1º de Mayo: Lucha, justicia social y apoyo mutuo en nuestro camino

Se acerca el 1 de mayo, y como cada año, miles de trabajadores y trabajadoras nos echaremos a las calles en todas las partes del mundo, en un día de lucha y reivindicación que debe a un pasado histórico de infatigable esfuerzo por otras generaciones. En el Estado español, siguiendo la estela marcada por la impresionante Huelga de Mujeres del pasado 8 de marzo, este Primero de Mayo debería continuar construyéndose como una fecha donde practicar el apoyo mutuo solidario, la lucha por la justicia social y la ruptura con el capitalismo y el patriarcado, uniendo verdaderamente los conflictos interseccionales que afectan a todos los colectivos explotados en nuestra sociedad.

De esta manera queremos compartiros tres textos en del anarcosindicalismo español, los comunicados de CGT, CNT y Solidaridad Obrera ante esta histórica fecha obrera, que nos animan a continuar en la estrategia que apuntamos nuestro equipo de Regeneración, desde donde también animamos a tomar las calles este próximo Primero de Mayo.

1º de Mayo: Uniendo luchas. Caminando hacia la Huelga General

Este 1 de Mayo, la clase trabajadora, la que representa a la mayoría de la población, las personas que estamos sufriendo la violencia de esta estafa social de gigantes proporciones, volvemos a salir a la calle para manifestar nuestra indignación, nuestra protesta colectiva y, también, nuestra determinación y voluntad de dar un vuelco al modelo de sociedad en que los poderes financieros y los diversos gobiernos nos tienen atrapados y atrapadas

Han universalizado la miseria, la esclavitud, la falta de libertades, la falta de perspectivas para el futuro de varias generaciones de jóvenes, de migrantes, de mujeres, de ancianos, de personas sin empleo ni prestaciones, de personas trabajadoras semiesclavas… Nos lo han quitado todo: los empleos con derechos, los servicios públicos, la sanidad, la enseñanza, los transportes públicos, las comunicaciones, las energías (el agua y la electricidad), las viviendas, el acceso a la universidad, a la cultura, a la justicia burguesa, los cuidados a las personas dependientes (ancianas, enfermas y niños). Nos han quitado el derecho a decidir y a protestar, a manifestarnos, a expresarnos individual y colectivamente. Nos han arrebatado el derecho a ser personas libres que puedan vivir con dignidad.

La corrupción más descarnada campa a sus anchas y se ha extendido a todas las instituciones, políticas, empresariales, judiciales, policiales y es muy penoso que alcance también a los sindicatos del régimen (ERE de Andalucía, tarjetas opacas de Bankia, sobresueldos a cargos sindicales, etc).

Por si esto fuera poco, intentan poner una mordaza a la sociedad para que no proteste, para que se conforme, imponiendo el terror y el miedo a base de represión policial, de represión económica, de encarcelar a personas inocentes simplemente por participar en las protestas pacíficas. Están atándonos de pies y manos como en los tiempos más duros del franquismo, sin escrúpulos y sin planteamiento moral alguno.

No lo podemos consentir. Debemos seguir manteniendo la movilización en la calle, con procesos electorales y sin ellos, unificando luchas, practicando la solidaridad y el apoyo mutuo, demostrando que no tenemos miedo, que nos sobra dignidad para luchar como clase, que no vamos a dejar que nos roben el futuro, tampoco el de nuestros hijos e hijas.

Tenemos que obligarles a derogar todas las leyes liberticidas que nos han impuesto, las Reformas Laborales, las leyes Mordaza, acabar con la negociación del TTIP, negarnos a que se pague la DEUDA con el dinero público porque es ilegítima e injusta, recuperar los servicios públicos robados, terminar con la crueldad de los desahucios, conseguir la RENTA BÁSICA para todas y todos, repartir la riqueza y el trabajo en definitiva. Es la obligación que nos toca a nuestra generación, por nosotros y nosotras y porque lo contrario sería un DESASTRE para las generaciones venideras.

LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO

1º DE MAYO. ¡VIVA LA CLASE OBRERA!

 

Primero de Mayo. Avanzamos por la Justicia Social y Laboral

Vivimos en una democracia cada vez menos democrática. El poder ejecutivo legisla a razón de decretazos, el poder judicial impone más pena al cantante que se expresa que al político que roba, las fuerzas represoras golpean con fuerza ante cualquier intento de rebatir su concepto de nación, la corrupción está ya implantada y los brazos de la censura cada vez tienen las garras más largas. A la vez, los grandes medios de comunicación aprovechan el desarrollo tecnológico para pintarnos un mundo en ebullición, en continuo y rápido cambio, nos recuerdan que debemos tener el último modelo de teléfono móvil para no quedarnos aislados en esta sociedad.

Pero la realidad de la calle es bien distinta. Cada día es más palpable la paradoja de “todo debe cambiar para que nada cambie”. Porque los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres. Los poderosos cada vez tienen más aferrado su poder y, como se demuestra en cada una de sus crisis, no están dispuestos a ceder un ápice de sus privilegios. Esa es su intención y eso nunca cambiará. La Historia nos enseña que los avances en la calidad de vida de la ciudadanía se han conseguido reivindicando, exigiendo los derechos que nos corresponden. Eso es lo que CNT lleva haciendo más de cien años y continuará haciéndolo, avanzando por la Justicia Social.

