Opinión

Publicado el 10 de febrero de 2013 por Liberty Cravan

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Sí se puede

La transformación radical de la sociedad es posible. En medio de la crisis es más necesario que nunca recordar que podemos impulsar un cambio hacia una vida y unas formas de relación más justas, más solidarias y más libres. Pero no es fácil, exige pelear día a día en el barro político y social de hoy, plagado de frustraciones y desencantos, pero también de gente con capacidad, imaginación e ideas.

El período esperanzador que se abrió con el 15M da la impresión de cerrarse poco a poco. Las bofetadas del gobierno, en forma de recortes, han llegado sin pausa y las mareas, ocupaciones y otras formas de lucha van decreciendo en intensidad, a pesar de algunas victorias parciales y ciertas luchas que constituyen excepciones notables en su crecimiento. El resto, necesitamos retomar fuerzas y recuperar las ganas para afrontar el futuro.

Tenemos las formas de organización y la seguridad de que el descontento es generalizado ¿Qué falta? Demostrar cómo mediante el compromiso pueden cambiarse las cosas y que la exigencia da sus frutos. Para ello debemos ofrecer una práctica de lucha que demuestre capacidad y con objetivos claros, que no espere más para concretarse. En la situación que nos encontramos solo nos queda darlo todo.

Unas pautas para reflexionar sobre nuestra acción colectiva:

-Sobre nuestra incidencia: ¿Tenemos los objetivos claros y bien definidos? ¿Son concretos, podemos conseguirlos y que sirvan como escalón para objetivos más elevados? ¿Son adecuados los medios que utilizamos? ¿Estamos trabajando con lo que tenemos o paralizados esperando por gente con la que no podemos contar?

-Comprometerse con la defensa de lo común, los servicios de todos y para todos: Sanidad, educación, agua… Cubren las necesidades esenciales de los trabajadores. De lo poco construido en base a valores comunitarios en un mundo donde la insolidaridad manda. Esenciales tanto a nivel práctico como de valores. Al mismo tiempo, debemos aspirar a transformar su funcionamiento de acuerdo a las propuestas y necesidades de todos, sin dejarlos en manos de los gobernantes.

-Construir alternativas de subsistencia que sean ejemplificantes y profundicen la autonomía revolucionaria. Las cooperativas deben trabajar conjuntamente y participar en las luchas, para construir redes de apoyo mutuo y solidaridad que cubran las necesidades que el Estado abandone a causa de los recortes.

Hay un mundo por cambiar. De todos nosotros depende.

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Acerca del autor

Liberty Cravan

Sin más relación con el poeta boxeador que su condición de desertor, ladrón, embustero y fantasma. Comunista antidogmático, ecologista radical y renegado de la contracultura. Firme defensor de que, sin la existencia de un pensamiento rebelde, crítico y coherente que sepa comunicarse, un estado de opinión radical es imposible y por lo tanto, el partido de la revolución no tiene ninguna posiblilidad de formarse.



14 Respuestas para Sí se puede

  1. Joseba says:

    Hola:

    Creo que la conclusión del texto por parte del autor, es decir, su título, no tiene ninguna base para decir: "es verdad". Es muy fácil escribir una breve opinión con un mensaje de esperanza y decir "sí se puede". Ya me gustaría que así fuera, y que se pudiera.

    Lo difícil es investigar, pasar horas y horas leyendo, investigando la sociedad, las personas, sus hábitos, sus formas de pensar, la influencia de los medios de comunicación tradicionales, la de los nuevos medios... recabar datos empíricos (hablando en términos de humanidades) plantear una hipótesis y desarrollar una teoría que corrobore (o no) esa hipótesis. Eso es lo difícil.

    Pero aún así, es lo necesario para poder decir: "sí es posible". Si no, todos estos mensajes se quedan en anécdotas de lectura, que durante un momento o un día le aníman a uno, pero que, finalmente, se queda en nada. Es idealismo. Y el idealismo es humo. Suelen decir que las palabras se las lleva el viento. En este caso, se quedarán en algúna base de datos, no se las llevará nadie, en principio.

    Y lo digo lamentándome de que no sea así, es decir, de que este tipo de cosas no surjan efecto o de que sirvan o no de algo. Mi intención ha sido hacer una pequeña crítica constructiva.

