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Publicado el 25 de febrero de 2014 por Lusbert

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La posibilidad del anarquismo en el contexto actual

Probablemente nos hayamos preguntado alguna vez si es posible materializar una sociedad anarquista a una mayor escala en el actual contexto o en un futuro cercano. Si bien existen ya comunidades que tienen un funcionamiento cercanas al anarquismo y al socialismo libertario en diversas zonas del mundo, nos planteamos aquí si sería posible realizar una sociedad anarquista en lo que llamamos «Occidente». A nivel general, en los países con un capitalismo más avanzado, el anarquismo se ve realizado a muy pequeña escala en okupas, en algunas fábricas recuperadas o en ciertas zonas rurales pero, ¿existe una posibilidad no muy remota de aplicar el socialismo libertario a gran escala? Probabilidades hay. No obstante, conforme vayamos analizando la complejidad del contexto actual, las probabilidades de materializar una sociedad libertaria en un plazo no muy largo tienden cada vez más a cero. Para comprender el por qué de las probabilidades casi nulas de realizar el anarquismo en un futuro cercano, nos situaremos en el panorama actual y conoceremos así la posición de los anarquistas en el espacio político presente.

Tras la caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS, el neoliberalismo se impuso como el sistema dominante prácticamente a escala global debido principalmente a la carencia de una resistencia obrera organizada como aquella de principios del siglo XX. La conciencia de clases hoy en día se ha perdido casi por completo entre la clase trabajadora actual en «Occidente» y en su lugar se introdujo en el imaginario popular el individualismo pequeñoburgués, el éxito personal, la ilusión de la clase media y la ideología del emprendimiento. Sin embargo, a la llegada de la crisis para la clase trabajadora, ha habido cierto repunte de una conciencia crítica en la sociedad así como el crecimiento de la movilización social y una tendencia hacia la polarización que se traduce en: por un lado, la ultraderecha y sus discursos nacionalistas comienzan a calar cada vez más entre parte de los sectores populares y la pequeñaburguesía, como se observa en Francia, Grecia y Ucrania principalmente; y por otro, las izquierdas más allá de la socialdemocracia parece también ir ganando terreno entre la clase obrera, aunque muy tímidamente. Nuestra posición estaría dentro de la izquierda radical y revolucionaria, teniendo también dentro de esta misma izquierda a ciertas tendencias marxistas.

Los anarquistas estamos ante un panorama en el cual encontramos una mayoría social despolitizada o con poca formación política, un despertar de la conciencia política entre los sectores populares, lo que ocasionó una creciente movilización social; una izquierda revolucionaria muy dividida, incluso entre los círculos libertarios; y un movimiento obrero casi desarticulado, y de lo que queda, en su mayoría domesticado por los sindicatos amarillos, aunque el desprestigio de tales sindicatos favoreció en parte el crecimiento del sindicalismo de clase y combativo. Al frente, me refiero aquí a las fuerzas del Capital, nos encontramos ante dos tendencias: una conservadora caracterizada por el auge de la extrema derecha que cuenta con el apoyo del neoliberalismo y los sectores conservadores de la burguesía, que ante el aumento movilización social, necesitan reforzar sus aparatos represivos a través del Estado para mantener sus privilegios de clase. Esto sucede a la vez que el sector público sufre un progresivo desmantelamiento en favor del capital privado, al igual que la destrucción de los derechos sociales en favor de los intereses del capital. Y otra progresista caracterizada por el reformismo socialdemócrata tendiente al pacto social, la conciliación de clases y la vuelta del Estado del bienestar de los años de bonanza. Cuentan con el apoyo de la pequeña burguesía progresista que en base a las teorías keynesianas, pretenden reforzar el papel del Estado en el control sobre los mercados, así como el desarrollo de políticas que favorezcan a las pequeñas y medianas empresas.

