Opinión

Publicado el 29 de septiembre de 2012 por Lusbert

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¿Son los encapuchados realmente anarquistas?

Todos los infiltrados van encapuchados pero no todos los encapuchados son infiltrados, al igual que no todos los anarquistas van encapuchados ni todos los encapuchados son anarquistas. ¿Cómo distinguir unos de otros? Recientemente, durante las protestas del 25S  con el objetivo de rodear el Congreso, se produjeron altercados y enfrentamientos con la policía. Sí es cierto que hubieron estupas que incluso ayudaron a los de uniforme a realizar detenciones pero también hubo gente que se dignó a responder ante las cargas indiscriminadas y les hicieron retroceder ¹. Como también hubo gente con dos cojones² que se puso entre los que lanzaban objetos a la policía y los maderos que reciben la lluvia intentando que dicha lluvia cese.

Últimamente se está poniendo de moda reventar manifestaciones infiltrando secretas encapuchados que van rompiendo cosas, amenazando, agrediendo, insultando a… y en ocasiones dejando que sus propios compañeros les apaleen «¡que soy compañero, coño!». Ante deducciones simplistas que apuntan a que todos los encapuchado son secretas, es necesario tratar con mayor profundidad el tema con el fin de poder distinguir a los verdaderos manifestantes de los estupas, con el fin de evitar que los manifestantes sean reducidos por pacifistas (ironías de la vida) mientras que los infiltrados salgan de rositas e incluso arrastrando un detenido. Por lo tanto, es preciso señalar las diferencias destacadas que sirvan para evitar, pese a no ser preciso al 100% puesto que las apariencias engañan mucho ³.

Los infiltrados:

  • Si se obseva a alguno de ellos agrediendo o tirando al suelo a un civil (transeúnte o activista) es claramente un infiltrado.
  • En la mayoría de los casos, tienen una complexión atlética y suelen ir con sudadera de colores oscuros con capucha, la cara tapada con una braga, vaqueros y zapatillas (a veces botas). No tienen mucha variedad en la vestimenta, pocas veces llevan mochilas y no se ha visto ninguno ir en chándal (de momento) ni tampoco con máscaras antigas.
  • Muchos de ellos llevan pinganillo. Jamás llevarían tirachinas ni cócteles molotov, como rara vez tirarían piedras y en su lugar pueden traer una porra extensible.
  • Tienen un comportamiento agresivo al dirigirse tanto a los manifestantes como a los transeúntes, llegando incluso a agredirlos, pero pocas veces intercambia insultos con la policía sin llegar a atacarles. Hay que tener cuidado también con quienes incitan a los activistas pacíficos a atacar a la policía y a romper cosas.
  • Atacan los objetivos fáciles como bicis, ciclomotores, ventanillas de coches y pequeños comercios. Rara vez (quizás nunca) se les ve atacando a bancos y actuando junto con otros «violentos». Pueden ir solos o en grupos pequeños.
  • En ciertos casos, pueden llevar distintivos para que la policía no los confundan con «violentos».
  • Se ha llegado a observar que se acercan a los antidisturbios y éstos los ocultan en un furgón sin recibir ninguna tunda y sin esposarlos.

El objetivo de la infiltración es crear confusión y divisiones entre activistas violentos y pacíficos, creando hostilidades entre los manifestantes con diferentes tácticas de lucha. A la vez, sirve para justificar las cargas indiscriminadas y el terrorismo policial, cargando toda la culpa sobre quienes dan un paso más allá utilizando la autodefensa frente a la violencia directa del sistema y atacando a los símbolos del capital. A pesar de todo, no son tan fáciles de identificar pero sí es necesario hacer un esfuerzo para paliar este problema y expulsar a los infiltrados de las manifestaciones, no a quienes no son estupas sino personas dignas que se han hartado de recibir palos.

Los manifestantes:

  • Suelen ir en grupos numerosos, llegando a formar bloques compactos cuando no estén causando destrozos ni enfrentándose contra la policía. Cuando pasan a la acción, no se separan mucho y actúan en conjunto, aunque hay excepciones en que son pocos los que se dignan a pasar a la ofensiva y por ello se pueden ver en grupos pequeños.
  • Hay chicos y chicas. Los hay quienes llevan capucha y palestino, otros, camisetas envueltas en la cabeza dejando solo los ojos, algunos van con casco de moto o máscaras antigas, otros solamente con la braga… Incluso hay quienes van con gafas de sol. En muchos casos van equipados con mochilas y guantes, en ocasiones llevan consigo cócteles molotov, tirachinas, martillos y banderas.
  • Nunca se les ve agrediendo a civiles y evitan en lo posible enfrentamientos con personas que no son policías.⁴
  • Seleccionan sus objetivos y no van rompiendo cosas a lo loco. Atacan sobre todo a las sucursales y locales pertenecientes a multinacionales y grandes empresas, rompen las aceras para coger piedras y queman contenedores para hacer barricadas. Se enfrentan a la policía si se ven capacitados o se requiere contener una carga.
  • Si son apalizados por los antidisturbios significa que no son estupas.

