Opinión

Published on octubre 10th, 2013 | by Lusbert

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La identidad colectiva y la lucha social

Hemos rehusado en varias ocasiones tratar la cuestión identitaria y nos hemos identificado simplemente con nosotros mismos, despojándonos de cualquier identidad colectiva y de las masas. ¿Que qué es esa identidad colectiva? Es aquella construcción social e histórica determinada en cierto territorio y de la cual se distinguen los diversos grupos humanos. Cuando renunciamos a ellas nos impulsa a veces a actuar como individualidades apartados de la realidad social sin darnos cuenta de que estamos integrados en ella y en ella definimos y construimos nuestras características personales. Craso error reivindicar la individualidad sin tener en cuenta que la misma es una construcción social. Aquí no me voy a parar a tratar la cuestión de las identidades nacionales, eso daría para otro artículo.

En el panorama actual con el neoliberalismo como sistema dominante, se ha inculcado en el imaginario colectivo la idea del individuo aislado y enfrentado al mundo, cuyo objetivo es escalar en la pirámide social y que si uno se lo propone, puede llegar a una buena posición, que el fracaso es culpa de sí mismo y que ha de esforzarse más. Desde las sucesivas reconversiones industriales y la tercialización de la economía, las relaciones sociales han cambiado mucho en muy poco tiempo. Ya es casi inexistente ese sentimiento colectivo de pertenecer a un grupo social con una identidad propia, sea como pueblo o de un mismo barrio. Este discurso en parte se ha asimilado por ciertas personas y en concreto en entre algunos pocos anarquistas, aunque no en el sentido neoliberal sino en el concepto del individuo aislado, en el cual solo creen en los individuos, negando identificarse como dentro de la sociedad, de la clase trabajadora o de un pueblo. Esto ha llevado en parte a la poca capacidad de respuesta que hay al no existir casi esos sentimientos colectivos, clave para que desde las clases populares se articulen movimientos de masas revolucionarios.

Miremos por ejemplo al pueblo mapuche o a otros pueblos indígenas, cuyos individuos que nacieron en el seno de esas sociedades se identifican como tales: hombres y mujeres trabajadores de la tierra y que en ella viven y la defienden de las agresiones imperialistas. Mismamente encontramos un ejemplo paralelo en las minorías kurdas, donde existe un sentimiento colectivo, sienten la necesidad de defender su gente y por ello luchan por la liberación del pueblo kurdo. Lo mismo podría ser aplicado en las identidades colectivas surgidas de barrios obreros. Obviamente estos sentimientos pueden ser aprovechados por la clase dominante para imponer sus intereses de clase, y por ello urge que nos identifiquemos también como clase trabajadora (asalariados, desempleados, y la mayoría de estudiantes y jubilados), como la clase social que produce la riqueza social y pone en marcha la sociedad, pero que carecemos de medios de producción y que el fruto de nuestro trabajo nos es usurpado.

La identidad colectiva es clave para la construcción de poder popular y el avance en la lucha social, pues nos define como pueblo trabajador, nos permite crear sentimientos de unidad y crear vínculos de solidaridad de clase y entre la gente y los pueblos que sufren la misma opresión, lo que no contradice el internacionalismo ya que dichos pueblos pueden hermanarse y por ello, solidarizarse. No obstante, apunto que no sería una negación de la identidad individual, ésta en realidad se construye socialmente y que sería respetado como tal. Renunciar a ella es renunciar a un punto clave para la capacitación material del pueblo y la clase trabajadora para caminar hacia la revolución social. El poder real y efectivo está en la organización social, está en la capacidad de los pueblos y la clase trabajadora de poder defender sus intereses, así como su emancipación social. Jamás desde las individualidades aisladas se consiguieron articular movimientos de masas radicales y transformadoras. Sé que recuperar estas identidades en el aquí y el ahora no son tarea fácil, y que probablemente deje muchas cosas en el aire en este artículo, pero como primer paso que tenemos que dar es intentar crear vínculos sociales perdidos, de saber que somos clase trabajadora y que sufrimos las mismas opresiones y las mismas injusticias sociales.