    Y es que no se puede llegar a una conclusión de esas características haciendo todo ese difícil proceso que he mencionado, y muchas veces, ni siquiera haciéndolo se puede concluir nada.

    De momento, las tesis que mantienen sociólogos y filósofos que escucho, como Castells, ‪Žižek‬, Onfray o Chomsky, entre otros, no creen en la posibilidad de un cambio radical de la sociedad. Y es que para cambiar el mundo, no basta con decirlo. "¡Ojalá se calmara el hambre también con frotarse la barriga!", que dijo Diógenes de Sinope. Pero no es así. Cada sujeto e individuo es diferente, cada barrio es diferente, cada pueblo, cada ciudad, cada país, cada continenete... La generalización es el problema de la revolución, de el objetivo de cambiar el mundo "de un día para otro". Es lamentable, y poco esperanzador al principio, creer que una revolución no es posible, en el término clásico de la palabra, de la revolución social. La revolución nunca ha estado a la vuelta de la esquina, no podemos esperar. Puede ocurrir o no, pero esas tésis son insostenibles.

    Aún así, esto nos aleja de ese idealismo del que está impregnado ese concepto, y nos acerca a la materia, a la vida real, al día a día. Y este es el anarquismo que lleva a desarrollar sus teorías, el materialista, el que se intenta aplicar a lo cotidiano, y no espera a un cambio radical a nivel mundial, que es imposible. Yo creo en los actos revolucionarios y en el devenir revolucionario de los individuos del que habla Onfray en "Política del rebelde".

    ¿Que en España "la sociedad" se puede transformar? Puede darse el caso. Pero una trasformación de una cantidad grande de la población, que exige derechos, no es motivo de pensar que la revolución esta a la vuelta de la esquina.

    De todos modos, hay preguntas muy interesantes al final, y las preguntas siempre sirven para desarrollar una tésis. O para intentar hacer algo, lo que sea, y demostrar si vale o si no. Y es lo que creo que hay que hacer. Pero queda mucho trabajo por delante.

    En fin, espero que te tomes mi comentario como lo que he dicho que es, una crítica constructiva. Incluso una autocrítica, que intento hacer constantemente en mis pensamientos o ideas anarquistas. Y esto es algo que el anarquismo necesita, el pensamiento crítico y el escepticísmo, incluso consígo mismo, ya que se basa en el rechazo a la autoridad (reclamación de la libertad), y para mí, estancarse en unas ideas, aunque se tengan por anarquistas, sin cuestionarlas, es autoritarismo autoejercido.

    No es posible cambiar el mundo, pero intentemos cambiarnos a nosotros mismos y el pequeño entorno que nos rodea y en el que podemos tener algo de alcance. Si aspiramos a un mundo nuevo, reproduzcámosle en nuestras vidas.

    Salud.

    • armin says:

      Me gusta tu respuesta y comparte en gran medida lo que dices. Pero creo que lo primero que hay que atender cuando se critica un texto es el tipo de texto que es; un ensayo, un estudio, una historia... En este caso es un PANFLETO, por lo que todo aquello que ves de lo que adolece es normal, esta concevido para de manera breve y directa crear un estímulo sobre quien lo lee.

      • Joseba says:

        Hola, "armin":

        Es cierto lo que dices. Es un texto de tipo panfleto. Y aunque pueda no parecerlo, lo tuve en cuenta. Posiblemente no era una crítica del todo adecuada al tipo de texto que es. Pero, realmente, era el trasfondo el que me interesaba.

        Salud.

    • Comparto en gran medida lo que dices sobre la necesidad de estudiar la sociedad, a las personas, las dinámicas sociales, etcétera... Pero estoy en profundo desacuerdo con tu último párrafo. El mundo se puede cambiar, claro que se puede. ¿Cómo y cuándo? Eso está por ver, pero el no tener una respuesta a estas dos cosas no quita para que se pueda cambiar el mundo.

      Los cambios radicales son tan posibles hoy como ayer. Las posturas pesimistas deberían estar exiliadas del pensamiento libertario. De hecho, como alguien dijera una vez, es deber moral del pensador libertario ser optimista: si no crees en la revolución social entonces apaga y vámonos.

