Opinión

Publicado el 22 de octubre de 2012 por Colaboraciones

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Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro de Pestaña

Por Grupo Bandera Negra, adherido a la FIJL

Respuesta al texto Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro de Durruti de Nemo/Yeray

Nuestro Grupo, tras la lectura del texto del compañero, no pudo en su día evitar la necesidad de elaborar una respuesta crítica con el citado artículo. Al final no lo publicamos en ningún sitio por ninguna razón en especial. Sin embargo, algunas cosas dichas en el texto del compañero merecían una respuesta, dada las alusiones a nuestra Organización Juvenil y en general otra serie de aspectos. Tras revisarlo, corregirlo y actualizar algunas cosas, nos animamos a publicarlo, siempre buscando el debate entre las partes, con el fin de fortalecer la formación ideológica de los lectores fundamentada en el intercambio de ideas entre anarquistas. Vamos a ello.

En primer lugar, manifestar que nada más leer el primer párrafo el artículo nos transmitió cierta desconfianza. Desconfianza, basada en comparar la necesidad de revisar ciertas actitudes del anarquismo ibérico con el regeneracionismo burgués de principios de Siglo XX. Ejemplificar la propuesta a transmitir con la misma fórmula aplicada al movimiento anarquista y al contexto actual supone necesariamente aceptar la lógica burguesa de Joaquín Costa, acérrimo enemigo de todo lo que tenga que ver con lo libertario.

A pesar de todo, hemos decidido emplear el mismo título con un pequeño cambio, para hacer referencia al artículo al que pretendemos dar respuesta. Bien, ya metiéndonos en materia, en el primer párrafo del que se habla de las distintas ramas del movimiento libertario y de su poderío en los años treinta, observamos una importante omisión en la tarea de estas organizaciones, en concreto a las FIJL y a la FAI. Aparte del lógico trabajo que a las organizaciones específicas anarquistas les corresponde, que es la difusión del anarquismo a la sociedad y la autoformación de sus integrantes, estas organizaciones tenían otra labor, no menos importante. Hablamos del combate de la influencia reformista y/o marxista en el seno del Movimiento Libertario. Y no estamos hablando de un combate a través de erigirse como vanguardia o controlando las asambleas de la central anarcosindicalista, tal y como los historiadores burgueses o reformistas se empeñan en afirmar. Nos referimos a un combate basado en el ejemplo de integridad y coherencia que los miembros de las organizaciones específicas resultaban para el resto de los compañeros, a la par, de una inmensa obra de difusión anarquista en los ateneos y sindicatos. La FIJL además, desarrollaba un importante papel en la autoformación anarquista entre sus jóvenes miembros, haciendo del aprendizaje en la juventud una tarea colectiva.

En los primeros 30 años del siglo XX, dentro del movimiento libertario se dieron diversas tendencias, que habitualmente chocaban entre sí. Los “posibilistas”, “reformistas” o “sindicalistas” frente a los “anarquistas” o “faistas” (a pesar de que una amplia mayoría de ellos no eran miembros de la FAI). A grandes rasgos, la lucha de las tendencias se centralizaba en la CNT. Unos defendían que esta debía de centrarse en lo meramente sindical, integrarse en los mecanismos del sistema (especialmente durante la República) y en una colaboración con el resto de fuerzas izquierdistas, haciendo de la idea de la revolución una aspiración filosófica y secundaria. Dentro de esta tendencia incluimos a importantes figuras, firmantes del famoso y conocido manifiesto de los 30 con Pestaña a la cabeza. Los otros, consideraban que la lucha sindical era un medio mediante el cual la clase obrera debía fortalecerse a través de la lucha y la acción directa  y su principal objetivo era la culminación de una revolución social libertaria que acabara con el régimen estatal-capistalista.

El tiempo puso a cada uno en su lugar. Angel Pestaña, máximo representante de la facción “posibilista” o “sindicalista” acabó por romper definitivamente con el anarquismo, y formó un partido político, el Partido Sindicalista. Muchos otros firmantes del manifiesto de los 30 fueron importantes actores en la labor contrarrevolucionaria del año 37 realizada por el Gobierno de unidad popular y los distintos comités de las organizaciones libertarias.

