Opinión

Publicado el 25 de septiembre de 2016 por Lusbert

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Otra vuelta al tema de la soberanía

En otra ocasión os hablé aquí sobre este asunto, en donde planteaba la cuestión acerca de la noción de soberanía y qué implicaría. Ahora mismo, me parece interesante rescatar este tema para que se vaya puliendo un poco más ya que, al menos personalmente, podría tener tirada de nuevo para abrir un nuevo ciclo de luchas en este nuevo curso político. Como sabemos, tras las elecciones, la actividad de los movimientos sociales ha bajado bastante en estos últimos meses. Y no solo por el parón veraniego, habrá otros factores y uno de ellos es la falta de una dirección política desde fuera de las instituciones, en el sentido de una alternativa desde las calles que recoga los descontentos y las ilusiones de la clase trabajadora y no se termine apostando por la vía institucional. Bueno, esto ya es agua pasada, ahora necesitamos algo potente como base para ir tirando adelante y me parece acertado hablar de soberanía popular como un «norte» cuando hablamos de poder popular y queremos concretar qué es lo que queremos como clase, lo que servirá también para definir hacia qué modelo de sociedad aspiramos.

La clave está en que toque todos los problemas de la vida real hoy en el capitalismo. Así pues:

  • Soberanía política: control sobre los asuntos políticos que afecten al pueblo, tal que el pueblo soberano tenga el poder real de decidir qué políticas aplicar, los organismos a constituir, la diplomacia, el método de toma de decisiones, la participación, etc, de modo totalmente independiente de cualquier Estado. Un ejemplo de ello puede ser el establecimiento de una administración basada en la democracia directa y estructurado de abajo a arriba.
  • Soberanía económica: control sobre la economía del territorio, tal que el pueblo soberano decida sobre qué, cómo y para qué producir, a la vez que no dependa de las exportaciones e importaciones. Esto no quiere decir una autarquía, sino que el modelo económico esté sustentado localmente. Para ello, también implica que los medios de producción pasen a manos de quienes trabajen en ello, logrando una economía socialista de planificación descentralizada. Aquí tocaríamos temas importantes como trabajo, vivienda, modelo productivo, importaciones/exportaciones, …
  • Soberanía socio-cultural: capacidad para mantener y expresar toda la diversidad cultural del pueblo soberano, en la cual, dicha sociedad sea un «mundo donde quepan muchos mundos». En nuestro caso sería pues defender y aplicar los valores de la solidaridad, el apoyo mutuo, el feminismo, el internacionalismo, etc.. Aquí se podría tocar cuestiones como la religión, las tradiciones, culturas de otros pueblos, …

Lo anteriormente mencionado incluirá implícitamente lo siguiente:

  • Soberanía nacional: puede que a priori suene mal por estos lares, pero se trata más bien de la cuestión territorial donde el pueblo ejerza su soberanía, lo que en este caso se traduciría en la capacidad del pueblo para ejercer los tres tipos de soberanía mencionadas anteriormente. Además del control territorial, también habrá de tenerse en cuenta la cuestión del medio ambiente y la ecología, que entrará en lo que es la ordenación del territorio.
  • Soberanía energética: capacidad del pueblo a producir su propia energía sin tener que importarla o depender de ello.
  • Soberanía alimentaria: capacidad del pueblo para cultivar sus alimentos, producir lo suficiente para la población y decidir sobre qué producir, cómo distribuirlos, el modelo de consumo, y el control sanitario sobre los mismos.
  • Soberanía individual: no menos importante, cada individuo de la nueva sociedad será libre y podrá desarrollar todas sus capacidades como persona.

En definitiva, la soberanía popular sería una cuestión a tener en cuenta a la hora de construir poder popular y durante este nuevo ciclo de luchas que deberíamos abrir por responsabilidad política, ya que sabemos que se ha cerrado el ciclo electoral y tenemos que salir con proyectos políticos que ilusionen a la clase trabajadora, no con cantos de sirena como el «asalto institucional», sino en la conquista de la soberanía y en la lucha del día a día: sindicalismo de clase (el cual se englobarían desde los sectores más precarios como las Kellys y los manteros, hasta el sindicalismo social de los barrios, el del sector servicios y nuevas tecnologías, etc), la vivienda y contra la gentrificación, las remunicipalizaciones, la amnistía social, etc… Y, como he dicho al principio, sería interesante llevar este tema a los movimientos sociales, hablando de soberanía no en el sentido de reforzar el Estado burgués, sino en la construcción del poder popular y un nuevo modelo de sociedad como salida anticrisis y anticapitalista.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



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