      Un grande como Foucault dijo que "donde hay poder, hay resistencia." Por mucho análisis de Zizek o de Chomsky, de Foucault se sigue que "a más poder, más resistencia." Sí, es cierto que el control social es mucho más efectivo que en el pasado (esto ya lo estudió la Escuela de Frankfurt). Pero nada indica que estemos en una jaula sin salida. El problema es cultural y simbólico, no tanto material. Si nos enseñan a concebir que la jaula no tiene puertas ni ventanas, rebelémonos para poner a esa jaula una salida. Después de todo, el ser humano tiene el potencial y la capacidad para "tirar pa'lante", ¿no? 😀

      • Joseba says:

        Hola, "La Colectividad":

        Cuando me refiero a la imposibilidad de revolución, me refiero a la revolución social a la que llamaban en el siglo XIX hasta la de 1936 en España. La revolución, en términos universalistas, que es lo que pretende el anarquismo, no voy a decir imposible, pero voy a decir que tengo una duda radical hacia ella.

        Por eso los cambios radicales no son igual de posibles que entonces, ya que las características de entonces permitían de algun modo intentar durante un tiempo las prácticas revolucionarias. Pero incluso esas revoluciones fueron bastante nominalistas (a pesar de ser multitudinarias), ya que surgieron en contextos determinados.

        El problema de hoy, además de ser moral, ya que el individualismo liberal que hace que cada persona vea a las demás como la competencia o el enemigo (y últimamente más al inmigrante ), es que los territorios, incluso unos al lado de otros, puede no tener nada que ver. Socializar las tierras y las fábricas es sólo una parte, que cuando teorizaban sobre la revolución era la única parte, hoy no. Y las sociedades de hoy son mucho más complejas.

        No soy pesimista, ni mucho menos. Lo que intento es no ser idealista. No quiero perder el tiempo pensando y repitiendo frases como "cuando llegue la revolución", porque no le veo ningún sentido hoy, al menos por ahora, en el contexto global en el que vivimos. Si no creo en la revolución social, como hasta ahora se ha planteado, en su significado clásico, universalista (o totalitaria), del pueblo en armas etc., es porque tampoco creo en otras cosas que plantearon los grandes autores anarquistas. Lo que planteaba Kropotkin, por ejemplo, valía para la rusia zarista, pero hoy no tiene lugar.

        Por eso, no soy pesimista. Todo lo contrario. Creo en el devenir revolucionario del individuo (por si acaso, el individuo como ser social por naturaleza). Lo que creo es que, siguiendo un poco a Onfray, quien a su vez se basa en Foucault, Deleuze y Guattari, hay que ser nominalistas. Y precisamente, ya que citas a Foucault, esto es lo que decía el también. Foucault no creía en la revolución social (tal y como se concibe desde el XIX), por lo que tengo entendido. Por eso, dijo que "el poder está en todas partes", y no sólo en una, que es lo que decían los anarquistas clásicos, cuando iban en contra del Estado como el poder absoluto y la revolución social que pretendían tenía por objeto destruir el Estado (todos los Estados), como único poder de dominación. Y estaban en lo cierto. Pero ya no es así, y, si aceptamos la premisa de Foucault, y creo que la aceptas, no podemos aceptar esa revolución social.

        Sin embargo, le he leído a Onfray, que se basa en este autor y en otros para desarrollar su teoría (también nietzscheana), algún texto en el que trata los micro-fascismos (y tira de la microfísica del poder). De ahí, saca a la luz las micro-resistencias. Y, efectivamente, nada es lo que era (o al menos como lo era). ¿Podríamos hablar, entonces, de micro-revoluciones en vez de la revolución social? Adelante, esta todo por escribir.

        El problema está en que los anarquistas siguen basándose en los textos de Bakunin y Kropotkin (no tanto de Proudhon, no se bien por qué) para hacer la crítica contemporánea y esto es lo que desde hace un tiempo ya no comparto. Todo anarquista debe leerlos, y basarse en ellos en cierto modo, tenerlos como referencia, pero, a mi pesar, créeme, no veo la posibilidad de sus teorías aplicadas hoy en día. Tenemos que ser capaces de ver esto y aprovechar el aire nuevo que se mueve en estos tiempos. Es como intentar crear energía para un país con una veleta, pudiendo teorizar desde los molinos de viento actuales.