Sabemos que para derrocar el orden capitalista es necesario una revolución, pero no somos la única fuerza política dentro del espectro socialista revolucionario, ni tampoco nos encontramos con una situación revolucionaria a la vuelta de la esquina. En el terreno de la lucha social, tenemos que contar con la existencia de movimientos sociales sin una línea política claramente definida pero con un discurso crítico contra el neoliberalismo, aunque no necesariamente revolucionario, y un funcionamiento articulado desde estructuras horizontales. En dichos movimientos sociales encontramos diversas fuerzas políticas que se disputan el espacio en ellos, que van desde la izquierda parlamentaria y extraparlamentaria, pasando por marxistas-leninistas hasta marxistas heterodoxos y anarquistas. Aquí la presencia anarquista en las luchas sociales -entre ellas la lucha de clases- es esencial para evitar que otras fuerzas políticas sean las que marquen la agenda a los movimientos sociales, pero sin descartar la posible colaboración en reivindicaciones inmediatas comunes sin caer en el apoyo político a ellas. El contenido político de una posible revolución dependerá pues de qué fuerza política sea la hegemónica. Pese a todo, aún queda lejos esa situación revolucionaria, y aún más la realización de una sociedad anarquista.

Y he aquí la pregunta del millón: ¿entonces por qué seguimos siendo anarquistas y seguimos luchando contra el capitalismo y el Estado si esta generación (la de los años ’90 y anteriores) lo más probable es que no vivamos una posible situación revolucionaria, y me temo que mucho menos la realización del socialismo libertario en «Occidente»? La historia de los pueblos y, en particular, la historia del anarquismo nos demuestra que, pese a los errores que se cometieron en el pasado, la anarquía funciona y fue posible. Aunque en la actual coyuntura de «Occidente» estemos muy lejos de alcanzarla y sea muy difícil realizarla a una escala mayor, siguen siendo efectivas las herramientas de lucha que a día de hoy se pueden aplicar en la praxis como son las estructuras organizativas horizontales, el asamblearismo, la autogestión y la acción directa colectiva, y los principios de la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua. Si aspiramos a una revolución social de carácter libertario, nos toca en el ahora, además de organizarnos los anarquistas, participar en los movimientos sociales poniendo a disposición de todos y todas aquellas que quieran un cambio real nuestras herramientas de lucha y demostrar que la organización popular, de clase y la acción directa colectiva es más efectiva que la vía institucional, tanto para frenar los ataques del neoliberalismo como para avanzar hacia la construcción de una sociedad libertaria.

Sin embargo, aunque no la consiguiéramos ver, la lucha de hoy servirá para defender las conquistas de generaciones pasadas y evitar ser aplastadas por la barbarie neoliberal, sin olvidar, claro está, la articulación de una fuerza política revolucionaria y de carácter libertario.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



20 Respuestas para La posibilidad del anarquismo en el contexto actual

  1. Catecismo... says:

    ¿Y quién eres tú para decir dónde tienen que participar y dónde no les anarquistas? Cada organización es autónoma y libre de colaborar en lo que la parezca bien, sin renunciar a sus principios y tácticas.

    A mí, personalmente, muchas ''luchas'' populistas que se basan en lo simbólico, no me interesan lo más mínimo. No doy mi esfuerzo ni tiempo para que unes listilles saquen tajada con fines partidistas. Prefiero organizar el anarquismo y dejarme de tantas gilipolleces y del 'todo vale'.

    Suerte con vuestra lucha y que no os atrape la socialdemocracia (si no lo ha hecho ya)

    • No creo que Lus, el autor de este artículo, quiera decir a nadie dónde o cómo tiene que luchar contra el capitalismo, el Estado, la autoridad, o lo que quiera que sea. Lus da su opinión en el texto, nada más. No he visto en ningún momento el "tono moralista" que parece tú has visto.

      También me desconcierta el uso que le das a la segunda persona del plural en tu comentario. Lus es una persona, como bien dice la descripción de su perfil. Y Regeneración, como también dice la descripción de nuestra publicación, es un grupo de personas con MUY DISTINTAS perspectivas del anarquismo.

