Opinión

Publicado el 25 de julio de 2014 por Lusbert

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Las miserias de la marginalidad política

Antes que nada, aunque el título pueda parecer una respuesta al artículo de La Colectividad (aquí), en realidad no lo es expresamente. En este artículo pretendo expresar la necesidad de salir del estancamiento y el inmovilismo, causa además de que seamos una corriente ideológica marginal, que llevamos años arrastrándolo desde el desmoronamiento del movimiento libertario de los años ’70 y ’80 en el Estado español.

Cuando las aguas de un río se estancan empiezan a pudrirse. El mismo charco de agua que día tras día cambia de color y se hace más pequeño. Nadie le importará ese charco, salvo unos biólogos aficionados que van allí a recoger muestras. De esas aguas no beberá ningún ser vivo que no sean simples bacterias y algunos hierbajos. No así pasa con las aguas que fluyen, rápidas en las montañas y calmadas en las llanuras. Pero que constantemente fluyen y en ocasiones llegan a desbordar. Cada segundo se renuevan y en torno a ellas se nutren una gran variedad de seres vivos. ¿Qué demonios tiene que ver esto? Pues bien, una buena parte del anarquismo actual en el Estado español constituye uno de esos charcos malolientes que un día fueron riachuelos, arroyos e incluso grandes ríos de aguas bravas. Después de cuarenta años de dictadura franquista y un plus de más de treinta y cinco años de dictadura capitalista, todavía siguen esas aguas estancas que se niegan a fluir para seguir actuando de depósito de sedimentos de toda clase. Y desde ese montón de mierda reprochan a ciertos militantes que empiezan a navegar por aguas dinámicas, usando toda clase de improperios contra quienes formamos ríos.

Dejando de lado las metáforas, parece ser que no hemos sabido encajar las duras derrotas en el pasado siglo, cuando el movimiento obrero y el movimiento libertario estaba en su apogeo en el viejo continente. Ahora nos quedamos, por un lado, con resquicios de mitos y formas de hacer política anquilosadas que languidecen sin saber adaptarse a las nuevas dinámicas sociales, encerrándose en una suerte de «anarquismo oficial» únicamente con el objetivo de mantener su pureza ideológica y la organización por la organización. Y por otro, el insurreccionalismo que, pese a haber criticado esas viejas fórmulas anarquistas, no aportó realmente aires nuevos de cara a la lucha social, sino palos de ciego como muestra de desesperación e impotencia ante la incapacidad de sacar el anarquismo del anquilosamiento. Así seguimos erre que erre tropezando con la misma piedra y tirándonosla entre unas y otros mientras contemplamos desde los márgenes cómo crecen el ciudadanismo y la izquierda institucional ante la perplejidad, la confusión y desorganización de los movimientos revolucionarios, entre ellos el anarquista. ¿Por qué no estamos en primera línea desde que estalló la crisis capitalista? ¿Por qué una buena parte de sectores anarquistas siguen sin ser un movimiento social ni una fuerza política?

La teoría puede ser perfecta y pura donde todo puede marchar sobre ruedas en un entorno ideal, donde quienes la escriben pueden jugar a ser Dios determinando que a dicha estrategia le sigue tal consecuencia y si no es así, estará condenado a fracasar de antemano. Pero la praxis es bien distinta y muy condicionada por la coyuntura en que se desarrolle. Por eso aquí muchos y muchas resbalan. La incapacidad de conectar una teoría con una praxis, y que ambas se retroalimenten, que suponga salir de la marginalidad sin perder el norte es una gran debilidad por nuestra parte. Pero ya no es solo en la teoría, sino también en la praxis. En muchas ocasiones, no sabemos comunicar nuestro mensaje al resto de la sociedad, siquiera a nuestro entorno cercano ni a los movimientos sociales locales. Es más, nos autoaislamos tratando siempre de diferenciarnos del resto mirándoles por encima de sus hombros. Que ellos son reformistas y nosotros los revolucionarios y si no se nos unen es que son cobardes, ignorantes, reaccionarios o simplemente eso, reformistas.

