Cultura

Publicado el 31 de enero de 2013 por Máximo Eléutheros

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¿Es eso lo que llamáis «vivir»?

El siguiente texto ha sido transcrito en función al texto original, publicado en el número 370 de «La Revista Blanca», a fecha de febrero de 1936. Traducido por E.Muñiz y escrito por Émile Armand, histórico anarcoindividualista francés. A continuación el escrito en cuestión:

El amanecer, levantarse; al paso  largo o poniendo a contribución algún medio de locomoción rápido, dirigirse al «trabajo». Esto es, encerrarse en un local, espacioso o reducido, aireado o falto de aire. Sentado ante una máquina de escribir, teclear para transcribir cartas de las cuales no se escribiría la mitad si hubiese que escribirlas a mano. O bien fabricar, accionando un aparato mecánico, piezas siempre semejantes. O también no alejarse más de cierta distancia de un motor del cual se trata de asegurar la marcha o vigilar su funcionamiento. O finalmente, mecánica y automáticamente, de pie ante un telar, repetir los mismos gestos y hacer los mismos movimientos. Y esto durante horas y horas sin variar, sin gozar de ninguna distracción y sin cambiar de atmósfera. Todos los días.

 ¿Es eso lo que llamáis «vivir»? ¡Producir! ¡Producir más! ¡Producir siempre! Como ayer, como anteayer,  como mañana si no está uno enfermo o muerto. ¿Producir? Cosas que parecen inútiles, pero cuya superfluidad está prohibido discutir. Objetos complicados de los cuales sólo se tiene en las manos una parte, una parte ínfima y de los que ignoramos el conjunto de las fases de fabricación. ¿Producir? Sin saber el destino de su producto. Sin poder negarse a producir para quien no es de vuestro agrado y sin poder hacer exposición de la menor iniciativa individual. Producir pronto, con rapidez. Ser un útil de rendimiento que se estimula, que se apremia, que se atropella, que se agota hasta que ya no puede extraerse nada de él, ni un céntimo de beneficio.

 ¿Es eso lo que llamáis «vivir»? Salir desde por la mañana a caza de la clientela. Perseguir y acosar al comprador serio. Saltar del Metro a un taxi, de un taxi a un autobús, de un autobús a un tranvía eléctrico, a menos que esto no sea en un río cenagoso. Hacer cincuenta visitas en su jornada. Gastar la saliva en ponderar su mercancía y desgañitarse depreciando la de los otros. Volver a casa por la noche, tarde, sobreexcitado, extenuado, inquieto, haciendo desgraciados a cuantos le rodean, vado de toda vida interior y de todo estimulo hada un mejor ser moral.

 ¿Es eso lo que llamáis «vivir»? Palidecer entre las cuatro paredes de una celda; sentir, prevenido, lo desconocido del porvenir que os separa de los que son vuestros y sentís vuestros, por lo menos, por el afecto o por la comunidad de riesgos. Experimentar, condenado, la sensación de que vuestra vida se os escapa y que ya no podéis hacer nada por determinarla. Y esto por espacio de meses y de años. No poder luchar ya. No ser más qué un número, un juguete, un andrajo, un objeto matriculado, vigilado, espiado y explotado. Todo esto mucho más allá de la equivalencia del delito cometido. ¿Es esto lo que llamáis «vivir»?

 Vestir una librea. Durante uno, dos o tres años repetir los gestos del matador de hombres. En plena flor de la juventud, en plena explosión de la virilidad, encerrarse en inmensos edificios, de donde no se sale y donde no se vuelve a entrar sino a hora fija. Consumir, pasearse, despertarse y hacer todo y nada, a hora fija. Todo esto para aprender a manejar los instrumentos que quitan la vida a desconocidos. Para prepararse a caer un día, herido por algún proyectil venido de leguas de distancia, proyectado también por manos. Entrenarse para perder o para hacer perecer. Triunfo y peón en manos de los Privilegiados, de los Poderosos, de los Monopolizadores y de los Acaparadores. Mientras que uno no es privilegiado, ni poderoso, ni poseedor de maldita la cosa. ¿Es a esto a lo que llamáis «vivir»?

