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Publicado el 6 de noviembre de 2015 por Lusbert

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Introducción al anarquismo (II). La visión estratégica

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

La visión estratégica

La estrategia es una metodología para lograr un objetivo determinado teniendo un punto de partida distinto, es decir, si lo que aspiramos  es hacia una sociedad sin clases ni Estado y estamos en una sociedad con clases y con Estado, necesitamos elaborar una metodología para poder realizar nuestro objetivo final avanzando en el presente y el futuro inmediato. Plantearnos esta cuestión es muy importante, ya que cualquier movimiento revolucionario debe dotarse de una estrategia política. Volveremos en el siguiente capítulo sobre la cuestión estratégica, ahora partamos primero acerca de en qué consiste una visión estratégica. Tener una visión estratégica implica ver y analizar los acontecimientos, acciones y movimientos de las diversas fuerzas sociales y políticas —tanto las nuestras como las del entorno que nos rodea— de la realidad material teniendo en cuenta el significado estratégico que hay en ellas. Esta visión es contraria a la perspectiva ideológica, que es una visión que no ve los sucesos como flujos dinámicos de la sociedad, sino que aplica una capa de abstracción donde únicamente operan las ideologías que llevan detrás una u otras fuerzas políticas y sociales. No obstante, una visión estratégica sin bases ideológicas y sin estar adscritas a una tendencia política específica sería inútil. La diferencia entre la visión estratégica y la perspectiva ideológica es que lo primero transforma las bases ideológicas en teoría revolucionaria orientada a construir una tendencia política capaz de articular un movimiento revolucionario ambicioso, y siempre orientado a la conquista de victorias en las luchas cotidianas e inmediatas a favor de nuestra clase social sin perder de vista el objetivo final: el socialismo libertario. En cambio, a través de lo segundo, se transforman las bases ideológicas en principios sobre los cuales cumplir coherentemente y a rajatabla.

La falta de visión estratégica impide que el anarquismo llegue a ser una fuerza política revolucionaria como motor y actor de transformaciones radicales de la sociedad, puesto que no aspira a disputar el terreno, lo que significa relegar el anarquismo a posiciones marginales, para el estudio académico o para lavarse las conciencas. Por ello, es necesario un cambio de tendencias y de perspectivas, que tomen el anarquismo siguiendo su tradición de clase, política, social y revolucionaria. A través de la visión estratégica veremos las cosas de distinta manera, más amplias y mucho más claras que a través de la perspectiva ideológica, pues ésta más bien actúa como sesgo en vez de algo que nos permita conocer las dinámicas del entorno, y elaborar planes y líneas estratégicas para intervenir en la realidad material. Esta visión la podemos aplicar en diversos ámbitos de la vida real donde se dan los conflictos sociales. Pondré como ejemplo el tema afrontar la represión desde la visión estratégica: nos damos cuenta de que uno de los principales objetivos de la represión es aislarnos y neutralizarnos a través de la violencia física (arrestos, palizas, torturas…), psicológica (acoso, aislamiento, amenazas, privación de libertad…), mediática (criminalización) y económica (multas). Para contrarrestar sus objetivos, sería necesario tener abogadas afines, visibilizarnos lo máximo posible y, puesto que estamos en una situación de desigualdad de fuerzas con respecto al enemigo de clase y sus gestores (el Estado), construir organismos, crear frentes amplios y tejer alianzas con movimientos de distinta tendencia también afectadas por la represión. Además, hemos visto que la represión no solo golpea al anarquismo, sino a todo el conjunto del movimiento popular: sindicalistas y huelguistas, activistas antidesahucios, ecologistas… y en general, a las clases desposeídas. Por lo tanto, si queremos frenar la represión, nos lleva a extender los lazos solidarios más allá de nuestros círculos y trazar estrategias conjuntas con los movimientos sociales y otras tendencias políticas. El sentido estratégico de optar por esta vía podría ser el siguiente:

—Superar el «cada tendencia mira por sus presos», que en nuestro caso sería el pedir únicamente la libertad de las anarquistas. Esta es una manera de romper el aislamiento, superar los sectarismos y comenzar a tender puentes con otras represaliadas y compartir la solidaridad y el apoyo mutuo.
—Aprender a comunicarnos con el entorno que nos rodea transmitiendo los mensajes adecuados en vez de hablarnos para nosotras mismas. Hacer ruedas de prensa y que nuestro mensaje tenga cierta repercusión mediática también sería un buen punto ganado. Este aspecto es imprescindible para darnos a conocer y contrarrestar la criminalización.
—Reforzar los lazos solidarios entre el conjunto del movimiento popular a través de la inserción social. Reconociéndonos en las luchas sociales nos ayudará a que nos reconozcan como personas —o como movimiento y fuerza política— comprometidas  que luchan por una sociedad más justa. Esto es la reciprocidad.
—Compartir unas dinámicas de trabajo distintas e involucren la mayor cantidad de personas posibles. Muchas cabezas pensantes y muchas manos trabajando por un objetivo común siempre es mejor que cada cual por separado.

Ante las elecciones, hemos arrastrado siempre la inercia de la abstención sin poner sobre la mesa los problemas sociales a tratar como la vivienda, el trabajo, los servicios públicos… Aquí es donde más diferencias hay entre la perspectiva ideológica y la visión estratégica, pues mientras lo primero, aunque es cierto que es imposible conseguir cambios profundos en las elecciones, no lleva más propuestas alterntivas y de avance que contraponer a la farsa electoral. Desde la visión estratégica, no se pone énfasis en el no votar o votar, sino en el fortalecimiento de los movimientos populares y en sacar propuestas y modelos que permitan una estrategia de ofensiva, como por ejemplo, impulsar un nuevo marco de relaciones laborales en pro de la clase trabajadora o una campaña amplia por la amnistía social. Sobre este asunto, ya se trató aquí y más adelante volveremos a ello.

Esto solo es un ejemplo de lo que puede aportar la visión estratégica, no solo en la cuestión antirrepresiva, sino que, como dije antes, también en otros frentes de lucha e incluso en las movilizaciones. Además, la visión estratégica aporta amplitud de miras y humildad, conlleva asumir una responsabilidad política y es una manera de superar el actuar por inercias. Esta manera de ver las cosas rompe con los dogmatismos basados en principios incuestionables y también constituirá el primer paso para comenzar a tratar cuestiones que derivan de esa responsabilidad política de lograr el socialismo libertario, como es la necesidad de consolidar un proyecto político sobre el cual elaborar el programa, las hojas de ruta, las líneas estratégicas, el dotarnos de estructura y la inserción social, el ser parte del movimiento popular e impulsar las luchas sociales.

En la siguiente entrega trataremos más a fondo la cuestión estratégica que va ligada a la creación de programas, proyectos políticos, hojas de ruta y modelos de estructuración de movimiento. Ir a la 3ª parte.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



2 Respuestas para Introducción al anarquismo (II). La visión estratégica

  1. David says:

    La dicotomía que planteas és inútil como todas las dicotomías que no serían asumidas por los propios clasificados (quien afirma no tener estrategia?) pero ante todo es demagoga, porque sugiere que si estás por la llamada visión estratégica entonces estás necesariamente a favor de las propuestas expuestas; y sobervia, puesto que crees que tú estás en disposición de describir como hay que hacer las cosas si se tiene estrategia.

    Eso no quiere decir que en el texto no se digan cosas interesantes, y que discrepe totalmente de él (porque coincido en muchas cosas) pero me parece que está escrito de manera deshonesta y poco seria por lo que acabo de contar.

