Opinión

Publicado el 17 de agosto de 2015 por Lusbert

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El lastre de la coherencia

«El único anarquista coherente es el anarquista muerto»

¿Cuántas veces nos hemos encontrado con apelaciones a la coherencia como justificación a casi todo? A falta de argumentos, qué mejor que apelar a la coherencia como último recurso para negar la realidad y así utilizarla como arma arrojadiza para descalificar y para quitar carnets de anarquista, porque resulta que para ciertas personas, la realidad es la que se tiene que adaptar a los sacrosantos principios y ser coherentes con ellos, cuando en la práctica sucede todo lo contrario y eso lo dijo un compañero, que cuando la realidad choca con los principios, son los principios los que se rompen. El exigir coherencia acaba llegando al absurdo de las cosas, lo que finalmente terminaríamos en la cita que abre este artículo. ¿Y por qué es un lastre? Veamos algunos ejemplos.

Todas conoceréis Rojava y el movimiento de liberación kurdo, y a muchas os fascinarán las guerrillas con sus fusiles y aplaudiréis las victorias sobre el Estado Islámico. Ahora bien, resulta que si queremos aplicarles el cuento de la coherencia, nos daríamos con que las armas entran de contrabando a través de Iraq, que llevan un programa ecologista pero utilizan gasoil, se desplazan en vehículos motorizados, y que tienen pozos petrolíferos o que se alían con toda fuerza armada que comparta objetivos tácticos como las FSA, que ideológicamente no tienen nada que ver con el confederalismo democrático. ¿Qué pasaría? Si les queremos aplicar ese cuento, tendrían que luchar con piedras y palos, y como mucho, con arcos y flechas. Madre mía, tendrían que ser semidioses para poder vencer al ISIS con ese armamento desfasado… Luego, el petróleo. Resulta que en Rojava no hay mucho bosque, ni tampoco tienen minas de sicilio para hacer paneles solares ni pueden importar aerogeneradores porque sufren un embargo por todos los lados. Además, les sale muy barato el gasoil, pero claro, igual para ser coherentes tendrían que llevar ametralladoras montadas en triciclos o carros tirados por caballos. Dentro de la guerrilla ni os cuento: hay rangos y disciplina, cosa que a muchas anarquistas les chirriarían. Eso sí, es muy diferente a la de los ejércitos convencionales puesto que existe un gran compañerismo y tienen momentos para hacer terapias de grupo. ¡Ay!, luego las alianzas, ¡menudo marrón! Lo suyo sería que combatieran solas y sin apoyos de nadie, veremos así cuánto aguantan (nota importante: no son vascos).

Sin ir tan lejos, dos cosas que me hacen gracia son que se alardee mucho de la acción directa en los conflictos laborales y el anarcosindicalismo que predica esa vía, cuando prácticamente todos los conflictos laborales tienen que pasar por la vía legal, empezando por poner una denuncia en Inspección de Trabajo, porque con solo piquetes es casi imposible ganar un conflicto, a no ser que el sindicato tenga tanta fuerza que imponga a la dirección de la empresa las demandas de su plantilla, pero no, se tiene que negociar y en las mesas presentar tablas reivindicativas, pedir que cumplan convenios, etc. Luego de allí salen las críticas a los y las abogadas y toda esa parafernalia pseudorrevolucionaria del legalismo. Porque vaya, si no fueran por esas abogadas, una buena parte de trabajadoras estarían en la calle, así como que en el tema antirrepresivo caerían muchas más activistas encarceladas o ahogadas a multas. Sí, muy legalista todo e incoherente, pero pasa que en la realidad nuestra legitimidad apenas tiene fuerza para imponerse a su legalidad, y hay que saber jugar con las cartas que te dan. Hablando de legalismo, me suena ridículo que las acciones ilegales sean vistas como más radicales, como robar en supermercados, atracar bancos, defraudar a Hacienda, plantar maría, trapichear con drogas, matar personas, maltratar animales y hacer todas esas cosas que subviertan la ley es ¿radical? y por tanto, ¿un anarquista tiene que hacer acciones ilegales para serlo de verdad? ¿Qué tiene de revolucionario eso si nada más sirve para que te cojan y te pudras en la cárcel sin alterar realmente un ápice del statu quo?

La asambleitis es otro vicio más que se lleva en el mundillo anarquista, pues hay veces que se confunden las asambleas con reuniones, tertulias y debates, y entonces hacen de un órgano para la toma de decisiones algo completamente inoperante donde las horas pasan a ser completamente improductivas para debatir nimiedades, terminando al final con todas cansadas de estar sentadas para hablar del sexo de los ángeles en vez de sacar adelante decisiones importantes. ¿Todo se tiene que pasar por la asamblea por que si no, no es anarquista? Pues no. Si hay cosas importantes, se tendrán que implementar. Cuestión de agilidad. Y por supuesto, si para algo se hace la asamblea es para tomar decisiones de manera horizontal, y no para perderse en debates estériles.

Otro ejemplo que puede tocar la moral es el antiespecismo, que si bien sus planteamientos éticos son acordes al anarquismo, hay veces que se llega hasta el absurdo, como el caso de los conflictos de ganaderos y pescadores locales en Galicia, pretendiendo que dejasen su «oficio» y se mueran en la miseria. Pero vaya, resultaría entonces que la carne, la leche y el pescado vendrían importados de otros países, o llegarían multinacionaes a construir macrocomplejos industriales ganaderos y pesqueros que agravarían mucho más la situación, poniendo a los ganaderos y pescadores locales a trabajar como esclavos en esas nuevas industrias. ¿Se acabaría la explotación animal? No, se desplazaría. Hace tiempo, en el encuentro internacional de anarquistas en Saint Imier en 2012, hubo un grupo de gente vegana que bloquearon las barbacoas y las comidas carnacas que montaron otras personas causando casi enfrentamientos. ¿Eso ayudaba a que el veganismo sea bien visto? ¿Activismo por los animales? Y no digamos la penosa movida que hubo por las redes cuando la FAGC puso una foto de una cabrita y un huertito y lo llamó «granjita»: que si están explotando a los animales ahí metidos, que si tienen que revisarse los privilegios por comer carne… Si desde el antiespecismo se hace este tipo de pantomimas es normal que la gente se burle y le tenga ascos al veganismo, porque se aleja de la realidad en vez de insertarse en movimientos afines como los movimientos ecologistas, territoriales, por la soberanía alimentaria de los pueblos y que se preocupen por los lobos, los buitres y los linces, que son fauna autóctona que está siendo amenazada en este país.

