Opinión

Publicado el 11 de junio de 2015 por Lusbert

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Makhno, el insurreccionalismo y comedores veganos

«Si Makhno levantase la cabeza, os daba a las insus unas cuantas collejas.»
«El insurreccionalismo ibérico sigue siendo literatura incendiaria, riotporn y comedores veganos.»

Estos comentarios, a priori desafortunados y cuya autoría reivindico, fueron vertidas en las redes sociales por mí hace no demasiado tiempo que encendió la ira de ciertos personajes que se declaran insurreccionalistas. A estas alturas, muchas sabréis que soy muy crítico con esta tendencia dentro del anarquismo, ya que veo en el actual anarquismo insurreccionalista errores estratégicos garrafales. No obstante, que sea crítico no implica que quiera aportar una crítica con rigor al asunto, cosa que quiero dedicar en este artículo al margen del típico flame de Internet (comentario muy subido de tono y cargado de insultos, ad hominems y críticas destructivas). Sin querer caer en mitos e idealizaciones sobre el insurreccionalismo, aquí voy a aportar otra mirada que sirva para la crítica constructiva.

La tendencia insurreccionalista básicamente parte de tensionar los conflictos sin importar la coyuntura en que se encuentre ni cómo estén articulados las fuerzas sociales y políticas en el escenario, generando pequeñas insurrecciones cotidianas que se vayan extendiendo entre la población y que llegue finalmente a lograr una insurrección de masas. No obstante, aquí cabría distinguir entre insurrección e insurreccionalismo (la tendencia que propone las insurrecciones como estrategia), y que una insurrección no siempre es de caracter revolucionario. La propia definición de insurrección nos da unas pistas: un levantamiento violento contra el orden establecido. Esta definición abarca un gran abanico de tipos de levantamientos, que pueden tener detrás diversas tendencias políticas. Así pues, podemos hablar de levantamientos con carácter popular o levantamientos reaccionarios de tipo fascista, por ejemplo. De hecho, el insurreccionalismo no es exclusivo del anarquismo, sino que también esta táctica la pueden adoptar el marxismo-leninismo, como veremos más adelante.

Comenzando a aclarar el insurreccionalismo anarquista, miremos por un momento a Néstor Makhno. Las ideas de Makhno seguramente chocarían mucho con el pensamiento insurreccionalista actual, pues Makhno era un gran estratega y apelaba básicamente a la disciplina voluntaria, y la unidad teórica y de acción, valores con los que levantó un ejército bien estructurado en cuyas filas solo estaban formadas por combatientes de clase trabajadora (campesinos y obreros). Muy lejos del informalismo y los pequeños grupos de afinidad que pregonan hoy el actual insurreccionalismo. Makhno también encabezaría un movimiento que llevaría su nombre y su Ejército Negro era un ejército insurreccional que combatió entonces a la reacción aristocrática de la época, la naciente burguesía, también a la pequeña burguesía y al Ejército Rojo cuando trataron de liquidar el movimiento makhnovista. Sí, Makhno fue insurreccionalista, los guerrilleros y guerrilleras que combatieron en las filas del Ejército Negro también lo fueron. No obstante, el movimiento makhnovista no logró ser tal por la adoración al fuego de la revuelta y el caos, ni lo dejaron todo a la improvisación ni tuvieron como base los discursos incendiarios que acostumbramos ver en el insurreccionalismo actual, no. El movimiento makhnovista era la expresión de las masas campesinas por conquistar la organización de sus vidas en base a la libertad y la cooperación. El Ejército Negro era pues la fuerza armada que defendía esas conquistas.

Volviendo la mirada hacia casos más actuales, podemos ver que el insurreccionalismo del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) y los grupos autónomos se distancian de la rama nihilista actual de, por ejemplo, el FAI/FRI (Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional), ya que desde el MIL por ejemplo, sí buscaban una base social de apoyo en la clase trabajadora a través de acciones como expropiaciones de dinero a bancos para financiar las huelgas.

Luego, entre el insurreccionalismo de corte marxista-leninista encontramos a las Brigadas Rojas (Brigate Rosse) que operaron en Italia entre los años 1969 y 1987, y el MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) fundado en 1985 en Chile y que actualmente siguen existiendo. En concreto el MIR, a parte de la lucha armada, siguen la estrategia del poder popular para tener bases sociales. Posiblemente existan otras organizaciones marxistas de cariz insurreccionalista, pero menciono estas a modo de ejemplo.