Las organizaciones específicas y el resto de anarquistas fueron derrotadas no en el año 39, tal y como dice el texto al que contestamos, sino en el año 37 con la contrarrevolución, fruto del abandono de los postulados anarquistas de importantes miembros del ML y la consiguiente represión a los elementos revolucionarios. La FAI fue copada por aspirantes a políticos y la FIJL, tras resistir a un intento burocratización interna, sufrió la represión y el asesinato de muchos de sus miembros a manos de los estalinistas. El colaboracionismo y la entrada en el Gobierno republicano supusieron la derrota del anarquismo y de la revolución social. El fascismo triunfante solo fue la puntilla.

El texto del compañero Yeray no menciona la etapa del exilio y la clandestinidad, para nada exenta de choques de tendencias y otras turbulencias internas en el seno del ML y pasa de puntillas por la reestructuración de las organizaciones libertarias tras el cambio de régimen. Nos parece un análisis simplista afirmar que, «con todo, sobrevivimos al franquismo. La CNT daba en el 77 un mitin en Montjuic al que acudieron varios centenares de miles de personas. Tras ello, el desastre, la fragmentación y el desmoronamiento del movimiento libertario», en un texto que pretende analizar las causas de la debilidad del movimiento libertario en la actualidad y los errores cometidos en las últimas décadas.

Convendría señalar, y ahondar en las causas de por qué un ML que parecía resurgir de sus cenizas acabó estrellándose. No vamos a profundizar demasiado en el asunto, pues a nuestro texto no le corresponde. Pero desde luego convendría preguntarse por qué bajo excusas de “actualizar el anarquismo a los tiempos que corren” o “poner los pies en la tierra”(i) una minoría pretendió institucionalizar el Movimiento Libertario, haciéndole partícipe en los mecanismos de integración del sistema (elecciones sindicales, subvenciones…) vuelven a resurgir, nuevamente, en el seno del Movimiento Libertario. Lo dejamos para reflexiones futuras.
Pasamos a continuación, a responder desde nuestro punto de vista, las tres cuestiones que el texto de Yeray aborda:

Escuela

Es cierto lo que comenta el compañero sobre la falta de formación en aspectos básicos del anarquismo entre la militancia del ML, en su más amplio espectro -nos referimos a todo el conjunto de los anarquistas del Estado español más allá de las tres ramas “clásicas” del ML-.
La coherencia entre medios y fines, principal rasgo de la honestidad que ha caracterizado a los anarquistas en el transcurrir de los siglos parece ser tratado ahora como “losa ideológica”. Nos sorprende ver a compañeros que rebajan su discurso, lo adaptan a términos asumibles por la “inculta plebe” y actúan como auténticos políticos. ¿Se debe a esto a falta de formación? ¿Es un desconocimiento que la ideología anarquista no es un disfraz con el que vestirse, sino una realidad aquí y ahora, una ideología pragmática que encuentra su sentido en la inmediata puesta en práctica de sus postulados «Horizontalidad, antiautoristarismo, integridad, antidelegacionismo, antiparlamentarismo, humildad, coherencia»?

Por otro lado, las cuestiones organizativas son las que creemos que más falta y urgencia le hacen al movimiento libertario. Seguimos enfrascados en debates repetitivos en torno al modelo organizativo. Un concepto tan básico como el federalismo, por ejemplo, es en muchas ocasiones completamente desconocido o malinterpretado. Es muy difícil crear así un tejido asociativo fuerte que trascienda de meros contactos informales, con el cual plantear una alternativa seria y fuerte al actual régimen de barbarie. Los proyectos crecen y se desmoronan por doquier, quedando poco o nada de esa experiencia colectiva.

