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Publicado el 12 de Abril de 2017 por Ineso

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Prostitución, feminismo y lucha obrera

El otro día un chico de mi clase dijo: Esa tía es una puta. Me sorprendió bastante escuchar el tono de desprecio con el que pronunció la última palabra y que fuera lo único que se escuchaba en toda el aula en ese momento. No le debía parecer muy simpática. Tampoco fue nada que se escapase de la rutina del día a día. Uno de los peores insultos que pueden utilizar contra una mujer es puta. Incluso a veces las mujeres somos putas por tardar en corregir un examen.

Pero cuando se habla sobre las putas que ganan dinero por mantener relaciones sexuales la cosa se pone interesante. Aparecen desde hombres con tono paternalista comentando que hay que salvar a esas pobres mujercitas hasta otros deseando ir de finde a Amsterdam, tierra de drogas y putas. Al seguir profundizando en el tema puede que intervengamos las mujeres, y con suerte mujeres feministas. Entrando en materia feminista ya se pueden distinguir dos corrientes principales sobre la postura respecto a la prostitución: regulacionista y abolicionista. La primera apuesta por la legalización de la prostitución para que las mujeres que la ejercen puedan acceder a la seguridad social y así acabar con el estigma que llevan a cuestas. La segunda apuesta por acabar con la prostitución en todas sus formas, con el fin de acabar con la explotación sexual a las mujeres.

Recuerdo que cuando era pequeña mi madre me comentó que la prostitución es la profesión más antigua. Siempre se habló de esta como algo que siempre existió, como también pasa con el patriarcado. En realidad ninguna de estas existieron siempre, sino que la primera fue consecuencia de la segunda. El patriarcado aparece con la propiedad privada, quedando en manos de los hombres, y condenando de este modo a las mujeres a ser esclavas y encargarse del trabajo reproductivo. Quedamos confinadas en el ámbito privado trabajando para los hombres y soportando su violencia.

Una de las tareas o violencia que toca soportar como mujeres es el sexo para hombres. Cuando un hombre no tiene una mujer (entendida como propiedad) con la que satisfacer su sexualidad masculina, nace la necesidad de la prostitución. Como los hombres son los que tienen capacidad adquisitiva, pagan a mujeres prostitutas para cubrir sus demandas sexuales. De este modo se institucionaliza una parte del trabajo reproductivo: el sexo.

Entonces la prostitución se convierte en una profesión que consiste (esencialmente) en que un hombre pague a una mujer por la práctica sexual que este desee. Dicho de otro modo, la realidad de la prostitución consiste en ir a trabajar para mantener relaciones sexuales no deseadas por una de las partes, es decir, que a una mujer se le paga por ser violada. En esta situación se ven obligadas a estar las mujeres que peores condiciones de vida tienen en el patriarcado capitalista, como son muchas mujeres racializadas.

Partiendo de que el sexo, también el consentido, que nos inculcaron es patriarcal y reproduce roles de dominación masculina, el poder que puede llegar a tener un cliente sobre una prostituta es brutal y alcanzar niveles de violencia extremos.

Últimamente podemos ver textos y prostitutas feministas defendiendo su derecho a ejercer ese trabajo. Al parecer las condiciones que tienen en su profesión son envidiables, cobrando por ejemplo 500€ por tres horas. Con tres horas de trabajo una persona podría vivir durante ese mes. Una realidad bastante alejada de las mujeres trabajadoras, incluso del horizonte socialista, ya que la repartición del trabajo tampoco nos va a librar de un mínimo de trabajo. Puede que algunas mujeres se puedan beneficiar del patriarcado y mantener relaciones sexuales que desean cobrando dinero, pero esta es una situación individual muy concreta que no va de la mano de una emancipación colectiva.

La prostitución está muy alejada de esta utopía pequeñoburguesa. A lo mejor unas pocas mujeres con unas condiciones de vida determinadas llegan a ser prostitutas porque quieren. Puede que mantengan las relaciones sexuales que quieren con quien les apetece y ganar dinero por eso, pero en este sistema la realidad material es muy distinta. Para hacer análisis en clave de género y clase hay que dejar a un lado la posmodernidad individualista y centrarse en la estructura. Observar y comprender todo el sistema de engranajes en lugar de mirar el color tan bonito que pueda tener un tornillo.

