Opinión

Publicado el 30 de mayo de 2016 por Lusbert

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Por qué no soy anarquista

Murray Bookchin en los últimos años de su vida llegó a romper definitivamente con el anarquismo ya que el panorama que vio en su entorno era horrible, pues era un anarquismo mayoritariamente de estilo de vida, contracultural e individualista. Sin embargo, sus obras fueron cruciales para el PKK y su cambio de paradigma para desarrollar el movimiento de liberación kurdo que está siendo la única fuerza política democrática en medio del conflicto en Oriente Próximo. No obstante, aunque el título dé a entender que a priori fuera yo a romper con el anarquismo públicamente, realmente no es expresamente así. Simplemente quiero aclarar que solo soy anarquista en cuanto a pensamiento político y al programa (aún por realizar) que me adscribo, netamente socialista libertario. Pero a nivel personal, soy como otro cualquiera que vive en la realidad material, con sus problemas, sus vicios, sus contradicciones… en definitiva, con sus pros y sus contras.

Por la forma en que nos expresamos, da la sensación de que «ser anarquista» significa «vivir pensando como anarquista» o algo similar, del estilo «soy anarquista, soy especial, wow, so different to other people, so cool, y como anarquista no voto, odio el fútbol, el cole, a la policía, a los carnacas, a la gente normal… solo tengo amigos anarquistas, me mola lo rural, mi huerto autogestionado individualmente es lo más y escucho punk…», vamos un tipo coherente con sus ideas y principios que parece vivir en un mundo paralelo ajeno a los problemas de la gente común en su día a día. Pues en ese sentido, no soy anarquista. O al revés, que esos que tanto reivindican su identidad anarquista en realidad solo sean egoístas que quieren mantener su moral limpia tras leer a los autores clásicos anarquistas. Posiblemente sea eso.

Parece ser que confundimos el anarquismo como una suerte de filosofía de vida bohemia, donde el mantener su moral limpia y lo más antiautoritaria posible sea el objetivo principal, y desde allí desarrollar una actividad política que no va más allá de la propaganda identitaria y netamente destinada para consumo propio. Dicen además que si votas, eres futbolera, comes carne, lees autores marxistas o cosas así, es que no eres anarquista. Sobre todo lo de votar, que parece que si echas la papeleta mágicamente dejas de ser anarquista. Pero yo no creo en la magia, no estamos en Hogwarts. ¿Hemos olvidado acaso la influencia del anarquismo en esas luchas obreras de hace unos cien años y las revoluciones que se han materializado tales como el makhnovismo, la del ’36, Shinmin… y ahora tomamos referencias en el movimiento de liberación kurdo? Si leemos acerca de todos esos acontecimientos históricos un poco más en detalle, veremos que el anarquismo fue una expresión política, en otras palabras, la entendieron como bases sobre las que levantar un movimiento revolucionario, un proyecto de sociedad que emancipe a la clase trabajadora de la opresión capitalista. El makhnovismo fue paradigmático en este caso, donde deja en evidencia la diferencia entre tomar el anarquismo como una filosofía y estilo de vida, y tomar el anarquismo como política revolucionaria. Arshinov lo describió muy claro en su libro sobre el movimiento makhnovista, criticando la falta de apoyos desde el anarquismo ruso a la causa revolucionaria y que en su lugar, estaban en sus ateneos discutiendo sobre cuestiones morales acerca de la revolución. Hasta en las memorias de Makhno se recogen relatos similares (si mal no recuerdo…).

