Las colas griegas

Si todo sigue como hasta hoy, el próximo domingo habrá un referéndum en Grecia. La sumisa ciudadanía votará expresando "la voz del pueblo" una vez más. Dos opciones tendrá la ciudadanía griega: "no" (oxi) a las condiciones de la Troika, y "sí" (nai) a las mismas. El partido de Tsipras, Syriza, ya comenzó su campaña por el "no" aludiendo a la dignidad del pueblo griego. De la noche a la mañana Atenas se llenó de carteles por el "no." Otros grupos, sobre todo redes de co-operación y solidaridad mutua, también pegaron sus carteles por el "no." El cartel de Syriza muestra una bandera griega, por cierto. Del otro lado de la trinchera helena, la oposición parlamentaria también pegó el otro día sus carteles por el "sí." Además, tienen todo el apoyo del establishment europeo que, por los medios de comunicación, hacen campaña por el "sí." Desde Merkel hasta Juncker, pasando por Rajoy y el payaso de turno en el kiosko, la gente parece hablar en Atenas más del "sí" que del "no."

El "capital control" parece haber sentado mal a la Troika, pero no tan mal como el "default" al que el Estado griego se puede enfrentar en un futuro próximo (ni hablar del maldito referéndum). Todo vale para hacer campaña por el neo-liberalismo de Alemania (en nombre de la Unión Europea, eso sí). El "corralito" empezó a crear miedos días antes de su adopción: la gente ya hacía colas largas en algunos cajeros automáticos bien antes de la medida adoptada. Tras ella, las colas solamente se multiplicaron en número y longitud. A todo esto, el otro día decía Jean-Claude Juncker que se sentía traicionado, así como apenado por las filas frente a los cajeros automáticos. "Qué barbaridad, esta gente de Syriza ha obligado a la gente a hacer colas en los cajeros." Otras personas del ámbito político europeo también han mostrado su preocupación por las colas en los cajeros: que si el "capital control", que si esto, y que si lo otro. "Pobre pueblo griego que tiene que hacer colas en los cajeros." "Menudo atropello a los derechos civiles, ¡te limitan el acceso a tu capital!"

Eso sí, las ilustres personas del establishment europeo, y la señora Christine Lagarde del FMI, no dicen nada de otras colas que ya llevan años dándose en Grecia (y con más intensidad en las grandes ciudades como Atenas). Las colas del paro, las colas en la sanidad pública, las colas en los comedores sociales, las colas en los contenedores de basura a las puertas de los supermercados que siguen tirando comida. Colas en todos lados, y estas colas, que yo sepa, ni son nuevas, ni son producto de "gobiernos populistas", ni naranjas de la China. Gente con tarjeta de crédito teniendo que hacer cola en el cajero: mal asunto. Las colas del 25% de desempleo, de la sanidad pública ahogada, de los comedores abarrotados, y de los sucios contenedores: no importa.

Se puso el grito en el cielo por el "capital control", y Syriza responde que no acepta más recortes en Defensa (que por cierto, tiene uno de los gastos militares más grandes de Europa, y en términos relativos con respecto a su PIB, el segundo más grande dentro de la OTAN antes de la crisis). Tanto la Troika como Syriza van a lo suyo, y que si no se lo digan a las personas que el otro día salieron a Syntagma con cierta decepción por todas las "líneas rojas" que el gabinete de Tsipras está cruzando.

Las colas en los cajeros se acabarán pronto: o bien porque se terminará con el "capital control", o bien porque la gente se aburrirá de sacar 60 euros al día. Pero las otras colas griegas, me temo, durarán mucho más. Y no dan aviso de disminuir, más bien parecen indicar todo lo contrario. Gane quien gane el referéndum.

Los trenes de la unión popular

La sumisa ciudadanía del Estado español expresó su soberanía como pueblo en las elecciones del 24M-2015. Las papeletas con los votos se introdujeron en las urnas, las cuales fueron posteriormente abiertas y recontadas. Los resultados nos trajeron en muchas regiones del Estado español una dinámica de pactos entre diferentes agrupaciones políticas, que tras sus tira-y-afloja dieron lugar al nuevo mapa político. Los periódicos se llenaron de infografías y mapas coloridos con viejos y nuevos colores demarcando las distintas regiones de nuestra geografía.

Las elecciones también nos dejaron otras perlas que pasarán a la historia de la política del Estado español. Esperanza Aguirre infundiendo miedo: "que llegan los soviets, ¡ojo, pactemos con el PSOE y C's para impedirlo!" O Rajoy intentando convencer a sus votantes que el PP había sido el partido ganador a todas luces. ¿Y qué me decís de Pablo Iglesias moderando su discurso político a la vista de ganar más votos? ¿O de toda la basura desplegada por la derecha y la supuesta "izquierda socialista" sobre Guillermo Zapata? Pues eso, perlas que quedan para la historia.

