Eliminando la manzana podrida no salvamos todo el cesto

...O por qué la cárcel de algunos no es la libertad de todas nosotras

La violencia que vivimos cada día puede ser directa, pero lo es también simbólica y estructural. La violencia institucional y su cometido se hace evidente con casos recientes como el mediático caso de La Manada. A pesar de denunciar el sesgo androcéntrico, e incluso misógino, de muchas de las sentencias judiciales, el feminismo no pide más años de prisión como solución a nuestros problemas, como se deja entrever en la mayoría de los medios de comunicación, sino que intenta poner de manifiesto lo escandaloso que supone no considerar esos hechos una violación.

No queremos reproducir las dinámicas de las estructuras jerárquicas de dominación con las que nos someten, generadoras de tantas desigualdades, y por lo tanto no creemos que la vía judicial y penal sea la única alternativa para las mujeres. Es más, en el caso de las mujeres migradas, o con otro tipo de dificultades o situaciones, el acceso a la justicia puede suponer un problema en su situación administrativa.

La construcción de los problemas sociales en clave delictiva evita que se señale al Estado como responsable de las consecuencias de sus políticas y facilita su uso electoralista por la lucha contra la inseguridad. El populismo punitivo es una fórmula política y penal conservadora surgida del neoliberalismo y su aplauso proviene en gran parte de la distorsionada percepción social del funcionamiento del sistema carcelario y de su imaginaria relación con la seguridad en la calle, explotando las inseguridades de la colectividad. Un ejemplo de ello es la utilización, últimamente habitual, de asesinatos de menores a través de un discurso populista para la defensa de la prisión permanente revisable. En la estrategia de marketing hoy entran las violaciones a mujeres. Nos preocupa que se haga tanto hincapié en soluciones de castigo en vez de en propuestas educativas, así como la obsesión punitivista del feminismo institucional.

“Adoptar el encarcelamiento como estrategia es abstenernos de pensar en otras formas de responsabilización”, dice Angela Davis. La violencia machista, los problemas sociales, son problemas colectivos y como tal se han de abarcar. Eliminando la punta visible del iceberg en vez intervenir englobando toda la estructura que es el Patriarcado obviamos que existe todo un sistema social que mantiene y genera, e incluso se nutre, de esas violencias y da pie a dar por eliminado el problema. El heteropatriarcado funciona porque parece el estado natural de las cosas y señalando a ciertos individuos como “seres extraños” o “no-personas” nos exculpamos como sociedad ante cualquier responsabilidad colectiva y nubla la necesidad de revisión de cada persona socializada como hombre.

Son soluciones fáciles y rápidas ante fenómenos complejos, que despolitizan los hechos y eliminan del discurso el concepto de “opresión estructural”, aportando más bien nada a la transformación social en pro del control social. Mª Luisa Maqueda critica este discurso paternalista exponiendo que “La “colonización legal” nos priva del control de nuestras necesidades y de la autonomía de nuestras decisiones“.

Creemos en un feminismo para dejar de socializar como víctimas y poner en práctica el apoyo mutuo entre iguales y la autodefensa. Echamos en falta una estructura autoorganizativa que dé respuesta a la violencia recibida, pero a la vez y sin quererlo nosotras mismas generamos otro atropello: invertimos gran parte de nuestro tiempo en no morir. Lo que nosotras queremos es vivir.

Valladolid, junio de 2018

Grupo Anarquista Cencellada

cencellada.noblogs.org

Exilio o barbarie. La desobediencia legítima del rapero Valtonyc

En el Parlamento Europeo de Bruselas esta mañana desde las 9 horas ha tenido lugar una conferencia contra los ataques a la libertad de expresión y de prensa en Europa, en el que han participado algunos periodistas como Boro LH, y raperos como Pablo Hásel o Leszno, del colectivo de La Insurgencia. Sabían a dónde acudían, sabían a lo que iban, han denunciado públicamente con contundencia al régimen español por sostener un férreo autoritarismo y una represión criminal ininterrumpidamente desde el año 1939 y hasta la actualidad. Por supuesto, han denunciado que esta represión política contra los movimientos y organizaciones de izquierda revolucionaria viene incrementándose desde los últimos años, haciendo más visible socialmente la falta real de libertades en el Estado español.

Esta misma mañana el rapero Josep Miquel Arenas Beltrán, más conocido por el nombre de Valtonyc, debía entrar en prisión pero no hay rastro alguno de su paradero exacto. La Audiencia ha cursado, a petición de la Fiscalía, una solicitud nacional e internacional de búsqueda y captura contra Valtonyc. Desde ayer una inquietante noticia se extendía por las redes sociales como la pólvora y ratificada por algunos medios de comunicación de Catalunya desde primera hora de la tarde y a lo largo del día.