Al pararnos a reflexionar sobre la sociedad a la que aspiramos, ¿alguien tiene en mente bolsas del sexo o algo parecido? Vivimos en una sociedad obsesionada con el sexo. Un sexo que se sustenta sobre los pilares de su sistema. Un sexo que perpetúa la explotación y violencia contra las mujeres. El comunismo hacia el que queremos avanzar debe abolir la segregación del trabajo en función del género, con lo que dudo que la prostitución tenga cabida al ser un trabajo feminizado enfocado a hombres.

Actualmente legalizar la prostitución implicaría que quien controla los cuerpos de las trabajadoras sexuales de manera ilegal pasaría a hacerlo de forma legal, tanto las mafias como los clientes. En cambio, conseguir que el Estado la persiga, provocaría que las condiciones de las prostitutas fueran aún peores de lo que lo son. Desde el feminismo y la lucha obrera debemos tener una alternativa.

El sindicalismo revolucionario debe hacerse potente en los sectores feminizados, como también lo es la prostitución. Los sindicatos deben tener bolsas de empleo y cursos de formación, en los que tienen que tener prioridad quienes peor están. Para llegar a tener bolsas de empleo a la lucha obrera aún le queda mucho que avanzar, pero debemos ser conscientes de que es una necesidad inmediata.

Desde la lucha por la vivienda hay que saber llegar a las mujeres víctimas de violencia machista para que rompan con la dependencia económica de los hombres. Es necesario tener bloques de viviendas comunitarias en los que encontrar apoyo y alternativa habitacional. Además tenemos que tener en los espacios comunes de nuestros barrios y pueblos, como son los centros sociales, bancos de ropa y comida.

También es necesario apostar por que las prostitutas sindicadas que no dejen de ser prostitutas tengan sus propios sindicatos desde los que por lo menos mejorar sus condiciones laborales. Por ejemplo, desde estos se podría hacer un filtro a los candidatos a clientes, dispuestos a pasar por un proceso formativo que habrían superado si el sindicato lo considerara, así como a ser grabados durante el servicio para garantizar mínimamente la seguridad de la trabajadora. En los sindicatos las prostitutas también pueden recibir formación que les pueda ayudar en su día a día.

En este último párrafo se proponen medidas que no son más que un parche temporal, mas están enmarcadas en el empoderamiento de las mujeres obreras. Creo que la prostitución debe ser abolida, pero desde el feminismo y la sororidad. Debemos crear lazos de apoyo mutuo entre mujeres, ser pedagógicas entre nosotras, ofreciéndonos alternativas. El origen de la violencia machista está en el patriarcado, así que a quien hay que responderle de modo contundente es a los hombres, en este caso, a los que consumen prostitución, a los que nos violan y dominan.

La emancipación de las mujeres de clase obrera irá al ritmo que nos marquemos, y una parte de estas son las prostitutas. Debemos avanzar juntas en la lucha de clases y construir todas las estructuras que necesitemos. El abolicionismo si no encaja en la hoja de ruta de nuestra emancipación no es más que una reforma burguesa. Las raíces del sistema son muy profundas y precisamos de análisis que las sepan detectar para saber dónde introducir la pala.


Acerca del autor

Ineso

Militante de clase estudiantil y comunista libertaria. Todavía me faltan muchos golpes de realidad.



7 Respuestas para Prostitución, feminismo y lucha obrera

  1. Lusbert Lusbert says:

    Hablando del feminismo de clase, yo creo que es equiparable a cualquier trabajo en el sistema capitalista. Vendes tu fuerza de trabajo sea autoexplotándote como trabajando por cuenta propia o por cuenta ajena pero en el caso de la prostitución, vendes sexo usando tu cuerpo en vez de la fuerza física o el intelecto. Luego, habría que distinguir entre la prostitución como trabajo que una elige libremente antes que otro empleo y la trata. Bueno, ahí dejo los puntos de vista para futuros debates.

    • Ineso Ineso says:

      No es equiparable a cualquier trabajo en el sistema por sus raíces patriarcales. Es un trabajo de mujeres para satisfacer a los hombres. La existencia de este trabajo se sustenta en la sexualización femenina y dominio masculino. Para superar el sistema hay que acabar con toda segregación del trabajo. Cualquier otro trabajo del sistema capitalista como puede ser productivo o de cuidados será socializado y repartido, pero la prostitución quedaría en manos de mujeres. No tiene cabida en un régimen post-capitalista.

      A nivel colectivo, trata y prostitución "voluntaria" tienen la misma esencia: obligación directa o indirecta. Las alternativas que da el sistema cuando las condiciones son nefastas, son muy limitadas si se quiere sobrevivir.

