Enlaces del mes: Octubre 2016

En el reféndum por la paz celebrado en Colombia, los resultados sorprendieron al mundo. Había expectativas de que el sí al proceso de paz y poner por fin punto y final a más de 50 años de conflicto armado en el país. No obstante, ¿por qué ganó el no? Existen varios factores que han condicionado dicho resultado, entre ellos, intereses políticos.

La querrella por el intento de la policía de captar un confidente ha sido admitida por la Jueza. Se trata del caso de Quim Gimeno, uno de los detenidos en la Operación Pandora, el cual la policía quería que consiguiese información sore los movimientos sociales en Poble Sec. La noticia también ha salido en El Pais.

El Gran Bosque de Agua, situado en el municipio de Ocuilán (México) está siendo talado ilegalmente. Este bosque representa el 2% de la biodiversidad mundial y está siendo amenazada por dichas actividades. A partir del 2000, la resistencia en defensa del bosque se intensificó. Ildefonso Zamora, un campesino de la zona, estuvo denunciando y documentando estas prácticas y por ello ha sufrido encarcelaciones y asesinadon a uno de sus hijos. Esta persona se ha convertido en 'una piedra en el zapato' de las grandes multinacionales e intereses políticos que hacen grandes beneficios a base de expoliar la tierra.

Nunca una bronca hubiese dado tanto que hablar. Sí, ocurrió en Altsasu, un pueblo de Nafarroa en el cual unos guardia civiles borrachos agredieron e insultaron a la clientela de un bar. La versión oficial cuenta el suceso de manera muy tergiversada, criminalizando a los clientes acusándoles de emboscar y agredir a los agentes. Sin embargo, esto no es un hecho aislado. La población del valle está reivindicando la salida del cuerpo de Euskal Herria ya que la Guardia Civil está actuando en la zona como si fuese una fuerza de ocupación.

José Luis Carretero hace aquí un breve análisis de coyuntura sobre la situación en España: otros 4 años más de gobierno de Rajoy y el IBEX, la descomposición del PSOE, Podemos que no llegó a ser lo que se esperaba, otro punto de inflexión en las luchas sociales...

La protesta estudiantil en la UAM que consiguió boicotear con éxito el acto de Juan Luis Cebrián y Felipe González, hizo que El País publicase en portada la criminalización de la FEL, relacionándola además con Pablo Iglesias. A todo ello, sale a la luz la obsesión que tiene este periódico contra Podemos y de cómo les impidieron que pisaran la UAM, llegando a compararles con la situación del franquismo.

Desde Apoyo Mutuo, llaman a la movilización el 29 de octubre por la construcción de la democracia desde el poder popular.

Por último, dos aportaciones más al debate sobre el sindicalismo: el uno plantea una pregunta acerca del sindicalismo que conocemos y cómo no está llegando a las capas sociales más precarizadas. Y el dos, sobre la necesidad de que el sindicalismo sea la herramienta para construir un poder obrero, capaz de asumir el control de la economía.

1 de Mayo. Poder popular desde abajo. Entre todas, en todas partes

1M-2El Primero de Mayo es el día tradicional de la clase trabajadora. Se celebra desde hace más de un siglo en recuerdo de los "mártires de Chicago", militantes obreros que lucharon por la jornada de las 8 horas. En el Estado español las 8 horas de jornada laboral se implantaron a raíz de la poderosa huelga de "La Canadiense" en 1919, en un año de importantísimas luchas sindicales y sociales. Hoy en día, en tiempos de recortes y de retrocesos de los derechos sociales esta jornada no es siquiera respetada. Horas extras, jornadas partidas, pluriempleo para llegar a fin de mes, desempleo masivoo temporalidad generalizada: así es nuestro panorama laboral.

Las clases populares vivimos en una constante lucha contra la precariedad a todos los niveles. El empleo generado en los últimos años es prácticamente todo de carácter temporal, lo que implica cada vez peores condiciones laborales. Una de cada cinco personas activas está en paro. Pero es que de las otras cuatro hay dos encadenando un trabajo temporal tras otro, y otra de esas cinco está encadenada a un empleo cubriendo jornadas inacabables.

  • La situación para la juventud trabajadora, la supuesta generación mejor preparada y cualificada de la historia, se enfrenta a una tasa de paro tan grande que implica que la mitad de la juventud no puede encontrar trabajo. Y esto sin contar con que la cantidad de jóvenes que estudian o se hallan inscritos en incontables cursos de formación que maquillan los datos de desempleo. El resultado es conocido: vivir de la familia hasta edades tardías, subsistir a duras penas a base de trabajos precarios o la emigración en busca de otros futuros. En cualquier caso, la falta de perspectiva hace muy dificil poder proyectarse hacia el futuro y hace patente una sensación de estancamiento.
  • Un sector con frecuencia olvidado es el pensionista. Bien por jubilación, bien por enfermedad o dependencia, es una parte de la población que hoy en día, en plena crisis, aguanta el peso económico de muchas familias y también contribuye al cuidado de sus nietas y nietos cuando no lo pueden llevar a cabo sus hijas e hijos. Ademas, en estos últimos años la caja de las pensiones ha servido para tapar los despilfarros del capital, algo que sin duda, traerá consecuencias muy negativas de cara al futuro. Entendemos estos recortes como ataques contra nuestra propia esperanza de vida.
  • La mujer trabajadora es la que sale peor parada en todo este contexto. Las cifras más altas de paro se dan en este colectivo, siempre con tasas superiores a las de los hombres. La mujer encuentra mayores dificultades a la hora de acceder a un puesto de trabajo por el "riesgo" (para el capitalista) de que sea madre. Además, en caso de tener un empleo, generalmente cobrará menos que sus compañeros varones. Somos el sustento de la familias, y no pocas veces tenemos que afrontar solas la crianza de los hijos o el cuidado de nuestros mayores.

Todos estos ataques económicos contra la clase trabajadora se retroalimentan con otros ataques políticos y culturales que incluso niegan nuestra propia existencia como clase. Ahora, bajo el neoliberalismo más cruel, todas somos clase media y quien es pobre es poco menos "porque se lo merece". Esta ideología deja entrever que quien se hace rico, los emprendedores, también se lo merece aunque sepamos que su riqueza nace de nuestro trabajo, de nuestra falta de derechos o de que se salten los que aún conservamos, y cuando no de la corrupción, el engaño y el robo sistematizado.

El avance del capitalismo no hubiese sido posible sin los grandes partidos de izquierdas ni los sindicatos mayoritarios, puesto que sus élites al menos, han sido y son igualmente partidarias de la doctrina neoliberal. La mayor victoria del capitalismo ha sido convertir a sus antagonistas en sus defensores y haber dado a entender que no hay otro mundo posible.

Pero la crisis que hoy en día nos azota no es una crisis puntual de la que pronto saldremos, como vaticinan los voceros mediáticos del régimen, sino más bien la expresión de una crisis de sistema, de civilización, que se extenderá irremediablemente a lo largo de las próximas décadas. No podemos perder de vista que vivimos en un mundo finito, con recursos limitados y que estamos agotando algunos de ellos, como el petróleo, vital para los procesos de acumulación capitalista.

Desde esta visión, de que el propio capital lleva ya tiempo acercándose cada vez más rápido al precipicio y que sin duda intentará arrastrarnos en su caída, tenemos que ser conscientes de que debemos articular las resistencias y apuestas políticas desde ya, puesto que de ello dependerán los escenarios en los que nos movamos en adelante.

