Opinión

Published on marzo 19th, 2013 | by La Colectividad

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Breve reflexión sobre anarcosindicalismo

El otro día atendía a una presentación de un nuevo panfleto editado por Solidarity Federation (SolFed), que viene a ser el referente británico del anarcosindicalismo. Hojeando el texto—que podéis descargar/leer aquí—me di cuenta que dedican bastante energía al análisis de la CNT y su papel en la Guerra Civil. Tras el simposio, ya una vez en el pub, tuve la oportunidad de hablar con dos militantes veteranos, y de ahí esta reflexión—que no pretende ser ni profunda ni extensa.

Entrando al trapo: resulta que para esta gente—como para les convencides militantes de CNT, digo yo—el anarcosindicato es la más efectiva manera de organizar al movimiento anarquista, el cual, según ellos, es un movimiento de clase a todas luces. Sin embargo, como ellos mismos me hicieron ver, la estructura de la CNT ha de ser «superada» por ser anticuada (sic). Sí, la CNT fue y sigue siendo el gran referente para les anarcosindicalistas de Reino Unido, pero como elles proponen, la cosa tiene que ir más allá, y es por ello que SolFed se está centrando en crear una densa red de «solidaridad» que aúne muchas luchas de clase.

Ésta es la breve descripción de lo que SolFed es para estos dos militantes veteranos—y cuando digo aquí «veteranos» me refiero a hombres que superan los cincuenta y han estado en la lucha obrera británica desde tiempos anteriores a Thatcher. Según me iban explicando su proyecto actual las preguntas me iban asaltando la cabeza, y desde luego que se las iba disparando a ellos según me venían.

La primera y más obvia es la del reformismo: ¿qué riesgo de convertirse en reformista existe en un anarcosindicato? En mi cabeza tenía dos ejemplos: la colaboración de la CNT en el gobierno de Largo Caballero, y la escisión de CGT. Como buenos anarcosindicalistas, demostraron tener un excelente conocimiento histórico del caso español, y argumentaron que en el primero de las casos la actuación de la CNT se podría «justificar» dada la excepcionalidad del contexto—aunque ninguno de ellos concordaba personalmente. Sobre la CGT afirmaron tajantemente que «estos de anarquistas tienen más bien poco» (sic).

Visto que no me contestaban exactamente a la pregunta intenté reformularla de otra manera: ¿qué pensáis sobre las metas del anarcosindicalismo de hoy en día? ¿No se centran, acaso, en el lugar de trabajo y en el mejor de los casos en la consecución de mayor estabilidad en el mismo? Aquí ya se tuvieron que mojar, y desde luego no defraudaron mis expectativas. Afirmaron que para nada el anarcosindicalismo se reduce a pedir un salario más alto y unas condiciones laborales de mayor calidad. ¡Para nada! SolFed apuesta por la integración social en distintas luchas sociales a nivel de barrio y comunitario. SolFed se preocupa por la formación teórica de les trabajadores. SolFed lucha contra el capitalismo en todos los niveles. Aquí me permitiréis mi dosis de escepticismo para con el anarconsindicalismo. Sin querer despreciarlo en absoluto—ni negar su importante papel dentro del movimiento anarquista—, me parece simplemente irreal decir que un anarcosindicato es la mejor manera de combatir aquello que no está relacionado con lo laboral. Como ellos mismos me dijeron, la forma de derrocar al capitalismo y todos sus males es la autogestión de las unidades productivas de la sociedad. A lo que yo me pregunto: ¿y después qué? ¿Con tomar las fábricas, las oficinas, y las escuelas acabamos con el problema de una vez por todas?

Entonces el debate se empezó a calentarse cuando varios compañeros—con mayor simpatía por los grupos de afinidad—les dijimos que el capitalismo no era el único problema, ni que seguramente fuera el mayor de ellos. Que la dinámicas de autoridad y las jerarquías que éstas crean era un problema mucho mayor, muy anterior al capitalismo, y de mayor dificultad, por lo que la simple toma de los puestos de trabajo no sería suficiente para crear una sociedad libertaria. ¿Cómo se combate el machismo en el hogar desde el sindicato? ¿Cómo «liberas» la mente mediante la toma de la fábrica? Sin dudar de la labor formativa del anarcosindicato—pero sí que la pongo en duda—, mi experiencia personal me dice que no hay que separar lo económico de lo político, cosa que muchos anarcosindicatos hacen de forma explícita. Los militantes de SolFed me decían que ellos no querían hacer esa distinción, que les parecía ridícula—sobre todo me lo decía uno de ellos que alababa el modelo de FORA-AIT—, y que por ello se implicaban en el nivel vecinal lo máximo posible. Yo les pregunté entonces que si esto era un comentario personal o se podría decir de todos los militantes de SolFed. Era a nivel personal.

