Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra "la manada", el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d'Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada "economía colaborativa", en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus... principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la "nueva política" que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años '80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un "win-win" ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese "basta" al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las "Smart cities", donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la "nueva política" ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

[Reseña] Dream Home

Tenemos la idea de que el del cine de terror es un género para la evasión. Un mero entretenimiento que nos proporciona ficticios monstruos, asesinos o maldiciones y así nos ofrece un respiro del mundo real, donde no faltan los motivos para el miedo.

No es ese el caso de Dream Home (2010), película de 90 minutos de duración, con guión de Derek Tsan, Jimmy Wan y Pang Ho-cheung y dirigida por este último. Se puede encontrar subtitulada en castellano y gratis en algunas webs como esta.
Cheng, la joven protagonista, vive en el Hong-Kong de 2007, en un contexto de mucha inestabilidad entre el mercado laboral y el inmobiliario (progresivamente gentrificado), diez años después del traspaso de Hong-Kong de manos británicas a chinas y en plena cresta de la burbuja financiera global. El tratamiento de la acción es sensacionalista, no escatima en sangre, dolor ni zooms rápidos, pero transcurre en su mayor parte casi en tiempo real, lo que todavía deja tiempo para flashbacks  con los que conocer a Cheng. Así veremos que es una mujer normal, de clase trabajadora, que se ve a sí misma como un sujeto separado de los demás y que cree en la competitividad, el trabajo duro y el ahorro.
Por eso mismo, al darse ciertas condiciones, Cheng acuchilla, desmiembra y destripa. Si queréis ver cómo nos cuentan la brutalidad de que es capaz y la que ha vivido antes de llegar hasta ahí, tendréis que ver la película; pocas veces una película del subgénero slasher se molesta en hacernos empatizar con la asesina dándonos a conocer sus alegrías y penas.
¿Matar sin sed de sangre? «Es el mercado, amigo».

El marxismo que no nos contaron (V y último)

Asia

En Irán, la lucha contra el régimen del shah aglutinaba desde 1953 a todos los sectores contrarios al imperialismo israelo-estadounidense, desde los integristas shiitas que acabarían haciéndose con el poder hasta los grupos que se reivindicaban marxistas, generalmente leninistas. Desde 1979 –en que el shah huyó– hasta 1981-82, en que los ayatollahs se hicieron con el Poder, se dio uno de esos escenarios insurreccionales en que casi todo parecía posible y fueron varios los casos de fábricas y parcelas tomadas por sus trabajadoras y administradas por ellas en shura (asamblea). Con un estado del peso de Irán sumido en tales circunstancias y perdido el shah (muy del gusto de las potencias occidentales, que lo veían como un aliado reformista), no era extraño que países como EEUU o Francia prefirieran a Iraq en la guerra que ambos estados mantuvieron (1980-1988), como tampoco lo es que entre los marxistas empezara a  despuntar Mansoor Hekmat (Zhooban Razani era su verdadero nombre). Mientras los distintos grupos leninistas (prosoviéticos, maoístas, trotskistas) polemizaban sobre si la pequeña o incluso la gran burguesía iraníes podían ser aliados provisionales o si el marxismo y el islam podían tomar elementos uno del otro, Hekmat, aún joven, teorizaría un comunismo desde y para las bases, a la contra de casi todos los demás, que en Irán se ha dado en llamar simplemente «marxismo revolucionario». Él y otras activistas sacaron la publicación Hacia el socialismo y organizaron la Unión de Militantes Comunistas. La UMC fue de las pocas organizaciones anticapitalistas que elaboró un programa político (reformista en lo inmediato y revolucionario en el medio-largo plazo), cosa que les dio visibilidad y que se dio en el marco de una producción teórica abundante. Cuando la represión de los ayatollahs se volvió insoportable, sus miembros huyeron al Kurdistán, donde estaban encontrando cada vez más afinidad con la Komala (Organización Revolucionaria del Pueblo Trabajador del Kurdistán), que tenía más militantes y un trabajo político más arraigado y constante, pero necesitaba más esa clarificación en las ideas. La convergencia fue fructífera durante un tiempo y dio lugar a la creación en 1983 del Partido Comunista de Irán, pero la convivencia con los nacionalistas conservadores del PDKI (Partido Democrático Kurdo de Irán) llevó a una guerra (1984-1987) que se añadía a las condiciones de clandestinidad y los conflictos con las sensibilidades nacionalistas dentro del PCI. Paralelamente, nacerían el Partido Comunista de los Trabajadores de Irán y después su equivalente en Iraq, mientras la invasión de Kuwait por Iraq y de este por una coalición de EEUU, estados europeos, Siria y otros precipitaría tensiones entre consejistas y nacionalistas kurdos a uno y otro lado de la frontera irano-iraquí (PDKI, UPK, etc.). La corriente consejista iraní/iraquí sobreviviría, pero, si ya era minoritaria y se veía perseguida, la muerte de Mansoor Hekmat (2002) y la nueva invasión por una coalición en torno a EEUU (2003) la fragmentarían en varias organizaciones enfrentadas entre sí.