El 1 de Mayo representa una fecha importante. Es un día en el que recordamos las conquistas obtenidas a través de la lucha y tomamos conciencia de nuestra dignidad, de que somos nosotras las que movemos el mundo, las que hacemos la economía real, las que sostenemos la vida frente a la maquinaria de muerte que sostiene el sistema. Desde este empoderamiento que nos da saber lo que somos y lo que podemos ser, de ir desarrollando políticas que pongan la economía al servicio de las personas, que pongan la vida, y no el beneficio, en el centro. Una vida que merezca la pena ser vivida y que por tanto no sea a costa de otras personas ni del planeta, que a fin de cuentas es nuestra casa común.

Por eso tenemos que organizarnos cada vez más y mejor, a todos los niveles. Desde colectivos de barrio, feministas, de jóvenes, centros sociales y ateneos, redes y organizaciones políticas y por supuesto también sindicatos de clase, entre los que sería deseable una mayor capacidad de confluencia. Solo entre todas, generando poder popular, seremos capaces de hacer frente a lo que viene y estaremos ya ensayando la construcción de una nueva sociedad libre, igualitaria, solidaria y verdaderamente democrática.

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Participemos en todos los actos y manifestaciones!

De la teoría a la práctica.

Una vez ya estamos en Septiembre, todo vuelve a marchar, entre todas, volvemos a nuestros lugares en los cuales nos desarrollamos como activistas y dónde muchas llevamos o intentamos llevar a la práctica nuestras propias teorías, opiniones, reflexiones y maneras de entender el trabajo cooperativo.

En muchas ocasiones, a todas se nos llena la boca hablando del apoyo mutuo y de lo enriquecedor de esta acción y este término. En todo aquello que nos despierta una sensibilidad política y como no, también personal y vemos, cada vez de una manera más definida, como en base a la construcción de soluciones de forma común a problemas candentes en la sociedad es la única manera de abrir la brecha en la roca inmovilista en la que vivimos.

En esta entrada, abusando además del centralismo madrileño, se presenta una entrevista a un colectivo que habita en el barrio de Ciudad Lineal. Concretamente, este colectivo se denomina Apoyo Mutuo Ciudad Lineal, un grupo de personas de muy distinta índole política capaz de articular eso a lo que llamamos poder popular, dándole sentido a estos dos términos, además de llevarlo al terreno más real, y usar la inteligencia colectiva, para afrontar y abordar distintas batallas que se nos presentan continuamente. Aún así, este camino no ha sido ni es fácil, no todo es tan perfecto.

En este sentido, una cosa se nos escapa y queda mucho mas soterrada. Toda esta manera de hacer política tiene un efecto pedagógico y nos enseña que la confluencia política al margen de las instituciones, dogmatismos y autoritarismos puede abordarse sin miedo y sin necesidad de que ningún "ghetto" político lleve la voz cantante.

Por último y dejar ya la entrevista integra, me gustaría dar la gracias a las compañeras de Apoyo Mutuo Ciudad Lineal por su colaboración y por el trabajo continuo que desarrollan.

  • ¿Qué es apoyo mutuo Ciudad Lineal? ¿Como nace este colectivo/asamblea?

El colectivo nace a partir de un grupo de vivienda de las asambleas del 15M del distrito. En septiembre de 2012 compañeros provenientes de las asambleas de Pueblo Nuevo, La Conce y La Elipa forman una asamblea de vivienda a nivel de distrito. En 2013 surge, a partir del ejemplo de la OFIAM de Manoteras y otras iniciativas similares, la idea de extender las prácticas de apoyo mutuo y autoorganización en el barrio a la solución de otras problemáticas. Surge un grupo de laboral, una despensa de alimentos y más tarde un grupo de apoyo a las personas migrantes. También algunas compañeras del colectivo están arrancando un grupo no mixto de feminismo, con la idea de tejer redes con otros colectivos feministas de Madrid. Por el camino se han quedado algunos proyectos como crear un banco de tiempo y una tienda gratis.

  • ¿Qué entendéis vosotras por apoyo mutuo?

El apoyo mutuo lo entendemos como la construcción de soluciones a nuestros problemas desde la cooperación entre iguales. Un método de lucha para instituir derechos y libertades a partir de la construcción de comunidades combativas y solidarias.

  • ¿Cómo se organiza y coordina AM Ciudad Lineal? ¿Cómo llegáis a tantos sitios donde se necesita de este apoyo mutuo?

Desde luego nos gustaría llegar a mucho más. No siempre es sencillo conseguir un compromiso amplio y estable con el proyecto de parte de quien se acerca a partir de un problema puntual que le acecha. Gran parte del trabajo acaba recayendo en un núcleo activista y cuando la presencia de este se reduce, la capacidad de trabajo se resiente.

Actualmente, Apoyo Mutuo Ciudad Lineal está compuesto por un grupo de alimentos (y su despensa solidaria), uno de vivienda, uno de apoyo a migrantes y uno de laboral. Cada grupo se reúne semanalmente y una vez al mes nos reunimos todas para coordinarnos, varios de los grupos activos se encuentran ahora mismo en proceso de recomposición y reflexión, buscando la forma de asentarse y crecer como proyecto. En la medida de lo posible, nos gustaria conseguir una implicación más duradera de todas las participantes que nos aleje de ciertas lógicas asistencialistas.

  • ¿Qué proyectos tenéis entre manos?

Últimamente hay dos temas que nos están llevando mucho tiempo:

Por un lado, desde finales de 2014 tenemos un local propio, situado en la calle santa Felicidad 13 (La Elipa), que nos cedió una vecina del barrio. El local, que hemos llamado “La Franja”, estaba en mal estado y llevamos meses acondicionándolo. Cuando esté terminado del todo (ya queda poquito) queremos que se convierta en un espacio de actividad de todo tipo en el barrio. Hay ideas como charlas, jornadas, ciclos de cine, actividades lúdicas y culturales… y queremos ceder su uso a otros colectivos.

Por otro lado, hace dos años detuvieron a un compa en una manifestación contra la corrupción. Le acusan de golpear a cuatro UIPs, le piden un año y medio de cárcel y 1000 € de multa. De momento estamos organizando conciertos y jornadas para recaudar el dinero de abogados y que el coste del proceso lo cubramos entre todas. Para más adelante, cuando se acerque el juicio, haremos campaña sobre este caso.

También estamos pensando en otras formas de financiación más estables. Nada original, pero quizás en un par de meses tengamos camisetas o material similar.

  • Entrando un poco más en política: ¿Qué perspectiva ideológica tiene AM Ciudad Lineal? ¿Crees necesario alinearse en una opción política para creer en la autogestión y en el apoyo mutuo?

Nuestra aproximación ha sido siempre bastante "15M", por lo que una definición ideológica específica y cerrada nunca estuvo sobre la mesa. Más bien nos aglutinamos en torno a unas prácticas, luego cada cual tiene su perspectiva: más libertaria, más comunista, más posibilista o desprovista de una perspectiva política definida.

Lo que sería "necesario" promover ideológicamente es otro debate, pero lo interesante es ver en qué medida se pueden poner en práctica iniciativas que funcionen en la creación de cierto contrapoder comunitario. A partir de ahí es importante el respeto mutuo y el antidogmatismo.

  • ¿Qué objetivos a corto y largo plazo tenéis?

