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Published on octubre 13th, 2012 | by Colaboraciones

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La anarquía, ¿poder o antipoder? (Respuesta a "El poder en la anarquía")

Por Octavio Alberola.

En la sección «Análisis», de la web alasbarricadas, colgué un comentario al artículo «El poder en la anarquía«(*) preguntando cómo su autor, Adrián Tarín, podía llegar a la conclusión de que la anarquía «es también un poder -y no un antipoder«. Luego leí un comentario-nota, firmado por los responsables de la web regeneraciónlibertaria, invitándome «a escribir una respuesta (al texto de Adrián) para ser publicada en el portal» de Regeneración Libertaria. Como prometí, aquí va mi respuesta:

Una «curiosa” tesis…
Como se puede comprobar leyendo su texto (*), para Adrián los anarquistas abordan «las cuestiones acerca del poder… desde la oposición al concepto» y no lo hacen «desde la comprensión científica del término«. De ahí que él defienda, desde su personal aproximación «a la teoría del poder» (?), «la compatibilidad del mismo con la anarquía» y que concluya tal aproximación, tal análisis, afirmando que la anarquía «es también un poder -y no un antipoder«.

Por supuesto, Adrián no pretende que la anarquía sea un «macropoder«, un «poder negativo» como el de Estado, ni que debamos renunciar a combatir el poder «negativo» de éste. No, no pretende -como Foucault- «disminuir la importancia y eficacia del poder de Estado”; pero también cree “que al insistir demasiado en su papel exclusivo, se corre el riesgo de no tener en cuenta todos los mecanismos y efectos de poder que no pasan directamente por él«.

Lo curioso es que, por el hecho de constatar que «existe poder fuera del Estado«, Adrián se plantee esta pregunta: «¿puede la anarquía ser un poder?» Y digo “curioso” porque él debería saber que la anarquía es la negación de toda forma de poder, no sólo el que pasa por el Estado. Además, es “curioso” porque él ha puesto un poco antes esta otra cita de Foucault: «Asimismo, sería preciso saber hasta dónde se ejerce el poder, mediante qué relevos y hasta qué instancias, a menudo ínfimas, de jerarquía, control, vigilancia, prohibiciones, coacciones. En todo lugar donde hay poder, el poder se ejerce (…) no sabemos quién lo tiene exactamente, pero sabemos quién no lo tiene». Efectivamente, los anarquistas sabemos quién tiene el Poder y quién no lo tiene; además de saber quién no lo quiere… Es pues sorprendente que Adrián olvide esto y quiera atribuir poder a quienes, en principio, no sólo no lo tienen sino que, además, no lo quieren. ¿Por qué tal empeño?

La confusión…
Sí, ¿por qué tal empeño en equiparar lo que es antinómico? ¿No será porque, al definir el «macropoder» como «negativo» y el «micropoder» como «positivo«, Adrián aborda «las cuestiones acerca del poder… desde la oposición» entre los conceptos de «negativo» y «positivo» sin hacerlo «desde la comprensión científica» de estos términos? Tal parece ser el origen de la “confusión” de Adrián y la explicación a sostener una tal aporía. Y ello a pesar de atribuir -muy curiosamente- tal confusión a los anarquistas: «reconocer el poder como algo positivo o negativo«, «liberador o represor«, «destructivo o productivo«. Salvo si Adrián piensa en los «anarquistas» que, para participar en el ejercicio del poder, defienden esa hipócrita falacia que llaman «poder popular«.

Es sorprendente que Adrián crea a los anarquistas (los que no han renunciado a luchar contra el poder) incapaces de integrar el macropoder y el micropoder en sus análisis, y, en consecuencia, de ver que el poder se sostiene y es aceptado porque, como dice Foucault, «no pesa sólo como potencia que dice no, sino que cala de hecho, produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos«. Es decir, porque es también «una red productiva«.

Sí, es sorprendente, porque Adrián debería saber que los anarquistas, además de tomar en cuenta que el poder funciona como «red productiva«, saben, con Foucault, que «si el poder no tuviese por función más que reprimir, si no trabajase más que según el modo de la censura, de la exclusión, de los obstáculos, de la represión, a la manera de un gran superego, si no se ejerciese más que de una forma negativa, sería muy frágil«.

Pero lo más sorprendente es que Adrián no se dé cuenta del por qué el poder es, además de censura-exclusión-represión, también una “red productiva”. Y eso pese a que él mismo reconoce que, «de hecho, si el poder descansase sólo en la figura de la represión más palpable, la de las balas y las porras, éste sería un poder fácilmente subvertible«.

Así pues, si el poder se traviste en “red productiva” sólo para mantenerse como lo que es realmente, censura-exclusión-represión, ¿qué sentido puede tener considerarle como algo “constructivo”, “positivo” y “creador”? ¿Se puede disociar lo que es consustancial?

La anarquía, ¿un poder o un “micropoder” ?
El problema con Adrián es que, tras reconocer que el poder sólo es «constructivo», «positivo» y “creador” para no ser «frágil» y «subvertible«, persista en que la anarquía «es también un poder -y no un antipoder«. Pues tampoco aclara si es un «micropoder» o también un «macropoder«. No, no hay nada claro, sólo afirmaciones perentorias. Ni siquiera cuando trata de argumentar su tesis con reflexiones contradictorias sobre la «construcción del consenso«; pues también -para él- el «consenso» buscado por los anarquistas, a través de su propaganda, es «para ejercer su dominio sobre los (discursos) de los demás«. O cuando habla del poder como “consenso hegemónico» ejercido “de manera colectiva”; pues es evidente que este «consenso» no tiene nada que ver con el que buscan los anarquistas: un consenso no impuesto (física o culturalmente) sino basado en la libertad de disenso y de experimentación.

¿En qué consiste pues ese «poder libertador, positivo y creador manifestado en la propia dinámica libertaria y en cada pequeño paso que sirva para edificar la anarquía» del que habla Adrián? ¿Qué clase de poder es ése? Todas las citas aportadas por Adrián confirman que el poder político, el Poder es dominación: ya sea impuesta por la fuerza o a través del «consenso» obtenido gracias a las múltiples formas de la sumisión voluntaria de los dominados propiciada por el «micropoder«. ¿A cuento de qué persistir en afirmar que «la anarquía es poder»?

Finalmente, Adrián ha dado la respuesta al contestar a uno de mis comentarios en alasbarricadas. No sólo confesando que para él «la manera de ejercer el poder de manera colectiva y no como una dominación autoritaria es a través del poder popular«, sino afirmando compartir lo que piensan y dicen los defensores del llamado «poder popular» en un artículo, Anarquismo y poder popular (**), en el que se pretende que con tal denominación se consigue «socializar el poder y evitar que éste se convierta en el privilegio de unos pocos«.

¿Socializar el poder?
Que Adrián quiera ejercer el poder es su problema No es el primero ni será el último en desearlo; pese a creerse anarquista… Pero, ¿por qué no decirlo claramente? Hay muchos socialistas y comunistas que también dicen ser anarquistas en el fondo de ellos mismos; pero que, a pesar de lo que enseña la historia, creen que a través del Poder se puede ir hacia una sociedad más justa y libre… De ahí que militen en partidos que aspiran a «conquistar» el Poder. Lo que es coherente; pues no se esconden detrás de una denominación tan vaga como esa de un “poder popular” que se pretende “horizontal” y “anarquista”; pero que aspira a ser reconocido por el Poder (ver a los “anarquistas” del “poder popular” llamando a votar por Chávez en Venezuela) y a ser parte de él si las circunstancias lo permiten.

Por eso, más allá de la retórica hay los hechos de la vida cotidiana y lo que la lengua dice a cada uno desde que la usamos. Deberíamos pues evitar toda clase de confusionismo y utilizar la palabra Poder (con mayúscula) para significar imposición… y poder (con minúscula) para dar a entender la capacidad de hacer… por ser las acepciones más comunes y las que todos sabemos reconocer y diferenciar.

