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Publicado el 16 de diciembre de 2013 por La Colectividad

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Algunas aclaraciones sobre el anarquismo insurreccionalista

Muchas veces tendemos a perdernos en el mar de etiquetas que se ponen a la palabra ‘anarquismo’, sin preguntarnos tan siquiera si aquellas son realmente verdaderas, útiles, o beneficiosas. Una de las etiquetas que más llaman la atención es aquella de ‘insurreccionalista’, ya sea por la propia palabra en sí, por las personas que estereotípicamente son asociadas a ella, o por las acciones que son calificadas como ‘insurreccionarias.’ No obstante, las etiquetas, en muchas ocasiones, llevan a confusiones y rupturas entre personas que realmente son ideológicamente más cercanas de lo que pensarían. Las etiquetas se vuelven así una forma sencilla de ignorar los pensamientos de otras personas, pues nos facilitan encasillar y juzgar a les demás. Es por ello que pretendo con este texto aclarar, de forma muy somera, eso que tenemos por llamar ‘anarquismo insurreccionalista’ (AI). Además, al final de este texto encontraréis una lista de lecturas insurreccionalistas para profundizar en el tema, os animo a leerlas con atención y sin prejuicios.

En líneas generales, el AI se diferencia de otras posturas en términos de organización y acción, y no tanto en términos teóricos o filosóficos. La crítica a la organización formal y permanente, junto a la defensa de la acción directa (incluyendo la que cae en la ilegalidad de los distintos sistemas jurídicos que el capitalismo crea), serían los dos elementos más característicos del AI. Así pues, el AI aboga por la organización informal de afinidad frente al sindicato; el AI defiende el ataque directo (y violento cuando sea necesario) contra el capital, el Estado, la autoridad, y todos los símbolos de estos elementos.

Para el AI cualquier momento es bueno para comenzar la revolución social. En tanto que vivamos en una sociedad autoritaria, explotadora, y alienante (como lo es la sociedad capitalista), existirán razones suficientes para empezar a movernos en busca de nuestra libertad. Las crisis pueden acelerar los procesos revolucionarios, pero las razones ya existen a día de hoy, haya crisis o no. ¿Por qué esperar para actuar? ¿Es que no hablamos en serio cuando decimos que necesitamos construir una sociedad mejor?

Lo anterior nos lleva a la continua búsqueda de la sociedad anarquista. Dado que nosotres, les explotades, somos las contradicciones vivientes del capitalismo, la lucha ha de ser diaria y en todos los aspectos de nuestras vidas. El AI promueve la constante crítica de la realidad en la que vivimos, lo que incluye superar todo aquello que es considerado como ‘bueno’ y como ‘malo.’ El anquilosamiento mental que produce la tradición y la inmovilidad es lo que el AI quiere dejar atrás. Haz las cosas por ti misme, con quienes quieras, cómo quieras, y cuándo quieras. La revolución social no necesita de jueces que juzguen la moralidad de tus acciones ni el momento adecuado para empezar a buscar tu libertad.

Insurreccionalismo2

La distinción entre ‘anarquismo individualista’ y ‘anarquismo social’ es vacía y carente de utilidad. Las personas individuales no existen sin la comunidad, ni ésta sin aquéllas (por lo que el individualismo y el comunismo pasan a ser dos caras inseparables de la misma moneda, no hay contradicción entre ellas como a menudo se dice). La revolución social nace de los deseos libertarios de personas individuales que buscan romper con la realidad material y simbólica que les oprime cada día. Mientras que la libertad viene dada por una realidad en la que el acceso a los recursos y oportunidades/potencialidades de nuestras existencias son verdaderamente iguales para todes. Lo individual y lo comunitario no son contradictorios, sino que son interdependientes.

La revolución social no llegará jamás por medio de la organización formal permanente ni por ‘revolucionaries profesionales.’ El AI sostiene que las organizaciones permanentes terminan anquilosándose en su praxis, es decir, que la propia organización en sí acaba por convertirse en la razón de ser de la organización (o en otras palabras, «organizarse» se convierte en la meta final). Esto deriva en inmovilidad e inoperancia al deificarse la propia estructura del sindicato, la federación, o el partido. En muchas ocasiones la acción viene una vez que la organización se ha creado, es decir, primero se crea la organización permanente y luego se busca una causa por lo que pelear. El AI defiende que la organización ha de ser un medio en todo momento, nunca una meta final, y como medio, es susceptible de cambio y extinción.