El tema de las drogas siempre está a la orden del día por estos lares, sobre todo salta esta cuestión cuando se hacen fiestas para conseguir algo de financiación. Obviamente no hablo de pasar coca y drogas duras, sino de alcohol como cervezas. Han habido experiencias de que en las fiestas sin alcohol, la gente se la traía de fuera o directamente no vendían, o al terminar las fiestas, la gente termina yendo a otros sitios de birreo, así que mucho efecto no tendrán. Hay una consigna que se repite mucho en cuanto a estos temas es que el consumo de cualquier tipo de droga desactiva la lucha. En parte es cierto y en parte no. Es cierto a nivel estructural, y el más conocido fue la guerra del opio, el cual acabó con la resistencia china ante el imperialismo británico. Para casos más recientes, podemos hablar de la introducción de drogas como la heroína, la coca o similares en barrios obreros conflictivos, que por un lado, destruye el tejido social y por otro, sirve de justificación para aumentar el control social en el barrio. Pero no es realmente cierto a nivel individual, salvo excepciones. Muchas activistas militantes fuman y/o beben, pero no por ello son menos luchadoras que quienes no lo hacen, es más, hay quienes son abstemias y no pegan un palo al agua, y hay quienes están en casi todas las movidas y tienen cierta formación política y militante pero beben y/o fuman. Desde luego, sería mucho más productivo fomentar las excursiones a la naturaleza, el deporte y otras formas de vida sana como alternativas al consumo de drogas, que increpar al entorno cercano por beberse una cerveza.

Hablando de la FAGC, si nos pasáramos por la Comunidad La Esperanza, un edificio okupado en el cual viven unas 200 personas, las abanderadas de la coherencia se tiraría de los pelos y se darían cabezazos contra la pared viendo que son lo que habitualmente consideramos «desclasadas», que en su mayoría son personas que no saben quién es Malatesta, Kropotkin o cualquier otro anarquista destacado, ni qué es el anarquismo, el veganismo y el transfeminismo, ni escucharán rap social ni punk ni música alternativa. Posiblemente reproducirán actitudes machistas y racistas, pero eso sí, a pesar de esas múltiples imperfecciones que contradicen al modelo de anarquista perfecto, saben qué significa la solidaridad, la autogestión, la autoorganización, el apoyo mutuo e incluso me atrevería a añadir la pedagogía para trabajarse esas actitudes tóxicas, cosa que lo han vivido en primera persona, pero que quienes tienen el privilegio de ser mantenidas por sus padres no saben lo que es criticar desde una posición en que se tiene tres platos de comida al día y techo hacia personas que acaban de salir de la miseria gracias al trabajo que hace la FAGC. Críticas que son vertidas desde una «libertad» pequeñoburguesa y privilegiada que no tiene nada de socialismo como dijo Bakunin.

La conclusión para quienes quieran aplicar a rajatabla la coherencia anarquista es que no tratéis de hacer cosas útiles como la inserción social, la formación de cuadros para generar discurso y el trabajo de base tratando de dar respuestas en lo inmediato y arrancar pequeñas victorias en los movimientos populares porque sino, seréis incoherentes que se sancionarán con retirada definitiva del carnet de anarquista. Lo suyo sería hacer asambleas interminables, ser 100% abstemia, vegana, no trabajar y qué se yo, el modelo perfecto de anarquista y no un desclasado contento de ser un esclavo asalariado. Mejor predicar en el desierto tratando de que el contexto se adapte a tu discurso en vez de generar discurso a partir de la coyuntura que tenemos delante.

No obstante, la conclusión real que saco de este tema es que la coherencia realmente es un verdadero lastre en un mundo lleno de contradicciones, y sobre todo es una losa que pesa a la hora de la praxis. Estos problemas hacen del anarquismo una ridiculez utópica sin propuestas reales para la transformación social basada en una suerte de práctica religiosa y espiritual por la pureza y la perfección, cuya causa principal es porque se toma el anarquismo como un estilo de vida —ese anarquismo que hace que cada cual quiera vivir del anarquismo y llega hasta el extremo del cada anarquista es un mundo, que no es más que la asimilación de los valores individualistas del neoliberalismo— en vez de una tendencia política transformadora, que es como nació y por lo que pretendemos recuperar esta línea: el de la de transformación social que persiga el socialismo libertario como fin y utilce los medios más acertados en cada coyuntura para lograrlo, como es el de tener un proyecto de mayorías que va unido a una estrategia de poder popular basada en la inserción social.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



15 Respuestas para El lastre de la coherencia

  1. Sabio says:

    Gran aportación, cuincido al 100%

  2. tamara says:

    Lo siento pero después de leer esto tenía que soltar varias cosas. Para ser clara desde el principio diré que el texto, llanamente, es una intentona pobremente argumentada de vender, por enésima vez, la idea envenenada del poder popular. Parece que todo lo que no caiga del lado de tu frontera de lo irrenunciable es directamente ridiculizado y desacreditado. Dices que hay que comprender las realidades de quienes luchan o quieren luchar y tú mismo no eres capaz de empatizar con las de tus compañeras de ideas. Sorprendentemente te resulta más fácil juzgar los modos de lucha de las demás que tratar de comprenderlos. Dado que para ti no es importante el discurso antiespecista entonces sus reacciones son ridículas. Estuve en St. Imier también y es lamentablemente común victimizar a aquellas que lo único que tendrían que haber hecho, por respeto, es renunciar a su barbacoa, y más en un lugar que busca converger con los distintos discursos y sus puestas en práctica. Esa barbacoa, te recuerdo, se hizo en uno de los lugares de encuentro, en un momento de gran afluencia y como una actividad "colectiva". Hablas de que la coherencia es excluyente, pero pasas por alto que la incoherencia también lo es. La idea socavada es sencilla: hay que reducir el discurso para llegar a la gente; pero el discurso que a ti no te parece importante o fundamental, habría que añadir. De igual manera no pareces respetar proyectos en los que la gente que pertenece a los mismos decide, por ejemplo, no vender alcohol. Es más fácil despotricar y recurrir al clásico "yo lo haría de otra manera", o el más aleccionador "hay que hacerlo de otra manera". No hablamos de decisiones individuales de que yo me meto contigo porque bebes o fumas, eso es demagogia, hablamos de cómo queremos (y cómo no queremos) construir nuestros proyectos. Pero bien, parece más fácil renunciar a la coherencia que a tomarte una cerveza en esa fiesta (o tener que ir a comprarla a otro lado) y no hacer en ese momento una barbacoa porque hay a quien le parece importante. Bueno, ey, hagamos demagogia, ¿por qué no? Digamos que la coherencia, que no es sino corresponder lo que pensamos a lo que hacemos, es un lastre. Pues venga, adiós lastre. Hagamos reuniones operativas con votaciones, elijamos representantes, apostemos por vías institucionales... Ah no, eso no, porque eso a ti si que te parece importante, eso si es fundamental pero lo otro no. Aprovechemos la coyuntura, sí, esa coyuntura selectiva que "yo" propongo. Porque al parecer la coherencia es un lastre, pero solo la coherencia de los demás.

    • Lusbert Lusbert says:

      Me parece bastante ridículo el inventarse conspiranoias sobre el tratar de colar el tema del poder popular. Yo lo digo tal cual y pongo sobre la mesa la estrategia del poder popular como vía hacia el socialismo libertario. ¿Que no te gusta? Siempre puedes repetir los esquemas de siempre, pero yo tengo claro que el liberalismo es para los capitalistas, no para el anarquismo. La estrategia del poder popular lo expliqué en otras ocasiones por aquí, y básicamente se trata de crear un contrapoder con base en un proyecto de mayorías orientado a la transformación social, y esta estrategia parte de la inserción social y el fortalecimiento de los movimientos populares con una orientación política revolucionaria. Que no estés de acuerdo no va a quitar que lo siga pregonando y trazar hojas de ruta que vaya por esta vía.

