Opinión

Publicado el 20 de mayo de 2014 por Colaboraciones

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Aquí y ahora

Es de vital importancia entender el hecho de que el Estado se está organizando dentro de una realidad social que tiende hacia una forma siempre más estática, rígida e irreversible, contra la cual será cada vez más difícil combatir.

No se está hablando de ciencia ficción cuando uno afirma que prácticamente nos controlan, que con una velocidad siempre mayor nos están encerrando en el interior de un circuito telemático absoluto, y que dentro de dicho circuito el individuo no es más que un burdo número, siempre fácil de localizar y controlar. Un circuito tecnológico con capacidad de controlar nuestras acciones tanto a priori como a posteriori. En esta realidad que se forma ante nuestros ojos, es cada vez más evidente y necesario hacer algo, aquí y ahora, no cuando todos estemos encerrados por completo en el proyecto de control del capital y del Estado.

Así pues, que vuelen por los aires las comisarías, los tribunales, las cárceles y las multinacionales. Es un simple ataque al espectáculo del capital y al control del Estado. De esta manera se rechaza no solamente lo impuesto, sino también las organizaciones del equilibrio del poder, de la espera, de la muerte. Ante la estructura monolítica del poder político, se le encara otra monolítica estructura de trabajadores. La acción es una crítica concreta de la posición de espera, suicida, de este tipo de organizaciones.

Existe una sobredosis de información. A la gente le hastían las lecturas de los clásicos, las discusiones teóricas, las reuniones, las manifestaciones inútiles, las infinitas distinciones y la monotonía. Solamente es indispensable una mínima orientación estratégica preventiva. Sin alardes, sin grandes premisas analíticas, sin complejas teorías de apoyo. Solamente el ataque inmediato cuenta.

El hecho de quemar un coche de policía no reside tanto en la funcionalidad de la acción en sí misma, sino en lo que dicha acción representa o simboliza. Pasar al ataque encarna y representa la primera condición real para terminar con su autoridad moral. Es el reflejo de nuestra negación ante su presencia y existencia.

Al destruir con una fría determinación el exterior, solamente lo estamos sincronizando con nuestro interior. Cuando un sistema entero nos persuade de que el problema somos nosotros, que el defecto está en el individuo, empezamos a no saber distinguir dónde está el que verdaderamente causa los problemas. Ya sabéis, aquello del control social y el necesario desplazamiento de la ira y la desesperación desde su objetivo genuino pero nebuloso (el sistema compuesto por el Estado, la industria, las finanzas y el comercio), hacia el único objetivo accesible; el individuo aislado en una cultura en que la insurrección y la insumisión masiva son cada vez menos pensables. Es en este aspecto cuando delineamos la presencia real del enemigo, cuando exteriorizamos y materializamos nuestra propia autodestrucción y la proyectamos hacia la destrucción de las condiciones exteriores.

Date prisa en armarte.

Radix

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9 Respuestas para Aquí y ahora

  1. Alguien says:

    Han encerrado a gente por mucho menos de lo que aquí se dice.

    • Cierto. ¿Y qué opinas del texto?

      • Alguien says:

        Opino que no debería de opinar, pero que tiene razón en lo que dice. El problema es que prácticamente nadie entiende esta forma de ver las cosas, ni siquiera dentro del propio ámbito anarquista.

        A pesar de su brevedad y de su... peligrosidad, estos escritos deberían de difundirse más.

  2. lagente says:

    "A la gente le hastían las lecturas de los clásicos, las discusiones teóricas, las reuniones, las manifestaciones inútiles, las infinitas distinciones y la monotonía. Solamente es indispensable una mínima orientación estratégica preventiva. Sin alardes, sin grandes premisas analíticas, sin complejas teorías de apoyo. Solamente el ataque inmediato cuenta."

    Si, a la gente nos cansa el activismo y la formación, pero el ataque inmediato no es que nos pueda cansar, es que nos espanta. Tenemos miedo, porque tenemos cosas que perder, porque por ejemplo no podemos soportar la incomprensión de nuestra gente (amigos, familia, compas de curro, estudio o militancia...). La inmensa mayoría de la gente no estamos ni preparadas ni dispuestas para la guerra, aunque derrochemos violencia verbal en nuestras opiniones o aunque percibamos un entorno políticamente hostil.

    • Radix says:

      Evidentemente compañero/a, yo no soy nadie para decir qué o cómo se deben de hacer las cosas. Simplemente doy mi punto de vista, sin juicio alguno hacia los demás.

      Y es normal, y comprensible, que el ataque espante. Mentiría si dijese que a mí no me asusta. Y como bien dices, la incomprensión de nuestra gente es una gran carga. En ese aspecto la única solución que he encontrado es la siguiente: alejarme lo más posible de todos mis conocidos. Alejarse duele, pero lo único que no soportaría no es tanto la incomprensión, sino que un tercero/a conocido mío saliese dañado/a por mi culpa.

      En cuanto pueda supongo que me iré de okupa lejos de donde vivo. Y a partir de ahí... ir haciendo. Es un establecimiento de prioridades y un compromiso. Que cada cual haga lo que crea conveniente.

      Un saludo.

  3. Anonymous says:

    Estoy bastante deacuerdo con lo que aqui se dice pero me gustaria aclarar una cosa. La violencia como siempre es mala por naturaleza, por tanto, cuando se use se ha de usar habiendo reflexionado mucho. Hoy en dia no es asi, cualquiera va tirando piedras a policias o quemando coches que no es realmente util y solo acabamos sacrificando gente. Al cometer la violencia (que como dije no es sana) debe tener como minimo un objetivo claro y tener en cuenta los riesgos.
    Tambien añadiria que la violencia contra personas nunca es justificable, pero es un tema dificl de discutir....

    PD: Tambien es curioso que con internet y tanta tecnologia a veces la organizacion fisica sea tan dificil...

    Saludos

    • Radix says:

      Me parece correcto el matiz que haces, pero de todas formas yo en ningún momento he hablado de violencia sin un objetivo claro.

      De hecho, tal cual lo dice: "solamente es indispensable una mínima orientación estratégica preventiva". Es decir, anticiparse, localizar el objetivo, orientarse hacia él, estudiarlo y atacarle. Sin grandes alardes.

      Con respecto a las personas, estoy de acuerdo en que es un tema difícil de discutir. Pero dime, ¿has visto alguna vez que una cárcel funcione sin carceleros? Dejo que lo interpretes como quieras.

      Un saludo.

    • Lusbert Lusbert says:

      Me repugna ese moralismo no-violento que no tiene en cuenta quién ejerce la violencia. ¿Por qué no se señala la brutalidad policial que acaba obligando a las personas a defenderse con piedras y fuego? ¿Por qué no señalamos la inmoralidad de la violencia que sufrimos día a día (machismo, explotación laboral, EREs, desahucios, etc) en vez de poner el grito en el cielo cuando la gente levanta barricadas o ataca a la policía?

      Claro que la violencia es mala de por sí porque causa daño a las personas física y psicológicamente, pero no hay que olvidar que quienes ejercen esa violencia es la clase dominante. Para hablar de violencia es necesario tener en cuenta las relaciones de poder entre los actores afectados. Obviamente, la violencia por nuestra parte hay que usarla con criterio como acto político.

      • Totalmente de acuerdo. Como ya hemos dicho muchas veces en esta publicación: la violencia no siempre es violencia. La violencia puede ser auto-defensa o resistencia, que lo cambio todo-

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