Desde luego, una buena formación en aspectos básicos del anarquismo y su puesta en marcha es necesaria (como decimos, no valen NADA si no son ejecutados desde ya, careciendo de todo sentido). Un buen repaso a los “clásicos” no estaría de más, siempre partiendo de la base, de que los “clásicos” no son gurús a los cuales adorar, sino compañeros que gracias a su capacidad sintética, lograban plasmar en papel diversos aspectos de una ideología como la anarquista emanada de la acción de las masas populares. Igual de importante vemos, la necesidad de formación con respecto a la historia del movimiento anarquista. Los aciertos y errores del pasado de nuestro movimiento deben servirnos como referencia para la construcción de un proyecto de transformación social que no vuelva a tropezar dos veces con la misma piedra.

En cualquier caso, lo que urge, además de conocerlas, es darle vida a las ideas-fuerza anarquistas. Ponerlas en práctica ya y ahora y dejar de preocuparse tanto por las “modas” de los movimientos sociales y estar al arrastre de los vaivenes del batiburrillo de sopas de letras de organizaciones marxistas y/o ciudadanistas.

Con respecto a las críticas que el compañero realiza hacia autores como Rodrigo Mora, no vamos a ahondar, ni en sus facetas criticables ni en sus aspectos positivos. Pero desde luego convendría preguntarse, por qué escritores no anarquistas, como Félix Rodrigo Mora, tienen que ser en la actualidad autores que resalten la importancia de la ética en el movimiento revolucionario.

Sin embargo, sí tenemos un pero a este apartado del artículo del compañero. Es falso que en los últimos 30 años el ML no haya pretendido realizar trabajo de formación a sus militantes. Han existido (y existen) diversos proyectos como centros sociales, ateneos y organizaciones que pretendieron ofrecer espacios de formación colectiva y recíproca. Que los proyectos no lograrán tener la repercusión que deseaban no significa que no se hayan dado.

Sin despreciar los muchos proyectos que hubo, mencionaremos brevemente un proyecto que tuvo mucho que ver con la juventud: la FIJL de los años 90 y principios de la década del 2000. Las juventudes de estos años lograron formalizar un proyecto de formación conjunta para cientos de jóvenes anarquistas, logrando alcanzar un nivel de formación que por el contacto mantenido por nuestra parte con antiguos miembros de las “julis” y la lectura de sus materiales, fue bastante más que satisfactorio. En como acabó, y en que derivó aquello (al igual que tantos otros proyectos) no corresponde a este artículo, que ya se está alargando demasiado. Pero desde luego, convendría profundizar en la interesante historia de estos viejos compañeros y encontraremos una jugosa fuente formativa que ayudaría a entender ciertas cuestiones actuales.

Despensa

Del primer párrafo de este apartado no tenemos nada que objetar. Es a partir de entonces cuando el artículo empieza a decir una serie de, a nuestro entender, despropósitos.

En referencia a las organizaciones del ML y su reconstrucción, el compañero comenta: cometieron un error que, considero, las ha condenado. Y es que el anarquismo español, tras perder a sus bases, quedando solo sus elementos más comprometidos. Intentó reconstruirse desde arria hacia abajo, al contrario de cómo corresponde al federalismo anarquista. ¿Cómo puede reconstruirse una organización anarquista sin estructura jerárquica ni vertical desde arriba? El federalismo anarquista tiene la característica de ser especialmente sencillo y necesitar de pocas complicaciones: un pacto asociativo e individuos interesados en aceptarlo libremente. Así se reconstruyeron en los 70 las organizaciones libertarias y así se reconstruyó el proyecto de las Juventudes hará unos años. Varios grupos de jóvenes sintieron la necesidad de realizar acción propagandística específica anarquista, y decidieron dotarse de las herramientas de acción y de crecimiento que una estructura federalista les podía otorgar. ¿Cómo puede haber rastro de verticalidad en este proceso?
El entramado de una organización federalista anarquista crece acorde sus miembros sienten la necesidad, bien por utilidad o funcionalidad, o bien porque debido al crecimiento, necesitan aumentar su estructura. ¿Es esto una forma organizativa compleja? ¿Es complejo el que varios grupos se junten y decidan dotarse de un pacto asociativo y crear una organización fuerte, que permita ser un referente del anarquismo a la sociedad? Animamos al compañero a indagar sobre cómo nos organizamos federalmente como FIJL, y si esto supone una estructura compleja, kafkiana, enredosa o burocrática.