Sin embargo, una mirada hacia otras partes del mundo nos aclarará quizá mucho las cosas y podamos tomar de ellas soplos de aire fresco para nuestras praxis en el aquí y en el ahora. Un repaso, por ejemplo, al anarquismo organizado en Latinoamérica podemos ver el grado de avance que existen en sus luchas y su presencia en las luchas sociales. Este es el caso de la FeL Chile como una importante fuerza estudiantil de inspiración libertaria, aunque actualmente, por desgracia, haya optado en parte por participar en las elecciones. No queda atrás tampoco el EZLN, que aunque no se declaren anarquistas ni sus formas tampoco tengan la aprobación de los guardianes de la pureza ideológica, son un paradigma de lucha muy respetable y su organización social y política evolucionó hacia el socialismo libertario. Cabe señalar igualmente la lucha pueblo kurdo, un pueblo sin Estado-nación de Oriente Medio y organizado bajo el confederalismo democrático que se inspira en el municipalismo de Bookchin y tiene bases socialistas libertarias, ecologistas y feministas.

También la historia está allí para que extraigamos de ella las lecciones más importantes y no para que la glorifiquemos o la olvidemos. Mencionaré principalmente los casos de la Revolución Rusa y la Revolución Social del ’36 por ser casos más conocidos y posteriormente extraeré de ellas las conclusiones:

-Caso de la Revolución Rusa.

¿Por qué los bolcheviques llegaron a ser la primera fuerza política en la revolución? En el período revolucionario comprendido entre febrero y octubre de 1917, los bolcheviques eran otra fuerza política más entre las otras que había como los mencheviques, los socialrevolucionarios de izquierda (SR) y los anarquistas. Los bolcheviques siguieron entonces una estrategia distinta a cuando llegaron a tomar el poder político y estuvieron organizando los soviets en base al lema «todo el poder para los soviets», mostrando además un cierto rechazo al Estado y favorable a la democracia obrera de los soviets, reivindicaciones que entrarían dentro del socialismo libertario. Cuando los mencheviques y el ala derecha de los SR salieron de la escena revolucionaria, quedaron los bolcheviques, el ala izquierda de los SR y los anarquistas. Éstos primeros, apoyados en los soviets y el haber estado más organizados que los anarquistas -que al estar fragmentados, no haber levantado una organización política y no construido una fuerza política entre los soviets, no tuvieron esa capacidad para saltar al escenario como fuerza mayoritaria- y los SR de izquierda, en el momento que derrocaron el gobierno provisional, pudieron los bolcheviques tomar el poder político con el apoyo de los soviets. Entonces, cuando comenzaron a organizarse los anarquistas, ya era demasiado tarde porque los bolcheviques ya tenían la sartén por el mango, comenzaron a reprimir a la disidencia y ganaron muchos más adeptos a su partido.

No nos podemos olvidar aquí de la makhnovitschina. Al contrario que los anarquistas rusos, parte de los y las campesinas del sur de Ucrania se levantaron contra el saqueo que se produjo por la entrada de los austro-alemanes a consecuencia del tratado de Brest-Litovsk. Desde entonces, comenzaron a organizarse destacamentos guerrilleros que posteriormente, formaron el Ejército Negro encabezado por Néstor Makhno, hijo de campesino que abrazó el anarquismo en la adolescencia. El movimiento makhnovista suscitó muchas críticas por parte de intelectuales anarquistas, que llegaron casos en que dejaron de apoyarlos por no verlos como anarquistas. No obstante, mucha población campesina que no tenía muchas afinidades con el anarquismo dieron su apoyo al makhnovismo. El peso militar, la organización del ejército y las pocas experiencias de construcción de una nueva sociedad podrían ser una de las razones por la cual ciertos anarquistas se mostraron escépticos. Sin embargo, la coyuntura de guerra constante que amenazaba la libertad de la población campesina y obrera libre obligaron a que el makhnovismo dedicase más esfuerzos en frenar a la reacción tanto monárquica, capitalista y bolchevique. Pese a la dureza de la situación, en los territorios liberados sí existieron labores constructivas de organización de la producción y creación de cultura popular, aunque se encontraban constantemente amenazadas y saboteadas por la reacción.