Frente a la organización formal permanente, el AI propone la organización informal de afinidad. Los grupos de afinidad son por naturaleza flexibles, cercanos, y orientados exclusivamente a la acción. La asociación de individualidades con experiencias de explotación similares facilita la creación de marcos de acción que van desde la defensa de unos intereses (una plaza en un barrio popular) hasta al ataque directo (expropiación de un banco). El grupo informal de afinidad, al estar basado en lazos humanos de carácter íntimo, proporciona mayor seguridad a las personas que lo componen. La solidaridad y la confianza dentro de este tipo de grupos potencia el apoyo mutuo que permite llevar la lucha a niveles de mayor compromiso. De esta manera, para el AI el grupo es un «caldo de cultivo» que potencia el desarrollo individual, el cual es únicamente posible mediante la cooperación con otras personas. Cuando el grupo deja de ser un catalizador para la acción o para el desarrollo crítico de la individualidad, desaparece (sus componentes se disuelven y forman otros grupos). Mejor cambiar de gente y seguir avanzando la lucha, que anquilosarse en estructuras formales que idolatran la falsa «armonía» de las relaciones humanas.

Por otro lado, el AI no solamente trata de quemar coches patrulla, lanzar cócteles molotov, o expropiar bancos.  El AI no pretende idolatrar al ilegalismo ni convertir a les insurreccionaries en héroes o mártires. El ilegalismo es un medio más que ha de ser empleado según el contexto y según la valoración de cada grupo de afinidad (o individuo). Es por ello que el AI no defiende estar en la ilegalidad continuamente, pues todes nos vemos forzades a ser cómplices del capitalismo en algún punto de nuestras vidas. No obstante, el AI tiene presente que la ilegalidad y el ataque a los mecanismos del poder son dos medios siempre al alcance de nuestras manos.

Insurreccionalismo3

Tal vez la consigna más famosa del AI sea «ataca al Estado, ataca al capital, ataca a la autoridad, ¡no van a desaparecer por sí solos!» El AI se opone enérgicamente a las posturas (ya sean anarquistas, comunistas, etcétera) que abogan por «esperar», por «madurar la consciencia social», por «crear mayores movimientos de masas.» El AI no cree en la revolución social como una revolución de masas caída del cielo. La revolución social, para el AI, llegará por medio de insurrecciones diarias in crescendo. La idea de que la revolución social llegará una vez que una amplia mayoría de la población esté dispuesta a cambiar la sociedad es, desde el AI, simplemente irreal. ¿Cómo se empieza una revolución si no se tiene experiencia en la acción? Así pues, el AI entiende la insurrección diaria como la mejor propaganda: no solamente se adquieren experiencias que nos enseñan a ver nuestros errores, sino que adquirimos habilidades y destrezas que no se pueden adquirir de otra manera. Además, la insurrección muestra a la gente que se puede atacar al Estado, que éste no es intocable. Si un puñado de grupos pueden expropiar un banco, ¿qué podría hacer toda una población? En definitiva: el AI sostiene que se aprende actuando y que la acción es la única manera de perseguir nuestras metas. No esperes a que «las masas se levanten», porque si nunca se han levantado no sabrán qué hacer. Actúa. Aprende. Comparte. No te quedes parade.

Finalmente, de lo anterior se deriva que las insurrecciones son simplemente modestos intentos para llegar a la revolución social. Para el AI la revolución social es una meta constante. Sin embargo, no deifica la revolución ni la considera una utopía lejana. Para el AI la revolución social es algo concreto, y es por ello que podemos avanzar hacia ésta en todo momento. La insurrección diaria es la materialización de esta consciencia, por modesta y pequeña que sea. Sabotajes, pequeñas expropiaciones, difusión de zines, arte callejero… la insurrección está en todas partes y puede manifestarse de muchas maneras, pues la insurrección es la ruptura con la normalidad que nos ahoga. Solamente si rompemos con la alienante normalidad de nuestras vidas cotidianas podremos llegar a la revolución social. La importancia de las insurrecciones radica en su naturaleza «vírica.» Al ser acciones pequeñas, éstas son fácilmente replicables, y la replicación conlleva aprendizaje y mejora.

La revolución no es ninguna utopía-fetiche: es una necesidad vital.  ¡Esperar es morir!

Lecturas

El Placer Armado – Alfredo M. Bonanno

Anarquismo, Insurrecciones, e Insurreccionalismo – Andrew Flood

Propuesta para Entender la Organización de una Manera Distinta – Insurrection

Desarrollar Relaciones de Afinidad – Willful Disobedience

Actions Speak Louder than Words – Derrick Jensen [Inglés]

Some Notes on Insurrectionary Anarquism – Killing King Abacus, no. 2 [Inglés]

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Acerca del autor

La Colectividad

Ser autónomx, simplemente, bien podría significar aprender a luchar en la calle; a okupar casas vacías; a parar de currar; a amarnos lxs unxs a lxs otrxs enloquecidamente, y a expropiar.



