Opinión

Publicado el 10 de mayo de 2014 por Lusbert

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Entre votantes y abstencionistas

Desde el arranque de la campaña electoral para las europeas, las calles y las redes se van inundando de propaganda electoral. A la par, la abstención empieza a preocupar tanto a partidos políticos de toda índole como personalidades de izquierdas y votantes. Mientras, a los y las anarquistas nos preocupan más el voto y no los datos de abstención que superan incluso al partido más votado, llevando el discurso de siempre a favor de la abstención activa. No obstante, urge también que repensemos la cuestión electoral más allá de repetir las consignas de siempre cada vez que se acerquen las elecciones. ¿Siempre es mejor no votar y dejar de participar en el juego electoral? ¿En qué circunstancias el voto sería una táctica más acertada? ¿Qué es mejor: un gobierno de derechas o uno de izquierdas? Esta última cuestión será tratada al final del artículo.

Bien es sabido que participar en el juego burgués es como «las herramientas del amo no van a desmontar la casa del amo», en ciertas ocasiones puede llegar a favorecer en parte, aunque simbólicamente, a la clase trabajadora o al menos llevar voces anticapitalistas al parlamento, como es el caso de las CUP catalanas, o en el caso de la CNT pidiendo el voto para el Frente Popular en 1936 para derrocar a la derecha y conseguir la libertad de los y las militantes presas. Debemos recordar que no somos ajenas a las políticas que salgan del parlamento. Nos afectan igual que al resto de mortales.  Sin embargo, ante prácticamente el monopolio de los grandes partidos, solo den a elegir entre neoliberalismo cercano a Margaret Thatcher o neoliberalismo con tintes socialdemócratas, sin que llegue a haber una ruptura radical con el sistema capitalista. Mientras, los partidos pequeños no consiguen casi pisar el parlamento, y más si se tratan de partidos a la izquierda de la socialdemocracia.

Entre votar o no, ronda una cuestión fundamental: la lucha de clases llevada a cabo desde las bases sociales, así como la lucha en el terreno político en las calles. Obviamente, el votar o pedir el voto para partidos minoritarios como Podemos, Izquierda Anticapitalista, Los Pueblos Deciden; e incluso IU, no implica necesariamente que solo se tome esa vía y se olvide de la lucha en las calles, aunque son casos que ocurren, en que ciertas personas solo se centran en la cuestión electoral olvidándose de la lucha en las calles. ¡Hasta hay votantes que, ante la impotencia de no poder cambiar nada, echa la culpa a los y las abstencionistas de que la derecha llegue al poder! ¿Quién es el enemigo? ¿El y la abstencionista o la injusta ley electoral y el capitalismo? Cada cual que saque conclusiones, pero las respuestas son claras: el orden burgués y el sistema capitalista. Por otro lado, la abstención de por sí no resulta nada concreto. Puede ser por pasividad, por desconfianza en las instituciones políticas, por negación a participar en el circo electoral, por no tener simpatías hacia ningún partido o porque, en el caso de los y las anarquistas, pensamos que la lucha no se puede delegar en ningún partido político, sino que se realiza en las calles a través de la organización popular y que la lucha política emane del pueblo. Es por ello que reivindicamos una abstención activa, que ponga énfasis en la autoorganización y no en el voto, en el empoderamiento (capacitación) del pueblo y no en las soluciones desde arriba. También, unos índices altos de abstención podrían significar la deslegitimación de las instituciones burguesas.

A quienes arremeten contra quienes optamos por la abstención, conviene recordarles que el derecho a la libre asociación se conquistó asociándonos; el derecho a la huelga, haciendo huelgas; así como la libertad de prensa, la jornada de 8h, los domingos festivos… ¡Incluso el mismo voto femenino! se consiguieron luchando y no votando, y que en el curso de esas luchas, derramaron mucha sangre obrera. Es en la clase trabajadora donde reside el poder y que solo se hará efectivo si se organiza y lucha contra el sistema capitalista desde las bases. Conviene recordar la frase de Voltairine de Cleyre la cual dice «los trabajadores tienen que aprender que su poder no está en la fuerza de su voto, sino en su capacidad de parar la producción».