No poder aprender, amar, aislarse ni deambular a su antojo. Tener que permanecer encerrado cuando luce el sol o cuando las flores de la pradera exhalan sus aromas. No poder trasladarse al Mediodía cuando el cierzo es glacial y cuando la nieve azota nuestras ventanas. Ó al Norte cuando el calor es tórrido y cuando la hierba arde en los campos. Ver ante sí, siempre y por todas partes, leyes, postes fronterizos, morales, convenciones, guardas campestres, jueces, fábricas, cárceles, cuarteles; hombres uniformados que protegen, mantienen o defienden un orden de cosas que entorpecen u obstaculizan la expansión del Individuo.

¿Es a esto a lo  que llamáis «vivir», oh enamorados de la «vida intensa», turiferarios del «progreso», poseedores a la rueda del carro de la «civilización»?

Yo llamo a esto vegetar, llamo a esto morir.

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Acerca del autor

Anarcoindividualista. Stirneano sui géneris. Socialista mutualista. Antiindustrialista, puesto que reniego de los grandes conglomerados industriales y urbanos. Vegetariano ético. Antiteísta.



8 Respuestas para ¿Es eso lo que llamáis «vivir»?

  1. janusz says:

    Inspirador texto de uno de los exponentes del anarquismo individualista. Tengo que decir por lo demás que todavía sigo sin entender cómo conciliar la defensa central del individualismo frente a la más lógica idea del apoyo mutuo en el marco de una sociedad anarquista. Entiendo la inclinación natural de los seres vivos hacia la meta del placer, pero me parece profundamente erróneo desarrollar toda una filosofía de vida centrada exclusivamente en este aspecto y poniendo cómo prioridad última las nociones de solidaridad, sacrificio o heroísmo, cualidades esenciales que mejor servirían de motor para revertir situaciones de injusticia social. En el fondo los anarquistas individualistas son unos nihilistas, es decir, espíritus débiles, pesimistas y conformistas.

  2. Muy buenas,

    Jamás pensé —y menos a la hora de subirlo— que este escrito tan aséptico en cuanto a teoría política se refiere pudiera dar origen a un debate. En todo caso, por interés en el asunto responderé.

    En primer lugar, en el individualismo no hay una idea de sociedad predeterminada, ni pretensión de imaginarla según unos reglámenes, sino que se acepta todo aquella en el que el individuo tiene una mayor capacidad de desenvolvimiento vital, es decir, toda aquella que le procura libertad para actuar; esto explica en gran parte que muchos individualistas confluyan con las tesis anarquistas sociales en ciertos momentos de su vida. El individualismo no es ni mucho menos, o así lo entiendo yo, un deseo de aislarse de la sociedad; éste más bien pretende establecer una dialéctica continua y descarnada entre el individuo y la sociedad, no otorgando parcela a ésta última para que socave su autonomía. Esto en el plano político.

    En segunda instancia, asocias indefectiblemente ''individualismo'' a ''hedonismo'', cometiendo un error, pues ahí tenemos a anarcoindividualistas como el francés Han Ryner, que preconizaba el estoicismo frente al hedonismo de sus contemporáneos. Todos sabemos la clara diferenciación entre lo estoico y lo epicúreo. Con ello creo que queda contestado una parte de tu argumento.

    Por último, me parece tremendamente reduccionista la afirmación que haces al final, contribuyendo sólo a echar pestes sobre lo que, entiendo a priori, desconoces. Cabría aclarar, no obstante, que el nihilismo en sí no es pesimista o conformista, ya que hay dos nihilismos —si es que se puede hablar de nihilismo propiamente y, por tanto, de una diferenciación en su seno—: uno ''pasivo'', que sí estaría asociado al pesimismo existencial de Schopenhauer, entre otras formas, y otro ''activo'' que sería el que está asociado, a grandes rasgos, al vitalismo nietzscheano. Y, como sabrás, el vitalismo poco tiene que ver con el conformismo o el pesimismo.

    Respecto a lo de ''espíritus débiles'' (me gustaría puntualizar esta calificación a parte), pues sí, admito tal afirmación, pero lo hago porque considero que todo humano es de alma débil y quebradiza, a diferencia de que unos se buscan metas abstractas e irreales como puro instinto de conservación, mientras que otros lo aceptan con más o menos suerte. Ya decía Dagerman que nuestra necesidad de consuelo es insaciable; unos se consuelan con la idea del Todo y otros con la idea de la Nada. Particularmente me decanto por la Nada.

    Siento haberme extendido tanto, pero había mucho por puntualizar.

    Un saludo.