Como acabamos de ver, el insurreccionalismo puede tener detrás diferentes tendencias ideológicas, lo cual, no se puede hablar de insurreccionalismo como tendencia en sí. Respecto a los errores estratégicos en el insurreccionalismo, uno de los principales errores son el descuido de las base social al desvincularse de las luchas sociales, lo que en ocasiones llevaría a adoptar posturas vanguardistas, pretendiendo adelantarse a los procesos sociales que se dan en una determinada coyuntura. Sin embargo, este caso no es la regla, puesto que en el caso del MIR, su estrategia del poder popular les permitió sobrevivir, mientras que las Brigadas Rojas no pudieron al verse empujados hacia el terrorismo únicamente —sin olvidar que en aquella época en Italia la OTAN saboteó el auge del comunismo mediante atentados atribuidos falsamente al Partido Comunista—, lo cual hizo que se desvinculasen de las bases sociales y terminasen aislados y neutralizados. Otro de los grandes errores son sus análisis de la coyuntura, que tienen más de literatura que de información sobre la realidad material sobre el cual trabajar en la transformación social. Además de esto, la apuesta total por la improvisación y la destrucción en el ahora, sin tener estrategia política alguna ni hojas de ruta ni objetivos marcados y más o menos concretados más allá de la máxima de la libertad, así como la entrega total a la volatilidad de los grupos de afinidad informales, hacen que ciertas insurreccionalistas acaben invirtiendo muchas fuerzas para acabar yendo forzadas por la coyuntura tirando del «acción-reacción».

A pesar de estos errores, tengo que reconocer que el insurreccionalismo nacido de los años ’70 y ’80 fue una respuesta contundente y necesaria, como un toque de atención y una salida hacia delante ante la derrota generalizada de las izquierdas a la izquierda de la URSS, entre las cuales se incluye el anarquismo, estancadas en el burocratismo, incapaces de innovar y de adaptarse a la coyuntura de un neoliberalismo naciente. Es en aquella época en que el insurreccionalismo y las subculturas como el anarkopunk permitieron, de alguna manera, la supervivencia del anarquismo. No obstante, mucho ha llovido desde aquellas décadas de finales del siglo XX. Unos 30 años después, la coyuntura cambió y está cambiando rápidamente y estamos asistiendo a una época en que las subculturas están siendo asimiladas por el capitalismo y la reestructuración capitalista que no es más que otra vuelta de tuerca del neoliberalismo siempre a la ofensiva, además del acecho del fascismo como tendencia para captar sectores descontentos de la población. Por ello, nos urge cambiar de estrategias. Nos toca realizar de nuevo los análisis de coyuntura y articularnos como alternativa política seria que plante cara al neoliberalismo y se supere la mera resistencia para poder pasar a la ofensiva, pero no una ofensiva de disturbios y pequeñas insurrecciones, sino una ofensiva a partir de un proyecto de mayorías, del poder popular como fuerza política revolucionaria.

Volviendo al hilo, en cuanto al insurreccionalismo anarquista, hay casos y casos. En el caso de la región española, la afirmación de que el insurreccionalismo aquí no es más que literatura incendiaria, riotporn (darle más importancia a los disturbios y pajearse con el fuego, obviando el trasfondo de un conflicto social en cuyos acontecimientos hayan disturbios) y comedores veganos acierta bastante de lleno si lo comparamos con Atenas por ejemplo, donde las anarquistas insurreccionalistas, incluso de la rama nihilista, hacen cosas por el barrio liberando espacios (okupas), manteniendo a raya a la policía, los fascistas, el tráfico de drogas y protegiendo a la población inmigrante que ve en Exarchia un barrio seguro, así como la fuerte solidaridad que desatan por las militantes presas. A pesar de todo, hay que decir que no toda residente en Exarchia es anarquista, sino personas no expresamente ideologizadas que se volcaron hacia la autogestión como respuesta a la aguda crisis económica griega. En cambio, aquí en el Estado español siquiera podría decirse (según algunas compañeras) que existe el insurreccionalismo. No hace falta indagar mucho para encontrarnos con textos incendiarios en cualquier página web o en un panfleto insurreccionalista en el Estado español, ni qué decir de la estética del encapuchado, el fuego y las barricadas que acompañan a los textos y sus espacios. ¿Y qué hay de acciones más allá de montar comedores veganos para conseguir algo de financiación, que en vez de parecer medios, parecen convertidos en fines? Desde luego que no puede compararse con las compañeras insurreccionalistas griegas. Ni Gamonal ni Can Vies tienen que ver con las insurreccionalistas puesto que, en el caso de Gamonal, las respuestas fueron articuladas desde las asambleas vecinales y la victoria fue posible no gracias a los disturbios, sino a la movilización del pueblo y la solidaridad desatada en todo el territorio español. Y en el caso de Can Vies es similar, con más de 17 años de historia creando barrio y con diversos colectivos sociales y políticos articulando las protestas. Así que, que no se cuelguen medallitas solo porque hayan sido protestas violentas, que parece ser además lo único que valoran, obviando el tejido social creado. He aquí las razones por las cuales publiqué las frases aquí expuestas al principio del texto, pues además el pensamiento de Makhno dista mucho del imaginario insurreccionalista actual en el Estado español.

