Opinión

Publicado el 27 de febrero de 2014 por La Colectividad

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Grupos no-mixtos

El otro día leía con cierto asombro un debate entre varias personas en Twitter—sí, sí, ya sé que no es el mejor lugar para debatir—sobre una manifestación feminista no-mixta. Tal vez, lo que más me sorprendió fue la virulencia con la que algunas personas defendieron la manifestación, una virulencia que, a mi parecer, adoptó tintes nada anarquistas.

Nadie va a negar que la separación de la sociedad en géneros es problemática, sobre todo si esta separación es jerárquica. Recordemos que los géneros son construcciones sociales en base al sexo biológico—que por cierto, no tiene por qué ser binario como nos enseñan en la escuela. Vivimos en sociedades machistas donde los roles sociales asignados a las mujeres son degradantes respecto a la dignidad inherente de cualquier ser humano, sea del sexo que sea. Desde mi personal visión anarquista de la vida, no veo ni útil, ni moralmente aceptable, dividir la sociedad en géneros jerarquizados, pues a fin de cuentas todas las personas, sean del sexo que sean, tienen las mismas potencialidades en casi todos los aspectos de la vida—digo «en casi todos» porque, por ejemplo, los hombres no pueden parir.

Como individuos, todos los seres humanos, independientemente de su género, tienen la misma dignidad, la misma necesidad de libertad y, sobre todo, la misma capacidad para encontrar ésta. Una de las cosas que más me atrae de la filosofía anarquista es su clara argumentación en favor a la cooperación, a la ayuda mutua, a la solidaridad entre individuos, especies, géneros, etnias, o lo que sea. El anarquismo rechaza esa concepción furibunda y competitiva del capitalismo y del darwinismo. La vida florece en todos los lugares gracias a la cooperación; no hace falta competir por recursos escasos; no hace falta competir por mejorar, por ser les mejores. La vida es un camino que se puede caminar de la mano, sin cadenas y sin grilletes.

De ahí que me extrañe que una persona se considere anarquista y, al mismo tiempo, rechace con tanta virulencia la presencia de hombres en una manifestación, en una asamblea, o en un grupo de acción. Tonto no soy, y entiendo los motivos por los que algunas de estas personas defienden los grupos no-mixtos. Es más, comparto dos de las argumentaciones, las cuales yo resumiría en:

  • Los grupos no-mixtos empoderan a las personas oprimidas.
  • Los grupos no-mixtos enseñan a las personas oprimidas a desarrollar tácticas de lucha más efectivas.

El segundo punto tiene su razón de ser si se piensa que las personas no-oprimidas juegan un papel paternalista en los grupos mixtos. No obstante, sería muy estúpido pensar que toda persona no-oprimida tiene una actitud paternalista, como también es muy estúpido—y se lee, escucha, y vive muchas veces—pensar que cualquier persona que intenta ayudar en una causa se comporta de forma paternalista.

El machismo es algo internalizado, socializado, e institucionalizado. Eso nadie lo niega. Decir que el machismo está socializado significa decir que los comportamientos machistas puedes darse de manera subconsciente. Un grupo feminista no-mixto puede, potencialmente, evitar este machismo subconsciente al rechazar la presencia de ciertas personas. De ahí que, personalmente, sí que defienda la creación puntual de grupos no-mixtos y la realización de acciones de lucha no-mixtas. Pero me gustaría resaltar el adjetivo puntual por una razón obvia: una filosofía anarquista consistente no casa muy bien con la exclusión sistemática de individualidades dispuestas a luchar.

El problema, a mi parecer, surge cuando se confunde la exclusión con la expulsión. En un grupo de afinidad, por ejemplo, podemos encontrar personas autoritarias cuyo quehacer no es de agrado. En este sentido, el grupo expulsa a dichas personas, pero no las excluye a priori—o las personas que no se sienten cómodas abandonan el grupo y forman otro. De esta manera, lo que me sorprendía de aquel debate en Twitter era la facilidad con la que ciertas personas excluían, sistemáticamente, cualquier opción de participación «masculina» en grupos feministas—desde luego, con esto no quiero decir que toda persona feminista opte por esta exclusión, ni que toda persona que opte por grupos no-mixtos lo haga siempre de forma sistemática.