Pero de entre todas estas joyas me quedo, sin duda, con los lastimeros discursos de "unión popular" de Alberto Garzón y con las ansias de poder de Podemos (que quieren unión popular siempre y cuando Pablo Iglesias y su "marca" Podemos lleguen a la Moncloa). A esa sumisa ciudadanía, estos personajes (y más), le hablan de hacer "nueva política." ¡Eh, que la casta se cae, llegó la nueva política! También le hablan de "procesos históricos", de "aceleración histórica", de "cambios sistémicos." Parece que antes del 24M-2015, para estas personas, la historia no se movía, ¡ahora avanza a pasos de gigante! ¡Gracias, Podemos!

Pero lo cierto y verdad es que la historia se movía y a buen ritmo. Y lo seguirá haciendo al mismo ritmo tras las elecciones de Noviembre, gane quien gane el circo electoral. Y es que nos intentan colar, de nuevo, que la socialdemocracia funciona, que el Estado si está controlado por "buenas manos" funciona de maravilla. Lo que hace falta es buena gente sentada en los despachos de importancia. Manuela Carmena, una jueza en el pasado, haciendo "buena política" en la ciudad de Madrid. De Madrid al cielo, o más bien de Madrid a la "verdadera democracia."

Pero como dicen en Grecia, "perro viejo no muere pronto." Como tampoco lo hacen las ideas viejas por mucho que se maquillen de novedad y cambio. Quieren cambiar las formas para mantener el contenido, y si es necesario confundir formas con contenido, pues se confunde (y a lo grande, que para eso todos estos personajes tienen espacio suficiente en los medios de comunicación). Lo más triste de todo, dejando de lado el "buenrollismo" de Garzón y compañía, es que esa ciudadanía soberana del Estado español se terminará creyendo, una vez más, que estamos ante un momento histórico de gran envergadura. Todo cambiará, o todo "puede" cambiar, pero solamente si vamos a las urnas con la papeleta acertada en mano.

Claro, que también está aquella persuasiva idea de que estos partidos políticos de la "nueva política" solamente hacen que llevar a las instituciones las voces de la calle. Que si las mareas en Galicia, que si las asambleas de Madrid, que si los círculos de Andalucía... todas esas voces tendrán cabida en el nuevo gobierno de la nueva política. Pero recordad, solamente si vamos a las urnas con la papeleta correcta en las manos. Depositemos nuestra confianza en que otras personas pueden hacerlo mejor desde las instituciones, que todo esto es un problema de gestión y corrupción. El bipartidismo está podrido, y la salida está en introducir nuevos partidos, con nuevas voces y nuevas caras. Lo nuevo es bueno. Pero qué os voy a contar, estamos ante una "aceleración histórica" que conllevará un cambio sistémico.

Ciudadanía del Estado español, ¿cuántas decepciones más os tenéis que tragar para empezar a pensar que tal vez el problema no son las personas gestoras del Estado sino el Estado en sí? ¿Cuántas tonterías más tenéis que escuchar para empezar a creer que no necesitáis líderes y lideresas? Y hablando de tonterías, al parecer Manuela Carmena dijo hace unos días que durante la campaña electoral ella se sintió más "renovadora" que el activismo de calle, el cual está anclado en viejas ideas que no se mueven. Vamos, que es terco como un burro viejo. Y esto lo dice una jueza, esas personas que aplican las buenas leyes del Estado para encarcelar a gente en operaciones como la Pandora o la Piñata. Ciudadanía del Estado español, vives en una absurda realidad administrada gota a gota a través de las pantallas de tus televisiones. Y ahora que te han dado las asambleas y los círculos piensas que la historia se acelera. ¿Y hacia qué lugar nos lleva esta historia acelerada? Porque si el destino final es un lugar gobernado por ex-jueces e intelectuales de universidad yo casi que me bajo del tren aquí mismo, me da igual que esté acelerado y en marcha que yo igual me tiro.

No obstante, tened claro que existen trenes alternativos que corren por raíles muy distintos. Puede que el servicio a bordo no sea de 5 estrellas como los trenes de la institucionalidad, como también puede que el billete salga más caro (algunas personas lo pagan con sus huesos en la cárcel). Pero por existir existen y se aceleran cada vez que los otros trenes incluyen más vagones en sus rutas hacia la toma del Estado. En estos otros trenes la locomotora no está comandada por tipos con coleta o hijos de ex-jueces, y los trayectos no discurren en la calma lineal tan típica de los raíles institucionales. Las rutas, aquí, cambian segundo a segundo, unas veces yendo más despacio y otras yendo más rápido. El destino tampoco está muy claro, pero con seguridad no es el Estado ni sus instituciones.Y esto no preocupa al pasaje. Exacto, no preocupa porque lo que se valora es la experiencia de convivir, de crear vínculos estrechos, de saborear emociones intensas repletas de amor y odio a partes iguales. Se valoran los espacios libres de tonterías discursivas y de promesas vacías, y es así porque a las palabras se le dan su justa importancia para que no dejen nunca ciega a la acción. La acción de vivir con otras personas de manera intensa, de experimentar la vida con personas dispuestas a subirse ellas mismas a la locomotora y olvidarse del vagón-cafetería.