Pero, más allá de la semántica, deberíamos saber si Adrián se reconoce en el “Poder Popular” que hay en Cuba. Pues, si «socializar los medios de producción» es dejarlos en manos de los que los utilizan sin que haya nadie por encima de ellos para decidir lo que deben hacer, eso no se ha hecho en Cuba. Como tampoco se ha intentado «socializar el poder«, para «evitar que éste se convierta en el privilegio de unos pocos«. Al contrario, el “Poder Popular” es el mecanismo institucional que ha permitido a los hermanos Castro de tener el privilegio del Poder en exclusiva durante ya más de cincuenta años.

Así pues, si «ejercer el poder de manera colectiva» significa para Adrián que nadie – ni dentro del colectivo ni fuera de él- tenga el privilegio de decidir por los demás, ¿por qué no reconoce que tal es el consenso al que aspiran llegar los anarquista y no el consenso “hegemónico” que impera en donde el Poder se camufla detrás de esa institución hipócrita llamada “Poder Popular”? Y en ese caso, ¿por qué no decirlo claramente?

Sobre las “pequeñas manifestaciones de poder”…
Adrián nos dice que incluso diría «que la asamblea puede ser considerada una manifestación de poder en según qué circunstancias» y que también ve «pequeñas manifestaciones de poder» en «todos esos procesos de actividad anarquista cotidiana (consensos, asambleas, propaganda)«.
Sí, claro que los hay con la pretensión de ser «anarquistas» pese a ser autoritarios en sus praxis privadas o públicas, en comportarse en las asambleas autoritariamente y tratar de manipularlas para imponer sus propuestas o sus intereses, como en cualquier partido político. Sí, claro que sí, e incluso los hay creyendo sinceramente que la anarquía deberá imponerse… Pero, ¿tiene algún sentido creerse anarquista y ser autoritario? ¿Son esos casos los que sirven de ejemplo para definir lo que es ser anarquista, lo que es o debe ser el anarquismo?

Adrián nos dice que la suya «es una postura difícil de defender, compleja, sujeta a críticas» y que, “posiblemente”, le «cueste una etiqueta de autoritario difícil de salvar«; pero que cree “que las ciencias sociales en este caso” le “proporcionan más argumentos para pensar así que para pensar que el anarquismo lo que busca es que no haya poderes”.

Efectivamente, no sólo es indefendible una tal postura desde un punto de vista ideológico y político sino que tampoco las ciencias sociales le proporcionarán «más argumentos» para seguir pensando que el anarquismo busca que haya poder y no «que no haya poderes«; pues también en las ciencias sociales las palabras tienen un sentido y no se puede caprichosamente atribuirles otro que el que ellas tienen: ya sea por razones etimológicas o por el uso que se hace de ellas. Sí, Adrián, también en las ciencias sociales el sentido de la palabra poder (con minúscula o con mayúscula), como concepto político, es el de «dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo«. De ahí que los anarquistas luchen contra el poder, como Poder político o como autoridad para mandar; pues aspiraran a la libertad: para ellos y para los demás.

Claro que se pueden tener dudas sobre cómo conseguir un consenso que permita llegar a la anarquía sin tener que imponerla por la fuerza. Claro que es más simple pensar y actuar como lo hacen los adeptos a las ideologías autoritarias, aunque tampoco esa simplicidad les haya permitido alcanzar los objetivos manumisores que esas ideologías presuponen. Lo lógico es pues dejar de pensar la anarquía como «ismo», como ideología, y comenzar a pensarla como actitud de convivencia sin autoridad, como conducta basada en el ejercicio de la libertad sin más límite que el de respetar la libertad de los (y las) demás. No sólo porque es más consecuente defender la libertad cotidianamente sino también porque es más eficaz para que la sociedad pueda avanzar hacia la libertad y la igualdad en todos los campos de la actividad humana. Un avance amenazado de más en más por el Poder hegemónico del Capitalismo y por las diatribas entre los diferentes “ismos” que pretenden combatirlo; pese a que, al día de hoy, ninguno puede pretender haber conseguido su objetivo.

(*)http://www.regeneracionlibertaria.org/el-poder-en-la-anarquia
(**)http://agitacao.wordpress.com/2009/02/27/anarquismo-y-poder-popular/

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23 Responses to La anarquía, ¿poder o antipoder? (Respuesta a "El poder en la anarquía")

  1. tierrarevuelta says:

    Impecable.

  2. Hola Octavio. Esbozaré algunos comentarios sobre tu respuesta, matizando algunas de tus afirmaciones:

    -En un momento de tu exposición dices que te parece "curioso" que me pregunte si la anarquía puede ser un poder por el simple hecho de que existan poderes exoestatales. No lo veo una pregunta extraña, sino una forma mayéutica de proceder, discursiva, de organizar un texto. Hacerse preguntas para responderlas. No obstante, esto es sólo un detalle, los comentarios de mayor entidad vienen más tarde.

    -Tampoco veo correcto que consideres que "me empeño" en decir que la anarquía es un poder, puesto que dicho así parece que hay algo detrás de mi artículo, algo oculto o, al menos, esa es la impresión que a mí me da. No he escrito este artículo con otro ánimo que el de mi apetencia y el de mi creencia sobre un asunto polémico. No pretendo ni hacer contrapropaganda, ni quintacolumnismo, ni nada parecido.

    -En un momento de mi artículo digo que son muchas las anarquistas que abordan desde la oposición la teoría del poder. Quizá haya sido un fallo de expresión o un malentendido, pero yo no me refería a oposición de términos (poder o no poder), sino a "oposición al poder". De ahí que no haya contradicción cuando expongo que el poder puede ser "liberador o represor" y otra serie de conceptos opuestos. Ya digo que ahí mi texto sí puede dar lugar a equívocos, podría haberlo expresado mejor.

    -Aquí viene un desacuerdo fundamental. Yo no considero que el micropoder sea positivo como disfraz. Yo creo que realmente hay relaciones de poder que son positivas en su consecuencia, como por ejemplo la enseñanza (compréndase, la enseñanza honesta, sin ánimo adoctrinador, símplemente como ayuda formativa en algún ámbito). Entonces, para mí el micropoder no es siempre algo censurador y represor que se trasviste como algo productivo, sino que es algo que en ocasiones (según quién, cómo y con qué motivaciones lo ejerza) es productivo per se, sin esconder ningún ánimo nocivo.

    -En otro momento de tu texto encuentro una contradicción. En un primer momento reconoces que "no pretendo que la anarquía sea un macropoder, un poder negativo” para luego afirmar que no "tampoco aclaro si [la anarquía] es un micropoder o también un macropoder“. No se si es un error, si realmente a lo largo del texto piensas que no lo aclaro o si hay ánimo de confundir. Supongo que será lo primero o lo segundo.

    -Por otro lado tampoco encuentro contradicción en cuanto a mi apreciación sobre el consenso y el consenso hegemónico. Yo no entiendo el consenso sólo como la "sumisión voluntaria" únicamente, sino también como el "acuerdo voluntario", como el reconocimiento de compartir unos intereses comunes. Y es ese consenso (reconocernos en una comunidad que somos anarquistas y que es el mejor sistema y que queremos practicarlo) hegemónico (cuando en esa comunidad es el pensamiento-práctica mayoritaria o única) el que genera el poder anarquista, en mi opinión.

    -Lo único de tu comentario que me ha parecido más un ataque personal que un debate ideológico ha sido la insinuación de que debería responder sobre mis filias o fobias respecto a sistemas marxistas. No lo veo ni constructivo, ni pertinente y parece que busca más el desprestigio ("Adrián no es un anarquista, es un marxista, y si no que nos cuente si apoya a Cuba") que el acercamiento de posturas.

    -Tampoco en mi comentario que citas en alasbarricadas quería dar a entender que cuando alguien en una asamblea discute está, necesariamente, queriendo manipular y siendo autoritario. Das por hecho cosas, me parece, muy a la ligera y con poca sensibilidad sobre las contradicciones humanas y sus necesidades. En una asamblea pueden surgir diferentes puntos de vista y que quienes los sostengan, en unos primeros momentos -o siempre- quieran defenderlos hasta que se les convenza de lo contrario. Y no por una cuestión deshonesta, sino simplemente por pensar que su postura es la mejor para el colectivo o sus intereses de clase. De hecho, que tú pienses que mi artículo es erróneo y escribas otro en respuesta es una manifestación de lo que digo. No creo que pretendas manipular nada ni ser autoritario, simplemente crees que tú tienes razón y yo no, y por ello aceptas la invitación de escribirlo.