Dice el compañero que es necesario crear “escuela”. Eso hacemos con nuestra organización, manteniendo contacto que genera debate, que genera a su vez formación, de la que se desprende una acción anarquista en las calles coordinada a nivel estatal, con un referente claro a ojos de la juventud y de la clase trabajadora en general. Crear Organización es necesario para el ML como espacio de formación y almacenamiento de experiencias colectivas de lucha anarquista. El federalismo anarquista es por tanto válido para bases multitudinarias o para un puñado de individuos conscientes. El federalismo anarquista es poner en práctica, aquí y ahora, como decíamos anteriormente, las ideas anarquistas, ponerlas en acción. No vamos a esperar a ser “masas”, lo haremos con las fuerzas que contemos, sean muchas o pocas.

¿Que hay Sindicatos de CNT mantenidos por grupos de la FIJA (ahora FIJL), de la FAI o por otros anarquistas?(ii) Pues eso no lo sabemos, porque somos el Grupo Bandera Negra de la FIJL y no corresponde a nosotros confirmar o desmentir tales afirmaciones. Lo que sí preguntamos es qué hay de extraño, que en una sociedad desmovilizada, sean los compañeros comprometidos ideológicamente los que mantengan los locales de CNT abiertos para los trabajadores, impregnen las calles de su ciudad de propaganda, y tengan un nivel militante que ya quisieran otros organizaciones con subvenciones y liberados. ¿Insinúa acaso el compañero que los anarquistas no queremos crecer en nivel de militancia? ¿O es que el compañero valora más tener 200 afiliados que utilicen el Sindicato como una gestora de servicios, pero luego a la hora de militar se sean apenas 10 personas? CCOO y UGT convocan a centenares de miles y sus sedes atienden a centenares de trabajadores diariamente. ¿Eso es a lo qué aspira el compañero?

Nosotros apostamos por un crecimiento real, con unas bases fuertes ideológicas, desde las cuales crecer con el trabajo constante en el día a día. Bases fuertes para evitar crear un gigante con pies de barro, que acabe derrumbándose como aconteció en la etapa de la transición.
Los conflictos en el movimiento libertario no lo originan sus estructuras (al menos no exclusivamente), sino la lucha ideológica entre distintas tendencias. Esto en sí mismo no es malo, el problema reside cuando esta lucha torna en corruptelas y se acaba convirtiendo en un esperpéntico juego de política al más puro estilo del parlamentarismo burgués. Y que quede claro que no solo nos referimos al ML “clásico” sino que esta crítica es extensible a ciertas actitudes del movimiento anarquista en tierras ibéricas(iii).

Abrir las puertas al futuro suena muy bien. Pero no nos parece un argumento bien construido. ¿Qué concepción de futuro tiene el compañero? ¿Aceptar subvenciones del Estado? ¿Salir a la calle conjuntamente con partidos políticos que solo quieren rédito electoral? ¿Renunciar a la ética y la coherencia entre fines y medios como siempre ha propugnado el anarquismo? ¿Vestir como los modelos de la tele para ser más cool?

Siete llaves al sepulcro de Pestaña

Si el compañero ve necesario “cerrar el sepulcro” de Buenaventura Durruti, por nosotros encantados. Estamos hartos de que muchos miembros del Movimiento Libertario hagan bandera y proselitismo de tiempos y revoluciones pasadas y, ahora, su acción revolucionaria se queda en los butacones de los locales. Hartos estamos de ver como nuestro pasado y nuestros muertos son utilizados y recuperados por anarco-burócratas y/o el propio sistema y sus lacayos (sindicatos, partidos políticos marxistoides o incluso, ¡Jueces!).