Al fin y al cabo es de entender que les militantes de SolFed se preocupen, primero, por lo laboral y económico—para eso se meten en un sindicato, digo yo. En SolFed la militancia es obligada: si un grupo federado no es activo es expulsado. En CNT me consta que la militancia activa no es requisito necesario. Sea como sea, la organización de les trabajadores es, sin duda, fundamental, pero desde mi punto de vista no es suficiente. La hegemonía capitalista y burguesa, aquella de la que hablaba Gramsci, no se combate solamente en el puesto de trabajo. Hay que romper con muchos esquemas que han sido socializados profundamente: jerarquías, autoridad, poder, monogamia, valores de propiedad privada, etcétera. Para ello son fundamentales, la formación cultural, las vivencia interpersonales, el contacto con la anarquía en todos los aspectos de nuestras vidas.

Finalmente, para no extenderme mucho más, me gustaría finalizar esta breve reflexión con los métodos de lucha y resistencia que el anarcosindicalismo plantea. Se podría decir que la huelga y la acción directa son las dos herramientas que les sindicalistas disponen para acercarnos a la sociedad anarquista. Pues bien, una vez más pienso que no es suficiente, precisamente por aquello de «vivir la anarquía en el día a día.» Si lo que hay que cambiar es la mente de la gente antes que las estructuras politico-económicas, entonces, opto más por la propaganda, el trabajo comunitario a nivel de barrio con otros colectivos—inserción social—, y demás. Primero hay que crear «mentalidad anarquista», porque sin ella me temo que las fábricas por muy autogestionadas que sean, seguirán reproduciendo valores y estructuras típicas de la ideología liberal-capitalista. Pero bueno, como dije antes, esto es una reflexión breve y sobre todo personal, que nadie se ofenda.

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Ser autónomx, simplemente, bien podría significar aprender a luchar en la calle; a okupar casas vacías; a parar de currar; a amarnos lxs unxs a lxs otrxs enloquecidamente, y a expropiar.



5 Responses to Breve reflexión sobre anarcosindicalismo

  1. Esteban says:

    Interesante reflexión, compa, gracias por compartirla aquí.

    Creo que, aparte de los problemas que mencionas, al anarcosindicalismo más ortodoxo (llamémosle así) le falta otra "pata", que es la de la organización política.

    Al tratar de mezclar organización sindical y organización política, por un lado se limita el campo de acción del sindicato y se crean barreras artificiales entre los trabajadores (por ideología) y por otro se limita también el campo de la acción política anarquista, limitándola al terreno meramente reivindicativo.

    Como defendía Malatesta, lo idóneo es tratar de que se agrupen todos los trabajadores, independientemente de su ideología, en una misma organización sindical. No tiene sentido que haya sindicatos para anarquistas, para marxistas-leninistas, para socialdemócratas, para conservadores, para liberales... Todos los trabajadores debemos estar en la misma organización sindical y allí cada tendencia política debe disputar la hegemonía manteniendo al mismo tiempo la imprescindible unidad de clase. Los anarquistas tenemos que trabajar por la unidad sindical, y ahí no valen sectarismos, del tipo "el resto de sindicatos son esto o aquello", "el nuestro es el único válido", etc, porque la realidad es que del 10% de trabajadores sindicalizados en el estado español los sindicatos que se reclaman anarquistas (no entro en discusiones bizantinas que creo que poco sentido tienen) no agrupan ni al 5%.

    Así que, únicamente centrándonos en lo laboral (que es donde hoy por hoy tenemos más fortaleza) tenemos mucho trabajo por delante.

    • No te falta razón al citar a Malatesta, compa. Pero recordemos que fue él también quien propuso crear organizaciones específicas anarquistas (por lo que nuestro amigo Malatesta fue el impulsor de ambos extremos).

      Estoy de acuerdo contigo cuando dices que les trabajadores deberían estar unides en una misma organización sin tener en cuenta su ideología política, sin embargo no sé si yo concibo esta "misma organización" como un sindicato (de hecho no estoy tan seguro de eso de la "unidad de clase"). Lo que sí que tengo claro es que les explotades deben ir en contra de les explotadores. Esto para mí se consigue de una manera mejor mediante los grupos de afinidad y organizaciones a pequeña escala propiamente anarquistas. Lo pequeño se puede insertar en el tejido social de una manera mucho más sencilla.

      Con esto no digo que les trabajadores no se deban organizar...

  2. Esteban says:

    Hola de nuevo compa.