Entretanto, el exilio forzado de miles de iraníes a partir de 1979 daría la primera traducción al persa de obras situacionistas como La sociedad del espectáculo (a cargo de Behrouz Safdari), la creación de una publicación marxista libertaria como Ghiam («Insurrección») o el acercamiento de un grupo de activistas provenientes de la leninista OGFPI –Organización de las Guerrillas Fedayín del Pueblo Iraní– al consejismo y el anarquismo y a sus compatriotas de Ghiam, hasta dar lugar a la revista Nakhdar («Ni dios, ni estado, ni patrón»).

Latinoamérica

En el sur de México y, concretamente, en los estados sureños, que probablemente sean los más combativos en la historia reciente (Chiapas, Guerrero, Oaxaca), se dan dos procesos de evolución en las guerrillas leninistas que vienen de la década de 1970. Sin apenas influencia de referencias teóricas como las que hemos comentado, las relaciones entre dirección, cuadros medios y bases, las relaciones –de pura convivencia, a veces– entre distintos exponentes guerrilleros y la población campesina a la que se quiere llegar, las relaciones de liderazgo, desde las más formales hasta las más sutiles, y con otras organizaciones distintas llevan a nuevas formas de organización contrarias basadas en anteponer el partir de la realidad a los esquemas teóricos, en el respeto por lo humano antes que en la primacía de las estructuras, en la convivencia antes que en el sectarismo y en el liderazgo como herramienta para las bases y no como vanguardia dirigente que sustituye a esas bases o a la comunidad entera. Así, herederas de las FLN (Fuerzas de Liberación Nacional) empiezan a preparar en otoño de 1983 un Ejército Zapatista de Liberación Nacional que, muy transformado con respecto a las previsiones de sus propios fundadores, irrumpe con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá, al empezar el año nuevo de 1994. Poco después, entre 1997 y 1998, gran parte del EPR (Ejército Popular Revolucionario) rompe con la dirección de su organización y empieza a funcionar con planteamientos de este tipo, bajo el nuevo nombre de ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente). Ambas fuerzas, EZLN y ERPI, con sus limitaciones y los errores que hayan podido cometer en estos años, subsisten con una rara combinación de capacidad  física de defenderse y el apoyo popular que les da la credibilidad por la que han trabajado.

