Opinión

Published on marzo 10th, 2014 | by Angel L. Fernández

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Soy anarquista: soy NORMAL, no un puto cliché.

Me encontraba leyendo en la parada del bus cuando se me acercó un hombre entrado en años, con barba, los ojos hundidos tras unas gafas. Parecía tener ganas de conversar, pues empezó preguntándome si ese era el autobús que llevaba a su destino y cuánto solía tardar. Le dije que sí y que probablemente estaría al llegar, pero siguió hablándome del tiempo y, viendo que yo cerraba mi libro y le prestaba atención, acabó contándome que él mismo había trabajado de conductor de autobús para la EMT hacía tiempo.

Según me comentó su vida había cambiado mucho desde entonces. Ahora sobrevivía encadenando contratos temporales precarios y en este momento, con un empleo a tiempo parcial de teleoperador que concluiría al poco, intentaba terminar de pagar su hipoteca, gracias también al apoyo económico de su hija. Por si fuera poco, el día anterior su coche había empezado a fallar y ahora tenía que tomar este autobús, que justo aparecía en ese momento, y otro más para llegar a su trabajo en un trayecto de cerca de una hora. Ya ni el fútbol le consolaba, pues al parecer su Atleti había vuelto a perder a pesar de llevar un buen año.

Subimos juntos al autobús. Desde mi perspectiva activista se me ocurrió comentarle que podría acercarse a un sindicato como CNT a asesorarse, si no para hacer sindicalismo en el curro con visos de continuidad, sí al menos para ver si podía meter mano a la empresa por el contrato, conseguir algún tipo de indemnización cuando finalizase… algo. Sorprendentemente, me dijo que conocía CNT. De su tiempo en la EMT había participado en las luchas de los trabajadores, formaba parte de la Plataforma de Trabajadores que había llevado adelante algunas luchas en los 90. Desde entonces mantenía su compromiso con las ideas revolucionarias y libertarias, aunque durante mucho tiempo había dejado el sindicalismo y la militancia activa. Había vuelto a movilizarse con el 15M y las iniciativas que habían surgido a raíz de este en su barrio, como el grupo de consumo. Le miré sorprendido de nuevo y me aseguró sonriendo que sí, que era anarquista desde entonces. Me quedé pasmado, el peso de los estereotipos no me permitía concebir a un anarquista cincuentón con coche, hijos, hipoteca…

Al rato me despedí, tuve que bajar en mi parada, pero luego le dí una vuelta al tema y pensé que no era para extrañarse. El anarquismo es un movimiento revolucionario, que aspira a una transformación social basada en el deseo de las mayorías. Y resulta que la mayoría de la gente no sigue el estereotipo de joven anarquista, okupa o neorrural. Buena parte de la sociedad está en una situación similar a la de este hombre, muchas personas se metieron en una hipoteca porque creyeron que eso libraría a sus hijos de depender eternamente de un casero, otras se compraron un coche porque eran accesibles y les permitía desplazarse para ir al trabajo o salir el fin de semana a algún lado con la familia, ojalá muchos más conocieran y defendieran al anarquismo. ¿Vamos a rechazar a toda esa gente si decide sumarse al proceso de transformación social? Porque resulta que hay gente así que, además, se considera anarquista y mucha más que podría considerarse así en el futuro: Bien hacen sindicalismo de acción directa, o participan en el centro social o las asambleas del barrio, o en el grupo de consumo, o conocen y difunden la historia del movimiento obrero, o critican la autoridad y la jerarquía en las movilizaciones en que participan defendiendo la organización por asambleas… Y además aspiran al socialismo libertario, a una sociedad basada en la solidaridad y el apoyo mutuo, a la anarquía.

¿Es eso algo malo? ¿Son esas personas, como este hombre, unos borregos, unos estúpidos, unos gilipollas como han señalado algunos en twitter a raíz de la difusión en nuestra cuenta de la imagen que abre esta entrada? La imagen es obra de L’Observador, de cara a un artículo en el número 9 de su publicación y la publiqué yo mismo en los perfiles de Regeneración en redes sociales. La cosa es, a toda esa gente que nombro, ¿debemos despreciarles? La pureza anarquista no existe. Somos falibles, tenemos contradicciones, asumamos de una vez que por considerarnos anarquistas no somos mejores ni estamos por encima de nadie. Al parecer todo esto molesta a una serie de personas que han visto en el anarquismo un modelo de afirmación personal, una guía que les permite mirar a los demás por encima del hombro y sentirse especiales. Pero el anarquismo no surgió para que los individuos que nos adscribimos al mismo podamos sentirnos bien, calentitos al calor de los que son como nosotros. Surgió para generalizarse entre la población, para cambiar el mundo.