Electorado del Estado español, no vives más en comunidad por ir de la mano a votar. Y desde luego poco vas a cambiar de esa forma. Las urnas y los despachos de importancia quedan muy lejos de donde la vida emana, de las calles, de los barrios, de los problemas y de las alegrías que nos dibujan sonrisas en la cara.

Electorado del Estado español, no estás más vivo ni eres más libre por decidir. El decidir nunca hizo libre a nadie. El hacer, en cambio, movió y moverá montañas. Y solamente en servidumbre otras personas hacen por ti lo que tú puedes hacer por ti mismo. Que no te dé miedo a cambiar de tren. Como dijo con acierto el Comité Invisible, el cambio no estaba en las asambleas del 15M, sino en los campamentos donde la vida se encontraba, una vez más, así misma.

El futuro [CrimethInc]

Llegamos al final de esta serie de artículos sobre tiempo, relojes (y espacio) en el capitalismo. Me ha costado unos días decidirme sobre el último texto, pero creo que al final quedo contento con lo que os voy a presentar hoy. Qué mejor que poner punto y final a una serie sobre tiempo capitalista que hablar sobre el futuro. The future ("El futuro") es el título de este texto que publicó CrimethInc en su libro Expect Resistance (de verdad, una de las mejores lecturas contemporáneas a la que podéis echar el guante). CrimethInc se define como un colectivo anarquista descentralizado formado por múltiples células independientes que actúan y publican cosas en la línea más rebelde. Sus textos, poesía en prosa irónica, tratan todos los temas imaginables, aunque hay un especial interés en la praxis anarquista de la acción directa. Si leéis inglés os recomiendo echar un vistazo a su web, en la cual (creo) también tienen alguna que otra cosa en castellano (sin estar seguro del todo sobre esto). Sin más, os dejo el texto.

El futuro [CrimethInc Ex-workers' Collective]

Traducción del inglés al castellano por La Colectividad

El mundo está llegando a su fin. No tengas duda, los días están contados. Allí donde estés ahora no te puedes ni imaginar como acabará cuando se toque fondo.

O en otras palabras, el mundo está siempre llegando a su fin. Lo que venga después depende de nosotrxs. Cada mañana nos despertamos, sudamos, y sangramos para crear una dúplica exacta del mundo de ayer. No tenemos por qué hacerlo, pero lo hacemos por miedo, por desesperación, o por una psicótica, ilusa, y mezquina ambición. O por pura testaruda falta de imaginación. En cualquier momento podríamos dejar de pagar el alquiler y parar de trabajar (nadie nos podría parar si todxs abandonamos a la vez) y reconstruir la sociedad desde cero, sin caserxs y sin préstamos que pagar. Dios sabe que todxs hemos soñado alguna vez con ello. No es ni la policía ni lxs políticxs quienes mantienen la rueda girando y los cuerpos ardiendo; es nuestra propia complicidad y nuestra propia complacencia, por no mencionar la falta de fe en lxs demás.

No obstante, aunque insistamos en continuar con ello, el Desastre[1] no es sostenible. El capitalismo tal como lo conocemos no estará aquí dentro de cinco generaciones (cualquier medioambientalista lo puede confirmar). De la misma manera, no hay por qué discutir sobre la destrucción de la clase media porque ya está destruida. Es la clase de la gente desperdiciada por su propio materialismo y duplicidad, que sufre consecuencias emocionales y psicológica de las que cualquier psiquiatra puede dar fe. Ya no se trata de si el sistema en el que hemos crecido ha creado el mejor de los mundos posibles (todo el mundo sabe la respuesta a esto), sino de cómo vamos a tratar el berenjenal después de que lxs terroristas se salten los controles; después de que agotemos las reservas de petróleo; después de que los ordenadores y las centrales de energía colapsen. Considerar alternativas, probar esas alternativas, no es radical sino sentido común cuando lo obvio está delante de tus narices.

Pero, ¿vamos a vivir lo suficiente para ver algo nuevo? ¿Nos atrevemos a creer en un mundo nuevo?

A pesar de la seriedad de esta situación, el futuro no es una monolítica e inevitable perdición. Existen numerosos futuros por venir, de la misma manera que hoy día hay personas que viven hombro con hombro pero habitan mundos distintos. El futuro que presencies dependerá de lo que hagas hasta que éste llegue. Esta pesadilla existe en la medida precisa con la que nos dedicamos a ella: todos los días la trabajamos, la compramos, entregamos nuestras vidas, investimos en la mafia que la protege y la permite existir. Correspondientemente, el mundo de nuestros sueños existe en la medida en la que nos comportamos como si ya estuviéramos viviendo en él, no existe otra forma de hacerlo existir. El punto de inflexión de cada individualidad es el punto de inflexión de la sociedad en miniatura. No preguntes cuándo va a llegar, o si va a llegar. Pregúntate cómo puedes alcanzar tu propio punto de inflexión, porque si tú puedes llegar a él, todo el mundo lo puede hacer también.