      El antiespecismo tiene más de ética religiosa que de postura política. Y en la práctica no va más allá de un estilo de vida incapaz de conectarse con la realidad material y transformarla. El rollo antiespecista lo convierte casi todo en una parodia, como los ejemplos que puse en el texto. Si en verdad se plantearan cosas serias como la defensa del lobo marley, el lince ibérico, los buitres y demás fauna autóctona, aún sería creíble, pero no, gran parte de esa gente están para desear la muerte de ganaderos y pescadores. Yo el antiespecismo no lo trago, las especies son diferentes y no puedes tratar por igual o tener los mismos derechos que un león o una vaca. Y no me llames antropocentrista por eso porque no considero al ser humano superior a otras especies. Similarmente digo del veganismo, que si en vez de ser comedores y recetas tuvieran propuestas de soberanía alimentaria y gestión territorial de los recursos naturales, sería mucho más creíble que eso de boicotear barbacoas y liberar animales de granja.

      Hay que adecuar el discurso a la coyuntura para que sea creíble y se pueda trabajar en proyectos políticos. A uno que está jodido en el curro, le hablas de colectivizaciones y te dirá que es muy bonito pero es que ahora le están jodiendo en el curro y necesita ayuda para pararle los pies al explotador. Y si no somos capaces ni de ayudar a organizar una sección sindical en el curro, vamos listos... Esto es solo un ejemplo. Lo que no sirve de nada es predicar desde una torre de marfil con un discurso que nadie puede asumir por ser demasiado lejano.

      Mira, yo prefiero una dieta vegetariana/vegana y no beber alcohol ni fumar ni drogarme, es una opción personal que he elegido, pero no lo voy predicando para que sean como yo con la excusa de la coherencia. El caso de las fiestas sin alcohol son experiencias que me han comentado, y es triste que toda esta mierda de hacer comedores veganos, fiestas sin alcohol, charlitas, cineforums y cosas así como si fueran un fin en sí mismo convirtiendo eso en una dinámica de ghetto donde solo se pasa por ahí la gente que comparte ese discurso.

      ¿Y qué tiene de malo tomarse unas birras en una fiesta? ¿Las fiestas son espacios políticos a disputar o algo así? No. Lo dicho, es mucho más productivo montar equipos de futbol, hacer mundialitos antirracistas, excursiones al monte y promocionar demás actividades al aire libre y abiertas para todo el mundo, que llevar el discurso antidrogas moralizante. Si de lo que se trata es alejarnos de la droga, nada mejor que promocionar alternativas reales, que además ayuden a la socialización de las personas, no solo entre las propias anarquistas.

      Se trata de estrategia, de buscar qué opción es más efectiva y permita avanzar, y no perdernos en las ramas. El consenso puede ser más autoritario que el voto si ese consenso se consigue cuando unos pocos se vuelven unos cansinos hasta hacer que el resto por cansancio diga "vale, estoy de acuerdo". Se opta por la opción más adecuada al momento. No tiene sentido alargar 5h una asamblea para tratar de llegar a un consenso sobre un tema urgente y en donde las asistentes tienen un tiempo limitado porque tienen otras cosas que hacer. Eso es inoperancia y no sirve para NADA más que para decir "mira qué coherente soy".

      La vía institucional tampoco es cuestión de coherencia, es otra cuestión estratégica ya que desde las instituciones tienes muy poco margen de maniobra y tienes que invertir muchos recursos en ello. Mira la Carmena por ejemplo y lo pésimo que están llevando el tema de la vivienda. La Colau más o menos igual, aunque algo mejor parece ser. Otra cosa importante es que sin movimiento popular detrás que empuje, la izquierda en el poder será únicamente un castillo de arena o humo, y termina siempre agachando la cabeza ante el capital. Las experiencias históricas también recogen esa inefectividad de las instituciones del Estado. Por eso la estrategia del poder popular como vía alternativa a la política institucional. ( http://www.regeneracionlibertaria.org/el-poder-popular-contra-la-via-institucional )

      Yo paso de hacer anarquismo para anarquistas y paso de tomarme el anarquismo como un estilo de vida, prefiero hacer anarquismo como política transformadora y con proyecto de mayorías, con vocación de cambio social y tenga como fin el socialismo libertario, no una parodia que se dedica a hacer comedores veganos, despotricar contra la CGT, liberar animales para desestabilizar ecosistemas autóctonos y poco más, sin tener respuestas ante los problemas actuales como los servicios públicos (Sanidad, pensiones, educación, aguas, etc). trabajo, vivienda, crisis energética, territorios, medio ambiente, etc...

    • MrBrown MrBrown says:

      Estoy en parte de acuerdo y en parte en desacuerdo con ambas. Creo que la principal razón es porque el artículo confunde, desde el título, la coherencia con la obsesión por la coherencia, la moral con el moralismo, etc. y la réplica de Tamara no lo enmienda.

      Estoy de acuerdo con que hay una fijación con la coherencia como prioridad, cuando puede ser un criterio para no destejer de noche lo que tejemos de día, por así decir. En general, yo entiendo la ética como algo práctico, para aplicar en la realidad, no en mundos ideales sobre los que escribir libros bonitos, y los principios como eso, principios, que no "desarrollos" ni "finales". Este es mi enfoque porque entiendo que sirve y no sólo a mí y me ha alegrado ir conociendo, con el tiempo, compañeras que no están buscando permanentemente la manera de etiquetar a otras personas en función de sus posibles incoherencias, compañías, tácticas, etc.
      Entiendo también que cierta coherencia es necesaria por lo dicho y también de cara al exterior: si bien obsesionarnos con ella nos convierte en marcianas inquietantes a ojos de las demás personas, cierto grado de autoexigencia (subrayo el prefijo "auto-"), personal y colectiva, es necesaria para tener eso que llamamos "credibilidad" y que a las dirigentes del sistema cada vez les cuesta más conservar, pero que ha sido y es clave entre nuestras bases.

