Hannibal. Canibalismo para veganas y omnívoras

En 2013, la cadena NBC lanzó Hannibal, una serie de ficción basada en la saga de novelas en torno al doctor Hannibal Lecter que escribiera Thomas Harris y que ha dado cuatro películas entre 1991 y 2007 (aparte de Manhunter, una primera adaptación de El dragón rojo, de 1986, rápidamente olvidada). Dado que la saga de películas tiene una línea temporal atípica –una secuela y dos precuelas, la segunda anterior a su vez a la primera y, por tanto, a todas las demás– aclaramos que la serie empieza antes de El dragón rojo, concretamente, cuando los protagonistas Will Graham y Hannibal Lecter están a las puertas de conocerse.

La trama, en principio, es sencilla: Graham, interpretado por Hugh Dancy, es un funcionario del FBI que pasa de enseñar en su academia a asesorar en casos de asesinatos en serie por su gran talento para ponerse en el lugar de los asesinos. No sólo puede trazar perfiles en base a elementos lógicos deducidos de sus obras, sino que tiene algo creativo, irracional, para dar con hipótesis que permiten desbloquear las investigaciones más complejas.
Lecter (interpretado por Mads Mikkelsen, algo más joven, enigmático e imponente que el mítico Anthony Hopkins en cualquiera de las películas en que interpretó al doctor) es un psiquiatra que empieza a colaborar con la unidad de Graham con el aval personal de la doctora Alana Bloom, amiga común.
Esta base, que no chocará a quien haya visto la película de 2002, tiene una diferencia: si aquel Will Graham era un investigador con ese peculiar talento, lo de este Graham son prácticamente crisis de identificación con el asesino en las que su mente se traslada y que, comprensiblemente, le trastornan.
El espectador, salvo en el caso de que jamás haya oído hablar de El silencio de los corderos, Lecter y demás, parte de la ventaja de saber que Lecter es, de hecho, un asesino en serie que devora parte de los cuerpos de sus víctimas, pero los demás personajes no lo saben y esta es una entre la serie de tensiones que alimentan la trama y de las que la serie no abusa –al menos, no hasta la tercera temporada–.

En términos generales, este podría ser un retrato de la serie para recomendarla como producto de entretenimiento del género policiaco. Además de la tensión, hay algo intrigante y denso cociéndose entre el solitario y atormentado Graham y el críptico y no menos solitario Lecter, entre el investigador que se pone en la piel de los asesinos arriesgando su salud mental y el cazador de personas que juega a fingirse humano infiltrado en la investigación de sus propias fechorías.

Sin embargo, hay algo más. Parte del encanto de Hannibal estaba y está en el contraste entre lo civilizado y lo incivilizado/salvaje, su imagen de refinado hombre de éxito y su actividad como homicida caníbal. En este sentido, la serie llega más lejos: una y otra vez, el doctor (recordemos: varón blanco, posiblemente heterosexual, por lo poco que sabemos, con una formación y trabajo socialmente prestigiosos) cocina ante la cámara con dedicación y esmero la carne de sus víctimas siguiendo sofisticadas recetas y se complace en compartirla con sus ingenuas y agradecidas invitadas. El espectador que tenga estómago para ver la carne o incluso la casquería reconocerá que los platos que Lecter cocina mientras suena alguna composición de, pongamos, Bach parecen francamente apetitosos –la serie cuenta con la asesoría culinaria de José Andrés, que el lector quizá conozca por sus apariciones en TV–, pero siempre sabe o intuye que esa carne pertenecía a una persona, a alguien que no quería morir. Esta consciencia, que atraviesa la serie, le da un carácter especial para cualquiera que se haya cuestionado las relaciones que los seres humanos tenemos con las demás especies animales.
Si a esto añadimos la relación que tiene con los homicidios el personaje de Garret Jacob Hobbs nos encontramos con una serie que, sin pretender ser un ejercicio de denuncia del especismo, sí pone al espectador ante un espejo más que inquietante. Las observaciones que sobre el concepto de Dios lanza Hannibal son elocuentes: habla de Dios como posible ser omnipotente, pues el poder es lo que queda mientras todo lo demás pasa. Dios nos mata a todas antes o después porque puede, Hannibal Lecter mata a sus presas humanas porque puede y la espectadora espera que la industria cárnica y pesquera hagan lo propio con tantos animales por el mismo motivo. El buen sociópata, libre del lastre de la ética, consigue a menudo lo que quiere y, si una es lo bastante egocéntrica, la sangre, las súplicas y los debates morales son más fáciles de ignorar que la renuncia al plato que desea comerse.
Por esto y por todo lo antes dicho, es una serie a la que vale la pena dar una oportunidad.