En el corto y medio plazo, quizás un tema es mejorar la coordinación y colaboración entre los diferentes grupos que componemos el colectivo, que a veces funcionamos un poco “estanco”. Y crecer como colectivo, nos gustaría que entrase mucha más gente con ganas de currar.

También ver cómo responde el ayuntamiento ante la entrada de gente a priori más permeable (y cercana) a algunas de nuestras demandas. Si los servicios sociales responden ante la situación desesperada de algunas familias que se acercan al colectivo, quizás podamos dedicar más tiempo y energías a otras tareas que siempre vamos dejando en pos de “lo urgente”.

  • ¿Qué opináis del contexto político actual tras la intrusión de estos partidos de “unidad popular”?

Está por ver que sucede con esa apuesta institucional compuesta de gente de movimientos sociales y de la izquierda tradicional. Hay compañerxs del colectivo que han formado parte de ese proceso. Y otra gente bastante escéptica al respecto.

En principio pensamos que puede haber cambios positivos en la orientación de la políticas públicas, y respetamos la trayectoria e ideas de muchos de los involucrados. Tenemos claro, por otra parte, que los movimientos sociales deben mantener su independencia respecto de las diferentes instituciones administrativas del estado. Lo que sería interesante es pasar a ser considerados un agente con voz por parte de éstas, sin que esto constituya una dinámica de asimilación que disuelva la tensión y el conflicto.

El comienzo de la nueva administración madrileña ha sido errático desde este punto de vista. Hubo una muy mala gestión del intento de desahucio de Asun, que puede leerse incluso como oportunista (emitimos un comunicado al respecto: https://apoyomutuocl.wordpress.com/2015/06/16/aclaraciones-ante-las-noticias-difundidas-sobre-el-desahucio-de-asunsequeda/ ). Y el descontento por parte del movimiento por la vivienda madrileño, del que formamos parte y compartimos, respecto de las primeras medidas y declaraciones de la alcaldesa y parte de su equipo es claro (aquí otro comunicado: https://apoyomutuocl.wordpress.com/2015/06/17/si-se-pueden-parar-los-desahucios/ )

No obstante, las reuniones con concejales se van produciendo y es evidente que la actitud es otra. Esperaremos un poco antes de hacer más valoraciones.

  • Para acabar,¿ Cómo y dónde la gente puede contactar con vosotras o donde puede acudir para unirse a vosotras?

En redes, puede contactarse con nosotras por correo (apoyomutuociudadlineal@gmail.com), twitter (@AM_CLineal), Facebook (https://www.facebook.com/apoyomutuodeciudadlineal) o en nuestro blog (apoyomutuocl.wordpress.com).

De forma física, en nuestro local, que está en la calle Sta Felicidad 13 (<M> La Elipa). Ahora mismo los horarios son: lunes a las 19:00 reu del grupo de alimentos, martes a las 19:30 vivienda, miércoles a las 21:30 h migrantes y jueves a las 19:30 laboral, aunque en agosto paramos y en septiembre puede que cambie algún horario. El primer miércoles de mes, a las 19:00, hacemos la reu de coordinación.

Y en las calles, ahí puede encontrarnos cualquiera: en un desahucio, acompañando a una persona sin papeles al centro de salud, en un piquete...

  • Antes de acabar, si queréis añadir algo o mandar saludos a alguien este es el momento        

Agradeceros a vosotras por contactarnos y dejarnos este espacio para expresarnos.

[Recomendación] Abriendo camino a la superación del Estado, ¿Con qué contamos?

La izquierda libertaria en Europa necesita de un proyecto de sociedad contrario al capitalismo y capaz de ilusionar a una mayoría de la sociedad. Para el proceso de idear dicho proyecto y de levantar organizaciones que lo sustenten y marquen el programa para hacerlo realidad partimos de un acumulado de luchas y propuestas con mayor o menor relevancia, camino recorrido y capacidad transformadora sobre el que podemos y deberemos apoyarnos.

Buena parte de ese acumulado es la memoria de los procesos revolucionarios que movilizaron a grandes masas de la población en defensa de una sociedad libre, socialista y federal, como el anarcosindicalismo español, la revolución rusa o la ucrania de Makhno por poner ejemplos europeos clásicos. Una memoria que no debe ser mitificadora ni simbólica, sino una memoria crítica, capaz de entender la coyuntura y las dificultades a las que se enfrentaron los revolucionarios de esas épocas y cómo supieron levantar propuestas audaces adaptadas al momento histórico, que servirían como referentes para sus respectivos movimientos populares.

Más allá de estos aparejos históricos, el texto hace un repaso del contexto actual para los revolucionarios, analizando los mimbres sobre los que estos deberán construir su proyecto de transformación social: una clase obrera precarizada, la falta de formación militante y sindical, las asambleas, el lento despegue del cooperativismo, los pueblos okupados o el municipalismo.

¿Es suficiente todo esto para que se forme una cultura anticapitalista a la ofensiva? En el totum revolotum de vías de acción y proyectos de cambio social más bien se echa en falta una visión común, estratégica, multifacética pero dirigida y no dispersa, que enganche y movilice a una mayoría social. Ese es el proyecto aún por construir.

Abriendo camino a la superación del Estado. ¿Con qué contamos?

Cuando se habla de unidad de las luchas a menudo se tiende a pensar en grandes asambleas en las que todo el mundo converge y todas las organizaciones sociales y político-sociales se dan de tortas para que su opinión partidista y sectorial prevalezca. Apenas nos ponemos a pensar o debatir sobre estrategias de cómo superar esta sociedad capitalista y estatal. Sirva este artículo para comenzar a plantearnos cuestiones de este tipo.

Porque en primer lugar, ¿qué sustituye al Estado? ¿Nos planteamos esta cuestión alguna vez en tanto a movimiento? Y si nos la hemos planteado, ¿qué van haciendo las organizaciones libertarias en este sentido? Creo que este debate se tiene que ir configurando en los próximos años como un tema a tratar en los ámbitos militantes. Nunca nos valió la idea de Partido-Estado que en tiempos predominó en la izquierda, en cambio tenenos que proponer otros modelos viables.

La confluencia debe ser estratégica también y no sólo en el sentido de agrupar el máximo número de organizaciones para la enésima sopa de siglas en un cartel, sino de hacer encajar diversas tácticas revolucionarias en un mismo proyecto de transformación social. Las luchas convergen en sus distintas manifestaciones y formas y dan lugar a una nueva sociedad. En el proceso de convergencia y alianza se irá generando el modelo de la sociedad futura.

Pero pasemos ahora a hablar de qué formas organizativas de la sociedad podrían sustituir totalmente o en parte al Estado. Son las vías a seguir y fortalecer. Si nos vamos a la historia, y echamos un vistazo a la configuración de los movimientos sindicales, sociales y de forma de vida nos encontraremos con varios organismos que son capaces de garantizar el funcionamiento de la sociedad una vez haya caído el Estado. Estos son: los consejos obreros, los sindicatos, el municipalismo libertario, el cooperativismo y las comunas. Cada uno de estos organismos ha encabezado o bien procesos revolucionarios o bien ha generado sociedades paralelas en el seno de la sociedad capitalista.

Actualmente los consejos obreros (soviets en Rusia en 1905 y 1917, räters en la Alemania de 1919, cordones obreros en Chile en 1972, los comités de acción en Francia en 1968 o las Shoras en Irán en 1979, entre otras denominaciones), tienen poca influencia en la izquierda estatal. Se basan en la asamblea de trabajadores y trabajadoras de una misma empresa. Y se han utilizado en momentos en los que los sindicatos brillaban por su ausencia, o bien porque estaban ilegalizados, o bien porque eran organizaciones huecas, sin capacidad ni intenciones de transformar la sociedad.