Cuando te mueves realmente por ello, cuando tus acciones crean un portal auténtico hacia otra forma de vida, otrxs saldrán de su escondite para unirse. Qué pasa, ¿acaso pensabas que eras aquí la única persona volviéndose loca? Se necesita toda una nación subyugada para mantener la rueda girando, pero hay mucha gente en esa nación que sabe lo poco beneficioso que es esto. Ellxs son los millones que no son preguntadxs en las encuestas de opinión, lxs que pueden que te recojan cuando haces auto-stop pero que no salen en televisión. Diez mil células durmientes aguardan a la llegada de la masa crítica[2], preparadas para pasar a la acción con sus propias ansias por respirar libres y poner punto final a sus cuentas privadas, desesperadas por luchar en una guerra que realmente merezca la pena, enamorarse tanto que redirija su atención. Mientras tanto, ellas matan el tiempo (y a ellas mismas) con anorexia y alcoholismo, con matrimonios muertos y carreras penosas. Todos los días, todxs nosotrxs posponemos aceptando los riesgos que sabemos tenemos tomar, esperando el momento idóneo, o a otra persona que tire la primera piedra, o simplemente nos sentimos demasiado maltratadxs como para intentarlo. Nuestras manos están manchadas de la sangre de todos los suicidios de aquellxs que no pudieron aguantar más, de los romances arruinados que no pudieron perdurar en el vacío, de todxs lxs artistas forajidxs enterradxs en el cadáver de unx míserx trabajadorx del sector servicios.

La próxima vez que el fin del mundo llegue no nos quedaremos paralizadxs observándolo en la televisión. Estaremos ahí fuera, decidiendo qué viene después, cortando postes de comunicación con moto-sierras si hiciera falta para hacer que otrxs se nos unan.

No es tarde para vivir como si no hubiera mañana (toda la esperanza en el futuro depende de ello). Recita tus últimas palabras ahora, y empieza desde allí con cualquiera que se te una. Los sueños crean a lx rebelde y se hacen realidad.

Notas

[1] Nota de traducción: a lo largo del libro, con "Desastre", se quiere reflejar la situación catastrófica de nuestra sociedad capitalista actual. Bajo mantos y capas de normalidad, paz, y orden, se esconde un gran Desastre que arrastra a la humanidad a una vida de muerte aburrida, sin libertad para imaginar.

[2] Nota de traducción: "masa crítica" es un término físico. Según la Wikipedia en castellano: ". . . es la cantidad mínima de material necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena."

Se busca líder anarquista... para callarle la boca

Normalmente me leo los artículos de Acratosaurio rex con gran interés, por los temas que trata y con el humor tan característico suyo que gasta. Unos me gustan más, otros me gustan menos. Aun así me los leo todos. Pero en un artículo relativamente reciente, titulado "Se busca líder y anarquista", no sé si su psiquiatra le habrá subido la medicación o qué, pero al "Rex" se le ha ido del todo. Para todas aquellas personas que no hayan leído el artículo todavía, lo resumo de forma muy esquemática:

  1. El anarquismo necesita de líderes (anarquistas, por supuesto).
  2. El líder es aquella persona que representa lo que todo el mundo piensa, pero que nadie "sabe cómo decirlo."
  3. El líder, además de "articular el pensamiento colectivo", es aquella persona que no da importancia a ser señalado y reconocido.

Ahora, no sé cómo de serio estaría Acratosaurio el día en que escribió tal cosa (porque nunca se sabe por dónde van su tiros exactamente), pero suponiendo que lo que dice va en serio, lo mínimo que puedo hacer es exponer mi reacción (¿me convierte esto en líder de aquellas personas que difieren en este tema? Pregunto). Aun si su artículo era pura sátira, el tema merece cierto tiempo para reflexionar sobre la cuestión (también ha dado que hablar en el foro de ALB. El hilo lo podéis leer aquí).

Lo primero (y que más me choca) es esa distinción  subyacente entre "buen líder" y "mal líder" en el texto. El "buen líder" es una persona que, por una u otra causa, está más capacitada para articulas públicamente lo que "todo el mundo piensa." Asimismo, el "mal líder" sería aquella persona que crea personalismos y no articula con coherencia el sentimiento colectivo (usando las mismas palabras del texto). Esta distinción me choca por varias razones, pero sobre todo porque no llego a entender del todo cómo diablos una persona puede articular mejor que otra lo que "todo el mundo piensa." No entiendo cómo otra persona puede expresar por mí lo que yo, como ente individual que puede (o no) compartir ciertas ideas y emociones con otros entes sin ello erradicar mi individualidad excepcional, pienso por dentro y quiero ver reflejado en la realidad en la que vivo. Vamos a ver si me aclaro con lo que se está proponiendo: dado que unas personas tienen mejores cualidades para comunicar (por hablado o por escrito) lo que "todes pensamos", estas personas deberían "salir públicamente" a gritar al mundo entero lo que "todes queremos."