      No creo que el poder popular esté "envenenado", si acaso, es poco concreto y, como tal, está permanentemente disputado... como casi todos los conceptos importantes ("justicia", "igualdad", "libertad", "lucha", "solidaridad", "democracia", "anarquía", "clase", "comunidad", suma y sigue), ¿no?
      En el tema del antiespecismo, estoy más lejos de Lus. Soy muy consciente de que existen -por motivos que entiendo en el sentido más literal, pero que no me explico- libertarias especistas, he pasado bastante tiempo leyendo a anarquistas de hace cien y más años que hablan de los homosexuales en términos despectivos y patologizantes, de los negros y árabes entre el exotismo y el puro desdén, etc., actitudes cada vez más superadas y que, cuando no lo están, son mucho más problemáticas que el especismo, porque tenemos compañeras de activismo de otras razas, preferencias afectivo-sexuales, etc. pero no tenemos compañeras de activismo que sean vacas o pollos. Dicho todo lo cual, achacar el ridículo del antiespecismo a las actitudes ridículas de algunas antiespecistas es lógico, pero no basta. Otra razón para ese ridículo es, simplemente, que, una gran parte de entre las pocas veces que nuestro discurso no es obviado como si no existiera (fácil, pues somos una pequeñísima minoría) somos ridiculizadas por quienes nos responden con argumentos pueriles (oponer placer gastronómico a responsabilidad, por ejemplo, o invalidarnos para el antiespecismo en Madrid o Barcelona porque no tenemos un discurso adaptado a las tuareg o las inuit, que probablemente no conoceremos jamás) o que obvian nuestros argumentos. Lo que dices, Lus, de que "las especies son diferentes y no puedes tratar por igual o tener los mismos derechos que un león o una vaca" es una clásica caricatura, muy parecida al clásico machista de "no podemos ser iguales porque no somos idénticos". No se trata de reivindicar un derecho de los hombres a quedarnos embarazados (el adjetivo, en rigor, ni siquiera existe) ni el derecho a voto de las ardillas, se trata de reconocer que un cordero o una anchoa tienen más en común con nosotras que con una patata o con una castaña y ser consecuentes con ese hecho real, inapelable.
      De ahí a montar bronca por comedores que no son veganos o vegetarianos hay un trecho (yo no lo haría, aunque huelga decir que tampoco comería en ellos) y tampoco me voy a extender sobre el tema de Saint-Imier porque no lo conozco. Lo mismo digo del caso de Galicia que citas, aunque te pediría más información, porque me interesa. Tengo la espina de no haber tenido nunca ocasión de intervenir en un conflicto laboral, vecinal o similar en un sentido a la vez antiespecista y no creo que se deba a ninguna torre de marfil, sino a la bajísima conflictividad que hay por aquí. Me encantaría apoyar a las trabajadoras de cualquier empresa enemiga -que experimente en animales, cárnica, etc,- contra sus patronos (buscando el máximo perjuicio de estos y la recolocación de aquellas en sectores más inocuos, claro, no a costa de perpetuar lo anterior), pero faltan ocasiones.
      Vaya, que nos falta inserción real como anarquistas, igual que nos faltan luchas reales en las que intervenir, y nos falta intervención real como antiespecistas... y, por más que haya que luchar por la protección de linces, lobos y demás, pedirnos a las urbanitas que estemos más pendientes de eso y menos pendientes de que casi cada persona mate a una de sus semejantes cada cuatro días para poder comer menos legumbres y demás es más bien lo contrario a una inserción real.

  3. Lusbert Lusbert says:

    Hace tiempo estaba más o menos de acuerdo con el antiepecismo, pero desde que empecé a conocer más la tendencia del anarquismo social, lo fui dejando por los diferentes agujeros que tenía. Los casos que expuse en el no son para nada pueriles, son reales, y hacen del antiespecismo una parodia. Sobre el caso gallego es lo que me comentó una compañera gallega: el campo y el sector ganadero y pesquero al encontrarse ante un mercado globalizado, los productos locales están compitiendo con los de importación, más baratos y de igual calidad, además de que los precios de compra a los productos locales están presionando a la baja, lo que hace que se lleguen casos en que, por ejemplo, el sector lechero, tenga que vender la leche por debajo del coste de producción. Y similarmente pasaría con el sector pesquero. Entonces allí comienza un conflicto y se han dado episodios en que los ganaderos regalaban o tiraban la leche porque no les salía para nada rentable venderla. Ahora bien, si miramos para otro lado y les increpamos por ser unos asesinos o explotadores de animales y que se busquen la vida con otras cosas todo por los animales, ¿qué nos quedaría? Bien, que perdamos apoyos por un lado y nos miren mal, teniendo posibilidades de que la derecha nos utilice para hacer su trabajo sucio. El resultado es el que expuse en el texto: productos cárnicos de importación, en otras palabras, la explotación animal se deslocaliza, o entrada de multinacionales o franquicias para poner macrocomplejos industriales que supongan más contaminación, más precariedad laboral y más animales explotados. Ahi en verdad, el antiespecismo no tiene nada que hacer, así como que no vas a imponer esta postura a otras culturas y pueblos.

    Otro caso que me han contado es que hay kurdos por Europa y otros países que llevan kebabs para ganar dinero y enviarlos a sus tierras. Vamos, ¿les vamos a decir que los cierren en nombre del antiespecismo? Es ridículo... Así como que en Turquía el ALF se dedique a liberar animales de las tiendas de mascotas en vez de posicionarse con el pueblo kurdo y tal.

    Y más, si en las manifestaciones antitaurinas fueran solo antiespecistas, no llegarían a ser tan numerosas como las que vemos. De hecho, una gran parte de antitaurinos son especistas.

    Yo me remito a lo que se da en la praxis, no tanto en lo teórico. En lo teórico, sigo manteniendo que tiene agujeros. Uno de ellos principalmente es el de tratar de "humanizar" al resto de animales dándole vueltas a la autoconciencia, el sentir y esas cosas. Que sí, que sienten dolor y tienen sentimientos y deseos, y que eso es lo que tenemos en común el Reino Animal, pero seguimos siendo diferentes. Puedo estar de acuerdo en que no tenemos por qué provocarles sufrimientos innecesarios y reconocer que tienen derecho a la vida, a la libertad y al bienestar, pero eso, que no tiene sentido tratarles de iguales como si fuéramos la misma especie porque no tienen el mismo nivel de raciocinio ni pueden tomar las decisiones que tomamos nosotras ni nos podemos comunicar como lo hacemos entre humanas.

    No me parece comparable nada el especismo con el supremacismo blanco (prefiero decirlo así porque de hecho así es el racismo, a parte de que las razas humanas no existen, solo existen etnias), el machismo y el clasismo, pues estas opresiones se dan entre una misma especie. La diferencia clave es que contra estas opresiones existe un sujeto potencialmente revolucionario: las oprimidas. Digo potencialmente porque tienen capacidad para autoorganizarse y liberarse contra su opresión y también recordando el primer punto de los estatutos de la I Internacional "la emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos". Esta misma frase no se puede aplicar con animales no humanos, puesto que sus niveles de raciocinio no les llega para pensar en un proyecto político de liberación.

    En todo caso, puedo respetar la postura antiespecista pero no la comparto. Soy especista, lo reconozco, pero no por ello necesariamente tenga que comer carne (de hecho llevo una dieta vegetariana y en raras ocasiones como algo de carne en circunstancias excepcionales), ni estoy a favor del maltrato animal.