Como dicen por ahí: «Si se repasan películas, cuadros, lienzos, fotos y grabados, se ve que la gente que hizo las revoluciones pasadas, era gente corriente y moliente, que seguramente era analfabeta, bebía vino y se lavaba cuando ya el picor le resultaba insoportable. ¡Por el amor del lagarto!, ¡mirad a María Antoñeta subiendo a la guillotina!, la gente que aplaudía la revolución, era pero que bien burra. La gente que coge la dinamita, el bardeo o que maneja la maxím, no es Santa Marta precisamente, y si lo es, en cuanto la guardia la tirotea le entra una mala hostia que no veas.»

Exacto, las revoluciones las hace la gente que lucha, gente que vive ahora mismo, llena de defectos y manías, pero también de rechazo a la explotación y la miseria, gente con mil errores pero cargada de pasión por cambiar el mundo. Personas normales, entre ellas las anarquistas.

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About the Author

Socialista democrático, confederalista y ecologista radical. Firme defensor de que, sin la existencia de un pensamiento crítico y coherente que sepa comunicarse, un estado de opinión radical es imposible y, por lo tanto, el partido de la revolución no tiene ninguna posiblilidad de formarse.



26 Responses to Soy anarquista: soy NORMAL, no un puto cliché.

  1. Dr Alen Cea says:

    Buenas, un gran texto para reflexionar, sin duda el anarquismo no puede volverse una secta que busca adeptas y mucho menso que busca adeptas puras, si el anarquismo se volviese por entero tal cosa habría que desecharlo o refundarlo, pro suerte considero que a pesar de que algunas se empeñan en esto aún no hemso llegado al punto de no retorno, que ahora precisamente que florecé el anarquismo en el siglo XXI debemos hacer especial hincapie en estas cosas, considerar también que no todas las personas que quieren cambiar el mundo tienen porque llamarse asi mismas anarquistas, no somos una iglesia y si no tenemos ni dios ni idolos tampoco deberiamos actuar como si tuvieramos que captarlas a todas, o hacer cumplir los mandamientos que a veces nuestra herencia judeocristiana nos juega malas pasadas, muerte al sectarismo, muerte a las idolatrias , muerte al purismo y que viva la anarquía!

  2. Mierda says:

    Perdona pero las totalmente razonables criticas (y hasta insultos) a esta MIERDA de pegatina no tienen NADA que ver el ser purista o el negar que la poblacion "NORMAL" (concepto que ya de por si da mucho asco) participe en procesos de transformacion social.

    Simplemente resulta patetico, penoso y esperpentico que alguien reinvidique esa normalidad (que, por cierto, es tambien un jodido CLICHE enorme... ni siquiera lo que vosotros considerais gente "normal" es, por fortuna, tan borrega como la describis) y a la vez se autoproclame como "anarquista"; anarquista, de que? en serio se puede ser anarquista y tener una hipoteca, mirar el futbol, comprar en las mismas tiendas...? en que aspectos de vuestra vida se expresa ese anarquismo que decis profesar, pues?

    Justamente en un momento en que la mayoria de la sociedad esta empezando a cuestionar el modo de vida capitalista (casa-coche-trabajo-matrimonio-etc...) pues es mas que obvio su fracaso general, sois tan miopes que os poneis a reinvidicar con orgullo unas categorias de mierda con las que poca gente querria sentirse identificada.

    Con "anarquistas" asi, poco hay que temer a ningun cambio de ningun tipo, vamos... solo os ha faltado decir que os dan miedo los negros y os hacen gracia los chistes machistas, con esto tambien llegariais a mas poblacion normal!

    • puto niño rayo says:

      -si, veo sálvame y soy anarquista
      -tu eres gilipollas, el anarquismo es otra cosa.

    • David el Gnomo says:

      Los hay que nacen anarquistas como tú..., y luego estamos las personas normales, que nos vamos haciendo cada vez más anarquistas gracias al ejemplo de otras personas normales con las que compartimos el día a día, y que son capaces de dar pasos en favor de la libertad, la solidaridad, la justicia social, la igualdad..., bueno, bueno, bueno, qué te voy a contar a ti, si eres de la especie Homo Acracius.

    • Franky says:

      Pues si ya somos dos, hay poca gente con pelotas para salirse del sistema y otros no tenemos ese miedo que a los normales atenaza, salud!

    • Alex says:

      Tu lo que eres es una de estas personas que en inglés se llaman "lifestylists", anarquistas de estilo de vida. El anarquismo no es solo una forma de vida y de divertirse y escupir palabras del libro de texto anarquista de turno al primero que se te cruce. Más allá del anarquismo está el presente y esa rebeldía inherente a tu forma de ser a las de otrxs no es anarquía. No es anarquismo decirle a la clase trabajadora que se tiene que subordinar a la ocupación. No es anarquismo llevar el peso del mundo a la espalda.