En nuestros días las empresas prácticamente no tienen asambleas. Los sindicatos no las convocan, y la clase obrera ha caído en un desánimo y pasividad que hace que en estos momentos hablar de un movimiento de asambleas obreras sea completamente utópico. Lo que queda de aquel modelo en el estado español son instituciones corrompidas como Comisiones Obreras o los Comités de Empresa. En este sentido si los sindicatos tuvieran intención revolucionaria intentarían o bien promover la asamblea de trabajadores como forma de funcionamiento o bien desde los comités comenzar a hablar de autogestión de los medios de producción.

En este sentido se puede comenzar a avanzar en una línea autogestionaria y colectivizadora si desde los sindicatos que se dicen revolucionarios se empieza a abordar en serio esta cuestión, haciendo una formación metódica entre los trabajadores afiliados y que representan el sindicato en este tipo de instituciones como los ya nombrados Comités de Empresa. Para quien no lo sepa, hay bastantes coordinadoras de comités de empresa que unen empresas y fábricas de la misma corporación capitalista, o del mismo territorio. De esta forma se podría coordinar un sector productivo entero o bien un polígono o las empresas de toda una comarca. El caso es que, como acabo de decir, falta una formación sindical apropiada para quienes están en los comités.

De todas formas, si creemos en la asamblea de trabajadores, ésta debe nombrar a sus representantes, y éstos deben ser revocables en todo momento. El gran problema de fondo es que el asamblearismo tiene corta duración. La gente común está en procesos asamblearios mientras le dura el problema. Más allá de eso los movimientos asamblearios caen en manos de los sectores más ideologizados y politizados, convirtiendo los procesos asamblearios en luchas de poder entre las tendencias de la izquierda. Sin embargo, si queremos la autogestión generalizada tenemos que promover asambleas en los centros de trabajo de forma generalizada. Y también deben disputarse los comités, tanto para echarlos abajo si no representan los intereses de la plantilla, como para fortalecer la idea de la socialización y la toma de los medios de producción entre la clase trabajadora, cuestión clave si estamos hablando de iniciar un proceso revolucionario.

Otro de los movimientos que históricamente ha intentado la revolución social ha sido el anarcosindicalismo, o el sindicalismo revolucionario. Tuvo su apogeo como sabemos en la Revolución española de 1936, pero también importancia en procesos como las ocupaciones de fábrica en Italia en 1920, las ocupaciones también de fábricas en Francia en junio de 1936, en el Cordobazo argentino de 1966 y en numerosísimas huelgas generales de todo el mundo.

El sindicalismo con vocación de cambiar la sociedad ha sido capaz de generar toda una cultura radical a su alrededor, un aura de mística revolucionaria que atrae a la clase trabajadora más combativa. Pero tiene su peligro, que es el de caer en el sectarismo y no ver más allá de su propia organización. Hay que tener muy claro que el objetivo primordial es el de la toma de los medios de producción, distribución y consumo, cosa que hizo el anarcosindicalismo ibérico en tiempos. Pero esa conciencia vino a través de dos o tres décadas de formación constante en los sindicatos. Hay que comenzar a formar en general a las nuevas generaciones de militantes y de contrastar los conocimientos adquiridos con otras experiencias alrededor del mundo para prepararnos para cualquier eventualidad. Entidades como ICEA o los gabinetes técnicos de los sindicatos deben tomar las riendas en las formación sindical en sentido colectivista y socializador.

Si nos coordinamos de alguna manera con los procesos consejistas o semi-consejistas (de tipo de comités de empresa) de los que hemos hablado, se podrá derrocar el poder del delegacionismo en el seno del movimiento obrero. Hay que generar unos nuevos comités de empresa verdaderamente en manos de los trabajadores y no de las élites burocráticas de los sindicatos capitalistas. Esa es labor inmediata ahora que se da tanto descrédito del sistema sindical y de comités de empresa en el estado español. No sabemos si se podrán generar otros mecanismos de participación obrera, pero es necesario que los grandes sindicatos pierdan su capacidad de movilización y la ganen nuestras organizaciones.

Pero la clase obrera precarizada no tiene siquiera la capacidad de sindicalización, o al menos no ve necesidad, ya que su empleo dura lo que dura. En este caso se deben encontrar otras formas de actuación político-social. En este caso podremos hablar de dos organismos a tener en cuenta, por un lado el municipio libre, y por el otro el movimiento cooperativista.

Comencemos por el segundo, que guarda relación con la economía política. El cooperativismo ha sido históricamente visto como un movimiento poco o nada revolucionario. Pero es cierto que hubo un cooperativismo obrero que era un apoyo del movimiento revolucionario, de ese que convocaba grandes huelgas generales y movimientos insurreccionales. El cooperativismo tenía dos vertientes, una productiva, que daba trabajo a numerosos obreros (y tenemos que reconocer que algunos de ellos habían perdido su empleo y que estaban en listas negras patronales y tenían muy difícil volver a trabajar) y la otra distributiva o de consumo. Esta segunda podría llegar a ser tan potente que en sí misma era un contrapoder.

Si en vez de ir al Eroski o al Carrefour, la población de clase trabajadora fuera a la cooperativa, otro gallo cantaría. En esas estaban en la región de Bolonia en 1920, en pleno auge del cooperativismo promovido por el Partido Socialista Italiano. Fue un movimiento tan masivo que los comerciantes sentían que se les hacía boicot si no se apuntaban al cooperativismo. Y muchos acabaron en el fascismo, como consecuencia. El cooperativismo per se no es revolucionario, intenta vivir el día a día de la mejor forma posible, pero viviendo de forma parecida a la sociedad que se promueve. Aquí también se requiere un cooperativismo vinculado a la transformación social, arraigado, combativo, y que sirva de elemento de propaganda y conexión con otros sectores de la sociedad. Si en vez de tantos trabajadores autónomos, por cuenta propia, tuviéramos un movimiento cooperativista en condiciones, y politizado, también nos cantaría otro gallo.

Otra manifestación del cooperativismo era las mutualidades. En nuestros tiempos en los que los permanentes recortes amenazan con echar al traste el estado del bienestar podremos ver pronto algún resurgimiento de aquellas sociedades de socorro mutuo. Ya comienzan a abrirse algunas clínicas gestionadas por gente de nuestro ámbito y hay otros proyectos (exclusión social, residencias de ancianos, etc.). Pero lo que realmente importa, como decían algunos artículos de prensa del anarcosindicalismo de los años 70, es tomar la Seguridad Social en manos de las organizaciones populares. Hospitales y escuelas deberían estar en manos de sus trabajadores y usuarias. Eso sí que sería revolucionario. Tomar el estado del bienestar en nuestras manos es de por sí subversivo. Y eso lo decían en los años 70.

Antes las cosas funcionaban de otra manera. Por ejemplo el sindicalismo revolucionario siempre intentaba tener una bolsa de trabajo. Era como controlar el INEM. Si controlabas la forma en la que las empresas contrataban los trabajadores, habías ganado. Todo el mundo se tendría que afiliar a tu sindicato. Esta es una de las razones de la enorme fuerza del anarcosindicalismo en ciertos territorios en los que podían hacerlo. Un sindicato que tenía una bolsa de trabajo, un economato, y algunas cooperativas aliadas, y hasta sindicato de jubilados, era toda una sociedad paralela.