En caso de que no queramos, por el contrario, ni pensar que, para pollos, terneras y demás, nosotras somos las Hannibal Lecter –peor: el doctor al menos no delega en matarifes y ejecuta de su propia mano sus apetencias culinarias–, siempre podemos probarla como una serie policiaca a secas, más aún si hemos visto las películas. Son tres temporadas de trece capítulos y 40-45 minutos de duración cada episodio, si bien el que esto escribe encuentra la tercera prescindible por ser un intento –o dos, ya que se compone de dos subtemporadas claramente distintas– de exprimir las posibilidades ya agotadas de la serie y el enganche emocional del espectador, con cada vez más esfuerzo por estirar la historia y menos por hacerla creíble.
Los personajes e intérpretes secundarias no desmerecen: Laurence Fishburne interpretando a Jack Crawford (por lo que deja de ser interpretado por actores blancos como Scott Glenn o Harvey Keitel), Lara Jean Chorostecki como Freddie Lounds (pasa a ser femenino el odioso personaje que interpretara Philip Seymour Hoffman), Katharine Isabelle y Joe Anderson como Margot y Mason Verger, Gillian Anderson o el británico Eddie Izzard (que algunas conocíamos como monologuista), entre otras. Todo ello con guiones cuya batuta lleva Bryan Fuller –que el lector quizá conozca de Criando malvas– y con la firma de una docena de directores distintos, de entre los que destacamos a Vincenzo Natali (seis episodios), que recordamos como director de películas como Cube, si bien ha trabajado mucho en televisión.

El único anuncio subtitulado que hemos encontrado tiene una traducción terrible, pero si el lector quiere echar un ojo a la versión original en inglés, lo puede ver aquí. Avisamos de que, al igual que la serie, contiene imágenes explícitas de violencia, sangre y casquería.
Bon appétit!

Entrevista a la asamblea antiespecista de Madrid

Ciertos temas son muy relevantes para el movimiento libertario, ya sea por necesidad, por desconocimiento, o por actualidad. El veganismo y antiespecismo son, sin duda, dos de estos temas que han de ser tratados, analizados, y debatidos en el proceso de creación de un mundo justo y libertario. A continuación os presento una entrevista que realicé a la Asamblea Antiespecista de Madrid.

1) Lo primero daros las gracias por dedicarnos este tiempo. Empecemos por lo más obvio, ¿qué es la Asamblea Antiespecista de Madrid? ¿Cuándo, cómo, y por qué nace?

La asamblea antiespecista de Madrid nació hará ya unos tres años, a finales de 2009. Surge de la necesidad de varias personas de formar un colectivo para tratar el problema de la explotación animal y el especismo, fuera de las organizaciones que ya había, organizándonos de manera horizontal y asamblearia. Veíamos necesario en su momento y seguimos viéndolo, que hay que informar y fomentar la lucha por la liberación animal.

Hay aún un gran desconocimiento de lo que le sucede a los demás animales, a que son tratados como recursos como si carecieran de la capacidad de sentir. Y nuestro trabajo se centra en visibilizar este problema, en que la gente sea consciente de que tras su plato de comida antes había un animal que fue llevado al matadero. Pero no solo nos quedamos en el ámbito alimentario, como antiespecistas, creemos en la no utilización de los demás animales en ninguna parcela de nuestra vista, es decir, somos contrarios al uso de animales en espectáculos, en vestimenta, en experimentación animal, etc.

Animamos a que la gente adopte como forma de vida el veganismo, ya que consideramos que es el primer paso y más directo, para dejar de colaborar en el uso de los demás animales.Nos declaramos, además, abolicionistas, es decir, no buscamos ningún tipo de mejora en el uso que se le da a los animales, queremos y buscamos su total liberación, no queremos jaulas más grandes ni mejores cuidados, ya que esto no haría otra cosa que perpetuar el sometimiento que sufren los animales, indiferentemente de sus condiciones.
Queremos su libertad, sin ningún tipo de concesión.

