Opinión

Publicado el 29 de octubre de 2015 por Angel Malatesta

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Antidesarrollismo: la alternativa humana al determinismo del capital.

La creencia en el dogma del progreso económico sin límites como corrección a los males sociales ha sido inherente al régimen capitalista, y sin embargo, en la actualidad, un número creciente de personas están desligándose de esta verdad absoluta, redirigiendo su visión hacia el futuro de las economías locales insertadas en una red de comunicación libre y de apoyo mutuo.

Una mirada histórica.

La evolución del capitalismo desde el siglo XVIII no ha sido uniforme, sino que ha estado sujeta a numerosos cambios y obstáculos. Este siempre ha sabido mimetizarse, al principio, generar una hegemonía cultural y crear estrategias propias, más tarde, y por último imponerse globalmente.

No podemos hablar del mismo modo del capitalismo industrial del siglo XIX, aquél que se expandía desde Inglaterra y eclosionó políticamente en las Revoluciones Liberales protagonizando una proletarización masiva, que del capitalismo financiero desarrollado en el siglo XX. De la misma manera, que en la actualidad, debemos aprender a analizar nuestro tiempo dejando a un lado los parámetros clásicos del siglo pasado, para conocer de cerca el nuevo capitalismo tecnológico triunfante, que se impuso tras el nuevo orden mundial de inicios del siglo XXI.

El liberalismo político y económico defendía a bayoneta y cañonazo que ser libre era, exclusivamente, poder contratar, comprar y vender libremente, sin regulaciones, ni obstáculos por parte de un órgano civil. Posteriormente, tras la grave crisis de superproducción de la Segunda Revolución Industrial en el último tercio del siglo XIX, se da un giro hacia un modelo renovado que basa su desarrollo en las nuevas fuentes de energía como petróleo, electricidad o química. El Taylorismo y el Fordismo del siglo XX, que supusieron el desclasamiento proletario, inician la integración de los trabajadores en un modelo capitalista social, que no obligatoriamente democrático, sino también potenciado por los fascismos.

El nuevo capitalismo actual.

A día de hoy, el capitalismo tecnológico ha tendido hacia una reestructuración global tanto del sistema laboral clásico, como de la cultura social, tendiendo a un abuso extremo de instrumentos electrónicos y tecnológicos, así como una dislocación del poder. La exigencia social de reinventarse constantemente, y la dedicación constante a nuevos elementos efímeros en continuo dinamismo, crea seres absolutamente perdidos en una telaraña social imposible de comprender. Se está imponiendo la sustitución del software a la propia mente humana.

Se nos presenta el tecnoparaíso como el nuevo paradigma social de progreso, cuando en realidad este ideal está vinculado a un capitalismo salvaje que explota el presente sin tener en cuenta la necesidad de construir en un futuro a largo plazo. La tensión y desintegración social dada en nuestras comunidades actualmente, como la gentrificación de los barrios o el ensalzamiento cultural elitista, son un reflejo de las consecuencias de dejarnos arrastrar hacia este camino.

En 1998 se publica La Corrosión del Carácter, del sociólogo Richar Sennet, quien a través de este libro afirma que está convencido de que el ser humano no podrá construirse en estas condiciones por lo que apuesta por una revuelta contra esta cultura de la superficialidad. Se nos propone un análisis de este nuevo capitalismo que quiere presentarse desatado de jerarquías y estructuras autoritarias, sumiéndonos en el caos agresivo del darwinismo social. Se nos impone la normalización de la competencia atroz entre individuos, que deben mirar solo por ellos mismos y sus propios intereses, y por tratar de diferenciarse de una masa vulgar e iletrada donde todos son enemigos.

Nuestra labor en el presente y hacia el futuro.

El contrato social en nuestros días requiere no establecer lazos de amistad ni vínculos emocionales a largo plazo, puesto que la deriva es tan efímera y las condiciones tan alterables según las necesidades económicas, que se presentan como algo insignificante. Por lo tanto, nuestras líneas de acción para romper con este camino tomado por el neocapitalismo vienen marcadas por la propuesta del profesor Carlos Taibo (Universidad Autónoma de Madrid), es decir: desurbanizar, destecnologizar y descomplejizar.

Debemos tomar conciencia sobre el derecho a nuestra supervivencia como seres humanos libres, la vida es otra cosa muy diferente a lo que nos presentan a día de hoy. Por lo tanto, habremos de construir partiendo desde esta realidad, para romper con ella desde la pedagogía de la práctica libertaria y la construcción de proyectos nuevos con una profundidad teórica considerable, obtenida a través de la reflexión común. Es completamente necesario generar una economía comunitaria y local, no perder de vista las tesis antidesarrollistas para rehumanizarnos, en definitiva, crear tejido social, porque una salida alternativa a este capitalismo individualista, pasa por edificar a largo plazo y de manera colectiva.

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Acerca del autor

Angel Malatesta

La insurrección es hermosa cuando se recoge sobre los renglones poéticos que caminan a través del sendero de la historia. Construyéndome a mí mismo en colectividad y en el espacio natural.



3 Respuestas para Antidesarrollismo: la alternativa humana al determinismo del capital.

  1. Lusbert Lusbert says:

    Una premisa bastante potente del discurso antidesarrollista es que "no podemos crecer infinitamente en un mundo finito", y esto contradice uno de los objetivos que se marcan en la ideología liberal: el crecimiento como fin. Las propuestas salidas de este discurso deberían ir concretándose en los debates y prácticas en las luchas territoriales relacionadas con el medio ambiente y el entorno urbano, y por tanto, también en nuestro relato político, hojas de ruta y modelos de sociedad a los cuales aspiramos. Me gusta también la idea-fuerza de la recuperación de los comunes, base imprescindible para la construcción de un movimiento revolucionario. ¡Buen aporte, compañero!

  2. Nombre Provisional says:

    No termino de comprender eso de destecnologizar, quiero decir, quizás es por que oigo eso y lo que mi mente procesa es: "deshagamonos del LHC, las vacunas y los ordenadores" pero, ¿no es una vuelta atrás a un primitivismo bastante amargo?

    Quizás sea que mi poca investigación en este tema me lleve a un pensamiento tan errado y simplemente se refiera a lo altamente invasivo que es el mundo tecnológico en la actualidad, y no tenga nada que ver con planteamientos primitivistas y anti-ciencia.

    • Angel Malatesta Angel Malatesta says:

      Saludos, gracias por dejar tu comentario y expresar tu duda. En realidad este texto lo concebí como un esbozo sencillo acerca de reflexiones personales sobre el tema antidesarrollista, y sobre la línea que considero yo debería plantearse tras analizar históricamente cómo están derivando nuestras sociedades en la actualidad. No era mi intención ir hacia una postura primitivista y anti-ciencia. Cuando hablo de "destecnologizar" me refiero a que analicemos el lenguaje comunicativo y la actitud social que se nos está imponiendo con una tecnología omnipresente a todos los niveles de nuestra vida, y que favorezcamos no seguir dando más pasos en esa línea, ya que el saldo social y cognitivo en un futuro será bastante grave. La tecnología está al servicio actualmente de unos intereses económicos determinados por el capitalismo, no de las personas, y pretende allanar el terreno de los comportamientos sociales y las habilidades que son necesarias para el progreso del propio sistema, y no para la vida en comunidades humanas sencillamente entendida.

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