Opinión

Publicado el 24 de enero de 2016 por Lusbert

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¿Que por qué soy materialista?

Hay gente que piensa que ser materialista es ser un tipo simple que solo ve lo material o lo relaciona con el individualismo y lo superfluo. Es casi como sinónimo de consumista. No obstante, realmente no va en ese sentido. De hecho, ni siquiera le veo sentido a ese significado que le dan. ¿Por qué es superfluo lo material? ¿Acaso se es más profundo creer en espíritus, la suerte, el horóscopo o apreciar cosas aparentemente inmateriales como la literatura y el arte? Lo material, en el sentido de todo aquello que es tangible y cuantificable tal y lo conocemos actualmente, es base de toda la existencia, de todas las formas de vida y de todo aquello inorgánico presente en la naturaleza y en el Universo. Aunque, ¿es la energía materia? Allí no voy a entrar. Partiendo de la definición dicha anteriormente, y unido al materialismo histórico y dialéctico marxista, podemos afirmar que todas las creaciones humanas están condicionadas por las relaciones de producción y el régimen de propiedad sobre los medios de producción predominantes en una sociedad.

Y partiendo desde esa base, todas las formas de pensamiento, las costumbres culturales, las creaciones artísticas y literarias a lo largo de la historia… están condicionadas materialmente. No se puede concebir todo aquello sin tener en cuenta el factor de la infraestructura, es decir, las relaciones de producción. E incluso fuera de éste, los factores territoriales y geográficos también influyen sobre las costumbres de las sociedades y por ende, de las huellas que va dejando. El pensamiento es materia, la personalidad es materia, y la creatividad también, y todo ocurre en el mundo material, incluidas las ciencias formales. ¿Disfrutamos leyendo libros? ¿Escuchando música? ¿Contemplando cuadros? ¿Acaso estos ejemplos no son materiales, no solo por el medio físico sino también la información que procesamos y nos produce una serie de reacciones en nuestro cerebro?

Dejando a un lado el tema filosófico, soy materialista porque pienso que los problemas actuales y el capitalismo como sistema económico origen de estos problemas, no son productos de fuerzas sobrenaturales, ni de la existencia del bien y el mal, sino que tiene sus raíces u orígenes en la realidad material. De hecho, afirmaría que el capitalismo ha sido —y sigue siendo— fruto de la apropiación de los comunes donde podemos destacar el expolio de las tierras de las Américas, Asia y África, el saqueo de materias primas como el petróleo en Oriente Próximo o minerales en el Congo… y en los países capitalistas avanzados se traduciría en privatizaciones de los servicios públicos. Y no solo eso, este sistema necesita de un aparato político-ideológico como un Estado que mediante la ley y el monopolio de la violencia, defienda la propiedad sobre los medios de producción, y una ideología hegemónica con base en el individualismo y la competencia que justifique el statu quo.

Como hemos dicho, el capitalismo es producto de unas dinámicas que se han dado a lo largo de la historia y tiene su origen en la realidad material. Si esta realidad es dinámica, será susceptible de ser cambiada o subvertida. Los cambios que se produzcan en esta realidad depende de las relaciones de poder entre diversas fuerzas políticas y sociales que se disputan la hegemonía. Aquí es a donde quiero llegar, que por muy difícil que nos parezca actualmente un cambio en favor de nuestra clase (la trabajadora), no es imposible. El «no hay alternativa» se lo dejamos a los derroteros, pero tampoco podemos caer en falsas ilusiones ni en triunfalismos. A partir de ahora, son muchas otras preguntas que nos van surgiendo y la del millón es ¿cómo logramos este cambio o cómo lo impulsamos? Unos primeros pasos: un cambio de perspectivas y culturas militantes, unas cuantas dosis de realidad, la necesidad de trazar planes estratégicos y hojas de ruta a partir de los análisis que extraigamos de nuestro entorno, y consolidar una línea política socialista libertaria que dispute lo existente a través del poder popular.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



4 Respuestas para ¿Que por qué soy materialista?

  1. Dani says:

    Al decir que el capitalismo en los países del primer mundo se traduce en la privatización de los servicios públicos, creo que da por hecho que la propietaria original de los medios de producción de esos servicios públicos es principalmente el Estado. El cual, posteriormente, traspasa a una empresa privada.