10 Respuestas para Algunas aclaraciones sobre el anarquismo insurreccionalista

  1. Ibérico says:

    Interesante propuesta, pero...

    Desde mi punto de vista hay varias cosas que no casan con la realidad. Los grupos y personas que defienden ciertas actitudes vitales, llamémoslas insurrecionales, y las supuestas teorías que defienden.

    Ojo, con lo que expongo no estoy diciendo que en lo que se denomina "anarquismo organizativo" las cosas estén mucho mejor... Hay mucha tela para cortar, pero en este artículo se trata el "ala insurreccional". No caigamos en el maniqueísmo, ni el juego de bandos, por favor.

    Empiezo por la más peliaguda. El tratamiento de "lxs caídxs" (sean estxs presxs o muertxs) en un claro lenguaje religioso/místico. Hay un "cerrar filas" que no permite ningún atisbo de duda, o debate sincero y abierto sobre métodos, personas, etc que han podido usar a personas u otros colectivos para sus estrategias, como haría cualquier organización autoritaria que tanto criticamos desde la orilla libertaria.
    Una falta total de auto-crítica a acciones que benefician a la agenda de los respectivos ministerios de Interior, cuando no la sigue a pies juntillas: por acción, repetición, o asunción.

    Y no haré el ejercicio de escoger un comunicado al azar, sólo basta visitar cualquier página o leer un comunicado. Creo que hay suficiente literatura, con mucha lírica, para escoger.

    Conceptos auto-exaltadores como "guerrerxs". Incluso ese halo místico se ve reflejado en la iconografía utilizada en carteles, afiches, etc. Lobos solitarios, o en manada, cuervos, guerreros, fetichismo por las escenas de violencia y destrucción al margen de su contexto, etc. En resumen, lo que un amigo denominaría en su día "estética Emo".

    Uso de convocatorias ajenas por la incapacidad de crear propias, recordando al tristemente manido entrismo que tanto se lanza siempre contra otras personas y otros colectivos, porque: yo no hago eso, son otros No quita que estés haciendo lo mismo, o incluso seas más impositiva y manipuladora que esas personas a las que acusas.

    La informalidad como creación de sociedades tribales, con líderes no verbalizados, pero perfectamente reconocibles por cualquier antropologx, y asumidos sin problemas, que generan sociedades jerárquicas informales. Y digo líderes, en su versión alfa, porque en la mayoría de los casos que conozco, si no es en todos, son hombres que levantan la voz y tienen una actitud más agresiva en asambleas y reuniones, en las que no cabe dudar de su argumentación. Porque dudar de dicha argumentación te puede conllevar ser marginada o vilipendiada. Te saltarán el resto de acólitxs de su "manada" con uñas y dientes. y por ser conciliadorx acabas callando y tragando. Imposición y manipulación. Sin duda la organización formal tiene muchísimos defectos, pero crear mecanismos conocidos y reconocibles para minimizar estos autoritarismos existen, otra cosa es que se usen o se sepan usar.

    Por último señalar que como críticas, e hiper-críticas, las diversas "alas" libertarias tienen mucha literatura, y la "insurrecional" no es menos. Y hay críticas interesantes, pero una gota no hace océano. Por ejemplo, creo que se falla en criticar el supuesto etapismo de "lxs otrxs" diciendo que se espera que caiga del cielo de repente una revolución. Eso no es así, siempre se habla en otros términos y se hace otro tipo de "gimnasias revolucionarias" participando en los movimientos populares co-aprendiendo a radicalizar, y ser radicalizado por esos mismos movimientos, sin pensar en tener la receta mágica, ni esperar que la "revolución" caiga del cielo. Haciendo y construyendo desde aquí y ahora. Y es que tampoco se puede caer en el desprecio antisocial hacia "la gente" en la que he visto caer muchas veces, y de esto no se libran casi ninguna de las "alas" del anarquismo.

    Para finalizar, y anticipandome a posibles malentendidos. No intento atacar a nadie, ni las creencias de nadie. Sólo doy mi opinión, quizás no sea la más diplomática del mundo. Perdonadme si alguien se siente ofendidx. Dicho esto, si alguien quiere debatir, encantada, pero no creo que pierda mucho el tiempo respondiendo a mensajes ad hominem , ni insultos ni cosas del tipo: "y tu más".

    Salud.