        Por eso tampoco soy pesimista, porque el pesimismo lleva al conformismo y yo no tengo intención de conformarme ni con la vida que se me ha pretendido (igual que a todos los demás), sumisa, ni con las teorías que me emocionan, pero no me valen. Por eso haré todo lo posible para intentar aportar mi pequeño grano de arena en actualizar algun punto e intentar vivir coherentemente con mi pensamiento y crear herramientas, dar ejemplo, discutir...

        En cuanto a la metafora de las jaulas, recupero (puedo parecer pesado, pero su cita me viene como anillo al dedo) una cita de Onfray, sobre elaborar la lógica de la resistencia: "saber dónde se encuentra la alienación, cómo funciona y de donde proviene permite visualizar la continuación con optimismo". El error puede estar, como he comentado, en no analizar nada y pensar que esa alienación es igual que hace 200 años. ¿No te parece?

        Y, por eso, sí me parece que el ser humano tiene potencial y capacidad para darle la vuelta a las cosas, pero teniendo en cuenta el contexto (y sus limitaciones). Y teniendo en cuenta que no todos querrán cambiarlas. Si somos nominalistas tenemos más posibilidades de camnbiar nuestro entorno. Las micro-revoluciones sociales son una posibilidad que, posiblemente, haya que tener en cuenta y teorizar sobre ella. Ya te digo, hay cambios "globales" que pueden ser posibles, claro que sí, pero no son cambios más allá de hacer menos malo lo que hay.

        Veo como oportunidad, por tanto, el nominalismo, sin perder una visión de anticonformismo. Es decir, si yo colaboro para la autogestión de una empresa, si creo alternativas etc. en mi entorno, no me quiero conformar, no pretendo dejarlo estar ahí.

        Sé que la no creencia en muchos de los aspectos clásicos para hoy, como lo es la revolución social que está a la vuelta de la esquina y que triunfará (pensamiento al que concibo como contra- o anti-revolucionario), puede crearme cierta controversia y hacer que muchos compañeros de ideas se me pongan en contra. No es mi intención.

        El anarquismo ha de ser anarquista consigo mismo.

        Salud.

  2. Serán says:

    Considero que es manifiestamente falso que 'lo público' esté construido sobre valores comunitarios. Realizar dicha conclusión me parece desconocer el Estado de Bienestar, su funcionamiento, su nacimiento, etc...
    Con esto, no quiero decir que no haya que estar en las luchas que defienden en lo público. Tampoco digo que sí se debería estar. Ese sería un tema aparte muy largo y seguramente complejo de debatir.
    Pero, en mi opinión, es falso que servicios públicos como la sanidad se sostengan sobre lo comunitario y lo común. ¿Por qué? ¿Porque no hay que pagar con la VISA al entrar? Eso, para mí, no es lo que determina que algo esté construido sobre principios y valores de comunidad.
    El Estado de Bienestar tiene su función concreta, y los servicios que éste ''crea'' están contaminados de subordinación, dirigismo, mercancía, dependencia, y, en fin, propaganda capitalista.

    Un saludo.

  3. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Cualquiera puede leer, escuchar música, ver películas o entrar en internet gratis gracias a una red pública de bibliotecas; un chaval puede aprender literatura, biología, matemáticas o idiomas sin que los padres tengan que matarse para pagarle un tutor privado; los que desarrollan enfermedades pueden curarse o, en su defecto, vivir aceptablemente sin hipotecar su vida para los restos. Todo eso porque la sociedad pone a su propia disposición el dinero necesario para unos servicios sociales. Eso no lo tenemos desde hace tanto, ni va a estar ahí porque sí y para siempre. Me parecen ejemplos claros valores comunitarios llevados a la práctica. Valores que resulta necesario defender y potenciar. Sobre todo en tiempos en que cada uno mira para su propio bolsillo, los discursos privatizadores e insolidarios mandan y nos olvidamos que sin el apoyo de la comunidad no tendríamos nada.