    • MrBrown MrBrown says:

      Corremos el riesgo de estirar esto hasta el infinito, lo que pasa es que no sé hasta qué punto tiene sentido no responder cuando estás caricaturizando el antiespecismo, poniéndole al antiespecismo como tal atributos que no le son intrínsecos (aunque puedan verse en tal o cual persona antiespecista) y luego negando que tus posiciones sean falaces, cuando estás generalizando cosas particulares -en muchos casos, cosas que yo no había oído en mi vida, sinceramente-.
      La liberación animal es una causa que no trata tanto de incluir a nadie o de cambiar la manera en que alguien es incluida -que sería algo más habitual- como,al contrario, de excluir a ciertos sujetos del ámbito ético y político para dejar de incluirles, a la fuerza, como objetos. Creo que confundes esto (que es algo único, pues cualquier otra causa tiene que ver con las relaciones humanas o con las relaciones entre el ser humano y los ecosistemas, que tampoco son personas, pero nos conciernen de manera más clara) con la idea de que las relaciones entre especies sean algo sin repercusiones o abstracto; así, lo que es una lucha moral donde las realmente beneficiadas no pueden empoderarse ni decirte "gracias" porque son seres que balan, mugen, ladran (o ni eso), pero no hablan, puede parecer una campaña moralista para que algunas nos sintamos mejor con nosotras mismas. A este respecto, de todos modos, me permito recordar que los estibadores, que fueron uno de los sectores de trabajadores más combativos que hubo en la región española en las décadas de 1970 y 1980 no sólo llevaban a cabo luchas sectoriales o secundaban huelgas generales, también se recuerda cómo se negaron a descargar el reactor nuclear para la central de Lemoiz hasta que se hiciera un referéndum al respecto, igual que se negaron a cargar material policial o militar para Sudáfrica y Chile, mientras hacían horas extra gratis para cargar material escolar con destino a Nicaragua; no sé si se lo había pedido alguien de esos lugares, sé que usaron su organización como sector laboral para hacer lo que entendían que era lo correcto.
      Recapitulo lo que has dicho: que el antiespecismo "tiene más de ética religiosa que de postura política" y que "en la práctica no va más allá de un estilo de vida incapaz de conectarse con la realidad material y transformarla", aunque luego rebajas muchísimo el tono hasta el mero "tiene agujeros"; no sé con cuál de las ideas quedarme. Por si acaso, diré que no sé qué "estilo de vida" se da fuera de la "realidad material", porque comemos seres vivos, no abstracciones, y elegimos qué seres vivos comemos: cuando dices que boicotear o no a la industria ganadera (es decir, ser vegetariano o, incluso, vegano) es algo que no se puede conectar con la realidad material, pensaría que quieres decir que tú no lo puedes -o quieres- conectar con tu realidad material, pero, por lo que dices que comes, en realidad, ya lo estás haciendo, porque la cosa está muy clara: cada mes de boicot de una persona promedio supone la diferencia entre la vida y la muerte para más de siete animales -algunos cálculos dicen que muchos más, no estoy seguro-. Es el ejemplo de la alimentación y recurro a él porque, tenga cada cual las ideas que tenga sobre cualquier otra cosa, y las ganas y posibilidades que tenga de participar en lo que sea, comer es algo que se hace a diario y con unas implicaciones gravísimas, así que: sí, como antiespecistas es de una lógica aplastante que todos los comedores que hagamos sean veganos (otra cosa son los que hagamos con gente que no sea liberacionista, a quién nos dirijamos... ) y que estemos haciendo una difusión constante de este tema, lo contrario sí que carecería de cualquier realismo.

      El tema de la pesca me parece especialmente grave, precisamente por su entronque con otras realidades más evidentes: si tuviera que defender algo para los pescadores (viviendo en Madrid, no es el caso), no sería el paro ni la pobreza, más bien su derecho a trabajar en otras cosas, es precisamente la pesca quien parece conducir a los pescadores al paro y la pobreza: la pesca española va camino de cargarse el atún rojo del Mediterráneo y la anchoa del Cantábrico y la alternativa a asumir que hay que pescar menos es la que se está tomando desde hace años: mandarles a aguas marroquíes o saharauis (aun a riesgo de tener que apoyar a Marruecos contra el Sáhara o, al menos, callar), mandarles a Somalia (aun a riesgo de condenar a los pescadores somalíes a la pobreza y/o la piratería, comprometiendo la seguridad de los propios pescadores europeos), etc. La solidaridad de clase con los trabajadores de esos sectores nos lleva a defender sus derechos, pero no necesariamente los sectores en los que trabajan, a menos que queramos entrar en esa vertiente, muy peligrosa.

      No entro a comentar a fondo lo demás porque, sin ánimo de ofender, son ejemplos de cómo coger el rábano por las hojas y hablar de cuestiones poco o nada relevantes para el tema: que si desde el antiespecismo se hacen campañas con especistas contra la tauromaquia y demás (claro que sí, ¿desde cuándo es algo malo hacer cosas con gente que no está totalmente de acuerdo con nosotras?), que si hay gente que se dedica a criticar a quienes ponen kebabs (¿de verdad? ¿alguien comenta eso? Como si el que pone el kebab fuera a hacer una encuesta antes de ponerlo: "¿cuántos millones de personas están a favor y cuántos en contra?"), que si las células turcas del FLA no se posicionan sobre el Kurdistán (y, si las personas que están en ellas lo hacen, ¿lo van a hacer en el marco del FLA? ¿por qué?), que no vamos a "imponer esta postura en otras culturas y pueblos" (claro que no, eso ya lo he dicho yo en el comentario anterior, tampoco vamos a imponer el respeto a otras personas, ¿cómo lo íbamos a hacer, enviando ondas con los poderes mentales que no tenemos?). En general, estos ejemplos, como lo de las vacas que dices, me remiten a esa tendencia de mucha gente, como de barra de bar, a posicionarse verbalmente sobre casi todo: no veo por qué deberíamos tener una posición si no es para actuar en consecuencia, no entiendo esas posiciones rotundas sobre personas o realidades con las que no tenemos contacto, sean los ganaderos gallegos, el Donbass o Daesh.

      • Lusbert Lusbert says:

        Me ha gustado el ejemplo de los estibadores, aunque lamentablemente no se aplican a los pescadores y ganaderos. Obviamente, si tienen garantizados una segunda actividad, no tendríamos por qué apoyarles en la defensa de sus puestos. Pero este no es el único caso, el caso viene que sigue habiendo demanda de productos de origen animal en la sociedad, así que aquí, aunque nos quedásemos sin pesca ni ganadería, vendría de importación.

        La cuestión moral, si tiene tanto peso, es que solo sirve para lavarse cada cual su conciencia. Y este es otro problema que le veo al antiespecismo: que es moralizante, cuando los problemas van mucho más allá de la explotación animal; como por ejemplo el deterioro de los ecosistemas y el capitalismo. Los comedores veganos, el liberar animales de las granjas y actividades parecidas no te valen nada si los conviertes en fines en sí mismos, por ahí iba la cosa. El veganismo como propuesta de soberanía alimentaria y ecologista tendría más tirada que estar siempre moralizando con el antiespecismo, que así parece más propio de una secta que de propuestas serias. La verdad es que interesaría mucho más que el veganismo trate temas ecologistas y se involucren en movimientos ecologistas y por la soberanía alimentaria de los pueblos (cosa que hay, me imagino, y se estáría dando en alguna parte).

        Respecto el trato con el resto de especies, creo que bastantes especistas verán mal el maltrato animal, y ve que no está bien causar un sufrimiento innecesario a un ser que siente dolor. Hasta ahí bien. Pero de eso a tratar por igual a humanos y otras especies ya lo veo absurdo.