El municipalismo libertario funciona de otra manera. También se basa en generar un contrapoder al del Estado. Aunque Bookchin era partidario de tomar la institución del ayuntamiento en caso de que el movimiento popular fuera fuerte y necesitara crecer más, pienso que no es necesario llegar a ese punto. Lo necesario es tener una serie de asambleas de barrio con verdadera vocación de contrapoder, de control de su barrio. El municipio, tal como está montado en el estado español, no tiene tanta capacidad de maniobra como nos pensamos. Está muy limitado desde arriba, y en cuanto se haga algo que no conviene puede llegar a ser disuelto. De todas formas es necesaria una institución equivalente que sea la voz del municipio. Esto lo puede hacer bien una federación de barrios. Siendo una confederación de municipios a niveles mayores. En este caso nos podemos encontrar el mismo problema de participación que con las asambleas de trabajadores. El asamblearismo funciona en momentos importantes, pero más allá decae y solo queda la gente más convencida.

Desde luego, que ahora mismo un proyecto municipalista debiera intentar converger con los demás movimientos en un proyecto revolucionario. Es importante saber entenderse entre las diferentes visiones tácticas. Pero sobretodo intentando impulsar algunos factores importantes como el de los servicios públicos, la bolsa de trabajo, las mutualidades y una red de cooperativas de su territorio. Creo que esto se puede hacer aquí y ahora. Pero como siempre, nos falta formación.

Por último otro de los factores que actualmente existe en el estado español y del que podría salir también otro contrapoder, es el de los pueblos okupados, cedidos o comprados que se van convirtiendo poco a poco en focos de autogestión rural. El tema es que como son proyectos pequeños apenas se toma en serio sus posibilidades tácticas. Se trata de unos centenares de personas esparcidas por un gran territorio rural semi-despoblado.

Pero estamos hablando de gente que suele estar bastante politizada, y que tiene claros los conceptos de autogestión y asamblearismo. Quieren organizar su sociedad libre aquí y ahora, y lo están haciendo. Apenas existe difusión de su trabajo, pero tienen sus redes y sus coordinadoras. Si tienen algún proyecto de trascender a su comunidad apenas se sabe. Lo que sabemos es que algunas escuelas rurales (oficiales) funcionan casi como escuelas libres debido a que lxs únicxs niñxs son de la comunidad que bajan al pueblo más cercano. Y así en otros ámbitos. Queda la sensación de que si formaran un sindicato agrario serían el sindicato mayoritario en varias comarcas. Pero estamos hablando de gente que no se plantea ser un contrapoder, sino que la dejen vivir su vida en paz. En este caso el trabajo necesario para organizar la revolución en estos territorios es político (qué se quiere hacer, cómo, con quien, para qué).

Es decir, que siendo “posibilistas” respecto a lo que tenemos aquí y ahora, en realidad hay varios organismos que si se coordinaran en un proyecto coherente en realidad podrían gestionar la sociedad. Se necesitan grandes dosis de formación en todos los niveles, y de voluntad de derrotar el Estado, y no dejarlo a un lado. La lucha es multifacética y debe construir sus propias instituciones post-revolucionarias a partir de lo que hay. Este es el reto de nuestros días.

Entrevista a Apoyo Mutuo

El pasado 9 de mayo se presentó la iniciativa Apoyo Mutuo en un teatro de Madrid. Se trataba de un proceso de organización iniciado a raíz del lanzamiento del manifiesto Construyendo Pueblo Fuerte, apoyado por varios centenares de personas. Dicho manifiesto era un llamamiento a construir una democracia de las personas (política, económica, inclusiva, de participación directa y efectiva) a partir de los movimientos sociales y las organizaciones populares independientes de partidos políticos. Este proceso resulta muy cercano a lo que algunos entendemos que debe impulsar un anarquismo social y organizado, con un proyecto de transformación apegado a la realidad y que pueda llegar a ser fructífero. Por ello, les hemos realizado a los compañeros de Apoyo Mutuo esta entrevista que reproducimos a continuación:

Contadnos: ¿qué es y cómo surge Apoyo Mutuo?

AM: Apoyo Mutuo (AM) es una organización, una red de militantes-activistas que busca transformar el sistema vigente de una manera profunda, sustituyendo el capitalismo por un sistema en el que la propiedad sea ostentada colectivamente y donde no exista explotación, al igual que sustituyendo el Estado actual por un modelo de participación política en el que todos y todas seamos las que tomemos las decisiones, es decir, democracia directa. Eso entre muchas otras cosas, pues nos unen sensibilidades ecológicas, feministas, antirracistas, LGTBIQ+... Entendemos que el problema no solo se sitúa en el capitalismo y el Estado que nos asfixian, sino que hay muchas otras opresiones que van más allá. Para lograr esto, lo que Apoyo Mutuo pretende es ejercer como paraguas de todas aquellas personas que no se sienten representadas por el sistema actual y que no creen en la vía parlamentaria, con el objetivo de elaborar críticas y, sobre todo, de lanzar propuestas concretas de funcionamiento alternativo de sociedad; en resumidas cuentas, de elaborar un proyecto alternativo de vida para todos y todas, y para eso necesitamos muchas cabezas pensantes de todos los ámbitos. En nuestros movimientos solemos tener un problema grave, que es la falta de concreción, limitándonos la mayor parte de las veces a las meras proclamas y manifiestos, y no está mal, pero, si pretendemos alcanzar algo como lo que hemos dicho que queremos, es necesario ir más allá y poner sobre la mesa medidas y propuestas mucho más precisas, y eso es lo que queremos y vamos a hacer.

Respecto a vuestra segunda pregunta, AM surgió de la red, de Internet. Varias compañeras y compañeros de puntos muy diversos del Estado español que compartían las sensibilidades que ahora nos unen a todas en AM confluyeron en un foro y empezaron a idear lo que es el proyecto actual, fruto de la necesidad imperante de que surgiera una organización como ésta, que ya tiene bastante trayectoria, aunque no lo parezca. Esto que estamos contando sucedió hace más o menos dos años, y nos presentamos como organización hace apenas un mes y poco, con lo cual se puede apreciar esto que estamos diciendo. A raíz de ese primer contacto, se creó otro foro ya solo para ese proyecto –que es el que seguimos utilizando– y ahí se empezaron a discutir y acordar los textos iniciales y asuntos de funcionamiento interno. Posteriormente, en Madrid, al haber un número considerable de personas interesadas en la iniciativa, se empezaron a realizar asambleas periódicas, y a raíz de eso se creó lo que es ahora el Grupo Territorial de Madrid de Apoyo Mutuo. A colación de esto, recientemente se ha presentado también el Grupo Territorial de Granada.

Os habéis presentado hace muy poquito en un teatro de Madrid, ¿qué recepción ha tenido la presentación de la iniciativa?

Pues bastante buena, creemos. Nos presentamos en el Teatro Lagrada el día 9 de mayo por la mañana, y le dimos bastante difusión. Salieron a la luz varias noticias en periódicos como Diagonal, Cuarto Poder... Y en otros medios.

La gente en general recibió la presentación de la organización con ilusión, algo que creo que compartimos todos y todas las que ahora formamos parte de AM en el primer momento en el que supimos de la existencia de esta iniciativa. Muchas personas quedaron expectantes tras la presentación del manifiesto Construir un pueblo fuerte para posibilitar otro mundo, y esperaban que se dieran más pasos en la construcción de esa gran iniciativa social de la que hablábamos en él, y finalmente surgió y se presentó aquel día con el nombre de Apoyo Mutuo.