Y ahora volvemos ahora a la polémica de siempre: la de atacar a la policía o dejarse hostiar por ella y alzar las manos. No siempre encararse con los maderos es conveniente como tampoco lo es quedarse en el suelo aguantando los golpes, hay que atender a las circunstancias y al contexto. Por ejemplo, en caso de carga policial, si hay pocas salidas o la multitud está tan apretada que resulta difícil apartarse para no recibir los porrazos o si hay ancianos, niños o mujeres, sería más conveniente arrojarles objetos a los antidisturbio al menos para detenerlos. Lo mismo ocurre en caso de que estén intentando arrestar a un compañero y es posible evitar su detención, pues más vale que no caiga bajo las garras de la policía y termine con cargos imputados. Por otro lado, no siempre es preferible usar la acción directa violenta, pues en muchos casos provocan el rechazo social y sería muy contraproducente si terminamos aislados.

Puede que a nivel mediático sea contraproducente pero aun siendo totalmente pacífica una manifestación, tratarán de buscarle la pera al olmo para descalificarla y en el peor de los casos, elogiando a los pacifistas para recuperar las protestas y hacerlas inocuas, dando como consecuencia la aparición de fanatismos y con ello, pacifistas dogmáticos que son hipócritas hasta la médula aunque no lo sepan, ¿por qué? porque proponen arremeter contra todo encapuchado sin tener en cuenta que hay gente noble detrás de las caras tapadas y pasan de diferenciar entre estupas y no-estupas metiéndolos en el mismo saco «¡¡Encapuchado, estupa, a por él!! ¡¡Violentos antisistema, a por ellos!!». Patéticos aquellos fanáticos de Gandhi que se ponen del lado de quienes poseen el monopolio de la violencia, es decir, de los policías. Desgraciadamente, esto conlleva a abrir cada vez más la brecha entre partidarios de la autodefensa y detractores, siendo que somos los mismos explotados. ¿Falta de conciencia política y de clase?

Nos están ganando terreno y las infiltraciones están causando mucho daño. Por lo tanto, tenemos una necesidad urgente de cuestionar las tácticas de lucha y llevarlas a debate con el objetivo de romper con fanatismos -sean pacifistas o a favor de la violencia-, pero sobre todo para hacer frente a los infiltrados, evitar que desestabilicen los actos de protesta y mantenernos unidos, respetando la libertad de actuación de cada  individuo o colectivo.

______________________________________

Notas:

[1] Podéis echar un vistazo a la Videocrónica del 25S para ver los sucesos.

[2] La cursiva resalta el tono coloquial de la expresión o palabra y resaltando ella una cierta carga irónica.

[3] La lista está basada en esta viñeta elaborada por mí [link] pero lo detallo en este artículo.

[4] En EEUU, durante las protestas del movimiento Occupy, se han dado casos en que los Black Bloc fueron atacados por ¡¡pacifistas!! y los encapuchados intentaron evitar ser agredidos por esos hipócritas que jugaban a ser policías, no respondiendo a sus agresiones. Aquí el artículo

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



12 Respuestas para ¿Son los encapuchados realmente anarquistas?

  1. Llegará el día en el que un subnormal infiltrado comience a tirar piedras y el resto de la gente, digamos 100 personas que puedan estar en sus alrededores más inmediatos, se sumen a la contienda. Y ese día la policía se cagará en el que propuso la idea de los infiltrados. A la sociedad civil española le puede faltar la conciencia de clase y la rabia revolucionaria griegas, pero la gente ya se empieza a cansar de ver cómo unos gorilas uniformados y pagados con nuestros impuestos reparten lechones a diestro y siniestro con total impunidad. Tiempo al tiempo.

  2. G says:

    Hola compas,

    Primero de todo, enhorabuena por el esfuerzo y por tratar de arrojar un poco de coherencia sobre este complicado tema. Quisiera desmentir uno de los puntos respecto a los infiltrados:

    "Hasta la fecha, nunca se han visto mujeres como infiltradas."
    Incorrecto. Cuando se rodeó el Parlament de Catalunya en Barcelona el 15 de junio del año pasado (día que la clase política hizo aquel teatrillo con helicópteros para criminalizar la protesta), entre los infiltrados policiales, que probablemente iniciaron la violencia, había mujeres.