-Caso de la Revolución social del ’36

Como bien sabemos, a la llegada del golpe militar orquestado por los generales Mola y Franco, en zonas donde la CNT-FAI era la fuerza mayoritaria, el levantamiento militar fracasó. Esto se debe precisamente a un trabajo previo de más de 30 años en el ámbito sindical llevado a cabo por la CNT, sin olvidar el campo cultural, pedagógico y político que desarrollaron los y las anarquistas de aquellos tiempos. Pero en la CNT no se metían solo los y las anarquistas, sino simplemente trabajadores que vieron en la CNT un sindicato que realmente defendía los intereses de la clase trabajadora. Las colectivizaciones no hubiesen sido posibles de no ser por ese trabajo de base previo a la revolución social, de la organización a nivel social y la orientación política libertaria. Aun así, el grandísimo error que cometieron la CNT-FAI fue no abolir la Generalitat cuando llegaron a ser la primera fuerza política en Catalunya y no haber creado un programa político propio para no tener que colaborar con el gobierno burgués de la república.

Aunque la historia es historia, en ambos casos podemos extraer unas valiosas lecciones: el anarquismo necesita ser un movimiento social organizado para llegar a ser una fuerza política que dispute la hegemonía al resto de fuerzas políticas. En la revolución rusa, a causa de la desorganización del anarquismo, pereció y lo pagó bien caro. En cambio, no ocurrió lo mismo con el movimiento makhnovista, levantado principalmente por campesinos y campesinas en armas pero finalmente fueron derrotados por el bolchevismo; ni con la revolución social del ’36, aunque el error fundamental de los y las anarquistas del Estado español ha sido el de no abolir el Estado cuando pudieron y el no haber elaborado un programa político anarquista para profundizar la revolución social. Además, en aquellas épocas donde el anarquismo constituyó una fuerza revolucionaria y pudo por ello realizar la revolución, fue porque llegó a ser un movimiento de masas, pero no unas masas amorfas, homogéneas que conocemos en las sociedades capitalistas avanzadas sino unas masas conscientes que supieron organizar la vida social en libertad. De lo contrario, si estuviese fragmentado y desorganizado como lo estuvo en Rusia en 1917, o como lo está actualmente en el Estado español y similarmente en otros estados del mundo, siquiera llegaríamos a construir movimiento, mucho menos fuerza política y aún menos hacer la revolución, lo cual nos llevaría pues a la marginalidad, aislados y aisladas de la realidad social y política, lo que facilita además la represión del Estado y arrojarnos por ello al baúl de los recuerdos.

El anarquismo no es una bella utopía con la que soñar, ni revoluciones que han de esperarse en el sofá, ni teorizaciones de situaciones ideales y propicias para la revolución, ni un estilo de vida de tribus urbanas, ni aventuras desesperadas de ataques a los símbolos del Estado y el capital. El anarquismo debe servir como una herramienta teórico-práctica encaminada a la emancipación social de las clases explotadas y los pueblos oprimidos, que dé respuestas en las luchas inmediatas y tenga proyectos de futuro. En este panorama de crisis capitalista y agresiones neoliberales, seguimos teniendo mucho que aportar. Por suerte, cada vez más anarquistas estamos viendo que podemos incidir en la realidad material para salir de la marginalidad política y entrar en el escenario político y social, participando en cada lucha y celebrando cada victoria parcial lograda mediante organización popular y la acción directa. Cada desahucio parado, cada bloque de vivienda liberado, cada nueva okupación, cada abuso laboral frenado, cada despido anulado, cada empresa recuperada y autogestionada, cada barrio radicalizado, cada detenida liberada, cada huelga ganada, en general, cada lucha ganada en favor de las clases explotadas, son victorias que nos permiten avanzar y a partir de allí, hacer del anarquismo un movimiento social con fuerte presencia entre la clase trabajadora y a la vez, una fuerza política articulada desde las bases caminando hacia el socialismo libertario.