Ahora bien, puestos a sellar ataúdes, cerrémoslos todos. Empezando por aquellos que pretenden hacer del anarquismo un movimiento izquierdista, integrado en las estructuras del sistema (o en la ideología del sistema). Si el Pestañismo y el manifiesto de los 30 fue una reacción a la radicalización del movimiento libertario y de sus bases, es hora de que lo enterremos de una vez por todas. Paremos el vacío de contenido ideológico de nuestras luchas. Desterremos de una vez por todas al posibilismo que causó la derrota de la revolución social en el pasado y que ha amenazado con anular el anarquismo como idea revolucionaria. Acabemos con los mitos de la ortodoxia y el reformismo.

Nosotros, como jóvenes anarquistas, no queremos un anarquismo que para dejar de ser “marginal”, renuncie a sus principios y praxis revolucionaria. No queremos un movimiento libertario que sea más de lo mismo. Estamos hartos de oír hablar de acción directa y comprobar como esta se relega acudir a abogados, pleitos y la justicia burguesa en definitiva. Estamos hartos de oír hablar de antiparlamentarismo e ir de la mano de partidos y sindicatos electoralistas. Estamos hartos de oír hablar revolución y encontrarnos que esta ha quedado relegada a una exposición realizada en los salones del espectáculo cultural burgués. Estamos hartos de escuchar a compañeros que hablan de llegar a la gente y de la propaganda como si la concienciación ideológica fuera un producto más de la sociedad de consumo, al que llegar a través de la manipulación, más propio de la publicidad destinada al pasivo consumidor que la propaganda anarquista destinada a individuos con las mismas capacidades humanas que nosotros.

Estamos hartos también,  en tanto jóvenes, de aguantar la tutela de supuestos “compañeros” veteranos en la lucha. Nos asquea el adultismo y el paternalismo que muchos anarquistas, antiautoritarios declarados, estilan con aquellos que somos más jóvenes. El autoritarismo sale a luz de muchas y diversas formas, y a veces somos incapaces de verlo en nosotros mismos.

Estamos hartos de que los principios anarquistas no sean más que puro espectáculo con el que dotarse de un aura de radicalidad vacía de todo contenido real, anulando toda puesta en práctica de los mismos. Porque para nosotros, eso es la muerte del anarquismo. Porque no hay situación, ni momento histórico, ni “crisis” que hagan de la puesta en práctica de los principios anarquistas una tarea secundaria. Nuestra ética, como anarquistas, hace que la mejor propagación del ideal anarquista sea un funcionamiento lo más acorde posible con el mismo.

Es cierto, estamos derrotados y en el suelo. Es hora de hacer autocrítica. Es hora de que, como jóvenes o como no tan jóvenes, nos formemos para luchar contra toda forma de autoridad venga de donde venga. Desterremos la política y la corruptela de nuestras organizaciones. Construyamos un Movimiento Libertario fuerte en sus bases ideológicas, que se convierta en una auténtica amenaza real para el desorden capitalista. Pongamos en práctica los principios anarquistas, y empecemos a dar vida desde el ahora a la sociedad del mañana.

Grupo Bandera Negra, adherido a la FIJL

Notas:

(i) «No pienso aceptar un sindicalismo a tres, CCOO, UGT y CNT, sino un sindicalismo a dos, UGT y CNT, pero para eso, la CNT, debe poner los pies en la tierra y aceptar las elecciones sindicales» Alfonso Guerra (vicepresidente del gobierno 1982-1991) en reunión con José Bondía (Secretario General de CNT-AIT 1979-1983). Este último, unos días antes de la resolución del VI Congreso de CNT-AIT en 1983 con respecto a las elecciones sindicales, suelta un bulo-comunicado a los medios de comunicación afirmando que CNT aceptaba las elecciones sindicales. Bondía acabaría recompensado por su “labor” con distintos cargos oficiales.

(ii) Esperamos que el compañero haya comprobado estas afirmaciones con sus propios ojos y no sea algo de “me lo dijo no sé quién”

(iii) No queremos decir con esto que en todo el ML se den estas repudiables actitudes, claro está.