Nuestro trabajo se centra básicamente en informar a la gente. Esto lo hacemos mediante información escrita, a través de nuestras webs (www.acabemosconelespecismo.com, www.acabemosconlaexperimentacionanimal.com, www.acabemosconlatauromaquia.com); proyectando vídeos sobre explotación animal; visibilizando mediante protestas la explotación que sufren los animales (como las campañas que hacemos cuando es temporada de circo), y dando charlas. La primera charla que dimos, fue por el 2010, con el nombre “Liberación Animal desde un punto de vista anarquista” de la que salió un libreto llamado “La misma Libertad” (para descargar http://es.scribd.com/doc/47090833/La-Misma-Libertad). Y recientemente hemos dado otra, llamada “En ese sitio maldito donde reina la tristeza...Reflexiones sobre las cárceles de animales humanos y no humanos.”, de la que al igual que la anterior, saldrá un libreto con todo el contenido de la charla ampliado.

Otra de las cosas que hicimos, tras reflexionar sobre por qué dentro del anarquismo y los centros sociales aun se seguía comiendo y vendiendo carne y otros derivados de animales, fue una carta dirigida a los centros sociales, explicando porque según nuestra postura no veíamos compatible que en un espacio liberado se vendiera productos que vienen de la explotación animal e invitando a los centros sociales a debatir sobre ello con nosotrxs, a decir verdad no tuvo mucha acogida, casi ningún centro social nos contestó (lo enviamos por email) y nunca llegamos a tener un debate. Más tarde modificamos esa misma carta, individualizándola, y de nuevo explicando nuestra postura frente al consumo y venta de animales en los centros sociales, y también a como a veces se acoge esa postura como colectivo (se deja de vender carne en esos espacios) pero sus integrantes la siguen consumiendo. Queríamos saber porque se daba ese fenómeno, aunque de nuevo, no llegamos a tener ningún debate como nos hubiera gustado.

Por último comentar que también salimos todos los domingos por la mañana a la conocida plaza de Tirso de Molina de Madrid, donde bajamos material gratuito y libros, y animamos a que la gente pregunte y debata con nosotrxs.

2) ¿Qué nos podéis contar sobre el funcionamiento ordinario de la asamblea? ¿Cómo funcionáis?

El funcionamiento de la asamblea, como he podido explicar brevemente en la pregunta anterior, consiste en organizarnos horizontalmente y como bien describe nuestro nombre de manera asamblearia, reuniéndonos todas las semanas. Las decisiones son valoradas por cada uno de nosotrxs, sin jefes ni portavoces que dirijan o tengan opiniones que pesen más que las de los demás.

Somos conscientes de que esa manera de organización puede hacernos caminar más lentos (ya que sabemos que es más rápido y fácil seguir las ordenes de una sola persona sin pensar por unx mismx), pero encontramos esta manera la más coherente con nuestras ideas y al fin y al cabo la que mejor se adapta a nosotrxs y a nuestra lucha. También el hecho de ver las diferentes posturas e ideas de cada unx hace que las propuestas se complementen, ya que cada unx de nosotrxs lo enriquece con su manera particular de ver y hacer. Además, con el tiempo, hemos ido puliendo nuestra forma de trabajo y nuestra forma de relacionarnos dentro de la asamblea, lo que hace que hayamos encontrado (y sigamos encontrando) la manera en que más agusto nos encontramos para trabajar.

También, por explicar un poco más personalmente nuestro funcionamiento, solemos hacer cada año una valoración, a modo de autocrítica, para ver nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, valoramos si hemos conseguido los objetivos que nos hemos propuesto, que nos ha faltado, que hemos mejorado, etc. Así como, los objetivos y mejoras para el año siguiente. Esto, junto con las ganas que le ponemos cada unx, es lo que hace que poco a poco vayamos creando los lazos necesarios para trabajar de una manera efectiva entre nosotrxs.

Otra de las cosas que hacemos a nivel interno y que valoramos mucho, son debates concretos sobre particularidades de la lucha por la liberación animal que no tenemos del todo claro (ni a nivel personal ni a nivel de grupo), con ello de nuevo, crecemos como asamblea (y por supuesto, también a nivel individual).

Por último, decir que creemos en la acción directa como medio de conseguir nuestros fines, es decir actuamos sin ningún tipo de intermediarios y no pretendemos en que la situación de los demás animales se cambie mediante leyes, si no que somos nosotrxs, la gente de a pie, la que tiene que tomar las decisiones para que los demás animales dejen de ser explotados.