    Pero la desapropiación de lo público no está originada realmente por la privatización, sino por el monopolio previo que existía sobre ese servicio público, el cual el Estado acaparaba a fuerza de ley para su gestión exclusiva. No entiendo, por tanto, gran diferencia entre un servicio público de gestión estatal exclusiva, de un servicio público transferido a una empresa privada para que lo gestiones de forma exclusiva. No la veo en tanto en cuanto el principal perjuicio que supone al procomún y a las posibilidades de que las personas podamos gestionar nuestros propios recursos, es el hecho de que por ley no se nos permita ocuparnos de su gestión.

    Estoy igualmente a favor de un cambio en la relación de poderes que apuntan en esa línea, es decir en la linea de la concentración de los medios de producción en unas pocas manos, sean estas manos de un Estado o de una burguesía amparada por el Estado. Reapropiarnos de los medios de producción, es decir, conseguir formas que nos permitan encargarnos cada vez más nosotros mismos de nuestros recursos y de nuestros asuntos, es la línea en la que andamos muchos luchando. Pero lógicamente, nunca podrá ser a través de fuerzas monopolísticas ni a través de leyes que fuercen el uso exclusivo de unos pocos sobre los recursos de todos los demás (por mucho que se llamen públicos o privados).

    • Lusbert Lusbert says:

      Hola, podría decir que los servicios públicos actuales ya fueron puestos en práctica desde el sindicalismo revolucionario del s.XX. En el caso de CNT, el propio sindicato daba prestaciones que ahora los da el INEM y la Seguridad Social, tenían bolsas de empleo, entre otras cosas. Incluso durante la guerra hubo ensayos de sistema de salud colectivizado. Sin embargo, no se podría hablar en este caso de una apropiación así por la fuerza al estilo expolio de tierras.

      Te puedo asegurar que no puedes comparar un sistema de salud privado con uno público, hay diferencias enormes. De hecho, lo público aunque de gestión estatal, se financia con nuestros impuestos, o sea, es algo que debería pertenecernos. La Sanidad Cubana es 100% pública y está basada en la medicina preventiva como la que hemos tenido antes de los recortes sociales. La diferencia con el sistema de salud estadounidense es abismal, donde allá en EEUU un medicamento puede costar cientos de $$ más que en Cuba, y que los tratamientos y revisiones son gratuitos frente a EEUU. Y sin ir más lejos, aquí la Sanidad privada solo es accesible para personas que pueden pagarse un seguro médico privado, mientras que la gran mayoría de la población tenemos que comernos listas de espera y 4h para que te atiendan en urgencias, además de los cierres de camas y despidos de personal. La gestión pública y privada sí tiene diferencias, y obviamente, tampoco la gestión pública sea mano de santo. Así que, he leído propuestas interesantes como la gestión comunitaria, en el cual, sean los usuarios y trabajadores quienes participen en la gestión de los servicios públicos. A mí me parece que con esto podemos empujar junto con el tema de las remunicipalizaciones.

      • Dani says:

        Gracias por tu respuesta. Ciertamente, no hablaba de lo que debería ser lo público. Creo que eso lo tenemos todos muy claro. Si un servicio no pueden gestionarlo y regularlo los propios implicados (en el caso de la Sanidad, pacientes, sanitarios y otros especialistas) entonces no es público. Lo que pretendía es hacer la distinción entre lo público y lo estatal, más que abrir un debate sobre si es mejor estatal o privado, más que nada porque no lo considero muy fructífero teniendo en cuenta hacia nos puede llevar una gestión estatal (hacia la privatización por ejemplo, si el gobierno de turno lo considerase, ya que no está en nuestras manos decidirlo).

        En otros países se han puesto en marcha sistemas sanitarios mutualizados (que no tiene que ver con las mutuas aseguradoras que tenemos aquí en España), y los resultados están siendo muy buenos, incluído el aspecto de la atención universal. La diferencia parece estar en que son los propios actores sanitarios los que intervienen en su gestión, y no un aparato burocrático ni político. Una escala grande y amplia que abarque a todo un país se puede conseguir a través de la unión confederada, evitando la macrogestión centralizada y aprovechándose de la fuerza productiva de todas las partes diseminadas por el territorio.

        • Jeta says:

          Entiendo que Lusbert querría que el sistema público de salud estuviera bajo control y gestión de todas las trabajadoras y trabajadores de la sanidad en régimen de cogestión con toda la gente usuaria.

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