Este planteamiento no simplemente me parece erróneo, sino que creo humildemente (sin querer generar liderazgo) que hace un flaco favor a todo aquello por lo que el anarquismo apuesta. ¿Cómo diantres puede saber alguien lo que "todo el mundo" piensa? Y si lo supiera, ¿por qué no soy "yo misme" la persona más cualificada para dar mi opinión sobre algo? De fondo, aquí, hay otro planteamiento: la persona que mejor se desenvuelve en comunicar cosas es la que debería articular "la voz de la gente." Lo primero (como ya he expresado en otros artículos), es que no creo que "la gente", como sujeto unitario, exista con la facilidad que ciertas teorías políticas defienden. Y lo segundo es que de esta forma (la de crear e impulsar líderes) no se da valor alguno (es más, se desprecia por completo) a la potencialidad que toda persona dispone para expresar por sí misma lo que piensa, quiere, y hacer. De nuevo me encuentro con el debate entre "colectivo" e "individuo." El líder, dice Acratosaurio, canaliza y articula con coherencia lo que el colectivo piensa. Qué forma más bonita de matar al potencial individual, a la fuerza interna de las personas para actuar e interaccionar de forma libre e individual (que, desde mi punto de vista, es la única forma de crear un colectivo real).

Hace tiempo (de hecho fue en abril de 2013, ya llovió lo suyo) escribí una reseña de "The occupation cookbook." Este libro-manual, escrito por las personas protagonistas de los hechos, trata de la okupación de la facultad de humanidades y ciencias sociales de Zagreb. Uno de los temas que tratan es la del liderazgo. Su okupación fue toda una experiencia de autonomía en continuo aprendizaje, y para hacer "saber" al resto de la sociedad lo que elles pensaban y lo que querían, lejos de elegir a un par de figuras líder (con buena facha, con buen vocabulario, etcétera) decidieron que cada día, una persona voluntaria y sin dar nombres y apellidos, aparecería en la rueda de prensa para explicar ante los medios lo que iban planeando hacer con la okupación. Y funcionó. Funcionó porque el anonimato es mucho más fuerte que la cara bonita del líder. Pero sobre todo funcionó porque esta dinámica creo el deseo en las personas de comprometerse todavía más; de no querer delegar nada en nadie ni en ningún momento; de potenciar las cualidades de cada cual y aprender a realizar cosas que antes pensaban imposibles para ellas. Les líderes niegan la existencia del potencial humano para la autonomía individual, y lo que al principio puede ser un acto de mera representación de lo que el colectivo piensa, si se perpetúa en el tiempo se termina convirtiendo en lo que todes sabemos (y no nos hacen falta líderes para expresarlo): se termina convirtiendo en delegación.

Que conste que con todo esto no estoy diciendo que les anarquistas no necesitamos representación en algún momento. Si yo participo de una asamblea y, en dado momento, necesitamos establecer puntos en común con otras asambleas de similar opinión, entonces puede que necesitemos un par de representantes para comunicar lo decidido en común. Pero dichas personas representantes no tienen por qué ser líderes, no tienen por qué ser siempre las mismas (ni es deseable, por lo expuesto más arriba). La existencia de líderes, se quiera o no, crea una especialización de labores en el seno del anarquismo, y todes sabemos que ciertas labores, al fin y al cabo, tienen más repercusión que otras para lo que se decida o haga al final en nombre del colectivo.

Otra cosa que me choca del texto de Acratosaurio es eso de (y aquí copio y pego) "[n]ecesitamos a líderes dispuestos a dar la cara, a señalarse, a ser reconocidos y conocidos…, y capaces de aguantar lo que les caiga encima." ¿A ser reconocides por quién? ¿A aguantar lo que les eche encima quién? Entiendo que aquí se habla de comunicar al grueso de la sociedad lo que les anarquistas piensan, o mejor dicho, lo que les anarquistas de tal o cual grupo piensan (porque pensar que todes les anarquistas pensamos lo mismo sería un gran disparate). También entiendo que aquí se está hablando de salir en la televisión convencional, en la prensa tradicional, y ese tipo de cosas, porque si estamos hablando de comunicar dentro del ámbito anarquista, para eso está claro que no necesitamos "caras conocidas" (les que participan regularmente en conferencias y reuniones de cierto tamaño son de sobra conocides por les que estamos dentro del tinglado. Y aun así esto me produce cierta agonía). A todo esto yo me pregunto: ¿qué le podemos comunicar a la "gran sociedad" con nuestres líderes? Ya no es cuestión de si Fulanito o Manolita se desenvuelven mejor al hablar, o de si tienen tan poca autoestima como para querer ser líderes de algo, es cuestión de si estamos contentes con la ya existente expresión de nuestras ideas ácratas.

