Opinión

Publicado el 25 de marzo de 2016 por Lusbert

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El fantasma del terror recorre Europa

No ha llovido mucho desde aquellos atentados en París del pasado 13 de noviembre de 2015, y ahora, otros dos atentados en Bruselas el pasado día 22 de marzo, uno en el aeropuerto y otro en el metro. Desde lo de París y la noticia de la huida del supuesto terrorista a Bélgica, casi todos los Estados europeos elevaron los niveles de alerta antiterrorista, y vimos cómo sacaban a pasear a los militares con sus metralletas por las calles de las principales ciudades belgas y francesas. Y todo esto despúes de que ocurriesen los atentados. Señores, ¿no les parece que están a un paso por detrás de los terroristas? Les cuelan las bombas cuando bajáis la guardia y llegaría a ser hasta ridículo —si no fuese porque los muertos lo pagamos los y las de siempre— que un espontáneo calificado de terrorista haga que un país entero como Bélgica entre en la paranoia y saque los tanques a las calles, como en el GTA. Ni aun así… Y señores, ¿tampoco encontráis explicaciones de que financiando y armando a grupos terroristas como el Daesh así como a sus colaboradores como Arabia Saudí y Turquía al final os acabaréis comiendo unos cuantos bombazos?

Qué bien, ahora se acojonan porque el Daesh ha engordado tanto que tienen potencial —y capacidad— para atentar en Europa, porque claro, cuando no ponían bombas ni pegaban tiros en suelo europeo, eran una preocupación menor. Total, se matan entre ellos por cuestiones religiosas. Qué malo es el fanatismo, oigan, que no vengan aquí a quitarnos las misas, la Semana Santa y la hostia bendita. ¿Cómo se le llamaba a eso de que si un fundamentalista cristiano comete un atentado y mata a unas decenas de personas no se diga «Stop Cristianismo» pero si lo hace un yihadista se dice «Stop Islam»? ¿Es comestible?

Cada vez se me hace más abstracto la palabra «terrorismo» cuando oigo la palabrería de los «líderes mundiales» y politicuchos varios hablando de «unidad contra el terror» o esa supuesta «lucha contra el terrorismo». Se me hace abstracto porque no se concreta qué es ese terrorismo del que hablan, si es el de la pancarta de los titiriteros; los cuadernos, cintas adhesivas y libros de las operaciones Pandora y Piñata; el petardazo en la Basílica del Pilar; los yihadistas del Feisbuk o los bazookas de los nazi.. uy, espera, ese igual no… Así que ahora terrorismo puede ser cualquier cosa, ¡hasta la caja misteriosa! La hipocresía, la doble moral y el cinismo de Europa se hace notar cuando de cara a la ciudadanía se llenan la boca de poner mano dura para luchar contra el terrorismo y defender los valores de la democracia, pero a nuestras espaldas se hacen amigos de los países que dan soporte al Daesh (qué guay la monarquía española vendiendo el AVE a los jeques sauditas y decir que están luchando contra el terrorismo). Otro puntazo que se marcan es que distinguen entre muertos de primera y de segunda. De poco o nada se habló de los atentados yihadistas en países africanos como Malí, Burkina Faso, Nigeria…, que también se suceden casi a diario en Siria, Afganistán e Iraq. Del mismo modo que ningún medio ha calificado de terrorista a la política de Netanyahu. Ni tampoco han derramado una sola lágrima por las muertes de miles de refugiados y refugiadas que huyen de la guerra y del Daesh, en cuya travesía se encuentran con fronteras cerradas y guardacostas turcos jugando a hundir barcazas.

