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Publicado el 26 de noviembre de 2015 por Colaboraciones

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Las Mujeres en el Reich

Estrellas amarillas. Guetos. Vagones. Campos de concentración. Crematorios. Cámaras de gas…
Estas son las imágenes que suelen venir a la mente cuando hablamos del Holocausto nazi.
Pero, ¿qué pasa con todas la mujeres olvidadas y silenciadas a lo largo de ésta historia de sangre, violaciones, abortos clandestinos, vejaciones, esterilizaciones y muerte?
El pensamiento patriarcal, instaba a pensar que ninguna mujer podía ejercer violencia de manera gratuita, pues ellas en teoría eran esposas, madres, las eternas cuidadoras del hogar, de sus hijos, de toda persona que lo necesitase. Todo lo que se esperaba de una mujer, bajo las ordenes del mismísimo Hitler. El Holocausto ha sido visto generalmente como un crimen perpetrado por los hombres. La gran mayoría de los señalados ​​en Nuremberg y otros juicios por crímenes de guerra fueron del género masculino.
De acuerdo al proyecto racial Lebensborn, en las mujeres recae la tarea de engendrar una nueva juventud que abasteciese de nuevos ideólogos al partido nazi (NSDAP) y de jóvenes soldados de la Wehrmacht, la Schutzstaffel (SS), la Sturmabteilung (SA) y la Gestapo.
El NSDAP discriminó a las mujeres sobre una ideología misógina erigida sobre los principios de maternidad, germanización y superioridad racial. La proyección de un modelo de feminidad normativa centrada exclusivamente en la capacidad reproductiva de las mujeres alemanas determina el posterior tratamiento que reciben las mujeres en la denominada «cuestión judía». Las mujeres judías se convierten en el núcleo simbólico sobre el que se edifica el discurso ligado al proyecto de la Solución Final. El NSDAP identifica a las mujeres con la capacidad de reproducción y perpetuación de las poblaciones por lo que el proyecto de exterminio del pueblo judío requiere una retórica que deslegitime no sólo a la totalidad de la comunidad judía sino específicamente a las mujeres. La deshumanización que padecen las mujeres judías en el discurso nacionalsocialista se materializa en el tratamiento violento y vejatorio que reciben en los campos de concentración y exterminio y que convierte el cuerpo femenino en un espacio simbólico de conquista y dominación. Las agresiones, sean o no de carácter sexual, son una proyección androcéntrica de la superioridad de los vencedores sobre los vencidos a través de la apropiación del cuerpo femenino. La diferencia fundamental de las agresiones contra las mujeres en tiempos de guerra es inapreciable para las víctimas pero nítida para los agresores, que siempre responden a un patrón de conducta a la norma establecida de la virilidad que se espera de ellos. Su doble discriminación les aleja
de las actividades más sencillas o menos agotadoras y se ven obligadas a desempeñar los trabajos más duros y minuciosos dentro de la actividad diaria de los campos. Su estatus en el escalafón más bajo convierte a las mujeres judías en el principal objetivo de la violencia sexual ejercida no sólo por los guardas de las SS sino también por los propios prisioneros judíos.

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Acabemos con el cuento, la violencia no es, ni nunca fue exclusiva del «hombre»:

Desde el momento en que los nazis llegaron al poder e impusieron políticas de pureza racial, un sinfín de enfermeras sacrificaron a discapacitados y enfermos mentales.
Pongámosle nombres y apellidos, que no se pierdan a través de la historia , las atrocidades de las hijas del Reich;

-Pauline Kneissler, trabajó en Grafeneck Castle, allí gaseaba una media de 70 pacientes judíos al día.

-Lisel Willhaus, se sentaba cada tarde con un rifle en el balcón de su casa, disparando a toda aquella persona de la que tuviese la mínima sospecha de ser judía.

-Vera Wohlauf, transportó 11.000 habitantes judíos de un pequeño pueblo a Treblinka, donde fueron exterminados. Si los prisioneros se resistían lo más mínimo, no dudaba en tirar de su amado látigo, el que empleó contra más de un millar de niños.