Cada vez que un cajero amanece destrozado en Atenas, la gente (alguna) está comunicando. Cada vez que un coche patrulla arde a las afueras de París, la gente (alguna) está comunicando. Cada vez que una granja de animales esclavizados es liberada en los Estados Unidos, la gente (alguna) está comunicando. Y todas estas "comunicaciones" me parecen mucho más directas y claras que mil horas de debate televisado entre líderes anarquistas y otras persona. Y también sobra decir que todas estas "comunicaciones" no necesitan de portavoces, líderes, o guías espirituales, pues en el anonimato reside su fuerza y la propia posibilidad de realizar dichas "comunicaciones."

No hay mejor líder que tú misme. No hay mejor persona para comunicar abiertamente a la sociedad lo que piensas que tus actos diarios de sublevación y desobediencia, sea más pequeña o sea más grande. No necesitamos líderes, necesitamos creernos más que en toda persona reside el potencial para subvertir la paz social que tanto nos ahoga, y que esto es el mejor mensaje que podemos lanzar desde todos los rincones del planeta. Les que imaginativamente participan de estas pequeñas insurrecciones cotidianas saben que no necesitan ningún líder para transmitir esto o aquello, pues el conocimiento de las acciones de nuestras hermanas y hermanos en otros lugares nos comunican (y bien articulado) todo lo que necesitamos saber: que somos ingobernables.

Matando al rey Ábaco [Killing King Abacus]

Para la tercera entrega de esta serie contra los relojes del capitalismo, he decidido seguir en la vena insurreccionalista estadounidense (que por cierto, poco se lee fuera de estos círculos sobre la explotación que supone el reloj como símbolo del tiempo capitalista). Hoy os presento el texto que introdujo allá por el año 2000 el primer número de uno de los zines estadounidenses más incendiarios: Killing King Abacus ("Matando al rey Ábaco" en castellano). Killing King Abacus, que yo sepa, solamente publicó en 2000 y 2001 dos zines cargados de teoría insurreccionalista, análisis de la situación capitalista, y llamamientos a la acción directa. Se editaba en Santa Cruz, California, pero se distribuía ampliamente en Europa. Sin más, os dejo con el texto, el cual añade al problema temporal el problema espacial en nuestras vidas.

Matando al rey Ábaco [Killing King Abacus]

Traducción del inglés al castellano por La Colectividad

Matar al rey Ábaco es crear relaciones sin medida. Si pretendemos destruir el capitalismo no podemos reproducir su lógica necrofílica, la cual reduce las relaciones a meros números. Matar al rey Ábaco es destruir la red social que privilegia las transacciones e imágenes mediadas sobre las relaciones directas. Dado que el dinero es un equivalente universal y, por lo tanto, casi no tiene límites en sus usos, [el dinero] conquista otros significantes de valor; el capitalismo convierte a otros sistemas de valores en capitalismo. Matar al rey Ábaco es perturbar este proceso de cuantificación. Puede que el dinero sea la puta más indiscriminada, pero el capitalismo no es el único sistema que mide valor. La justicia, la moral, la ley, y la cultura también son sistemas de valores que sopesan, juzgan, y canalizan la acción humana. Nosotros queremos crear relaciones que desafíen tales ecuaciones. Nosotros, por lo tanto, no necesitamos modelos estandardizados dentro de nuestras luchas. En la ausencia de sistemas de valores nuestro deseo dispara en nuevas direcciones. La insurrección es deseo rebelándose contra el valor.

En la Antigua Inglaterra, las partes del cuerpo del rey eran la unidad de medida. El pie del rey era "un pie." La longitud de la mano del rey era  "un palmo." A medida que el Estado devino más estandardizado e impersonal, la medición también lo hizo. De esta manera, hoy en día estamos gobernados por un impersonal rey Ábaco, quien no tiene pasión pero está siempre calculando.

Los primeros relojes fueron construidos para regular los rezos islámicos y así poder rezar cinco veces al día en intervalos regulares. Durante la era colonial las misiones eran simultáneamente usadas tato para convertir a las gentes indígenas como para imponer el trabajo diario y semanal. Las campanas de las misiones regulaban ambas cosas: el rezo y el trabajo. El reloj fue un instrumento indispensable para la estandardización de la jornada laboral. La racionalización del tiempo nos ha arrojado a una espiral de apuros en constante crecimiento. Nosotros queremos matar al rey que intenta forzarnos a rezar al dios del trabajo.