    • No te falta razón en lo que escribes, de veras. Pero tampoco hay que generalizar (como tú bien has dicho). Sí que es cierto que hay en muchos lugares "jerarquías informales" y "machos alfa." Los conozco, los he tratado, y los tengo que soportar. Pero también diré que son los menos.

      Mi experiencia personal me dice que la organización informal se protege contra este tipo de cosas ella solita. Si yo estoy en un grupo que confío, digamos, de 10 personas, y veo que al cabo de los meses un hombre empieza a tomar liderazgo por su cuenta, entonces el grupo siempre puede disolverse. Y el que no quiera irse tampoco puede obligarme a mí a quedarme. Esto lo he vivido y ya digo que no es el fin del mundo.

      La propia dinámica del grupo de afinidad también genera un contexto que nos protege contra jerarquías informales. Cuando estás en un grupo de acción pequeño, donde has comido, bebido, dormido, viajado, debatido, peleado, y amado (en el más amplio sentido de la palabra) con todxs sus integrantes, entonces me parece difícil que una persona adquiera liderazgo sin la crítica de las demás. Sin embargo, esto lo veo más común en organizaciones formales permanentes, donde de por sí existe una jerarquía institucionalizada (aunque no se diga en los estatutos del sindicato, o lo que sea).

      A todxs nos falta auto-crítica. Aquí en Regeneración ya lo he dicho en un par de artículos dedicados a ello. Pero siendo sincero, me sienta mal ver como la gente (no especialmente tú) se meta al "trapo" llena de prejuicios y estereotipos. El o la insurreccionalista no es ni una loba solitaria, ni en manada. Es ambas cosas. Es comunista cuando toca vivir en comuna. Es social cuando toca organizar una marcha anti-cárceles. Y es individualista cuando se halla en la soledad de la incomunicación. Grupos insurreccionalistas que están "en todos lados" hay muchos, tal vez no en nuestras tierras, pero solamente hace falta cruzar el charco para conocerlos.

      Lo anterior no quita para que ciertxs tipejxs vayan de mártires y guerrerxs. Lo he dicho mil veces sobre el movimiento ateniense: demasiado macho alfa. Pero no tenemos que "pagar justos por pecadores", ¿verdad?

      Salud

      • Ibérico says:

        Salud, La Colectividad.

        Primero de todo agradecer a las personas que han intervenido, y primero de todo a ti, el no caer en descalificaciones, como sí sucede en otros lugares. Así da gusto.

        Te contesto, sobre todo al segundo y tercer párrafo de tu comentario. Y es que me ha sorprendido que argumentes que está protegido el grupo informal de jerarquizaciones. No veo dónde ni cómo. Como todo grupo humano que no vive aislado de la sociedad que la rodea, pero también los que viven aislados tienden a reproducir ciertos roles. Y es que es normal, de dónde venimos y cómo nos han criado reproducir aquello que hemos mamado desde zagales.

        Imaginarse exento de eso es pensar que se está viviendo otra realidad.

        No creo que sea una protección de un grupo, la misma disolución, marcharse, o echar, o hacer una especie de "mobbing" a otra persona... Que además si eso son "protecciones", también se reproducen en las organizaciones formales, así que no veo la diferencia.

        Cuando se viven como tu señalas, en grupos tan "cerrados", ya sean clubs de informáticos o grupos anarquistas informales se tiende a tener una realidad construida, propia (con sus códigos, su lenguaje, su lógica auto-explicativa, etc).

        Y eso me lleva a mi experiencia, en la que no creo estar generalizando, pero mayoritariamente los grupos informales que conozco tienen o han tenido un líder (vamos a llamar a las cosas por su nombre). Para mí es, y fue la norma, lo raro es lo otro. También he conocido los de otras latitudes, y resulta que los códigos sociales son diferentes a los del sur de Europa, pero en el fondo no tan diferentes...

        Y sinceramente, el escenario de grupo que has planteado, si te re-lees, puedes comprobarlo, que puede sonar a una secta. Te lo digo no para ofender ni provocar, no se malinterprete. Pero quiero que entiendas que mis experiencia es que la cosa no anda/andaba muy lejos de ahí...nada lejos.

