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Publicado el 20 de octubre de 2012 por Lusbert

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Rebelión individual. ¿Narcisista o revolucionario?

Desde que empezamos a cuestionar los valores del sistema capitalista y tratamos de encontrar una alternativa a las injusticias de la vida cotidiana, desde que empezamos a tener un pensamiento crítico y negamos las mentiras oficiales, desde que empezamos a formar nuestras propias opiniones, estaremos rebelándonos contra el sistema. La mayoría de la gente está acostumbrada a obedecer y se resigna por sentirse impotente e incapaz de cambiar las cosas, pero los hay quienes toman conciencia y van a contracorriente, luchando en el día a día teniendo las esperanzas de transformar la realidad. Sin embargo, no todos los rebeldes son revolucionarios, aunque todos los revolucionarios son rebeldes. Pese a la connotación revolucionaria que le damos a este término, existen rebeldes que son reaccionarios como por ejemplo, aquellos que llamen a la desobediencia para debilitar a un supuesto gobierno y poder éstos conquistar el poder.

La rebeldía es estéril cuando carece de contenido político y, especialmente, de contenido revolucionario, ya que entonces quedaría en una simple pataleta, un intento desesperado de ser alguien en una sociedad de nadies o de diferenciarse del resto de individuos. Es cierto que las revoluciones nacen en primera medida de la toma de conciencia y de la rebelión individual que posteriormente se haría colectiva, pero habría que matizar ahora qué es lo que conduciría a que la rebeldía se convierta revolucionaria y no en narcisista. Aun cuando la rebeldía adquiere contenido político y revolucionario, puede darse el caso de degenerar en una rebeldía narcisista, como veremos a continuación.

En ciertas ocasiones y dependiendo del contexto en que se hallen los individuos, la rebeldía derivará en una vertiente o en otra. En el caso de su degeneración podemos citar, por ejemplo, la escasa formación política, la excesiva valoración de la libertad individual, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad y la exaltación del propio pensamiento individual despreciando el resto de opiniones ajenas contrarias, llegando a valorar despectivamente al resto de la sociedad. Además, si surge la incapacidad de transmitir a otros la propia rebeldía, el individuo termina por cerrarse sobre sí mismo creyéndose el único ser libre y pensante. Esta rebeldía narcisista y antisocial es igual de estéril que la rebeldía apolítica porque, al rechazar cualquier responsabilidad, imposibilita la organización de los rebeldes necesaria para poder visibilizar una alternativa antiautoritaria viable.

La rebeldía es verdaderamente revolucionaria cuando no solo tiene en cuenta al individuo sino que tiende a ‘contagiarse’ hacia la sociedad, hacia el colectivo cercano. Los rebeldes se hacen revolucionarios cuando, además de sentir las injusticias ajenas como algo que afecta a uno mismo en mayor o menor medida y directa o indirectamente, plantean la posibilidad de organizarse junto con otros individuos con inquietudes semejantes y en condiciones similares. Esto los lleva a realizar un análisis más pormenorizado de la realidad social e intentar participar en los diversos movimientos sociales de base para darles un contenido político radical y antiautoritario. Todo ello sin dejar de lado al individuo, a quien se debe fomentar el pensamiento crítico, la formación, la autodisciplina, la desobediencia y la responsabilidad.

La rebelión individual es necesaria, ya que es el primer paso para romper con el status quo vigente pero se ha de dotarlo de contenido político revolucionario y antiautoritario, apartándose de la rebeldía pequeñoburguesa, narcisista y reaccionaria, es decir, de una rebeldía estéril que consiste en encerrarse en sí mismo adoptando actitudes antisociales o envidiar la posición de quienes están en el poder y ansiando acceder a esos puestos. Tengamos en cuenta pues la importancia de la formación política y fomentar la autoorganización de los rebeldes para poder materializar nuestras aspiraciones.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



7 Respuestas para Rebelión individual. ¿Narcisista o revolucionario?

  1. Hace tiempo leí en ALB, no recuerdo qué usuario lo escribió en su firma, que un anarquista no es más que un egoísta solidario y, a pesar de ser dos términos antónimos, creo que jamás vi una definición tan fidedigna de lo que debe ser un anarquista, a lo que debe aspirar.

    • janusz says:

      Egoísta y solidario al mismo tiempo ¿y en todas situaciones? No lo entiendo. Para mí el carácter que mejor define al anarquista es su disposición siempre desinteresada. La revolución no puede ser cosa de egoístas con "buenas intenciones".