        Volviendo al ejemplo de los estibadores, el trascender las luchas sectoriales es una buena estrategia de cara a conseguir vínculos con otros sectores del movimiento popular, en este caso, el hacer objeción de conciencia con negarse a descargar reactores nucleares o cargar materiales represivos, les vale para tener apoyos de otros sitios, como el del movimiento ecologista o apoyos internacionalistas de trabajadoras de otros países. Y en verdad, si las luchas laborales trascienden su sector, tienen más posibilidades de triunfar, estrechando también vínculos de solidaridad de clase. He leído por twitter sobre una propuesta genial para llevar una huelga con servicios mínimos en el metro, que es el de levantar los tornos y ofrecer servicio gratis a las usuarias del metro. Así las trabajadoras ganan la simpatía de la gente y más apoyos populares.

        El caso es que sigue sin convencerme el antiespecismo. Hay cuestiones más importantes que abordar como es la crisis ecológica y energética, la gestión de los recursos y del territorio, y la soberanía alimentaria. Estos temas se pueden tratar con perspectiva política y de clase, el antiespecismo no.

      • Nico says:

        Hola compañeros.
        Estoy con Lusbert: la ideología antiespecies es una cuestión ética, y cómo algo ético, cualquier tipo de persona, sea anarquista o fascista, puede tenerla, siempre que tenga esa sensibilidad casi budista de compasión hacia el sufrimiento de los animales.
        Sin embargo cuando MrBrown dijo "comer es algo que se hace a diario y con unas implicaciones gravísimas" se me han puesto los pelos de punta.
        Yo opino que NO comer es lo que tiene unas implicaciones gravísimas. La evolución nos ha hecho a los seres humanos omnívoros, capaces de comer carne y vegetales. Los humanos somos depredadores y oportunistas por naturaleza, esto es un hecho innegable.
        Quizás ser antiespecies sea una forma de intentar reconciliar la crueldad del depredador que somos respecto a otros seres vivos
        Quizás ser anarquista sea una forma de reconciliar la crueldad del depredador que somos respecto a nosotros mismos

        Desde mi humilde punto de vista, el problema que padece el planeta en este momento es que hay demasiada gente y estamos exterminando a todo lo que se mueve, nos estamos comiendo a todos los seres vivos (animales y vegetales) que hay sobre la tierra. Cuando ya no quede nada, ¿nos comeremos entre nosotros? Este problema no se soluciona liberando mascotas o dando derechos a los animales. Quizás se solucione cambiando cómo funciona la sociedad humana. O quizás no tiene solución.

  4. MrBrown MrBrown says:

    Hola, Nico.

    Además de no repetirme, intentaré ser constructivo, aunque no lo pones fácil. Lo que dices, seamos honestas, no tiene sentido.
    1º No es "ideología antiespecies", sino "antiespecismo".
    2º Dices del antiespecismo que "c[o]mo algo ético, cualquier tipo de persona, sea anarquista o fascista, puede tenerla", ¿ser anarquista o fascista no es algo ético (en el caso del fascista, más bien de falta de ética)? (Me permito que recordar que el fascismo tuvo y tiene mucho de exaltación de la fuerza -también de la tradición- frente a la reflexión ética y el debate, tachados, según el caso, de estériles, afeminados, judíos, etc.) ¿La ética es una "sensibilidad"? ¿No tiene nada que ver con observar la realidad, reflexionar, intercambiar esas impresiones y reflexiones...?
    3º Ciertamente, "la evolución nos ha hecho a los seres humanos omnívoros, capaces de comer carne y vegetales", salvando un poco lo de "nos ha hecho", que no está claro que la evolución no sea más azar que otra cosa. También somos capaces de apalear a nuestras parejas e hijos, hacer una gran industria en torno al comercio de ganado humano (esclavos) o acumular un arsenal que podría acabar con muchas más personas de las que existen, así que volvemos a la ética, ¿por qué ser especistas, por qué ser autoritarias, por qué ser sexistas, racistas, etc.? ¿Sólo porque tenemos esa capacidad, eso nos obliga a hacer todo lo que materialmente podemos hacer? La carne no es necesaria -ni la de animales terrestres, ni la de peces, moluscos, etc.- y los lácteos tampoco; los huevos sí que aportan vitamina B12, que no se encuentra en el reino vegetal... aunque otra cosa que nos ha dado la evolución es una mente que, además de hacer que nos preguntemos qué es justo y qué no (bueno, al menos las que tenemos esta "sensibilidad"), nos ha permitido inventar los suplementos vitamínicos, que permiten prescindir incluso de los huevos.
    4º Como bien dices, somos una especie "oportunista" capaz de comer carne moderadamente y obtener de ello más ventajas que problemas de salud, lo cual nos hace "omnívoros"; insisto en citarte porque un omnívoro no es un depredador, y -aun a riesgo de estar demasiado vigilante, pero no hay lenguaje inocente- también usas esta palabra alegremente, cuando "depredar", sinónimo de "cazar" es algo que en otras especies va más asociado al carnivorismo (pienso en parientes lejanos, como el lobo) que al omnivorismo (como nuestros hermanos chimpancés y bonobos). El ser humano ha cazado y caza, pero en el caso humano, suele ir acompañado de recolección y/o agricultura y, además, entran factores humanos -culturales- de tradición, cosmovisión, ...
    5º Ser antiespecista, como ser anarquista, es una manera de no tolerar lo intolerable. Nunca he escuchado una explicación de por qué una persona debería ser un medio para los fines de la clase opresora (sea en nombre de "la patria", "Dios", "la economía" o lo que sea) ni una de por qué un buey o un conejo tiene y debería seguir teniendo un status de "cosa", como el de una remolacha o un tomate, no digamos ya un mueble o una piedra.
    6º Hablando de "no comer", un gran porcentaje de la carne acaba en la basura. El culmen del consumismo especista es que, en cierta medida, se cría y mata a miles de millones de nuestros semejantes cada año para que se pudran en la basura.
    7º Ciertamente, somos muchas las personas y puede que, a este paso, sobrepasemos los recursos de la Tierra en algún momento del siglo XXII, como dicen algunas. Hasta entonces, lo que más hay es un reparto injusto de los recursos y uno de los muchos problemas, no el único, es estar destinando tantos recursos agrícolas a alimentar una desmesurada población de ciertas especies (cerdos, vacas, etc.) para poder comer menos legumbres, cereales, etc. y más carne.
    8º Liberando mascotas lo único que se soluciona es la falta de libertad de esas mascotas. No es mucho, lo sé, pero no me imagino a nadie que viva encerrado en una jaula, establo, barracón, etc. que no quiera ser liberado porque "no se soluciona" el problema.
    9º Los derechos, sean animales, humanos o de quien sean, no se dan; si acaso, se reconocen.
    10º Me sorprende que roces, sin entrar en él, en el tema de la antropofagia. Si es legítimo comernos a otros animales, ¿por qué no a otros seres humanos? Sabemos que ha ocurrido por supervivencia, pero también de manera ritual, ¿por qué la ética y el derecho saldrían de una tribu, pero no de una especie, si hablamos de cualidades que existen otras especies (vida, integridad física, salud, libertad de movimiento)? ¿No es justo matar a nuestros semejantes de otras tribus si es algo tradicional y nos aporta proteínas, vitamina B12, etc.?