¿Ha habido ya alguna crítica? ¿Qué opináis?

Crítica, crítica... no. No muy importante ni generalizada, al menos. Es cierto que hay personas que sienten recelo cuando ven que en nuestro discurso se emplean las palabras “democracia” o “poder popular” porque le dan un significado que obviamente no es el que le damos nosotros y nosotras. Sabemos que la carga que tiene el concepto de “democracia” está muchas veces denostada por el hecho de que los sistemas actuales que nos reprimen y explotan se han autobautizado con dicho nombre: “democracia representativa”. No obstante, para nosotras y nosotros ese término es cuanto menos inválido y no hace más que ocultar la verdadera cara de lo que en realidad son estos regímenes: gobiernos oligárquicos en los que decide una minoría erigida en clase política, además de la clase dominadora en el plano económico, que está por encima suya.

la democracia consiste en la igual participación, [...] de toda la sociedad en la toma de decisiones

Para nosotras y nosotros, la democracia consiste en la igual participación, de manera directa, de toda la sociedad en la toma de decisiones y gestión, sin intermediarios/as ni representantes que nos roben nuestra capacidad para hacerlo.

De igual manera, nuestro concepto de “poder popular” no es uno de poder coercitivo ni dominador. Cuando hablamos de “poder popular” nos referimos a la capacidad, a la fuerza que tiene el pueblo organizado de conseguir sus objetivos. A su “poder” llevar a cabo algo, a su potencia.

Al margen de esto, poco más se ha dicho en forma de crítica a AM, si bien somos nosotras y nosotros los primeros que ejercemos la autocrítica para mejorar y corregir los posibles errores que van surgiendo en el camino. Sabemos que somos seres humanos y no somos infalibles, y trabajamos constantemente en ello, por lo que también agradecemos cualquier crítica que se nos realice, siempre que sea de forma constructiva.

Parece que había un hueco importante que cubrir en la promoción de una política no institucional, de la calle. ¿Qué consideráis que aporta AM actualmente y qué aspira a conseguir?

Creemos fielmente que Apoyo Mutuo puede suponer un impulso muy importante para todos aquellos movimientos populares que realizan su labor y su actividad al margen del ciclo político parlamentario. Lo que pretendemos aportar es eso que habéis indicado vosotros/as en vuestra pregunta precisamente: realizar una política no institucional, entendida como la generación de un discurso al margen de los parlamentos y la política partidista, elaborando un programa político y socioeconómico rupturista y poniendo sobre la mesa una serie de propuestas y hojas de ruta que sirvan a los movimientos y a los colectivos y organizaciones de base para ponerlas en práctica aquí y ahora con el objetivo de ir avanzando hacia esa sociedad que deseamos, sin ir dandopalos de ciego y siempre a la defensiva como tristemente acostumbramos más veces de las que nos gustaría.

Pretendemos conseguir que AM se convierta en una herramienta útil para todos esos movimientos, colectivos y organizaciones populares

Por ende, lo que pretendemos conseguir es que AM se convierta en una herramienta útil para todos esos movimientos, colectivos y organizaciones populares; que nuestra iniciativa se llene de personas dispuestas a trabajar en el sentido que hemos indicado y a llevar a sus respectivos grupos el contenido que generemos entre todas y todos.

Hemos leído el primer texto que habéis publicado desde Apoyo Mutuo, llamado "Crisis capitalista y movimiento popular: Nuestro momento." ¿A quién representa ese nosotros?

Ese nosotras/os representa a todas aquellas y aquellos que creen que el camino de la lucha popular desde la base y con el objetivo de superar el sistema actual es necesario; representa a todas las personas que llevan su lucha a cabo gobierne un partido o gobierne otro, porque entienden que la lucha social debe permanecer siempre activa y no cesar nunca, pues siempre existirá la necesidad, la injusticia, la pobreza y la opresión bajo el sistema que actualmente padecemos. Representa o, al menos, pretende hacerlo. Evidentemente no queremos hablar en nombre de nadie más que nosotros mismos/as, pero tenemos la certeza de que aquello que decimos lo comparte mucha más gente que la que ahora mismo forma parte oficialmente de Apoyo Mutuo.

Os lamentáis en el texto de que actualmente la política se vea tan limitada a lo institucional. ¿Qué opináis de los nuevos partidos, y especialmente de las candidaturas de unidad ciudadana, que hablan del empoderamiento popular?

Mantenemos una posición de distancia porque no confiamos en la vía que esas personas (que en bastantes casos han sido compañeros y compañeras de colectivos y movimientos de los que nosotros y nosotras también hemos formado parte) han escogido porque creemos que el camino de las instituciones del Estado ya ha sido trazado e intentado en numerosas ocasiones y no ha tenido buen final. No obstante, mantenemos una posición de respeto porque entendemos que muchas de esas personas tienen intenciones honestas, pero a nosotras y nosotros nos gusta recordar que “los derechos, las conquistas y las grandes transformaciones sociales nunca nos han sido regaladas desde las instituciones. Fueron peleadas y ganadas en las calles, en los centros de trabajo y en los barrios”, como se dice en nuestro manifiesto.

Aparte, hablar de “empoderamiento popular” en organizaciones que funcionan jerárquicamente y donde la participación no es igual y directa nos parece un poco engañoso.

Por otro lado, queremos resaltar que tampoco nos gusta centrar nuestro discurso y objetivo en alguien que no sean los movimientos populares y las propuestas. Criticar es relativamente fácil, y lo que ahora más precisamos más que eso es demostrar que nuestras ideas, además de necesarias y justas, son eficaces y prácticas.

¿Destacaríais algo de la vorágine electoral pasada?

Se podrían resaltar muchas cosas. Sin duda, el panorama parlamentario español está cambiando y lo va a seguir haciendo. La entrada en los ayuntamientos y en los parlamentos regionales de “candidaturas de unidad ciudadana” podría suponer en cierto modo un respiro para una parte de la sociedad si algunas medidas sociales urgentes son llevadas a cabo. No obstante, no se puede obviar el hecho de que los ayuntamientos y los parlamentos regionales están muy limitados, y que por encima de los consistorios se encuentran poderes económicos que ponen trabas a cualquier cosa que se intente hacer que vaya en su detrimento.

Además, nos causa gran temor el hecho de que el pueblo general haya recobrado la confianza en las instituciones estatales. Una de las mejores cosas que nos legó el 15M fue sin lugar a dudas la desconfianza en los partidos políticos y en la política parlamentaria, dejando recaer toda la responsabilidad y el poder de acción y decisión en el pueblo. Ahora parece que mucha gente vuelve a creer de nuevo en esas instituciones, y eso está provocando una gran desmovilización en la calle que es fácilmente apreciable por cualquiera que forme parte de algún colectivo, movimiento u organización desde hace tiempo.

Por último, y no menos importante, también nos gustaría destacar que entre toda esta vorágine electoral no encontramos, a pesar de todo esto, nada que pretenda romper con el actual orden de cosas y apostar por un modelo social distinto al actual. Solo se aprecian intenciones de realizar pequeños cambios que no ponen en peligro la estructura, el cuerpo del sistema vigente.

¿Qué os parecieron las convocatorias realizadas en torno al 15M en Madrid? Por ejemplo, ese grito mudo durante la jornada de reflexión prohibido por la delegación de gobierno, ¿lo apoyáis?