No prometemos futuros paraísos terrenales, los tenemos que construir día a día en la lucha social y en la lucha de clases.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



23 Respuestas para Las miserias de la marginalidad política

  1. Une says:

    Lusbert dando lecciones a la ceneté jejejeje.
    ¿Qué tal va ese grupo anarquista del que creaste la web antes de que existiese? La Raíz o algo así se llamaba.

    Fuera de coñas, más organización y menos dar lecciones a quiénes lo intentan y tú les tachas de puristas e inmovilistas.

    • Lusbert Lusbert says:

      Cúrrate mejor las respuestas, no voy a perder el tiempo tontamente leyendo berridos.

      Y más lucha social y dejarnos de tanto proselitismo, autoaislamiento y autorreferencialidad.

      Respecto a mi grupo, se llegó a formar pero finalmente dejamos el proyecto porque cada miembro tenía trabajo o está estudiando y a la vez están involucrados en otras luchas. Además, en Huesca la acción social gira en torno a la CNT.

  2. senete says:

    pues yo no entiendo que de lecciones a la CNT cuando la mayoría de los y las cenetistas comparten el contenido de este artículo y así se ve en la práctica diaria...

    • Lusbert Lusbert says:

      Estoy de acuerdo con su postura. Lo importante ahora es crear poder popular y construir movimiento desde las bases, no tanto perdernos en el electoralismo.

      • tenece says:

        ¿Y qué decir del electoralismo sindical? ¿O ese es menos malo que el parlamentarismo político?

        • torquemada says:

          No se si conoces CNT, que aunque algunos quieran verlo como una reliquia del pasado o un partido político anarquista, es un sindicato abierto a cualquier trabajador sea cual sea su ideología y que utiliza un modelo sindical sin representación electoral que es efectivo. Ese modelo es el de las secciones sindicales, en el marco de la actual LOLS.

          • tenece says:

            No sé si es que mi ironía es muy mala o que no te has dado cuenta de que era una indirecta a esxs libertarixs que se oponen al parlamentarismo político y luego apoyan a organizaciones sindicales que utilizan la parafernalia anarcosindicalista y que participan y reproducen el parlamentarismo en la empresa.

            PD: tenece al revés es cenete, organización en la cual milito ;).

            Salud.

  3. torquemada says:

    Entonces no se que pintas en esta web, en la que nadie, nunca, ha defendido el delegacionismo sindical. Algunxs cenetistas estamos hartxs de inquisidorxs en nuestras filas.

    • tenece says:

      ¿Inquisidores? jajaja xDD. En esta web hay autores que flipan mucho con la CGT y defienden que ésta participe en comités en nombre de ''la libre experimentación''.

      Lee artículos, visita los twitter de alguno de sus autores y te darás cuenta de lo que digo...

      Creo que te estás confundiendo con la gente de Regeneración. No son de CNT y algunxs son más cercanos a la CGT que a la anarcosindical.

      Espero que ellxs te lo aclaren.

      • Pues no sé quién en Regeneración se puede sentir cercano a la CGT. Creo que nadie. Déjame pensar de nuevo... Eso, nadie. Las personas que editamos esta publicación hemos venido escribiendo bastante crítica a la CGT. Otra cosa son las colaboraciones externas que la gente nos manda, y que nosotrxs publicamos.

        Yo te aclaro mi postura personal en pocas palabras: CNT y CGT misma cosa inmovilista (a fin de cuentas), llena de gente que bien cree que la revolución social llegará por medio de piquetes y huelgas, o que se contentan con ver sus "derechos laborales" aumentados por un Estado "papá" que luego no cuestionan demasiado. Un problema que yo veo es eso que alguien mencionaba arriba: que se acepte a todo quisqui. Luego se quejan de machismos, homofobia, o qué sé yo, y además en ciertos casos defiendes a estos mismos machistas desde las secciones sindicales. El sindicato está muerto desde hace años, no la CNT, si no la idea de sindicato en sí. O se supera esta forma de organización anticuada, o te mueres con/en ella. Esperemos al próximo congreso de CNT dentro de no sé cuántos años para decidir algo. Al igual funciona esta vez 😛

        Que quede claro, ésta no es la opinión de Regeneración, sino mía personal.

