¿Se puede estar en contra de toda autoridad?

"Contra toda autoridad... menos la de mi mamá"

A menudo se toca en los ambientes libertarios el concepto de autoridad entendido como imposición, que viene relacionado con el poder y el dominio. Temas en los que se han hecho correr ríos, e incluso mares, de tinta. Sobre la cuestión de la autoridad, Bakunin ya había expresado que se entienden dos tipos de autoridad:

¿Se desprende de esto que rechazo toda autoridad? Lejos de mí ese pensamiento. Cuando se trata de zapatos, prefiero la autoridad del zapatero; si  se trata de una casa, de un canal o de un ferrocarril, consulto la del arquitecto o del ingeniero. Para esta o la otra, ciencia especial me dirijo a tal o cual sabio. Pero no dejo que se impongan a mí ni el zapatero, ni el arquitecto ni el sabio. Les escucho libremente y con todo el respeto que merecen su inteligencia, su carácter, su saber, pero me reservo mi derecho incontestable de crítica y de control. No me contento con consultar una sola autoridad especialista, consulto varias; comparo sus opiniones, y elijo la que me parece más justa. Pero no reconozco autoridad infalible, ni aun en cuestiones especiales; por consiguiente, no obstante el respeto que pueda tener hacia la honestidad y la sinceridad de tal o cual individuo, no tengo fe absoluta en nadie. Una fe semejante sería fatal a mi razón, la libertad y al éxito mismo de mis empresas; me transformaría inmediatamente en un esclavo estúpido y en un instrumento de la voluntad y de los intereses ajenos.

En otras palabras, no es lo mismo una autoridad emanada de la experiencia que una autoridad que se erige como infalible e incuestionable. En el primer caso, esa autoridad es inevitable y se acepta voluntariamente a la vez que es susceptible de recibir críticas. Además, este tipo de autoridad no se erige como omnipresente ni omnipotente, lo cual solo posee razón de ser dentro de su propio campo. Pongamos como supuesto un accidente donde haya personas heridas y atrapadas, y acude al lugar de los hechos un equipo de rescate, como pueden ser los bomberos y protección civil. El plan de rescate necesita coordinación, no se puede hacer de cualquier manera y además requerirán personas con conocimientos médicos y de primeros auxilios. Estas laborales claramente muestran que no las pueden realizar cualquier persona, sino solo quienes tengan conocimientos y experiencias en estos campos y, por tanto, cualquiera que se preste a colaborar, tendrán que reconocer la autoridad de los equipos de rescate. Este supuesto ilustra además que este tipo de autoridad se muestra temporal, pues una vez terminen las labores de rescate, la autoridad se disuelve. Lo mismo ocurre cuando nos subimos a bordo de un barco de pasajeros, en donde la tripulación tiene autoridad sobre los y las pasajeras a la vez que el capitán o la capitana tiene autoridad sobre el resto de la tripulación. No obstante, una vez salimos del barco, la tripulación deja de tener autoridad sobre la gente, así como una vez el barco esté en el puerto y acabe la jornada, el o la capitana dejará de tener autoridad sobre la tripulación.

Ejemplos de autoridad emanada de la experiencia hay muchos más y están presentes en la vida cotidiana. Lo mismo que Bakunin escucharía al zapatero, al arquitecto y al médico, ocurriría igual en una futura e hipotética sociedad libertaria cuando tengamos que enganchar la luz, reparar cañerías, cultivar, construir casas, organizar la economía (producción, distribución, consumo...), etc... , tendríamos que acudir a electricistas, fontaneras, agricultoras, arquitectas, economistas, etc, respectivamente, porque "cualquier persona" no puede tener todos los conocimientos en todos los campos, disciplinas, saberes y oficios.

Sin embargo, al igual que un electricista no podría tener autoridad en la alfarería (por ejemplo) porque no posee los conocimientos necesarios para tener autoridad en ese campo, y que por ello si se impusiera erigiéndose como una autoridad infalible sobre el oficio de la alfarería terminaría por arruinarlo; no podemos reconocer como legítimo a quien impone su voluntad al resto de las personas para subordinarlas.

El anarquismo realmente no está en contra de toda autoridad, pues es absurdo estar en contra de la autoridad de la experiencia.