Matar al rey Ábaco es crear una ruptura insurreccional con la la existente organización del lenguaje, del tiempo, y del espacio. [Matar al rey Ábaco] es hablar nuestra propia lengua; tomarnos nuestro propio tiempo; hacernos un espacio para nosotros mismo. Si solamente podemos concebir ideas construidas en base al lenguaje del Estado o del capital, entonces no podemos romper libres con su lógica restrictiva. No puede darse una ruptura con esta sociedad si recurrimos a las autoridades que la perpetúan en vez de actuar nosotros mismos. Para recurrir a un sistema o a una autoridad, primero tenemos que hablar su lengua, pero las relaciones que nosotros queremos crear no pueden ser habladas en el idioma de la autoridad. Si vivimos en una serie de momentos medidos por el reloj, el cual corre al ritmo de la productividad, entonces vivimos abstractamente en momentos equivalentes de insulsa repetición.

Al tiempo que el espacio público disminuye y es disciplinado, nos dejan prácticamente con un espacio cuyo uso está restringido a las demandas de la producción y el consumo. Si bien es cierto que teóricos sociales, anarquistas, marxistas, y burgueses han teorizado la dimensión temporal (la historia), el espacio, muy a menudo, ha tenido un papel secundario para detrimento de la teoría. Esto es en parte debido a la influencia que el darwinismo y las teorías de la evolución han tenido en el pensamiento de los siglos XIX y XX. El espacio únicamente re-entró en el marxismo con la teoría del imperialismo de Lenin, y solo a nivel estatal. Los debates desde aquellos días solamente se han centrado en la liberación nacional y en el colonialismo. El espacio ha empezado a tener un papel más destacado en la reciente teoría social, pero también es verdad que sigue enmarcado, a menudo, en el contexto de nacionalismo versus globalización. Esta teorización del espacio sirve a para dos cosas: para re-deificar y para naturalizar al Estado-nación. Nosotros pretendemos profundizar nuestro conocimiento histórico del espacio, nuestro conocimiento espacial del capitalismo, así como explorar la relación entre espacio, capitalismo, y Estado, todo ello en base a una escala bien distinta a la de la nación. Simone de Beauvoir resaltó la importancia del café para la revuelta. [El café] era un espacio donde podíamos encontrarnos directamente; donde podíamos hablar con amigos y con desconocidos. Pero el capitalismo ha comenzado a encontrar formas sobre cómo transformar un lugar de encuentro en un lugar controlado donde solamente podemos consumir y salir pitando para nuestro trabajo mientras miramos el reloj. Si no creamos espacios para nosotros mismos, no tendremos lugar donde encontrarnos, hablar, o actuar por nosotros mismos. Para poder conseguir esto, tenemos que ser capaces de imaginar lo que nos espera más allá de los límites de la racionalidad dominante que perpetúa lo existente.

La persona que se aventura a expandir sus posibilidades de vida más allá de las opciones limitadas que ofrecen el Estado y el capital, se halla afrontando las estructuras de poder y los sistemas de control mediante los cuales se impone la existencia medida. El trabajo, la ley, el gobierno, la escuela, la policía, el consumo de lujo... todo esto conforma un laberinto lleno de barreras para toda persona que desea alcanzar más allá de estos límites; para todo persona que desea vivir su vida a su propia ritmo y no al ritmo del reloj. Por ello, los que queremos proyectarnos hacia la calidad,[1] hacia una plenitud vital que no se puede medir, estamos confrontados con la necesidad de destruir ese laberinto, de crear nuestra proyección de vida de una manera insurreccional. Estamos, por lo tanto, en perpetuo conflicto con esta sociedad. Para destruir estos obstáculos a nuestra propia expansión necesitamos todas las herramientas a las que podamos echar mano; necesitamos tanto las ideas como el fuego.

Notas

[1] Nota de traducción: aquí "calidad" hace referencia al opuesto de "cantidad" ("cualitativo" versus "cuantitativo").

Destruyendo los relojes de la dominación [Willful Disobedience]

El otro día empecé la tarea de publicar textos anarquistas que reflexionan sobre el concepto de tiempo en el sistema capitalista. En el primer artículo, George Woodcock nos exponía una resumida historia del concepto de tiempo (y del reloj) en la civilización capitalista de Occidente. Para esta segunda entrega he decidido presentar algo más "contemporáneo" y agitador. "Destruyendo los relojes de la dominación" (Smashing the clocks of domination) es una corta narración de la guerra contra el reloj en Brasil publicada en Willful Disobedience, que durante los años 1996-2006 publicó numerosos zines repletos de textos explosivos e insurreccionalistas. Su editor era Wolfi Landstreicher, quien ha escrito (y sigue escribiendo, supuestamente) en numerosos proyectos bajo diferentes seudónimos. Wolfi se define como egoísta-personalista en el sentido que pensó Stirner, así como aboga por la práctica insurrecta y activa contra la autoridad y el capital. Sus ideas están plasmadas, pues, en los muchísimos textos de Willful Disobedience (que, por cierto, viene a significar "desobediencia deliberada"), que además tenía la idea de provocar reacciones en aquellas personas auto-definidas como anarquistas. Sin más, ahí os lo dejo.

