Opinión

Publicado el 12 de noviembre de 2015 por Colaboraciones

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Contra el ghetto y el derrotismo en lo libertario

Quisiera escribir un pequeño artículo a vuelapluma sobre una cuestión de actitud importante en el anarquismo actual. Se trata de la falta de militancia en espacios amplios. No quiero entrar en lo de los espacios políticos amplios, como pueden ser las campañas o las coordinadoras de grupos distintos que tratan una problemática común, ya que poco a poco el sector libertario va estando cada vez más presente; se trata de la falta de inserción en espacios sociales. Yo lo achaco a dos causas que aparentemente se contradicen: al elitismo y al derrotismo.

Comencemos. Considero que el movimiento libertario ha sido el eterno perdedor de las izquierdas durante el siglo XX. Esto nos ha llevado a una situación de marginalidad política en la mayoría de sociedades en las que tenemos presencia. Afortunadamente las ideas y los colectivos anarquistas en nuestros tiempos tienen ya un alcance mundial. Pero seguimos perdidos políticamente, sin capacidad de incidencia, más allá de campañas puntuales o de protestas callejeras visibles.

Esta situación nos conduce a dos conclusiones:

—Una es la que somos lo mejor de la sociedad. Que los demás no están a nuestro nivel teórico o que no han acertado históricamente a dar con las soluciones que han aportado las libertarias, exceptuando posiblemente consejistas, autónomas, luxemburguistas, comunistas de izquierda y otros tipos de marxismos libertarios. De aquí se desprende uno de los grandes problemas de las izquierdas a la hora de hablar con «la gente normal», el elitismo. Inevitablemente nos consideramos mejores que nuestras vecinas por el hecho de ser anarquistas. Y esto se puede trasladar a la hora de cómo consideramos a las demás tendencias políticas que hay en la sociedad. Resultado: «Yo no me junto con ésta o esta otra porque no está a mi altura y no nos entendemos».

—La otra conclusión es la opuesta. Si nos juntamos con otra gente es muy posible que nuestras ideas y prácticas queden diluidas en la cacofonía de las muchedumbres. Nuestra idea es una de tantas y no es probable que se imponga sin una larga, desagradable y desgastante pugna de ideas. Hay quien va más allá y defiende que no merece la pena entrar en espacios plurales porque otras fuerzas políticas se mueven como pez en el agua en esos terrenos. Por tanto, nuestro esfuerzo solo servirá para contribuir a la victoria de esas fuerzas. El resultado es que «yo no entro en esto porque no merece la pena el esfuerzo».

Ambas conclusiones son hijas de un hecho bastante palpable, que es la falta de seguridad, o directamente la negación de la posiblidad de una transformación social (llámese revolución) en un plazo de tiempo breve. Y como este cambio social es para dentro de muchos años, pues los años que nos quedan los aprovechamos en nuestros espacios de confort, que se suele conocer como el «ghetto» o el mundillo. ¿Para qué mezclarse con gente que no te va a comprender? ¿para qué entrar en espacios sociales donde tu existencia será una guerra constante con otras visiones? La respuesta fácil es vivir tranquilamente los años que dure tu socialización como anarquista.

Si el movimiento anarquista ha dejado de creer en la posibilidad del cambio social, ¿a qué juega? Pues a lo que puede jugar: a vivir la anarquía aquí y ahora, dentro del capitalismo. Esto no es otra cosa que dar la espalda a la sociedad que no te comprenderá e intentar una coherencia libresca que te alejará aún más de la sociedad que no te comprende.

La gente que está en los espacios plurales y comunes con otras personas de otras tendencias políticas es raro que esté de otra manera que a título individual. Participas como persona interesada en X, y no como miembro del movimiento libertario que también se interesa en X. Como digo esto cada vez más se va superando en lo social y en el activismo.

Pero donde no se está superando es en la vida cotidiana. Y por ello vemos cosas como que los padres y madres del entorno libertario prefieren crear una escuela libre desde cero a luchar desde el AMPA del cole por una educación decente en una escuela pública. O crear un grupo excursionista desde el Ateneo Libertario que durará 1 año a lo sumo, a integrate en la unión excursionista de tu ciudad. O que es mejor montar un ciclo de cine-forum en tu CSO que no entrar a participar en el grupo de cine de barrio que monta las cosas en el Centro Cívico. O que mejor tener una asamblea popular agonizante o una coordinadora de colectivos que recuperar y revitalizar las asociaciones vecinales. Todo esto son ejemplos de lo expuesto: no nos creemos el cambio social que proclamamos y no buscamos extender nuestras ideas más allá de las paredes de nuestros locales.