        Salud

        • Lusbert Lusbert says:

          Para mí el sindicalismo sigue siendo necesario en el ámbito laboral, tanto en las sociedades capitalistas avanzadas como en las colonias de estos países avanzados. Lo que necesita el sindicalismo es adaptarse a los nuevos tiempos en donde prima el trabajo precario y volátil del sector servicios, además de superar la fragmentación de la clase obrera. Obviamente, la acción sindical es limitada, no puede abarcar la totalidad de frentes de lucha ni todo el movimiento libertario tiene que girar en torno al anarcosindicalismo. También debemos actuar desde nuestras organizaciones junto con otros movimientos sociales siempre intentando que sigan siendo asamblearios. Confundes una organización de masas con una organización específica. CNT acepta a todas aquellas personas de clase trabajadora que quiera organizarse y luchar, crear conciencia de clase mediante la acción directa y los métodos horizontales y asamblearios... Ahora bien, solamente a nivel sindical es insuficiente y se nos hace necesario también articular una fuerza política que impida el estancamiento y permita el avance de las luchas a nivel cualitativo.

          Las luchas en lo inmediato empoderan en la medida que demuestran que hay alternativas a la resignación y que si queremos, podemos hacer política y crear nuestras propias estructuras organizativas no jerárquicas. Nadie se hace revolucionaria de la noche a la mañana ni la gente se unirá por arte de magia cuando ven acciones de sabotaje y disturbios. Tampoco la revolución social se hará dando palos de ciego en el espontaneísmo y actuando como si fuésemos grupos cerrados o vanguardias informales.

      • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

        Suena a descalificación gratuita contra la web. En Regeneración hay espacio para todo tipo de sensibilidades libertarias. Yo no tengo twitter, así que asumo que no te refieres a mi.

        Personalmente defiendo el modelo sindical de la CNT, especialmente el que surge del X congreso en el año 2011: Rechazo del modelo sindical surgido de la transición y apuesta por un modelo combativo, de inspiración en las ideas anarquistas, volcado a trabajar en los problemas de la gente de hoy y cercano a los movimientos sociales.

        En consecuencia, no estoy de acuerdo con el modelo sindical de participación en comités de empresa, elecciones sindicales y subvenciones. Por una cuestión pragmática: Dicho modelo genera desmovilización.

        Pese a esto, reconozco que existen compañeros anarquistas plenamente capacitados participando en CGT. Creo que hay que ser capaces de, primero, diferenciar principios y objetivos de táctica y estrategia y, segundo, establecer alianzas con otros grupos y organizaciones de cara a cerrar luchas en positivo.

  4. tenece says:

    Para La Colectividad:

    Eso de que la CNT esta muerta ya lo decían aquellos subversivos que escribían textos muy incendiarios y viscerales y curiosamente ellos se han quedado por el camino y la CNT sigue su curso, lo haga bien o mal.

    Es muy fácil la postura de un/a insu que no hace otra cosa que desvariar y tener sueños húmedos con Grecia.

    No coincido en tácticas con Lus, pero antes le doy a él la razón que a ''compas'' que se pasan toda la vida rajando de quienes por lo menos lo intentan...

    • torquemada says:

      Pues yo tampoco coincido en tácticas con La Colectividad, ni en discurso, pero le considero compañero a sabiendas que el también lo hará, por muy viscerales que sean sus críticas a mi lucha. Y así lo demuestran los hechos: se ha visto mil veces más comprensión y compañerismo entre insus y sindicalistas en cada localidad que entre sindicalistas de pedigrí que te piden el historial de opiniones para ver si alguna vez has dicho algo positivo sobre CGT para ponerte de refor parriba y a otra cosa. A ver si entendemos que si queremos una clase obrera fuerte, vamos a tener que renunciar a las identidades y las estéticas y centrarnos en las estrategias y que si queremos una CNT fuerte, hoy por hoy, va a ser a base de convencer al resto del mundo sindical-incluido CGT- de que el modelo que vale es el nuestro, cosa que hoy por hoy, poco, en gran parte por el aislamiento premeditado al que estamos sometidos.