[Recomendación] Perritos perdidos

Texto extraido de uno de los antiguos blogs de Alasbarricadas.org. En concreto el del Sr. Povondra, también conocido por otros nombres. Vaya el homenaje para él, donde quiera que esté:

Perritos perdidos

Un perro perdido es ese perro sin amo que se va siempre detrás del primero que pasa y que los puedes ahuyentar a pedradas si quieres o hacerles mil putadas. Todos tenemos necesidades afectivas y las relaciones, esporádicas o estables, nos ayudan a satisfacerlas y son buenas para la autoestima cuando son gratificantes. Otra cosa es cuando eso se busca compulsivamente o degrada a las personas que, por lo que sea, están dispuestas a intercambiar sexo por aceptación o un par de palabras amables y después se sienten un trapo.

Los "antisistema" estamos aburridos de advertir (casi siempre en ojo ajeno) sobre el peligro del consumismo compulsivo, el alcoholismo compulsivo, el pastilleo, los porros... La anorexia también la vemos mal, pero se nos queda fuera la sexualidad compulsiva, que es algo que también fomenta la televisión hora sí y hora también y se ha convertido en una forma de relación que todavía se contempla como guay y casi casi necesaria para no sentirte un miserable en esta vida. Y la sexualidad es algo muy delicado que influye en las personas por lo menos tanto como las drogas. ¿Qué pasa, que porque juguemos a detectar la sexualidad subliminal de la publicidad comercial y no compremos coches estamos ya liberados de todas las dinámicas mentales opresoras?

Cuando se habla de promiscuidad se trata de definir una conducta de sexualidad que puede ser libre o meramente desordenada, sin distinguir ni pararse a mirar en lo que mueve a las personas a adoptar esa forma de sexualidad. Desde el machismo tradicional hay muchos nombres para las promiscuas: calentorra, cachonda, ninfómana, puta... Esos nombres sirven para despreciar a las mujeres que no llegan vírgenes al matrimonio –qué escándalo- o no casan con las normas tradicionales, pero también etiquetan a algunas mujeres que realmente son incapaces de controlar su propia sexualidad y se convierten en objeto y presa de quien quiera pasárselas por la piedra.

En nuestra especie, como en todas, la sexualidad marca las relaciones sociales. La ligamos a la afectividad pero, a través del lenguaje, también a la jerarquía. El lenguaje de la sexualidad puede dividir nuestro mundo en jodidos y jodedores: las personas jodidas, machos o hembras, son rebajadas, valen menos. Esa ambigüedad en el lenguaje no es casual. A todos nos ha puesto el gato el culo en pompa para reconocer su sumisión y la sodomía también es una forma de establecer jerarquías entre animales gregarios. Hasta hace bien poco era normal entre las personas elegir una mujer y ligarla a ti por medio de la violación, que es lo habitual en el resto del reino animal y no deja de ocurrir entre personas. Violentar la voluntad ajena a través del sexo sigue siendo una forma de obtener sumisión.

De acuerdo con que hemos sido capaces de civilizarnos más allá de esos esquemas de manada de mandriles y sabemos que la sexualidad también se puede vivir de una manera más libre, pero también puedo visitar páginas porno y ver lo que esperan muchos hombres de las chicas que se abren de piernas ante la cámara: junto con toda la colección de mujeres de otras razas, sexo con animales y demás podemos encontrar: lolitas, cachondas, borrachas... y me temo que los ojos de algunas “sucias adolescentes rusas” mirando a la cámara los he visto fuera de las fotos, en la "vida real". El gran negocio del porno suele reproducir el esquema del sexo como acto de dominación. Las miradas de muchas de esas mujeres son terribles.

Igual que existe la figura del tonto del pueblo existe otra menos publicitada: la puta del pueblo. A la “puta” de mi pueblo se la han follado entre varios más de una vez, le han hecho de todo. También he oído contar historias de “putas” de pueblo tiradas desnudas en cunetas, con la memoria bloqueada, folladas entre varios sobre una mesa de billar, penetradas con animales, objetos... igual que sabemos que se viola en grupo a muchas inmigrantes para quebrar su voluntad y poder prostituirlas más cómodamente. A eso se le llama esclavitud sexual y no sólo lo practican los rumanos malosos, sino también Fuenteovejuna. Igual que el virgo sigue garantizando en más de medio mundo que quien lo rompa poseerá a la desvirgada para siempre. El lenguaje del sexo y la posesión vuelve a entrelazarse. No siempre hay violencia en estos actos, a menudo es mera cuestión de costumbre. A veces la función de los chulos se diluye en el colectivo pero sigue funcionando.