    • janusz says:

      Sobre lo expresado en tu primer punto bien pueden deducirse las limitaciones y escasa altura de miras de la concepción individualista, lo que en mi opinión termina asemejándose más a un manual de autoayuda que a otra cosa. Admites que "gran parte de muchos individualistas confluyen con las tesis anarquistas sociales EN CIERTOS MOMENTOS DE SU VIDA." Habría que añadir que sólo CUANDO LES CONVIENE O LES APETECE; que nadie espere que sea por elevados principios éticos.

      Sobre el segundo punto, quiero aclarar que si asocié individualismo con hedonismo es precisamente porque Emile Armand propungnó un individualismo hedonista, y aunque puedan haber otros anarcoindividualistas que defiendan un individualismo estoico como el que mencionas, esa no es la generalidad. En todo caso, tiene todo su sentido lógico que el individualista sea asociado no sólo con el hedonismo, sino también como sabes con el egoísmo.

      En el tercer punto me explicas vanamente la distinción que yo ya conocía entre nihilismo activo y pasivo. No obstante la interpretación que hago del individualista caracterizado como nihilista debe entenderse en el sentido más elemental, es decir, como rechazo o negación del sentido de la vida, lo que encaja sin problemas en las dos concepciones del término.

      Y en tu último punto terminas dándome la razón al admitir decantarte con la Nada. La consideración que haces de las metas irreales o abstractas que defienden algunos/as es un juicio subjetivo que carece de valor. Deberías entender, aunque pueda parecerte enormemente extraño, que hay quien piensa que las graves condiciones del mundo actual pueden
      revertirse y mejorarse NO a un nivel de perfección absoluta (¿existe la perfección?), pero sí desde luego a estadios superiores de existencia.

      • Muy buenas,

        Antes de aventurarte a denostar al anarcoindividualismo y, por tanto, a los que así se sienten, con califacativos como 'escasa altura de miras' o carencia de principios y valores éticos, te recomendaría nuevamente leer más sobre éste. Una buena lectura para quitarte prejuicios sería 'El individualismo social', del anarcoindividualista francés Charles-Auguste Bontemps. El individualismo, por antomasia, no es una doctrina ni una ideología propiamente dicha, por lo que tus intentos de enmarcarla son vacuos para cualquiera que haya leído un poco acerca el tema. Por otra lado, tomas lo 'social' como púlpito de análisis, de tal forma que todo lo que es cauto con éste pasa a ser sistemáticamente algo malo o de bajos principios éticos, según tus términos. Bien, yo eso me lo haría mirar: está muy cerca del cerrilismo ideológico.

        Como digo, no hay ninguna Biblia en el anarcoindividualismo; hay tantas vertientes como formas de interpretar el mundo existen. Y eso es lo hermoso. Ni es netamente estoico ni hedonista, ni es netamente ateo ni teísta, ni violento ni pacífico, etcétera. El anarcoindividualismo sólo es abarcable en cada individualista, sino estaríamos cayendo en el mismo error una y otra vez.

        En tercer lugar, yo sí le niego sentido a la existencia, pero otros anarcoindividualistas no, más bien lo contrario, la afirman con vehemencia. Ejemplos los hay a decenas. Y exacto, es un juicio valorativo subjetivo carente de valor excepto para el único vector valorativo existente: uno mismo; como el tuyo, no falte decirlo.

        Para terminar, no existe visión humana capaz de aprehender la realidad. Todas las doctrinas tienen fugas y fallas por doquiera. Dejando esto de lado, todavía no he leído a ningún anarcoindividualista que diga 'vive solo, la sociedad no te afecta, pásatela por el forro'. De hecho, el concepto 'social' existe, sólo hay, reitero, que ver tanto la praxis anarcoindividualista como su teoría con más detenimiento, quitándose prejuicios.

        Un saludo.

        • janusz says:

          Aunque insistas en que hay diversas corrientes como casi sugiriendo que nadie que no sea un experto como tú puede emitir opiniones o juicios de valor concluyentes, yo sí creo que se pueden definir una serie de rasgos comunes que pueden permitir a priori mantener un posicionamiento firme. Echando mano de la biblioteca más accesible en la red, la wikipedia, ésta establece tres puntos comunes dentro del anarcoindividualismo:

          1. La elevación del individuo sobre toda clase de construcción o realidad social y exterior, tal como la moralidad, la ideología, las costumbres, la religión, la metafísica, las ideas o la voluntad de otros.