    • Lusbert Lusbert says:

      @Catecismo

      Si me señalas en qué partes del texto he usado perífrasis verbales de obligación -estilo "deber de", "tener que"- que haya utilizado para imponer mi visión sobre cómo debemos hacer las cosas, pero no he usado ninguno si te has fijado.

      Defender la Sanidad y la Educación, las aguas y numerosos servicios públicos contra la ola privatizadora, dar una respuesta frente al drama de los desahucios, visibilizar y luchar contra el problema de la población migrante, la violencia de género, los abusos patronales, los despidos masivos, la precarización laboral, la destrucción del medio ambiente etc parece ser que son ajenas a ti, ¿no? Justifica por qué te parecen esas luchas como "populistas y simbólicas", porque a mi no me lo parecen, sino más bien son luchas del pueblo que pretenden dar una respuesta inmediata frente a las agresiones del capital que para nada son ajenas a nuestras luchas, puesto que, como clase trabajadora, también nos afecta.

      Esto de ponerse a la defensiva y a posicionarse como erudito llamando "listillos" a quienes no concuerden con tu corpus ideológico no ayuda para nada el avance del anarquismo. Vaya estrechez de miras oye.

  2. victor manuel mejia fernandez says:

    Me parece una vision muy acertada de como es la realidad actual, pero que a su vez descorazona bastante. Se nos ha ocultado - y se nos sigue ocultando - la verdadera historia de los pueblos, con lo que la mayoria de la gente no conoce el significado de la palabra anarquia, o simplemente lo asocian con desorden y caos. Lo unico que podemos hacer es difundir al maximo, para que cuando llegue el colapso de este sistema - que llegarä, sin dudas - la gente recuerde que habia unos locos por ahi que afirmaban que otra sociedad era posible. Y claro, predicar con el ejemplo.

    • Luisáceo says:

      Genial. Precisamente, ayer tuve un debate acalorado con un individuo que no sabría muy bien cómo catalogar debido a las contradicciones que asumía (aunque era una mezcla de marxismo, etapismo y socialdemocracia, podría decirse) en relación a la estrategia que debíamos asumir lxs trabajadorxs y "personas despiertas" contrarias al sistema capitalista para llegar a conseguir algo. La principal diferencia entre él y yo que aprecié tras más de una hora de discusión que finalizó a las 5 y pico de la mañana fue que él buscaba un cambio "aquí y ahora", sin importar que esa fuera la mejor opción (o si quiera o una opción real para alcanzar la sociedad que él supuestamente defendía y que él mismo calificaba de "ideal": el comunismo), mientras que yo abogaba por un cambio verdadero y realmente válido aunque ello supusiera asumir que debería pasar mucho tiempo hasta que se dieran las condiciones económicas y sociales propicias para un cambio revolucinario.

      Él me hablaba de la necesidad de optar por la vía institucional y votar a Podemos al ser la única vía actual viable para lograr un cambio, aunque no radical y revolucionario, pero sí parcial y con una notable mejora de las condiciones materiales de la mayoría de la población. El problema que yo quería hacerle ver con la tesis que él me estaba planteando es que, a fin de cuentas y como la historia demuestra perfectamente, no se puede abolir el Estado ampliándolo y que la gente, al ver que el Estado les da todo hecho y actúa de una forma paternalista con la población, tendería al inmovilismo y a la reducción de sus deseos al ámbito económico, siendo la parte moral o social tan importante o más que la económica, porque socialismo económico sin libertad socialista es basura, hablando llanamente. Pero bueno, qué te voy a contar yo a ti de esto.

      El caso y terminando ya, leer este artículo tuyo me ha venido como anillo al dedo para ratificarme en lo que para mí no era una postura oficial al no habérmela planteado con seriedad nunca, pero que era un planteamiento en torno al cual era necesario reflexionar para tener una ideología y actitud anarquista coherente. Ahora mismo lo que nos toca es allanar y preparar el terreno para que las futuras generaciones puedan sacar algo tangible y verdadero a partir de las ideas y principios libertarios. Hasta entonces (y aunque suene un poco triste), paciencia.