Como conclusiones finales  y apartir de todo lo dicho, puedo decir que el insurreccionalismo solo podrá tener cierto éxito si consigue tener una base social de respaldo (que permitiría resistir los golpes represivos que fácilmente neutralizan la actividad insurreccional al aislarla de la sociedad), que le dé contenido político y constituya así una fuerza real revolucionaria. De hecho, incluso desde el anarquismo social se tendrá que adoptar la estrategia insurreccional cuando nos hayamos constituido como fuerza política real, como pueblo articulado políticamente, cuando hayamos realizado nuestro proyecto de mayorías, y llevemos el conflicto de clases al nivel político-militar (revolución social o guerra popular), como está pasando en Rojava y como ha pasado con el movimiento makhnovista. Dicho de otra manera, las estrategias tienen que adecuarse en cada coyuntura. No se puede adoptar una estrategia insurreccional sin tener apenas inserción en movimientos sociales y populares amplios, sin haber un alto grado de conflictividad social en el cual estén en marcha procesos de creación de poder popular y, por tanto, su articulación política; ni tampoco podemos apostar únicamente por la estrategia de inserción social, estrategia que en la coyuntura inmediata es más que acertada pero que no lo será cuando se construya un contrapoder popular y haya que pasar a la ofensiva.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



9 Respuestas para Makhno, el insurreccionalismo y comedores veganos

  1. armin.tamz says:

    Metes muchas cosas en el mismo saco xD, pero el fondo es desgraciadamente cierto.

    Los Marxistas que tu llamas insurreccionalistas, en su jerga suelen definirse(o definirlos) como "foquistas". Y luego creo que el insurrecionalismo de hoy ha cambiado mucho respecto del de hace escasos 15-20 años con la anterior FIJL (el libro "Afilando nuestras vidas") o textos como "La epidemia de rabia en España", ese es el insurrecionalismo que nació de la ruptura con una CNT esclerotizada, una sociedad en plena burbuja y lecturas frescas como las de Bonanno. Aun así Bonanno tenía una propuesta organizativa social e insurreccionalista, grupos de afinidad que se involucraran en las distintas luchas sociales de sus territorios para radicalizarlas mediante la acción. Un gran ejemplo de este insurrecionalismo es la lucha contra el TAV en Italia. Otro autor italiano en la línea de Bonanno sería Constantino Cavallieri.

    Otra cosa muy muy distinta son los engendros de la FAI/FRI, los insus mexicanos que ya hasta han renegado del anarquismo ("Reacción Salvaje") o los denominados nihilistas. Todas esos grupúsculos que sin contrainfo.espiv pasarían sin pena ni gloria. Y es que este insurreccionalismo de nuevo tipo es dependiente, en el sentido más negativo, de internet, además de ser los hijos rebeldes del postmodernismo.

    Otra cosa con la que no estoy de acuerdo contigo es que parece que cualquier respuesta "armada" sea per se insurreccionalista. Aquí tuvimos a los Comandos Autónomos Anticapitalistas o en Grecia a "Lucha Revolucionaria" que se consideraban comunistas libertarios y ambos grupos llevaban a cabo acciones de lucha armada, pero desde luego ninguno era "insurreccionalista", que no nos roben también el campo del enfrentamiento. O el MIL, que lo has metido ahí, pero era un grupo con una inmensa labor pedagógica/editorial y que todas sus acciones conectaban con las luchas obreras del momento.

    Los "insus" de por aquí no se parecen en nada a nada de lo que acabo de relatar aquí y por desgracia su actividad acaban siendo "comedores veganos" y decir en twitter todas las cosas que les gustaría hacer y no hacen.

  2. v says:

    He leido el comunicado de Reacción Salvaje y he flipado.