Pues el caso es que no vivo como anarquista, ni tengo por qué interpretar la realidad con un filtro rojinegro delante. Ante todo, soy persona y vivo mi realidad, la que me ha tocado. Tengo mis problemas, mis vicios, mis debilidades y mil imperfecciones, puedo hablar de fútbol, de elecciones, de naturaleza, y miles de chorradas estando de tranquis con amigos y amigas. No soy especial, soy otro común mortal más. No me siento superior moralmente porque mi pensamiento político sea anarquista o socialista libertario, ni llevo el pensamiento político a nivel personal, ni miro por encima del hombro de nadie que no piense como yo teniendo en mente lo de «ciudadanos borregos» y similares. En definitiva, no soy anarquista como tal. Solo lo soy en cuanto a pensamiento político y es en lo que creo: que el anarquismo sea tomado como política revolucionaria, que nos sirva como base para construir un actor político impulsor de movimientos populares de caracter revolucionario que pelee por su soberanía frente al neoliberalismo, que se materialice en un proyecto político asentado en la realidad como respuesta ante la crisis, proponiendo alternativas reales a este sistema y vuelva a ser motor de cambios sociales radicales como lo fue antaño. Es una tarea pendiente, un camino difícil de recorrer, pero necesario en estos tiempos revueltos donde este mundo está virando hacia la derecha -y también hacia la ultraderecha- ante la retirada de las izquierdas. Y si no somos capaces de ilusionar ni de configurar un proyecto político que atraiga a las clases trabajadoras como sí está haciendo la derecha, el anarquismo acabará en el baúl de los recuerdos como una bella utopía para soñadores y soñadoras.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



17 Respuestas para Por qué no soy anarquista

  1. Alberto Gonzalez says:

    Pues felicidades. Si una cosa acertaron a ver los individualistas (y asi se comprovo en sociedades como la rusa, una vez pasada la revolucion), es que sin cambio individual, sin una nueva conciencia, se puede cambiar el regimen politico todo lo que se quiera, que las mismas dinamicas, las mismas injusticias y los mismos esquemas se reproduciran exactamente.

    Tantas citas historicas, podrias haberte fijado en la de los anarquistas ibericos del 36, si, esos que "no fumaban, no jugaban ni bebian" etcetera.

    El gueto y las actitudes puramente identitarias pueden ser horribles, pero acomodandote en el extremo opuesto solo te situas en un espacio identicamente penoso. Aplica este mismo discurso al machismo / patriarcado y veremos si te chirria o no.

    El anarquismo es politico, pero tambien tiene que ser personal y filosofico: creerselo y practicarlo cuotidianamente es importante y no tiene, para nada, que ver con sentirse superior o con despreciar a quien no comparte estas practicas, aunque se pueda y se deba debatir con todo el mundo y senalar la injusticia alla donde la haya.

    En resumen, un mojon de texto demasiado basado en prejuicios y superficialidades, como, lamentablemente, tantos otros de esta pagina.

    • armin.tamz says:

      que los anarquistas del 36 QUÉ? Tu has visto un cartel contra el alcoholismo y te has hecho la película de que los anarcos del 36 eran unos puretas.

      La CNT del 36, la misma que organizaba corridas de toros para recaudar fondos para los presos. Una organización de más de 1 millón de miembros, pues ahí los habría jugadores, ludópatas, bebedores... y tantas otras cosas nocivas.

      Por supuesto que el cambio "individual" es necesario/útil/positivo, pero eso solo te cambia a ti, la cuestión "política" de lo que trata es de generar unas bases materiales que posibiliten y faciliten ese cambio "individual", que obviamente bajo un modelo social capitalista está extremadamente limitado, además de ser fácilmente recuperados y asimilados por el sistema.

      • Care says:

        "Personajes como Sánchez Román, Salvochea o Lorenzo que marchaban por toda España difundiendo el ideal libertario, viviendo como monjes en su frugalidad, no fumaban, no bebían, no jugaban, honestos, inquebrantables."

  2. Lusbert Lusbert says:

    La otra cara que no se cuenta es que al final de la época revolucionaria en la Rusia hasta 1917-18 (momento por el cual el nuevo gobierno bolchevique comenzaba a afianzarse en el poder eliminando a la oposición) el anarquismo era una fuerza política descompuesta sin opción a ser la que organizase la nueva sociedad. Y pasó luego con la Revolución Makhnovista en el '19, que la mayoría de anarquistas rusos se quedaban en sus ateneos discutiendo sobre cuestiones morales de la revolución en vez de dar apoyo incondicional al movimiento makhnovista. Solo unos pocos como Volin lo apoyaron. Este ejemplo es la otra cara de que los individualistas, tan empecinados en su lucha personal, fueron, además de incapaces de producir revoluciones como la makhnovista, Shinmin, la del '36, la de Magón y otras tantas importantes luchas obreras como los consejos de fábrica alemanes e italianos en los años '20, la de la FACB (Federación Anarquista Comunista Búlgara, con bases makhnovistas) que durará hasta finales de los años '40.