Destruyendo los relojes de la dominación [Willful Disobedience]

Traducción del inglés al castellano por La Colectividad

El 22 de abril, el gobierno y la clase dominante de Brasil querían celebrar el 500º aniversario de su "descubrimiento" por europeos preparados para dominar y explotar los recursos y las gentes de esa tierra, imponiendo valores expansionistas y mercantilistas. Globo Network,[1] la corporación de entretenimiento más grande de Brasil, es el mayor promotor de esta celebración. Durante varios años, Globo ha venido organizando eventos para promocionar esta celebración, y para celebrar el 500º aniversario han ido construyendo grandes relojes en todas las capitales regionales de Brasil. No obstante, durante la semana que terminó con el 22 de abril, se dio lugar una gran movilización de indígenas, estudiantes, jornaleros, y otros que mostraron su rechazo a las ideas nacionalistas y capitalistas de dicha celebración.

Fue la mayor movilización indígena dada en Brasil hasta la fecha. Los indígenas se dirigían hacia Porto Seguro (donde los portugueses desembarcaron hace 1500 años, y donde la celebración oficial sucedería el 22 de abril), atravesaron Brasilia, la capital de Brasil, y allí dispararon flechas contra el reloj de Globo hasta que lo hicieron parar. Uno de ellos se las arregló para entrar en el Congreso Nacional, y pasando el control de seguridad con una flecha en mano encaró a uno de los hombres más poderosos de Brasil, el Senador ACM, "emperador" del estado de Bahía.

El presidente, Fernando Henrique Cardoso, tenía miedo de ir a Porto Seguro el 22 de abril debido a la movilización de indígenas, jornaleros, y gente en general que allí protestaría contra la celebración. Incluso una semana antes de la celebración, temiendo por su seguridad, este patético gobernante no tenía por seguro si acudiría a la cita. Un telediario tachó a los jornaleros de anti-democráticos por hacer temer a un presidente, democráticamente elegido, de ir a donde quisiera en su país (una acusación que, más que nada, revela la verdadera naturaleza de la democracia).

De hecho, el Estado democrático declaró la guerra a la gente; a los indígenas; a los jornaleros; a los negros; a cualquier persona que pretendiese ir a la movilización en Porto Seguro (o mejor dicho, el Estado calentó la guerra perpetua que los explotadores sostienen contra los explotados). Miles de maderos y soldados pararon a los jornaleros, indígenas, negros, y otros manifestantes en las carreteras de Porto Seguro. Durante las semanas previas a la celebración toda persona y coche que pretendía entrar en la ciudad era registrado en busca de objetos peligrosos.

Hubo una gran confrontación en una de las carreteras, donde un grupo mayoritariamente de indígenas (pero también de jornaleros, negros, trabajadores, estudiantes, y anarco-punks) batallaron a la madera. 150 personas fueron arrestadas. Se escuchó más sobre la violencia y las protestas que sobre la celebración en sí. El Estado democrático de Brasil se vio forzado a mostrar su cara real usando tácticas policiales en su intento de sofocar la movilización y poder así celebrar los 500 años de dominación. Pero, por supuesto, todos sabemos que tras cada democracia está la pistola y la porra para garantizar "la voluntad del pueblo."

El movimiento jornalero organizó su propia "celebración", intensificando de esta manera la ocupación de tierras. En muchas ciudades, los relojes de Globo (el principal símbolo de la celebración y cruel, irónico recordatorio de cómo el tiempo de la dominación pesa sobre los explotados) fueron destruidos en las semanas previas a la celebración. En Fortaleza, el 18 de abril, 400 estudiantes y trabajadores el reloj de Globo y combatieron a la madera. En Recife, el 22 de abril, jornaleros y sintecho lanzaron cócteles molotov contra el reloj. Se dice que en Río de Janeiro los indígenas destruyeron el reloj de Globo, aunque esto no ha sido confirmado. En Porto Alegre, una ciudad gobernada por izquierdistas en un Estado izquierdista, el reloj fue completamente quemado el 22 de abril. En Florianopolis, el mismo día, alrededor de 300 personas (la mayor parte estudiantes) lanzaron pintura al reloj y organizaron una manifestación con más acción directa, okupando así un parque que había sido cerrado por el alcalde. Hubo ocho arrestos y numerosas personas heridas, incluyendo una persona que fue herida en la cara por el impacto de una bala de goma. Es probable que los relojes de Globo en las otras 20 ciudades en las que fueron construidos también fueran atacados.

No coge por sorpresa que los celebrantes usaran el símbolo supremo de medida de la explotación para celebrar el aniversario del comienzo de su dominación en la región, como tampoco es de sorpresa que aquellos que se levantaron contra su gobierno atacaran el símbolo monstruoso que es el tiempo que gobierna sobre sus vidas.

Notas

[1] Nota de traducción: Rede Globo en Brasil. En el texto se usa el término inglés o simplemente Globo.

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