    "Y si por alguna razón, durante un atentado, algún civil resultara herido o muerto, no nos va a interesar, seremos indiferentes e indiscriminados. La población, la masa, el pueblo, la comunidad, los borregos, la sociedad no se merece ninguna consideración, ni cuidados, ni llamados de atención, ni nada de nada, porque ellos son inclusive parte del sistema; que quede claro, si se atraviesan en nuestro camino lo van a lamentar... y esto ya lo demostramos en el pasado con Its. "

    No sé que hacen dandole cancha...

  3. MK says:

    Según las memoria de Makhno cuando él estuvo en Moscú, tras salir de la cárcel, en 1917, estuvo pateando los espacios anarquistas en busca de su tendencia. En el primer sitio, un círculo anarquista, se encontró con un grupo que se dedicaba a discutir sobre la revolución y a decir que lo que había fuera del local no era la auténtica revolución. En el segundo sitio, se encontró con unos jóvenes militantes que paseaban por la calle armados, y se dedicaban a ligar con las chavalas del barrio, sin importarles la evolución de la Revolución. En el tercer sitio los anarquistas habían expropiado un palacio de la aristocracia y lo habían convertido en su sede. ...

    Makhno se fue de Moscú cabreado con el ambiente libertario. Supongo que solo se salvaban los anarcosindicalistas para él.

    En Ucrania Makhno no fue insurreccionalista, le dejaremos ese título a Marussia Nikiforova y su grupo, que encaja en el perfil de la Banda Bonnot o de Severino di Giovanni.

    Makhno era comunista libertario. Y organizó un ejército "insurreccional", basado en las varias milicias campesinas que combatían a la invasión austro-alemana. Unió las diferentes milicias, les dió un programa, unas ideas por las que luchar más allá de la invasión, organizó soviets libres como forma de sustitución del Estado, forjó una política de alianzas (podemos argumentar que alguna alianza le salió rana y que por eso perdió)...

    A lo que voy: insurreccional no es lo mismo que insurreccionalista.
    Insurreccional es tener capacidad de organizar una insurrección.
    Insurreccionalista es tener intenciones de llevarla a cabo, y también aplicarlo como modo de vida.

    De todas formas se trata de una tendencia a la baja, salvo en las fotos de internet. Lo que hay que construir es un movimiento anarquista que sea revolucionario, no que se relaje en la inoperancia. Tan reformista o radical es un grupo insurreccionalista que solo tiene actividad en internet como un grupo anarquista cuya actividad es únicamente cultural, como un anarcosindicato que su única actividad es llegar a juicio. Es a lo que se puede aspirar hoy en día.

    Lo malo es hacer bandera de lo contrario que practicas en tu día a día.

    • MK says:

      En la penúltima frase me refiero a "reformista de práctica y radical de discurso"

  4. renyi says:

    . Por ello, nos urge cambiar de estrategias. Nos toca realizar de nuevo los análisis de coyuntura y articularnos como alternativa política seria que plante cara al neoliberalismo y se supere la mera resistencia para poder pasar a la ofensiva, pero no una ofensiva de disturbios y pequeñas insurrecciones, sino una ofensiva a partir de un proyecto de mayorías, del poder popular como fuerza política revolucionaria."
    Tus articulos son muy pobres, valdrian para el CNT y poco más tienes que leer y documentarte un poquito má,s si quieres erigirte como portavoz de los anarquistas y decirles lo que tienen que hacer.

    Yo no se, porque ciertos compañer@s no se van a podemos, yo personalmente ya paso bastante del anarquismo pero para mi es bastante mas consecuente una via que la otra, que parece que tiene bastante miedo... He preferido dejarlo en paz que venderlo como quereis hacer vosotrxs y la CNT.

  5. Hunos y otros says:

    Hay un texto que hemos publicado recientemente, se llama "Cuando se señala la luna. A vueltas con el insurreccionalismo" que intenta echar un poco de luz en el asunto... se consigue en distris y algunas librerías libertarias.

    También al email: hunosyotros@riseup.net

    • myself says:

      no había visto tu comentario, por eso publiqué el que sigue a éste... está en pdf?
      un saludo!!

  6. myself says:

    Buenas!

    Acabo de leer esto en Indymedia http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/500494/index.php y, como militante anarquista de Barcelona que va participando en espacios de análisis y debate acerca de las corrientes actuales y (a mi entender) sus posibles miopías y falta de autocrítica, estaba proponiendo al colectivo libertario al que pertenezco algunos textos cruzados y no encuentro "Cuando se señala a la luna. A vueltas con el insurreccionalismo". ¿Algún enlace en pdf?
    Gracias!
    Salut, por la construcción constante de la Idea Libertaria!

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