Por otro lado, en el sindicato sabemos que también existe otra realidad de la que se habla menos de lo que se debería: la del mundo laboral. La de las personas en paro –tres millones setecientos mil–, las contratadas temporalmente –una de cada cuatro–, las cedidas por ETTs –medio millón–, las deslocalizadas, las que trabajan en precario, las –cada vez más– víctimas de accidentes laborales,… Y, para acabar, el futuro de las pensiones cada vez menos seguro.

Y lo sabemos porque CNT está en los tajos, en la calle, en las casas de las personas que tenemos que agudizar el ingenio para llegar a fin de mes. Esa es la razón por la que seguimos y seguiremos siempre fieles a nuestras ideas. Seguimos haciendo anarcosindicalismo y seguimos demostrando que es un medio real y eficaz para conseguir la dignidad que merecemos en nuestro trabajo. Seguimos avanzando por la Justicia Laboral.

Especialmente sangrante es la situación en la que nos encontramos las mujeres en este mundo autoritario, tanto en lo social como en lo laboral. Crecemos soportando unas enseñanzas estereotipadas en las que debemos asumir unos roles establecidos según nuestro género, suponiendo que somos el sexo débil. Muchas mujeres debemos renunciar al mundo laboral para encargarnos del hogar y los cuidados, simplemente porque la tradición lo ha establecido así, existiendo todavía un gran desequilibrio a la hora de asumir esas tareas. Pero hoy día la gran mayoría estamos además obligadas a trabajar para poder sostener a la familia, en un mundo laboral que continúa siendo machista, en el que nuestro sueldo es menor, sufrimos acoso, mayor temporalidad y más paro. Ante todos estos atropellos a la igualdad, desde CNT queremos ser nosotras, las obreras, las que alcemos la voz; todas y todos juntos ejerciendo la solidaridad entre las personas.

Por todo eso, CNT mantiene y mantendrá su lucha para la consecución de un mundo más justo, con nuestras ideas cada día más vigentes y cada día con más fuerza. Por eso, os invitamos a salir a la calle este Primero de Mayo a reivindicar que otro mundo es necesario y es posible. Y no sólo este día, sino los 365 días del año, demostrando que las personas, unidas, avanzamos por la Justicia Social y Laboral.

 

El 1º de Mayo recordamos por qué luchamos.

Los trabajadores hemos sido los grandes perdedores de la crisis. Junto a la rebaja de los salarios de los que mantenían el empleo, hemos visto la pérdida de condiciones laborales básicas. La jornada laboral, para muchos trabajadores, es hoy interminable, y además absolutamente flexible, impidiendo toda posibilidad de una vida racional. La seguridad e higiene en los centros de trabajo no se respeta, colocando a los trabajadores en situaciones de peligro y ante la feroz amenaza de la enfermedad y el sufrimiento físico y psíquico. Los contratos laborales han sido dinamitados y nos enfrentamos al chantaje continuo favorecido por el despido, cada vez más fácil para el empresario, la no renovación de los contratos temporales, o la imposición de formas de trabajar ajenas al Derecho del Trabajo con las que se pretende rebajar los derechos de los empleados diciendo que en realidad no lo son (como los falsos autónomos, el trabajo-formación de los estudiantes o el trabajo sumergido de migrantes y cada vez más, también jóvenes autóctonos) También hemos visto la expansión de las subcontratas, empresas de servicios, plataformas colaborativas, ETTs, agencias privadas de colocación… La extorsión más brutal sobre los trabajadores para hacerles trabajar cada vez en peores condiciones.

Además, los servicios públicos municipales y los servicios sociales, así como la educación o la sanidad, están en proceso de privatización. El Estado controlado por los capitalistas deja que se degraden para poder venderlos en condiciones ventajosas a los fondos internacionales y a los amigos de los políticos de turno. La clase trabajadora se ve desposeída, así, de todo lo que se construye con sus impuestos, de las formas de salario indirecto que le permitían vivir una vida con un mínimo de dignidad.

El escenario es brutal y cada vez más caótico. ¿Quiere eso decir que debemos resignarnos y buscar salvadores entre los políticos que nos han llevado a este desastre o entre los que quieren sucederles con sus mismas ideas y financiados por los mismos grandes oligarcas?

En Solidaridad Obrera pensamos que hay otra salida, más allá del enfrentamiento entre pobres o del deseo de una fuerte autoridad que nos entregue atados de pies y manos a las grandes empresas. Más allá de la tristeza de un mundo que se hunde en la devastación capitalista.

Es la alternativa de la lucha, de la solidaridad, de la autoorganización obrera, de la construcción de fuertes organizaciones que sean capaces de imponer las necesidades obreras a quienes usan el poder contra la mayoría social. Es la alternativa de quienes se organizan para defenderse de todos esos ladrones que nos roban la vida, el producto de nuestro trabajo y nuestras más altas esperanzas.

En Solidaridad Obrera no recibimos financiación del Estado ni de ningún partido o empresa capitalista, no somos un espacio para vividores vendidos ni para burócratas. Estamos aquí para luchar. Para levantar la gran alternativa que, hoy mejor que mañana, alumbre un nuevo horizonte para nuestra clase.

Juntos. Desde la solidaridad mutua, desde el antidogmatismo y la pluralidad, desde la independencia y la autonomía, desde nuestras propias fuerzas.