      La gente, quizás tu no (y otras personas de clase media jóvenes que se pueden permitir pensar en la rebeldía de facto), está bastante ocupada con sus mierdas. Con hipotecas que pillaron antes de hacerse anarquistas, con problemas personales, con un monton de mierda.

      Poniendonos condiciones como si fueramos un club moralista de mierda solo va a hacer que seamos mas despreciables ... y ya caeremos por nuestro propio peso.

  3. Liberty Cravan says:

    Si lees el texto (que demuestras no haber leido) verás un ejemplo como el que pides. Una persona con hipoteca que aún así defiende el anarquismo y participa en causas sociales. Supongo que para ti es un borrego y un mierda. Por mi parte tengo claro que esa actitud de considerar imbécil a la mayoría de la sociedad solo lleva al inmovilismo y la automarginación.

    No reivindicamos la normalidad, pero asumimos que los anarquistas somos personas normales, con nuestras contradicciones. ¿Tú no las tienes? ¿O acaso prefieres esconderlas? Y si no eres normal... ¿Te sientes acaso "especial" por ser anarquista?

    Para la próxima vez intenta guardar los insultos. Los comentarios están abiertos a cualquier aportación reflexiva, a cualquier argumento, pero no a ofensas.

  4. Anatema says:

    Si uno lee su bio (En el WC, redactando) nadie se podrá quejar de no estar avisado.

    Que un distinto uso, más acertado o no, del sarcasmo por parte del autor conlleve un quórum sobre que la imagen y la esencia de la reflexión estereotipada son una mierda, es algo predecible. Lo que me abruma (guardad el "individualista! y "reformista" para el final, que ésto me lo conozco) es ese corporativismo por parte de algunos, de los que disienten y de los que aprueban.

    "Para demostrar que anarquismo no es un cliché, lo convertiré en cliché y lo compararé con el cliché clasista de estatus "normalidad"." Anarcopabloiglesismo! Realmente es la respuesta anarquista a "Podemos"? xD A algunos padawans del Lord Sith Kaosenlared parece que se sienten identificados con sólo ver un anuncio esnobista.

    Mala obra, sin duda. Pero los que cayeron en el insulto personal primero, en ser despectivo y en la crítica destructiva –por lo visto en Twitter– los tenéis más en casa que fuera, así que hacéroslo mirar.

  5. alejandro says:

    Lo que yo entiendo de esto texto es que debemos tomarnos las contradicciones ,que todas y todos tenemos, como algo a superar, no como algo a señalar con nuestros dedos. Esta segunda reacción es cierto que lleva al inmovilismo, más que a una provocación al pensamiento crítico que creo que es lo deseable desde una perspectiva libertaria.
    Si convertimos nuestra lucha social en una guerra de egos, al final dan ganas de quedarse en casa .

  6. Lusbert says:

    Gran reflexión sin duda. Los anarquistas no somos personas que vivimos fuera de la sociedad y en el monte, ni somos gente especial con superpoderes. Muchos de nosotros somos trabajadores: estudiantes, parados o jubilados, temporales o indefinidos. Muchos de nosotros sufrimos la estafa capitalista de la crisis y nos ganamos el pan de cada día dentro de la sociedad, no vivimos de la comida que cae del cielo ni nos alimentamos del sol. No somos muy diferentes de la gente común, salvo en la conciencia política. Pero esto no nos hace especiales ni nos deba hacernos sentir superiores moralmente al resto de mortales.

    Sí, tenemos miles de contradicciones, pero las circunstancias no son lo que cada cual quiera tener y la vida no es un camino de rosas donde se materializan nuestros deseos. Aquí la coherencia se vuelve un verdadero lastre, cuando en vez de asumirlas e intentar superarlas en la medida de lo posible, nos quedamos en la mera crítica destructiva, sin atender al factor entorno.

    Curiosamente, me dijo un chaval en las redes sociales que los que más cómodamente viven y los que no han pasado por situaciones que impliquen dar la cara en la calle, luchando por defender las conquistas de nuestros abuelos y correr el riesgo a ser apaleado, detenido o multado; son a quienes se les suben el ego y desde su posición mostrarse superiores predicando la pureza ideológica y la supuesta "coherencia anarquista". Quienes ponen excusas a toda movilización o movimiento social que pretenda dar una respuesta a la problemática social inmediata y quienes se quedan cómodamente criticándoles de reformistas.

    "Si existiera un anarquismo ortodoxo, no existiría el anarquismo."

