Opinión

Publicado el 11 de junio de 2014 por Lusbert

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Can Vies. Poder popular o insurreccionalismo

Recientemente, con la victoria del barrio de Sants en defensa del CSA Can Vies tras haber sufrido un desalojo y posterior derribo parcial del edificio un día después de las elecciones europeas, ciertos insurreccionalistas han salido justificando que es con la violencia insurreccional la que ha conseguido estos resultados. Sin embargo, esa justificación se queda muy corta y omite toda esa acumulación de fuerzas que dio como resultado esta respuesta. Además, la violencia revolucionaria no es exclusiva del insurreccionalismo aunque sea una táctica de acción directa principal en esta corriente. La violencia no es el único factor determinante ni decisivo en el éxito de una batalla, pese a que sin esta violencia revolucionaria, probablemente el desalojo de Can Vies hubiese quedado en derrota, ni hubiese saltado a las primeras planas en los medios tanto burgueses como independientes. Esto requiere un análisis más profundo que ver solo la intensidad de los disturbios.

Repasemos brevemente la historia de Can Vies. El edificio, construido en 1879, antiguo almacén de las obras del metro y posterior lugar para la reunión de los trabajadores del metro, fue ocupado en 1997 por un grupo de jóvenes del barrio de Sants en Barcelona por la falta de espacios donde realizar actividades culturales y políticas. Desde entonces, el CSA Can Vies ha sido -y lo sigue siendo hoy en día- un punto de encuentro entre distintos colectivos y movimientos sociales y personas del barrio, en el cual se realizan talleres, sesiones de teatro, debates, presentaciones de libros, cinefórums, comidas populares, etc. Todas estas actividades se realizan en colectivo y al ser el Can Vies un referente cultural, político y social para el barrio, se crea en Sants un tejido social vivo, politizado y solidario, algo muy diferente a los barrios muertos donde casi nadie se conoce y no hay ese tejido social. Este punto es clave para entender la contundente respuesta ante el desalojo, desatando una ola de solidaridad y protestas cuando se ejecutó la orden de desalojo.

¿Por qué la respuesta violenta tuvo más aceptación social? Precisamente por ese tejido social en el barrio. Diecisiete años creándolo da como consecuencia esa respuesta organizada, que a la vez desata la solidaridad de otras personas de otros barrios obreros que seguramente habrán pasado por Can Vies. No solo nos tendríamos que fijar en los disturbios al caer la noche, ya que bajo la luz del sol, numerosas calles de Barcelona fueron colapsadas por gente solidaria que acudieron a las convocatorias de manifestaciones. Incluso en otras ciudades del territorio español convocaron manifestaciones en solidaridad con Can vies. La idea de que unos cuantos gatos decidieron salir a liarla y le siguieron detrás otras personas llamadas por el fuego y la destrucción queda desmentida cuando vemos que detrás existe una rabia organizada, de gente que se ha hartado de sufrir la violencia estructural de este sistema. Podemos comparar la batalla ganada de Can Vies contra el alcalde Xavier Trías con la batalla ganada en Gamonal contra el alcalde de Burgos: el común denominador desde el cual se han articulado las protestas ha sido el tejido social y la organización popular. Incluso podríamos llegar más lejos al comparar la resistencia turca en defensa del parque Gezi.

El mural del poder popular en Can Vies ilustra perfectamente el tejido social que se ha creado ahí, el de un barrio empoderado que ha sido y es capaz de hacer frente al poder-dominio burgués y echar atrás sus ataques.

La violencia revolucionaria será una táctica efectiva en cuanto exista un tejido social y una organización popular que la articule. Esta violencia tiene que verse legitimada entre la clase trabajadora y no verse como algo ajeno a ella, reivindicada desde personas anónimas y colectivos desconocidos con poca o nula vinculación con los barrios. Por sí sola, practicada de manera aislada y fruto del espontaneísmo no daría ningún resultado positivo ya que, después de la calma, las experiencias en la lucha se van perdiendo y han de empezarse de cero cuando aparezcan situaciones similares que han causado esa respuesta violenta. Por eso, por muy adversas que sean las situaciones, por muy agudas que se vuelva la crisis, sin sentimiento colectivo, ni conciencia de clase, ni tejido social ni organización popular, no hay revolución posible por mucha violencia que se desate en las calles. Esta es la clave: el poder popular y no la vía insurreccional.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



12 Respuestas para Can Vies. Poder popular o insurreccionalismo

  1. tierrarevuelta says:

    Muy buen artículo, me parece muy necesario, sobre todo para aquellos que desde un altar de purismo social de academia, desprecian el trabajo de los centros sociales okupados.

    Salud

  2. cualquier_noche says:

    Bueno, en general coincido. Me parece, quizá, poco oportuno. No veo la necesidad de abrir una discusión PÚBLICA que solo puede beneficiar al enemigo. Tanto l@s que hablan de poder popular, como l@s que hablamos más de organización y coordinación, como l@s que hablan de violencia revolucionaria y organización informal, nos vemos, conocemos y tenémos el mismo objetivo. Hagamos valer esto.