JUNTOS NOS CUIDAMOS

ÚNETE A LA RESISTENCIA OBRERA.
ÚNETE A SOLIDARIDAD OBRERA.

[CAST/CAT] El 1 de Mayo y el Viña Rock

[CAST]

Se acerca el 1 de mayo y las convocatorias de movilizaciones comienzan a brotar. Me llegan uno, dos, tres correos y los pongo directos en la carpeta de spam. Lo tengo decidido, este año no me veréis: el concertillo de Barcelona empieza a hacerse pesado. Lo que debería ser el día internacional de la lucha laboral se ha convertido últimamente en una batalla de gallos para ver quien saca más seguidores en Twitter.

Para comenzar, tendremos a las viejas glorias roqueras que todas conocemos. Sus años como revolucionarios han pasado a la historia y ahora sólo tocan en grandes escenarios patrocinados. Los sindicatos amarillos, aquellos que ya hace años que raramente se mueven y que pactan más con la patronal que con sus propias afiliadas, harán el paseo de rigor, y gritarán las cuatro reivindicaciones de cartón-piedra que poca gente se cree.

En segundo lugar, subirán al escenario las jóvenes promesas de la escena barcelonesa. Saben que decenas de fans están viendo su actuación, por lo que no dudarán en sacar pecho y mostrarse como los únicos salvadores de la música rebelde, si hace falta, tocando alguna cover. Los actores político-sindicales combativos (izquierda independentista, anarcosindicalismo, IAC ...) intentarán reunirse unas 4-5 veces antes de afirmar, un año más, que no hay consenso ni en el recorrido de la manifestación de la tarde y que cada uno irá por su cuenta. Aunque habrá quien glorificará «aquellos años con una manifestación anticapitalista de más de 20.000 personas» en medio de un enérgico y totalmente necesario debate sobre estelades si/no, medios de comunicación si/ no y el orden de los diferentes bloques. Un éxito, si en cada bolo hay más de 1000 asistentes.

Finalmente, en el escenario externo al festival, encontraremos la auténtica alternativa al rock. Con un viejo generador y unos tambores de batería hechos polvo, los diversos grupúsculos anarquistas e insurreccionalistas lanzarán la enésima llamada al disturbio a la mani que les quede más cercana (ideológicamente) para hacernos recordar que los muertos ahora hará, más o menos, un porrón de años (no me hagáis decir cuántos!) durante el 1 de mayo eran muy, muy anarquistas. Todos estos colectivos (que prácticamente no tratan ningún conflicto laboral durante el año) esperan que este 1 de mayo, por fin, se cante a su ritmo.

El día que se supone és para las trabajadoras, acaba convirtiéndose en un concurso de bandas, cuando no una jam session improvisada. En la ciudad condal se mueven muchas cosas, pero los rifirrafes entre militancias también son muy grandes. Se trata de un problema grave si pensamos que sólo nuestra apuesta política tiene la llave para escapar del capitalismo. Se nos llena la boca cuando decimos que la revolución la hará el pueblo organizado cuando somos incapaces de juntarnos con nuestras compañeras más cercanas (ideológicamente) para caminar durante un rato y hacer cuatro gritos. Sarcásticamente, parece como si nosotros no formáramos parte de este pueblo que debe organizarse: claro que no, si pensamos que sólo somos músicos sobre un escenario!

Creo que hay que intentar dar pasos para que el 1 de mayo pueda volver a convertirse en un importante día para mostrar una clase trabajadora unida: no para generar ninguna mani-ritual sin sentido, sino como punto de partida para trabajar codo a codo, día a día, de manera coordinada. Hay debates que se pueden dar, pero de cara a incluir propuestas y no al revés. Lo he dicho en broma, pero ojalá pudiéramos volver a ver aquellas manifestaciones anticapitalistas unitarias que se atrevían a subir a Pedralbes a mostrar la cara rabiosa de la explotación laboral. Ojalá el 1 de mayo pudiera ser un Woodstock.

Este año sin embargo, ya me perdonaréis, pero prefiero descansar y cuidarme (y ahora que lo digo, donde hemos dejado a las feministas?). Con el dinero que no me gaste en pancartas y petardos, me compraré una entrada para el Viña Rock que, como en Barcelona durante el 1 de Mayo, siempre tocan los mismos grupos.

[CAT]

S’acosta l’1 de maig i les convocatòries de mobilitzacions comencen a brollar. M’arriben un, dos, tres correus i els poso directes a la carpeta de brossa. Ho tinc decidit, aquest any no m’hi veureu: el concertillo de Barcelona comença a fer-se pesat. El que hauria de ser el dia internacional de la lluita laboral s’ha convertit, últimament, en una batalla de gallos per veure qui en treu més seguidors a Twitter.

Per començar, tindrem a les velles glòries roqueres que totes coneixem. Els seus anys com a revolucionaris han passat a l’història i ara només toquen a grans escenaris patrocinats. Els sindicats grocs, aquells que ja fa anys que rarament es mouen i que pacten més amb la patronal que amb les seves pròpies afiliades, faran la passejada de rigor, i cridaran les quatre reivindicacions de cartró-pedra que poca gent es creu.