        Sobre la organización formal que tiene sus jerarquías institucionalizadas, me desahogaré un poco. Aunque no sea el tema, y no quiero caer en hacer un juego de contrastes/oposición, pero que veas que, como decía, hay mucho que rascar: lo que me he encontrado, viniendo de la informalidad insurreccional, es que prefiero construir mecanismos claros entre todas, y reconocidos/asumidos entre todas, para minimizar a su mínima expresión esas desviaciones hacia cierta jerarquización. Pero ojo, que lo que más me encuentro en las organizaciones formales es una tendencia hacia la manipulación y la jerarquización retorciendo los mecanismos hacía el absurdo: machacar a las personas que tienen responsabilidades, provocando que nadie quiera asumirlas o que estas se asuman mal y a desgana, y demostrando una falta de confianza en lxs compañerxs. Todo para protegerse, supuestamente, del "ejecutivismo" (lo que decía de crear un lenguaje propio también se cae). Otra forma que he visto en grupos formales es querer hacer asambleas permanentes para decidir hasta el mínimo detalle, convirtiendo la asamblea en otra cosa, generando desconfianza en los compañerxs que tienen que asumir cualquier tarea. Normal, no puedes estar segura de lo que se te encomienda porque se cambia a golpe de veleta/asamblea.

        Es decir, se crear una especie de jerarquía donde algunas personas sin responsabilidades pueden machar a lxs que tienen. Y finalmente consiguiendo que sólo quede el grupo más "entregado" y "cohesionado". Es decir, el grupo cerrado de afinidad informal (no en el sentido AI, si no en el más amplio sentido), que tampoco tiene reparos en crear "asambleas de pasillo", ni generar conflictos en las asambleas, como si fuese una cutre sesión parlamentaria de cualquier ayuntamiento, o gobierno. En resumen, hacer que la gente se canse, y desquiciar al personal.

        Como puedes apreciar no tengo problemas con ciertas teorías. Si no con su desarrollo práctico. Ya que la teoría sin re-alimentación de la práctica queda relegada a lírica. Y no hablo del AI, si no ya de cualquiera.

        Salud.

        • Muy buenas, Ibérico.

          Me gustaría contestarte al tema de las jerarquías en los grupos de afinidad. Desde luego que no te falta razón al decir que en algunos grupos, como sucede en los grupos de amigxs, pueda haber ciertas personas que tomen un liderazgo informal ya sea por motivos de personalidad, carisma, o simplemente por afán de protagonismo. Como también es cierto que estas personas suelen ser hombres.

          No obstante, creo que por la naturaleza misma de un grupo de afinidad estas cosas se pueden evitar más sencillamente que en un grupo formal donde los cargos están establecidos en estatus y demás. Pensemos en los grupos informales de afinidad como en grupos de buenxs amigxs. Cuando yo hablo de "grupo de afinidad" lo hago en el sentido más "íntimo" del término. No concibo un grupo de afinidad como meramente un grupo de personas con ideas muy similares, sino como un medio de conocer a otras personas a un nivel que supera la amistad. Y me es difícil imaginar cómo en un grupo de personas comprometidas, y que confían plenamente en el resto, se puedan dar jerarquías autoritarias.

          Como pasaría en un grupo de amigxs, si alguien intentara monopolizar la vida del grupo, sería éste mismo el que parara los pies a esta persona. Cuando existe confianza, existe comprensión (o suele ser el caso). Y cuando existe comprensión, quiero pensar que las personas no actúan de maneras que puedan poner en peligro la supervivencia del grupo (a no ser que lxs integrantes pasen por una crisis en su relación, que también puede ser).

          Yo no diría que son "sectas" porque en ningún caso se mantiene una "política" de aceptación abierta y pública. Al igual que yo no invito a todas las personas que veo a la calle a unirse a mi grupos de amigxs cuando vamos al bar, no veo por qué tendría que invitar a todo el mundo a unirse a mi grupo de afinidad. Me afino con las personas que tengo cercanas en mi contexto y que me gustan. Es decir, me afino y me organizo con amigxs y amigxs de esos amigxs en los que confiaría lo más importante de mi vida. Cuando esta dinámica se rompe hay dos cosas por hacer: llegar a un nuevo consenso, o tirar de puerta.

          Y es que la vida es así, por qué lo vamos a negar. Las amistades van y vienen. Nosotrxs cambiamos y desarrollamos nuevas curiosidades que pueden implicar nueva gente. No tendría que ser ningún tabú el cambiar de grupo, pues esto no significa que se haya fracasado. Todo lo contrario. Es una muestra de la independencia y autonomía de las personas que conforman el grupo.

          Como ya dije antes, yo también tengo malas experiencias con "jefecillos informales." Pero en casi todas mis historias, o bien fue el grupo el que puso "orden", o la persona en cuestión se percató de lo que estaba haciendo (porque muchxs se vuelven "jefes" sin saberlo, para qué negarlo).