Una vez más, y para dejarlo claro, los grupos no-mixtos tienen una gran utilidad en muchas ocasiones, pero no es así de forma sistemática. Siguiendo la lógica de las personas que deciden excluir sistemáticamente a otras personas de ciertos grupos de acción, entonces, me gustaría que estas mismas personas se abstengan de participar en manifestaciones pro-derechos de les migrantes, por poner un ejemplo. ¿No es acaso la etnia de las persona otro frente de batalla en nuestras sociedades capitalistas? ¿Qué pinta una persona del grupo étnico dominante en una manifestación de grupos minoritarios? Espero que se vea lo absurdo de estas dos preguntas.

Para finalizar, me gustaría dar una vuelta de tuerca más a la cuestión del empoderamiento. Sigamos con el ejemplo de les migrantes. Es cierto que estos grupos minoritarios tienen una limitada capacidad de acción por multitud de razones—un ejemplo puede ser la condición irregular en un Estado que les puede deportar, encarcelar, e incluso matar. Ninguna persona anarquista sensible al tema negaría que un escenario ideal para estas personas migrantes sería un espacio de acción autónomo en el que elles mismes pudieran organizarse y luchar, sin necesidad de personas pertenecientes al grupo étnico dominante. No obstante, también sería absurdo decir que todas las personas no-migrantes que a diario luchan en este frente de batalla son, o se comportan, de manera paternalista. Desde luego puede haber paternalismo en un sinfín de ocasiones, pero no tiene sentido subsumir, de manera sistemática, el comportamiento de todas las personas en el paternalismo.

La ayuda mutua y la solidaridad no conoce de géneros, sexos, etnias, edades, o lo que quiera que sea, pues son cualidades inherentes a la raza humana—y solamente hay una única raza humana. Habrá hombres honestos que luchen en el frente del feminismo, y habrá otros que lo hagan de forma paternalista, autoritaria, y sexista. O tal vez encontremos hombres honestos que quieran genuinamente librarse de la lacra del machismo socializado. Y si algo creemos les anarquistas, pienso yo, es que se aprende haciendo; es decir, mediante la acción.

Fuego al patriarcado mediante la ayuda mutua entre seres humanos, sin distinción de género o sexo, pues nosotres somos la medida de nuestras jaulas personales.

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Acerca del autor

La Colectividad

Ser autónomx, simplemente, bien podría significar aprender a luchar en la calle; a okupar casas vacías; a parar de currar; a amarnos lxs unxs a lxs otrxs enloquecidamente, y a expropiar.



11 Respuestas para Grupos no-mixtos

  1. Lusbert Lusbert says:

    Parafraseando el primer punto del estatuto de la I Internacional, podríamos decir también que "la emancipación de la mujer será obra de ella misma o no será". Creo que esta frase resumiría muy bien la idea de los grupos no-mixtos, que como se señala ya en el artículo, "empoderan a las personas oprimidas", lo cual las permitirían "desarrollar "tácticas más efectivas de lucha". La idea y su puesta en praxis de los grupos no-mixtos compuestos únicamente por mujeres, viene a ser que ellas mismas sean las protagonistas de sus luchas y sean ellas las que tengan su espacio político dentro de la lucha de clases, sin necesidad de una tutela o figura masculina. Casos como que la voz de las mujeres en una asamblea se escuche menos frente a la voz de un hombre, o que en una manifestación feminista vayan hombres en cabeza, son una muestra de las actitudes machistas y paternalistas dejando ver que las mujeres no saben andar solas sin un "tutor".