      Además durante el trabajo aunque se haya "elegido" esa profesión una prostituta va a tener que mantener relaciones sexuales que no quiere (además de estar marcadas por la dominación). Fuera del mercado a esto se le llama violación. Los análisis de clase están incompletos cuando no se tiene en cuenta el factor del patriarcado, que es el origen de toda explotación. No creo que haya prostitutas de nuestra clase que se puedan permitir elegir al cliente y las prácticas sexuales.

  2. Martín says:

    Comparto plenamente el comentario de Lusbert. Hay prejuicios morales muy evidentes contra las que deciden laburar con sus genitales y el resto de la clase explotada que usa otra parte del cuerpo. De hecho siempre quedan fuera de esta contienda los que se "prostituyen" por placer y sin recibir un solo céntimo.

    Frente a toda esa moralina de entrepierna hay que rescatar al colectivo de mujeres que, lejos de los proxenetas o la trata sexual, en forma autónoma deciden cómo corno quieren ganarse los mangos.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Asociaci%C3%B3n_de_Mujeres_Meretrices_de_Argentina

    • Ineso Ineso says:

      Pero el debate no es sobre moralismos, debe ser sobre la materialidad, No se trata de utilizar los argumentos liberales de "libre elección". Hay que analizar qué significa la prostitución en el sistema y el hecho de que existan prostitutas. Porque es una profesión de mujeres aunque existan algunos hombres que se prostituyan. La mercantilización del sexo está construída para servir a los hombres.

      Decir que es una profesión como otra cualquiera es totalmente reaccionario al no tener en cuanta un análisis del patriarcado. Precisamente quienes estáis argumentando a favor de la prostitución en este artículo sois hombres.

      La clase obrera no elegimos la vida que vamos a tener. Me parece brutal que se utilicen argumentos liberales sólo cuando interesa: para servir al privilegio masculino.

      • Martín says:

        "Decir que es una profesión como otra cualquiera es totalmente reaccionario al no tener en cuanta un análisis del patriarcado. Precisamente quienes estáis argumentando a favor de la prostitución en este artículo sois hombres".

        Ineso entendí mal o aplicando tu misma lógica, Bakunin, un revolucionario de la primera hora pero hijo de la aristocracia más rancia también hubiese estado impedido de argumentar contra la explotación de la clase obrera.

        Mi posición respecto de la prostitución autónoma no es producto de especulaciones teóricas sino de intercambios de ideas con el colectivo en cuestión. Un colectivo autónomo h
        astiado que le digan qué hacer con su propio cuerpo.

        Sinceramente no veo algo superador en lavarle el culo a un anciano que laburar con los genitales.

        Si crees que puede tener más peso acá te dejo otro link de una prostituta italiana, otra puta feminista como orgullosamente eligen hacerse llamar.

        https://grupobifurcacion.wordpress.com/2012/05/30/su-moral-es-asquerosa/

        • Ineso Ineso says:

          Los grupos privilegiados tienden a defender sus intereses, creo que eso no se tumba con lo que podía defender un señor hace dos siglos. Además se puede dejar de ser aristócrata, pero no se puede dejar de ser hombre.

          Yo también escucho y escuché a mujeres que ejercen la prostitución autónoma. Eso no quita que como feminista y socialista esté en contra de la segregación del trabajo en función del género, y que para superar el patriarcado es vital pasar por esa cuestión.

          El trabajo de cuidados nadie duda que se vaya a socializar, pero con la prostitución no ocurre así. Creo que es más importante acabar con la violencia machista que preocuparse porque algunas mujeres puedan cobrar por mantener relaciones sexuales. No se puede analizar la prostitución como algo aislado, sino esta dentro del sistema.

  3. Valentin Kahl Valentin Kahl says:

    Interesante artículo. Como hombre siempre he tenido ese debate interno acerca de la prostitución. Yo quiero añadir que hay una cuestión también a tratar, y es el tema del empoderamiento de los cuerpos. En relaciones sexuales consentidas, el presentarse desnudo ante la persona con la que vas a intimar implica, necesariamente, un sentido de complicidad muy alto, porque vas a enseñar tu cuerpo, tal y como es, a otra persona. El hecho de que una mujer (porque como ya se ha dicho, los cuidados se pueden socializar, pero el trabajo sexual no) se desnude sin su absoluto consentimiento ante otra persona, debe implicar -y aquí hablo desde la especulación- todo una dificultad psicológica importante. Supongo que también seria una cuestión individual, y es otro punto de vista a añadir: el estrés y los problemas psicológicos de estas trabajadoras sexuales.

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