    -Tampoco me parece correcto que cuando yo digo que mi postura es "difícil de defender" pienses que estoy diciendo que es "indefendible", como afirmas. Eso sería como si al afirmar que en una sociedad neoliberal y postmoderna como la actual defender la anarquía es "difícil" (por todos los esquemas mentales, habitus y propaganda sistémica) significase que defender la anarquía es indefendible.

    PD/ Ahora quiero hacer un comentario general. Yo entiendo que el poder implica una dominación y también entiendo que el anarquista esté, por definición, en contra de toda dominación. Pero también creo que los anarquistas ejercemos esa dominación en muchas circunstancias y no por ello lo hacemos de forma negativa. Malatesta indica que la revolución social se hará, necesariamente, con la violencia. Y no es el único que así lo piensa. ¿No es la violencia un forma de dominación? ¿No consideramos algunas manifestaciones de violencia como legítimas? De igual manera podemos considerar la propaganda. Son muchos los comunicólogos que la consideran una forma de violencia estructural, una intromisión intencional en el libre pensar del individuo, y sin embargo, no nos privamos de hacer propaganda siempre que queremos.

    PD2/ Lo siento por las faltas de ortografía, pero estoy en el teclado del curro y no funciona bien.

    Un saludo y muchas gracias por responder; al menos sirvió para generar debate y buscar puntos de encuentro.

  3. de_humanizer says:

    Creo que la discusion la han trasladado hacia una compresion abstracta del poder, en el sentido de que la reflexion principal en mi opinion deberia orientarse no hacia definiciones operacionales de poder o contrapoder o de micropoder y macropoder, sino hacia que compresion del poder de la clase dominante permite su subversion. De partida no creo que Foucault sea un punto de partida relevante para una compresion subversiva del poder, ya que sus analisis comprenden periodos de tiempo y lugares muy acotados por lo que sus conclusiones son dificilmente extrapolables mas alla de francia o belgica, ademas de no distinguir en forma clara los grados de influencia de cada relacion de poder.
    El poder como algo concreto siempre esta presente en las relaciones sociales ya sea desde la coercion violenta o hasta la persuasion, Bakunin alude a ello cuando menciona que si bien esta contra toda autoridad si escucharia a un medico en un asunto de salud. Un sistema de dominacion se estructura desde una distribucion asimetrica del poder que implica una clase dominante que puede tener la etiqueta de poder democratico o popular o religioso no siendo dicha etiqueta lo central sino la organizacion de esa distribucion asimetrica mediante la coercion violenta o el consenso a traves de la reproduccion de una cultura que son las practicas sociales y la dimension afectiva contenida en ellas, es decir fenomenos materiales. En este sentido cualquier grupo oprimido dentro de un sistema de dominacion que aspire subvertirlo requiere generar una hegemonia cultural para poder romper el consenso que produce la clase dominante y aqui el rasgo distintivo con expresiones como los intentos de "socializar el poder" es la toma del estado, al cual no se le puede dar un uso cualitativamente distinto no importa cual sea la clase dominante, por lo que si bien es necesaria de constituir una hegemonia cultural no es para que esta tome el control del estado y se constituya en nueva clase dominante sino para disolver tanto las bases materiales como ideologicas de la dominacion es decir una transformacion inmediata de todas las relaciones sociales desde las celulas familiares, carceles, fabricas, las formas de ocio,etc. En mi opinion es solo es posible logrando agrietar los valores culturales dominantes lo que implica que la dominacion no es derrotada por meor por el hecho de destruir las estructuras estatales formales sino su consenso a nivel de la sociedad civil, es decir es una condicion necesaria pero no suficiente.
    En ese contexto ya sea hable de anarquia como poder o contrapoder o su negacion el hecho concreto es que la accion de los que estan bajo la dominacion implica no solo la negacion de las condiciones existentes sino su superacion cualitativa eso por lo menos entiendo por "tomar el poder", ahora porque ponerlo en esos terminos es por que parto de la premisa de la condicion autopoetica de cualquier sistema es decir que produce sus propios componentes, es decir un sistema capitalista produce individuos capitalistas por ende si bien la condicion de los explotados es mayoritaria la de quienes puedan aspirar a la subversion de las relaciones de dominacion y explotacion es intrinsicamente minoritaria por la sencilla razon de que es el margen de error de una cultura y por lo mismo su accion no puede aspirar a conquistar grandes masas sino a ataques al poder para hacerlo perder consenso ahi la minoria activa comienza a formar hegemonia cultural no como vanguardismo sino como accion practica que finalmente hace retroceder al estado a su funcion de coercion esa es la situacion de revuelta cuando eso sucede por diversos factores es la generacion del escenario donde es plausible desobedecer para el conjunto de los explotados, desde esa perspectiva en mi opinion de hace coherente el termino de tomar el poder en el sentido de ser un conjunto de actos que generan la situacion para la libre asociacion y relaciones solidarias y horizontales, es decir si se monopoliza el poder ni se conforma un poder popular se altera la red de relaciones de poder en forma completa alterando en forma conciente los mecanismos que mantienen las relaciones de dominacion dentro del equilibrio necesario que le permite substir, sin alterar ese nucleo sustancial que es lo que yo entiendo por "tomar el poder" simplemente se generar situaciones de crisis institucional que son extendibles por decadas sin que nunca caiga el sistema de dominacion por ejemplo en mexico con su narcoestado, lo que prueba que si bien los explotados requieren de autogestion de tener su autonomia frente al estado esta condicion es necesaria pero insuficiente para la destruccion del poder de la clase dominante pasado un limite cuantitativo no puede disputarle mas territorio sin ser fagocitado por este por su condicion minoritaria ya explicada por lo que requiere destruir esos nucleos de poder cultural y material como ya ha sido descrito.

    A modo general creo que es bueno no personalizar los debates ni atribuir intenciones a los demas, ya que al final todos somos depositarios de ideas y practicas que nos preceden, saludos fraternos.

  4. tierrarevuelta says:

    De_humanizer comparto muchas cosas de tu descripción, pero a lo que tu llamas tomar el poder, prefiero llamarlo destruir el poder (algunos lo llaman por ahí socializar el poder, en ese caso prefiero decir anarquizar la sociedad) porque nos guste o no, sea correcto o no, en amplios sectores de la sociedad y también en amplios sectores de la clase trabajadora militante "tomar el poder" significa "tomar el Poder del Estado". Concuerdo también contigo en que se debe materializar la discusión con ejemplos concretos de nuestra realidad. De ahí la importancia de que Adrián explique cual es el objetivo concreto de su defensa del poder, porque pueden ser varias ¿dar soporte ideológico a corrientes independentistas de alguna región? ¿la creación de una plataforma con programa común? ¿un guiño al etapismo? ¿justificación histórica de anarquistas que formaron parte de la II república?¿todas las anteriores? Porque claro, el ejercicio intelectual siempre es sano, pero si hablamos desde la militancia la teoría cumple un rol discursivo para materializarlo en nuestras relaciones sociales en función de objetivos concretos.

    Adrián por favor no lo tomes como un ataque personal, pero me parece preocupante que en tu anterior comentario los argumentos que utilizas para justificar que el anarquismo también es un poder, son los mismos que desde tendencias libertarianas nos acusan a los comunistas libertarios de ser “marxistas camuflados” o cosas por el estilo, porque dicen que mediante la fuerza o la “agresión” como dicen ellos queremos “imponer” nuestras ideas.

    Salut!

    • Hola tierrarevuelta. No me lo tomo como un ataque personal, sólo esa insinuación que comentaba. Me daba la impresión como si tuviese que defender "mi libertarismo" frente a acusaciones de "marxista", en lugar de estar hablando del texto en sí. Por lo demás estoy encantado de debatir.