    Entrando en el debate, veo con preocupación el "subconsciente policial" que estamos desarrollando, y lo mucho que se está promoviendo. Madrid me queda muy lejos, pero amigas mías fueron el 25S y, al día siguiente de la ya incuestionable masacre policial, el 26S, se repartía en masa este vergonzoso panfeto. Eso propicio la desconfianza entre nosotras y se inició una bochornosa caza de brujas, acusaciones, inseguridad... Lamentable.

    Y anoche más de lo mismo. La Coordinadora 25S dijo sobre las 23h "hasta aquí, nos vamos, no queremos problemas que ya hemos ganado" (¿¡hemos ganado qué!?). Todo el mundo, incluso los medios, se pusieron a replicar su mensaje, dando a entender que quien se quedará era un irresponsable y que si recibía se lo había ganado. Cada día me huele peor la susodicha "coordinadora" (¿de qué? ¿de ciudadanistas radicales? ¿de neutralización contra-revolucionaria?)... creo que las compañeras madrileñas deben ir con cuidado con el mensaje ultra-pacifista que estan extendiendo...

    Debemos acabar con esta criminalización entre nosotras YA, no puede ser que los ciudadanistas-pacifistas radicales impongan autoritariamente, a través de nosotras mismas, la no-violencia extrema, no permitiendo al resto que luche como le dé la gana. De acuerdo, la violencia no es mediática, juega más en contra que a favor y quizás no sea el momento de utilizarla. Pero creo que dicho momento llegará, por lo que hay que ir combatiendo el mencionado discurso ciudadanista para que la legítima defensa (por mucho que ataquemos primeras: nos defendemos del sistema) sea aceptada y no condenada por nosotras mismas. Y eso se puede conseguir, creo, articulando una demoledora crítica hacia el Estado y el Capitalismo, para que la gente vaya llegando a la conclusión de que hay que destruir el primero para acabar con el segundo. Sin dejar de construir alternativas populares, horizontales y autogestionadas, que no haran otra cosa que convencer al resto de que otro mundo es posible.

    Disculpad por el tocho! Seguid con vuestro trabajo!

    Salut i anarquia!

  3. tierrarevuelta says:

    Me gustaría agregar la consideración de que si bien se entiende que te refieres a las manifestaciones, existe otro tipo de infiltrado en el movimientos críticos del capitalismo que son muy difíciles de reconocer porque están efectivamente dentro del movimiento, pueden llegar incluso a vivir en okupas, ganarse la confianza de compañeros, tener novio/a y este ni siquiera saber que es un infiltrado de los cuerpos de seguridad. Pueden llevar tatuajes, tomar drogas, hacer todo tipo de cosas para que nadie sospeche que es un policía. Este perfil de infiltrado está muy preparado, por lo general saben idiomas, saben mucho sobre política, leen bastante, es decir, “son cultos”. Estos no hacen detenciones, pero van informando acerca de los movimientos, tampoco participan en juicios salvo que terminen una operación que puede durar años. Pueden ser de origen magrebí, sudamericano, francés, alemán, asiático, etc., eso los hace aún más difícil de reconocer y por eso mismo los cuerpos de seguridad les dan ese tipo de funciones. Poca gente desconfía de un marroquí hablando árabe o de un francés, por eso mismo los emplean a ellos para este tipo de “misiones”. Agrego también que no solo se preocupan de dar información sobre movimientos contestatarios, sino que este tipo de infiltrado, llamémosle “profesional” también se ocupa sobre todo del tema de drogas, mafias, lavado de dinero, etc.

    Lo otro, es verdad que suelen ser hombres, pero también hay mujeres, sobre todo en los mossos d'esquadra, y lo mismo, también se han detectado a “profesionales”, son muy buenas actuando de todo tipo de personajes… Un saludo!

    • Hay casos, incluso, en los que la persona infiltrada queda convencida por los ideales de justicia social del grupo de activistas al que estaba espiando. De maderos a activistas, jeje.