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10 Respuestas para Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro de Pestaña

  1. Nemo Nemo says:

    Contestaré próximamente.

  2. jcl says:

    La verdad es que se agradece, y mucho, un debate en estos términos, con tanta profundidad, honestidad y hondura.

  3. Grupo Bandera Negra says:

    Hay un par de cuestiones del texto que merecen ser pulidas. No hemos mencionado la labor de Mujeres Libres, ni en sus aspectos positivos, ni en los negativos. Eso por un lado. Por otro, habría que decir alguna cosilla más sobre el personaje de Félix Rodrigo Mora.

  4. Octavio Alberola says:

    Totalmente de acuerdo con vosotros en que "la práctica de los principios anarquistas" no debe ser "una tarea secundaria" y en que la mejor manera de propagar el ideal anarquista es "un funcionamiento lo más acorde posible con el mismo". Es decir: funcionando de manera horizontal y no siendo sectarios ni dogmáticos; pues los principios anarquistas se basan en el rechazo de la autoridad y en el respeto de la libertad de todos. Principios que nos permiten adoptar posiciones consecuentes frente a todas las formas de la dominación y de la explotación. Lo que significa el rechazo radical del Orden autoritario capitalista vigente.
    De cuerdo también en la necesidad de "hacer autocrítica"; pues ella es necesaria en todo momento para corregir errores y potenciar nuestras acciones. Ahora bien, yo no creo que estemos "derrotados y en el suelo". Me parece que, al contrario, en ninguna otra etapa de la historia los "principios anarquistas" (rechazo de la autoridad y deseo de autonomía) han estado tan presentes en el imaginario colectivo como lo están hoy. Sí, compañeros, jamás las consignas anarquistas ("ni dirigentes ni dirigidos", "nadie nos representa", "decidimos todos", etc.) habían sido coreadas por multitudes de jóvenes en las calles de tantas ciudades del mundo. Inclusive los "slogan" reformistas ("gestión democrática", "democracia participativa", "soberanía popular", etc.) intentan recuperar esta creciente concientización libertaria entre las masas explotadas y oprimidas. Claro que esto no significa que esas ansias de libertad, pese a ser manifestadas de manera tan decidida, sean suficientes para cambiar de manera radical el curso de la sociedad autoritaria capitalista. Por supuesto no se ha "triunfado"; pero, la realidad, la verdad es que tampoco estamos "derrotados" y que la lucha continúa... De ahí la necesidad de ser conscientes de ello y de tratar de estar a la altura del reto que hoy nos plantea esa lucha; pues, efectivamente, estar a la altura de tal reto es acabar "con los mitos de la ortodoxia y el reformismo" y no crear nuevos mitos ni quedarnos en la retórica de los principios. Sea para no volver a caer en la ilusión de cambiar el mundo simplemente pronunciando la palabra revolución o de creernos ser consecuentes porque no paramos de invocar los principios. No olvidar que la consecuencia debe ser ratificada por los hechos.
    Fraternalmente

    • Serán says:

      Estamos derrotados y en el suelo en tanto en cuanto, por ejemplo y yéndome a la situación que tú planteas, como libertarios y antiautoritarios hemos sido incapaces de tener un influencia y una presencia real en todo ese movimiento de gente que de pronto un día se puso a gritar en la calle 'No nos representan', y a montar asambleas.
      Como libertarios no hemos sabido ni sabemos estar, y lo que considero que necesitan esos movimientos y fenómenos sociales son un contenido ideológico, o cuanto menos un contenido de planteamientos radicales, revolucionarios, antiautoritarios.
      Estamos derrotados y en el suelo, puesto que esos movimientos que menciones son en realidad ajenos al movimiento libertario, y no creo que pasado el tiempo, se recuerden como movimientos relacionados con lo libertario, sino sencillamente con el ciudadanismo y el servilismo de esclavos que estaban hartos pero que no se plantearon unirse y matar al "amo".
      Por lo tanto, creo un error idealizar dichos movimientos, ni mucho menos utilizarlos para hacernos creer que como anarquistas hoy día estamos muy vivos, o algo vivos, o vivos, entre la gente.