Por que si no haríamos como nuestros sobre-mitificados antecesores que no creaban ateneos libertarios sino ateneos obreros (hasta casi la Guerra civil no hubo el primer ateneo apellidado libertario), que participaban en las agrupaciones esperantistas, en los grupos corales, en las uniones excursionistas, en los equipos de fútbol, en los certámenes literarios y poéticos, en los juegos florales…

Por poner las cosas en su lugar, en 1870 cuando se funda la FRE, sección de la Internacional en España, el congreso decidió abrir un debate público sobre el socialismo con sus oponentes políticos. Invitaron a varios tertulianos burgueses y llevaron a cabo un debate durante varias horas. Creían en lo que hacían. Creían sinceramente en la revolución social. Querían convencer. Querían englobar en su movimiento a su vecindario, a sus compañeros de trabajo, a sus familiares… Y no querían separarse simbólica o estéticamente de su entorno. Y si lo hacían era porque estaban convencidas de su hegemonía total en el territorio.

Fue a partir de los años 50, 60 o 70 (dependiendo del país) cuando apareció la dinámica del consumismo, del individualismo, del querer diferenciarnos de los de al lado. El capitalismo nos representaba como consumidoras únicas e irrepetibles. Nos hablaba a cada una para vendernos sus productos. Con aquella bonanza (más o menos) económica llegó la educación pública para casi todo el mundo. Generaciones de jóvenes recibieron instrucción y fueron socializadas por la publicidad. En aquellos años se iba configurando una identidad juvenil que fue ayudada por la cultura popular de su tiempo, la cultura que iban creando en base a la música y a sus gustos estéticos.

La exaltación del «yo» y definir tu identidad en base a tus gustos estéticos y musicales traspasó a los movimientos contestatarios. Y cuando las opciones radicales fueron derrotadas a finales de los 70, solamente quedó una radicalidad estética y cultural, o subcultural. De esta forma el ghetto activista, izquierdista y anarquista ha estado poderosamente influido por la estética, incluso estética del lenguaje. Al tener la certeza de que tu opción política no cambiará las cosas, te pones a pulir el lenguaje y te encierras en los principios; que obviamente excluyen al resto de la población, que se rige por otros principios.

El ghetto anarquista no es algo nuevo, llegado en los 90. Escritores anarquistas nos definen muy bien el ghetto en París en 1890, en Barcelona en 1905 y en 1931, en Buenos Aires en 1925 o incluso en Moscú en 1918. El crear ghettos es una tendencia incluso lógica en el comportamiento humano que se basa en juntarte con quien tienes afinidad. El problema es cuando te consideras un movimiento revolucionario. Entonces el ghetto supone un freno en las expectativas del cambio social, ya que solamente te interesa tu gente.

Y el ghetto, que se basa en unos clichés, en unas normas sociales de comportamiento, de lenguaje y en unos cuantos principios compartidos, se vuelve en contra de toda posibilidad de cambio social. Cualquier lucha de la gente común no es lo bastante radical. Cualquier cambio, es inútil. Cualquier nuevo movimiento social masivo es reformista. Y así sucesivamente, en una dinámica de apariencia derrotista, ya que no importa lo que se haga, que no servirá para nada.

La pregunta final es, ¿queremos realmente un cambio social o nos gusta vivir la vida pirata dentro del capitalismo?

@blackspartak

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9 Respuestas para Contra el ghetto y el derrotismo en lo libertario

  1. v says:

    No creo que aporte nada nuevo en la onda de la mayoria de artículos publicados aquí, pero me ha encantado el tono.

    Por cierto creo que se pueden crear grupos, actividades, etc libertarios y participar en los espacios del movimiento popular, puede ser complementario. El problema es que nos hemos dedicado exclusivamente a lo primero, cuando deberia ser secundario.

  2. victor delio vilaboa says:

    Mas allá de la opinión que pueda merecerme el artículo, que lo considero aceptable, por cuanto evidencia algo sabido por todos aquellos que nos reclamamos libertarios, que es la tendencia inequívoca a auto aislarnos de nuestro entorno, querría añadir, en base al análisis no solamente de la realidad que yo vivo como activista en mi ciudad, sino también por lo que veo y percibo en un ámbito mayor, como el nacional, que nunca antes, salvo a mediados del 70, se había visto una eclosión de las ideas libertarias como ahora se percibe.
    La diferencia, a mi modo de ver, estriba en el hecho de que en los 70 fue un movimiento de aluvión durante el cual militantes de distinta extracción ideo lógica, reconstruimos la CNT y el movimiento libertario con más pasión y entrega que con criterio y sentido común. Por ello, esa reconstrucción basada en el idealismo y falta de la argamasa fundamentada en la firme convicción de el ideal libertario, nos llevo a la situación que todos conocemos.
    A día de hoy, veo que no hay una sino distintas realidades libertarias trabajando a nivel de toda España y creo que en esa realidad, se encuentra uno de los grandes problemas para poder o intentar articular una respuesta libertaria y/o anarquista, a la enorme cantidad de problemas qué debemos afrontar los trabajadores y ciudadanos de nuestro país.
    Aquí en nuestra federación local, estamos intentando coordinar y organizar a jóvenes estudiantes en una coordinadora o Federación de juventud libertaria. el problema surge cuándo ves que hay otros colectivos juveniles que se dicen libertarios, laminados o influenciados por otras ideologías, en este caso nacionalistas qué impregnan la idea de una forma muy extraña y ambigua , y la distorsionan de tal forma, que resulta harto dificil poder ponerse de acuerdo.
    Hoy como ayer, convendría abrir espacios de confrontación de ideas y experiencias, y que los jóvenes tuvieran un mayor contacto con los militantes más veteranos o mayores, a fin de intercambiar opiniones, y poder llegar a través de ese contraste, a un mayor enriquecimiento de la Idea.
    Salud.

