Opinión

Publicado el 27 de mayo de 2014 por Nemo

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Dogma, estrategia y flexibilidad

Debo decir, antes de seguir con esta disertación, que me siento algo decepcionado. Ayer el compañero Dacoal prometió que sacaría un artículo capaz de levantar ampollas entre los guardianes de las esencias, de remover las conciencias de los defensores de la ortodoxia anarquista. Por el contrario, el compañero publica un texto lleno de proclamas mil veces repetidas ya, que nada nuevo aportan al viejo debate entre el cambio desde las instituciones burguesas, la reforma, o desde la transformación económica y social, la revolución.

Ninguna ampolla me levanta este artículo, aunque sí siento la necesidad de responderlo. El compañero ha cometido un error que no suelen cometer los que defienden posturas reformistas desde los tiempos de Berstein: ir a debatir a casa de los radicales. Creo que solo alguien muy mal intencionado podría acusarme a mí de ser un guardián de la ortodoxia, pero hay asuntos que no son cuestión de dogma, sino de estrategia política producto de décadas de análisis.

Me alegra ver que, al menos, tanto el compañero como yo partimos del mismo punto. A ambos nos llena de rabia e impotencia el desalojo del Can Vies, Centro Social Okupado desde hace 17 años desalojado ayer por las fuerzas de la Generalitat. Pero hasta ahí coincidimos.

Nos lanza el compañero la pregunta de si esto habría ocurrido con un ayuntamiento controlado por las Candidaturas de Unidad Popular. Debo aquí recordar, por si se le ha olvidado, que los mossos son la fuerza armada de la Generalitat, no una policía local a las órdenes de un ayuntamiento. El compañero no propone ya la táctica municipalista, pregonada por algunes seguidores de Murray Bookchin, de conquistar los ayuntamientos para sustituirlos al día siguiente por juntas populares, sino entrar a participar en el juego parlamentario como una fuerza más, que es justo lo que proponen las CUP. El Can Vies solo se salva con un pueblo fuerte y un pueblo fuerte no es un pueblo con concejales, sino organizado y dispuesto a defender sus conquistas.

Entonces, ¿tomamos la Generalitat también? El compañero parece haber olvidado que lo político no es desligable del complejo mundo de relaciones económicas y sociales. Controlar el gobierno, expresión política del Estado, no es tener el poder. ¿Cuántos Allendes necesitamos para darnos cuenta de ello? Si la clase dominante pretende algo puede pasar por encima de cualquier ayuntamiento, de cualquier gobierno, o de cualquier legislación. Mientras sea clase dominante, es decir, mientras posea los medios de producción que le aseguran su poder material, podrá hacerlo.

Quienes defienden tesis electoralistas, como los municipalistas de las CUP, no tardan en abandonar su municipalismo de “democracia por lo cercano” para lanzarse a las elecciones autonómicas. Hay quienes, incluso, utilizan el municipalismo como un señuelo para justificar su apoyo a participar en elecciones a instituciones tan “cercanas” como el parlamento europeo.

Rondamos ya los tres siglos de capitalismo. ¿Cuánto tiempo más vamos a necesitar para darnos cuenta que mandar gente a los parlamentos no sirve? El problema es que ya ni siquiera se mantiene el sueño socialdemócrata de mandar obreros a las instituciones. Directamente nos contentamos con poner en ellas a profesores de ciencias políticas, o lo que es lo mismo, tecnócratas. Es una lástima que la única alternativa que algunas personas ven al modelo neoliberal del imperialismo americano y europeo que un modelo inspirado en el “socialismo” bolivariano (lo de socialismo todavía debe demostrarse en países donde la burguesía se sigue enriqueciendo, aunque ahora lo haga un poquito menos) enmarcado en los circuitos comerciales del imperialismo chino y ruso. Es decir, gente para la que la clase trabajadora sigue teniendo el mismo papel: trabajar para enriquecer a la clase dominante.

En lugar de vernos absorbides por estos movimientos, como ya ha hecho el compañero Dacoal, debemos levantar una alternativa política radical. Somos conscientes de que la transformación política de la sociedad solo es posible con su transformación social y económica, y que tal cosa es imposible lograrla desde arriba, siendo necesarias las herramientas de abajo: la organización y la expropiación.  Hay que señalar el camino: el socialismo solo puede construirse desde abajo.