3) Se podría decir que el veganismo y los derechos de los animales son los dos elementos que justifican vuestra existencia como asamblea. Desde vuestra postura, ¿qué le contestaríais a una persona que os preguntara por qué priorizar esta lucha sobre otras cosas como la crisis actual?

Tal y como nosotrxs lo vemos, no se trata de priorizar la liberación de los demás animales a la humana, sino de extender la idea de libertad, incluyendo en nuestra lucha a miles de millones de individuos que, como nosotrxs, sufren las consecuencias del sistema en que vivimos. Cuantos menos límites pongamos a esa lucha y a esa idea de libertad, más fácil será abarcarlo todo.

Por otro lado, este tipo de preguntas supone un falso dilema, como si las diferentes luchas fueran incompatibles. Igualmente podrían preguntarnos por qué priorizar la crisis actual, cuando en África hay miles de niños muriendo de hambre... Esto es todo una misma guerra, que para poder ganar debe ser combatida en todos los frentes. Si luchamos por cambiar el mundo, luchamos por cambiar el mundo, y no sólo la parte que nos afecta. Es lógico que cada unx dedique su tiempo y su energía a pelear en el frente que le sea más cercano o le toque más la fibra, sin que eso implique necesariamente dejar de participar en otras luchas y proyectos.

La particularidad de este frente para nosotrxs es que la explotación animal es un problema de extrema urgencia, por la cantidad de sufrimiento y muerte que genera, por la cantidad de seres a los que afecta (individuos que carecen de herramientas para luchar por sí mismos) y, sobre todo, por lo olvidado y aceptado que está a pesar de encontrarse estrechamente relacionado con nuestra propia opresión.

Dentro de la lógica del capitalismo, el estatus de los individuos que pertenecen a otras especies es aún peor que el nuestro. Son considerados mercancías, propiedades, meros recursos a nuestra disposición. La crisis actual no es sólo un problema puntual, sino la consecuencia de este sistema que legitima y perpetua valores como la autoridad, la dominación, el consumismo y, en definitiva, la explotación de unxs para el beneficio de otrxs. Creemos que si estamos en contra de estos valores, no deberíamos reproducirlos en nuestras relaciones con los demás animales, dedicarnos a justificar su situación y a erigirnos, en última instancia, en sus explotadorxs. Creemos firmemente que para acabar con todas esas ideas e instituciones que nos oprimen, es necesario también acabar con el opresor y dominador que llevamos dentro, en lugar de seguir participando de ello y mirar hacia otro lado.

4) Muchas personas anarquistas se preguntarán qué tiene que ver el veganismo con la revolución social que buscan. ¿Cómo se relaciona el veganismo con la lucha política por la emancipación humana? ¿Por qué el anarquismo se debería interesar por estos asuntos?

Para empezar el anarquismo se opone a toda autoridad, jerarquía o dominación. Partiendo de esta base nosotrxs entendemos que lxs demás animales deben estar incluidxs en esta afirmación.

Por otro lado, aclarar que la Liberación Animal (en la que nosotrxs incluimos la Liberación humana) no es lo mismo que el veganismo: La Liberación Animal requiere necesariamente del veganismo, pero el veganismo sólo abarca una parcela de la liberación animal. El veganismo es acción directa, un cambio que empieza en unx mismx y que supone rehusar el consumo de productos animales en cualquier ámbito de nuestra vida y, en consecuencia, el frontal rechazo de la explotación animal.

El veganismo se relaciona con la lucha política por la emancipación humana tanto en cuanto integra la lucha por la liberación animal. Cuando hablamos de Liberación animal de lo que estamos hablando, en última instancia, es de la lucha por la libertad que, consideramos, va más allá de las especies.

Nosotrxs creemos que el anarquismo, por su propia esencia, es un conjunto de ideas en constante evolución y debate.
Independientemente de la consideración que lxs teóriquxs anarquistxs hayan tenido por lxs demás animales, las ideas evolucionan y se enriquecen y el anarquismo también se contagia de ideas y prácticas que no necesariamente estaban vinculadas en su origen, siempre y cuando éstas concuerden con las ideas y los principios básicos del anarquismo, ideas y principios con los que, a nuestro entender, la Liberación animal se compagina perfectamente.