    Al ser hombre, por el mero hecho de serlo en una sociedad heteropatriarcal, ya posee privilegios sobre la mujer por la misma razón. Queramos o no, tenemos, como hombres, estos privilegios. Si queremos renunciar a ellos, no lo vamos a hacer intrometiéndonos en las decisiones de las mujeres de hacer grupos no-mixtos. Lo cual, la decisión más acertada por nuestra parte es dejar que ellas tengan su espacio político y sean ellas las que decidan hacer grupos mixtos o no-mixtos. Si son mixtos, vamos. Si no, las dejamos y punto, es decir, si quieren su espacio político, se lo dejamos. No hay excusas que valgan.

    No obstante, no pienso que sea acertado comparar la lucha feminista y la cuestión de los grupos mixtos con la lucha contra el racismo. Si nos solidarizamos con los migrantes es porque son personas de la misma condición de clase, pero que a ellos se les cargan un peso más que es la opresión étnica; y también porque, como clase trabajadora, también hemos migrado y tenido dificultades por ello. Sin embargo, la diferencia clave del tema de la migración con el de los grupos no-mixtos, es que mayormente (no total, ojo) la población inmigrante en España carece de herramientas de lucha, las desconoce y tienen dificultades con el idioma. Entonces, en cierta medida, por cuestiones de solidaridad, hemos de ayudarles a desarrollarlas. En cambio, respecto a los movimientos feministas, sí existen herramientas para la praxis y un soporte ideológico que permitan a dichos movimientos articularse y ganarse su hueco en la lucha de clases junto con la parte masculina.

    • No tiene sentido defender grupos no-mixtos para algunos grupos sociales oprimidos, y para otros no. Eso, a mí parecer, es o un error o una discriminación flagrante.

      Todo lo que has dicho se puede aplicar a otros grupos, así como los motivos que defienden las feministas que abogan por grupos no-mixtos. Lxs migrantes podrían decir: "vosotrxs no sufrís el racismo de la policía ni de las instituciones, porque esta discriminación no se basa en líneas de clase sino en diferencias físicas como el color de la piel."

      Y el ejemplo puede seguir más allá: "vosotrxs estáis aquí en grupos pro derechos de migrantes porque tenéis una conciencia que aplacar: siglos de colonialismo os han calado en el subconsciente y ahora nos tratáis con paternalismo."

      Y todavía podemos seguir más con el argumento: "vosotroxs no estáis aquí por nosotrxs, sino por vosotrxs mismos, jugando a ser antropólogxs y buenxs samaritanxs."

      Espero que se vea lo ridículo de esta argumentación, la cual he exagerado a propósito. Pero siguiendo estrictamente la lógica de algunas personas que defienden los grupos no-mixtos, no veo por qué hemos de tener dos varas para medir (una para los grupos feministas, y otra para el resto de grupos). Eso, a mi parecer, es discriminación (consciente o no, bienintencionada o no, pero discriminación a fin de cuentas).

      Abrazos.

      • Lusbert Lusbert says:

        ¿Por qué los hombres tenemos que meter las narices donde no nos llamen, más cuando en ciertas asambleas algunos hombres intentan llevar la voz cantante y ponerse por delante de las mujeres en la misma asamblea? ¿Seguimos queriendo mantener nuestros privilegios de hombre entrometiéndonos en las decisiones políticas y sociales de las mujeres feministas? Eso es lo que a mí no me cuadra cuando criticamos a feministas que decidan hacer grupos no-mixtos... Sí, el heteropatriarcado también afecta a los hombres que se salen de los roles de género asignados al hombre en dicha estructura social; pero sigue estando por encima de la mujer. Y es por eso que estoy de acuerdo con las feministas que quieran hacer grupos no-mixtos y tengan ellas su espacio político y margen para empoderarse. Nos podremos solidarizar con ellas o apoyar sus decisiones, causas y reivindicaciones. Pero NO meter las narices donde no nos han llamado.