      Mi objetivo concreto de la defensa del poder; realmente cuando escribí el artículo símplemente pensaba en que era algo interesante de aportar, sin nada más. No me esperaba tal revuelo, ni suscitar tantas pasiones (aunque en un número reducido de personas). Una vez que empieza a haber debate y que me doy cuenta de que para algunos es una cuestión tan importante que hasta comienza a haber dudas sobre mi persona -o sobre mi ideología- mi objetivo es simplemente defender en primer término mi honestidad y en segundo término hacerme entender. Nada más. Era una discusión y un artículo a nivel completamente teórico, de aclaración de términos, cómo si iniciaramos una discusión acerca del uso de la palabra "terrorismo".

      Y no se si en algún momento utilizaré un argumento que también usen los marxistas, pero ello no significa nada, al menos para mí, más que que en ocasiones personas de ideologías diferentes pueden estar de acuerdo en algunos aspectos. Y por si quedaba alguna duda, yo no creo que los anarquistas seamos marxistas camuflados, símplemente creo que hay una confusión semántica en cuanto al término poder y simplemente hay otras personas que no.

      Salud!

  5. Truman Show says:

    Creo que nadie debería repartir carnets de verdaderos anarquistas, nadie se puede atribuir la "verdad".
    Una cosa es afiliarse a un partido o defender la dictadura cubana y otra es discutir el tema del Poder, tema en el que no hay consenso entre muchos anarquistas.
    Además, esta ideología no se compone sólo de elementos inamovibles o monolíticos, tenemos mucho que discutir y mejorar, dialogar más y con mejor talante. Juan Gómez Casas decía que nunca aceptaría un ataque a la CNT pero siempre discutiría las críticas. Creo que no se puede responder como si fuera un ataque al que cuestiona la posición del anarquismo clásico frente a las relaciones de poder.
    El Poder no es más que una relación, no es ni el Estado ni la colectividad, es una balanza que se inclina a favor de uno u otro. En la Barcelona del 36 Companys entregó la Generalitat a los anarquistas por ser los verdaderos salvadores de la ciudad (ayer perseguidos por él mismo). Es decir, la balanza de la relación estaba a su favor. Pero en vez de aprovecharlo para implantar el comunismo libertario desechando al antiguo Régimen y sus títeres, se permitió una dualidad de poder, se convivió con reaccionarios en la administración y para colmo se participó en el Estado. Fue un error (quizás es fácil decirlo ahora), provocado, en parte, por una ingenua idealización de la unidad y también por no hacer valer que la balanza del poder estaba claramente a favor de los revolucionarios . Ya sabemos como aprovecharon este fallo los reaccionarios en el Mayo del 37.
    No hubiera sido autoritario hacer valer el trabajo de décadas de lucha hasta crear una organización anarcosindical capaz de construir la sociedad del futuro. No hubiera sido autoritario desplazar a los reaccionarios del gobierno burgués que ni quisieron defenderse del fascismo. Pero no para imponer ninguna Dictadura del proletariado con una cúpula, sino el comunismo libertario (a pesar de la minoría que tampoco quedaría excluida en la nueva sociedad)
    Este texto de los compas chilenos quizás aporte más que mis comentarios;
    http://corrienteaccionlibertaria.blogspot.com.es/2009/06/desde-el-poder-popular-hacia-la.html

  6. tierrarevuelta says:

    Les deseo suerte con su Poder Anarquista, cuando terminen de construirlo me llaman por teléfono : )

  7. Octavio Alberola says:

    Hola Adrián.
    Aunque no sea comadrona, también suelo recurrir en algunas ocasiones a la mayéutica para saber si es verídico o engañoso lo que engendra el discurso del otro. No por dudar de su sinceridad sino para incitarle a clarificar lo que a mi me parece ambiguo o poco claro. Pero, contigo, el resultado no ha sido la clarificación sino mayor ambigüedad...

    Por ejemplo: yo dije que tú defendías, desde tu personal aproximación "a la teoría del poder" (?), "la compatibilidad del mismo con la anarquía" y que concluías tal aproximación afirmando que la anarquía "es también un poder -y no un antipoder"; pues tú habías escrito textualmente en la entrada de tu texto: "Nos aproximaremos a la teoría del poder para defender la compatibilidad del mismo con la anarquía" y luego, más lejos, eso de que la anarquía "es también un poder..." El problema, Adrián, es que, aún reconociendo -como lo haces ahora- que puede haber "sido un fallo de expresión o un malentendido" o que podrías "haberlo expresado mejor", la ambigüedad persiste sobre lo esencial de tu texto. Pues, lo quieras o no reconocer, todas tus "disquisiciones" sobre "macropoder" y "micropoder", "poder negativo" y "poder positivo o constructivo", "consenso hegemónico", etc., etc., están hechas para llegar a afirmar que, para ti, " el poder puede ser 'liberador o represor' " y que por ello haces también tuyo ese concepto-denominación de "poder popular", defendido por los redactores del artículo titulado "Anarquismo y poder popular".

    Claro que tienes todo el derecho de llegar a tal conclusión y de sentirte afín con los que tratan de "convencernos" (aunque sea insultando y difamando) de la bondad y potencialidad de tal concepto (que dicen "no es una contradicción ni una broma de mal gusto") para construir "aquí y ahora" una "sociedad libre e igualitaria". Pero no encuentro razón alguna para que yo no tenga el derecho de preguntarme y preguntarte si tú te reconoces "en el "Poder Popular" que hay en Cuba". ¿Qué hay de malo en saber lo que piensas al respecto? ¿ Por qué puede ser un "desprestigio" responder a una pregunta que puede ayudar a comprender más tu posición? Además, ¿por qué me haces decir lo que no he dicho? Yo no he dicho, ni pensado, esto que tú pones entrecomillado: “Adrián no es un anarquista, es un marxista, y si no que nos cuente si apoya a Cuba”. Yo solo dije esto: "más allá de la semántica, deberíamos saber si Adrián se reconoce en el "Poder Popular" que hay en Cuba". ¿Es esto "un ataque personal"? Acaso no he dicho que, si para ti "ejercer el poder de manera colectiva" significa "que nadie -ni dentro del colectivo ni fuera de él- tenga el privilegio de decidir por los demás", para nosotros "tal es el consenso al que aspiran los anarquistas". ¿No era invitarte al "acercamiento de posturas" pedirte "decirlo claramente"?

    Y, para terminar, sobre el problema de la violencia no me parece pertinente apoyarte en Malatesta; pues no deberías olvidar que, al respecto, también fue él quien dijo (como tú, yo también cito de memoria) que renunciaría a la revolución si para que ella triunfara fuese necesario levantar horcas en las plazas de los pueblos.

    Fraternalmente

    • Respecto al tema de Cuba (lo demás creo que está medianamente zanjado), supongo que la cuestión es no estar teniendo una conversación oral y, por tanto, no conocer el tono del discurso. En un primer momento, al leerlo, me pareció que esa pregunta era retórica y con intención de alinearme con el socialismo cubano. Si era simple curiosidad, pues te conesto que efectivamente no tengo ni la más mínima duda de que no es esa mi idea de poder anarquista ni de poder popular. Para mi socializar el poder no es una dictadura ni es la autoridad de ningún régimen representativo. Para mi un ejemplo de socialización del poder es una asamblea (una asamblea que funcione correctamente).

      Malatesta en un ensayo que realiza sobre el amor (cito de memoria) decía que amar a todo el mundo es casi lo mismo que no amar a nadie. Podríamos decir, entonces, que que todo el mundo tenga el poder es casi lo mismo que que nadie tenga el poder. Y quiero recalcar el casi, porque si bien este tema de definir el poder semánticamente puede tener cierta importancia para aclarar conceptos (o al menos a mí me parecía interesante), sustancialmente, que todos tengan poder (anarquía) viene a ser casi lo mismo que que nadie lo tenga. Por tanto, realmente, no creo que haya mucha diferencia sustancial entre tu postura y la mía, simplemente diferimos en ese 'casi': para mi la anarquía es que todos tengan el poder, para ti que nadie lo tenga.