    • Ineso says:

      Olá, Víctor. Eu som militante em Compostela e Corunha desses "colectivos juveniles que se dicen libertarios, laminados o influenciados por otras ideologías, en este caso nacionalistas qué impregnan la idea de una forma muy extraña y ambigua , y la distorsionan de tal forma, que resulta harto dificil poder ponerse de acuerdo". Suponho que te refires a Liça, a organizaçom juvenil libertária que estamos impulsando trá-la experiência do CEL dende este verão. Resúlta-me curioso que se fale de supostas organizaçons nacionalistas em tono despectivo quando se está a referir ao território do Estado espanhol coma "nivel nacional", ou utilizar termos coma "toda España" ou "nuestro país", que claramente se sustentam sobre a definiçom de Espanha como naçom, quando penso que a meirande parte das libertárias dentro deste Estado entendem que Espanha coma naçom nom existe. Bom, vou copiar dos estatutos da minha organizaçom os pontos nos que se toca o tema de Galiza, internacionalismo ou coma lhe queiras chamar:

      "1. Princípios, Objetivos, Finalidade, Âmbito, Denominaçom e Simbologia

      1.1. Princípios

      [...]

      - Liça é umha organizaçom internacionalista pois rejeita qualquer classe de opressom cultural, étnica, económica ou política entre os povos, defendendo a cooperaçom voluntária e o direito à autodeterminaçom oposto aos estados-naçons, baseados na dominaçom política do território.

      - Perante a opressom hegemonizadora do Estado espanhol e da globalizaçom multilateral do capitalismo, impondo um imaginário abstrato; Liça aposta por reverter a discriminaçom sobre as identidades galegas e a situaçom de diglossia sobre a nossa língua.

      [...]

      1.4. Ámbito

      - O ámbito territorial de atuaçom de Liça é Galiza, e o ámbito social de atuaçom é a mocidade e os espaços e setores nos que esta está presente

      [...]"

      Eu polo menos aí nom vejo o nacionalismo, nem se chega a definir a Galiza coma naçom. De feito no congresso fundacional dérom-se debates coma o de definir o ámbito territorial como o do noroeste da Península Ibérica.

      Eu revisaria-me o espanholismo dos colhons antes de definir como "nacionalista" a umha organizaçom que se posiciona contra a opressom das naçons, povos ou o nome que lhe queiras por.

      Moito ánimo construindo las juventudes de la CGT, as que queremos pular pola construçom de poder popular revisando a nossa atividade constantemente seguiremos polo nosso lado.

      Um saudo y España una y no 51. Se che interessa debater isto e outras questons em pessoa, dende Liça imos impulsar o processo Xabre: http://procesoxabre.noblogs.org/

      • v says:

        Juventudes de la CGT? La CGT apoya la autodeterminación de los pueblos y en Catalunya se ha posicionado a favor de una independencia desde su punto de vista libertario.

        De hecho, ni en Euskal Herria, ni en el País Vasco, ni en Catalunya hay Juventudes Libertarias. Aquí en Cat no hay una posición uniforme, pero no hay una hostilidad abierta hacía el derecho de autodeterminación, que obviamente muchos crítican que con un Estado es totalmente superficial. Pero se entiende el derecho a la defensa de la cultura, a la lengua...

  3. David says:

    Estoy más de acuerdo de lo que esperaba con el artículo. Aún así, hay algunos puntos que querría criticar:

    «Pero donde no se está superando es en la vida cotidiana. Y por ello vemos cosas como que los padres y madres del entorno libertario prefieren crear una escuela libre desde cero a luchar desde el AMPA del cole por una educación decente en una escuela pública. O crear un grupo excursionista desde el Ateneo Libertario que durará 1 año a lo sumo, a integrate en la unión excursionista de tu ciudad. O que es mejor montar un ciclo de cine-forum en tu CSO que no entrar a participar en el grupo de cine de barrio que monta las cosas en el Centro Cívico. O que mejor tener una asamblea popular agonizante o una coordinadora de colectivos que recuperar y revitalizar las asociaciones vecinales. Todo esto son ejemplos de lo expuesto: no nos creemos el cambio social que proclamamos y no buscamos extender nuestras ideas más allá de las paredes de nuestros locales.»