    • tierrarevuelta says:

      A todo esto, en la historiografía social chilena, la vía insurreccional o vía del poder popular es la misma cosa. Esto para el periodo de la unidad popular. De hecho el poder popular sin insurrección no tiene razón de ser.

      Salud

      • Lusbert Lusbert says:

        El problema viene cuando desde la vía insurreccional descuidan el trabajo de base, el comunitario y el sindical, poniendo énfasis únicamente en atacar el sistema y no en el fortalecimiento de la organización popular y su orientación política.

        • tierrarevuelta says:

          Concuerdo. Pero a la vez debemos considerar que por las propias caracteristicas del insurrecionalismo no se puede presentar de forma 'abierta' en dichos espacios. Si no, ya sabemos lo que pasa.

    • Lusbert Lusbert says:

      La crítica se hace siempre necesaria para el avance, ¿o es que las posturas están exentas de crítica? ¿Por qué cuando desde ciertos sectores insurreccionalistas vierten críticas -con cierta frecuencia de manera provocadora y destructiva- hacia la corriente organizativa del anarquismo no se dice nada o poco? Siempre trato de que las críticas sean constructivas, que aporten algo y permitan ver los errores y los aciertos para avanzar en la praxis.

      Por supuesto, estamos en la misma barricada, pero estar en un mismo bando no implica que no pueda haber crítica dentro de ella y hacer visibles diferentes puntos de vista crea diversidad, dejando claro que no somos un movimiento uniforme, sino diverso. Que cada cual adopte la estrategia que considere oportuna, pero no podemos actuar siempre bajo las mismas consignas.

      • cualquier_noche says:

        Mi comentario lo único que hacía era cuestionar la pertinencia de ESTE debate, de manéra pública, en este momento. Desde luego no niego la necesidad de la crítica compañera. Yo, por mi parte, coincido en lo sustancial del artículo contigo.
        Desde luego, yo, he respondido a ese tipo de crítica destructiva y esteril que se ha hecho, muy a menudo, desde el "insurrecionalismo" entendido de la peor manera.

  3. Tres cosas que me gustaría resaltar desde mi opinión:
    1) Ni que la estrategia de lxs insurreccionalistas fuera la dominante en el movimiento anarquista.
    2) Ni que la crítica que viene de federaciones formales y anarco-sindicatos fuera menos feroz que la crítica que hacemos desde los grupos de afinidad a la organización permanente/formal.
    3) Ni que las individualidades organizadas (sí, organizadas) en grupos anónimos fueran bichxs rarxs que no participan de los movimientos de barrio o incluso más generales.

    • Ibérico says:

      Nadie dice que sea "la dominante" pero si la más difundida entre la juventud. No hay críticas desde federaciones formales ni anarco-sindicatos, simplemente no existe o es completamente residual. Sigo la prensa libertaria desde hace décadas. La mayoría de la producción ideológica dentro del campo anarquista juvenil pivota entre un tradicionalismo bastante añejo y un seudo-insurreccionalismo-situacionismo-antiindustrial... vamos una mezcla rara de clasificar, o según épocas vas viendo pasar a publicaciones por diferentes fases. Pero cualquiera que haya estado en una feria o venga del campo insu me entenderá... El caso es que hay una mayor producción crítica, furibunda por cierto, desde los 90 con "afilando nuestras vidas", el llar, el jake, etc

      Tengo claro quien tiene una mayor producción de textos, revistas, libros, etc de crítica "contra", y generación de pensamiento y no son "los formales", que por cierto pueden ser más informales que los que se dicen informales 😉 y no dedican mucho esfuerzo a estas disputas ideológicas de consumo interno. Bueno, hay que reconocer que ahora se empiezan a ver algunas.

      Ahora se empieza a criticar ciertas cosas, pues creo que hay que aceptarlo, y más después de décadas machando con un discurso predominante en el campo difuso anarquista.

      Bichos raros, socialmente, somos todas 🙂

      • No comparto lo que dices sobre la crítica proveniente del campo anarco-sindicalista y demás organizaciones permanentes. Si bien es cierto que el discurso de éstas es mucho más "comedido", no por ello significa que con la "deificación" de sus estructuras, y sobre todo, de sus acciones, no se critiquen otras formas de organizarse y actuar. El discurso "agresivo" se ve, sobre todo, cuando nos ponemos a hablar de violencia/resistencia. O al menos ésta es mi experiencia y opinión.

        • Ibérico says:

          Defender las propias posiciones no es ser 'deificador' de nada, ni agresivo con las contrarias.

          Sentirse atacado porque el/la otra defiende sus posiciones nos puede llevar a terrenos pantanosos... dónde la victima tiene que justificarse por defenderse.

  4. su says:

    compro humo, alguien que venda por aki? algun trapi?

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