    Concretamente, coincido con los cuatro puntos listados, puntualizando que aunque no me parece un error catastrófico hacer ruedas de prensa, creo que és una opción contraproducente en un contexto en el que no estamos haciendo los esfuerzos suficientes en tejer las redes sociales en nuestros barrios y pueblos, fundamentales para visibilizar las luchas de un modo ajeno a los mecanismos del Estado (como los medios de masas) y tres cuartos de lo mismo en cuanto a la justificación del voto (el voto estratégico, no me cabe duda).

    Ese acrítico entusiasmo por seguir el redil en pro del éxito popular (ruedas de prensa, redes sociales virtuales, electoralismo...), y esa reacción demagoga de tildar de ciego purismo a quienes osamos plantear "peros" són propias de quien quiere pan para hoy y hambre para mañana, que es lo que obtendremos si abrazamos sin reparos todos los mecanismos que el Estado a puesto a nuestro alcance y que estan diseñados para asegurar su supervivencia.

    No digo pues que esté prohibido usar esos mecanismos, sinó que su uso tiene un elevado coste. Recurrir a ellos implica que tenemos graves carencias, y no discuto que las tenemos (porque así es) pero si se decide estrategicamente que es imprescindible usarlos, también en nombre de la estrategia debe garantizarse la construcción de alternativas libres que nos pormetan solucionar las mencionadas carencias y dejar de caer en contradicciones.

    Eso a los autodefinidos "estrategas" no os lo he visto hacer nunca. Bien al contrario, solo veo populismo y un discurso muy poco rupturista en el que tan siquiera se plantean las limitaciones de esos mecanismos, cuando no directamente se ven como algo reproducible desde perspectivas libertarias.

  2. Lusbert Lusbert says:

    Es curioso que quienes critican una falsa dicotomía también plantea su propia falsa dicotomía. Creo haber dejado claro que la visión estratégica sin bases ideológicas es igualmente inútil, es como ser un mercenario, decían por otros lares. El caso es que he visto bastantes casos en el mundillo anarquista de no ver el sentido estratégico de las cosas y se suele aplicar en muchos casos el filtro ideológico. Un ejemplo ilustrativo es aquel error que cometieron los anarquistas en el '36 cuando Lluis Companys dijo a la CNT-FAI que él era inútil y por ello les dieron la oportunidad de disolver el Estado y declarar el comunismo libertario en Catalunya. Podían haber tomado el poder y disolverlo para darles la legitimidad total a los sindicatos y asociaciones obreras para administrar la economía y la vida social y política.

    La aparición mediática tiene que estar respaldada por un tejido social amplio, en eso estoy de acuerdo y es lo que tratamos de construir. Pero no caigo en la falacia de la pendiente resbaladiza en que si priorizamos la necesidad estratégica se acaba terminando en las elecciones.

    Lo que vengo a decir respecto la cuestión electoral es que el peso de las luchas debe recaer en el movimiento popular, no en las elecciones. Desde la visión estratégica no se promueve el voto, sino que se hace hincapié en la lucha social como expresé en el artículo. Acusas de demagogia cuando tú caes en las falacias. O sea, según tú, si no se promueve la abstención, luego acabamos siendo electoralistas, vaya, la misma dicotomía que tú criticas... Precisamente desde la visión estratégica se pretende superar esta dicotomía y poner sobre la mesa el luchar, la articulación de movimiento y construcción de propuestas de avance a partir de esas luchas.

    Nos hemos dado cuenta de lo limitado que son los discursos basados en la ideología, que es lo que llevamos arrastrando desde los 90 más o menos. Que las abstracciones ideológicas y el todo o nada siempre es nada y solo sirve para consumo interno. Por otro lado, nada es ilimitado, todo tiene sus límites y éstos se encuentran en la realidad material y en una coyuntura específica. Y claro, no puedes pretender un discurso rupturista en una coyuntura donde no somos todavía actor político principal, es decir, primera fuerza política que impulse todas las luchas. Primero es rellenar las carencias que tenemos y poner nuestra casa en orden, luego es tener la ambición de construir un movimiento revolucionario, de clase y libertario.

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