    Dices: "es falso que servicios públicos como la sanidad se sostengan sobre lo comunitario" ¿Qué es, sino el dinero de toda la sociedad, lo que mantiene a la Sanidad? ¿Con qué se mantendría si no? El Estado y el capitalismo han existido y existen sin servicios sociales y no les va mal. EEUU y China son ejemplos claros.

    ¿Que los servicios públicos tienen mucho de criticable? Por supuesto. Su gestión no está en nuestras manos, para empezar. La tecnologización y medicalización en la sanidad, la obligatoriedad de la educación... Ni mucho menos pretendo ocultarlo. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque.

    Respecto a la posibilidad de la Revolución, historicamente ha sido posible, ya ha ocurrido otras veces. Bastaría eso como contraejemplo a la tesis de que es imposible. Esto no tiene nada de idealista, pues me baso en algo puramente materialista: la evidencia empírica. Pero efectivamente, como dice Armin, se trata de un panfleto, no de un estudio profundo.

    Puede argumentarse también que el mundo ha cambiado lo suficiente como para imposibilitar cualquier cambio. Eso, sin embargo, es algo imposible de demostrar. Personalmente, ante la falta de pruebas de su imposibilidad, prefiero considerar que la Revolución es posible y ponerme a ello.

    • Joseba says:

      Hola, "Liberty Cravan":

      No niego en ningún momento que haya habido revoluciones en la historia. Claro que las ha habido (aunque algunas no lo sean, como la Francesa). Aun así, puntualizo, ya que como menciono en mi comentario cada lugar de la Tierra es distinto; y eso también se ve en la Historia, ya que las revoluciones que ha habido han sido muy sui géneris, adaptadas a cada contexto y territorio. No ha existido "la revolución" como se suele entender, como revolución mundial.

      Es cierto, como puodras ver en mi respuesta a "armin", que mi crítica no se ajusta del todo al tipo de texto. Lo reconozco. Aun así, esa critica se deriva del objeto, que era criticar el trasfondo del texto. El "sí es posible".

      Yo creo, sinceramente, que los cambios de paradigma, los cambios políticos, económicos y tecnológicos de los últimos siglos, no hacen posible en las ciudades postindustriales una revolución siquiera de tipo local. Y los sujetos que habitan en estas ciudades tienen mucho que ver en ello. No creo, por lo tanto, que basarse en la Historia en este sentido sea efectivo, ya que al no tener casi nada que ver el siglo XIX con el XXI, no podemos hablar en los mismos términos que manejaban entonces. Uno de ellos es la revolución.

      El concepto de revolución, en sí mismo, yo lo tomo como un cambio radical del pensamiento (tirando de la definición de Proudhon) y lo que conlleva ese cambio. Pero el asunto es que históricamente, cuando se ha hablado (y se habla) de revolución, es un término internacionalista y que debe ocurrir en todo el mundo para poder llevarse a cabo (si no, pasan cosas como la URSS, Cuba, Corea del Norte, Vietnam...). Y es ahí donde creo que la revolución mundial a la que aspira un anarquismo de corte clásico al que yo tildaría de idealista resulta imposible.

      Por eso creo que, en cierta medida hay que pensar y actuar de forma más nominalista, sin que eso nos lleve a un estancamiento local. Los actos revolucionarios son posibles, intentar llevar una vida acorde al pensamiento es imprescindible. La frase de Onfray define perfectamente esto: "Ahí donde nos encontremos, reproduzcamos el mundo al que aspriamos y evitemos aquel que rechazamos". Y además, la tecnología que no existía en el XIX y con la cual nos comunicamos de forma internacional permite la comunicación de estos actos. Internet puede contribuir.

      Se puede argumentar que el munco ha cambiado tanto como para imposibilitar cualquier cambio pero, no es así. Cualquier cambio es posible, incluso transformaciones importantes (depende en que lugar más facil que en algún otro), pero la revolución en terminos universalistas y de corte romántico, es decir, la revolución clásica, la de el pueblo en armas, expropiaciones etc., no tiene lugar en ninguna población postindustrial, ni posiblemente en las que le rodean. En lugares precarios sí se podría dar, o también en lugares donde "reyna" lo rural, o lo inustrial. Pero la revolución de la que hablaban todos los autores del XIX no es posible.