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About the Author

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



5 Responses to La identidad colectiva y la lucha social

  1. res de res says:

    Sobre la identidad nacional se mete más en harina este artículo, con sus defectos hace un repaso de los posicionamientos libertarios en el tema:

    http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/26328

  2. Pues no podría estar más en desacuerdo con el texto, Lus.

    Comparto la idea de que la identidad colectiva es fundamental para avanzar hacia la revolución social. Sin ella estamos perdides. Pero hay algunos puntos en tu texto que me gustaría debatir con les lectores.

    1) El individualismo no es exclusivamente producto del neoliberalismo del siglo XXI. En el siglo XIX ya había individualistas y nihilistas (tanto en la sociedad como en movimientos políticos). El ser individualista tampoco deriva exclusivamente de una doctrina económica (es decir, que les individualistas del siglo XIX no lo eran por culpa del capitalismo solamente). El individualismo que se da en los movimientos políticos, creo yo, es algo más, es una actitud filosófica y existencial.

    Es cierto que el nihilismo se dio en un contexto muy específico que seguramente lo posibilitó y fomentó en gran medida, pero sus metas no son ni derivadas ni proyectadas únicamente en términos económicos y/o políticos.

    2) No compro la idea de que la gente esté dejando de lado las identidades. Al contrario, opino que las identidades se están reforzando más con el desarrollo del capitalismo. En una sociedad cada vez más cambiante y efímera, el individuo necesita reforzar sus elementos identitarios a modo de defensa. De ahí que en el capitalismo actual tengamos mil mercancías para "customizar" nuestras vidas. De ahí que tengamos mil tribus urbanas. De ahí que hablemos de les "geek", de les "punk", y de les "hipsters." Las identidades se multiplican cada vez más.

    Lo que creo que estás confundiendo es "identidad" con "sentimiento de pertenencia", que no viene a ser exactamente lo mismo. O si se quiere, lo que está disminuyendo es la intensidad de las relaciones sociales que esas identidades puedan producir. Mientras que hace 60 años la comunidad de un barrio se conocía con cierta familiaridad, hoy en día les vecines ni se saludan. Pero ojo que esto no significa que la identidad se pierda: la familia burguesa del barrio de Salamanca en Madrid se sigue sintiendo "del barrio de Salamanca", al igual que la familia trabajadora de Vallecas se siente vallecana.

    3) No compro la idea de que les anarquistas individualistas no tengan ningún tipo de identidad (por lo expuesto más arriba). Conociendo a militantes nihilistas, y hablando solamente desde esta experiencia sin querer generalizar, diría que lo que mueve a estas personas es un deseo extremo de alcanzar una libertad que elles definen en términos existenciales. Esto no quita para que se sientan parte de la clase trabajadora, o de la familia anarquista.

    4) Si queremos una identidad colectiva libertaria, libre de ataduras, tenemos que fomentar también la identidad individual. El colectivo, en mi opinión, ha de fomentar la expresión y el desarrollo de las individuales, y nunca reprimir estos elementos (de otra forma me suena a colectivo leninista, ya sabéis, jerarquizado y autoritario). El colectivo ha de ser un caldo de cultivo donde los seres humanos se liberen primero de sí mismes, y después en conjunto. En definitiva, el colectivo ha de ser una pista de despegue, no un obstáculo.

    Ahora, la relación entre lo individual y lo grupal es, a mi modo de ver, dialéctica, por lo que están íntimamente relacionados y cambiando constantemente al mismo tiempo. Lo individual existe porque el colectivo lo fomenta, y lo colectivo existe gracias a la agregación dialéctica de los deseos individuales (o así lo veo yo, que no quiero sentar ningún tipo de cátedra).

    • Lusbert says:

      Buenas. Por lo que se ve, he errado en bastantes puntos y te doy la razón plenamente en el punto 2. Sin embargo, quisiera aun así matizar algunas cosas.