    Estas revoluciones demuestran que la conciencia se construye colectivamente, a través de la lucha misma por mejorar las condiciones de vida y por la emancipación como clase, por haber puesto en común problemas que afectan a la mayoría de la población que tiene que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir y que por tanto, la lucha se tiene que realizar colectivamente. En cambio, el individualismo a lo que más ha servido es al liberalismo, de cuya expresión más importante será en la primera ola neoliberal protagonizada por el eje Reagan-Thatcher allá en los '70, cuando el keynesianismo entraba en crisis. Y si no queremos hablar de ese individualismo, al final el individualismo anarquista sirve únicamente para lavarse las conciencias como único fin, como meta personal de autorrealización similar al taoísmo pero sin misticismo o similares. Así es como parecen que esos individualistas viven ajenos a los problemas del entorno, más preocupado por su ombligo que por lo que pasa a su alrededor.

    Bien, beber una cerveza en un día de tranquis (porque lo que es absurdo es pensar que estamos luchando las 24h al día, menuda gilipollez) es una cosa, y otra, que seas un alcohólico y veas como única a tus problemas la bebida, en las apuestas y en huir de los problemas cotidianos. Eso es a lo que apelaban las campañas contra el alcoholismo de la CNT que por lo que veo tú no los has entendido.

    Yo no tengo por qué creerme nada. El anarquismo debe servir como base para construir una fuerza política y un proyecto de sociedad asentado en la realidad y con inserción en los movimientos sociales/populares, que tenga aspiraciones hegemonistas y dispute el terreno a la ola neoliberal que estamos viviendo. No me interesa si es un anarquismo para filosofar en el ateneo.

  3. Toni Yagüe says:

    El "cambio individual", el "cambio interior", es a lo psicológico lo que la "mano invisible del mercado" a lo económico. Pretextos para evitar la acción política colectiva limitando el campo de acción a lo individual y justificando el egocentrismo. Nada más funcional para el sistema.
    Tanto a nivel filogenético como ontogenético, las personas evolucionamos por las relaciones que establecemos con otras personas. Los seres humanos somos sociales o no somos humanos. La antropología, como el algodón, no engaña.

  4. Alex C. says:

    Todos estos cambios, individual, social, politico.... van y deben ir juntos de la mano, es importante esa parte personal filosófica, conocerse uno a si mismo, saber lo que quieres realmente, lo que consideras correcto y lo que no.... después, cuando mentes individuales sean conscientes de lo que quieren hacer, podrán juntarse, organizarse y formar un cambio social y político.

    No solo pensarlo, aplicarlo en el dia a dia, tanto en las acciones pequeñas diarias, como en el ateneo para aprender todos de todos y buscar esa forma de organizarse, en la familia, los amigos,en la vida... todas las acciones, por eso van juntos los cambios, y ninguno es más importante, ambos son necesarios y vitales.

    Lo de creerse superior o guay por estos pensamientos.... Es cierto que hace tiempo que esta la "moda" de ser punk, o antisistema, o perroflauta, o lo que sea, por ser lo diferente, o lo guay... pero no por eso deja de existir el pensamiento verdadero entre mucha gente. De hecho puedo alegrarme de que esto sea la "moda", de alguna manera, los jovenes pueden acercarse un mundo en el que puedan reflexionar, pensar lo que quieren, y actuar, en vez de seguir cierta linea establecida, que buscan nuestra individualidad. El problema es cuando esto se convierte en una tendencia, sin conocer realmente lo que significa, solo la moda estetica, o de apariencia de forma de vida y pensamiento.

    Bueno, en verdad, yo tampoco se lo que realmente significa,pero si se y aprendo todos los días lo que puede significar para mi, como quiero vivir, como quiero enfocarlo en mi vida, individua y colectiva.

    Salud, amor y rebeldía!

  5. Pêbrot says:

    Yo lo he dicho más de una vez, los únicos capaces de destruir el anarquismo son los anarquistas. Quienes realmente harán la revolución anarquista serán no anarquistas, porque el anarquismo que llega a algún sitio es práctico y realista, y sí, a veces incoherente.