      Un saludo, también fraternal.

  8. Octavio Alberola says:

    Hola humanizer:

    Yo también creo que la discusión debe centrarse en la "comprensión" del poder ejercido por la clase dominante y no en "definiciones operacionales del poder o contrapoder o de micropoder y macropoder", etc. Y no sólo porque una tal discusión crea más bien confusión y ambigüedad que clarificación, sino también porque nos hace perder un tiempo que valdría más dedicarlo a potenciar la lucha contra la dominación de la clase dominante.

    También estoy de acuerdo en dejar de lado a Foucault; pues yo sólo me referí a él para demostrarle a Adrían que no podía apoyarse en él para defender el concepto de "poder popular". Ahora bien, no comprendo cómo, tras renunciar a Foucault, sacas a Bakunín para tratar de acreditar la idea de que puede haber una "autoridad" buena, la de nuestro médico... Pues con ello vuelves al cuento de definir "autoridad buena" y "autoridad mala". Y ello pese a que sabes muy bien que a la Autoridad, la de la clase dominante, si no la obedezco voy a la cárcel. Al médico, si no sigo su recomendación no pasa nada, salvo que quizás siga enfermo o me muera. Pero, reconocerás que no estoy obligado a obedecerle, como es lo propio de la Autoridad ( que siempre es la de la clase dominante). La Autoridad (de las autoridades) siempre implica obediencia y represión si se contesta. El conocimiento del medico puede ser útil, no es impositivo, soy yo quien decide si le hago confianza o no.

    Dejemos pues esas disquisiciones semánticas y retóricas, sean intelectuales o seudointelectuales, e intentemos reflexionar de manera simple y concreta sobre cómo se puede subvertir más eficazmente el poder de la clase dominante, tal como lo pedías al comenzar tu comentario. Y eso podemos hacerlo, como lo pides al final, sin "personalizar los debates ni atribuir intenciones a los demás".

    Así pues, como tú opinas que si "se conforma un poder popular... sin alterar ese núcleo sustancial", que es lo que tú entiendes por "tomar el poder", sólo se consigue "generar situaciones de crisis institucional que son extendibles por décadas sin que nunca caiga el sistema de dominación", el debate se reduce a saber si efectivamente la "toma del poder" es la manera más eficaz de subvertir el poder de la clase dominante.

    Tú opinas que sí, que si no se "toma el poder" no se podrán "destruir esos núcleos de poder cultural y material" del "poder de la clase dominante". Pues bien, yo opino que al "tomar el poder" en nombre de la clase dominada se reconstituyen esos "núcleos de poder cultural y material" y el poder queda en manos de una nueva clase y lo sustancial de la "clase dominada" vuelve a ser clase dominada y sin otro horizonte que el de trabajar... mientras los otros dirigen.

    Reconocerás que una opinión vale la otra y que lo único que puede probar si una es más válida que la otra es la praxis, la praxis histórica. Y desde esta perspectiva, estás obligado a reconocer que cada vez que la "clase dominada" ha "tomado el poder" se ha verificado el proceso que los anarquistas, desde la época de Bakunin, habían previsto pasaría inevitablemente. No sólo la clase dominada ha quedado dominada por una nueva clase sino que el sistema ha vuelto a ser de capitalismo privado, con el Estado a su servicio.

    Claro que puedes seguir pensando que, si un día los (las personas físicas) que toman el poder en nombre del pueblo (el "poder popular"), son "verdaderos revolucionarios" quizás pase de otra manera. Desgraciadamente, hasta ahora, "tomar el poder" no ha servido para subvertir la dominación de la "clase dominante" (la burguesía) sino para extender esa dominación al planeta entero.

    Fraternalmente

  9. Octavio Alberola says:

    Hola Truman:
    Efectivamente, Truman, nadie debe ni puede "repartir carnets de verdaderos anarquistas", ni "nadie se puede atribuir la 'verdad' ". Como tú bien dices: "una cosa es afiliarse a un partido o defender la dictadura cubana y otra es discutir el tema del Poder". Ahora bien, estarás de acuerdo en en que, aunque no haya "consenso entre muchos anarquistas" sobre lo que debemos entender por poder los anarquistas, resulta casi una broma por no decir absurdo, llamarse anarquista y actuar autoritariamente o propiciar una forma social basada en el principio de Autoridad (concebida como relación de obediencia). ¿No te parece más lógico, normal y honesto dejar de llamarse anarquista si se cree que un partido o un grupo debe asumir el Poder para dirigir a los demás por considerar ineficaz o inaplicable el principio de dejar en manos de todos el poder de decidir? Si yo creyera que es desde el Poder que se puede poner fin a la sociedad de explotación y dominación, dejaría de llamarme anarquista y me afiliaría a un partido político o crearía uno para competir con los otros. Pues, ¿que sentido tendría fingir ser una cosa y ser otra realmente? Otra cosa es dudar de lo que se cree ser o desear... Pero, en ese caso, lo legítimo y honesto me parece ser exponer tales dudas, reconocerlo y confrontarlas con otros para intentar disiparlas o confirmarlas, y, cambiar si se llega a tal conclusión, cambiar de camino y asumir el haberlo hecho. Me parece tan de sentido común actuar así, que me cuesta comprender que no actuemos todos así.

    Dicho esto, espero admitas mi derecho a disentir de tu análisis sobre la actuación de los anarquistas en 1936; pues, al parecer, para ti no habría sido "autoritario" imponer una dictadura libertaria a punta pistola en tales circunstancias. Yo pienso que intentar imponer el comunismo libertario por la fuerza sería un acto autoritario y, lo peor, es que tampoco funcionaría impuesto. No obstante, comprendo que los haya con muchas prisas por llegar a él, aunque eso implique convertirse en policías; pues, ¿cómo imponerlo sin crear un cuerpo de vigilancia para hacer respetar las órdenes que habríamos tenido que dar?

    Estarás de acuerdo, Truman, que tanto la situación del 36 como la actual son situaciones muy complejas para analizarlas sólo desde esa perspectiva, y que, el hacerlo de manera objetiva y exhaustiva, implica necesariamente definir lo que uno entiende por ser anarquista. Ya sea entonces o en la actualidad. De ahí el interés de este debate; pues, aunque es normal que no haya consenso en todo, debe haberlo -por lo menos- en lo que concierne a los principios y objetivos que nos diferencian de los demás homus politicus.

    Como dice tierrarevuelta: yo también prefiero "destruir el poder" que "tomar el poder".

    Fraternalmente

  10. de_humanizer says:

    Hola Octavio

    me gustaria hacer algunas precisiones debido a algunas confusiones que se suscitan, ya sea porque no me explique en forma adecuada o porque no me entendiste a lo que apuntaba:
    Cuando me refiero a Bakunin no lo hago con el fin de argumentar en favor de una "autoridad buena" sino para recalcar el papel central de una racionalidad logica que no implica jerarquia alguna desde el momento en que tiene como fundamento la empatia en cada acto solidario y no a la coercion, hasta el derecho a morir es nuestro como señalas.
    En cuanto al tema de la toma del poder me parece una confusion semantica que tambien me hacia incapie Tierra Revuelta en el sentido de la connotacion historica del termino: cuando me refiero a tal concepto a lo que voy es que en mi opinion deberiamos ser concientes de nuestro caracter intrinsicamente minoritario debido a que el sistema produce sus propios componentes para mantener su equilibrio represivo, por lo que no se trata que un grupo de personas tome el poder en nombre de los explotados, en mi opinion la tarea es empujar la situacion a nivel sociocultural a un punto de no retorno donde sea plausible para la mayoria producida por el propio sistema desobedecerlo y asociarse en modos solidarios, lo que yo entiendo por toma del poder es la negacion del poder de la clase dominante y su superacion en un modo de vida cualitativamente superior, lo que es diferente ser una especie de grupo de sustitucion de la clase dominante.
    En sintesis parto de la premisa que somos minoria y que la accion directa podria orientarse a cambiar el escenario donde estamos parados mas que a cambiar las conciencias abstractas porque al final somos lo que hacemos esa es la materialidad de una cultura junto a los afectos asociados, creo que seria bueno omitir el termino toma del poder por su caracter impreciso a lo mejor por su dispersion mediante la afirmacion de formas horizontales y solidarias de relacion social

    saludos fraternos.

