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Publicado el 14 de junio de 2017 por Valentin Kahl

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Microracismos: una movida

El racismo es una cuestión de privilegios que se extiende en el tiempo desde todas las personas blancas hacia aquellas que no lo son, independientemente de su lugar de nacimiento. Incluso en aquellos países donde existe una mayoría no blanca, la mayor parte de las responsabilidades de poder está en manos de hombres y blancos. Naturalmente, todo ello es fruto de los privilegios que el racismo dota a las personas blancas de unas aptitudes que les posiciona en un lugar relevante en la sociedad, relegando a ciudadanos de segunda a todas las personas no blancas. Así, cuando una persona no blanca llega a su mismo nivel en la jerarquía se les aplaude, no por la meritocracia neoliberal, se le aplaude haber llegado a ser un blanco. Puro paternalismo racial.

Una acción racista, o macroracista por hacer una disimilutd terminológica, sería la discriminación directa de una persona por su color de piel, esgrimiendo diferencias xenófobas o culturales. El macroracismo se refiere a comportamientos de alta intensidad, visibles y de un impacto profundo. Por ejemplo, la Federación SOS Racismo sacó a la luz este vídeo como parte de un experimento social. Simulaba la existencia de un supuesto concurso para asistir a un spa, mientras una persona rellenaba las papeletas, se acercaba una de las actrices, una chica con velo sobre su cabeza y acento foráneo, mostrando su deseo de participar en dicho concurso. La otra actriz, quien está recogiendo las papeletas, le dice que no puede concursar, porque que es “para personas normales”.

A lo largo del vídeo salen a la luz los prejuicios y estigmatizaciones en los que se basa el racismo. El racismo, entre otras cosas, se basa en la ignorancia. Ignorancia y dominación suelen ir de la mano, se domina lo que se desconoce. En realidad, y si lo pensamos bien, el machismo tiene las mismas bases: los roles de género son, al fin y al cabo, estigmatizaciones y prejuicios, lo que se espera de alguien por ser hombre o mujer.

En contraposición, las acciones “micro”, sean micromachismos o microracismos, son acciones de baja intensidad, modos de dominación suave y que al estar tan integradas en nuestra sociedad, pasan absolutamente desapercibidas. A veces se ocultan bajo el manto de bromas o chascarrillos. Los microracismos no agreden directamente a la persona, no la matan, pero mantienen y perpetúan la segregación racial.

Canal Sur sacó en su momento un grupo de vídeos de teórico contenido social, haciendo también algo así como experimentos sociales. Más allá del morbo que puedan tener y de lo poco que aportan, estos pseudo-experimentos sociales han ayudado a ensalzar la figura de la persona no blanca pasiva, callada e indefensa, en oposición a la gallardía y valentía de las personas blancas. Para muestra el siguiente vídeo en el que un hombre increpa a un chico negro en una parada de autobús de Granada. Ambos actores crean una situación extrema en la que el chico en vez de protestar ante su agresor, pasa a una situación de sumisión absoluta, y cabizbajo soporta, estoicamente, los improperios del hombre blanco. Lo ideal sería mejor mostrar un experimento social en el que la persona no blanca se empodera y se enfrenta a su agresor, sería curioso ver la reacción de las personas blancas. No es por ser desagradecido, y es bueno saberse arropado y apoyado, puesto que esto empodera muchísimo, pero no nos hacen falta caballeros de blanco corcel y reluciente armadura.

La gran mayoría de las personas no se consideran racistas, como tampoco se creen machistas, pero las vejaciones son habituales y comunes en ambos casos. El vídeo anterior, por ejemplo, ya es una prueba de microracismo. Probablemente ese canal televisivo lo hiciera con toda su buena intención, quizá quisieran visibilizar esta problemática, pero les ha faltado una buena reflexión.

Hay extrañeza y hasta miradas de soslayo cuando un no blanco habla perfectamente español o incluso cualquiera de las otras lenguas del estado. ¡Hasta te felicitan por ello! Mi casera, a la que lejos calificaría de homófoba (también se podría tratar el tema de la microhomofobia) o racista, la primera vez que me conoció se sorprendió por lo bien que hablaba el idioma. No sabe que el español es mi lengua materna. En realidad lo que a ella le pareció fascinante era mi pronunciación meseteña.

¿Pero qué son comportamientos microracistas? El blog afroféminas da la siguiente lista de microracismos:

  • Que te pregunten si te quemas si te da el sol, como si los negros en lugar de piel tuviesen cartón.
  • Los hay que consideran gracioso llamar Baltasar a un negro, entre otros.
  • Llamar morenito a un negro para no ofenderle, como si ser negro fuese una ofensa. Peor aún pudiendo llamarle simplemente por su nombre.
  • Que te digan que AUNQUE seas negra, eres guapa porque tienes rasgos suaves.