          Con todo, el AI no pretende ser ni una panacea universal, ni una metodología perfecta. Sin embargo, veo más potencialidad en este tipo de organización flexible simplemente por reflejar la vida social diaria de una forma más real. Sin mencionar que solamente a través de este tipo de grupos pequeños de confianza se pueden desarrollar ciertas acciones que de otra forma no nos atreveríamos a realizar (no nos vamos a mentir, si estuviera afiliado en algún anarco-sindicato, no confiaría mi vida en todo el mundo, simplemente porque no he tenido el tiempo suficiente para implicarme emocionalmente, y personalmente, con el resto de personas). Pero esto sí que sucede en un grupo de 5, 6, 7 personas, donde al compartir mucho tiempo de tu vida (y aspectos muy personales) empiezas a desarrollar sentimientos profundos de afección y solidaridad.

          Creo que esta cuestión merece toda una reflexión por sí misma, así que gracias por sacarla a la palestra 😀

          Salud

          • Ibérico says:

            Salud 'La Colectividad.

            Aprovecho que pasaba por aquí para recuperar esta conversación. Y es que se me había pasado responder a este comentario tuyo.

            No obstante, creo que por la naturaleza misma de un grupo de afinidad estas cosas se pueden evitar más sencillamente que en un grupo formal donde los cargos están establecidos en estatus y demás. Pensemos en los grupos informales de afinidad como en grupos de buenxs amigxs. Cuando yo hablo de “grupo de afinidad” lo hago en el sentido más “íntimo” del término. No concibo un grupo de afinidad como meramente un grupo de personas con ideas muy similares, sino como un medio de conocer a otras personas a un nivel que supera la amistad. Y me es difícil imaginar cómo en un grupo de personas comprometidas, y que confían plenamente en el resto, se puedan dar jerarquías autoritarias

            No acabo de entender a que te refieres con eso de 'por la naturaleza misma de un grupo de afinidad', ya que no veo una explicación. E insisto en mi experiencia de jerarquías informales más o menos toleradas. Al igual que pasa en grupos de amigxs. Dónde se llega a un 'punto de estabilidad' en que se asume que fulano es así y mengana es asá.

            Como pasaría en un grupo de amigxs, si alguien intentara monopolizar la vida del grupo, sería éste mismo el que parara los pies a esta persona. Cuando existe confianza, existe comprensión (o suele ser el caso). Y cuando existe comprensión, quiero pensar que las personas no actúan de maneras que puedan poner en peligro la supervivencia del grupo (a no ser que lxs integrantes pasen por una crisis en su relación, que también puede ser)"

            Sé que me voy al extremo, pero no para hacer una caricatura, si no para hacerme entender: el caso de una persona maltratada psicologicamente en un grupo (sea este una oficina, un colectivo, familia, pareja, etc) siempre hay un nivel de comprensión para intentar no poner en peligro esa supervivencia, es a lo que me refería en el párrafo anterior hablando sobre 'tolerar', término peliagudo que es sinónimo de aguantar, soportar, etc. Implicitamente se está diciendo que hay una 'presión/tensión' en un sentido, y la otra parte hace lo que puede para que no reviente. Respecto a lo de 'sería éste mismo el que parara los pies a esta persona', me resulta una visión muy idealizada, o quizás mi experiencia me condicione...

            Yo no diría que son “sectas” porque en ningún caso se mantiene una “política” de aceptación abierta y pública. Al igual que yo no invito a todas las personas que veo a la calle a unirse a mi grupos de amigxs cuando vamos al bar, no veo por qué tendría que invitar a todo el mundo a unirse a mi grupo de afinidad. Me afino con las personas que tengo cercanas en mi contexto y que me gustan. Es decir, me afino y me organizo con amigxs y amigxs de esos amigxs en los que confiaría lo más importante de mi vida. Cuando esta dinámica se rompe hay dos cosas por hacer: llegar a un nuevo consenso, o tirar de puerta

            Me refería a 'secta' en sentido coloquial de grupo cerrado, no por permitir adesión o no, si no por la visión cerrada y homogénea de la realidad. Dónde lo que se salga de esa visión hegemónica grupal pasa a ser vista con recelo, desconfianza, etc ya que puede 'poner en peligro la existencia del grupo'. Y en consecuencia puede llevar a un 'cierre' más profundo a cualquier interacción con otros elementos. Tirar puerta como método social, provoca, a mi entender, una sensación de perdida referencial (el grupo) que acaba siendo perjudicial en lo personal. A parte de la sensación de derrota, 'volver a empezar', etc que puede tener sentido o lógica en ciertas franjas de edad, pero en otras menos. Con lo cual estás limitando, consciente o inconscientemente, esta metodológia a un perfil muy particular: joven de género 'masculino' entre 18 y 35 años (extremo).