En segon lloc, pujaran a l’escenari les joves promeses de l’escena barcelonina. Saben que desenes de fans estan veient la seva actuació, pel que no dubtaran en treure pit i mostrar-se com a els únics salvadors de la música rebel, si fa falta, tocant alguna cover. Els actors polític-sindicals combatius (esquerra independentista, anarcosindicalisme, IAC…) s’intentaran reunir unes 4-5 vegades abans d’afirmar, un any més, que no hi ha consens ni en el recorregut de la manifestació de la tarda i que cadascú anirà pel seu compte. Encara hi haurà qui glorificarà «aquells anys amb una manifestació anticapitalista de més de 20.000 persones» enmig d’un enèrgic i totalment necessari debat sobre estelades si/no, mitjans de comunicació si/no i l’ordre dels diferents blocs. Un èxit, si a cada bolo hi ha més de 1000 assistents.

Finalment, a l’escenari extern al festival, trobarem a la veritable alternativa al rock. Amb un vell generador i uns tambors de bateria fets pols, els diversos grupúscles anarquistes i insurreccionalistes llançaran l’enèsima crida al disturbi a la mani que els hi quedi més propera (ideològicament) per tal de fer-nos recordar que els morts ara farà, més o menys, un porró d’anys (no em feu dir quants!) durant l’1 de maig eren molt i molt anarquistes. Tots aquests col·lectius (que pràcticament no tracten cap conflicte laboral durant l’any) esperen que aquest 1 de maig, per fi, es canti al seu ritme.

El dia que suposa ser per a les treballadores, acaba esdevenint un concurs de bandes, quan no una jam session improvisada. A la ciutat comtal es mouen moltes coses, però els rifi-rafes entre militàncies també son molt grans. Es tracta d’un problema greu si pensem que sols la nostra aposta política té la clau per escapar del capitalisme. Se’ns emplena la boca quan diem que la revolució la farà el poble organitzat quan som incapaces d’ajuntar-nos amb les nostres companyes més properes (ideològicament) per caminar durant una estoneta i fer quatre crits. Sarcàsticament, sembla com si nosaltres no forméssim part d’aquest poble que s’ha d’organitzar: clar que no, si pensem que només som músics sobre un escenari!

Crec que s’han d’intentar donar passes perquè l’1 de maig pugui tornar a esdevenir un important dia per mostrar una classe treballadora unida: no per generar cap mani-ritual sense sentit, sinó com a punt de partida per treballar colze a colze, dia rere dia, de manera coordinada. Hi ha debats que es poden donar, però de cara a incloure propostes i no a l’inrevés. Ho he dit de broma, però ojalà poguéssim tornar a veure aquelles manifestacions anticapitalistes unitàries que s’atrevien a pujar a Pedralbes a mostrar la cara rabiosa de l’explotació laboral. Ojalà l’1 de maig pogués ser un Woodstock.

Aquest any però, ja em perdonareu, però prefereixo descansar i cuidar-me (i ara que ho dic, on hem deixat a les feministes?). Amb els diners que no gasti en pancartes i petards, em compraré una entrada pel Viña Rock que, com a Barcelona durant l’1 de Maig, sempre toquen els mateixos grups.

Joan García

1 de Mayo. Poder popular desde abajo. Entre todas, en todas partes

1M-2El Primero de Mayo es el día tradicional de la clase trabajadora. Se celebra desde hace más de un siglo en recuerdo de los "mártires de Chicago", militantes obreros que lucharon por la jornada de las 8 horas. En el Estado español las 8 horas de jornada laboral se implantaron a raíz de la poderosa huelga de "La Canadiense" en 1919, en un año de importantísimas luchas sindicales y sociales. Hoy en día, en tiempos de recortes y de retrocesos de los derechos sociales esta jornada no es siquiera respetada. Horas extras, jornadas partidas, pluriempleo para llegar a fin de mes, desempleo masivoo temporalidad generalizada: así es nuestro panorama laboral.

Las clases populares vivimos en una constante lucha contra la precariedad a todos los niveles. El empleo generado en los últimos años es prácticamente todo de carácter temporal, lo que implica cada vez peores condiciones laborales. Una de cada cinco personas activas está en paro. Pero es que de las otras cuatro hay dos encadenando un trabajo temporal tras otro, y otra de esas cinco está encadenada a un empleo cubriendo jornadas inacabables.

  • La situación para la juventud trabajadora, la supuesta generación mejor preparada y cualificada de la historia, se enfrenta a una tasa de paro tan grande que implica que la mitad de la juventud no puede encontrar trabajo. Y esto sin contar con que la cantidad de jóvenes que estudian o se hallan inscritos en incontables cursos de formación que maquillan los datos de desempleo. El resultado es conocido: vivir de la familia hasta edades tardías, subsistir a duras penas a base de trabajos precarios o la emigración en busca de otros futuros. En cualquier caso, la falta de perspectiva hace muy dificil poder proyectarse hacia el futuro y hace patente una sensación de estancamiento.
  • Un sector con frecuencia olvidado es el pensionista. Bien por jubilación, bien por enfermedad o dependencia, es una parte de la población que hoy en día, en plena crisis, aguanta el peso económico de muchas familias y también contribuye al cuidado de sus nietas y nietos cuando no lo pueden llevar a cabo sus hijas e hijos. Ademas, en estos últimos años la caja de las pensiones ha servido para tapar los despilfarros del capital, algo que sin duda, traerá consecuencias muy negativas de cara al futuro. Entendemos estos recortes como ataques contra nuestra propia esperanza de vida.
  • La mujer trabajadora es la que sale peor parada en todo este contexto. Las cifras más altas de paro se dan en este colectivo, siempre con tasas superiores a las de los hombres. La mujer encuentra mayores dificultades a la hora de acceder a un puesto de trabajo por el "riesgo" (para el capitalista) de que sea madre. Además, en caso de tener un empleo, generalmente cobrará menos que sus compañeros varones. Somos el sustento de la familias, y no pocas veces tenemos que afrontar solas la crianza de los hijos o el cuidado de nuestros mayores.