      • En principio es una aporía epistemológica, y vaya que si lo es, pero según veo yo ''el anarquista'' sufre en sus carnes el dolor ajeno, la iniquidad, etcétera., haciéndose partícipe de todo ello, por lo que, a fin de dejar ese sufrimiento empático, lucha por erradicar las miserias humanas. Entiéndase este concepto de egoísmo desde la cosmovisión stirneana.

        Por otro lado, no entiendo por qué dices que la revolución no puede ser cosa de ''egoístas con buenas intenciones''.

        • janusz says:

          Siempre he percibido serias contradicciones en el anarquismo individualista. Tu conclusión sería entonces que la solidaridad es en el fondo fruto de la necesidad de satisfacer el ego, que es como decir que todos los solidarios son egoístas. Si es así, si todos los anarquistas somos egoístas en este sentido que enuncias, estaría de acuerdo. Pero mucho me temo que la filosofía de Stirner como la de Nietzsche preconizan otras ideas que chocan con principios esenciales del anarquismo. Confieso que tengo pendiente estudiar a Sitrner, pero si la voluntad de poder de Nietzsche fuera algún tipo de actualización o evolución de sus ideas principales, yo dejaría de considerarlo representante del anarquismo.

        • janusz says:

          Y es curioso que el discurso neoliberal se base en principios similares: el egoísmo racional, el individualismo y el capitalismo laissez faire.

  2. Joseba says:

    Buenas:

    Para mí, la voluntad de poder de Nietzsche es un concepto anarquista, ya que, básicamente, consiste en la emancipación del individuo. Es un concepto relacionado con el "suprahumano" (que es igual para hombres que para mujeres). Uno tiene que saber donde está, aceptarlo y tirar hacia delante, intentar superarse a sí mismo: crearse su propia libertad. Creo que de esto se puede hacer muy tranquilamente una interpretación pro-anarquista. La voluntad de poder es lo que le anima a uno a desear la vida y lo vivo. El humano sólo obedece a la ley de la naturaleza, por eso Nietzsche habla de lo terrenal; habla de materialismo. Es lo que el propone y argumenta para superar la moral católica, a la que llama moral de los esclavos, de la que quiere que se salga. ¿A todos nos suena esto de no ser esclavos en ningún sentido, no? (Una descripción muy básica de la "voluntad de poder (o potencia, dicen que es lo correcto)" y del suprahumano. Por cierto, la voluntad de poder es lo que anima al humano, pero también a las plantas, a los animales, etc.)

    El asunto es que Nietzsche desarrolla este concepto a partir de la lectura del libro más significativo de Stirner, como se dice en otro artículo de la web, "El único y su propiedad". En este libro, Stirner habla sobre aceptar esa razón egoísta. La "asociación de los egoístas", no es otra cosa que la libre asociación. Este concepto también nos suena a todos, ¿no? Según esto, por tanto, se podría compatibilidad la individualidad y la sociabilidad, es decir, sería posible la revolución o rebelión individual, que, al mismo tiempo, podría ser contrastada en esta libre asociación, compuesta, por qué no, de individuos en rebelión.

    Creo que sólo se ve la punta de un iceberg ideológico, sin desmenuzar, muchas veces, todas las ideas que realmente lo componen, todos los conceptos, hasta llegar al último (o al primero): el individuo. Con esto no pretendo hacer una apología del individualismo, sino expresar una observación que hago respecto al tema.

    El comunismo y el individualismo anarquista son igualmente aceptables como criticables. Precisamente puede haber un hueco, una necesidad de un cambio de paradigma, no se seguro si llamarlo post-anarquismo (que seguiría siendo anarquismo), que encuentre una vía entre el anarco-comunismo y el individualismo anarquista. Para empezar: ambos promueven el socialismo libertario.

    Salud.

  3. Suscribo todo lo dicho por Joseba. Nietzsche, el cual estaba influenciado notoriamente por la filosofía de Stirner, es, al igual que éste último, una figura muy importante en el devenir del pensamiento anarquista. Que luego Nietzsche considerase a los anarquistas como unos humanistas o un ''cristianismo primitivo'' es secundario.

    Y, sobre todo, me gustaría resaltar ese último párrafo de Joseba en el que dice ''ambos promueven el socialismo libertario''. Desde Biófilo Panclasta, acérrimo individualista, a Miguel Giménez Igualada han defendido el socialismo libertario sin obviar ese profundo trasfondo individualista. Sin embargo, esos neoliberales con los que dices comparte discurso el individualismo anarquisto echan pestes sobre éste. No hay comparación posible entre un anarquista individualista y un neoliberal, al igual que no la hay entre un anarcocomunista y un marxista científico.

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