      • victor manuel mejia fernandez says:

        Pues si, efectivamente un cambio aqui y ahora nos llevaria sin ningun genero de dudas al comunismo autoritario, que es lo unico que concibe la mayoria como revolucion. Pero por otro lado, veo savia nueva en estos lideres de izquierdas y por ahí se podia meter alguna cuña. Ya le he oido decir a P. Iglesias frases como "esto es la maxima expresion de aquello" o "a cada uno segun sus necesidades".Desde luego son politologos, algo deben saber sobre anarquismo y si somos capaces de llevar las aguas a nuestro terreno, no creo que se opongan.

  3. Pingback: La posibilidad del anarquismo en el contexto actual - elotrokiosko.net

  4. Yo diría que hay mucha más ruptura entre anarquistas, que entre socialistas (incluyendo anarquistas, marxistas, leninistas, etcétera). Y ése, a mi ver, es el principal problema de muchas cosas (aunque al mismo tiempo es lo bonito de ser libres y pensar sin dogmas).

    Totalmente de acuerdo con las tesis propuestas en este texto y en el comentario de arriba. Pero el problema que veo en muchas propuestas anarquistas, como ya sabéis de sobra, es ese discurso "vago" que pospone todo a un supuesto futuro incierto pero venidero. "Allanar el camino para futuras generaciones", "crear las bases para futuros movimientos"... futuro, y solamente futuro. Creo que la mentalidad orientada al tiempo futuro es lo que falla hoy en día: ¿por qué mañana si las cosas se pueden empezar hoy?

    Con esto no digo que no se estén haciendo cosas hoy. Desde luego que sí. Pero creo que la radicalidad de la praxis libertaria en el mundo occidental depende, en gran medida, de esa mentalidad "futurística."

    ¿Qué opináis al respecto?

    Salud.

    • Lusbert Lusbert says:

      Yo creo que este punto es la clave "Si aspiramos a una revolución social de carácter libertario, nos toca en el ahora, además de organizarnos los anarquistas, participar en los movimientos sociales poniendo a disposición de todos y todas aquellas que quieran un cambio real nuestras herramientas de lucha y demostrar que la organización popular, de clase y la acción directa colectiva es más efectiva que la vía institucional"

      Tenemos que deshacernos la idea de que el sistema caerá por sí solo, así como el determinismo del materialismo histórico que expresa que el comunismo llegará inevitablemente superando al capitalismo. Que los cambios de sistema dependerán de las fuerzas sociales que desde las diversas tendencias políticas se articulen, es decir, si seremos los anarquistas los que ganemos el espacio político en la lucha de clases y así avanzar hacia la revolución, o serán los marxistas, socialdemócratas; o la reacción fascista acabe por derrotar a la clase trabajadora.

      • janusz says:

        Tenemos que deshacernos de aspiraciones abstractas que se reducen al deseo de "organizarse" sin saber ni querer concretar CÓMO organizarse.

        En el fondo la aspiración secreta de quien vive más o menos cómodamente bajo el paraguas del capitalismo es la de reformar el sistema en vez de trasformarlo de raíz.

        Por decirlo de un modo claro: el camino no puede basarse en convencer a la izquierda tradicional "con nuestras herramientas de lucha" buscando la compasión del Estado. Lo diré más claro aún: no se puede defender con una mano la lucha de base y con otra apoyar las manifestaciones de Izquierda Unida y UGT.

        Creo sinceramente que si te esforzaras un poco en precisar tu estrategia de lucha se evidenciaría mucho más tu incoherencia.