A ellos me gustaría añadir los siguientes de experiencias personales:

  • Asumir que sabes bailar ritmos latinos porque tienes orígenes latinoamericanos. Aquí cámbiese por cualquier otro baile y/o comida, etc.
  • Que la segunda pregunta que te haga una persona al conocerte sea indagar acerca de tus orígenes.
    Conectando con lo anterior, preguntar de dónde te sientes.
  • Decir que tienes unos apellidos muy raros. Como si García o Fernández en Corea del Sur fueran lo más corriente y habitual. O todo lo contrario, ser no blanco y que se extrañen ante lo hispano de tus apellidos.
  • Dar por hecho una serie de elementos solamente por tener otro color de piel, como características físicas, etc.

Y junto a estos ejemplos, muchos otros que bailan entre el microracismo y el macroracismo y que, en realidad, depende del enfoque que se le de. Por ejemplo, la invisibilización histórica del genocidio llevado a capo por españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses perpetuados en América Latina, probablemente el mayor genocidio de la historia de la Humanidad. La negación perpetúa de todos estos hechos en el pasado no hacen más que mantener la infravaloración de las personas no blancas en el presente.

También vale la pena mencionar el famoso Test de Bechdel, el cual valdría la pena adaptar a la segregación racial. El Test de Bechdel mide, a través de unos parámetros, si toda producción artística o audiovisual cumple con unos requisitos mínimos para evitar la discriminación de género. Básicamente ha de cumplir tres reglas:

1 – En la película aparecen, al menos, dos personajes femeninos
2 – Estos personajes hablan entre ellos en algún momento
3 – La conversación trata de algo distinto a un hombre.

Además, dichos personajes femeninos deben tener un nombre. Podemos cambiar femenino por persona no blanca y hombre por blanco. Obtendríamos resultados muy similares a los hechos para analizar la presencia femenina en estas obras. Casi toda la literatura fantástica queda descartada, o quedaría relegada a apariciones anecdóticas.

Está claro que aún queda mucho por hacer, también debemos ser nosotros y nosotras quienes tomemos la iniciativa y tomemos el espacio social, cultural y político que nos corresponde por ser personas. Si no nos lo ceden, lo tendremos que tomar. También llamar la atención y hacer pedagogía acerca de estos comportamientos. Aún sigue existiendo un límite de lo que significa comportarse como un blanco y lo que es comportarse como un no blanco, con elementos negativos asociados al migrante.

Estereotipos integrados en nuestra sociedad que hay que derribar, y esto empieza por los microracismos, tan relevantes como los macro. Porque aunque estos no sean agresivos para la persona, sí resultan dañinos y ocultan un problema grave de racismo, y si queremos crear una sociedad horizontal, libre de privilegios, tendremos que continuar poniéndolos de relieve para poder acabar con ellos y, de paso, toda práctica segregadora para todas.

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Acerca del autor

Valentin Kahl

Libertario porque sobre mi cuello no cuelgan santos, ni a espalda llevo a amos. Sueño con claves de Fa y Sol porque si no puedo desafinar, no es mi revolución. Jugador de Quidditch porque otros deportes son posibles. Historiador porque, aunque quieran, el pasado y el futuro siempre serán nuestros. En proceso deconstructivo y creativo



6 Respuestas para Microracismos: una movida

  1. Lusbert Lusbert says:

    Muy buen artículo, Kahl. Ocurre prácticamente igual hacia japoneses, chinos, coreanos, vietnamitas... donde encontramos tópicos como quienes nacen sabiendo artes marciales, no saben pronunciar la "r" (vaya, algunas zonas del Caribe tampoco lo pronuncian..). Luego si tienes apellidos iguales preguntan si tus padres son hermanos, que los nombres son difíciles de recordar (y por eso hay chinos y chinas que se ponen un apodo español)... Más lo típico con el idioma y los orígenes.

    Eso hablando de vida cotidiana, en espacios de militancia y activismo, siempre me encontraba incómodo cuando aparecía por primera vez en un colectivo u organización, hasta que coja más confianza con la gente de allí. Y aun así, no evitas que alguien apovechando los espacios de confianza suelte alguna bromita microrracista consciente o inconscientemente.. Luego, por la red para evitar comentarios microrracistas me ahorraba el decir que soy una persona racializada o tener fotos mías colgadas en redes sociales, cuando no tendría por qué hacerlo.

    • Valentin Kahl Valentin Kahl says:

      Absolutamente de acuerdo Lus. Debe resultar molesto que la gente ni se toma la molestia en reconocer las diferencias entre un vietnamita, un coreano o un chino. Conozco varias personas de origen chino que, efectivamente, usan un apodo español. Creo que es responsabilidad de los hispanohablantes aprenderse su nombre, porque no veo a un blanco poniéndose un apodo chino en China, sus privilegios no le permitirán hacer eso. Igualmente, no veo a un sueco poniéndose un apodo español porque la gente no recuerde su nombre...