Todos estos ataques económicos contra la clase trabajadora se retroalimentan con otros ataques políticos y culturales que incluso niegan nuestra propia existencia como clase. Ahora, bajo el neoliberalismo más cruel, todas somos clase media y quien es pobre es poco menos "porque se lo merece". Esta ideología deja entrever que quien se hace rico, los emprendedores, también se lo merece aunque sepamos que su riqueza nace de nuestro trabajo, de nuestra falta de derechos o de que se salten los que aún conservamos, y cuando no de la corrupción, el engaño y el robo sistematizado.

El avance del capitalismo no hubiese sido posible sin los grandes partidos de izquierdas ni los sindicatos mayoritarios, puesto que sus élites al menos, han sido y son igualmente partidarias de la doctrina neoliberal. La mayor victoria del capitalismo ha sido convertir a sus antagonistas en sus defensores y haber dado a entender que no hay otro mundo posible.

Pero la crisis que hoy en día nos azota no es una crisis puntual de la que pronto saldremos, como vaticinan los voceros mediáticos del régimen, sino más bien la expresión de una crisis de sistema, de civilización, que se extenderá irremediablemente a lo largo de las próximas décadas. No podemos perder de vista que vivimos en un mundo finito, con recursos limitados y que estamos agotando algunos de ellos, como el petróleo, vital para los procesos de acumulación capitalista.

Desde esta visión, de que el propio capital lleva ya tiempo acercándose cada vez más rápido al precipicio y que sin duda intentará arrastrarnos en su caída, tenemos que ser conscientes de que debemos articular las resistencias y apuestas políticas desde ya, puesto que de ello dependerán los escenarios en los que nos movamos en adelante.

El 1 de Mayo representa una fecha importante. Es un día en el que recordamos las conquistas obtenidas a través de la lucha y tomamos conciencia de nuestra dignidad, de que somos nosotras las que movemos el mundo, las que hacemos la economía real, las que sostenemos la vida frente a la maquinaria de muerte que sostiene el sistema. Desde este empoderamiento que nos da saber lo que somos y lo que podemos ser, de ir desarrollando políticas que pongan la economía al servicio de las personas, que pongan la vida, y no el beneficio, en el centro. Una vida que merezca la pena ser vivida y que por tanto no sea a costa de otras personas ni del planeta, que a fin de cuentas es nuestra casa común.

Por eso tenemos que organizarnos cada vez más y mejor, a todos los niveles. Desde colectivos de barrio, feministas, de jóvenes, centros sociales y ateneos, redes y organizaciones políticas y por supuesto también sindicatos de clase, entre los que sería deseable una mayor capacidad de confluencia. Solo entre todas, generando poder popular, seremos capaces de hacer frente a lo que viene y estaremos ya ensayando la construcción de una nueva sociedad libre, igualitaria, solidaria y verdaderamente democrática.

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Participemos en todos los actos y manifestaciones!

¡May Day, May Day!

Como cada año desde 1890, tal día como hoy se conmemora a los Mártires de Chicago, estableciendo este día como el Día Internacional de los Trabajadores. La historia del 1º de mayo tiene origen en los comienzos del movimiento obrero en EEUU, momentos en que existía una creciente conflictividad de la clase trabajadora, cuya principal reivindicación era la jornada de 8h. No obstante, no voy a dedicar este artículo a relatar la historia de la revuelta de Haymarket o quiénes fueron los Mártires de Chicago, pues hay un artículo que lo explica con bastante detalle, así que pasaré a tratar el significado de este día hoy, en la actualidad.

Prácticamente a día de hoy a casi nadie le suenan los nombres de George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Ling, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebey y August Spies, ni sabrían que fueron obreros anarquistas, unos condenados a la horca, y otros cumplieron penas de cárcel. Nos hicieron perder la memoria y ya siquieran habla del Día Internacional de los Trabajadores, sino que hemos llegado a oír aberraciones como Fiesta del Trabajo. Tal es así el olvido que ya no sabemos los motivos por el que se conmemora este día y los sindicatos del régimen —los del pacto social y los que firman retrocesos en derechos laborales— hacen flaco favor al olvido, o incluso apropiándose de este día para sus propios intereses.