¿Cómo no podríamos apoyar a unas personas que se manifiestan para decir que “La lucha sigue en las calles”, que el sistema actual no les representa y que las asambleas son las verdaderas instituciones legítimas de decisión y gestión?

Muchos/as estuvimos allí ése y más días, y lo seguiremos estando. Sí.

Habéis manifestado que vuestro objetivo es construir discurso. ¿Cómo pensáis hacerlo? ¿De dónde va a surgir ese discurso y qué procesos se van a seguir para articularlo?

A través de la reflexión colectiva. Apoyo Mutuo está estructurado en Ejes Sectoriales que tratan diferentes temáticas con profundidad. Por ejemplo, el Eje de Economía Social, el de Feminismos, el de Ecología Social, el de Educación, el de Municipalismo y Barrios, el de Vivienda, el de Coyuntura, el de Migración... La idea es que dichos ejes se vayan llenando de personas que los doten de contenido; que se reúnan, debatan, acuerden y creen análisis, propuestas y hojas de ruta. El contenido de esos ejes, al volcarse y ponerse todo en común, generará una propuesta amplia de sociedad alternativa que pretendemos alcanzar.

Por otra parte, los textos de análisis que hemos ido publicando ya, como el que habéis citado anteriormente, o el más recientemente publicado de Sindicalismo y trabajo, también generan discurso y han sido elaborados colectivamente, en este caso telemáticamente, que es el principal medio que tenemos para comunicarnos y debatir a larga distancia diariamente los y las que formamos parte de AM. Ese modo de proceder y producir textos generales sobre diferentes ámbitos y sectores se mantendrá así durante un tiempo al menos, hasta que decidamos cambiarlo o los Ejes Sectoriales lo sobrepasen, pero para que esto último ocurra necesitamos ser muchos y muchas.

Por último, señalar que también realizamos Encuentros Comunes de todo el territorio cada cierto tiempo para debatir y consensuar asuntos de importancia mayor que requieren de un debate fluido y largo que por Internet es casi imposible de tener. El próximo que vamos a realizar es sobre la elaboración del programa de AM, por ejemplo.

Y respecto a la difusión ¿Cómo pensáis sacar ese discurso al exterior: charlas, contacto con los medios de comunicación...?

Las charlas, las presentaciones y los debates y coloquios son un buen medio para llegar a la gente; la difusión a través de los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance, también, si bien queremos hacer llegar nuestro discurso principalmente a través de nuestros propios/as militantes. Como ya indicamos más arriba, el sujeto principal de nuestro discurso y el que tiene que ponerlo en práctica son los movimientos populares. Partiendo de la base de que la vasta mayoría de los miembros de Apoyo Mutuo son activistas y militantes de otros colectivos y organizaciones de base, lo más importante es que ellas/os mismas/os lleven a sus respectivos grupos las propuestas y hojas de ruta de la iniciativa.

Puesto que no nos presentamos a ningunas elecciones ni evidentemente lo vamos a hacer, sino que lo que necesitamos es que nuestras propuestas sean integradas y asimiladas de forma general por la sociedad y los movimientos alternativos, más que difundir nuestras ideas y que la gente las conozca sin más, lo que más nos interesa es que los colectivos y organizaciones populares que apuestan por la lucha social no parlamentaria las adopten y las pongan en práctica de algún modo o en parte. Eso es lo que realmente servirá. Lo que buscamos es una sinergia, un continuo fluir entre los movimientos populares y Apoyo Mutuo, una retroalimentación mutua. AM no tiene sentido si no es por los movimientos populares que lo dotan de sentido y contenido, y de los cuales forman parte sus integrantes.

¿En qué ámbitos va a empezar a trabajar Apoyo Mutuo?

Aún llevamos muy poco tiempo funcionando oficialmente como organización. Nuestro principal cometido ahora mismo es animar y conseguir que todas las personas que comparten nuestras ideas y buscan lo mismo que nosotras/os se sumen a nuestra iniciativa para comenzar a llenar todos los Ejes Sectoriales, que son los que van a realizar el principal trabajo de Apoyo Mutuo, los generadores genuinos de discurso y propuestas. En lo que ya estamos trabajando es en la producción de discurso sobre diferentes temáticas de una manera general y, más específicamente, en la elaboración de nuestro programa de sociedad alternativa.

Parece que Embat, que si no me equivoco es un proyecto hermanado con vosotros, ha lanzado una propuesta muy clara de remunicipalización y gestión democrática de los servicios públicos. También se han lanzado a apoyar explícitamente la huelga de Telefónica-Movistar. ¿Qué os parecen estas propuestas? ¿Pensáis lanzar campañas similares?

Sin duda, las propuestas del Procès Embat son siempre muy interesantes y, en este caso, como ya es usual, podemos decir que las compartimos ampliamente.

En el caso específico de la propuesta de remunicipalización y gestión democrática de los servicios públicos, siempre que estemos tratando de medidas que nos sitúen más cerca de la gestión colectiva de los medios de producción y servicio de manera democrática y justa, las apoyaremos.

En cuanto a la huelga de los y las trabajadoras de Telefónica-Movistar, están marcando un precedente en cuanto a la movilización laboral y sindical. El esfuerzo y trabajo que están realizando es auténticamente heroico, y no podemos más que situarnos de su lado y mostrarles nuestro más sincero apoyo y solidaridad. Esperamos sinceramente que venzan la presión torticera que está llevando a cabo Teléfonica-Movistar y recuperen los derechos que se merecen y más.

Respecto a sacar campañas similares, aún estamos en proceso de discusión y debate sobre las formas de funcionamiento que tenemos en la organización, y sobre el asunto de adhesiones y apoyo a causas específicas aún estamos descubiertas/os, a pesar de ser un sentir común la simpatía y el apoyo a movilizaciones tan ejemplares como la de las trabajadoras y trabajadores de Telefónica-Movistar en huelga, así como muchísimas otras. Con el tiempo lo solucionaremos, pero que nadie dude que siempre estamos y estaremos del lado del oprimido/a por la razón que sea: económica, de género, étnica, de orientación sexual o identidad u otra.

Parece que AM cuenta con rasgos propios de una organización con militantes y de una coordinadora, ¿realmente por qué modelo o fórmula se decanta?

Esto es algo que creemos que es importante dejar claro: mucha gente suele confundir Apoyo Mutuo con una coordinadora de colectivos, pero no es tal. En el caso de coordinar, lo único que coordina AM es individuos/as. Ya existen iniciativas que coordinan colectivos y organizaciones. Nuestro objetivo no es ése, sino conectar a todas las personas que comparten nuestras ideas y fines para confluir elaborando análisis, propuestas, programas y hojas de ruta, independientemente del colectivo o grupo al que pertenezcan.

Nuestro objetivo [es] conectar a todas las personas que comparten nuestras ideas y fines para confluir elaborando análisis, propuestas, programas y hojas de ruta.

En AM existen dos niveles de participación: el Territorial (a nivel del municipio, comarca o región) y el Común (a nivel estatal). En ambos se participa a nivel individual –al menos por ahora y hasta que se conformen más grupos territoriales–. No obstante, como ya dijimos, AM solo tiene sentido por y para los movimientos populares, para los cuales pretende ser útil su discurso y sus propuestas y análisis, pero eso no quiere decir que coordinemos a esos colectivos y organizaciones populares, cosa que no pretendemos hacer.