      Si bien el individualismo no es exclusivamente neoliberal, sí que se ha asumido como base ideológica importante en el neoliberalismo hoy. Mi crítica iba encaminada hacia ese individualismo egocéntrico y exclusivamente burgués. A partir de allí, hay ciertos anaquistas que dejan de lado la construcción de una fuerza colectiva y se quedan y valoran más las acciones individuales, craso error como se ha visto en la historia y hoy en día. En este sentido, allí también va mi crítica hacia los nihilistas que nada más buscan la liberación de los suyos según me cuentas en el punto 3. Creo que el tema lo expliqué ya en mi artículo sobre la libertad individual y la libertad colectiva en el cual expuse que la libertad individual solo podrá ser real en cuanto materialicemos la libertad social, una libertad meramente existencial es ilusioria.

      Bueno, hay que tener en cuenta que la identidad individual es una construcción social y una identidad colectiva libertaria necesariamente ha de reconocer la individualidad. Si la identidad colectiva se construye en bases autoritarias será la negación total del individuo y tenderá a la homogeneización como es el caso de los fascismos, lo que no sucedería en ningún caso si esa identidad colectiva se construyese en bases libertarias. Sí, concuerdo en que sean una relación dialéctica, pero no expresamente antagónica.

      • Sí, yo también opino que el neoliberalismo se cimenta sobre una ideología individualista (sui generis, como todo).

        También comparto que sin libertad colectiva no hay ningún otro tipo de libertad, es simplemente imposible vivir en libertad si las relaciones sociales y todo el contexto que te rodea no fomenta la libertad. Pero no tengo muy claro si tú compartes que sin libertad individual, al mismo tiempo, la libertad colectiva es imposible.

        Me da la sensación que lo que realmente estamos debatiendo es una cuestión de tácticas y estrategias, y no tanto ideas. De todas formas me gustaría romper una lanza a favor de lxs compañerxs insurrecionalistas, sean más o menos nihilistas (eso me da igual). Quiero creer, y al menos sus escritos así lo expresan, que cuando ellxs actúan de forma individual lo hacen con amor (y gran dosis de altruismo) hacia el colectivo de personas que cohabitan este mismo planeta. No creo que actúen buscando un beneficio personal o una libertad meramente individual. Precisamente porque ellxs tienen una fuerte concepción de la libertad (a todos los niveles) deciden actuar de la forma que lo hacen, sin esperar al resto, sin necesidad de co-operar en acciones concretas con el resto de los movimientos. Pero esto no tiene por qué significar que lo hagan de forma egoísta, ¿no?

        • Lusbert says:

          No podría generalizar con todos los insurreccionalistas pero muchos pecan de infantilismo y repetir ciertos tópicos que he criticado en mi serie de Infantilismo político, y más concretamente los de la rama nihilista y antisocial. Dudo que fuese altruísticamente sus acciones, lo que expresan ellos deja claro que luchan contra cualquier forma de poder* y contra la sociedad misma, lo que deja claro que lo que buscan es su libertad, la de los suyos y de los posibles resentidos que se les unan.

          Eso sí, yo rompería una lanza a favor de la resistencia de los y las insurreccionalistas en Val di Susa, pues han sabido conjugar la necesidad del ataque al sistema dominante con una perspectiva social y de lucha colectiva.

          Para mí es un error pensar que mediante el ataque directo al sistema dominante de forma violenta y en la ferviente búsqueda de la libertad en lo inmediato, sin atender a la construcción de poder popular, pudiesen realmente crear una fuerza social con poder para subvertir el sistema. Y más si se aparta de los movimientos sociales y la clase trabajadora y de las luchas sociales que se dan hoy en día. Esto me recuerda al fracaso de la propaganda por el hecho de los anarquistas dinamiteros de finales del siglo XX: el pensar que atentando contra miembros de la clase dominante o los símbolos del dominio y reivindicar esos ataques instigará a las masas obreras a la revuelta generalizada. Justamente produjeron el efecto contrario: el rechazo, la criminalización y la represión, que se traduce en cárcel, ejecuciones, mártires y marginación.

          El individuo no puede ser libre en una sociedad que no lo es, o lo será solo en el pensamiento. Pienso que si luchamos por la libertad social estamos a la vez luchando por la individual.
          ______

          *Si entendemos allí poder como sinónimo de dominio, podría ser. Pero no poder como relación de fuerzas sociales.

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