A las anarquistas nos corresponde rescatar la memoria de los Mártires de Chicago, de la conquista de la jornada de 8h a través de la huelga general y no negociando con la patronal, pero además de rescatar la memoria, algo importante por el cual llenar de contenido político este día, nos corresponde dar unas respuestas acordes a la coyuntura en que nos encontramos. Ya no estamos en 1917, ni 1936, ni los '70 ni los '90. Siquiera los felices años 2005. Estamos en 2015, en un panorama de recortes en derechos sociales en general y de derechos laborales en particular. Estamos viendo cómo la patronal está a la ofensiva aprovechando la crisis como excusa para abaratar despidos, saltarse convenios cuando les dé la gana, hacer EREs, subcontratar, la temporalidad... y en general, exprimirnos cada vez más con la amenaza de engrosar el ejército de parados y paradas. El tejido productivo ha sufrido y está sufriendo una reestructuración en el cual ganan peso las PYMES y el sector servicios, con una industria mermada y los campos destrozados. La precariedad laboral y la temporalidad están a la orden del día en el sector servicios y en las PYMEs, lo que dificulta la creación de secciones sindicales en la empresa debido a la volatilidad en el puesto de trabajo así como la cercanía del jefe como obstáculo. No solo eso, la subcontratación también es otro gran obstáculo para neutralizar el sindicalismo. Es por esto que el modelo sindical clásico ya no resulta tan operativo en entornos donde en un mismo centro de trabajo la división de los y las trabajadoras están a la orden del día entre plantilla indefinidas y temporales, subcontratadas y falsas autónomos. A esto hay que sumarle también la precariedad en las PYMEs del sector servicios y sus plantillas pequeñas, volátiles y altamente flexibles que impiden el establecimiento de un entorno favorable para la actividad sindical. Por todo esto principalmente, es necesario adaptar el sindicalismo (de clase) a los nuevos tiempos y hacer de los sindicatos unas herramientas funcionales para la defensa de los intereses de la clase trabajadora a la vez que nos permita avanzar y confluir con otros movimientos sociales.

A pesar de todo, nos encontramos con una clase trabajadora también desencantada con los actuales sindicatos de concertación, y una gran mayoría de trabajadores y trabajadores que no tienen afiliación sindical. No obstante, el sindicalismo sigue estando vigente y sigue siendo necesario mientras no desaparezca el conflicto capital-trabajo. Conste que no estamos hablando del sindicalismo vertical o de concertación, sino de modelos sindicales alternativos y de clase. En este aspecto, desde el anarcosindicalismo hemos de impulsar una alternativa sindical acorde a los tiempos que corren, teniendo claro que el combate no está solamente en criticar el nefasto modelo sindical de los sindicatos del régimen, sino ganarles en los centros de trabajo, aprovechando también el descrédito por el que están pasando. Para terminar, podéis echar un vistazo a las convocatorias para este 1 de mayo de 2015 y acudir a la convocatoria de tu localidad.

¡Primero de mayo, nada que celebrar, mucho por conquistar!

Por un primero de mayo combativo, no folclórico

El 1º de Mayo no puede ser un día de fiesta, ni podemos tomárnoslo como un festivo laboral, ni convertirlo en una celebración folclórica. El trasfondo y el significado de este día son de toda la clase obrera. Podemos pensar que es algo del pasado, algo que ya no tiene nada que ver con nosotros/as, ya que fue en el siglo XIX y estamos en el siglo XXI. Podemos pensar que la situación de los/as trabajadores/as entonces era totalmente distinta a la nuestra, o que la sociedad ha cambiado y de nada sirve tener presente un día como este. O podemos convertirlo en un día donde disfrazarnos, dar un paseo con unos/as cuantos/as liberados/as sindicales y unas banderitas de plástico, echarnos unas risas, tomarnos unas cañas y volvernos a nuestras casas.

Ante la situación actual de la clase obrera, es vital y deber de todos/as los/as anarquistas volver a darle contenido reivindicativo a este día, el cual debería ser de paro total en todo el país y no solo una festividad reconocida y amparada por el gobierno.

El sentido del 1º de Mayo viene de la conmemoración de la revuelta de Haymarket en Chicago, EEUU. En plena revolución industrial, desde el 1 de Mayo de 1886, se vinieron dando una serie de protestas y huelgas para reivindicar la jornada laboral de 8 horas. Esta reivindicación era uno de los máximos exponentes en el movimiento obrero internacional, a través del lema: ocho horas de trabajo, ocho horas para el descanso y ocho horas para la cultura; ya que las jornadas laborales de los/as trabajadores/as (hombres, mujeres y niños/as) podían llegar a las 16 horas fácilmente con un sueldo miserable. Más de 200.000 trabajadores/as conseguirían la reducción de jornada por la sola amenaza de huelga el 1 de Mayo. En Chicago, las movilizaciones continuaron el 2 y el 3 de Mayo.

Tras un montaje policial con un artefacto explosivo al finalizar una manifestación pacífica que iba a ser brutalmente reprimida, se hizo un juicio farsa, reconocido históricamente como ilegítimo y malintencionado, contra ocho militantes obreros de tendencia anarquista, condenando a muerte a cinco de ellos y a reclusión a otros tres:

  • Samuel Fielden, inmigrante ingles de 39 años y obrero textil fue condenado a cadena perpetua.

  • Oscar Neebe, estadounidense de 36 años y vendedor fue condenado a 15 años de trabajos forzosos.

  • Michael Schwab, inmigrante alemán de 33 años y tipógrafo fue condenado a cadena perpetua.

  • George Engel, inmigrante alemán de 50 años y tipógrafo fue condenado a muerte en la horca.

  • Adolf Fischer, inmigrante alemán de 30 años y periodista fue condenado a muerte en la horca.

  • Albert Parsons, estadounidense de 39 años y periodista fue condenado a muerte en la horca.

  • August Vicent Theodore Spies, inmigrante alemán de 31 años y periodista fue condenado a muerte en la horca.