    Yo con esto no estoy de acuerdo.

    Primero, porque lamentablemente no se nos da demasiado bien crear infraestructuras y que perduren, así que el problema es en realidad mucho más grave: no es que prefiramos crear infraestructuras propias en lugar de participar en las ya existentes, sinó que no hacemos ni una cosa ni la otra, porqué es poca la gente que priorice ese trabajo, mientras que el grueso de militantes se dedica a apasionantes tareas como hacer asambleas: asambleas para peparar jornadas, cafetas, manifestaciones o mis favoritas: asambleas para preparar asambleas.

    Segundo, porque necesitamos muchas infraestructuras nuevas. Muchas infraestructuras tienen maneras de funcionar incompatibles con los objetivos y prácticas libertarias y dejando de lado que sea difícil cambiarlas, lo importante es que es francamente deshonesto. Todo el mundo tiene derecho a hacer las cosas a su modo, y yo al menos no me siento nada cómodo yendo a una asamblea de vecinos a cambiar radicalmente su funcionamiento, por muy poco que me guste. De hecho esto forma parte del elitismo que comentas y es algo que sucede muy freqüentemente: la superioridad moral de creerse con derecho de interferir en proyectos ajenos, incluso atacarlos frontamente... porque "tenemos razón" y nuestras ideas son tan "mejores" que deberían darnos las gracias por traerles nuestro resplandeciente brillo de diamante puro. No estoy diciendo que no debamos participar en proyectos existentes ajenos a los MMLL. Al contrario: tenemos que participar siempre que sea posible, pero puntualizando que muchas veces no lo es ya que muchas infraestructuras tienen unos objetivos y prácticas verticales que le son fundamentales. En esos casos generar nuevas infraestrcturas es una manera de demostrar a la práctica la potencialidad de otras lógicas y maneras de hacer las cosas.

    Tercero, porque necesitamos infraestructuras nuevas... que incluyan a todo el mundo. Creo que en lo que comentas mezclas el hacer cosas nuevas, con hacer cosas de autoconsumo (con la denominación de origen anarquisssta de turno). Hacer infraestrcutras por y para anarquistas es un error estratégico, pero crear proyectos que se presenten como una alternativa a lo establecido para hacer ciertas cosas, sin ningun tipo de identitarismo, es potencialmente revolucionario.

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    Por otro lado, quería comentar que aunque me parece pertinente mantener debates con enemigos, es importante que sean públicos y con el claro objetivo de sembrar la semilla de la duda en los que presencien el debate; y eso creo que hay que exponerlo de la manera más explícita posible. De lo contrario, se transmite el mensaje de que en una sociedad moderna y civilizada las diferencias ideológicas se pueden resolver mediante el diálogo, y eso evidentemente no es cierto. Nunca hay que olvidar que la educación y respeto que (excepcionalmente) pueda llegar a mostrar un enemigo de la libertad en un debate público es puramente circunstancial, relativa a un contexto donde su poder es hegemónico y no está aparentemente amenazado. Nunca hay que olvidar que esa misma persona haría lo posible por ver a su interlocutor torturado y ejecutado si su poder se viera cuestionado en la práctica. No olvidemos pues que en las formas también reside el mensaje.

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    A parte de esto el texto, como ya digo, me ha sorpendido gratamente; en especial la parte en el que se naturaliza la creación de guetos, y se especifica que el problema está en darles la imagen de movimientos revolucionarios. Creo que es la primera vez que leo algo así por parte de los críticos al gueto, y es que normalmente la cosa se reduce en cacarear que "hay que llegar a la gente" y si puede ser, de la manera más populista posible.

    Un fraternal saludo,
    David.

    • BlackSpartak says:

      Gracias David,

      Si te sirve para darte una idea, este artículo lo escribi en 20 minutos. Es decir que probablemente no acerté los ejemplos. Pero lo importante es lo que me ronda la cabeza desde hace años, que es la necesidad de superar el ghetto activista, okupa o anarquista y pasar a ser "pueblo".

      En estos meses y años que tenemos por delante veremos muchos movimientos en el sentido de articular político-socialmente el anarquismo definitivamente. Lo único que pretendo es hacer ver que o se está por una revolución social, o se está por vivir en un espacio de confort activista (que también tiene sus riesgos, como la represión).
      A ver cómo nos va.

  4. Santi says:

    Mi enhorabuena por la certeza y la valentía de tu análisis. El anarquismo español necesita cuadros como tú.Gracias.

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