Opinión

Publicado el 22 de junio de 2014 por Colaboraciones

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Reflexiones sobre capital-trabajo

El siguiente texto solo pretende presentar de forma muy general, la teoría utilizada por un grupo procedente de Alemania ligada a las revistas “Krisis” y “Exit!” que creo puede ser relevante. Este grupo está encabezado por Robert Kurz y Anselm Jappe, desvinculados de la academia. No voy a explicar el meollo del asunto porque es complicado y prefiero dejar bibliografía recomendada para que si alguien quiere pueda hacer su propio estudio del tema. Me centraré más en implicaciones y consecuencias que tendría este análisis en caso de ser cierto.

Su análisis se basa en la teoría del valor marxiana y afirmara que el secreto real del capitalismo estaría oculto tras el fetichismo de la mercancía. Esto implica que si se profundiza en el análisis de la “doble naturaleza” de las mercancías, se llega a la conclusión de que trabajo y capital no serían antagónicos sino que serían dos cara de la misma moneda. El funcionamiento del capitalismo entonces estaría fuera del control tanto de capitalistas como de trabajadores. Los capitalistas no serían “los padres de la criatura” y el capitalismo sería algo así como una fuerza autónoma que rige la totalidad vida de sus participantes de forma inconsciente. Esta forma de funcionar llevaría inscrita también su propia destrucción.

¿Que implicaciones tendría esto?

La primera paradoja es que la lucha de clases sería un subproducto de la misma lógica del capital. Robert Kurz llega a afirmar que esta lucha de clases ayudaría, de hecho, a corregir los desequilibrios de esta lógica. Por lo tanto superar el capitalismo, aunque no implicaría abandonar la lucha de clases, pero si supondría una superación de esta, nuevas estrategias. Pongo esta paradoja como la primera por lo dura y triste que resulta.

El segundo punto sería que el peso de la lucha habría que volcarlo hacia el lado del trabajo, es decir, aboliéndolo de manera radical, ya que el trabajo abstracto sería la única forma de crear valor y el verdadero motor de esta lógica suicida. Además por supuesto, del carácter de embrutecimiento y explotación inherente al trabajo, pero esto también sería algo secundario.

El tercer punto hace referencia al carácter autodestructivo del capitalismo: llega un momento en que el sistema deja de crear valor, se estanca, tiene que despedir trabajadores y el beneficio ya no es posible. Este colapso total de la economía real habría llegado en la época Reagan-Tatcher, en la cual se estableció una economía basada en las promesas de beneficios futuros (especulación y crédito) que permitiría seguir funcionando el capitalismo aunque de forma ficticia.

Por lo tanto nuestra época sería la era del fin de esa falsificación especulativa y esta sería la última etapa del capitalismo, pero esto deja un panorama bastante gris (siendo generosos): el capital ya no necesita trabajadores así que el paro aumentará de forma exponencial, los que tengan trabajo soportarán cada vez más los esfuerzos que exige la situación y pese a la gran cantidad de recursos la gran mayoría de la población, al verse fuera del sistema mismo, no podría acceder a esos recursos ya que el trabajo sería todavía la única forma de socialización válida. Algo así como una huida hacia adelante devastadora con todas las horribles consecuencias. El capitalismo moriría de éxito, y después de él no tiene porque venir el socialismo ni mucho menos.

Hacer frente al desastre

Quiero recalcar el énfasis de la crítica al trabajo que hacen este grupo de teóricos y lo ilógico y destructivo que sería pedir más empleo como solución. Abogan por una ruptura con las categorías básicas del capitalismo: patriarcado, estado, mercado, valor, dinero, capital y por supuesto trabajo.

Para esta ruptura sería necesario la creación de espacios que puedan regirse con otras formas de socialización, formar una “contrasociedad”. El estado no tendría su papel en estas nuevas luchas, ya que según los autores, la lucha contra el trabajo sería naturalmente anti política. También critican todas las formas de personalización del problema (ya sea dirigido a plutocracias judías, banqueros o al 1%) ya que no solo erraría en señalar la raíz del problema, sino que podría tener consecuencias peligrosas.

Personalmente creo que esto deja de manifiesto la importancia de la reflexión y de la teoría, o lo que algunos llaman de forma despectiva “talleres de lectura” y replantearse seriamente las constantes movilizaciones como forma efectiva de lucha.

Repito lo que dije al principio: esto solo son brochazos de lo que yo entiendo por crítica del valor. Si a alguien le parece muy confuso le pido disculpas pero señalaré la idea principal que creo que se debe profundizar: la verdadera lógica del capitalismo estaría oculta tras el fetichismo de la mercancía, por lo tanto sería obligatorio el estudio de este concepto.

Dejo enlazado textos y referencias para aquellos que quieran entender esto de verdad.

Bibliografía recomendada:

-Manifiesto contra el trabajo: http://www.krisis.org/1999/manifiesto-contra-el-trabajo
-Crédito a muerte de Anselm Jappe
-El absurdo mercado de los hombres sin cualidades
-Dos ponencias sobre el tema muy clarificadoras: https://www.youtube.com/watch?v=nFWNx7hpvwY y https://www.youtube.com/watch?v=QhbiORA7qpA

Anónimo

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4 Respuestas para Reflexiones sobre capital-trabajo

  1. vic says:

    Interesantes reflexiones, pero en lo que se refiere a las propuestas creo que caen otra vez en la eterna dicotomia simplista de "construir alternativas / enfrentarse al Poder".

    El capitalismo es un sistema expansivo, i como tal, las propuestas mutualistas/cooperativistas/ecoaldeas, etc. encuentran su limitiación en este punto. Por otro lado, como apunto el texto, por ejemplo en luchas sindicales se da el caso de reproducir el sistema que odiamos (casi siempre). Seguramente la respuesta sea combinar ambas propuestas, conocer sus posibilidades y limitaciones... y crear espacios de lo que algunos llaman autogestión, contrapoder o poder popular (ponle el nombre que quieras). Crear comunidad en definitiva, para recuperar la solidaridad como aspecto básico de nuestras relaciones sociales.

    Salud

  2. su says:

    el de poder popular me sobra, no lo necesito. gracias

  3. Volvemos al tema vacío de siempre: que si el fin llega ya o tenemos que esperar un poquitín más. No he leído las fuentes originales en las que se basan estas reflexiones, pero me cuesta imaginar una manera definitiva de afirmar que "nuestra era" es la última del capitalismo. ¿Pensarían lo mismo en aquella época Reagan-Thatcher que menciona el texto?

    Sobre los talleres de lectura... como que personalmente me suenan a parroquias donde los mesías puedan predicar el fin de los tiempos. Pensar está muy bien. Reflexionar es imperativo. La crítica ha de extenderse a absolutamente todo lo que nos rodea, incluyéndonos a nosotrxs mismxs. Pero a ver si de tanto pensar nos olvidamos de actuar.

    Salud.

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