No hay aquí ningún dogmatismo y si el análisis producto de siglos de capitalismo y décadas de reacción neoliberal. No es de extrañar que las ideas de la clase dominante, como la de que el Estado es una herramienta neutra que puede ser controlada por cualquiera, se reproduzcan entre nuestras filas. Pero esos dogmas hay que combatirlos. En el periodo histórico al que nos enfrentamos necesitamos, si, de una máxima flexibilidad táctica, pero también de una absoluta firmeza en los principios, en la estrategia.

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Acerca del autor

Nemo

Comunista libertario, porque construir socialismo desde abajo es el proyecto de nuestro siglo. Esclavo asalariado en un centro de llamadas.



5 Respuestas para Dogma, estrategia y flexibilidad

  1. Manuel says:

    Lo siento Nemo, pero a diferencia de otros artículos tuyos, creo que este no pasa de una colección de lugares comunes. Dices que disputar las instituciones no sirve ¿y qué es lo que sirve? Te remites una y otra vez a la experiencia histórica ¿la experiencia histórica nos ha dicho que el anarquismo ortodoxo con su abstencionismo ha conseguido algún cambio duradero? No, no los dice. Vemos procesos históricos que han acabado en este punto concreto en el que estamos y los "anarquistas" le echan la culpa a los "marxistas", los "marxistas" a los "anarquistas", los "troskistas" a los "estalinistas" etcétera. La cruda realidad es que nadie tiene la receta del cambio social, así que un poco de humildad no les vendría nada mal a los sacristanes de cada Iglesia.

    Más que buscar en la historia las claves para transformar hoy las sociedades concretas en las que vivimos, las claves las tenemos que buscar en la propia realidad social, las necesidades son hoy por hoy las que son y las herramientas también, no nos sirve pelear con las manos amarradas a la espalda.

    Entiendo la deformación profesional del historiador, pero la historia da para todo y con la historia se justifica una cosa y la contraria ¿quien sino una maquinaria de guerra como la de Stalin habría podido derrotar al Ejército Nazi? ¿nos hacemos "estalinistas"? Si es que esa categoría tiene algún sentido para la militancia hoy más allá de lo peyorativo, claro. Que creo que no.

    La transformación social no es ni anarquista, ni marxista, ni leninista ni ninguna de esas categorías caprichosas. Manos a la obra y menos rigideces tácticas. Combinar todas las formas de lucha sin renunciar a ninguna a priori es la clave. Lo otro es pelear con una mano amarrada en la espalda y a eso muchos no estamos dispuestos, por mucho que nos lo digan los custodios de la Historia (así con mayúsculas)

    • alejandro says:

      Ahora anarquismo es una categoría "caprichosa", que esta al lado de marxista o leninista, así sin más.
      Lo tuyo es demagogia pura y dura, directamente.

      • Manuel says:

        Lo que digo es que anarquismo y marxismo no son compartimentos estancos, ni las tácticas (por ejemplo, votar o no votar) pueden convertirse en elementos estratégicos y mucho menos en principios de los revolucionarios.

        Y que las etiquetas muchas veces más que ayudar a identificar, confunden y crean Iglesias que tienen poco en común entre sí más allá del Dios al que se adscriben. Por ejemplo, poco tengo en común con un insu, y menos del tipo CCF griego, por mucho que ambos nos reclamemos del anarquismo.

  2. su says:

    anda, debate lo que quieras pero mejor si dejas tranquilos a compañeros que ni te pueden responder y que ademas estan en prision por dar la cara y no por dedicarse a la neo-demagogia. como entiendas tan bien el anarquismo como entiendes el insurreccionalismo vas apañao. que pases un buen verano y felices fiestas.