– Fräulein Hannah, entró a la sala de niños de un edificio que era utilizado como un hospital improvisado, miró a cada uno en sus cama, se detuvo, cogió uno, lo llevó al balcón y lo arrojó desde el tercer piso al pavimento, luego hizo lo mismo con otros dos. En otra ocasión, agarró a un pequeño con fuerza por las piernas y golpeó su cabeza contra una pared como si estuviera sacando el polvo de una alfombra, después sin vida lo lanzó a los pies de su padre.

-Josephine Block, a quien le gustaba golpear especialmente a los niños a la espera de ser deportados contra el suelo, hasta que estos morían finalmente.

-Irma Greese, en 1943, ingresó en el Campo de concentración de Auschwitz como SS Oberaufseherin (guardia femenina), y para finales de ese mismo año fue ascendida a supervisora, la segunda mujer de más alto rango en el campamento, después de María Mendel.

-María Mandel, a cargo de alrededor de 30.000 reclusas de origen judío. El ascenso se produjo a causa de su enorme sadismo.

Son tan solo algunos ejemplos, de los miles, millones de mujeres que participaron de manera activa en la masacre. Del total de la cifra, ni si quiera un tercio llegó a ser juzgada. Y del reducido número de mujeres juzgadas, fueron puestas en libertad sin cargos y completamente limpias. A penas una decena de mujeres fue condenada por sus atrocidades y de forma excepcional, al ser soldados directas de las SS.

Prostitución Forzosa–> En 1941, en el campo de concentración de Mauthausen, comienza la «recompensa» a los presos que más duro y forzoso trabajasen; burdeles exclusivos para ellos (Sonderbauten), bajo el mandato de Heinrich Himmler. A las prisioneras se les prometía la puesta en libertad tras seis meses de prostitución forzosa diaria. Promesas que nunca serían cumplidas. Las prisioneras no alcanzaban los 20 años en la mayoría de los casos, recibían un trato distinto al del resto de prisioneras, recibían una cantidad un poco más elevada de alimentos. Alimentos que aprovechaban para compartir con sus compañeras y los niños.
Los encuentros en los burdeles eran siempre bajo la supervisión de un alto mando; no habría otra postura que no fuese el misionero y el encuentro no excedería jamás los 15 minutos.

Violaciones–> Siempre se pensó que debido a la «pureza étnica» de la ideología nazi, nunca ocurrieron. Pero la política de limpieza étnica a través de la violación es tan antigua como la misma guerra. El sexismo queda invisible ante el racismo.
Las violaciones no eran condenadas, pues bajo el amparo patriarcal, las mujeres consentían a cambio de comida u otro tipo de privilegios, por tanto no era pensable que con toda esta sarta de manipulaciones y demás engaños derivados en el sometimiento de las mismas, que fuese violación.

Esterilización–> Las mujeres con descendencia eran las más propensas a la horrenda práctica, de la mano de Aribert Heim, también conocido como «El carnicero de Mauthausen», médico de las Schutzstaffel.
Anja Lundholm informó de miles de esterilizaciones diarias en Auschwitz-Birkenau que se realizaban sin anestesia y que se cobraron cientos de vidas de mujeres y niñas que no sobrevivieron a las intervenciones. Uno de los medios más utilizados para extender la esterilización masiva
entre las mujeres judías se basaba en la ingesta de productos químicos altamente tóxicos diluidos en las raciones alimentarias. Los efectos eran visibles y sus consecuencias incluían dolores intensos, hemorragias internas, perforaciones de la cavidad bucal, atrofia de los ovarios y una amenorrea irreversible. Las prisioneras que aún con desajustes menstruaban, eran obligadas a pasear por los campos sin ningún tipo de cobertura en el cuerpo, pues a los nazis les gustaba verlas sangrar. Si además había embarazo, la ejecución era inminente.