  5. alejandro says:

    Estoy de acuerdo con Janusz, Creo que se trata más de crear que de defender. Creando las nuevas relaciones sociales que queremos construir es la mejor forma de combatir las consecuencias de todo lo que se esta destruyendo. Digo esto para defender lo que se llaman de forma despectiva "los guettos anarquistas" que es verdad que existen y que suponen un inconveniente para el el desarrollo pleno de nuestras ideas, pero si somos tan simplistas parecería que nadie se esta esforzando por crear esas nuevas relaciones sociales, lo cual no es justo.
    En esta misma página se escribió un texto muy lúcido de esto que estoy expresando tan mal :ç

    http://www.regeneracionlibertaria.org/reflexiones-sobre-la-defensa-de-los-servicios-publicos

    • Lusbert Lusbert says:

      La creación de nuevas relaciones sociales se tienen que hacer también en el seno de la misma sociedad, en concreto, entre la clase trabajadora que tiene ya cierta conciencia política. Lamentablemente, el inmovilismo precisamente pasa por anteponer por encima de todo la pureza ideológica y la incapacidad de proyectar nuestro discurso a la realidad social, quedándose el material que elaboramos para consumo propio y que solo dentro del "ghetto" se entiende. Parece mentira que desde una visión revolucionaria y anarquista todavía no seamos capaces de ser un movimiento socio-político amplio, y al contrario, dejamos en las luchas sociales un vacío político que las otras tendencias de la izquierda y el ciudadanismo las estén acaparando. A lo mismo, podría remitirme a este texto también publicado en la web:

      http://www.regeneracionlibertaria.org/lo-publico-y-la-autogestion-defensa-y-avance

      • Creo que le has dado en el clavo cuando has escrito:

        "Parece mentira que desde una visión revolucionaria y anarquista todavía no seamos capaces de ser un movimiento socio-político amplio, y al contrario, dejamos en las luchas sociales un vacío político que las otras tendencias de la izquierda y el ciudadanismo las estén acaparando."

        Pero la cuestión es mucho más compleja, y la realidad es mucho más cruda todavía. Un pregunta para lxs que han intervenido en este debate: "¿es, o tiene que ser, la clase trabajadora más empática con las ideas que propone el anarquismo que con el resto de ideas revolucionarias?"

        A veces me da la sensación, y me incluyo el primero, que pensamos (sea consciente o insconscientemente) que por ser "clase trabajadora" una persona tiene como intereses objetivos lo que nosotroxs proponemos desde páginas como Regeneración. Tal vez, y digo "tal vez" (aunque no me lo crea), la clase trabajadora, o cualquier otra clase social, no tenga ningún interés objetivo más allá de los que el contexto histórico ofrece como "construcciones sociales." De ser así, y esperemos que no lo sea, nuestra lucha se reduce a una interpretación arbitraria de cómo deben darse las relaciones humanas. ¿Qué opináis vosotrxs?

        • Lusbert Lusbert says:

          Cierto, la realidad es muy compleja y es necesario comprenderla para poder incidir en ella. Este es un aspecto que los y las anarquistas no debemos descuidar si en efecto aspiramos a un cambio social radical.

          A tu pregunta sobre si la clase trabajadora debería ser más empática con las ideas anarquistas, me atrevo a decir que no. Que en la lucha de clases la clase trabajadora tienda o no a simpatizar con las propuestas políticas anarquistas y a poner en la práctica métodos libertarios dependerá de nosotros y nosotras, es decir, si sabemos demostrar que nuestras propuestas efectivamente sirven, no solo para defender los intereses de la clase trabajadora en lo inmediato creando, conforme luchamos, espacios políticos que nos permitan empoderarnos, es decir, inclinar la balanza de la correlación de fuerzas sociales a nuestro favor; sino también avanzar, a la vez que vamos superando el capitalismo y el Estado, en la construcción de una sociedad sin clases ni Estado.

          Quizá vendría bien repasar de nuevo los conceptos "conciencia de clase" y "condición de clase". Se podría decir que, en general, la clase trabajadora actual carece de una conciencia de clase revolucionaria, aunque sí sean conscientes de que les estén robando con la excusa de la crisis. Sí, a veces pecamos de ilusos creyendo que la clase trabajadora podría adquirir esa conciencia fácilmente o que ya la tuviese, aunque es verdad que es la única clase que posee el potencial revolucionario pese a que no se está desarrollando por falta de una conciencia de clase generalizada.