            Y es que la vida es así, por qué lo vamos a negar. Las amistades van y vienen. Nosotrxs cambiamos y desarrollamos nuevas curiosidades que pueden implicar nueva gente. No tendría que ser ningún tabú el cambiar de grupo, pues esto no significa que se haya fracasado. Todo lo contrario. Es una muestra de la independencia y autonomía de las personas que conforman el grupo.

            Me remito a mi párrafo anterior. Pero eas rotundidad de 'la vida es así' depende de cada unx y sus circunstancias 😉

            Sin embargo, veo más potencialidad en este tipo de organización flexible simplemente por reflejar la vida social diaria de una forma más real. Sin mencionar que solamente a través de este tipo de grupos pequeños de confianza se pueden desarrollar ciertas acciones que de otra forma no nos atreveríamos a realizar (no nos vamos a mentir, si estuviera afiliado en algún anarco-sindicato, no confiaría mi vida en todo el mundo, simplemente porque no he tenido el tiempo suficiente para implicarme emocionalmente, y personalmente, con el resto de personas). Pero esto sí que sucede en un grupo de 5, 6, 7 personas, donde al compartir mucho tiempo de tu vida (y aspectos muy personales) empiezas a desarrollar sentimientos profundos de afección y solidaridad.

            Como creo que ya dije, las metodologías tienen, o deberían de tener, su funcionalidad, sacralizar o hacer una metodología que sirva 'para todo', es un error. Como bien apuntas, puede ser muy útil para ciertos momentos, y acciones. Pero para otras cosas puede ser de lo más desastrosa. Por otro lado, la confianza se ha establecido de muchas manera a lo largo de la historia, y de la vida, creo que vamos desarrolando intuiciones, etc. Para entendernos, de alguna manera confiamos cuando subímos a un autobús, a un tren, etc sin tener que conocer personalmente al conductor. En las relaciones sociales también hacemos eso, y en las acciones colectivas que lo requieren también. Ves actitudes, formas de relacionarse comunicarse, etc. Pretender ser amigx de todxs, llevarse bien con todo el mundo, a parte de irreal te puede llevar a hacer cosas contraproducentes para tí, con tal de mantener ese equilibrio, o 'romper con todo' de forma cíclica hasta que acabas arrinconadx (de una u otra manera). Y eso pasa en los grupos humanos al margen de grupos de afinidad o colectivos. Sin embargo, si sabes los límites de cada espacio social, sabes en qué y hasta que punto puedes confiar, en qué cosas, etc porque hay unos pármetros claros, reconocibles, aceptados y conocidos tienes unos referentes.

            Salud.

  2. Lusbert Lusbert says:

    En cierta medida, estas últimas las publicaciones insurreccionalistas en Regeneración me ha decepcionado un poco. Sin embargo, no está de más que haya algo de diversidad y dar a conocer un poco más las tesis insurreccionalistas, pese a que discrepe en gran medida con dichas tesis. En todo caso, abrimos el debate:

    Para empezar, pienso que cualquier anarquista debe tener claro que la para comenzar una revolución se ha de empezar construyendo proyectos revolucionarios, pero no separados completamente de la realidad social sino dentro de ella: analizar el contexto en que nos hallamos (situación económica, legislación, conflictos sociales, movimientos, otras fuerzas políticas, etc...) y saber dar unas respuestas desde nuestra persepectiva que sean realizables a corto, a la vez que vamos definiendo en el curso de la lucha proyectos políticos de carácter libertario futuros.

    Dentro de los círculos insurreccionalistas, se caen en tópicos como que los no-insurreccionalistas se dedican a esperar y luego ¡PUM! Revolución. Es falso, cualquiera que analice un poco el panorama sabría que es imposible. De hecho, si repasamos la historia contemporánea sabremos que jamás las revoluciones comenzaron con un golpe en la mesa. Recordemos pues que desde la revolución francesa, pasando por la rusa y la española, años previos al estallido revolucionario existió una acumulación progresiva de fuerzas sociales opuestas a la clase dominante de entonces. Así, sin el auge de las ideas ilustradas y su extensión entre la extensión entre la emergente burguesía de entonces no hubiésemos ni derribado el Antiguo Régimen; sin las teorías socialistas que se extendieron entre el pueblo ruso, la necesidad de derrocar el Zar, las organizaciones obreras y la búsqueda de una sociedad mejor, no hubiésemos presenciado una Rusia soviética; sin el gran trabajo de acciones sindicales, sociales y culturales de la CNT en España, al estallar la guerra no habrían podido materializarse las colectividades y la autogestión en Barcelona. Podría enumerar más ejemplos de ese estilo pero supongo que la idea está clara.