  • Louis Lingg, inmigrante alemán de 22 años y carpintero fue condenado a muerte y se suicidó en su propia celda.

No olvidemos que, en España, las 8 horas no llegaron hasta el año 1919, a través de la huelga general que se vivió en Barcelona durante el conflicto con la central eléctrica “La Canadiense”, auspiciado por la CNT. En la misma, se paralizó el 70% de la industria. Ganado el conflicto, se implantó esta reivindicación obrera internacional, las 8 horas.

Actualmente la situación de la clase obrera en España cada vez dista menos de las condiciones en las que vivían los obreros del siglo XIX. Si nos paramos a pensar, podemos ver que vivimos en un país con más del 25% de la población activa en situación de desempleo. Esta situación crea enormes dramas personales y sociales: la mayor parte de la población joven y de los/as trabajadores/as en paro no tiene acceso al mercado laboral, por lo que no tienen acceso a adquirir lo más básico para la supervivencia y el desarrollo personal; las familias se desestructuran; se genera un sentimiento de fracaso que lleva a la desesperación, a la drogadicción o al suicidio; se desahucian a los/as trabajadores/as de las viviendas construidas con las manos y el sudor de otros/as trabajadores/as, de las cuales se apoderan los bancos y por las que nos obligan a pagar la mayor parte del sueldo en forma de hipoteca durante 40 o 50 años.

Los/as que pueden trabajar se enfrentan a la precariedad y a la flexibilidad en el mercado laboral, el cual no da estabilidad a los/as trabajadores/as para llevar una vida digna, mantiene a los/as jóvenes en una precariedad absoluta con la promesa de conseguir un puesto fijo en cualquier empresa que solo busca mano de obra flexible y barata.

El paro funciona como un látigo que azota la espalda de los/as obreros/as para meterles miedo y que solo hace que agachen la cabeza y obedezcan, para que no sean ellos/as los/as que se queden en la calle, sin posibilidad alguna de volver a acceder al mercado laboral, arruinando así su vida y la de su familia.

Las medidas de protección social que ha repartido el gobierno a través del plan PREPARA, se han visto totalmente insuficientes, y, lejos de frenar la agitación social como se pretendía, solo han creado nuevos dependientes de los subsidios estatales que nunca podrán llegar a volver a adquirir autonomía como individuos y reincorporarse al mercado laboral. Así pues, la forma en la que el gobierno quiere enfrentarse a la agitación social que desde hace unos años se extiende por la península e islas, se basa en invertir en nuevos cuerpos represivos, armar a la policía, aumentar sus efectivos, aumentar el control social y, por tanto, la represión contra cualquier tipo de movimiento social.

Uno de los objetivos de esta vuelta de tuerca que supone la crisis en Europa, es el desmantelamiento y privatización del sector social, educativo y sanitario del que se gozaba hasta ahora, para que sean las empresas privadas las que gestionen nuestras vidas. Seremos tratados como clientes y mercancía que requieren un servicio y pagarán por el mismo. La gente con mejor poder adquisitivo tendrá un acceso mejor a la sanidad, mientras que los/as trabajadores/as tendremos una sanidad pésima o directamente no tendremos acceso a la misma. Así es como funciona el modelo norteamericano, y como dentro de poco funcionará en España.

Seremos adiestrados en las escuelas y las universidades como entes productivos y competitivos al servicio de los/as empresarios/as. Todo/a aquel/la que no se adapte a este funcionamiento, será desechado y no tendrá acceso nunca al mercado laboral. A las universidades solo tendrán acceso quienes tengan dinero, mientras que los/as hijos/as de los/as obreros/as serán rechazados/as. Estas mismas serán gestionadas por entidades privadas que adiestrarán al antojo y según las necesidades del mercado en cada momento.

Otro objetivo es el desmantelamiento completo del sector de producción en España, dejando a este país como una marca comercial para el turismo. La industria, ya desde tiempos del PSOE en los años 80, está siendo desmantelada y deslocalizada a países en vías de desarrollo, donde la mano de obra es mucho más barata y cuya situación política es mucho más férrea y autoritaria que la española. Así pues, es ya bien sabido cómo las principales marcas del sector textil tienen sus fábricas en Asia. Adidas tiene fábricas proveedoras en la India y China donde trabajan niños/as (jornadas de 12 horas y duermen en el suelo de la fábrica), mujeres a las que se acosa sexualmente, y la regularización de la relación laboral es prácticamente inexistente (salario por debajo de la legalidad, trabas a la actividad sindical, castigos físicos, salarios de 21 céntimos de euro a la hora, imposibilidad de coger bajas por enfermedad, control de embarazos, etc.).

Para no irnos más lejos, uno de los españoles más ricos del mundo, Amancio Ortega, ha engordado su emporio de Inditex deslocalizando las fábricas de España a otros países para ser más competitivo. Su última desfachatez ha sido el cierre de Confecciones Corrochano de Talavera de la Reina para trasladar la producción a Marruecos, dejando en la calle a 50 familias. Allí, las trabajadoras tendrán un contrato esclavista (si llegan a tenerlo), una jornada laboral de más de 50 horas semanales con una carga de trabajo mucho mayor, un salario mucho menor que el de España y una nula libertad de sindicación ni de organización. Además, el vicepresidente de este emporio ha declarado de manera reciente que acepta el trabajo infantil como “un mal menor”.