De hecho, en gran medida el movimiento por la liberación animal sí que tiene una conexión histórica con el anarquismo y los entornos libertarios. Por poner algunos ejemplos, Ronnie Lee ideó la forma organizativa del Frente de Liberación Animal basándose en los grupos de afinidad de lxs anarquistas "españolxs" de principios del siglo XX; la presencia y participación en la liberación animal de gente involucrada en colectivos anarquistas es una constante desde que, a finales de los 60, comienzan los sabotajes a la caza del zorro; la similitud de prácticas y enfoques a la hora de poner en marcha estrategias de acción directa es más que evidente... Creemos que las cosas están bastante claras para quien tenga el interés de pensar sobre ellas.

5) En un plano menos teórico, ¿qué pueden hacer les anarquistas interesades por los derechos animales?

Bueno, si se nos permite nos gustaría hacer una pequeña puntualización respecto al término "derechos animales". Dentro del ámbito anarquista la palabra "derechos" puede producir cierto rechazo al ser algo asociado al sistema legal, por tanto judicial y, muchas veces, penal. Nosotrxs mismxs hemos debatido bastante sobre este tema y queríamos compartir nuestra postura. Es cierto que todxs reconocemos a lxs demás ciertos derechos, lo llamemos como lo llamemos. El derecho a la vida, a decidir sobre tu propio cuerpo, a la libre circulación, etc., son cosas comúnmente aceptadas dentro del anarquismo. Nosotrxs defendemos que lxs demás animales tienen derechos morales que deben ser reconocidos por un número de personas cada vez mayor. En el terreno legal no entramos, ese es territorio del/a enemigx. Y por eso, por ser un término que puede dar lugar a confusión, preferimos hablar de respeto para los demás animales o de liberación animal.

Y dicho esto, sobre qué pueden hacer lxs anarquistas al respecto, el límite lo marcarán la creatividad y las capacidades de cada unx. El movimiento por la liberación animal hasta ahora se ha dedicado principalmente a la difusión de información sobre la situación de explotación de los demás animales, a extender las ideas antiespecistas, a rescatar o liberar a animales encerrados, a boicotear, sabotear y presionar a quienes se lucran con la explotación animal para que dejen de hacerlo, o a promover otras formas de relacionarse con los demás animales. Hay cosas que puede hacer una persona sola, otras que se pueden hacer entre muy poquitxs y otras que requieren de un grado de organización más complejo. Hay tareas más técnicas, otras más sencillas, unas más arriesgadas y otras menos... Como en toda lucha, se necesita de muchas herramientas que se complementan entre sí (y, como en toda lucha, es fundamental tener esto claro y no creerse que lo único que vale es lo que unx hace).

Si eres anarquista y crees que los demás animales merecen ser libres, puedes empezar cambiando algunos de tus hábitos (por ejemplo la dieta o dejar de utilizar determinados productos) y puedes fomentar el debate en tu entorno. Ya hay algunos colectivos funcionando, puedes contactar con ellos y fomentar la creación de lazos. También puedes buscar gente con tus mismas preocupaciones y pensar cómo podéis aportar vuestro granito de arena a esta lucha. Si no encuentras esas afinidades, hay bastantes cosas que puedes hacer incluso tú solx. Lo importante es hacerlo con sinceridad, humildad y lo mejor que se pueda.

6) En la Red circulan varias posturas escépticas con respecto al veganismo: que si los productos veganos son más caros, que si el veganismo es una opción para gente con dinero, que si la explotación capitalista también se da en estos círculos... ¿Qué opináis al respecto? ¿Qué le diríais a estas personas?

Creemos que lo primero que debe quedar claro es que el veganismo no es un fin en si mismo, sino un medio para la liberación animal. Es una acción directa contra la explotación animal, quizá una de las más importantes y poderosas porque eres tú quien decides que no quieres contribuir con la explotación animal y dejas de hacerlo sin esperar a que el resto haga algo, sin esperar a que cambien las cosas tú ya lo estás haciendo y eso influye en el cambio.

La alimentación vegana se basa en la ingesta de cereales (pan, arroz, pasta, avena, etc), como fuente principal de carbohidratos, todo tipo de verduras y frutas, legumbres, como fuente principal de proteínas, frutos secos y aceites vegetales, como el de oliva.