    De hecho, Malatesta no consideraba que ambas posiciones fueran incompatibles. Él defendía, tanto la organización lo más unitaria posible de los trabajadores (palanca reivindicativa y escuela de formación en la lucha de clases y en la gestión de una sociedad socialista) como la creación de organizaciones políticas anarquistas (también llamadas organizaciones específicas) para influir en el seno de las organizaciones populares amplias (no sólo de trabajadores, sino también movimiento estudiantil, asociaciones de vecinos, lucha en defensa del territorio, etc)

    La figura de los grupos de afinidad, como mini-organización anarquista actuando en un espacio concreto, como comentas también puede ser útil sobre todo para incidir localmente. Para disputar a nivel más global mejor una federación de grupos (organización). Pero ése ya es otro debate 😉

    Un saludo libertario

    • Sí, estoy de acuerdo con lo último que escribes: la federación de grupos es necesaria para organizar el movimiento de manera efectiva. Si no pasa lo que pasa en Atenas: cada anarquista se considera de su padre y de su madre, y solamente se unen en movilizaciones antiautoritarias y demás.

      Yo también veo compatible lo específico con lo general, aunque a mi modo de ver el anarco-sindicato debería estar mucho más sensibilizado sobre las organizaciones personales más pequeñas. Como "mal menor" acepto la estructura del sindicato anarquista: horizontalidad, democracia directa, delegación, etcétera. Pero a mi modo de ver, hoy por hoy, este tipo de organización es solamente eficaz para combatir los abusos en la esfera de lo laboral. Un híbrido entre asociación "micro" y sindicato podría ser un experimento interesante 😀

      Gracias por los comentarios. Un abrazo de vuelta.

  3. Lebion says:

    Me gusta que se reflexione sobre estos temas, aunque sea brevemente:

    Creo que deberías cuestionar que los militantes de CNT consideremos “El anarcosindicalismo como la más efectiva manera de organizar el movimiento anarquista”, más bien debería considerarse la mejor manera de organizar el movimiento sindical o societario obrero. Otra cosa es que se considere al anarcosindicato o sindicato revolucionario punta de lanza y parte del movimiento anarquista.

    Hay que tener en mente que el sindicalismo revolucionario hace confluir en él una lucha económico-política, la pelea del mundo del trabajo cotra el mundo del capital. Así que abarca el ámbito sindical y social.
    Se comprende mejor, al menos a mí me lo parece, ir a las fuentes del proceso de La Internacional en españa, de su reformulación en las Bolsas de Trabajo y la CGT en francia, el paso de las sociedades de resistencia a los sindicatos revolucionarios y la constitución de la CNT y su desarrollo hasta el 36.

    La estructura de CNT hoy en día ¿es anticuada? ¿Su superación es la creación de redes de solidaridad que aúnen las luchas de clase? Pero ¿acaso eso no es sindicalismo? y por lo tanto ¿cuál es lo que hay que superar?
    Más bien entiendo, que más que superar, es poner en práctica. Y ahí es donde viene uno de los problemas que se encuentra hoy en día, pocos militantes para hacer una tarea de lucha sindical (sección sindical, reivindicaciones, huelgas, readmisiones, formación laboral,…) y una de lucha social (barrial, pedagógica, cultural, ambiental…) y su confluencia práctica.
    Pero aún, existiendo una multitud de militantes capaces de llevar a buen puerto esas tareas, la cuestión está en que los anarquistas crean que el sindicato lo es todo o lo puede abarcar todo, cuando este tiene sus límites pese a lo mucho que pueda hacer.

    El cuestionamiento de la autoridad, jerarquías, valores del capitalismo y todo aquello que sea ideológico y ético. También el sindicato puede trazar dinámicas que refuercen sus contrarios por la práctica, democracia directa, acción directa, compañerismo, diversidad, propiedad colectiva, etc… además del ejemplo que dan los anarquistas que participen en ellos. Puesto que el sindicato no deja de ser una red de apoyo mutuo o solidaridad obrera.
    El sindicato, no sólo propone la huelga y la acción directa como herramienta para alcanzar la sociedad anarquista, también la preparación del trabajador para gestión la sociedad futura, la formación de valores socialistas mediante la práctica de la organización y de la lucha. Vamos, los puntos básicos del anarquismo, pero no tanto en cuanto ideológico en mayúsculas (que también) si no en lo práctico.

    Con todo esto no digo que no quede nada por hacer a los anarquistas. De hecho veo muy necesario que los anarquistas nos organicemos aparte, específicamente, para hacer una labor de propaganda ideológica, de formación ética, política y cultural, de análisis y planear estrategias en distintos sectores hoy desde una perspectiva de largo alcance para la revolución social, y de participación social de los militantes en las luchas que nos rodean en nuestras vidas. De ahí los grupos de afinidad y las federaciones. De ahí también la necesidad de organización.

    La colectividad, ¿Qué es exactamente eso de la organizaciones personales más pequeñas?

    Un saludo

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