Opinión

Published on mayo 20th, 2014 | by Colaboraciones

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Sobre purismo y anarcómetros

Fran

Es ya habitual encontrarnos con adjetivos como »purista» o »sectario/a» siempre que se critican algunas posturas que toman ciertos colectivos »libertarios» u organizaciones denominadas »anarcosindicalistas» sin que nadie se haya parado a reflexionar sobre dichos argumentos.

Hay una gran diferencia entre las acusaciones de unes y otres, pues »purista» se utiliza de forma despectiva y peyorativa, ya que el anarquismo carece de biblia y gracias a ello cada corriente ha sido superada o mejorada por la que la ha sucedido. Mientras que »reformista», guste o no, es una postura política que renuncia a los principios más elementales de una ideología.

Las palabras comodín purista o sectario/a son los típicos argumentos de ciertas corrientes posibilistas y/o reformistas para intentar justificar sus contradicciones, acusado a los sectores fieles a sus principios, tácticas y finalidades de inmovilistas y que no quieren salir del ghetto apartándose de toda realidad. Quedando desmontado y demostrado que para participar en los movimientos sociales o laborales no hace falta renunciar a las propuestas más básicas de una ideología ni tampoco camuflar o rebajar el discurso, pues esto haría vaciar de contenido el mensaje, crear confusión y uniformarlo con otras tendencias contrarias, lo que posibilitaría que dichas tendencias fortalezcan sus discursos y tomen las riendas capitalizando las protestas.

Nuestro discurso debe llegar íntegro y con todos sus matices, no adulterado o suavizado, lo que generalmente sólo le hará incomprensible. Como tampoco hay que renunciar a los principios, porque cuando se renuncia a ellos, se acaba renunciando al anarquismo bajo el todo vale.

No es un asunto explícito de terminología, sino de práctica. Hablar de coherencia con los principios no significa que hagamos del anarquismo un dogma. Como he dicho más arriba: el anarquismo carece de libro sagrado.

Negarse a participar y criticar a las organizaciones que, aun autoproclamándose libertarias o anarcosindicalistas, participan en las instituciones que impone el Estado para tener controlada, desmovilizada y adiestrada a la clase trabajadora (quien paga manda) no es purismo, es coherencia.

Autoorganizarse y aplicar la acción directa, lejos de comités o parlamentos y sin delegar en liberados/as o políticos/as no es purismo, es coherencia.

Si renunciamos al electoralismo y al parlamentarismo político, ¿por qué al renunciar al modelo sindical estatista, que consiste en trasladarlo a la empresa, se nos acusa de sectarios/as y puristas?[1][2]

¿Cómo es posible que dos modelos sindicales tan opuestos como son el oficialista y el anarcosindicalista puedan complementarse en organizaciones que dicen ser de síntesis y prácticas en base al anarquismo? ¿No es esto una renuncia a la acción directa, horizontalidad y autogestión, es decir, al anarcosindicalismo mismo?[3]

Por lo tanto, no es cuestión de anarcómetros y sectarismos, simplemente es anarquismo.

Alejarse –aun en circunstancias excepcionales y por breve tiempo– de la línea de conducta que nos han trazado nuestros principios, significa cometer un error y una peligrosa imprudencia. Persistir en este error implica cometer una culpa cuyas consecuencias conducen, paulatinamente, al abandono definitivo de los mismos. Sébastien Faure – La pendiente fatal.

Para alcanzar sus fines, la organización anarquista debe estar en armonía, en su constitución y forma de operar, con los principios del anarquismo. Errico Malatesta – Un plan de organización anarquista.

Tus fines deben determinar los medios. Medios y fines son en realidad la misma cosa: no puedes separarlos. Son los medios los que configuran tus fines. Los medios son las semillas que brotan luego como flores y se transforman en frutos. El fruto será siempre la naturaleza de la semilla que plantaste. Recogerás lo que siembres. Alexander Berkman – El ABC del Comunismo Libertario.

Notas

[1] ¿Qué son las elecciones sindicales?

[2] ¿Por qué estamos en contra de los comités de empresa?

[3] Guía breve sobre la CGT para jóvenes despistados/as

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7 Responses to Sobre purismo y anarcómetros

  1. los tigres says:

    Ostia, que manera más rancia de traer el cansino tema de la gran traición de los 90 a una web que se llama regeneración y que por norma general, aporta bastante frescura.
    Y que conste que lo que mas cansa, sin duda, son las formas. Mismos adjetivos, mismas argumentaciones, mismo discurso grandilocuente, autocomplaciente y con bonitas palabras del año 90 o incluso antes ¡alguna no habíamos nacido y se nos intenta meter en la misma dinámica sin que nos aporte una mierda! Yo siquiera estoy por el sindicalismo, en materia de lucha obrera estoy por los consejos, pero eh!, que os tolero y puedo compartir calle y lucha con vosotras que me parece mejor vuestro modelo que el de CGT, ¿pero no sería cansino que estubieramos, y no niego que haya quién lo haga, repitiendo una y otra vez que el sindicalismo es reformista per se, se ponga delante todos los anarco que quiera? Panfleto tras panfleto, publicación tras publicación, en todas las web donde nos dejan...etcetc

    • Lusbert says:

      Perdona, este texto es una colaboración externa. Regeneración es un espacio web que da cabida a diferentes posturas dentro del anarquismo y lo formamos personas de distintas tendencias dentro del mismo.