  4. Llámalo X says:

    Es muy interesante y muy importante abordar este tema, pero sin contribuir a la paranoia colectiva que ya de por sí está teniendo lugar.
    En Madrid, el mismo día 26 ya se estaba criminalizando la capucha. El 29 había amenaza de lluvia, y aún así había gente señalando alegremente que llevar capucha era ser infiltrado!!! Es absurdo... Dar descripciones y estereotipos sólo puede llevarnos a la locura. Creo que es más importante tener cuidado de con quién hablas, intentar quedarte con la gente de tu confianza durante las cargas, etc.
    Igual de peligroso es no reconocer los errores propios. Algo habremos hecho mal cuando tanta gente no es capaz de asumir que responder a los antidisturbios es legítimo y no necesariamente una provocación de infiltrados para desacreditar un movimiento pacífico. También es significativo que vean en el taparse la cara una auto incriminación, en lugar de entender que es una forma de prevenir represalias. Mientras, muestran su rostro en miles de vídeos y fotos, agarrándose al "no estamos haciendo nada malo" como si la legitimidad nos hiciera inmunes a la posible represión.
    El "ya despertarán" es muy cómodo. Tenemos que hacer autocrítica y buscar la manera de hacernos comprender. En Grecia se ha encontrado la manera de hacer convivir en manifestaciones a diferentes colectivos con diferentes estrategias.
    Que se defienda la no-violencia como estrategia no es el problema, sino que se defiende como dogma de fe, y cualquiera que no lo cumpla está a merced de ser aislado y criminalizado por los propios manifestantes.

    Por cierto, aquí también hubo mujeres infiltradas.

    • Concuerdo, y mi respuesta al problema es: empecemos un black bloc "como dios manda." El black bloc es mucho más que útil: no solamente es un gran impacto visual, sino que también fortalece las relaciones de solidaridad y compañerismo. En un black bloc bien organizado la gente se conoce, y si es muy grande, al menos, diferentes redes de activistas se conocen entre elles, por lo que les infiltrades las pasan canutas para desarrollar su trabajo.

      Además, el black bloc puede operar mejor en situaciones caóticas porque se puede reconocer fácilmente quién está de tu lado, pero sobre todo, se puede reconocer al instante quién estaría dispueste a ayudarte en caso de peligro, o quién estaría dispueste a echarte una mano si se decide una acción directa espontánea.

      David Graeber tiene un excelente artículo al respecto. Ahora no recuerdo el título, pero seguro que si buscáis "Graeber + Black bloc" algo encontraréis (en inglés, eso sí).

      Abrazos.

      • Nemo Nemo says:

        Pero una cosa es el Black Block, que es una estrategia de manifestación que debe ser organizada y coordinada y que conlleva la unidad de acción. Y otra cosa es ir a las manifestaciones con la estética de manifestante chachiguay a romper con la estrategia establecida. Hay que saber diferenciar: Lo primero responde a una estrategia, que en determinadas ocasiones puede ser muy efectiva, lo segundo es infantilismo y niñatería que solo busca destacar.

        • Pero por eso mismo, Yeray, necesitamos un movimiento black bloc en el Estado español. Si existiera y estuviera presente en las grandes manifestaciones, los "chachiguays" no tendrían ninguna oportunidad de reventar la concentración, primero porque quedarían al descubierto al instante, y segundo porque el propio black bloc podría evitar los intentos de romper la manifestación.

          De ahí que piense que la organización de "los encapuchados" sea necesaria. No solamente como estrategia, sino como solución al problema.

          • Serán says:

            Es un tema complicado, suena casi a vanguardismo.
            Entiendo que dicha acción puede ser útil y necesaria, si está bien planteada, si es capaz de sopesar de las circunstancias y la conveniencia de las acciones. Entiendo que todos damos esto por hecho.
            Lo bueno del black block es que sea una organización 'invisible', 'inasible', 'difuminada', que sea capaz de entender el propósito de sus acciones y también la posible mentalidad colectiva, y que sea capaz de aportar fuerza como tal, y también ataques y defensas útiles y concretas.

  5. Erisian Malk says:

    El problema que hay por estos lares con los flipaos del Black Bloc (Que no son pocos, en lugares como Barcelona o Madrid) es que se olvidan de uno de los principales cometidos que esta estrategia debe cubrir, la protección de los manifestantes que no van preparados para las cargas policiales.
    Sobre el articulo de David Graeber, era una respuesta a éste, de Chris Hedges, criticando el Black Bloc:
    http://www.truthdig.com/report/item/the_cancer_of_occupy_20120206/
    Y aquí la respuesta de David Graeber:
    http://www.revolutionbythebook.akpress.org/concerning-the-violent-peace-police-an-open-letter-to-chris-hedges/
    (El artículo de Graeber, de todas maneras, creo recordar haberlo visto traducido en alguna parte. Y si no me equivoco, se llegó a hacer un debate al respecto en el ambiente de Occupy)

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