    • Asecas says:

      Tranquilo compa que ya vendran lxs "anarquistas" a imponernos como debemos entender esta palabra y lo que conlleva.

  7. Eloi says:

    Parece que alguien no entendió que la intención del cartel es acercar la sociedad al anarquismo y no al contrario.
    Se habla de gente "normal" porque los ajenos a la idea es así como se ven, y como buen cartel propagandístico hace un ejercicio de empatía con el destinatario del mensaje.

    Otros dedican su tiempo a marcar distancias y diferenciarse del grueso de la sociedad, negandose a interactuar con ella mientras se lamentan del supuesto borreguismo imperante.

  8. Karel Fromm says:

    Algunos se alegrarán de que el postmodernismo haya inundado (aunque sea parcialmente, por suerte) lo libertario. Yo no, desde luego. "Acercar la sociedad al anarquismo"??? "No nos gusta que nos miren mal por la calle!" Diría el post-libertario. Y continuaría... "Tengo 'derecho' a poder existir como libertario y, a la vez, optar por esa beca de investigación que tanto ansío." "No queremos sentirnos marginadas, como anarquistas." El patrón, rápidamente, al comprobar la normalidad del anarquista, que sólo lo es al mismo nivel que aficionado al Barça, y precisamente por eso, se mostrará mucho más receptivo a la hora de dar respuesta a sus reivindicaciones laborales.
    Pero... ¿Qué coño os está pasando? Todos tenemos contradicciones, podríamos decir (de acuerdo con algunos posmodernistas) que son hasta inherentes a la condición humana. De ahí a buscar aceptación social en base a su reconocimiento es pervertir completamente las corrientes emancipatorias de las que somos herederos. Más allá de las etiquetas (veo que os gustan mucho), una persona consciente se distingue de otra que no lo es, no por situarse en un plano político o intelectual distinto (superior), sino por padecer las contradicciones que se ve obligado a vivir en la medida (y esta es la primera) en que debe satisfacer ciertas necesidades por obligación (vender nuestra fuerza de trabajo es la primera contradicción que aceptamos los trabajadores y trabajadoras): vivienda, comida, vestido. Pero eso dista mucho de, con objeto de suavizar la imagen que 'la sociedad' tiene de los individuos críticos, hacer de las contradicciones (de la miseria de una vida cotidiana alienada) un posible vínculo de solidaridad a partir del cual tejer futuras afinidades. Es una aberración intelectual sin más.

    Salud!

  9. Liberty Cravan says:

    ¿Por qué no? A mi me parece interesante establecer vínculos de afinidad partiendo de las contradicciones, precisamente con el objetivo de intentar superarlas conjuntamente. Precisamente de la contradicción capital-trabajo y de la unión de clase para su superación se nutrieron los movimientos obreros revolucionarios a los que aludes. Tenemos tus mismos problemas, nos metimos en una hipoteca y estamos jodidos, pero luchamos ¿Y tú?

    Lo que es una perversión de las corrientes emancipatorias clásicas es entender la ideología de un modo identitario, cerrado e inmutable de cara a convertirla en fuente de discordia y desunión. O peor, convertir la ética en estética y romper con la sociedad usando unos símbolos incomprensibles o que generan rechazo a la mayoría.