      • janusz says:

        No estoy de acuerdo con esa falsa relación que estableces entre "inmovilismo" y "pureza ideológica". ¿Crear espacios autónomos desmercantilizados, luchar por la defensa del territorio, y el rechazo, no solo teórico, sino también práctico del trabajo asalariado te parecen realmente actitudes inmovilistas?

        A mí me parece tremendamente arrogante esa idea tuya de ir diciendo/convenciendo al sector de la población con más conciencia política de lo acertadas que son nuestras ideas. Esto me suena al proselitismo de los testigos de Jehová. Yo provengo de la izquierda tradicional y sé perfectamente lo difícil que es tratar de convencer discursivamente a una persona que ha estudiado con devoción a Marx o a Lenin. Independientemente de cuales sean las mejores ideas, ¿no te has llegado a plantear que ellos puedan también convencerte a ti?

        Pero es que además, ¿cómo puede un libertario soportar la contradicción de reivindicar la libertad mientras vive obedeciendo órdenes?

  6. alejandro says:

    A ver, yo no estoy hablando de pureza ni nada de eso. Yo observo el mismo problema que tu dices, pero solo digo que no caigamos en el simplismo ni seamos injustos. No me refiero a ti .

    Por cierto el texto que yo cito es una repuesta crítica al que has linkeado.

    • Lusbert Lusbert says:

      No creo que suene simplista calificar a ciertos grupillos de "ghettos". Un ghetto de cualquier tendencia política se caracteriza por su sectarismo y su incapacidad de aportar algo constructivo, como formación política, dentro de la realidad social. En otras palabras, no hace "política para afuera", es decir, con proyección social, sino hace "política para sí", como algo meramente autorreferencial y endogámico, excluyendo, además, a aquellos que no concuerden con sus corpus ideológicos o modus operandi. Incluso me atrevería a añadir que dichos ghettos realmente no oponen una confrontación real al sistema, sino más bien una confrontación simbólica. Y lo peor de todo es que no tengan claro cuál es el verdadero enemigo y gasten más energías en atacar a los de lado que al frente.

      Ese texto no me termina de convencer del todo, la verdad.

      • alejandro says:

        Eso que no hacen "política para afuera" lo dices tu. Repito que en algunos casos es así pero no creo que sea lo central.

        • Lusbert Lusbert says:

          Demuéstrame lo contrario. No lo digo por capricho, es un hecho que se da como ghetto. De acuerdo a mi anterior definición, los grupos o colectivos que tienen proyección en los social y actúan dentro de la realidad social, es decir, teniendo en cuenta el contexto y el ámbito en que estén enmarcados, NO son ghettos. De lo contrario, si lo único que hacen es actuar al margen de todo, SÍ.

          • janusz says:

            Está claro que SÍ son guetos. Pero la parte que no logras comprender es que su objetivo es conformar una mayoría social para dejar precisamente de ser guetos y poder construir así la sociedad libre por la que luchamos los anarquistas.

            "Actuar al margen" significa dejar de ser cómplice directo de la opresión. Por el contrario, actuar dentro del sistema con el objetivo práctico de reformarlo y con el objetivo teórico de destruirlo es en el fondo pura hipocresía.

            Los inadaptados al sistema que anteponen la libertad a ciertas comodidades materiales son anarquistas en un puro sentido práctico. En cambio, los adaptados al sistema que posponen la libertad porque la entienden desde un punto de vista hipotético y teóricamente "poco probable", limitando su lucha a suplicar dádivas al Estado, son anarquistas sólo en un sentido teórico. Es decir, que debemos creer de modo religioso que son anarquistas porque ellos lo dicen de palabra, pero vamos, que muy a ciencia cierta nunca podemos saber si nos dicen la verdad.

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