      Es necesario que nos levantemos del suelo, es necesario seguir construyendo día a día una lucha anarquista, y es necesario seguir tratando de encontrar los fallos, las taras, los errores -propios- y depurarlos.
      Y para empezar a hacer eso, debemos ser honestxs con nosotrxs mismxs.

      En cuanto al texto, me ha gustado bastante.

  5. Octavio Alberola says:

    Hola Serán:
    Pues sí, claro que "debemos ser honestos connosotrxs mismxs". Pero, reconoceras Serán, que serlo no es necesariamente estar de acuerdo con tu interpretación de la "derrota" o la "victoria". Si para ti la "victoria" llegará cuando las calles estén llenas de banderas rojinegras y todo el mundo grite Viva la anarquía, comprendo que te sientas derrotado al no ver realizada tal ilusión... Yo no me siento derrotado porque nunca pensé que la "victoria" del anarquismo consistiera en eso. Demasiado se ha visto en la historia calles y países llenos de banderas rojas y gritando Viva el Comunismo para comprender lo que realmente había detrás de esas banderas y esos gritos.
    Comprende, Serán, que para mi y creo que muchxs más, el anarquismo, la anarquía no es ni una iglesia ni un partido que busque "triunfar" de esa manera. Lo que nos interesa es que el deseo de libertad, de no confiar en dirigentes y decidir por si mismo se extienda en la sociedad. Y eso, aunque tú no lo veas, es lo que se ha ido produciendo. De más en más somos más en el mundo lxs que tenemos esa consciencia antiautoritaria, libertaria. Eso es tan vidente que hasta todxs lxs que aspiran a mandar se ven obligados a hablar de "democracia" y agregarle, además, el adjetivo "participativa".
    No,Serán, el anarquismo no es una ideología autoritaria, es una actitud ética que implica el rechazo de toda forma de autoridad, para que todxs puedan ser libres. Y eso comienza desde que alguien se rebeló contra una orden que no compartía, y siguió desarrollándose a lo largo del proceso de humanización de nuestra especie. La historia es esta lucha, ese obstinado caminar de la utopia para llegar a la plenitud humana en la libertad. Y eso pasa por la conciencia. De ahí que lxs anarquistas hayan dado siempre tanta importancia a la propaganda. Y ahora, Serván, lo importante es que no es tanto nuestra propaganda como la evidencia de la negatividad del sistema autoritario (capitalismo privado o capitalismo de Estado) y de las ideologías (religiones) autoritarias (aunque no pretendan serlo) la que ha producido esa toma de conciencia en MILLONES de gentes por el mundo. Supongo que también para ti lo importante es que esta conciencia libertaria siga progresando en el seno de la sociedad humana y no el que se llame anarquista o enarbole una banderita rojinegra. El que la conciencia de no querer ser mandado y de no querer mandar exista y se manifieste. Y esta conscienciación está en marcha hoy más allá de nuestros círculos gracias a muchos factores que antes no existían o estaban poco presentes en el funcionamiento de las sociedades humanas. Pero gracias también al esfuerzo de cuantxs no han dudado un momento de seguir testimoniando, de su deseo-voluntad de ser cada vez más libres, luchando contra el autoritarismo.
    Como puedes ver no se trata de "idealizar" esos movimientos, que se han producido por la existencia del progreso de la conciencia libertaria, sino de verlos como manifestaciones del proceso de consciencización en marcha. Y de tratar, claro está, de afirmar en su seno lo más posible tal conciencia. Sabiendo no exigir de ellos lo que no somos capaces de hacer nosotros. De ahí que el participar en tales "movimientos" no deba significar dejar de hacerlo en los nuestros más específicos.
    Salud Serván.
    Y por lo del libro..., ya leído, espero que su lectura te sea provechosa para comprender mejor aquellos acontecimientos. Con su autor, amigo, mantuve ya un debate en la web kaos; pues, como buen troszkista, todavía sigue enganchando en la necesidad de un Estado.