Hay veces que la “puta” tiene una necesidad compulsiva de cariño o aceptación (que aumenta con cada nueva humillación) y se deja arrastrar a donde sea. Piensa que a través de su sexualidad va a poder ejercer poder u obtener respeto y en realidad ...(susurro o apunte mental: “esta es una cachonda”). Piensa que obtendrá ese poder y esa autoridad, esa estima que se niega a sí misma, a través de las que tiene quien se la folla. Lo que se llama la erótica del poder, de donde nacen las groupies. Y seguro que hay infinidad de motivos más y que siempre se combinan tantos como el cacao mental de quien los arrastra. También hay mujeres que, efectivamente, ejercen y obtienen poder a través del sexo, pero ahora no estamos hablando de ellas.

No sé cómo habrán roto o abusado de la curiosidad sexual infantil de aquellas mujeres que sólo saben relacionarse afectivamente abriéndose de piernas, no sé qué hostias puede haberle pasado a cada una de ellas. Ahora no estamos hablando del subidón de ¡qué tía estás hecha!, sino de las mujeres que se entregan para escapar del bajón de ‘no valgo nada’. No son conquistas sino rendiciones, no son vencedoras sino carnaza. Mucha gente no consigue escapar de su papel de víctima, incluso se recrea en él. ¿debemos por ello aprovecharnos de la situación los demás? En la tele se hartan de decirnos que hay que follar mucho (risas enlatadas).

¿Miseria sexual? ¿Quién, nosotros? ¿Nosotras? ¡Pero si llevamos camisetas políticas y vamos a centros sociales! ¡No ponemos etiquetas machistas! ¡No existe algo así como la puta del centro social!

Cada fin de semana por lo menos un rollo, a ser posible, entre gente que se pone hasta el culo de todo y olvida que no se debe utilizar a los demás para satisfacer las propias necesidades y sálvese quien pueda y quien no, que se joda. A lo mejor estamos siguiendo conductas compulsivas, dañinas en muchos aspectos, mientras mantenemos la ficción del buen rollo, de creernos todos libres (¡nosotros: la vanguardia de las libertades venideras!) y curados de espanto. Al no empezar a plantearnos a partir de qué grado de borrachera te estás aprovechando de la situación. Al no reflexionar (es muy complicado todo) si puede haber daño sin violencia. Porque casi todos y casi todas podríamos llegar a sentirnos mal en un momento dado y es mejor correr un tupido velo que enfrentarse a las propias miserias. Y por eso la conciencia de la miseria sexual no se da ni en el ámbito privado, la única miseria sexual parece ser que no se folle, ¡como para abordar abiertamente el tema si mucha gente no conoce o no se plantea la mierda que le rodea!

Los machistas de toda la vida han condenado a mujeres con una labilidad que puede ser pasajera (un error o una mala racha) o simplemente entienden la sexualidad de otra manera a ser eternamente putas, cachondas, ninfómanas porque esa etiqueta da patente de corso a los triunfadores, que suelen ser ellos mismos una panda de borrachos frustrados de la vida. Sin embargo, sin ser puta oficial de ningún colectivo especialmente machista, también hay mujeres que van dando tumbos de grupo en grupo hasta que, se cansan de ellas, las rechazan o pasan a otro ambiente donde no las conocen todavía ni se les ocurre pensar que lo suyo es un problema. ¿Nadie ha conocido a nadie así? Tampoco ayuda lo contrario: pensar que esas personas que van dando tumbos de asiento trasero en asiento trasero, váter en váter y cama en cama son triunfadoras admirables.

Si ya es duro reconocer que se está deprimido o se tiene un desorden alimenticio, qué duro debe de ser vivir con un problema con implicaciones tan directas con nuestra afectividad y nuestro lugar en el grupo, qué duro ver que te has dejado utilizar, recuperar la autoestima y afrontar lo que viene después de la resaca con la cabeza alta y la mente despejada. No es raro que las personas huyamos hacia delante.

Principales prejuicios sobre los anarquistas

Violentos, antisistemas, vándalos, agitadores e incluso terroristas son las etiquetas que utilizan los medios de comunicación masivos contra nosotros, nos retratan como unos frustrados antisociales que queremos extender el caos y la destrucción por todo el planeta. Tristemente hay gente que cree esas difamaciones, por eso estamos sometidos a un exilio interior, nos tienen miedo, nos odian y nos criminalizan frecuentemente.