  5. Nico says:

    Hola compañer@s.

    Una vez más dejo mi rol de lector mudo en esta web al leer la frase del amigo MrBrown en que sugiere que es mejor tomar suplementos vitamínicos que una deliciosa tortilla de huevo. Me resulta increible que existan personas que prefieran una dieta de astronauta, pero he conocido a gente con trastornos alimentarios severos que somatizan su problema de formas bastate curiosas. En este caso, hay un patrón mental que contamina todo lo que contradiga, ni que sea ligeramente, la creencia absoluta que resuelve el problema, trastono o adicción que sea.

    Lo único bueno del lastre, es que, una vez que se ha conseguido identificar, bastante sencillo es saber qué hacer con él, verdad? Con el lastre sólo se puede hacer una cosa: SOLTARLO.

    Si luchar para ser absolutamente coherente en algo es un lastre, tengo claro que no voy a gastar ni un gramo de energía en ello, y cuando me encuentro con evangelizadores que me quieren comer el coco, en una primera instancia y amablemente, los ignoro.

    Salud.

  6. Yo mismito says:

    Hola.

    Quizás no ha sido queriendo por parte del autor pero después de leer este texto veo como que la coherencia es un lastre y nos tenemos que desprender de él.

    Siento decir que no comprendo absolutamente nada de eso. La coherencia en el ámbito libertario hace que se nos distinga como movimiento político de muchas otras tendencias de la izquierda, hace que la autocrítica sea real y genere debate.
    Si a partir de este texto comenzamos a no tener coherencia con respecto a nuestra vida o militancia ... apaga y vamonos.

    Comparto en muchas visiones lo que comentas sobre la coherencia, pero no creo que el problema sea la coherencia, si no muchas personas como la llevan a cabo. No creo que las generalizaciones que hayas hecho se puedan extrapolar a todo el ámbito libertario, conozco muchos libertarios actuales de 80 años que precisamente no han sido incoherentes y asimilarían lo que tu dices, entonces ¿Hablamos de coherencia o de personas que dar carnets? Por que creo que son dos cosas distintas.

    Hay varias cosas que me chirrían, con respeto al tema de Rojava, yo me considero una persona coherente, y soy consciente de que estoy usando electricidad ahora mismo para utilizar determinados aparatos electrónicos, pero no por ello, voy a hacer alarde de ello y se convertirá en una manera de funcionar, ¿Por qué iba enlazado con lo de Rojava? Pues por que me parece que decir que se alia con todo el mundo que quiera eliminar a ISIS es volver a cometer errores que la historia nos ha demostrado ser malos caminos, pero claro, para tí eso será hipermegacoherente y al decirtelo pensarás que reparto carnets de anarquista, pero no, mi intención es aprender del pasado y no cometer errores en el futuro.
    Quizás caes tú también en el prototipo de "los malos coherentes" y llegas a decir cosas que ni conoces pero que metes en el saco al cliché que quieres criticar.

    También me parece que te equivocas con la gente que fuma o bebe, una persona que fuma o bebe, normalmente suele hacerlo para calmar problemas (Y eso es una realidad) así que cuando esa persona bebe o fuma (Cuando hablo de fumar me refiero a porros) entra en un estado de placer en el que no le importa nada de lo que ocurra a su alrededor. Es como quien va al fútbol, si vas al fútbol habrá gente que si y gente que no, pero la gran mayoría suelta todo su extres de la semana allí para poder aguantar otra semana, y con la bebida y los porros pasa igual, hablas con un consumidor de porros que lleva en movimientos sociales 10 años, rodeado de gente que ha fumado, lo ha dejado, ha bebido, no beben, beben, ...

    Sólo eso, que me enrollo.

    Salud, coherencia y anarquía.

    • Lusbert Lusbert says:

      Buenas,

      parto aquí desde la visión del anarquismo como vía política hacia el socialismo, no del anarquismo de autoconsumo y de vivirlo en el día a día. Aquí la coherencia no tiene sentido alguno. Cuando se ve el anarquismo como es, es decir, como política, se habla de análisis de coyuntura (conocer lo que nos rodea) de estrategias, de programas, de inserción social, de movimiento popular y su articulación, de fuerzas políticas y actores políticos, de política de alianzas, etc... Pero no de coherencias. El anarquismo actual no es ningún movimiento político, porque no está articulado políticamente, es decir, no tiene programas ni línea estratégia, el grado de inserción social es mínima, ni tampoco se han tejido redes de contrapoder aunque existen tendencias a ello.

      Lo de usar electricidad no lo entiendo... Yo también la uso. Y no veo relación con Rojava alguno. Por cierto, lo del movimiento de liberación kurdo (MLK) se llama política de alianzas, y es inevitable no jugar este juego ya que no tienes más remedio que hacerla cuando no tienes una supermilicia todopoderosa a tu disposición. Una política de alianzas se establece acorde a la estrategia, que en este caso tiene como objetivo a medio plazo la derrota de ISIS. ¿Cómo se juega? Midiendo las fuerzas reales de los bandos presentes en el escenario. Assad antes de la guerra reprimió brutalmente a la etnia kurda, pero después del estallido de la guerra, las fuerzas de Assad se retiraron de Rojava para concentrarse en defenderse de los rebeldes armados por EEUU.

      En el actual escenario están los siguientes actores: el MLK, ISIS, la facción rebelde siria y Asad como actores principales en el conflicto. Como actores secundarios; el FSA y pershmergas, las potencias regionales Arabia Saudí, Iran y Turquía, y como potencias imperialistas Rusia y EEUU.

      Y la política de alianzas se está jugando así: el MLK se ha aliado con el FSA porque comparten un objetivo a medio plazo común (la derrota del ISIS) pero no comparten las líneas políticas, es decir, el FSA no está interesado en el confederalismo democrático aunque pueda ver algunas ventajas en la autonomia democrática kurda. A esto se le llama alianza táctica: se comparten objetivos pero no políticas. Si se comparten las políticas se hablaría de fusión.

      El MLK tiene apoyos de los pershmergas y EEUU. Los pershmergas, la milicia del KRG, el gobierno del Kurdistán iraquí, no es afín al confederalismo democrático, pero comparten intereses en acabar con el ISIS. EEUU reconoce que las YPG e YPJ son las que verdaderamente combaten al ISIS y por ello los apoya con bombardeos para lavarse la cara. Aquí encontramos otro modelo de alianza táctica, que como dije antes, no comparten línea política alguna y, en este caso, en a uno de estos bandos les motivan unos intereses para hacer la alianza (EEUU » lavarse la imagen, y como los bombardeos ayudan, el MLK lo ve bien para poder avanzar).

