que estudiaras seriamente el último texto escrito por "LaColectividad" en el que analiza la diferencia entre acción directa y desobediencia civil.

        Otro error discursivo vuestro es el de decir que me he limitado a criticar vuestra lucha como reformista. Deberíais saber que lo importante no son las etiquetas o adjetivos que se usan, sino el contenido de las ideas que se exponen. Aunque también es verdad por lo que veo, que es más fácil farfullar sin ton ni son, que argumentar respetuosamente atendiendo a distintos planteamientos.

        • Lusbert says:

          ¿Quién es el que viene provocando? ¿Quién es al final el que pierde la compostura? TÚ, el que acaba por sacarle las casillas a uno con esa pedantería, aunque reconozca mi parte de culpa caer en tus provocaciones baratas.

          A mi no me consuela, ¡claro que mis condiciones objetivas no van a cambiar!, pero claro, si tanto dices de propaganda por el hecho y tanto de librarte de la condición de esclavo asalariado, deberías berrear menos y dar más ejemplo.

          No será revolucionario ir en contra de la congelación de salarios, no lo será tampoco frenar desahucios, pero sí es revolucionario la acción directa colectiva y la acumulación de experiencias en la lucha, creando poder popular y poder pasar de la defensa al avance, como la okupación de viviendas vacías. Vuelvo a repetírtelo por enésima vez: si los consideramos reformistas y pasamos de ellos por su naturaleza, serán reformistas. Puede que en las reivindicaciones de la PAH a corto no sean como a ti te gusten, pero ello no quita que podamos impulsar a partir de allí una orientación revolucionaria. Y si tan revolucionarios somos, ¿por qué no hemos creado ya proyectos políticos que superen las reivindicaciones reformistas de ciertos movimientos sociales? No he dicho que los sabotajes no sean revolucionarios, de hecho, esas prácticas ya vinieron desde el sindicalismo del s XX y XIX, y serán revolucionarias dependiendo del contexto en que se realicen así como llevados por quiénes y qué reivindicaciones llevan detrás.

          Bien, si vas a seguir con tus tonterías de ataques personales desde luego que pasaré de ti para no llenar este espacio de comentarios improductivos. Los ad hominem sí que son falacias fáciles.

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