    Y solo viendo los superanarquistas que están bombardeando indymedia con sus lloros porque les han echado de CNT y ahora quieren montar una desfederada que una a todos los descarrilaos, ya es para mear y no echar gota.

    Me ha gustado el texto, porque yo soy de los que lo que menos me preocupa es ser anarquista, porque una vez me dijeron que hay quien dice que es anarquista y hay de quien dicen que es anarquista.

    Salud y libertad

  6. Yo creo que no soy anarquista pero porque ya no creo en las etiquetas políticas, en ninguna, más que en los actos. La acción define mucho más a las personas que sus creencias o sus ideas. Por otro lado, yo no lucho contra el "neoliberalismo" sino contra el Estado y el Capital externo y el interno, el que hay dentro de mí. La gente que habla de neoliberalismo en lugar de llamarlo capitalismo y estado es porque piensan que hay otro capitalismo posible, más humano y más majo. Que lo usen los de ATTAC, pues lo entiendo, no sé qué tiene que ver con alguien que se plantee cambios más radicales a las injusticias actuales. Un abrazo.

  7. Lusbert Lusbert says:

    No tiene por qué. Yo digo luchar contra neoliberalismo en el sentido de frenar el proyecto de las clases dominantes construyendo a la vez el socialismo libertario como proyecto político, y la reivindicación de la soberanía popular frente al capital. La socialdemocracia y el keynesianismo son incapaces de frenar el neoliberalismo y al final acaban en lo que dices, en defender un capitalismo más humano en vez de hablar en clave socialista. Pero de todos modos, a mí me da lo mismo decir "neoliberalismo" que "capitalismo y Estado" si sabemos a lo que nos referimos: el régimen a derrocar. No hace falta ser tan detallistas.

  8. Perico says:

    No queda un poco contradictorio al lado de lo de "deconstruyendo mis privilegios de hombre"?

    • Lusbert Lusbert says:

      Explícalo mejor...

      • Perico says:

        Es una forma de vivir tu día a día de manera acorde con tus principios, que es lo que parece que denuncias en tu artículo.

        • Lusbert Lusbert says:

          La diferencia es que el machismo es un problema también de ámbito personal, a parte de ser político. En cambio, el anarquismo para mí es de ámbito político-social.

          Por otro lado, no me preocupan las contradicciones.

  9. oscar says:

    en todos los espacios existe una pluralidad de opiniones y experiencias y estilos de vida muy variado. El anarquismo en si es un concvepto muy abierto, otra cosa son las organizaciones anarquistas, que como cualquier otra (pongamos partidos politico de izquierdas con dudosa trascendencia real sobre nuestros condicionantes sociopoliticos) tienen sus errores. El anarquismo no es hoy por hoy ningun movimiento social relevante, lo relevante son las practicas sociales, a mi entender, que personalmente asumo como afines segun su funcionamiento. Decir, por otra parte, que no existen individualidades u organizaciones anarquistas que colaboran con esas iniciativas sociales, negando asi el caracter abierto de la militancia libertaria (en muchos casos) es una falacia. El problema parece ser, segun este texto, que no se logra amalgamar a los diversos movimientos sociales especificos (si, especificos, pues muchos actuan sobre realidades concretas) desde una optica libertaria que tienda a un fin concreto de tipo politico, bien, esa es en ultima instancia una crtitica social, y no anarquista. Lo que se refleja es una suerte de estereotipos sobre el anarquismo basados en experiencias personales concretas en base a las que se dibuja una suerte de caracteriologia de la militancia anarquista muy alejada de la realidad, pues yo al menos no conozco entre mis compas (de organizaciones bien reconocibles, aunque eso no es relevante) a puristas rancios que van judgando a la gente de manera inquisitoria.
    Por otra parte, obviamente, si no uno no lucha contra las contradicciones que todos tenemos, en un aprendizaje colectivo permanente, poco o nada productivo se puede hacer entre todos. Cualquiera puede beber de las fuentes que quiera para justificar o razonar sus posturas, otra cosa es pretender asimilar el anarquismo, y por ende a sus organizaciones y militancia, con proyectos politicos formales, digo esto a tenor de los comentarios que se basan en este texto mpara comentar pamplinas absurdas en facebook, que abundan en simples estereotipos sobre elo anarquismo, mitificando y reduciendolo a valoraciones personales muy subjetivas. Por lo que a mi respècta, un partido politico no es una alternativa en la que se pueda integrar al anarquismo desde un punto de vista integral. Me aburren los correos de gente que no conozco de nada emplazandonos a votar a Unidos-Podemos basandose en un discurso dialectico irreal y tendencioso, no somos nosotros los que hablamos de revoluciones sociales desubstancializando todo mensaje de su contenido, y me sorprende que muchas personas sepan mas de politica formal que de sus derechos laborales y posibilidades de accion directa emancipada de las herramientas formales para afrontar esos conflictos laborales, no me considero responsable de que un trabajador no sepa siquiera leer su nomina, y no lo judgo por que vaya o no al futbol un domingo, del mismo modo que no me gusta que me rallen con sus batallitas legalistas y absurdas, pues ellos parten del respeto al sistema para plantearse siquiera cualquier tipo de accion social legitima en muchos frentes, jerarquizando y supeditando asi toda accion a sus proyectos polit6icos bien estructurados al menos en en lo tocante al apartado legal que posibilita que empiezen siquiera a fraguar alguna realidad en sus urnas magicas, criticandonos a quienes si militamos y practicamos nuestras ideas de manera solidaria sin cuestionar que piensa tal o cual trabajador sobre la vida y el cosmos ideologico de rita la cantaora.