    Estos ejemplos en la historia son lecciones que deberíamos aprender. Ante una crisis estructural en el sistema capitalista, la sociedad se polariza entre partidarios de "una mano de hierro" y la transformación radical de la sociedad. Ello de por sí no lleva a una situación revolucionaria, sino que llegará dependiendo de qué fuerzas políticas hayan conseguido mayor influencia en la clase trabajadora. En este apartado, la Revolución rusa es un claro ejemplo de cómo los bolcheviques, mejor organizados y con un programa político ajustado a las reivindicaciones obreras, se impusieron frente a otras fuerzas como los anarquistas o los socialrevolucionarios de izquierda. Igualmente hay un paralelismo en la España de principios del siglo XX, en el cual los anarquistas y la CNT impulsaban las luchas de la clase trabajadora desde dentro y consiguiendo victorias en favor de ella.

    Y ahora hoy, siento haberme enrollado con la historia. Si bien tampoco las revoluciones no empezarán a base de espera o de una maduración de la conciencia social, es algo que debemos, como revolucionarios, crearla y extenderla. Pero el AI se ve que no ha aprendido esas importantísimas lecciones históricas: la acumulación de fuerzas sociales, o lo que es lo mismo la construcción del poder popular y la capacitación material del pueblo para defender sus intereses como clase explotada; y la necesidad de definir un proyecto político que se vea reflejado en un programa político realizable. Sin proyecto político ni la visibilización de las contradicciones inherentes en el sistema capitalista, y solo con el mero ataque al Estado y al capital solo por la libertad mediante grupos semiclandestinos no se va a ningún lado, como demostraron los dinamiteros.

    En cuanto a la organización, pues está claro que ha de ser una herramienta de lucha, no un fin en sí. Si se construyen organizaciones es para tener una herramienta efectiva de lucha, no un chiringuito para reafirmarse ideológicamente ni para hacer un anarquismo de consumo propio y meramente endogámico. Concuerdo además con lo dicho por Ibérico acerca de que el AI es más literario que unas tesis transformadoras que mal entendidas caen en la estética autocomplaciente y en una lucha meramente personal.

  3. Perm says:

    Visto así cualquier persona sensata es insurreccionalista, yo el primero. De hecho, cuando leí por primera sobre el tema me gustó mucho la teoría. No obstante, lo que comúnmente se llama prácticas insurreccionalistas (la llevada a cabo por autodenominados insurreccionalistas) no me gustó ni interesó en lo más mínimo.

    O es un problema de nomenclatura, o es un problema de incoherencia y estética.

    • Personalmente opino que si algo se merece llamar "anarquismo" (sin adjetivos) eso tiene que ser el insurreccionalismo. Al anarquismo insurreccionalista le pasa como a Karl Marx: todo el mundo le critica y nadie se ha leído "Das Kapital." La gran potencialidad, a mi ver, del AI es su ruptura con la normalidad. De nada me sirve decir que quiero cambiar el mundo si luego sigo siendo cómplice del Estado y del capital. Esto tiene que ver con lo que consideramos "normal", "adecuado", y "aceptable." Hace tres décadas la homosexualidad era algo "aberrante" en la sociedad española. Ahora que el debate se ha asentado, y que lxs homosexuales han luchado (no tras romper con la normalidad de la época y ser condenados), aceptamos que hombres y mujeres pueden amar a personas de su mismo sexo. Algo parecido pasa con quemar un coche patrulla. Tiempo al tiempo, y si no, os remito a la historia 🙂

      Abrazos

  4. Alfred Nada says:

    Otro texto que recomiendo para aprender sobre el anarquismo insureccionalista, esta vez un libro, es "La nueva guerrilla urbana anarquista" de la Conspiración celulas de fuego.

    • Los textos de lxs compañerxs de CCF tienen un carácter más inflamatorio que los grupos "históricos", por lo que diría que son una buena aproximación a la praxis (contextualizada en la contingencia de lo que están viviendo en Grecia hoy en día).

      Para cualquier persona que pretenda romper los prejuicios hacia el anarquismo insurreccionalista, yo diría, que lo mejor es leer a lxs británicos de Insurrection (Elephant Editions) o a lxs norteamericanxs de CrimethInc. Estos tienen un discurso mucho más elaborado y reflexivo, sin dejar de lado la praxis y las tácticas.

      Salud.

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