Es un proceso que, a su vez, tiene cierto parentesco con el que se da en el Kurdistán.
El PKK –siglas en kurdo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán–, fundado en 1978 y empapado de teoría leninista, vive durante más de veinte años haciendo malabarismos: partido de vocación obrera en un medio fundamentalmente campesino, donde la mayor baza probablemente sea la socialidad tradicional más que un tejido organizativo de sindicatos, células partidistas o asambleas de trabajadores, el PKK vive como un partido tan machista como han tendido a serlo todos (unos más y otros menos, ciertamente) pese a tener una base con un gran componente femenino. Sin embargo, en el proceso de autocrítica que se suele situar entre 1999 –con la captura de su líder Abdullah Öcalan, Apo, tras perder el asilo que le brindaba el régimen sirio– y 2005, se da cada vez más valor a la participación de las bases y especialmente a la de las mujeres, a la transformación de una misma para la transformación colectiva (motivo recurrente en el anarquismo, que a su vez lo había heredado en parte de la tradición humanista ilustrada, republicana, masónica) y a la flexibilidad a la hora de interpretar la realidad. Muy crítico con el legado de la KomIntern –que ya perjudicó al nacionalismo kurdo tras la primera guerra mundial–, el PKK, si bien no se declara «ni marxista ni antimarxista», juega un interesantisimo papel, no sólo de revalorización del apoyo mutuo y el cooperativismo en el Kurdistán norte (turco), sino también de influencia decisiva en la emergencia de un movimiento similar en el oeste (Rojava, en la parte Siria) que, desde el comienzo de la guerra siria, se justifica en sí mismo y asombra al mundo al erigirse como alternativa laica y humanista a la pinza de la barbarie wahhabita del Daesh y el régimen militar baazista sirio.

Por último, si volvemos a América Latina, encontraremos en la Cuba de nuestra época, un caso similar al del grupo yugoslavo Praxis que mencionábamos en la entrada anterior. Con el fin de la URSS, de quien dependía en gran medida la economía de la mayor de las Antillas, la vía cubana al leninismo quedaba muy dañada. Cuba atravesaba la década de 1990, sobre todo su primera mitad, como un «periodo especial» con enormes restricciones económicas y un clima progresivamente tenso y, mientras el régimen se mantenía a flote con cierto aperturismo económico,la emigración se volvía más y más evidente y el enfrentamiento de las autoridades con la oposición conservadora y el apoyo de EEUU y la UE a esta resonaban mientras tenían lugar los últimos fusilamientos hasta la fecha (2003).
Este cambio de contexto y el relevo de Fidel Castro al frente de la jefatura del gobierno y del Estado (interinamente desde 2006), pasado el clímax de aquellas tensiones, han acabado propiciando una mayor apertura que, si bien ha permitido una mayor penetración del capitalismo, también ha atenuado la represión a todos los niveles. Han podido surgir así proyectos públicos, no clandestinos, que, sin entrar en confrontación con el régimen, sí cuestionan su funcionamiento en diferentes grados y maneras: desde la Cátedra Haydée Santamaría o el grupo ecologista El Guardabosque hasta el Taller Libertario Alfredo López. Algunos de estos grupos, y otros, se coordinan desde 2009 en el Observatorio Crítico, donde quienes se consideran anarquistas, marxistas críticas, autogestionarias o inclasificables debaten desde la realidad cubana.

Nota final: esta serie de entradas pretende servir de primera aproximación general, introductoria, a un campo extenso. Está limitada por esta voluntad de concisión, así como por las limitaciones del autor (idiomáticas, falta de conocimientos más profundos, etc.), pero invita a quien le interese a profundizar en ellos a hacerlo: abundan las páginas web, libros, opúsculos y películas al respecto. Por su grado de detalle, recomendamos especialmente los que hablan de la Barcelona de las décadas de 1960 y 1970, como Arqueología de la autonomía obrera en Barcelona 1964-1973, de Felipe Pasajes (recogido por Espai en Blanc en el interesantísimo volumen Luchas autónomas en los años setenta), o El MIL: una historia política, de Sergi Rosés.

Islas Senkaku: nacionalismo artificial

China y Japón están presenciando un incremento notable de sentimientos nacionalistas debido al conflicto por las islas Senkaku. Taiwán y Korea del Sur también piden parte "del pastel", complicando más todavía la situación.

En diversas ciudades chinas, la población protesta de forma violenta arrojando piedras a comercios  japoneses, volcando coches de marcas japonesas, o lanzando huevos a la embajada nippona en Pekín. Las fotos de banderas con el sol naciente quemándose recorren la Red de lado a lado, y los medios nos muestran un conflicto de tal magnitud que la policía paramilitar china puede contener a duras penas.