  11. Octavio Alberola says:

    Hola humanizer:
    Estoy totalmente de acuerdo en que esa "racionalidad logica no implica jerarquia alguna desde el momento en que tiene como fundamento la empatia en cada acto solidario y no a la coercion", por eso no me parece apropiado utilizar el término de "autoridad" para expresar (en el caso del médico) esa empatia.
    También creo que estamos de acuerdo sobre lo de la "toma del poder" después de tus explicaciones y por eso creo más lógico no utilizar esa fórmula si se quiere negar el poder de cualquier clase dominante.
    Y sobre lo de que somos "minoría" me parece que te equivocas... Pues yo creo que somos una gran mayoría en el mundo las gentes que no quieren mandar ni ser mandadas, y que preferirían participar en una convivencia de iguales y no en esta sociedad de injusticia, irracionalidad y barbarie. Es un tema que espero tratar en un próximo artículo...
    Fraternalmente

  12. Truman Show says:

    Hola Octavio;
    Por supuesto que el autoritarismo es incompatible con ser anarquista, creo que eso si lo tenemos todos claro al abrazar este tipo de pensamiento.
    Dices; "¿No te parece más lógico, normal y honesto dejar de llamarse anarquista si se cree que un partido o un grupo debe asumir el Poder para dirigir a los demás por considerar ineficaz o inaplicable el principio de dejar en manos de todos el poder de decidir? " Es precisamente por considerar el derecho de cada uno para poder decidir sobre lo que le afecta como el más eficaz y justo, por lo que hay que hacer valer los momentos en los que la relación de poder esté más a tu favor. Estoy de acuerdo contigo en que cuando se trata de un grupo reducido o partido político el que quiere decidir por los demás, no es anarquista por ser vertical y autoritario. Pero es que yo no he hablado de nada parecido, sino todo lo contrario.
    Por otro lado, no tengo nada que asumir, ni nada en lo que sincerarme, menos aún cambiar de camino. Atribuirse la potestad de decidir (uno sólo) lo que es claramente anarquista y lo que no lo es, si que es más propio de otras formas de concebir la política, más aún siendo un tema con un claro disenso entre compañeros de todo el mundo. Esa búsqueda de "pureza" anarquista (y la vehemencia que conlleva) incluso dentro de los propios compañeros, es lo que espanta a mucha gente, anarquista de corazón, pero que no conoce o no coincide en todos los planteamientos con otros compañeros. "Mejor, que se vayan", pensarán algunos, yo creo que eso es un error. Siento tener que escribir en estos términos a un compañero (yo por lo menos así te considero), quizás si discutiésemos cara a cara no se producirían estos pequeños desencuentros, debidos a una mala interpretación de lo escrito (por ambas partes) y falta de lenguaje corporal. Además tenemos tanto en común y tanto por hacer.....
    Por supuesto que tienes derecho a disentir sobre el 36, el tema es apasionante y muy complejo, pero lo que no es justo es que hables de una dictadura libertaria que yo no he mencionado. Si digo que una dictadura del proletariado con sus cúpulas si hubiera sido autoritario y poco deseable (quizás lo has leído muy deprisa o lo haya redactado yo mal).
    Nunca va a implantarse el comunismo libertario si no es por la fuerza ya que siempre tendremos que enfrentar a los que tiene el monopolio de la violencia que, aún siendo una minoría (como en la BCN del 36) defenderán al Estado con uñas y dientes. La alternativa es que todo siga igual. La mayoría de ejemplos que conozco desde los levantamientos cantonales del s.XIX hasta hoy, en mayor o menor medida, el comunismo libertario se ha impuesto por la fuerza emanada de la voluntad popular haciendo valer que la correlación de fuerzas le favorecía en un momento determinado. Aunque siempre habrá alguien que se enfrente a ella (los privilegiados y sus esbirros no son anarquistas ni lo serán nunca).
    Además, la horizontalidad le daría las mismas oportunidades de participar también al que no esté de acuerdo (como pasó en algunas colectividades), por lo que debería funcionar. Las imposiciones violentas vendrían únicamente como autodefensa ante los que quieran romper esa horizontalidad para volver a imponer la voluntad de unos pocos y sus privilegios, y yo creo sinceramente, que después de un tiempo no sería ni necesaria al quedar enterrados los antiguos valores. No creo que en el comunismo libertario se tengan que dar órdenes, la única imposición sería no permitir privilegios ni verticalidad (defender la Revolución) y esta misma imposición evita el autoritarismo. Por cierto, para mi la vía a seguir en esa época era la propuesta por "los amigos de Durruti" que empapeló Barcelona en el 37.
    Creo que al final lo que pasa es lo que dice Adrián; "para mi la anarquía es que todos tengan el poder, para ti que nadie lo tenga." Pero al margen de la semántica, no creo que rechazar las situaciones ventajosas que dan las relaciones de poder (hablo de la balanza, de la correlación de fuerzas, no mezclar con autoritarismo, Estado, partido, cúpulas o dictaduras) sea parte de los objetivos y principios de los anarquistas y creo no ser el único.
    Un saludo cordial

  13. janusz says:

    "El poder es claramente un saco, que como término incluye muchas facetas y, así pues, cualquier definición sufriría de imprecisión. Pero quizás el poder es mejor entendido como una constante en el que en un polo está la dominación y en el otro un ejercicio de influencia sin intento de dominación. Los dos polos se tuercen el uno hacia el otro sin una clara y concisa diferenciación. Al contrario que Foucault o Weber, afirmaré que, aparte del poder por dominación o el uso manifiesto de la fuerza y el poder por manipulación, existe también, en el polo opuesto, el poder en igualdad o mutualidad. Esto es, uno debería imponer su poder trabajando con otros; uno reafirma totalmente su poder imponiendo su propia libertad. Incluso en una relación entre iguales, donde uno trata de convencer a otros con argumentos racionales, hay una expresión de poder, pero necesita no implicar dominación. Toda sociedad libre fomenta los aspectos no dominantes del poder mientras que hace lo contrario con los aspectos dominantes. [...]
    Max Stirner, quien rechazó el estado y toda su autoridad institucional, aseveró su derecho como individuo a usar su poder para dominar donde pudiera. Escribe: "aquello a lo que tienes el poder de ser, tienes el derecho a serlo... tengo la capacidad para todo aquello que tengo en mi poder para hacer". Esto, creo, es una expresión extrema y distorsionada del uso del poder para ser libre, un uso que justifica la dominación sobre otros. Esta visión es similar a la filosofía de Nietzsche, la cual abogaba por un deseo de poder, provocando un gran número de comentarios acerca de lo que él quería expresar mediante este término. Ha sido interpretado como la más estúpida (maleducada, grosera) de darwinismo social; el pisoteo sobre los demás para colocarse uno mismo en la cima para conseguir todo lo que desea. Walter Kaufman intentó dar cuenta de esta interpretación extrema cuando definió el deseo de poder como "un esfuerzo por trascender y perfecionarse a sí mismo, un camino para superar lo cotidiano y sobrepasar el 'yo existente'. Esto es el poder de ser igual a cualquier adversidad y tratar con lo peor de la vida" (Kaufman, 1986:90). Esto es, de un modo, el poder de ser libre. Para Kaufman, el deseo de poder de Nietzsche es comparable a lo que he estado tratando de describir como poder en igualdad. No debería estar identificado con el poder político o militar. Otros como Detwiler han argumentado que la interpretación de Kaufman pasa por alto los claros aspectos políticos del deseo de poder de Nietzsche y, en su creencia de que la lucha por la autoperfección no es puramente un camino individual sino que se aplica a toda la humanidad. El camino para dominar es un aspecto de su deseo de poder. "Todo camino es una clase de deseo (lujuria) por gobernar" (Nietzsche).
    Los escritos de Nietzsche nos dan a menudo importantes ideas de la manera en la que el poder funciona. Un razón mayor para ello es que a parte de la defensa del poder como dominación, él es un defensor del poder como influencia, como poder en mutualidad y en igualdad y especialmente en la lucha por la libertad individal, como sugería Kaufman. Quizás por esto, aumenta el número de anarquistas que están muy impresionados con Nietzsche. El propio Nietzsche consideraba que el 'radicalismo aristocrático' era un término más apropiado para su punto de vista (Detwiler, 1990: 189).
    Nietzsche no era el único que se daría cuenta del deso de poder de los humanos. Mihail Bakunin observó que existe un 'lujuria' por el poder en toda persona, aunque al contrario que Nietzsche, despreció este camino cuando entendió el poder exclusivamente como dominación. Creía que "en una sociedad inteligente, bien despierta, guardando celosamente su libertad y dispuesta a defender sus derechos, incluso los individuos más egoístas y melévolos, se vuelven buenos miembros de la sociedad. Tal es el poder de la sociedad, mil veces más grande que el más fuerte de los individuos". Esto, por supuesto, expresa la creencia de Bakunin de que la gente es básicamente buena y sólo requiere de una guía para una buena sociedad. Otro anarquista, Rudolf Rocker, también expresó su creencia en el deseo de poder: "El deseo de poder que siempre emana de individuos o pequeñas minorías en una sociedad es, de hecho, uno de los más importantes motores de la historia". En su posterior desarrollo de esta noción resulta que Rocker, como Bakunin, veía el poder puramente como dominación y me temo que esto es también una visión popular muy extendida, que según lo que he estado sugiriendo, es sólo una parte de un todo."