  10. Karel Fromm says:

    Vamos a ver... En primer lugar quiero manifestar nulo interés por llevar el debate al terreno de la clásica dicotomía purismo vs. pragmatismo/oportunismo. Huyamos de todo tipo de cliches, tipos ideales, estereotipos o puñetas varias. No existe el anarquista puro, ni el marxista puro, ni el comunista puro; ni siquiera el liberal puro en su universo de información infinita y elección racional. Lo que tenemos son individuos realmente existentes (con sus ideas, sus prejuicios, su consciencia o su ausencia de ella, etc.) y instituciones realmente existentes (algunas más que otras): familia, estado, escuela, mercado, asambleas, centros sociales... Unos y otros interactúan de manera múltiple pero nunca en igualdad de condiciones. Esta interacción desigual (por ejemplo: las relaciones sociales capitalistas fundamentadas en la contradicción capital-trabajo y su protección represiva por parte del estado) genera prejuicios evidentes para los más vulnerables. Contra esas consecuencias deshumanizadoras reacciona el movimiento obrero, tanto práctica como teóricamente, en sus inicios y en su posterior desarrollo. Hasta aquí, nada nuevo. En el ámbito de la ideología, las teorías emancipatorias (en su origen comparten un mismo tronco que podemos visualizar, con todas sus contradicciones, históricamente en la I Internacional), ponen de relieve el carácter falso del sistema de valores burgués. El falso lenguaje de los derechos, otorga formalmente libertades a los individuos que los trabajadores y trabajadoras no pueden hacer efectivos. Pero eso no impide que se hegemonice una determinada concepción del mundo. La teoría revolucionaria puso de relieve que esta concepción era falsa, contradictoria en sí misma y que escondía un conjunto de relaciones de poder y dominación que mantenía en estado de sometimiento a los productores inmediatos; éstos no controlaban ni el proceso, ni el producto de su trabajo. Y, para más inri, tampoco eran conscientes de su situación.
    Como bien dices, la toma de consciencia surge de forma simultánea con la puesta en común de problemáticas comunes que por primera vez en la historia se abordaron de forma colectiva, común y solidaria. La revolución industrial no sólo puso patas arriba la producción de bienes sino que forzó a los trabajadores a estar juntos, hacinados, en condiciones de miseria que compartían por igual. Y contra estas reaccionaron. Y fue una reacción que no sólo negaba las condiciones de explotación laboral a las que se veían sometidos, sino que negaba la sociedad burguesa en su conjunto, en su totalidad. La falsa moral burguesa, el ocio burgués, la comunicación burguesa. Y contra eso, construyeron Ateneos, donde se producía cultura proletaria y se fundaron medios de comunicación obrera. Autogestión y autonomía eran los pilares. Muchos de nosotros seguimos pensando que, salvando muchas diferencias y compartiendo algunas similitudes, la autonomía y la autogestión son dos pilares (evidentemente no los únicos) importantes sobre los que deberemos fundar una nueva sociedad. Llámala como quieras. A mi me gusta Comunismo Libertario.
    No será tarea fácil, requerirá esfuerzo. Ni sacrificio, ni sufrimiento, tampoco abnegación o obediencia ciega podemos pedir a nuestros compañeros. Para eso están los estalinistas de diverso pelaje (algunos disfrazados de troskos o leninistas renacidos). Sin embargo, si necesitaremos esfuerzo y voluntad. Tomar conciencia no es una cosa sencilla, ¿sabes? Tampoco es algo reservado, ni mucho menos, a los poseedores de las llaves del templo del saber. No caigamos en los argumentos simplistas de siempre.
    Lo que creo ocurre aquí, es que los hay que se creen que basta con colgarse el letrero de anarquista, comunista, troskista (o lo que sea) y desean un salvoconducto moral para después participar de la orgía hedonista de la sociedad de consumo. "Ah! Todos tenemos contradicciones!" "Es que tú no tienes?" Me han llegado a interpelar compañeros y compañeras en multitud de asambleas. "Por supuesto que las tengo", he respondido siempre. Pero desde luego, no me enorgullezco de ello y lucho cada día, no es fácil y pocas veces se consigue, por superarlas. Lo decía antes. Hay quien sufre las contradicciones con las que se ve obligado a lidiar y hay quien se vanagloria de ellas buscando siempre una justificación. Entre ellos, una amplia escala de grises.
    Entonces, y acabando, es evidente que necesitamos poner en común nuestras contradicciones para estar en condiciones de superarlas. Simplemente por el hecho de que su origen es social y su padecimiento individual, debemos devolverlas al terreno de lo político (de lo práctico-en-común) para poder negarlas, primero, y después superarlas. No creo que nadie en este espacio, pueda discutir eso.
    Pero de la iniciativa en cuestión se deriva otra cosa muy distinta, insisto. El problema de la vivienda, la imposibilidad de acceder a ella, o la dificultad de pago, se deriva directamente de la contradicción entre capital y trabajo. De igual manera que la precariedad producida por la flexibilización extrema de las relaciones laborales. Todos los trabajadores se enfrentan a ella y en común debemos afrontarla. Pero eso nos hace normales?? Si aceptamos el carácter clasista del modo de producción capitalista, entonces la normalidad es que los trabajadores padezcan la explotación es sus carnes. Pero eso es una tautología. Ahora, no es tan normal que los trabajadores DEBAN ahogar sus penas con la ayuda del circo futbolísitico, el juego o el consumo de drogas (Sí, los situo en el mismo plano). Desde un punto de vista anticapitalista, no podemos renunciar a negar la totalidad de las relaciones sociales en el capitalismo, aunque no podamos ser siempre consecuente. Entonces sería diferente el cartelito que proponeis. Algo así: "voy al supermercado, pero no me gusta. De hecho lo odio. Trabajo en una empresa, por fuerza ya que el trabajo asalariado, bajo el capitalismo, no es otra cosa que trabajo forzado. Veo el futbol, pero me gustaría que el deporte fuera un vehículo de socialización popular, no un gran desfile de multinacionales. No me gusta la violencia del estado. Etcétera, etcétera. Y, lo que es más importante, por todo esto: No Soy Una Persona Normal. Pues la normalidad es patológica. ".
    Evidentemente a "la gente" no le gustaría tanto leer eso, pues le llevaría a verse reflejado en el espejo de la miseria cotidiana y, en un primer momento, surgiría rechazo. Pero ese es el comienzo necesario. Negar la miseria del día a día, no afirmarse en una suerte de etnicismo de la normalidad.