      Como casi graduado en Comunicación, sé que es importante dar bien el mensaje y una forma breve, clara y concisa de hacerlo, en este caso, es el panfleto. Pero si cojemos el marco, es decir, el "formato panfleto", y lo llenamos con conceptos que hoy no tienen cabida o conceptos abstractos etc., sólo se puede crear ilusión o confusión.

      Personalmente, quiero seguir desarrollando las ideas anarquistas, me gustaría algún día contribuir en su "renovación" y, por supuesto, intentar la coherencia entre pensamiento y vida y hacer lo posible para realizar la frase que he citado de Onfray. Y también tendré en cuenta esta herramienta que permite globalizar lo local, e intentar dar ejemplo. Creo en el devenir revolucionario de los individuos, y, como dirían las malas lenguas, ya estoy trabajando en ello.

      Salud.

    • Serán says:

      Para mí lo comunitario no está determinado por un supuesto libre acceso de todos a ello. Sino, ¡viva el Estado del Bienestar! ¡Potenciémoslo hasta el extremo!
      ¿El dinero de toda la sociedad es lo que crea comunidad?
      El dinero jamás puede crear un vínculo de comunidad real, podrá, a lo sumo, acercarse mínimamente a ello, pero siempre estará viciado por su carácter mercantilista, monetario, y, en fin, capitalista.
      El Estado de Bienestar es algo ajeno al ser humano y a la comunidad humana, y como mucho se acerca al 'ciudadano' y a la 'masa'. Quiero que se me entienda, no con esto no pretendo decir que haya que alejarse de las luchas por lo público, como dije, ese debate sería otro diferente (aunque puedo avanzar mi opinión: la participación en dichas luchas tiene que ser muy cautelosa, y debe estar siempre contenida en su esencia y sustento de una perspectiva revolucionaria, cosa que al final no es tan sencilla...). Lo que quiero decir es que me niego a reivindicar lo público como símbolo de comunidad. Esa no es la comunidad que yo quiero, ni a la que aspiro.
      Está mediada y sostenida por la mercancía, el dinero, el trabajo asalariado, el clientelismo (aunque sea ''''gratuito''''...), el dirigismo, la subordinación, y un largo etcétera. Y esto lo extiendo a todo lo público (bibliotecas, hospitales, escuelas, etc...).
      ¿Es un valor comunitario trabajar asalariadamente para ganar dinero, y que el Estado use parte de ese dinero para establecer servicios públicos? Para mí, rotundamente no.
      La cuestión no es que no miremos a nuestro propio bolsillo y lo hagamos al de todos, la cuestión es que no nos miremos a los bolsillos. No quiero hacer demagogia ni utopía, lo único que quiero decir es que tenemos que tener claro qué es lo que es Comunidad, Compañerismo, Apoyo Mutuo..., etc, puesto que eso es y será esencial para lucha, incluso para lucha por mantener (por ahora) esa sanidad pública de la que, el propio Estado, nos ha hecho dependientes, puesto que nos ha arrebatado nuestra libertad, autonomía, saberes, independencia..., necesarias para construir de verdad la Comunidad humana que sería y es necesaria para Vivir.

      Si el Estado de Bienestar es un ejemplo de comunitarismo, entonces Mussolini merece todo nuestro respeto y admiración.

  4. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Repito que quiero la gestión de los servicios en manos de la sociedad, no del Estado. ¿Diría esto un defensor del Estado del Bienestar? No. Sacar lo del Estado del Bienestar y acusarme de defenderlo es recurrir a la falacia del muñeco de paja.

    Los servicios sociales parten de una visión comunitaria: todos aportamos para cubrir las necesidades comunes. Una visión que, repito, no existe desde hace tanto, y que a mi me resulta positiva. Creo que hay que potenciar esos valores: Hay cosas que son de todos y debemos mantenerlas entre todos. Profundizando también en que la gestión de tales servicios deben estar en manos de todos, organizados asambleariamente, para que las decisiones sobre los mismos no contribuyan a perpetuar sus miserias (las que tú has señalado, con cuya crítica concuerdo).