  2. Lusbert says:

    La coherencia se vuelve un lastre cuando, en vez de servir para avanzar en la lucha de clases, nos lleva a la marginalidad. No tiene mucho sentido mantener la pureza ideológica si eso implica desentenderse de las luchas sociales. El anarquismo español adolece en cierta medida de pragmatismo, eso es, de mayor participación en las luchas inmediatas, entender sus procesos, analizarlos, posicionarnos y aportar nuestras propuestas intentando fomentar el peso de las bases sociales.

    Algunos creéis que la revolución social estuviese a la vuelta de la esquina y no. La realidad es que todavía somos una fuerza política referente para la clase obrera como lo fue antaño, y eso quiere decir que debemos aceptar ciertas contradicciones e ir superándolas. No tenemos que medirlo todo en base a si cumple con éstos u otros principios si bien dices que no tenemos una Biblia. Estos mismos principios anarquistas precisamente no son pasajes de la Biblia que hay que cumplir a rajatabla para poder declararse organizaciones/colectivos/sindicatos anarquistas.

    Pienso que debemos tener más en cuenta qué acciones nos llevan a acumular fuerzas en nuestro favor, en favor de la clase trabajadora y el pueblo, y cuáles no; qué acciones nos llevan a avanzar, crecer y visibilizarnos como una fuerza política y social y cuáles nos llevan al ghetto. Victorias, aunque parciales, como las huelgas de HP el año pasado, la de los barrenderos en Madrid, la del FNAC en Barcelona; el conflicto abierto de la CNT contra Mercadona; los desahucios y desalojos paralizados... suman fuerzas, al margen de que algunas CGT tenga sus contras, así como ciertas CNT, las PAH o X colectivo.

    Los principios deben ser las bases para articular un movimiento sociopolítico, no como una vara de medir obstaculizando y lastreando las luchas. Así pues, la CGT en el sector informático lleva una lucha muy respetable, así como CNT contra Mercadona. Cuando se consiguen victorias, la gente se unirá al margen de los principios. Con esas victorias se demuestra que con organización horizontal y acción directa se ganan victorias. Así es como la CNT del s. XX llegó a ser una fuerza sindical referente para la clase obrera en España, y así es también cómo el anarquismo llegó a ser un movimiento de masas.

    • Acracia says:

      Oye, Lus, ¿das a entender que para no ser purista hay que entrar en el modelo sindical de representatividad? O de otra forma, ¿Si haces anarcosindicalismo eres purista?

      Enhorabuena al autor, me ha gustado mucho. Didáctico y breve.

      • Lusbert says:

        Te equivocas. Ser purista es únicamente tener en cuenta la coherencia con los principios, sin llegar a valorar las luchas que tales colectivos/organizaciones/sindicatos desarrollen, no veo sentido en tu silogismo. Cuando hablo de purismo, hablo de gente que prioriza los principios a la lucha social. Hacer anarcosindicalismo no es ser purista, hacer anarcosindicalismo implica hacer sindicalismo de base y combativo, tratando de conseguir victorias inmediatas en favor de la clase obrera mediante la acción directa y a la vez prepararse de cara a controlar los medios de producción.

        Si negamos tener textos bíblicos y dogmas, no hagamos de nuestros principios unos dogmas.

  3. Liberty Cravan says:

    Apelar únicamente a los principios ideológicos para defender estrategias políticas me parece equivocado. Los medios deben adecuarse a los fines, pero al mismo tiempo los medios deben permitirnos un acercamiento hacia nuestros fines. Ahí hay una tensión constante que no puede zanjarse con argumentos universales e inmutables acerca de la coherencia, tal como pretende este texto, sino que debe repensarse a cada momento en función de la situación y el contexto.

    Es más ¿Por qué la utilidad no es un principio? Las estrategias inoperantes nos alejan de la revolución ¿No traiciona eso los principios revolucionarios? ¿No es caer en la incoherencia?

    Con estrategias inoperantes no me refiero al modelo anarcosindical de CNT que, con sus errores, considero en general el más apropiado; me refiero a esta forma de presentar las diferencias como una cuestión principalmente identitaria y no estratégica, una forma de presentarlo que reproduce el enfrentamiento y la división e imposibilita el debate táctico entre distintas propuestas revolucionarias.

  4. alejandro says:

    En mi opinión el problema viene de la falta de adaptación a un nuevo contexto. El marco de antiguas revoluciones ya no es el nuestro, esto no niega la idea libertaria, pero exige nuevos retos. Creo que esta falta de adaptación se ve no solo en las personas que estamos tomando conciencia a raíz de toda esta realidad tan jodida, sino también en gente y organizaciones que lleva años en la lucha. Por todo esto veo necesario , además de la acción , la teoría y la reflexión. En 1936 no había que explicar a "nadie" los principios e ideas libertarias ,hoy en día sí. Por eso es importante salir del guetto y por eso es importante el pensamiento colectivo y por eso es tan importante apoyar los nuevos proyectos creados al margen del aparato estatal.
    Por todo esto creo que debería evitarse la guerra de egos: que si puristas que si reformistas.Debemos ser pacientes en este sentido, y aceptar con humildad que estamos bastante perdidos y que a penas nos estamos encontrando. Se trata de crear una identidad colectiva con paciencia y cariños para posibilitar un cambio de paradigma.

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