Conviene que hagamos un poquito de memoria, que las heridas abiertas siguen sangrando y abriéndose más por las guerras que provoca el bloque occidental en Oriente Próximo. Desde que a EEUU se le ocurrió la genial idea de alimentar el salafismo y el yihadismo y a codearse con los wahhabíes, todo fue de mal en peor. En los años ’70, les venían como anillo al dedo entrenar a los muyahidines para desestabilizar a la antigua URSS. En la actualidad, les interesa tener zonas de conflicto para justificar las invasiones militares para saquear el petróleo principalmente, además de obtener beneficios para la industria armamentística, por las guerras causadas. La guerra de Siria es ya ahora un galimatías donde tanto las potencias regionales (Turquía, Irán, Arabia Saudí principalmente) como occidentales (EEUU y Europa), y por otro lado están Rusia y China, quieren pillar su trozo de pastel. Y en medio está el movimiento de liberación kurdo quienes realmente plantan cara al terror yihadista, pero con Ochalan en la cárcel y el PKK en la lista de organizacones terroristas.

¿Quiénes son realmente los terroristas? A nada que rasquemos un poco para encontrar el origen de los atentados, nos encontramos con que están detrás Europa y los EEUU alimentando al Daesh siempre y cuando no atenten en suelo europeo, y que si lo hacen, aprovechan para culpar al islam como origen del terror (aunque en realidad, el yihadismo se cobra más víctimas musulmanas que occidentales), pero sobre todo que los muertos no sean peces gordos.

Al fin y al cabo, son los intereses geopolíticos los que están detrás de este escenario en Oriente Próximo, ni tampoco dudarán en aprovechar este estado de shock tras los recientes atentados en suelo europeo para imponer toques de queda exhibiendo su monopolio de la violencia, tratando de que aceptemos los tanques y militares en las calles y en los controles en estaciones y aeropuertos como algo normal. Y a esto le añadimos la impunidad con la que actúa la extrema derecha atacando/quemando mezquitas y casas de refugiados, dejando mensajes xenófobos, racistas e islamófobos en las calles y justificar el cierre de fronteras precisamente a quienes huyen de la guerra. Pero lo preocupante es que da la sensación de que la izquierda en general está paralizada ante el auge de esta extrema derecha, que está ganando puntos en las encuestas de intención de voto y su discurso de odio y discriminación esté calando entre cada vez más gente.

Si lo miramos desde otro punto de vista, el tema del terrorismo es más bien un arma política donde la clase dominante lo utiliza, por un lado, como control socal mediante el discurso del miedo, y por otro, como justificación para eliminar la oposición interna (contrainsurgencia). Conocer esta base es el punto de partida para articular una respuesta tanto a nivel social como político con el fin de afrontar el auge de la derecha y el fascismo. Lo primero, señalar claramente que el pacto antiyihadista es una mentira porque ni Europa ni EEUU ni Israel están luchando contra el terrorismo porque son ellos los que entrenan, arman y financian a Daesh y otros grupos terroristas a nuestras espaldas, y hacen grandes negocios con monarquías petroleras y gobiernos opresores (que también dan apoyo al Daesh). Por último, dejar claro que el yihadismo no representa el islam y que la mayoría de víctimas de Daesh son musulmanes, añadiendo de que es imposible que entre los refugiados y refugiadas puedan ir terroristas del Daesh, ya que viajan en primera clase. A nivel social, unas pequeñas propuestas serían trabajar desde la multiculturalidad en el barrio a través de programas y actividades (como mundialitos antirracistas que ya vienen haciéndose, talleres de idiomas, actividades culturales, etc) que integren a colectivos migrantes, así como la defensa frente al terrorismo de baja intensidad de energúmenos fascistas que se dedican a apuñalar a quienes luchan contra sus ideas racistas, totalitarias, de odio y violencia, además de las acciones solidarias que ya se están realizando al ayudar a los y las refugiadas en Idomeni, Lesvos,… Y a nivel político, desde nuestras organizaciones políticas apoyar el proyecto político del movimiento de liberación kurdo en Rojava y Bakur (quienes por ahora son los únicos actores que llevan un compromiso real de acabar con el Daesh), exigir la eliminación del PKK de las listas de organizaciones terroristas, la apertura de las fronteras y puesta en marcha de programas de acogida, el cese de la venta de armas a las monarquías del Golfo y a Israel, entre otras.

Se nos avecina un clima de guerra creado por las clases dominantes, y el fascismo asomando tras el fantasma del terror.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



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