      Si la CNT sigue existiendo es por los millones de patrimonio y por el fetichismo del pasado, si por la praxis fuera no se hubieran superado los 90, de donde se salió por el impulso de la primera generación "insu". Así que menos rajar sobre "los de fuera", que sin "los de fuera" la CNT NUNCA ha sido nada-1919,1934,1936,1962,1976...-. Y esto lo aseguro desde bien adentro.

    • Lxs que "lo intentan" están en la cárcel comiéndose años de talego y soportando torturas diarias. Si esxs subversivxs de lxs que hablas se "quedaron por el camino" puede que haya sido por la dura represión que se les aplicó (y se les sigue aplicando), ¿no? Que la CNT siga su curso... poco me dice. Sigue el mismo curso de hace décadas cuando el horizonte que tenemos delante ha cambiado drásticamente. Se mire por donde se mire la argumentación que esgrimes es bastante flojucha, sobre todo si pensamos que si la CNT "no se ha quedado por el camino" es porque "papá Estado" ha legalizado su existencia y su actuar.

      No vamos a confundir cosas, que tampoco es eso. Como dice Torquemada en otro comentario, "compas" lxs hay de muchos tipos y colores. Y la verdad es que concuerdo con lo que dice Torquemada sobre el entendimiento que se pueda dar entre personas "autónomas" y sindicalistas. Después de todo nada me impide a mí participar en la asamblea de mi barrio, juntarme con gente de tal o cual sindicato, colaborar en tal o cual lucha específica que me interese una semana determinada, y tener al mismo tiempo mi grupito de afinidad con el que actuar sobre el capital y los símbolos del Estado. Y a nadie se le pide "pedigrí" como decía Torquemada, cosa que parece gustar mucho al discurso de algunxs cenetistas.

      Un problema recuerrente de algunas personas que he llegado a conocer es que si el sindicato no hace nada, ellxs tampoco. Como si necesitasen de la pancarta con las siglas para actuar. Joder, júntate con tus amigxs y haz lo que se te pase por la cabeza, que es bien fácil. CNT, como otro anarco-sindicato, es útil según para qué, por lo que las soluciones que pueda aportar son más bien limitadas. ¿O alguien me dirá ahora que pasaremos de CNT a la revolución social? ¿Mediante huelgas y piquetes informativos? ¿Mediante escraches a lxs grandes corporativistas? Venga ya 😀

      Pero bueno, ya voy cerrando la bocaza que este texto no tiene que ver con esto que estamos debatiendo en estos comentarios. A veces se nos pira la cabeza bastante. Esto de Internet...

      • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

        La dura represión es fruto principalmente de una propuesta vanguardista y carente de estrategia. Escudarse en eso (que es consecuencia del propio actuar suicida) para explicar por qué los insus no han hecho nada socialmente relevante en los últimos años tiene su gracia. Nos inmolamos a la represión y luego justificamos nuestra incapacidad en el hecho de que somos reprimidos. La CNT ha modificado considerablemente su orientación desde el último congreso, lo que demuestra capacidad y altura de miras. Mientras, la propuesta insurreccional sigue anclada en un revival de la década de los 90.

        El caso es que la CNT, con todas sus miserias, se encuentra llevando conflictos adelante, creciendo en apoyos, animando a los trabajadores a luchar y consiguiendo un espacio político para la propuesta de organización social anarquista. Nadie puede prever cómo llegará la revolución social, pero no es mal camino este.

  5. Lusbert Lusbert says:

    Convencer se tendrá que hacer a través de la lucha diaria, no en plan paternalista. Por cierto, no todas las federaciones de CGT usan los comités de empresa, en el de informática, por lo que yo tengo leído, tienen secciones sindicales y dan bastante caña, y esto no creo que debamos desacreditarlo solo porque otras CGT participen en comités de empresa.

    Muchas veces nos autoaislamos, no es que nos aíslen, que también, pero el caso es que buscar el todo o nada mediante maximalismos, sin propuestas tácticas y estratégicas en el corto y medio plazo, masturbándonos con abstracciones ideológicas de cualquier tipo y desentendiéndonos de todo para ir dando palos de ciego, pues pasa lo que pasa.