    HAROLD B. BARCLAY ("El poder: una visión antropológica", artículo publicado en la obra "Anarquismo y antropología, VV.AA., 2010)

  14. Octavio Alberola says:

    HolaTruman:
    - Primer acuerdo: "el autoritarismo es incompatible con ser anarquista".
    - Segundo acuerdo: "no es anarquista por ser vertical y autoritario".
    - Tercer acuerdo: la búsqueda de “pureza” anarquista lleva al sectarismo. Si conocieras mi trayectoria militante sabrías que siempre se me ha considerado un heterodoxo... Desde muy joven comencé a tener problema con los anarquistas que se consideraban los guardianes de la doctrina... porque yo decía que el anarquismo no es una fe, una doctrina, una ideología o una filosofía, sino simplemente una actitud de no querer mandar y de no aceptar ser mandado. Asi pues totalmente de acuerdo en que el acuerdo se busca y no se impone.
    - Cuarto acuerdo: "si discutiésemos cara a cara no se producirían estos pequeños desencuentros, debidos a una mala interpretación de lo escrito (por ambas partes) y falta de lenguaje corporal. Además tenemos tanto en común y tanto por hacer…"
    - ¿Desacuerdos? : sobre si habría sido una dictadura en el 36 el ir o no "a por el todo", como planteo García Oliver. Efectivamente fui yo (como lo singnificó en su momento García) y no tú quien dijo que eso habría significado imponer una dictadura libertaria. ¿Cómo habríamos podido ir a por el todo sin imponernos por la fuerza a republicanos, socialistas y comunistas que también luchaban contra los sublevados? Otra cosa es preguntarse y reflexionar sobre cómo llegar al comunismo libertario. Yo no lo sé todavía; pero no creo que ningún anarquista haya pensado "implantar" (aquí también puede ser confusión en la palabra) el comunismo libertario a punta de pistola a los trabajadores que no piensan como nosotros. Otra cosa es arrebatar a punta de pistola los medios de producción que la burguesía detiene en su poder para explotarnos o hacer frente a los que nos quieren mantener esclavos mediante la fuerza de las armas. Decía que todavía (y eso que ya tengo 84 años) no sé cómo se llegará al comunismo libertario; pero lo que si me parece condición sine qua non es que para ello será necesario que los explotadosy dominados lo deseen y estén dispuestos a luchar por ello y a experimentar caminos... Tú mismo dices que no crees "que en el comunismo libertario se tengan que dar órdenes", y estoy de acuerdo contigo.
    - Desacuerdo: si Truman, al final sólo hay un desacuerdo, aunque quizás si lo analizaramos frente a frente acabaríamos dándonos cuenta de que es un problema de interpretación de las palabras. Me refiero a eso de que “para (ti y Adrián) la anarquía es que todos tengan el poder" y para mi "que nadie lo tenga”. Efectivamente, al margen de la semántica, si "todos tienen el poder" y con eso queréis decir que nadie tiene más poder que otro, sería tonto no ver que se está diciendo lo mismo aunque con palabras diferentes. Ahora bien, lo que si deberías aclarar (no lo tomes como una orden), es lo que quieres decir con "no creo que rechazar las situaciones ventajosas que dan las relaciones de poder (hablo de la balanza, de la correlación de fuerzas, no mezclar con autoritarismo, Estado, partido, cúpulas o dictaduras) sea parte de los objetivos y principios de los anarquistas"; pues, independientemente de que no seas el único que piensa tal cosa, ¿no te parece que "aprovecharse" de una "situación ventajosa" implica tener más poder que los que están en situación desventajosa? ¿No será que el verbo "aprovechar" no el adecuado?
    Un saludo fraternal y libertario

  15. Octavio Alberola says:

    A Janusz:
    No he leído el libro de HAROLD B. BARCLAY, “El poder: una visión antropológica”, por lo que sólo puedo referirme a esta cita que has puesto como comentario y en la que se habla del "deseo de poder".
    Lo que yo pienso al respecto se funda en el conocimiento actual de los neurólogos sobre el funcionamiento del cerebro humano, y, según me ha parecido comprender, por lo que se puede deducir de las experiencias más recientes el "deseo de poder" no es resentido de la misma manera por todos los seres humanos. Y, al parecer, también se puede deducir que tampoco es la mayoría de ellos que manifiesta tal deseo. Según estos científicos, este deseo aparece en el sistema límbico del cerebro y al activarse (al ejercer poder) el "placer" resentido es producido por la testosterona y la dopomina.

    Lo que me parece deducible de tal "conocimiento" es, como lo han resaltado esos mismos científicos, que al resentirse placer se genera una "necesidad" de seguir resintiéndolo (acostumbrarse a ello) y la dependencia al mismo. O sea que no sólo se quiere guardar el poder sino que, además, se pierde la capacidad de pensar desde otro punto de vista que el suyo propio.
    Por todas estas razones, además de las éticas, yo pienso que el ejercicio del poder (sobre otros) es contrario al ejercicio de la libertad por todos.
    Fraternalmente

  16. Truman Show says:

    Hola Octavio;

    Si, es como dices, es tener más poder sobre los que están en una situación menos ventajosa, es decir los privilegiados y reaccionarios (estalinistas incluidos). La gente de abajo (en el pasaje de la historia al que viajamos de la Barcelona del 36) estaba por la Revolución mayoritariamente. No así las cúpulas de sus partidos que meses más tarde reorganizaron la represión hacia los anarquistas hasta extrangular la Revolución y asesinar a muchos compañeros. Arrebatarles los medios de producción el monopolio de la violencia y la verticalidad en la toma de decisiones es ejercer ese poder, es decir hacer la Revolución.
    Quizás se hubieran dado situaciones desagradables con algunos obreros al principio por el mimetismo mental con el régimen burgués, el propietarismo e incluso la religión, pero no todos se resolverían a punta de pistola, ni con represión (inaceptables si no es autodefensa clara). Seguiría habiendo reacción que combatir para defender la Revolución; los Líster y cia está claro que no lo tolerarían. Y dejarse matar o parar la Revolución no creo que fuesen buenas alternativas.
    Pero yo no tengo la varita mágica, sólo son conjeturas después de mucha lectura y darle muchas vueltas por si algún día vuelve esa situación, repetir los aciertos pero no los errores.
    Un placer compañero, Salud.