      El MLK no se enfrentan ni a los rebeldes sirios ni a Assad porque buscarse más enemigos es cavarse su propia tumba y revolver más aún el escenario de lo que ya está. Este es un caso de neutralidad. Procuran no tener choques aunque puntualmente se den, pero ninguno de los bandos quiere el enfrentamiento sino que cada cual se respete sus territorios y vayan a lo suyo.

      Como vemos, existen 3 modalidades principales de política de alianzas: fusión, alianza táctica y neutralidad. El cómo se juegue depende de la fuerza real que tenga cada actor, sus proyectos políticos e intereses.

      Esto también se puede aplicar, por ejemplo, al conflicto de Can Vies: alianza táctica con la esquerra independentista y la CUP. Pero no solo para Can Vies, sino para todos los conflictos sociales que se dan, como por ejemplo el hacer frentes unitarios en lo estudiantil trabajando con otras organizaciones de izquierda revolucionaria. (Nota importante: para ir a los frentes unitarios hay que tener previamente articulado una organización política y unas líneas estratégicas para no terminar haciendo el trabajo a los otros)

      Este ejemplo ilustra la inutilidad que tiene el hablar de coherencia si entendemos el anarquismo como política revolucionaria hacia el socialismo, y lo imprescindible que es la visión estratégica.

      Sobre el beber y fumar y ser futbolero, no veo mucha relación con la militancia. Lo de liberar el estres lo veo lógico y sano, no veo qué hay de malo en ir a un partido para desfogarse o irse a beber con los colegas o irse al monte para desconectar de la vida urbana. El descanso es imprescindible, lo que no es lógico ni sano es desfogarse en el activismo o la militancia o tomarte la militancia como hobby e ir bebido o fumando porros a una asamblea, una reunión, un encuentro, un piquete, una mani, etc. Lo que haga cada cual con el tema de fumar, beber, ver la TV, jugar a los videojuegos, hacer deporte, etc es cosa de cada cual.

      Yo soy incoherente, me interesa la articulación política del anarquismo con capacidad de incidir en la realidad material inmediata y con capacidad para materializar un proceso revolucionario hacia el socialismo a través del poder popular ( http://www.regeneracionlibertaria.org/el-poder-popular-contra-la-via-institucional ).

      Salud.

      • Yo mismito says:

        Hola.

        Para mí, el anarquismo como vía política no es contrario a el anarquismo de tu individuo. Para mí no va separado la coherencia personal y el anarquismo como vía política.
        ¿Puedo ser machista ahora? Claro, hasta que no lleguemos al anarquismo de mañana ... Vamos, a mí me suena a eso, y no creo que sea a lo que te quieras referir.
        Bajo mi punto de vista, las anarquistas estamos en constante evolución y es gracias a la coherencia.

        Con respecto a lo de Rojava, coincido bastante, te entendí mejor en el comentario que en el artículo.

        Quizás el hecho de la estrategia no sea tanto el tema de la coherencia, pienso que debatiendo con quien unirte o no crear alianzas se va fuera de la coherencia, ya que como bien dices, teniendo un discurso articulado en una organización, bastaría para tener claras cosas y hacer el trabajo bien.

        El beber y el fumar y ser futbolero si que tienen relación con la militancia. Si tu jefe te putea doce horas los 6 días, y llega el Domingo y toda tu frustración la sacudes fumandote un porro o viendo el fútbol, me parece mal, para mí, lo lógico y coherente sería frenar ese problema y ponerle solución. Por que cuando tú tienes un problema y le pones un parche, no solucionas nada, sólo aguantas.

        Yo creo que si tienes un problema de vivienda, lo mejor es solucionar eso, y articulando la herramienta que mejor creas, como si es pegandole fuego al banco que te desahucia, pero no creo que lo mejor sea irte al monte o fumarte unos petas jugando a la play, sinceramente, por que así ocurre mucho. La juventud (y no tan jóvenes) la mayoría de veces prefiere utilizar métodos ludicoos para no hacer frente a cuestiones series y que afectan directamente a su persona.
        Para mí, como ya te he dicho, consumo alcohol, tabaco, videojuegos, ... pero eso no sustituye mi vida. En otros caso sí. Querer decir en el artículo que hay gente que consume esas cosas y sigue realizando una vida normal ... Permiteme que te diga, no coincido ni comparto para nada. Es más, dime cuanta de esa gente, por ejemplo, quien beba cerveza, en una mani va sin beber cerveza por si pasa algo después. Yo lo veo totalmente distinto a lo que tú planteas.

        • Lusbert Lusbert says:

          El machismo no es una cuestión personal, es la manifestación del patriarcado en forma de actitudes y violencias que se ejercen contra las mujeres y géneros no normativos. El que tengamos que incluir en la política anarquista los feminismos responde precisamente a ello, a que al combatir todas las opresiones, también debemos combatir el patriarcado y el racismo o supremacismo blanco. Esto supone cuestionar, corregir y no reproducir las actitudes machistas, a la vez que debemos dejar espacios donde ellas se organicen y luchen en los problemas específicos que les afectan a ellas: aborto, acoso sexual, violencia machista, etc... No es por coherencia, es cuestión de estrategia también.

          No veo la evolución constante del anarquismo. Al contrario, desde la derrota de mayo del '68, el anarquismo en Europa no ha levantado cabeza por la incapacidad de articularse políticamente como fuerza político-social con capacidad real de incidencia ne los cambios sociales y los movimientos populares. Ahora estamos en una fase en que, al menos en el Estado español, está surgiendo esa tendencia: la del anarquismo como vía política socialista libertaria frente al anarquismo de autoconsumo, al nostálgico del '36, al nihilista, al postmoderno, al subcultural... y a todas esas atomizaciones contaminadas de liberalismo.

          ¿Pero qué tiene que ver? No lo veo en ningún lado. Hay gente de la editorial Klinamen que es futbolera y son peña que curra y tiene formación teórica y hasta de praxis. Habrá quienes son del Bilbao y son activos en las luchas sociales... Conozco un chaval que está en FEL que fuma la maria que se cultiva y es quien más está currando en su universidad, y otro chaval que también bebe ocasionalmente y se va de birreo y estuvo a fuego en su agrupación de FEL. Incluso en la asamblea de estudiantes donde participo, se iban de birreo de vez en cuando y aun así se saca curro militante.

          Que sí, que también hay kostras que se dedican a pincharse y no pegan un palo al agua, lo sé, pero no dice nada. No entiendo ese hincapié que haces sobre que para ser anarquista hay que ser así así y así.

          Respecto a lo de desconectar: el curro militante genera un estrés, sea en el sindicato y en la organización que sea, y en el activismo en general. Ese estrés se tiene que liberar por algún lado, porque no es sano estar quemado y hacer activismo, porque las cosas no saldrían bien. Es mucho más sano que cada cual tenga sus ritmos de trabajo y descanso, que tener que estar siempre cabreado y amargado.

          Ah, y si se quieren alternativas al alcohol, en vez de moralizar, lo expliqué ya en el texto.

          Es que es obvio, si te joden en el curro o el banco te acosa, te organizas en el sindi o te organizas con la PAH y desde allí tratas de solucionar tus problemas a la vez que les echas una mano a otras personas.

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