Respecto a lo caro- barato, nos gustaría hacer una breve reflexión; no siempre lo barato es lo mejor, hay productos muy baratos que conllevan mucha explotación humana y no humana y además puede que no sean muy buenos para nuestra salud. Solemos tener la idea que las cosas caras son de "pijos" y no nos paramos a pensar que la mayoría de las veces los procesos productivos más justos son más caros por el hecho de que las personas que participan en ellos no están tan salvajemente explotadas. Pensamos que muchas veces es mejor comerse un plátano, ecológico y de un grupo de consumo, por ejemplo, que comprarse 3 por ese mismo precio en el Mercadona.
Muchas veces buscamos comprar cosas más baratas para poder consumir más. Compramos muchas cosas que pueden ser prescindibles en nuestra vida, aquí cada uno tiene que valorar que es lo que necesita realmente y en que que quiere gastar el dinero.

Es cierto que el mercado capitalista se va adueñando de todo y allá dónde ve mercado lo explota; como puede ser el caso con la aparición de muchos productos veganos, que realmente los puedes elaborar tú mismo o simplemente son caprichos o chucherías sin los que se puede vivir.

Cómo decíamos al principio el veganismo es un medio para la liberación animal, todos somos animales por lo que nosotrxs como veganxs también nos preocupamos de la explotación humana y de la tierra, creemos que esta es la actitud congruente. Es verdad que en esta sociedad es muy difícil no consumir algo que no lleve explotación de ningún tipo. Prácticamente en cualquier producto en el que pensemos podemos encontrar explotación de una manera o de otra, por ello de lo que se trata es de ser conscientes de lo que consumimos, evidentemente cuanto menos se consuma mejor y cuando consumamos pensar en cómo lo hacemos y que es lo que produce menos sufrimiento, muerte y explotación.

Decidir vivir así, siendo consciente y cuestionándose las cosas en cada momento no es fácil en una sociedad como la nuestra llena de “falsos colores y brillos” que atraen, que nos llevan a lo cómodo y al no pensar, hacía dónde nos quieren llevar. Qué sea difícil no significa que no se haga y que cada unx llegue hasta dónde vea, hasta dónde quiera llegar siendo congruente. Sinceramente, muchas veces este tipo de argumentos que comentas son solo excusas que algunas personas se dan para no practicar el veganismo.

7) Vamos a ir finalizando esta entrevista. Sabéis que existe todo un discurso anti-ecologista, incluso en eso que llamamos “izquierda”, que identifica la lucha por los derechos animales como “cosas de hippies sin conciencia política.” ¿Qué diríais al respecto? ¿Pensáis que hoy por hoy el veganismo y la defensa de los derechos animales es cosa de gente “sin conciencia política”?

Somos conscientes de que alguna gente no considera la lucha por la liberación animal como parte de "la revolución". Pero si no reconocemos la opresión que están sufriendo los demás animales, ni nos reconocemos nosotrxs mismxs como opresores, seguiremos fomentando la misma explotación contra la que luchamos. No creemos que admitir a lxs demás animales en nuestro círculo de consideración sea algo subordinado a un cambio en las estructuras sociales, sino que para acabar con la opresión es preciso atajarla en todos sus frentes. Igual que la lucha contra otras opresiones como el sexismo y el racismo, cada vez más se incluyen como parte de una visión y una práctica holísticas, el antiespecismo sitúa a más individuos en el marco a liberar. Por otro lado, también sabemos que hay gente que es vegetariana únicamente por una cuestión de salud, e incluso gente que estando en lucha por la liberación animal, olvidan realizar una crítica de raíz al sistema capitalista, del que la explotación animal no es más que un síntoma. Por ello creemos que no hemos de perder de vista nunca las bases explotadoras de esta civilización, ni tampoco olvidar cada una de las opresiones concretas que conforman su cotidianidad.

8) Bueno, muchas gracias por dedicar este tiempo a les lectores de Regeneración. Si tenéis algo más que añadir, por favor, sentiros libres de hacerlo ahora. Gracias una vez más y salud.

Pues nada, queremos aprovechar para daros las gracias a vosotrxs por ofrecernos este espacio para permitir expresarnos y por dedicar un espacio al tema de la Liberación Animal. Os deseamos mucha suerte y ánimo con el proyecto y si alguien se quiere ponerse en contacto con nosotrxs, puede escribirnos a esta dirección de correo electrónico: lamismalibertad@gmail.com

Un saludo.