  17. Octavio Alberola says:

    Pues no, Truman, no comparto la idea que tú tienes sobre lo que debe ser una revolución libertaria, anarquista. Como tampoco lo de que "la gente de abajo (en el pasaje de la historia al que viajamos de la Barcelona del 36) estaba por la Revolución mayoritariamente". Si hubiese sido así no se habrían dejado llevar por el camino deseado por "las cúpulas" de otros partidos e inclusive las libertarias.

    A pesar de tener once años entonces, yo también, como tú, es a través de las lecturas que he intentado comprender lo que sucedió en aquellos momentos de la historia. Bueno, a través de las lecturas y de frecuentar luego a muchos protagonistas de aquellos acontecimientos, y por eso me parece muy exagerada tu afirmación. No sólo en cuanto a la gente de abajo que no era libertaria sino también en la que lo era o se lo decía. Ni la clase obrera era mayoritariamente anarquista ni tenía una conciencia clara de lo que era o debía ser una revolución libertaria; pues esa revolución no sólo es "arrebatarles los medios de producción" a la burguesía sino gestionarlos horizontalmente para el bien de todos. Eso es lo que yo entiendo por revolución y lo que se entendía entonces en los medios libertarios y que se definía como "comunismo libertario". Al parecer, para ti la revolución es otra cosa; pues, además de "arrebatarles los medios de producción, el monopolio de la violencia y la verticalidad en la toma de decisiones", también te parece necesario "ejercer ese poder". El problema Truman, es que sólo se puede "ejercer ese poder" de manera vertical y violenta, y eso es ejercerlo dictatorialmente. Los marxistas actuaban así y por eso hablaban de la "dictadura del proletariado" aunque al proletariado no le quedaba otro remedio que ser fuerza de trabajo y sólo sus "representantes" (la "cúpula") ejercía elpoder. Y ya has visto en lo que han acabado todas esas dictaduras. Los libertarios siempre han dicho, siempre hemos dicho, que nuestra revolución no es esa. Nuestra revolución debe, por lo menos, intentar que sean realmente los que trabajan los que decidan, que no haya instancias superiores de decisión sobre ellos. Y para eso no sólo deben los trabajadores querer arrebatar los medios de producción sino querer gestionarlos entre todos, para que nadie vuelva a estar en situación de decirles lo que deben hacer. Como puedes ver la revolución libertaria requiere de una mayor conciencia de lo que es la emancipación. Y, claro, aquellos tiempos no eran muy propicios para el desarrollo de esa conciencia; pues lo urgente era hacer frente a los militares en el frente al mismo tiempo que se organizaba la convivencia en la retaguardia con otras fuerzas políticas... Una situación demasiado compleja para reducirla a buenos y malos revolucionarios. Quizás se podría haber ido más lejos en las experiencias revolucionarias de las colectividades; pero me parece que ni la coyuntura lo permitió ni tampoco estaban capacitados y dispuestos para ir más lejos los que lo intentaron.
    Fraternalmente

    • Truman Show says:

      Hola Octavio;
      Creo que no nos entendemos, me refiero a ejercer ese poder para tener la capacidad de “arrebatarles los medios de producción, el monopolio de la violencia y la verticalidad en la toma de decisiones” no para tomar decisiones de forma violenta y vertical sino todo lo contrario. Esto es para mí hacer la Revolución. Vuelves a hablar de la Dictadura del proletariado y yo hablo de poner todos los medios para que eso no ocurra. No está comprobado que la Revolución se hubiese realizado en los términos que tú comentas acabando en una Dictadura, pero lo que si está comprobado es que mantener la dualidad de poder con fuerzas reaccionarias y contrarrevolucionarias (me da igual que sean pobres o de izquierdas) es la derrota segura. No se aprovechó la clara ventaja en a calle y luego la Revolución fue extrangulada (por las cúpulas de la CNT también) y muchos militantes revolucionarios asesinados (incluidos los del POUM) por la reacción estalinista que en diez meses cambió la relación de poder porque se les permitió. Yo no pienso repetir ese error y haré lo posible para que no vuelva a pasar hasta las últimas consecuencias. Hasta Montseny reconoce que no habría que haber dejado hacer a los comunistas, en una entrevista desde el exilio francés. Además, según muchos testimonios SI era mayoritariamente libertarias las clases populares en Cataluña y en algunas zonas de todo el Estado tenían capacidad de sobra para las colectividades y en algunas se llegó muy lejos y con mucho éxito (que se lo pregunten al Conde de Romanones).
      Pretender organizar esa "convivencia con otras fuerzas políticas" no revolucionarias fue el grave error (repito, es fácil decirlo hoy, en ese momento quizás fue lo lógico aunque ingenuo), los que perseguían a los anarquistas ayer no pueden ser compañeros hoy y se demostró. Para ganar la guerra habría que haber hecho más caso a los que hablaban de otras tácticas; la guerrilla, también en la retaguardia enemiga de forma descentralizada y evitando los grandes frentes, al estilo vietnamita -El arte de la guerra de Sun Tzu- y no las tácticas soviéticas nefastas en su mayoría, en suelo español. Tampoco se podía competir con la maquinaria bélica nazi alemana (los fascistas italianos eran patéticos y hasta perdieron varias batallas pero también aportaron mucha maquinaria) y menos con las escasas ayudas de armamento que mandó Estalin, al final de la guerra y previo pago a precios de estafa. Pero claro, esto tampoco se podia adivinar entonces.
      He empezado a leer este interesante libro sobre los 10 meses que van de Julio del 36 al Mayo del 37, creo que también te puede interesar. Un saludo
      http://www.edicionesespartaco.com/libros/barricadas.pdf

  18. Octavio Alberola says:

    Hola Truman:
    Vayamos al grano, porque seguiremos sin entendernos si a cada palabra le damos un sentido diferente, y, al final de cuentas, lo que debe interesarnos es saber si estamos de acuerdo en si, desde un punto de vista libertario y anarquista, los anarquistas debían y deben -ya sea en la lucha o después- tomar "decisiones de forma violenta y vertical". Si estás de acuerdo en que, como dices, debe ser "todo lo contrario", yo también lo pienso y, en consecuencia, se debe concluir que los anarquistas no deben ejercer el poder ni imponer "su" revolución, puesto que la revolución deben hacerla con el pueblo. A partir de esto cada uno tiene el derecho de sacar sus propias conclusiones sobre lo que sucedió en España entre el 36 y el 39 e incluso elocubrar si se habría"ganado" haciendo esto o aquello... El problema es que, para bien o para mal, la historia no se puede rehacer y cada momento nuevo de ella es un nuevo reto. Es por eso que me parece que vale más pensar en lo que se debe hacer hoy que en lo que se debería haber hecho ayer. No sólo porque ya es demasiado tarde sino también porque las condiciones son diferentes. Lo que si vale la pena de saber bien es lo que uno quiere ser... Y si uno sigue pretendiéndose libertario, anarquista, vale pues la pena de saber bien lo que uno entiende por ello. Y como has dicho que tú entiendes que eso implica "no tomar decisiones de forma violenta y vertical" sólo queda no olvidarlo y tratar de ser consecuente con tal linea de conducta y acción.
    Me parece y creo que estarás de acuerdo en que las experiencias históricas deben servir para sacar enseñanzas, y de lo sucedido en el 36-39 en España y en todas las demas "revoluciones" en las que los"revolucionarios" conquistaron el poder, se puede concluir que nunca el ejercicio del poder por unos es el de todos.
    Fraternalmente

    Y por lo del libro…, ya leído, espero que su lectura te sea provechosa para comprender mejor aquellos acontecimientos. Con su autor, amigo, mantuve ya un debate en la web kaos; pues, como buen troszkista, todavía sigue enganchando en la necesidad de un Estado.

  19. Postco says:

    Interesante. Me encanta como hablais del poder con unos textos tan irónicamente poderosos =)

    Resumo mi opinión en una frase:
    El poder no debe ser conquistado, ni puede ser destruido. El poder debe ser repartido.

  20. Pingback: Anarquismo y Antropología | Veo Mamíferos

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