      En la militancia me ha pasado lo mismo que a ti. En cierto modo creo que también deberíamos normalizar nuestra presencia, puesto que es algo que terminará ocurriendo tarde o temprano y, en cierto modo, nosotras somos la vanguardia de una pluralidad racial y una multiculturalidad que también terminará entrando al activismo. De ahí que el empoderamiento sea tan importante, y así también ayudar a romper tópicos y hacer una pedagogía en positivo.

  2. MrBrown MrBrown says:

    Hace poco comentaba Moha Gerehou la cantinela de las "inmigrantes de segunda/tercera/etc. generación", nada como estar racializada para ser identificada como extraña/extranjera y, así, la xenofobia y el racismo se muestran tan relacionados como de hecho están.
    De hecho, el tema de los "apellidos/nombres raros" también se da entre muchas españolas de lengua castellana y otras de otras lenguas, la inmigración abundante sólo lo ha hecho esa multietnicidad mayor en cantidad y calidad.

    Por cierto, con lo de personas blancas que van a Asia a mí al menos me has pillado: conozco pocos casos y en un par no hubo cambio de nombres y en otro, sí (el escritor Lafcadio Hearn/Koizumi Yakumo y el activista y médico Norman Bethune/Bái Qiú'ēn), pero son casos bastante particulares que no creo que indiquen una pauta.

    • Valentin Kahl Valentin Kahl says:

      Gracias por tu comentario compa.
      No sé si he entendido bien o no tu comentario, no estoy seguro. ¿Afirmas que el racismo hacia personas racionalizadas es debido, precisamente, a que las personas están racionalizadas y por ello lo fomentan?

      En cualquier caso, los ejemplos que pones no son viables y es debido lo siguiente: el sistema de relaciones entre blancos y no blancos está hecho, de tal modo, que las relaciones nunca sean igualitarias. Por eso cuando alguien tiene un apellido vasco o catalán y un castellano dice que es un nombre o apellido raro no peca de racismo (porque no hay una racialización de base) sino estará sufriendo de "castellanicentrismo" si es que podemos usar tal término al invalidar las identidades culturales (porque los apellidos y nombres lo son) de las demás regiones y nacionalidades del Estado.

      Además del caso de Lafcadio Hearn o el de Norman Bethune, está el famoso Lawrence de Arabia. Al existir una dominación del blanco hacia los no blancos, la comparación de que un canadiense como Bethune o un inglés como Lawrence no se hace como sistema de integración, más bien como el privilegio de haber sido adoptado y adaptado a una cultura que, desde occidente, es vista como algo éxotico.

      Sin embargo, me gustaría que compartieras ese enlace o referencia a las palabras que haces de Moha Gerehou para poder leer en qué contexto las menciona.

      Un saludo.

      • MrBrown MrBrown says:

        Te dejo aquí el enlace al tweet de Gerehou:
        https://twitter.com/mohagerehou/status/864085222924709889

        Lo que intentaba decir con respecto a lo racial no es que exista un racismo con respecto a personas catalanas o vascas.
        Por otra parte, me parece interesante recordar la idea de "raza" y de lo "racial" solían utilizarse sin estar tan asociadas a rasgos físicos, más como la idea de un parentesco de raíces ancestrales que solía llevarse más, que yo sepa, a lo conductual que a lo fisiológico, hasta que el afán de cientifizarlo todo, racismo incluido, llevó a intentar delimitar razas por sus caracteres. Si se ha hablado de "raza castellana/vasca/catalana", creo que ha sido más en ese sentido premoderno, sin tanto racismo (en el sentido moderno del concepto).
        Lo que sí intentaba decir es que el racismo (en el sentido moderno, que permanece) va de la mano de la xenofobia, en cuanto a que la extranjera que pertenece a la misma "raza" que las nativas se revela como extranjera -y es por ello rechazada- por su acento, su lenguaje no verbal, sus costumbres, etc., mientras que la nativa racializada (como una española de origen ecuatoguineano, chino o lo que sea) es tratada como extranjera pese a la falta de exotismo de su acento, costumbres, etc., por sus rasgos. De ese modo, una se convierte en inmigrante/extranjera por herencia, da igual los años, generaciones (¿o siglos?) que la familia lleve en el país.

        Un saludo

        • Valentin Kahl Valentin Kahl says:

          Ya entiendo lo que quieres decir. Y estoy de acuerdo con lo que dice Moha Gerehou. Una amiga mía es negra y es gallega y siempre le preguntan de dónde es, ella dice de Galicia, y a continuación le preguntan que dónde es de verdad... Y esto se lo preguntó una chica teóricamente deconstruida y del rollo.

          Ya entiendo también a que te refieres con lo de raza en una concepción premoderna. Sí, de ahi que se hablara de raza judía (ya en una concepción moderna) aunque fueran todos ellos caucásicos. Vamos, que muchos de los judíos asesinados durante el nazismo no se diferencian mucho, fisiológicamente, de un SS.

          Va a costar unas cuantas generaciones aceptar que Europa es un continente plural. Pero la cosa es normalizar que nombres como Moha es un nombre aceptado y aceptable para un español, francés o noruego.

          Saludos!

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