    • Lusbert Lusbert says:

      Precisamente la dispersión y la falta de unas líneas políticas comunes es nuestra gran debilidad. Porque en vez de preocuparnos en construir un proyecto político con implantación en los movimientos sociales, nos quedamos con disputas personales con el tema de la coherencia, los principios y milongas de este estilo. Y como siempre, en vez de disputarnos un hueco en la realidad material, huimos de ella... Así es cómo nos bajamos de temas de discusión públicos como la soberanía, el modelo de país, el problema de la vivienda, etc...Un partido político no necesariamente es una herramienta electoral. Un partido como tal no es más que una organización de militantes que ponen en común unas líneas políticas, un proyecto y estratégicas para trabajar en el terreno político. Otra cosa es que decidan su estructura interna y si se presentan o no a las elecciones. El proyecto político se reflejará en el programa político, que insisto, no tiene por qué ser electoral, y de allí partirán las hojas de ruta las cuales servirán para la inserción en los movimientos sociales y permitir su avance.

      Y seguimos igual, en el mismo bucle de siempre: mucha gente ni se planea métodos de lucha alternativos, pero como nosotros anarquistas somos tan guays, les despreciamos y les decimos que dejen de rallarnos con sus royos legalistas. En vez de eso, tenemos que replantearnos cómo lo estamos haciendo y necesitamos más propuestas realistas y menos distanciarnos de la gente. Por otro lado, te guste o no, el anarquismo no es hoy en día una fuerza política legítima que pueda plantar cara al sistema, lo que se traduce en que lamentablemente tengamos que tratar también la vía legal, sobre todo en temas antirrepresivos (porque eso de fuego a la cárcel es muy bonito como graffiti en las paredes, pero sí, intenta hacerlo realidad y verás...). Para cambiar esta situación de desventaja, primero tenemos que ir ganando legitimidad y jugar con un pie en cuestiones legales, y con el otro, en el de la legitimidad a través de la inserción social y la construcción de un proyecto político viable, ilusionante y atraiga a la clase trabajadora (porque ya está bien de tanta amargura y derrotismo).

  10. Vanina says:

    No entiendo por qué hablan de dogmas, rituales y liturgias. No existe un deber ser del anarquismo. Y discutir sobre historia como si de allí debieran extraerse modelos/moldes y no experiencias es vacío y conservador.
    El anarquismo es un movimiento con ideas fuerza muy potentes. Y se hace en la práctica.
    Lo que discuten acá, francamente no sé qué es, parece que alguien tuviera un anarcómetro y otro quisiera tenerlo. En fin, cosas inexistentes.

  11. Ann says:

    ¿Quien expende el carnet de anarquista?
    ¿Cual es la organizacion calificadora que da certificado de anarquismo"?
    ¿Donde esta el control de calidad, organismo o consejo regulador que te dice si ya eres anarquista?

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