  3. Limpiarucks says:

    Saludos.
    Hace tiempo, cuando el compañero Dacoal hablo de "un artículo capaz de levantar ampollas entre los guardianes de las esencias, de remover las conciencias de los defensores de la ortodoxia anarquista", yo no me esperaba demasiado. Mucho ruido y pocas nueces. Eso me decía la experiencia. Resulto que tenía razón. Que lista que soy.
    Mas al poco, hablando con una compañera, este tema resurgió. Vaya por delante que la contestación dada por mi compañero es impecable, de manual. Pero yo quisiera plantear otro plano dentro del artículo del sevillano. Y es el tema del aborto.
    DEL ABORTO Y EL VOTO UTIL.
    Me gustaría empezar lanzando una parrafada enorme sobre lo inútil de votar. Sobre el poco uso real que tiene. Podría citar a Mella, si os gusta. Pero voy a cambiar el enfoque.
    Desde los CS, ocupados, autogestionados o ninguna de las dos, se ofrecen mil y un servicios. Se plantean 85 mil actividades distintas. Son una herramienta única e inigualable. Los grupos de autogestión, de moneda social, de huertas urbanas, nos dan cada día un ejemplo más de que si se quiere, se puede. Pero llega un momento en que aparece el monstruo.
    Lo sufren las compañeras y las niñas de las paideias. Como su proyecto se frustra, y muere entre la legislación estatista. Pero sobretodo lo sufrimos cuando se trata del aborto.
    No conozco ninguna iniciativa que se pueda llevar a cabo desde los CS(OA), ni desde los grupos de afinidad tratando de solventar este problema. Ni se me ocurre como podría enfocarse el problema (¿jornadas de aborto autogestionado? Movilización y protesta, si. Y hay que seguir, y hacerla diaria. Pero no es suficiente. Cada día bajo estas leyes suponen la condena de decenas, cientos, de mujeres, que se verán obligadas a entregarse a una vida que no eligieron. Y lo peor. Habrá compañeras que mueran.

    Se habla en el artículo del sevillano sobre que pasaría con Can Vies si las CUP gobernaran. De que deberíamos empezar a movilizarnos en el plano electoral. Yo, como ya dije, propongo otro aspecto. Desconozco si ha sido ya teorizado. Refugiándonos en la acción directa, por si alguno necesita justificación, ¿no deberíamos ir a votar, a cualquier partido de “izquierdas” con tal de evitar el gobierno de ese grupo de asesinos? ¿Estamos dando el voto a gualtrapas, abrazafarolas y botarates? Sí. Sin duda. Pero estaríamos tratando de resolver un tema, que se nos queda grande.

    Asumiendo desde un principio que todas las medidas económicas de los partidos vendrán impuestas, y que esto repercutirá en los recortes, podemos aceptar que todos ejercerán los mismo recortes. No sería descabellado de todos modos. Asumamoslo, por un minuto. Nos quedan entonces aquellas decisiones que no tienen tanto de económico como de ideologico. Y aquí es donde aparece el aborto y las leyes de VG, entre otras cosas. Bruselas no obligó al actor rosa a atacar la ley de VG por “ser injusta” ni a hablar de “un alto porcentaje de denuncias falsas”. Esas porquerías se las traen de casa.
    Aquí es a donde voy. Eliminemos los matices. Reduzcamos el debate a un “aborto SI, aborto NO”. Simplemente. En la hipotética situación que hemos imaginado, esta sería la única diferencia entre los partidos de “derechas” y los partidos de “izquierdas” (abstenerse círculos, peceperros y peceros, gracias), pues aceptamos que siguen siendo marionetas en el resto de ámbitos. Convirtamos las elecciones, cualquiera que sea, en ese debate. Que el voto sea al aborto, porque en el resto, no depende del partido.
    ¿No sería un motivo para votas? Evitar una compañera muerta me parece suficiente motivo como para tirar una hora a la basura. Esa muerte hay que evitarla. Como sea. Hasta votando si hace falta.

    Podrán los críticos, que los habrá, y creedme que os entiendo, decir que entonces votemos también por salvar a las inmigrantes que mueren por no tener acceso a sanidad, a las madres que se suicidan por quedarse en la calle, a las niñas que no tienen para comer. Dirán que no supondrá ningún cambio, que “el puñito y la rosa” agilizo los desahucios. Supongo, vaya, que ese será su primer contraargumento. Olvidan un detalle: Esos problemas emanan de unas circunstancias económicas “externas”. Para bien o para, el partido de turno se escudara en que los mercados así lo mandan. En cambio, esa gaviota asesina lleva dentro de si el odio a la independencia de la mujer. Los promuertes lo fueron en 2004, lo son hoy y lo serán mañana. Siempre nos mandaran a Londres. Sus políticas antiabortistas no vienen determinadas por las circunstancias económicas (al menos no la idea; la gestión privada o publica de estos servicios es otro tema)
    No es esto un alegato por ningún partido. Vaya por delante que todos me provocan la misma sensación de odio, asco y frustración, que diría no se que grupo. Sería solo una cuestión de pragmatismo.

    Podeis seguir con vuestras vidas. Gracias por la atención.

    Claudia Trujillo de Gea

    (“derecha” e “izquierda” van entre comillas por un interesante debate abierto aún sin resolver sobre esta nomenclatura, pero aquí los aceptos por hacer el texto mas entendible)

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