        Puede que en parte tengas razón. Pero echemos un vistazo a la situación actual de la población inmigrante: a menos que esté equivocado, no existe un movimiento amplio de inmigrantes en el país, puede que a lo mejor comunidades de inmigrantes o colectivos, pero... ¿poseen herramientas y medios para luchar por sus derechos sin necesidad del apoyo o del "paternalismo" de la población autóctona? Los colectivos feministas sí, de los colectivos inmigrantes igual falta por desarrollarlas, no sé cómo lo verás tú...

        Salud

        • Creo que eso de "no meter las narices donde NO nos llaman" es una gran falacia---o un gran error, según cómo se vea.

          Esa lógica se puede usar también para grupos de personas homosexuales (o cualquier otra orientación sexual no institucionalizada); grupos de migrantes; grupos excluidos de cualquier manera. Decir que "no tenemos que meter las narices donde NO nos llaman" es decir que "si no se comparten las características de esas personas oprimidas es mejor que nos quedemos de brazos cruzados."

          No quiero confundir en mi exposición dos cosas que yo creo son muy importantes: 1) el empoderamiento de lxs oprimidxs, y 2) el apoyo mutuo.

          En el caso del feminismo, el patriarcado afecta tanto a hombres como a mujeres. Es decir, de nada sirve luchar contra el patriarcado si los hombres tampoco dejan de ser machistas, ¿no? Y si no podemos luchar en contra del sexismo, ¿cómo vamos los hombres a dejar de ser machistas?

          La postura radical de algunos grupos feministas de separar hombres y mujeres totalmente es, a mi entender, un producto de la mentalidad privilegiada de la gente de clase media, blanca (por ser el grupo étnico privilegiado), y educada.

          En palabras vulgares: "sí, los hombres no os metáis en nuestros grupos feministas porque lleváis el patriarcado con vuestra presencia. Pero dejadnos involucrarnos en grupos de defensa de migrantes, que esxs pobres "africanxs" necesitan nuestra ayuda." De nuevo, no creo que haya mucha gente que hable así, vuelvo a exagerar, pero la exageración hace ver lo absurdo de la postura.

          Yo no digo que los grupos no-mixtos sean completamente inútiles. Creo que son necesarios en ciertos contextos, como por ejemplo en demostraciones de fuerza. Pero no creo que esa sea la línea que nos lleve a la revolución social, mucho menos a una sociedad más justa. ¿Por qué? Porque seguimos reproduciendo la idea de que la sociedad humana tiene que estar estratificada en términos de "penes" y "vaginas."

          Entendería una postura totalmente segregadora. Es decir: grupos no-mixtos para todo. La opresión en base a género, etnia, religión, edad, o lo que sea, sigue fundamentalmente la misma lógica: excluir a un grupo social en base a una característica identificadora. Lo que no entiendo es lo de grupos no-mixtos para algo, y para otras cosas no.

          A mi entender, idealmente, todo el mundo es capaz de luchar en todos los frentes. Sí, encontraremos hombres machistas en asambleas feministas. Como también encontraremos mujeres autoritarias en asambleas anarquistas, y personas racistas en grupos de migrantes (de hecho, creo que, hoy en día, el racismo está más socializado que el machismo debido a todo el movimiento feminista que se ha dado desde los años sesenta).

          Personalmente no me molesto si un grupo feminista no quiere mi ayuda cuando la ofrezco, porque realmente no quiero estar en una "barricada" con gente que rechaza actitudes de solidaridad (como todas aquellas personas que juzgan a otras por su origen social. ¿Nos hemos preguntado alguna vez de qué tipo de familia provenía Kropotkin, por ejemplo?)

