Opinión

Publicado el 29 de enero de 2013 por Lusbert

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Nuestro contenido socio-político

El anarquismo es la corriente política más vilipendiada de todas, no mirándolo desde una perspectiva victimista sino atendiendo a la realidad en que vivimos y cómo se ve que desde los medios, los políticos hasta la gente común, que el anarquismo es caos, o una utopía, o libertinaje… En cambio, para quienes andan más enterados del tema, aunque sin acercarse demasiado, asocian al anarquismo a CNT (mirando el caso español) y, por más desgracia que suerte, a la estética y la actitud punk, en menor medida del skinhead o del Straight Edge. Sin embargo, lejos de todo ello, el anarquismo es una ideología política que en la práctica constituiría/debería constituirse un movimiento socio-político de carácter antiautoritario y aspiraciones revolucionarias, cuyo contenido se está perdiendo por la identificación del anarquismo con actitudes tribuurbanistas. Desde aquí me planteo una serie de cuestiones y es precisamente la vinculación del anarquimo al punk, y en menor medida del skin y del Straight Edge.

Sin contar el plano cultural, que tampoco podemos menospreciar ciertas las creaciones artísticas y musicales que han generado esos colectivos, así como el «Do It Yourself», el movimiento okupa… No obstante, aquella rebeldía juvenil de los años ’70 se alejó de la lucha de clases y de la sociedad, lo que hizo -y está haciendo- que no sean capaces de articular una respuesta social amplia y viable. Si atendemos a la historia del movimiento anarquista, tanto en su teoría como en su praxis, observamos claramente ese componente socio-político que lo ha caracterizado desde sus orígenes y, pese a unos períodos de alejamiento de la clase trabajadora cuando se extendió la táctica de la propaganda por el hecho, estuvo más presente en el imaginario popular como una corriente política alternativa a la izquierda institucional y marxista. No obstante, hoy en día, al identificarse el anarquismo con características del punk/skin/straight, pierde su contenido socio-político que lleva intrínseco en sí, distorsionando lo que realmente es el anarquismo y haciendo de una corriente política una ideología tribuurbanista. Para más inri, desde los medios se atribuyen las estéticas y las actitudes al anarquismo con un claro intento de despolitización de éste.

Por otro lado, sería oportuno aclarar que estoy tratando el tema enfocado a nivel colectivo, pues a nivel individual, pueden haber militantes con estética punk -o lo que fuere- que lleva un compromiso con la lucha social y participa activamente en las organizaciones formales. También aprovecho para señalar que no defiendo ninguna estética y la critico cuando se antepone la estética frente al contenido.

«El anarquismo nació de la revuelta moral contra las injusticias sociales» (Malatesta) y por ello siempre ha tenido una tradición de lucha social y clasista, algo que ni el punk ni el skin ni el straight tuvieron porque más bien, pese a la influencia anarquista en ellos, terminaron en un «anarquismo de estilo de vida», quizá algunos colectivos con mayor presencia en la sociedad que otros, pero no se muestran capaces de realizar una labor de inserción social. Aunque el problema no son las actitudes tribuurbanistas en sí, sino la identificación de ellas con el anarquismo, pues existe una clara incompatibilidad entre la lucha social y de clases con actitudes antisociales y tendientes a la marginación.

Debemos recuperar este rico contenido político que caracteriza nuestra teoría y la tradición de lucha social y clasista resultado de la aplicación de la teoría, y para ello debemos trabajar en la formación teórica para poder ofrecer análisis de la realidad social y dar así con alternativas materializables utilizando como herramienta la organización político-social. Sabemos que es difícil pero hoy más que nunca es necesario que los anarquistas estemos presentes en los movimientos sociales en donde podamos actuar dándoles una perspectiva libertaria, dejando a un lado las actitudes antisociales y tribuurbanistas.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



3 Respuestas para Nuestro contenido socio-político

  1. Hombre, ciertas bandas punk (yo creo) han hecho más por la difusión de ideas socio-políticas que muchos libros escritos expresamente para ello. El punk combativo vasco que sirva como buen ejemplo.

    Si la juventud ha dejado de lado la lucha de clases no creo que sea tanto por pertenecer a una tribu urbana, pues ésta bien podría tener un fuerte carácter político—sino mirad a los "hooligans" del St. Pauli en Hamburgo. Yo creo que tiene que ver más con la comercialización capitalista de la cultura, algo que analizó muy bien Herbert Marcuse.

    Pero bueno, pelillos a la mar. Después de todo yo personalmente prefiero a un "punki de litrona" que a un hipster-gafa-pasta que se hace llamar marxista 😀

    • Joseba says:

      Hola:

      Estoy en desacuerdo con la primera afirmación: "ciertas bandas punk (yo creo) han hecho más por la difusión de ideas socio-políticas que muchos libros escritos expresamente para ello. El punk combativo vasco que sirva como buen ejemplo".

      Me resulta un asunto cercano, y por eso lo voy a comentar. El punk, al menos en el territorio vasco, ha hecho que la gente se conforme con escuchar las canciones y practicar, más o menos, una rebeldía y un descontento, en el mejor de los casos; por lo demás, lo que veo es o la utilización de conceptos anarquistas mencionados en canciones para un uso distinto, como puede ser el nacionalismo/patriotismo vasco contra el español (es decir, la idea opresor y oprimido traspasada a un Estado y a un ánimo de futuro Estado), y grupos que han ido surgiendo a partir del rock radical vasco, que son totalmente superficiales en sus canciones, malinterpretan en su interés (al igual que la gente) las canciones de otras épocas y el resultado suele ser o estética violenta o violencia. Y en la época del rock radical vasco, la clase política nacionalista y estalinista del momento, lo que ampliamente se conoce como "izquierda abertzale", se apropió del espíritu de rebeldía de rechazo etc. que planteaban estos grupos punk. Eso causó en parte lo comentado.

      Es por eso que, en realidad, lo que esa música podría hacer, potencialmente, es introducir a la gente a ideas alternativas, que en un principio es un descontenteo, una indignación, una negación del sometimiento, para pasar a una etapa de investigación, de interés, de adquirir conocimiento etc. que o se leen libros, o se pasea con filósofos por la calle, cosa que veo poco probable.

      Si el punk de los 70-80, e incluso 90, tuviera un buen uso, sería el de la iniciación a la negación de la dominación y explotación del humano por el humano. Ahora, la degeneración que tuvo este movimiento, fue a causa del contexto, es decir, crisis, el auge de las drogas y un profundo desconocimiento. Mucha gente sufrió y ha sufrido por eso.

      Posiblemente, un libro hubiera ayudado.

      Salud.

  2. cinicus says:

    Al anarquismo le ocurre como al ateísmo y al materialismo: son rechazados porque implican un compromiso con uno mismo, con los demás y con la realidad.

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