Otra malinterpretación menos tremenda pero igual de indignante es la de que somos unos ilusos y soñadores que fantaseamos con una sociedad ideal irrealizable, así que no se tienen en cuenta nuestras propuestas y se ignoran nuestras protestas y luchas sociales.

También es frecuente la concepción del anarquismo como una enfermedad juvenil, una fase de rebeldía contra lo impuesto y un síntoma de inmadurez, esta es la definición que mas estamos acostumbrados a escuchar, sobre todo por parte de nuestros familiares y amigos.

Estos son los principales prejuicios que están extendidos en la sociedad sobre el anarquismo, los responsables de ello son los medios de comunicación masivos y el sistema educativo, ambos controlados por la clase dominante, su función es mantener la hegemonía del pensamiento liberal y la perpetuación del sistema actual. No voy a extenderme mas en estos aspectos ya que requieren ser analizados con profundidad. mi propósito en este artículo es desmentir estas ideas erróneas que están interiorizadas entre la mayor parte de la población.

La idea de que somos unos violentos y que solo queremos destruir por destruir es totalmente errónea, puede que haya algunos energúmenos que malinterpreten o utilicen el anarquismo como pretexto para divertirse destrozando cosas, pero esos son una minoría. Nosotros recurrimos a la violencia cuando no hay otra salida, antes agotamos todos los medios pacíficos, lo que no vamos a hacer es quedarnos quietos mientras nos ningunean y nos reprimen. El anarqusimo contempla la violencia revolucionaria como un medio de acción aplicada en su justa medida y como respuesta a la violencia ejercida por un opresor, como dijo Malatesta, no es violento el que se defiende, sino el que obliga a los demás a tener que defenderse. Tiene gracia que los capitalistas nos acusen de violentos cuando es su sistema el que mas muertes ha causado a lo largo de la historia y cuando actualmente se siguen produciendo conflictos por intereses económicos como recientemente en Libia, Irak o Afganistán.

La opinión de que somos unos ilusos y unos soñadores que creemos en una sociedad irrealizable también es errónea, esta visión normalmente va acompañada de que el capitalismo es el sistema “menos malo”, la sostienen personas que pueden simpatizar con el anarquismo pero que lo ven inalcanzable. Ésto es un ejemplo de que el sistema ha conseguido que los individuos interioricen el inmovilismo y el conformismo, que piensen que las cosas son como son y que no se puede hacer nada para cambiarlas. Normal, con un pensamiento como ese extendido entre la población poco se va a cambiar y los capitalistas seguirán haciendo y deshaciendo a su antojo, menos mal que unos cuantos no nos callamos y seguimos con la lucha día a día. A medida que mas gente se una nuestra lucha la anarquía estará a un paso mas de poder ser alcanzada. El anarquismo necesita individuos críticos que se cuestionen continuamente la realidad que les rodea, sin adherirse a ningún tipo de dogma ya sea capitalista, religioso, leninista o fascista.

La afirmación que sostiene que el rechazo a la autoridad es cosa de jóvenes y que cuando se alcanza la madurez desaparece también está equivocada. ¿Qué pasa que agachar la cabeza y obedecer sin rechistar es una muestra de madurez? A mi me parece todo lo contrario que es un comportamiento infantil, como cuando un niño obedece a sus familiares y aguanta un sermón. La rebeldía nace del análisis del sistema, de estudiarlo a fondo, de ver contradicciones y de oponerse a su injusticia. Ésto me parece una actitud muy madura, mucho mas que resignarse y tirar la toalla, la historia está repleta de personas que creían en algo distinto y lucharon por ello con mas o menos éxito, los revolucionarios son uno de los principales motores de la historia, y no fueron ni mucho menos inmaduros.

Mientras estas ideas tengan tanta presencia en la sociedad no podremos articular un proyecto emancipador que figure como alternativa real a la barbarie capitalista, uno de nuestros principales deberes es concienciar a dia a dia a la gente que nos rodea y poner en marcha medios de comunicación propios como revistas, emisoras de radio, boletines...etc.  Cuanto mas se extiendan las ideas libertarias, menos alcance y efectividad tendrá la propaganda prosistema y estaremos mas cerca de la revolución social.