          • Lusbert Lusbert says:

            A mí no me parece una actitud adecuada, por parte de los hombres, entrometernos en grupos no-mixtos. Sí, no deberíamos discriminar a nadie por su condición y/o origen social, pero no olvides que en el sistema patriarcal no existe una equidistancia. He aquí por qué hablo de no meter las narices en espacios donde las feministas quieran demostrar que pueden luchar solas sin necesidad de la presencia de hombres. La decisión de hacer grupos mixtos o no será cuestión de los movimientos feministas, no porque a los hombres nos moleste que quieran autoorganizarse ellas mismas con ausencia del hombre. Obviamente, los grupos no-mixtos no son la única vía, pues como hombres -y de clase trabajadora-, también juega en nuestra contra el heteropatriarcado, así como sentimos la necesidad de solidarizarnos con las luchas contra cualquier opresión. Aun así, yo creo que sí podemos solidarizarnos y apoyar sus luchas desde fuera sin entrar en grupos no-mixtos, no necesariamente debemos quedarnos de brazos cruzados.

            Este caso también sería extrapolable a los colectivos migrantes. Éstos decidirán en última instancia si serán mixtos o no-mixtos con respecto a la población autóctona. Y no tenemos por qué meternos en grupos no-mixtos, que si un colectivo feminista o de inmigrantes haya decidido formar grupos no-mixtos no creo que fuese por rechazar la solidaridad de otras personas de diferente origen social, sino demostrar que pueden andar sin tutela y que, efectivamente, se van empoderando.

            Si los colectivos feministas y de inmigrantes aceptan la presencia del hombre blanco en sus luchas, pues luchamos junto a ellas. Si han decidido no aceptar al hombre blanco en dichos colectivos, porque hayan habido malas experiencias o porque hayan tomado la decisión de tener sus hueco en el espacio político de la lucha de clases, los respetamos y dejamos que se empoderen.

  2. Que conste que desde el principio, y en mi propio artículo, menciono que concuerdo con dos de los motivos principales para crear grupos no-mixtos.

    Ahora, esto, como ya he dicho, no me parece una situación ideal. Entiendo todo lo que dices, y esto nos ha pasado a todxs en grupos de afinidad más o menos abiertos: de repente te encuentras con una persona sexista, racista, paternalista, autoritaria, mandona... todas esas cosas que no casan mucho con las ideas anarquistas.

    Mi argumentación, que no es práctica sino teórica, es que el anarquismo no debiera diferenciar en base a estas características físicas o mentales. Es decir, yo repudio alegremente a la persona machista/autoritaria/racista/etc que se mete en mi grupo de afinidad. Es más, no quiero que elementos de este tipo estén en mi grupo de afinidad. Pero no lo hago en base a su género, sexo, color de piel, etnia, o religión. Lo hago en base a una actitud/comportamiento. De ahí que entienda que los grupos feministas no quieran hombres machistas, resaltando el adjetivo, porque no todos los hombres son machistas, al igual que no todas las mujeres son feministas (creo que esto es obvio).

    La presencia del opresor no hace a todos los individuos de esa categoría opresores. Que el Estado de Israel sea genocida, no significa que todos lxs judíxs del mundo sean racistas o sionistas. Que en Alemania en los 30s y 40s hubiera un partido nazi al mando, no significa que todxs lxs alemanes sean nazis.

    En resumen: que se expulse a toda persona machista de los grupos feministas. Pero que no se enarbole un discurso universalista sobre el supuesto sexismo de cualquier varón. En mi experiencia personal, trabajé con un grupo feminista bastante radical en el norte del Reino Unido. ¿Su postura? Sospecha hacia todo el mundo. ¿Por qué? Porque ellas sabían que tanto hombres, como mujeres, podían lastrar el desarrollo del grupo feminista. Creo que ésa era una postura mucho más sana y, sobre todo, acorde con un grupo anarquista.

  3. j. says:

    Me parece igual de legítimo el cuestionamiento que hacían tus feministas radicales de UK de "todo el mundo" que el que hacemos las feministas de aquí, que es la sospecha del machismo intrínseco que viene de fábrica en nuestro paquete simbólico.