Pues hasta aquí nuestras preguntas. ¿Hay algo más que os gustaría comentar?

Aparte de daros las gracias por concedernos la oportunidad de exponer nuestra iniciativa y darle difusión a través de vuestro medio, nos gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos y aquellas que nos leen y que comparten nuestras inquietudes. Que se avecinan unos años convulsos por una confluencia variada de diferentes factores parece algo manifiesto, y los movimientos y colectivos horizontales que pretendemos superar el sistema actual, para estar a la altura de las circunstancias, necesitamos dotarnos de un discurso común, de unas propuestas y, en resumen, de un proyecto viable alternativo de sociedad para ir implantando a partir de ya. Para ello, nos necesitamos a todos y todas.

Por suerte, nos encontramos ante una iniciativa social como AM, que aún está abierta y por terminar de definir concretamente, aunque sabemos hacia dónde vamos y qué queremos conseguir. Por ello, animamos a todo el mundo a sumarse y construir desde ahora en esta iniciativa que probablemente sea de los últimos trenes que tengamos para coger.

Apoyo Mutuo será lo que queramos que sea. Para algo somos horizontales.

Grupos no-mixtos

El otro día leía con cierto asombro un debate entre varias personas en Twitter—sí, sí, ya sé que no es el mejor lugar para debatir—sobre una manifestación feminista no-mixta. Tal vez, lo que más me sorprendió fue la virulencia con la que algunas personas defendieron la manifestación, una virulencia que, a mi parecer, adoptó tintes nada anarquistas.

Nadie va a negar que la separación de la sociedad en géneros es problemática, sobre todo si esta separación es jerárquica. Recordemos que los géneros son construcciones sociales en base al sexo biológico—que por cierto, no tiene por qué ser binario como nos enseñan en la escuela. Vivimos en sociedades machistas donde los roles sociales asignados a las mujeres son degradantes respecto a la dignidad inherente de cualquier ser humano, sea del sexo que sea. Desde mi personal visión anarquista de la vida, no veo ni útil, ni moralmente aceptable, dividir la sociedad en géneros jerarquizados, pues a fin de cuentas todas las personas, sean del sexo que sean, tienen las mismas potencialidades en casi todos los aspectos de la vida—digo "en casi todos" porque, por ejemplo, los hombres no pueden parir.

Como individuos, todos los seres humanos, independientemente de su género, tienen la misma dignidad, la misma necesidad de libertad y, sobre todo, la misma capacidad para encontrar ésta. Una de las cosas que más me atrae de la filosofía anarquista es su clara argumentación en favor a la cooperación, a la ayuda mutua, a la solidaridad entre individuos, especies, géneros, etnias, o lo que sea. El anarquismo rechaza esa concepción furibunda y competitiva del capitalismo y del darwinismo. La vida florece en todos los lugares gracias a la cooperación; no hace falta competir por recursos escasos; no hace falta competir por mejorar, por ser les mejores. La vida es un camino que se puede caminar de la mano, sin cadenas y sin grilletes.

De ahí que me extrañe que una persona se considere anarquista y, al mismo tiempo, rechace con tanta virulencia la presencia de hombres en una manifestación, en una asamblea, o en un grupo de acción. Tonto no soy, y entiendo los motivos por los que algunas de estas personas defienden los grupos no-mixtos. Es más, comparto dos de las argumentaciones, las cuales yo resumiría en:

  • Los grupos no-mixtos empoderan a las personas oprimidas.
  • Los grupos no-mixtos enseñan a las personas oprimidas a desarrollar tácticas de lucha más efectivas.

El segundo punto tiene su razón de ser si se piensa que las personas no-oprimidas juegan un papel paternalista en los grupos mixtos. No obstante, sería muy estúpido pensar que toda persona no-oprimida tiene una actitud paternalista, como también es muy estúpido—y se lee, escucha, y vive muchas veces—pensar que cualquier persona que intenta ayudar en una causa se comporta de forma paternalista.

El machismo es algo internalizado, socializado, e institucionalizado. Eso nadie lo niega. Decir que el machismo está socializado significa decir que los comportamientos machistas puedes darse de manera subconsciente. Un grupo feminista no-mixto puede, potencialmente, evitar este machismo subconsciente al rechazar la presencia de ciertas personas. De ahí que, personalmente, sí que defienda la creación puntual de grupos no-mixtos y la realización de acciones de lucha no-mixtas. Pero me gustaría resaltar el adjetivo puntual por una razón obvia: una filosofía anarquista consistente no casa muy bien con la exclusión sistemática de individualidades dispuestas a luchar.

El problema, a mi parecer, surge cuando se confunde la exclusión con la expulsión. En un grupo de afinidad, por ejemplo, podemos encontrar personas autoritarias cuyo quehacer no es de agrado. En este sentido, el grupo expulsa a dichas personas, pero no las excluye a priori—o las personas que no se sienten cómodas abandonan el grupo y forman otro. De esta manera, lo que me sorprendía de aquel debate en Twitter era la facilidad con la que ciertas personas excluían, sistemáticamente, cualquier opción de participación "masculina" en grupos feministas—desde luego, con esto no quiero decir que toda persona feminista opte por esta exclusión, ni que toda persona que opte por grupos no-mixtos lo haga siempre de forma sistemática.

Una vez más, y para dejarlo claro, los grupos no-mixtos tienen una gran utilidad en muchas ocasiones, pero no es así de forma sistemática. Siguiendo la lógica de las personas que deciden excluir sistemáticamente a otras personas de ciertos grupos de acción, entonces, me gustaría que estas mismas personas se abstengan de participar en manifestaciones pro-derechos de les migrantes, por poner un ejemplo. ¿No es acaso la etnia de las persona otro frente de batalla en nuestras sociedades capitalistas? ¿Qué pinta una persona del grupo étnico dominante en una manifestación de grupos minoritarios? Espero que se vea lo absurdo de estas dos preguntas.

Para finalizar, me gustaría dar una vuelta de tuerca más a la cuestión del empoderamiento. Sigamos con el ejemplo de les migrantes. Es cierto que estos grupos minoritarios tienen una limitada capacidad de acción por multitud de razones—un ejemplo puede ser la condición irregular en un Estado que les puede deportar, encarcelar, e incluso matar. Ninguna persona anarquista sensible al tema negaría que un escenario ideal para estas personas migrantes sería un espacio de acción autónomo en el que elles mismes pudieran organizarse y luchar, sin necesidad de personas pertenecientes al grupo étnico dominante. No obstante, también sería absurdo decir que todas las personas no-migrantes que a diario luchan en este frente de batalla son, o se comportan, de manera paternalista. Desde luego puede haber paternalismo en un sinfín de ocasiones, pero no tiene sentido subsumir, de manera sistemática, el comportamiento de todas las personas en el paternalismo.

La ayuda mutua y la solidaridad no conoce de géneros, sexos, etnias, edades, o lo que quiera que sea, pues son cualidades inherentes a la raza humana—y solamente hay una única raza humana. Habrá hombres honestos que luchen en el frente del feminismo, y habrá otros que lo hagan de forma paternalista, autoritaria, y sexista. O tal vez encontremos hombres honestos que quieran genuinamente librarse de la lacra del machismo socializado. Y si algo creemos les anarquistas, pienso yo, es que se aprende haciendo; es decir, mediante la acción.

Fuego al patriarcado mediante la ayuda mutua entre seres humanos, sin distinción de género o sexo, pues nosotres somos la medida de nuestras jaulas personales.

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