    • Serán says:

      Hola, Octavio

      Estoy de acuerdo contigo en todo lo que has expresado en cuanto que el anarquismo no es un partido, ni siquiera una ideología que tenga que estar de manera expresa y explícita en los individuos, en la gente, sino que es mucho más importante el sentimiento en sí de negación de la autoridad, de los dirigentes, de la dominación. Estoy totalmente de acuerdo, eso es lo esencial, y no el saberse de cabo a rabo "los clásicos" (o no "clásicos") y tener empapelada la habitación de rojinegro.
      La cuestión es que no considero que exista ese sentimiento en las manifestaciones y expresiones populares que se han dado -y en cierta medida se siguen dando- "en la calle". Espero estar confundido, espero que realmente tu análisis sea el certero, pero he estado ahí afuera, y no lo creo, he notado desgana, descontento, "indignación", a veces incluso rabia, pero también había una cosa: la mentalidad ciudadano, es decir, la mentalidad servil, la que da por hecho que él está abajo y otros están arriba, y que le provoca odiar mucho "a los de arriba", pero no lleva a cuestionar ese "arriba", al contrario, a pesar de ese odio, se les sigue exigiendo a "esos de arriba", se les sigue pidiendo, solicitando, reclamando, pero no se les niega.

      Quizá ese es el primer paso. No lo sé. Espero que lo sea. Quizá sea el comienzo de algo científico, de algo que per se evolucionará a lo que aún hoy -en mi opinión y mi visión personal- no existe, esto es, lo que ya he dicho: la negación de esa mentalidad ciudadana, la negación del "arriba" para enfangarse uno mismo abajo, con los de abajo, con los suyos, con sus iguales.

      Por eso creo necesario que como anarquistas, estemos y sepamos estar en la calle, aportando y mostrando "nuestras" ideas, "nuestros" planteamientos, no como algo religioso a seguir, en absoluto, no hay nada que deteste más -visión que por cierto no está poco extendida entre los anarquistas-, sino sencillamente como algo que supone y supondrá/supondría la verdadera libertad e igualdad.

  6. Octavio Alberola says:

    Perdona Serán de haber puesto Serván en algún moento y de haberte colgado un comentario que estaba destinado a otro comentario en otro tema.
    Salud

  7. nihil says:

    Me gusta especialmente por romper con el misticismo con el que no rompe el artículo anterior, a saber: en el 36 las cosas no eran perfectas, en el 77 las cosas no eran perfectas. De hecho había bastante más mierda que ahora en el período 31-36 y sin embargo eso no impedía a las distintas corrientes reconocerse y trabajar. Hoy en día, a base de negar ese pasado lo que negamos es que la crisis es también inherente al movimiento libertario y que el movimiento libertario ha existido fuera de la CNT de los 70 y se ha mantenido vivo hasta hoy de un u otra forma. Negarlo forma parte de ese edificio complaciente que mitifica un pasado, unas siglas y unas formas organizativas que parecen venidas del cielo sin profundizar en lo que implican.

  8. Octavio Alberola says:

    Hola Serán,
    yo no sé si "ese sentimiento" es mayoritario "en las manifestaciones y expresiones populares que se han dado -y en cierta medida se siguen dando- 'en la calle' ”, pero no se puede negar que existe y se manifiesta... Además, aunque fuese minoritario, lo importante es que "estemos y sepamos estar en la calle, aportando y mostrando 'nuestras' ideas, 'nuestros' planteamientos, no como algo religioso a seguir". Sí, Serán, lo importante es que estemos de acuerdo en ello; pues serán los acontecimientos los que demostrarán si ha valido o no la pena. Aunque, lo seguro es que quedarse en casa no daría un mejor resultado; como tampoco lo daría "mitificar un pasado, unas siglas y unas formas organizativas que (para algunos) parecen venidas del cielo sin profundizar en lo que significan", como vien dice nihil.

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