    Salud!

    • Eloi says:

      Entonces, si estamos de acuerdo en que tener un trabajo y miedo a quedarse sin él son dos contradicciones propias de nuestra condición y uno de los ejes de nuestra lucha (el principal si quieres), creo que la única característica que consta en la pegatina que podemos contar como contradicción es el hecho de haberse hipotecado en el pasado. Teniendo en cuenta que las hipotecas duran media vida, puede que uno lleve mucho tiempo consciente del error de haberla firmado en su día.

      En cuanto a los demás puntos:
      - No ser de una tribu urbana no es una contradicción
      - Los anarquistas no son los únicos que compran en mercados/tiendas de barrio/comercio justo/de proximidad/etc, por lo que comprar en las mismas tiendas que alguien ajeno a la idea no significa necesariamente comprar en un supermercado.
      - La afición por el fútbol no implica el interés por la prensa rosa de la millonaria primera división.
      - Dejando de lado el debate sobre la necesidad de la violencia, creo que a nadie le gusta, especialmente si se es la víctima potencial.
      - Tener proyectos será bueno o malo en función de cuáles sean.
      - Tener coche no contradice nada, especialmente fuera de las grandes urbes (hay discusión posible en este punto, lo sé)
      - El gusto por los animales, el cine, la siesta, el ciclismo, pasear, tener defectos y virtudes, no contradice nada.
      - Tener miedo a perder la casa y desconfiar de políticos y banqueros son algunos puntos en común que tenemos con mucha gente para luchar juntos.

      Con esta lista quiero decir que la dichosa pegatina se puede ver con presunción de coherencia o con presunción de cagada.
      Claro que se podría hacer una frase crítica con cada punto de la lista, pero como bien apuntas eso generaría rechazo. Desafortunadamente el rechazo es algo de lo que muchas veces partimos, y es por eso que con pegatinas como esta podemos romper el hielo para poder hacer la crítica constructiva más tarde. Mi experiencia es que s abrimos el diálogo con el individuo “incoherente” con críticas (tan constructivas como quieras), de la primera frase no pasará.

      Tampoco acabo de tener claro por qué algunos creen que esta pegatina hace alarde de tener hipoteca, etc. Es por la foto de fondo con gente sonriendo al sol? Habría que cambiarla por una estampa dickensiana?

      En mi opinión, ahora habría que hacer otra pegatina con algo así como “ahora que sabes que eres anarquista, únete a tus compañeros”.

  11. Mckeyhan says:

    Somos lo que hacemos no lo que decimos o deseamos.

    Incluso Emilio Botín podría considerarse anarquista en un momento dado pero sus actos no responderían a esas fantasías.

    Simpatizar con unas ideas y no practicarlas es una contradicción muy típica en los humanos mamíferos.

  12. tierrarevuelta says:

    El artículo me parece muy acertado, no así el cartel, porque en esta sociedad alguien “normal” se entiende como una persona no inmigrante, de piel blanca y heterosexual.

    • Eloi says:

      El cartel no está dirigido a la sociedad, sino al individuo.
      Debo decir que no he conocido ningún immigrante ni homosexual que no se considere a sí mismo alguien normal.
      Viendo la lista que figura en el cartel, antes tendría que sentirme excluido yo que soy blanco, autóctono y heterosexual pero no me gusta el fútbol, que una lesbiana negra ghanesa que le guste el mismo.

  13. Lebion says:

    A mi me encanta el cartel, así como el artículo.

    Es más, ¿no preferís que los demás se identifiquen con el anarquismo que con otra cosa por muy alto o bajo compromiso que se den? mejor que asimilen como normal el fascismo ¿no?

    El otro día de estas veces que pones la caja tonta y salen los informativos de A3 diciendo que el Papa nuevo, es diferente, trata de ser uno más un Papa normal como cualquiera. Yo le veo similitudes a esa propaganda que vierte la TV. Tratar de hacer sentir cercano e incluso como propio unas estéticas, unos pensamientos, unas actuaciones... Y de eso me parece que va esta imagen (Del soy normal y anarquista y tal) que tan bien ha hecho abriendo un debate más que necesitamos abrir hoy.