Tampoco debemos olvidar que parte de la culpa de estas situaciones la tenemos todos/as aquellos/as que nos dejamos llevar por las campañas de marketing, y nos hemos acostumbrado a consumir de forma continuada por mero placer, sin necesidad de ello, y que buscamos comprar cada vez más barato, para poder comprar más cantidad y más a menudo.

Viendo la nula disposición de los/as empresarios/as españoles/as para solucionar algo más que aquello que les conviene, como la congelación y reducción de salarios, limitar el derecho a huelga, limitar la actividad sindical, flexibilizar el mercado laboral, y vivir sin hacer nada más que enriquecerse del trabajo de los/as demás, podemos echar un vistazo a los/as políticos/as. Estos/as llevan años y años enriqueciéndose, robando y expoliando a los/as pobres a base de pelotazos urbanísticos, malversación de fondos, concesiones y favores de empresas privadas, y viviendo de subvenciones, sin producir absolutamente nada. Nos dan la imagen de la derecha y de la izquierda, de que todos miran por los/as trabajadores/as, con la desfachatez de presentarse el PP como el partido popular de los/as trabajadores/as, o el PSOE como el partido socialista de los/as obreros/as. Tras más de 35 años de democracia a medias, ha quedado totalmente demostrado que, tanto el PP y el PSOE, como otros más minoritarios, como IU y UPyD, carecen de orientación ideológica definida, ya que solo crean cargos para que los/as amigos/as de las cabezas visibles puedan parasitar sin trabajar ni producir. Velan tanto por sus intereses, como por los de los/as empresarios/as, la alta nobleza y los grandes bancos, y se aseguran un buen retiro como consejeros/as en las grandes empresas, como Telefónica, Gas Natural, Iberdrola, etc. Así pues, los términos “izquierda” y “derecha” han sido abolidos del panorama político y electoral desde la transición. Tenemos una clase política que se comporta como lo que es, empresarios/as que engañan a los/as trabajadores/as con marketing y discursos bonitos a través de personas carismáticas, para legitimar el sistema político postfranquista y el económico capitalista que nos ahoga tanto a nosotros/as, como al planeta, a pasos agigantados.

Una mención especial en el engranaje del capitalismo la tienen los sindicatos. La gran mayoría depende del gobierno, ya que están subvencionados por el mismo y no tienen ningún pudor en comportarse como auténticas empresas gestoras de conflictos laborales. Tienen delegados/as con privilegios sobre los/as demás trabajadores/as, funcionan de manera verticalista, se presentan a elecciones sindicales haciendo promesas como si fuesen políticos/as, y desmovilizando a los/as trabajadores/as, haciéndolos/as ajenos/as a la conflictividad, firman EREs y reciben dinero por la hazaña, tienen asalariados/as a los/as que explotan y por cuya producción y plusvalía ganan dinero, aplican las reformas laborales entre sus asalariados/as, no tienen reparos en ir de la mano de la policía y de apoyar sus luchas, están metidos en casos de corrupción política, etc. Han perdido su función de defensa de los/as trabajadores/as; actualmente tienen como objetivo ahogar y dirigir al fracaso cualquier tipo de agitación obrera. La última prueba del servilismo de los sindicatos a los intereses de la patronal y del gobierno la tenemos en Iberia, donde los mayoritarios han firmado 3.141 despidos a espaldas de los/as trabajadores/as, así como la paz social con la empresa.

Viendo la situación de la clase obrera en España en el siglo XXI, con un férreo sistema capitalista, una clase política parásita que se legitima y sustenta en base a la represión y al exterminio, y una pérdida de derechos constante de la clase obrera, se hace legítimo dar al 1º de Mayo sentido como una jornada de lucha contra el miedo y los ataques que recibimos constantemente de los/as empresarios/as y del gobierno.

Abogamos por un 1º de Mayo que rompa con las organizaciones de izquierdas tradicionales (PSOE, IU, UGT, CCOO, etc.), las cuales, como se ha argumentando anteriormente, solo son organizaciones subvencionadas y mantenidas por el poder, y que mantienen vivo el engranaje capitalista. Abogamos por un 1º de Mayo en el que los/as trabajadores/as pierdan el miedo al látigo del paro y al fracaso, digan basta, se rebelen y sean capaces de organizarse entre iguales en los centros de trabajo, de estudio y en las calles. En el que se muestre a los/as demás que el anarcosindicalismo es la mejor forma de defensa de nuestros intereses como trabajadores/as, y de promoción de la autogestión a través de la toma de fábricas y tierras, o construyendo otras iniciativas desde la autogestión y el asamblearismo, demostrando que se puede vivir sin empresarios/as, siendo los/as trabajadores/as los/as dueños/as de nuestra producción y de nuestras vidas.

Por un 1º de Mayo combativo y anarquista que haga ver que hoy, como en 1886, los/as explotadores/as y el poder encontrarán resistencia y personas con la intención de construir un mundo justo sin explotación, sin guerras entre pueblos y sin desigualdad.

El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.

Albert Parsons
Asesinado por el gobierno de EEUU en la horca por los sucesos de Chicago

Grupo Anarquista Tierra

Federación Anarquista Ibérica (FAI)

Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA)

http://www.i-f-a.org/index.php/es/2012-11-27-16-29-10/292-1-de-mayo-combativo-no-foclorico