    • tenece says:

      CGT Informática participa en comités de empresa. No confundas que porque se defina sección sindical ya va a ser independientes de comités. UGT también tiene secciones sindicales dentro de comités.

      Donde no participan es porque no obtienen representatividad o el sector no recurre a las elecciones, pero no lo dudes que si pudiesen entrar en en sectores sin representatividad, lo harían...

      Torquemada, te has delatado tú mismo y has dado a entender que no eres de la CNT. Un/a militante o simpatizante de la CNT no dice esas gilipolleces de que ''Si la CNT sigue existiendo es por los millones de patrimonio y por el fetichismo del pasado''.

      Podría perder el tiempo argumentando tu basura de respuesta, pero paso. Creo que una persona con criterio y objetiva sabe que eso es una verdadera falacia repetida hasta la saciedad por quienes intentaron destruir la CNT, que por cierto no lo consiguieron ni lo van a conseguir.

      ¡Viva la anarcosindical y mueran sus detractores!

  6. xDD says:

    ''Se ha visto mil veces más comprensión y compañerismo entre insus y sindicalistas..'' Torquemada, tío, ¿en qué mundo vives? ¡Pero si lxs insus se cagan en todo lo que ''huele a dinosaurio'' xDD.

    Yo creo que desconoces la realidad del mundo autónomo y su asco a sindicatos, hasta a sindicatos que podrían ser afines como lo es la CNT.

  7. Herakles says:

    Siendo de CNT, no me gusta ver críticas viscerales contra CGT. No los considero mis enemigos, en mi caso mi enemigo suele ser el patrón. Aquí en CNT durante muchos años hemos estao más pendientes de ver lo que hacían los de CGT que de implantar nuestro modelo sindical. Ahora nos damos cuenta de que llevamos 10 o 15 años de retraso y que si hubiéramos empezado antes en vez de estar con tonterías de ver quien era más anarquista o si la AIT salta a la pata coja, estaríamos a un nivel sindical bastante avanzado, retando incluso a la propia CGT en tamaño.

    Si la CGT de informática lo hace bien, yo me alegro. Los considero compañeros que emplean otras tácticas y no por ello les voy a dar la espalda. Si mi sindicato ahora mismo en mi localidad no hace muchas cosas con CGT es precisamente porque la CGT en mi ciudad se ha aislado totalmente y actúa de forma sectaria. Justo lo que hacíamos en CNT hace tan solo 5 años. La situación ha dado la vuelta y esto se nota a nivel movimientos sociales y a nivel sindical.

    Por último, feliciar a Lusber por el texto, ya que pienso de forma parecida. Hay que salir de la marginalidad, muchas veces autoinfligida, y comenzar a ser un actor importante en la sociedad actual. Una fuerza que habla de los problemas que tiene el país, de lo que le interesa y afecta a la población trabajadora que sufre lo que sufre. A veces parece que los problemas sociales no nos afectan ya que vivimo en una burbuja militante, el gueto que llaman algunas personas.

    Respecto al insurreccionalismo, en los últimos años he visto un cambio bastante agudo en esta corriente, pasando de defender un modelo de sociedad medio consejista a defender posturas nihilistas que considero suicidas para vosotras mismas y una ida de olla tremenda. Si queréis emociones fuertes alistaos en el ejército revolucionario kurdo, hoy por hoy la única milicia que podría aceptar anarquistas, y dejaos de rollos - que parecéis góticos con tanta negrura y tanto cuervo.

  8. su says:

    JUO JUO JUOO!!! Si, menuda matraka el ultimo parrafo. Me pregunto si en UGT aceptarian ex-CNTeros. : ) Como eso de fuerza politica en disputa con las otras fuerzas politicas por la hegemonia. O algo asi he entendido. Un cuadro muy bonito, para enmarcarlo, colgarlo de la pared y que monada.

    Igual se puede llegar a confundir un aquapark, con su cantidad en cloro y orines, a bañarse en un rio de gelidas aguas. Vete a saber.

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