  14. gorri-baltza says:

    “No solo no tenemos la intención ni el menor deseo de imponerle a nuestro pueblo o cualquier otro pueblo tal o cual idea de organización social leído en los libros o inventado por nosotros mismos, sino que, convencidos de que las masas populares llevan en sí mismas, en sus instintos desarrollados por la historia, en sus necesidades cotidianas y en sus aspiraciones conscientes o inconscientes, todos los elementos de su organización futura, buscamos el ideal en el seno mismo del pueblo.”

    Mijail Bakunin

    (ojala esta vision etica de la participacion como parte del pueblo, ni mas ni menos, en las luchas ke la gente se da a si misma desde el nivel de conciencia ke cada cual va alcanzando, sin vanguardismos ni mesianismos, fuera mas recordada por tanta gente ke se dice a dia de hoy anarkista...)

  15. L'observador says:

    Hace unas semanas, iniciábamos la campaña “Soy anarquista. Soy una persona normal”, por la cual hicimos un cartel que se distribuyó por web, foros, redes sociales, etc.
    Con este cartel (vease pág.5), pretendíamos varias cosas:

    1.- Llegar a gente de fuera del gueto anarquista, la cual en muchas ocasiones tiene ideas muy cercanas al anarquismo sin saberlo y vive la problemática que describe el texto del cartel en su día a día.
    2.- Contribuir a romper el cliché que los mass-media publicitan sobre lo que a ellos les gustaría que fuera un anarquista: alguien violento, antidemocrático, con un aspecto de tribu urbana y dispuesto a poner una bomba a la mínima ocasión. Porque esta es la idea que ha calado entre la mayoría de la población y la realidad es muy diferente en la abrumadora mayoría de ocasiones.
    3.- Intentar (utilizando palabras que sabíamos desde un principio que serían controvertidas) que dentro el gueto libertario se iniciara un debate en torno a la automarginación que en demasiadas ocasiones practicamos.
    4.- Confirmar (o intentarlo) que la tendencia de automarginación entre las filas anarquistas está menguando.
    5.- Y admitámoslo: provocar una polémica que sirviera de propaganda de nuestra publicación.

    Una vez puesto en marcha todo esto, ha sido sorprendente el volumen de respuestas positivas que se han recibido. Hemos notado una especie de “ya era hora que alguien lo dijera”. Porque los anarquistas -al menos la gran mayoría- también somos mortales. Sufrimos las consecuencias de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. No somos gente pura que no se equivoca nunca y que levita o camina sobre las aguas.
    En masas ocasiones, nuestra actitud, nuestra propaganda, nos hace percibir por quienes no son del “mundillo” cómo alguien que se cree moralmente superior, que no se quiere mezclar con estos pobres desgraciados que reivindican un montón de cosas, pero que a nuestro parecer -como que no siguen las directrices de un teórico que hace más de cien años que cria malvas-, no son dignas de recibir nuestro apoyo o colaboración. Sufrimos de falta de humildad en masas ocasiones, y esto nos ha llevado al inmovilismo y a la automarginación durante más de treinta años. En definitiva a ser residuales, cuando históricamente en Cataluña habíamos sido capitales en cuanto a luchas sociales.

    Aún así, la crítica de lo que en este caso ha sido una minoría, ha sido feroz y en algunos casos claramente agresiva. Se ha interpretado esta campaña como un ataque a quien no responde a la situación vital que describe, cuando simplemente esta campaña tenía un objetivo, un “target” que incluye al 80% de la población, simplemente para rentabilizar esfuerzos y buscar nuevos militantes entre quienes a priori son susceptibles de no ser anarquistas.
    Por parte de algunos, no se ha querido percibir así y se ha preferido coger la cosa por el lado que quema. En demasiadas ocasiones se señalaba, por ejemplo, que el hecho de tener una hipoteca te inhabilitaba como anarquista, y estos críticos menospreciaban a quienes estuvieran en esa situación, ignorando -de manera sorprendente- que la vida puede dar muchas vueltas, la cual no es un lugar donde tus deseos se materializan por arte de magia, donde las circunstancias familiares o un golpe de mala suerte te pueden traer muy lejos de lo que tú consideras coherente, pero esto no te impide la posibilidad de luchar por lo que crees que es justo. No es anarquista sólo quién puede, sino quien quiere y lucha para conseguirlo.

    Con esto no queremos decir que nosotros no elogiamos la tarea de quien está en una tribu urbana, es okupa y vive más alejado de las zarpas del sistema del que hemos podido conseguir nosotros a día de hoy. Nosotros -el equipo redactor- también hemos okupado, hemos sido punks, y hemos sido mucho más independientes de lo que somos ahora. Pero ha sido realmente patético ver como supuestos compañeros (y decimos supuestos, porque no olvidemos que este ha sido un experimento en internet, donde el anonimato permite de todo) llegaban a decir que este cartel define a un segmento de la población que es blanco, heterosexual y alienado. Sólo faltaba que nos dijeran el color de su ropa interior. Nos acusaban de burgueses. ¿Qué pasa? ¿que una negra lesbiana no puede tener coche y afición al fútbol? ¿No es una persona “normal”? ¿Quién es el que encasilla a la gente?