    Cuando la gente sale a defender la sanidad o la educación no sale a defender el dirigismo, el clientelismo, el trabajo asalariado y demás. Sale a defender que si uno está malo haya una sanidad que lo asista, que aunque no tenga dinero pueda aprender... Se oponen, como nosotros, a la visión individualista que está desmantelando lo público, que porta otros valores, los de que mejor cada uno a lo suyo, con su dinero y lo que pueda pagar y tonto el último.

    Obviamente que no todos parten desde una visión revolucionaria. A muchos quizá les basta con volver al Estado del Bienestar, pero eso es imposible. Hay ahí una contradicción en la que tenemos que insistir: El Estado del Bienestar también es destructor, el capitalismo es incompatible con las políticas sociales, el Estado es incompatible con la democracia (entendida como gobierno del pueblo). Eso se está demostrando ahora mismo, lo que los libertarios hemos argumentado durante años (en base a que el primer mundo se sostenía sobre la explotación del resto y no era posible universalizarlo). No vayamos ahora hacia atrás de nuevo.

    • Serán says:

      Los servicios sociales no parten de una premisa comunitaria, siento decir que afirmar éso es desconocer su nacimiento y lo que lo sostiene.
      Los servicios sociales nacen como un modo de integración de la sociedad y de los explotados en las dinámicas de la dominación. Sólo hay que leer a Mussolini para comprobarlo. Sólo hay que pensar en Franco también.
      Si los servicios sociales tienen algo de comunitario es de manera accidental.
      Dices que es comunitario en tanto que parte de la premisa de que todos aportan. Entiendo también que es falso, o mejor dicho, fallido. ¿Qué aportan/mos? ¿Dinero? ¿Parte del ''fruto'' de nuestra explotación? Es una aportación falta de humanidad y de comunidad, es una aportación abstracta y vacua, no crea un vínculo real, no nace de un sentimiento real de esfuerzo, de apoyo mutuo, de cooperación, de libertad, etc... El dinero jamás puede crear eso, siempre lo vicia todo, lo enajena, lo aliena. El dinero destruye todos los vínculos, y hasta la posibilidad de ellos. Y esto no es palabrería, es una realidad material.
      No te acuso de defender el Estado de Bienestar, lo que digo es que, en mi opinión, es completamente erróneo que lo creado por el Estado de Bienestar y por su lógica e ideología no es un ejemplo de comunitarismo.

      Por otra parte, no sé si es cierto eso de que la gente defiende los servicios públicos por esos motivos que mencionas. Me resulta demasiado optimista.
      Yo lo veo de otra manera; en general, esa defensa de 'lo público' está fundamentada en la dependencia que ha creado el propio Estado; es decir: el Estado(Capital) nos somete, nos envilece, nos explota, nos roba y luego construye esos servicios, robándonos todas nuestras capacidades, nuestra independencia, nuestra autonomía, nuestras potencialidades, nuestros vínculos, nos roba toda una herencia de saberes y posibilidades, y después va, y cuando no puede más (por su propia lógica capitalista) nos quita esos servicios de en medio, después de habernos explotado y expoliado, y después de habernos hecho absolutamente dependientes de ellos. Creo que mayoritariamente la gente defiende 'lo publico' puesto que, por una parte, creen de verdad (y en realidad no les culpo, es la Propaganda) en el Estado de Bienestar y en su lógica, y por otra parte, porque NECESITAN/mos de esos servicios, puesto que nos lo han robado todo (tanto lo material como lo ''espiritual'', para poder valernos por nosotros mismos, en una verdadera Comunidad). Por ello digo que la esas luchas deben estar impregnadas de un contenido revolucionario y radical que tenga como objetivo esencial construir al mismo tiempo una teoría y una práctica encaminadas a destruir la dependencia y a construir la libertad y la autonomía.
      Por ello no digo que la gente defienda expresamente el dirigismo, la verticalidad, el mercantilismo, etc... Sencillamente, de un modo mayoritario, la gente aún no ha sido capaz de ver y entender esa realidad capitalista que es la que en realidad sostiene la dominación y la miseria.
      Cuando cale esa visión, la gente no querrá defender 'lo público' como tal, por el contrario, querrá/emos construir una realidad propia, una Comunidad propia, libre y horizontal.

      Un saludo.