    Si te parece raro que después de tu actitud asquerosamente arrogante, que deja traslucir bien poca voluntad por tu parte para cuestionarte tus privilegios por defecto como portador de pene, se te vete el acceso a un grupo que de hecho sí está dispuesto a asumir y a erradicar los privilegios que le quedan (en el caso de las mujeres privilegios de clase y de raza, si somos blancas), donde el compañerismo y la comprensión de la problemática mutua se hacen patentes... Si esto te parece raro, como digo, A MÍ QUÉ ME IMPORTA LO QUE TE PAREZCAN LAS COSAS, amigo.

    Sacaos el pene del ojo, a ver si os deja teclear algo decente.

    • Me alegra leer un comentario de estas características, ya pensaba que el debate se iba a resumir a dos personas.

      No obstante ni entiendo, ni veo, donde está esa actitud "asquerosamente arrogante" que señalas. O bien no has leído todo lo escrito hasta este punto, o bien quieres ver cosas que no "están." Pero esto es lo de menos.

      Como he dicho repetidas veces, ni me molesta ni me quita el sueño que existan grupos que veten el acceso a ciertas personas (yo estoy muy a gusto en mi grupo de afinidad, y si sigues mis textos sabrás que no me interesan ni las organizaciones específicas, temáticas, sindicatos, ni similares). Lo primero que hice en mi reflexión fue señalar los dos puntos fuertes de los grupos no-mixtos. Mi crítica no es práctica u organizativa. Es una crítica conceptual.

      Me sorprende que hables de compañerismo cuando, implícitamente, defines el término de forma exclusiva. Tal vez mi reflexión haya pecado de simplista. Tal vez hubiera hecho mejor en escribir un texto más largo e incidiendo en las cuestiones subyacentes que quería tratar. Aunque en los comentarios que he escrito creo que he resaltado los puntos que realmente quería tratar originalmente.

      Por otra parte, no sé de dónde sacas que yo, personalmente como individuo, no estoy dispuesto a dejar de lado los privilegios que "por defecto tengo como portador de pene." Asumir cosas es sencillo, sobre todo cuando esto sirve como arma arrojadiza en un debate serio. Tampoco creo que el tema sea así de sencillo, pues no todo "portador de pene" tiene los privilegios a los que haces alusión (pero esto es otro tema).

      En ningún momento te he pedido a ti, personalmente, que te importe lo que a mí me parecen "las cosas", aunque si lo pensamos de otra forma sí que podíamos decir que te importan. Después de todo te has molestado en escribir un comentario, y de la forma en la que lo has hecho.

      En definitiva: que mi reflexión no iba sobre la forma de organizar un grupo, sino sobre la conceptualización que existe detrás de cada tipo de organización.

      Sin acritud alguna, y dado que parece que tú estás interesada en la organización feminista no-mixta, te invito a que nos mandes un texto con tus ideas. Con total seguridad, despertará interés en muchas de las personas que leen esta página.

  4. Eissner says:

    ¿Que hacen hombres debatiendo y hablando sobre algo que no solo no les incumbe sino que les va a dar exactamente lo mismo porque la decisión no la van a tomar ellos?
    En el momento en el que veis que no sois imprescindibles, algo en vuestro miembro viril se activa y WALA! os da por pensar (erróneamente) y haceros los feministas (erróneamente) hablando de cosas que no os corresponde, pero oye, lo mismo de aquí a unos años cuando aprendáis a revisaros podéis acompañarnos en nuestra lucha.

    Me limitaré a citar a Lua (cantautora feminista, la cual dudo que conozcáis si no es por pose) "Tu me hablas de espacios donde no eres bienvenido, yo te hablo de espacios donde no puedo crecer contigo".

    Dejad de llorar y empezad a deconstruiros.

  5. janusz says:

    Felicidades al autor por escribir un texto a la vez tan valiente y meditado.

  6. macrofago says:

    Estoy plenamente de acuerdo con este artículo, y eso no implica que tenga polla. ¿En serio creéis que vais a combatir eficazmente el sexismo con... más sexismo? Eso es como apagar una hoguera avivando el fuego.

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