          2. El rechazo y las reservas hacia la idea de revolución, a la que a veces consideran como un levantamiento de las masas que podrían acarrear nuevos gobiernos. En cambio, favorecen un método gradualista y evolutivo para alcanzar la anarquía mediante experiencias y experimentos alternativos que podrían ser aplicados en el presente. Esto también porque no se ve como deseable para los individuos el hecho de tener que esperar por la revolución para comenzar a experimentar alternativas que están por fuera del sistema actual.

          3. El punto de vista de que las relaciones con otras personas o cosas solo pueden ser libremente contratadas, en propio interés y puede ser tanto transitorias y sin compromisos como se desee. La experiencia y la búsqueda individual son exaltadas.

          Por otro lado se señala que «a diferencia del anarquismo comunista, el anarquismo individualista nunca fue un movimiento social, siendo más bien un fenómeno filosófico/literario. El anarquismo filosófico, es decir, el que no aboga por una revolución para eliminar al estado, "es un especial componente del individualismo anarquista.»

          También se apuntan algunas de las críticas realizadas por otros anarquistas con los que concuerdo, como por ejemplo Malatesta, el cual argumentaba que «tan solo con eliminar el gobierno no basta porque si no se eliminan también las contradicciones y los antagonismos preexistentes que le dieron origen, el Estado se reproduciría otra vez».

          Otro rasgo que se indica en su definición y que yo remarqué en uno de mis mensajes es «que priorizan al individuo sobre toda clase de determinantes externos, sean grupos, sociedad, tradiciones y sistemas ideológicos».

          Me apunto la lectura que me recomiendas, y te agradezco sinceramente tu contestación, aunque intuya un ligero tono de superioridad intelectual que no me gusta mucho. Yo por mi parte te aseguro que si estuviera totalmente exento de dudas en estos temas ni me molestaría en escribir o leer en esta página.

          • Muy buenas,

            Ni soy un experto ni me doy ínfulas de superioridad intelectual, mas en una conversación tiendo a adecuar mi respeto hacia las opiniones vertidas por el contrario en función al respeto que éste muestra hacia lo que yo pienso o digo. Quizá por ese individualismo, no esperes que responda con cordialidad después de ciertas cosas dichas.

            En ningún momento he negado que se preconice al individuo por encima de cualquier cosa y, por tanto, y como consecuencia indefectible de tal asunción, se tengan reticiencias o se niegue directamente el valor de la masa abstracta y todas sus vicisitudes. El problema viene cuando se sale de este supuesto para etiquetar al anarcoindividualismo de 'hedonista', 'falto de principios éticos', 'nihilista', 'pesimista' o, en muchos casos y por desgracia, de 'asocial'. Es decir, más allá de su cosmovisión individual de la realidad es imposible bosquejar una moral, pues este mismo hecho iría en contra de las raíces anarcoindividualistas. Todo surge de ti, eres único, a partir de ahí las posibilidades de desarrollo autónomo son infinitas.

            No creo que el anarcoindividualismo dé lugar a ninguna forma de autoridad, al igual que no creo que lo haga cierta forma de socialismo; pero bueno, esto ya son elucubraciones futuribles que, sinceramente, tengo poco interés en debatir.

            No tengo mucho más que añadir, creo que ha quedado claro mi posición, por lo que, por lo menos en lo que a mí se refiere, doy por zanjada la cuestión.

            Un saludo.

  3. janusz says:

    Quería recalcar por otro lado que no todo lo propugnado por los autores anarcoindividualistas es inválido, por supuesto. Este excelente texto de Emile Armand es muy inspirador como dije, y seguro que muchos otros pueden ser aprovechados también por los que no compartimos totalmente sus puntos centrales. Podría estar de acuerdo por ejemplo con eso que señalas en tu ficha de presentación de que "no hay liberación social sin liberación individual". Pero para mí las tesis anarcoindividualistas son incompletas porque se centran prioritariamente en el individuo y no tanto en el mejoramiento de la sociedad, pasando por alto que el tipo de sociedad existente también afecta directa e indirectamente a la calidad del individuo. Los individualistas tienden a minusvalorar los efectos externos, y esta me parece que es una de sus deficiencias teóricas.

  4. Y luego nos contentamos con "caramelos" del Estado del bienestar, si es que...

    Precioso escrito. Salud.

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