  5. Menudo debate estamos montando en este artículo. Fantástico, que siga la cosa.

    Aporto de forma breve mi idea sobre el asunto "qué y cómo mejorar la situación." Dado el contexto social actual en el Estado español, donde están surgiendo multitud de organizaciones sociales todos los meses que se van insertando en movimientos sociales más amplios, creo que como anarquistas nuestro deber sería tirar más por la vía del especifismo y la inserción social. Es decir, crear grupos de afinidad específicamente anarquistas y con valores libertarios que se inserten en movimientos sociales ya existentes, no con la mentalidad de liderar o de pasar a ser una "vanguardia bolchevique", sino con la intención de dinamizar, agitar, y concienciar.

    No debería ser nuestra tarea intentar "convencer" al prójimo, sino hacerle pensar, moverse, y actuar por sí mismo; que mate al policía-burgués que lleva dentro.

  6. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    A Serán:

    1. Una sanidad, una educación y una serie de servicios que cubran las necesidades de todos es una vieja reivindicación de los movimientos revolucionarios de izquierdas, especialmente los libertarios. Hoy hay miles de personas en la calle que los defienden y los libertarios estamos por su mantenimiento, por la destrucción de sus miserias y por su gestión comunitaria. Que los fascismos se apropiasen de las reivindicaciones del movimiento obrero no es motivo para abandonarlas.

    2. Los explotados forman parte de las dinámicas de dominación desde el momento en que existe un poder que se impone sobre ellos. La privatización no excluye a los explotados de las dinámicas de dominación, ni mucho menos; y sin luchar por lo público, la privatización es la única alternativa que está sobre la palestra. Lo diré de otro modo: La falta de asistencia sanitaria o la falta de educación, en un contexto de individuos sumamente atomizados como el que estamos viviendo, solo puede potenciar la dominación. La cobertura sanitaria y educativa pone los cimientos básicos para construir libertad y autonomía: Los sanos pueden luchar, los educados tienen más herramientas para luchar. Para profundizar en dicha autonomía es tan necesario potenciar los valores positivos en los servicios públicos existentes (profundizando y resaltando sus contradicciones, obviamente) como construyendo nuevos espacios de socialización y comunidad. Por favor, no caigamos en el vanguardismo del queto anárquico y pensemos que todo el que hoy lucha por lo público es un enemigo o un siervo del sistema. Esa es la linea que se llevó con el tema de la vivienda, donde se pretendió ejercer de vanguardia y se acabó abandonando la lucha por sus supuestas limitaciones, y hoy los anarquistas nos vemos enormemente superados por las prácticas de ocupación y resistencia a los desahucios que llevan adelante esos mismos que rechazamos. Aprendamos de los errores pasados.

    3. Solo podemos recuperar todo aquello a lo que haces referencia ("nuestras capacidades, nuestra independencia, nuestra autonomía, nuestras potencialidades, nuestros vínculos, nos roba toda una herencia de saberes y posibilidades") como sociedad. La mayoría social está hoy defendiendo los servicios de todos y pidiendo mayor capacidad de gestión sobre los mismos. ¿Qué tenemos que decir los anarquistas? Si nuestro pésimo análisis es que todos esos son defensores del Estado del Bienestar y, por ende, del fascismo, estamos sentando las bases para caminar de vuelta al gueto. En esas luchas los encuentros son fructíferos, se desarrollan espacios de convivencia y debate. Pero con la sociedad, en los tiempos que marca esta, con discursos sociales y no con radicalismos maximalistas.

    Los mismos que están hoy por los servicios públicos están cuestionando el uso del dinero realizando mercadillos de trueque, cooperativas integrales, mecanismos de desobediencia a las leyes para no pagar el transporte, para atender a los sin papeles... Hay mucho de positivo en todo eso.

    • Serán says:

      Definitivamente, o no me he explicado bien o no has leído bien o nos querido leer bien nada de lo que dicho.
      Y no me gusta repetirme, por lo que me remito a lo que ya he escrito anteriormente para responderte a este mensaje tuyo.
      Sólo quiero recalcar que no encontrarás en mis respuestas ninguna mención a que los que luchan por 'lo público' son enemigos y fascistas, sino todo lo contrario.

      Un saludo.

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