¿Es entonces compatible el voto y la lucha en la calle? Si existe un peso mucho mayor en las bases sociales y es a través de esas bases donde se impulsan proyectos políticos, las acciones y las decisiones, siempre que la fuerza real resida en esas bases, podríamos decir que sí, como se da en el caso de la FeL Chile. De lo contrario, si no existe esa base social desde donde se articulan los movimientos sociales, es completamente inútil el voto. A partir de esta respuesta, elaboramos la contestación a la pregunta hecha en la introducción. Si bien diríamos que nos importará bien poco que gobierne la derecha o la izquierda, pues ambas posturas siguen manteniendo el sistema capitalista, nos sería más favorable un gobierno de izquierdas que uno liberal-conservador, ya que nos permitiría una mayor libertad a la hora de organizarnos y luchar que si estuviese un gobierno de derechas, que nos dificultaría más poniendo trabas legales a las organizaciones y las acciones. Por contra, un gobierno de izquierdas juega un papel apaciguador y de conciliación de clases en favor de la clase dominante, lo que se traduce en la neutralización de la lucha de clases y en la desmovilización del movimiento obrero dejándolo sin capacidad de respuesta ante las ofensivas neoliberales y/o fascistas, como ocurrió con la República de Weimar, que ante la reacción nazi, no pudieron pararles los pies.

A modo de conclusión. No obligamos a nadie a abstenerse, pero tampoco vamos a tolerar que nos obliguen a votar. Que la lucha social y de clase se gana en las calles, en los tajos, en los institutos y en las universidades y en todas partes donde el sistema capitalista pretenda abrir mercados. Pero quien quiera votar un partido minoritario o votar nulo, que sea libre de hacerlo, sin olvidar, claro está, que la lucha de clases no la ganaremos en las urnas.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



6 Respuestas para Entre votantes y abstencionistas

  1. Totalmente de acuerdo con el texto. Ya me preguntaba cuánto tardaríamos en publicar algo sobre el voto ahora que vienen las europeas. Pero creo que te dejas un factor muy importante en tu análisis de las democracias liberales actuales. El problema no es solamente que los partidos verdaderamente anti-capitalista no tengan casi voz (cuando la tienen) en los parlamentos. El problema también es el propio capital.

    Cuando se es ministrx o presidentx unx no solamente sigue a su ideología. También se ve implicadx en una compleja red de dinámicas que unen a lo político y a lo económico. Y aquí tenemos deudas de estado que pagar, intereses económicos nacionales que dependen de capital privado, suculentas y dulzonas ofertas económicas por cerrar los ojos ante una cuestión determinada, etcétera y etcétera. Por no mencionar el aspecto supranacional, que ata bien atadx a cualquier persona en el juego "democrático."

    De ahí que lo de Podemos, las CUP, o cualquier otro partido que concurra a elecciones, me dé un poco de risa. La única manera de implantar un sistema anti-capitalista desde un Parlamento es marginándote a lo grande. Que se lo digan a Cuba. Y luego los Pablos Iglesia del mundo se achantan cuando "lxs grandes" del planeta les dicen "ojo con lo que haces."

  2. alejandro says:

    Muy buen artículo. Solo una cosa que objetar: no creo que un gobierno de izquierdas facilite la maniobra a grupos libertarios . Hay numerosos ejemplos como en Cuba o en Venezuela donde el sindicalismo o movimientos independientes del aparato estatal son perseguidos precisamente por oponerse a este.

    “El enemigo está inscrito en la forma misma de sus armas” . Decía García Calvo.

    Salud.

    • Totalmente de acuerdo, Irónicamente los movimientos libertarios disfrutan de mayor libertad en las democracias liberales de Occidente, donde a grupos opositores se les da cierto margen de actividad (siempre y cuando no atentes contra la Constitución, nos guste o no).

    • Lusbert Lusbert says:

      Es cuestionable. En las democracias liberales podemos disfrutar de mayor margen de actuación y organización que en las dictaduras, eso es evidente. Puedes comparar el Chile de Allende con el Chile de Pinochet, hay una diferencia clara. Incluso en regímenes democrático-burgueses existe esa diferencia, como igualmente en Reino Unido entre el mandato de la Thatcher y un presidente socialdemócrata. O mismamente en España, que ahora con el PP están endureciendo la represión. Aun así, pienso también que la situación económica también influencia en gran medida las medidas represivas del Estado.

  3. lignoc says:

    Abstenerse por estar en contra del sistema está muy bien, pero cabe recordar que el derecho a abstenerse es algo que defiende el tribunal supremo. Así que mucha lógica no es que tenga.

    • alejandro says:

      Que tendrá que ver...la abstención es un medio que tiene coherencia con la idea libertaria, en este caso de no delegar en otros la propia de responsabilidad. Os empeñáis en ver pataletas contra el sistema por todos sitios.

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