En esta historia, no podemos tampoco olvidar a todas aquellas mujeres que encararon y lucharon con valentía por la libertad y el amor a la vida, tales como;

-Irena Sendler, consiguió evacuar y salvar a más de 2,500 niños, para ello utilizaba todo tipo de tretas; traslado en ambulancias alegando que eran enfermos de tifus, sacos, cestas de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercnacías, bolsas de patatas, ataúdes… Hasta que el 20 de Octubre de 1943 fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada para que diera detalles del paradero de los niños y la red de personas que ayudaban a escapar a las personas judías. No lo hizo y por ello fue condenada a muerte, liberada por un soldado nazi el día que iba a ser ejecutada. Después de liberarla, la puso en la lista de ejecuciones realizadas e Irena, siguió ayudando y salvando a todas las personas que podía.

-Elisabeth Eidenbenz, maestra y enfermera suiza, logro salvar a más de 600 niños entre refugiados republicanos españoles y judíos que huían de la invasión nazi.

-María Edwards Mac-Clure, trabajó como voluntaria en el hospital de Rothschild, simultáneamente se unió a la resistencia francesa, ambas luchas le permitieron salvar la vida de miles de judíos.

-Corrie Ten Boom, durante los primeros años del conflicto Boom pudo rescatar a muchos judíos de una muerte segura a manos de las SS nazis. En 1940 los nazis invadieron Holanda y prohibieron su club. En 1942 su familia se volvió muy activa ocultando refugiados. Los nazis arrestaron a toda su familia en 1944; fueron enviados primero a prisiones holandesas, y finalmente al conocido campo de concentración Ravensbrück .

-Emilie Schindler, fue la esposa de Oskar Schindler, con quien ayudó a salvar las vidas de entre 12,001 a 17,002 judíos.

-Milena Jesenská, después de la ocupación de Praga, Milena se integra a la lucha clandestina contra los ocupantes y anda por la calle con una estrella amarilla prendida en la ropa sin ser judía.
Fue detenida por la Gestapo en noviembre de 1939 y recluida en el campo de concentración de Ravensbrück, donde se convierte en enfermera. Los testimonios de las sobrevivientes hablan de su conducta animosa, solidaria y valiente que ayuda a mejorar la calidad de vida física y psicológica de las prisioneras.

-Condesa Maria Helene Françoise Izabel von Maltzan, escondió judíos en su residencia mientras estudiaba veterinaria, graduándose en 1943. En cooperación con la Iglesia de Suecia posibilitó el escape de 60 judíos por medio de la falsificación de pasaportes y su traslado a la frontera en camiones a menudo manejados por ella misma.
-Zofia Kossak-Szczucka, publicó su famoso «Protest» para salvar a los judíos y fue una de las fundadoras de la Comisión de Ayuda a los Judíos Żegota a pesar de sus posiciones antisemitas entes de la guerra.

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*Nota: Este articulo va dedicado con todo el amor libertario del que soy capaz de expresar a mujeres como Ella Gartner, Regina Safir, Estera Wajsblum, Roza Robota, Hannah Szenes, Gisi Fleischman, Haika Grosman, Pauline, Anne, Simone y Mellita Siller, pues fueron ejemplo de sororidad, resistencia y revolución en tiempos de autentico sometimiento, así como también a todas y cada una de las mujeres y niñas, que sufrieron por género y etnia.
FUENTES;
-Las Furias de Hitler, Wendy Lower
-El Segundo Reich, Van Der Bruck
– La decacencia de Oriente, Spengler
-Shoah Fuoundation Institute for Visual History
-Centre For Advance Holocaust Stories
-Micheline Maurel–>
Archivo Histórico USHMN,
Archivo visual: RG-60-6654
Tape number: 6534-9747
-Manjke Velteboer, La violencia contra las mujeres en los campos de concentración
-Christa Schulz, Prisioneras femeninas de Ravensbrück.
-Entrevistas e investigaciones, Yolanda Beteta Martin

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Una respuesta para Las Mujeres en el Reich

  1. v says:

    Las imágenes no se ven incrustadas correctamente.

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