Según las autoridades chinas, todo "comenzó" en 2005 cuando Junichiro Koizumi, por aquel entonces primer ministro japonés, visitó el templo de Yasukuni: un lugar polémico que todavía proyecta una larga sombra que no olvida los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, China ha seguido creciendo económicamente hasta tal punto que ya puede tratar de tú a tú a Japón y Estados Unidos (segunda y primera potencias respectivamente, aunque en la actualidad China ya ha adelantado a Japón), lo que pareciera que anima al Estado chino a presionar sin miedo donde le interesa.

Uno de esos intereses son las islas Senkaku, las cuales son reclamadas por Japón, China, y Taiwán. El conflicto viene de lejos: en 1972, los Estados Unidos devolvían al Estado japonés las islas Senkaku al mismo tiempo que devolvían Okinawa. En 1971, Taiwán ya se quejaba ante los Estados Unidos, país que reconocía a Japón el derecho administrativo de las Senkaku (como parte de Okinawa) pero no su soberanía, puesto que consideraron que ese tema debería ser resuelto entre los países asiáticos.

Sin embargo, el problema se complica en 1968 y es cuando nace el verdadero conflicto actual. A pesar de que China asegura que la visita de Koizumi a Yasukuni fue la "gran causa" de la agitación popular, lo cierto es que los intereses por recuperar las islas Senkaku no son tan "populares" como nos quieren hacen creer. Como decía, en 1968 un estudio de las Naciones Unidas apuntó la posibilidad de que existiera en la zona de las islas una gran reserva de petróleo todavía sin explotar.

Ahora que tenemos al "oro negro" en el escenario, se hace más comprensible que 70.000 personas salieran a las calles de China a protestar. Según me cuentan fuentes personales, en China las cadenas del Estado han retirado los anuncios publicitarios japoneses, y la prensa está alentando a las movilizaciones de forma sutil e indirecta. ¿Pero qué es lo más grave de todo esto? Sencillamente el hecho de que se fomenten sentimientos nacionalistas, de odio, y de competencia histórica, desde los poderes estatales para crear un contexto político propicio para el conflicto militar. De hecho, hace unos días, patrullas costeras chinas invadían aguas japonesas en una clara acción provocativa.

Por su parte, Japón no se queda atrás; numerosos grupos nacionalistas se han movilizado durante estas semanas, lo que ha agudizado la tensión política que se vive en Asia Oriental. El otro día, el candidato del partido Democrático Libera de Japón, Nobuteru Ishihara, afirmaba con contundencia que Japón tiene la obligación de defender su territorio. Sus palabras se producen tras la nacionalización de las islas Senkaku, las cuales no están habitadas pero acaban de ser compradas por el Estado japonés (lo que desencadenó, inmediatamente, los disturbios en China que se han mencionado arriba).

Si algo podemos sacar en claro de este problema, es que los Estados modernos manipulan la opinión publica a su merced de forma impune. La población china es incitada al odio contra el pueblo japonés por intereses económicos y militares; Japón hace lo propio. Por mucho que nos quieran vender que el problema es una cuestión de sentimientos populares; del sufrimiento del pueblo chino que tiene todavía en la memoria las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial; lo cierto es que esto poco tiene que ver con un verdadero y genuino pesar de ambos pueblos, quienes no son más que marionetas de las dinámicas autoritarias de los Estados.

Una vez más, vemos como la clase burguesa, que nos domina mediante el Estado moderno, nos pone en contra de nuestras hermanas y hermanos apelando a estúpidos sentimientos nacionales. En vez de quemar restaurantes japoneses o intentar asaltar la embajada japonesa en Pekín, el pueblo chino debería darse la vuelta y plantar cara al Estado despótico que les esclaviza. Y lo mismo se aplica para Japón, Estado Unidos, o cualquier pueblo apresado bajo los yugos del Estado.