    Así pues, la constante de esta minoría feroz, pasaba por la trifulca pura y dura. Por el “hateing” que dicen ahora los “modernillos”. Por la crítica a su situación vital, aquella a la cual daban por hecho que la persona que respondía a esta descripción ya le estaba bien su estilo de vida.
    Qué imbéciles! Yo estoy en esta situación y os aseguro que no me gusta. ¿Donde se piensan que están todos los anarquistas de los últimos treinta años? ¿Se creen que han cambiado de ideología todos? Yo creo que no. Me encuentro muchos que lo son y no lo habría dicho nunca. Muchos simplemente han pasado a ser uno más que responde a la descripción del cartel. Y repito: No necesariamente por voluntad propia y la mayoría luchan en función de sus posibilidades. Unos más, otros menos, y otras nada.

    Tampoco esta minoría feroz se ha dignado a decir: “pues mira, un tipo de propaganda diferente al que estamos acostumbrados”. Yo tengo que aguantar la propaganda clásica de autoconsumo (vease pág.9). Sí, de autoconsumo! que es imposible que llegue más allá del gueto, que da miedo y que desde mi punto de vista responde más a flipadas de adolescente que a una campaña racional de expansión del ideario. La típica con la foto de una calavera, de un tio gritando o un encapuchado tirando un cóctel molotov, pixelada, repetida hasta la saciedad los últimos 20, 30 o 80 años (no olvidamos la sobre-reutilización del cartelismo de los años 30), y como mínimo no me voy cagando públicamente cuando lo cuelgan por la red. Prefiero pensar que si les sale bien mejor, pero yo intento otra vía. Al final, pasado el tiempo, ya veremos quién tenía razón o si los dos íbamos errados.

    Nuestro cartel, al contrario de lo que han dicho algunos, no reivindica “estoy orgulloso de responder al cliché de persona normal”, este cartel pretende acercarse a la población que TIENE PROBLEMAS y los identifica como tales. A aquella gente sin la cual es imposible una revolución real, pues el anarquismo tiene que ser ideología de masas y no de vanguardias para ser factible. Simplemente era un toque de atención, un “ei! Me pasa lo mismo que a ti, pero lucho. Me ayudas?”.

    O identificamos que hace falta un cambio radical en nuestra manera de expresarnos o tenemos un problema grave de comunicación.
    En ningún momento se ha pretendido decir que haya alguien anormal, pues esto es lo que señalan los mass-media y nosotros simplemente queríamos romper con esta imagen. Lo que es anormal, es que se identifique un anarquista con un estereotipo concreto y que los propios anarquistas no afronten sus propias contradicciones como un reto a superar y no como arma para enclaustrarse y diferenciarse de quien le ha tocado vivir de manera diferente.
    En definitiva esto es lo que pretendemos, pero todavía hay a quien se le señala la luna (no se si hemos apuntado bien) y prefiere mirar el dedo.

  16. LoQueNoCuentan says:

    "Ya ni el fútbol le consolaba, pues al parecer su Atleti había vuelto a perder a pesar de llevar un buen año." Estará contento el señor ahora

  17. Urrasti says:

    "Ni explotar ni ser explotada" es el "ama y haz lo que quieras" del anarquismo, simple y veraz. Sabes si realmente eres anarquista cuando te miras al espejo y estás segura de lo que ves; lo sabes y no hace falta decírselo a nadie ni que nadie te dé su aprobación. Rehuye de la gente que dé lecciones de anarquismo, actúa, apoya a tus compañeros, cuida del interés común, comparte una conversación, una sonrisa, una lucha, no juzgues, tiende la mano, dura contra el explorador, eso es anarquía.

  18. Lucas says:

    Mi absurda mania por comenzar a leer a partir de la segunda linea, la verdad es que si hubiera leido eso de "si soy de una tribu urbana...", ya habria dejado de leer. Jamas ondearé una bandera, ni en mi puta vida me haran reconocerme con un simbolo, ni siquiera con los anarquistas, son estos intentos de definicion de personalidad los que me hacen desechar cualquier ideologia, su practica, ese intento de justificar un tatuaje de una A , el dia del orgullo anarquista sera la ostia cuando vuelvan a perseguirlos, yo me mantendre con mis ideas, pero sin ningun tipo de identificador, ahi es donde les llenamos los cementerios, y obvio, desde los chalets no se huelen los vertederos...

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