Valtonyc se habría fugado del Estado español para no cumplir una condena de tres años y medio de prisión. Hace escasamente diez días el Tribunal Constitucional español le otorgaba un plazo que finalizaba hoy mismo para presentarse voluntariamente en la cárcel. Se ratificaba la sentencia por los delitos de incitación al odio, injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo, por los que fue juzgado y condenado por la Audiencia Nacional, y concretamente por la jueza Concepción Espejel (la misma magistrada que en el caso del juicio a los jóvenes de Altsasu).

Ayer mismo al mediodía el joven rapero balear escribía un tweet en las redes sociales en el que advertía lo siguiente en el mensaje:

—Mañana es el día. Mañana van a tumbar la puerta de mi casa para meterme en la carcel. Por unas canciones. Mañana España va a hacer el ridículo, una vez más. No se lo voy a poner tan fácil, desobedecer es legítimo y obligación ante este estado fascista. Aquí no se rinde nadie.—

Josep V. (@valtonyc) 23 de mayo de 2018

En espera de la resolución presentada por su abogado al Tribunal de Estrasburgo, Valtonyc ha tomado una decisión muy importante, no se rinde y escoge no entrar en prisión iniciando el camino al exilio. Todavía el propio rapero no se ha pronunciado sobre su paradero, y su grupo de afinidad y familiares afirman consecuentemente no saber nada acerca de dónde se encuentra el joven mallorquín. Mientras seguimos a la espera de noticias transmitidas personalmente por él, expresamos nuestra completa alegría de que Valtonyc no se encuentre ahora mismo ya en cualquier cárcel del Estado español. Además, queremos compartir algunas reflexiones que nos parecen interesantes a tener en cuenta sobre esta noticia:

De confirmarse la huida, esta marca un precedente muy importante para todas las personas condenadas por una sentencia del Estado español, después de la marcha a Europa de algunos reconocidos cargos políticos de las instituciones catalanas, un joven rapero perteneciente a la disidencia política y los movimientos populares contra el régimen español pone camino a un legítimo exilio.

Desobedece de manera irreprochable a las autoridades españolas y no da el gusto a las fuerzas represivas de verle entrar en prisión, internacionaliza su caso y la lucha contra la represión, y hace una jugada maestra que puede ser ejemplo para quienes elijan este desafiante camino en el futuro.

Es importante no banalizar la huida de Valtonyc, no se ha marchado por gusto ni de vacaciones, se ha visto obligado a ello para librarse de entrar en prisión por unos delitos que no reconoce, y ante la legitimidad que le otorgamos los movimientos sociales. Está en su legítima decisión no convertirse en un preso más de las instituciones penitenciarias españolas, pero no nos engañemos, no será libre, porque estará alejado de su familia y de su compañera, tal vez durante bastante tiempo hasta que pueda regresar, si así también lo decidiera.

Por lo tanto, reconocemos nuestro total acuerdo con esta estrategia, no sin antes advertir que obviamente no siempre será tan sencillo en un futuro, es probable que a partir de ahora el Estado español establezca prisiones preventivas ante el riesgo de fuga de una manera más contundente que hasta ahora. Los movimientos sociales en nuestra labor antirrepresiva, deberemos trabajar en perfeccionar las herramientas y dar cobertura en un futuro a todo posible preso/a político/a que quiera salir del país, como en toda lucha los cuidados y la autodefensa activa es una base fundamental de nuestro éxito.

Web de apoyo a Valtonyc:  https://www.niunpasenrere.org/

Por la destrucción de las prisiones

Nuestra "querida" Real Academia Española define "prisión" de la siguiente manera:

prisión.
(Del lat. prehensĭo, -ōnis).

1. f. Acción de prender (‖ asir).
2. f. Cárcel o sitio donde se encierra y asegura a los presos.
3. f. Presa que hace el halcón de cetrería, volando a poca altura.
4. f. Atadura con que están presas las aves de caza.
5. f. Cosa que ata o detiene físicamente.
6. f. Aquello que une estrechamente las voluntades y afectos.
7. f. Der. Pena de privación de libertad, inferior a la reclusión y superior a la de arresto.
8. f. ant. Toma u ocupación de algo.
9. f. pl. Grillos, cadenas y otros instrumentos con que en las cárceles se asegura a los delincuentes.

Pero prisión es una palabra que da para mucho más, sobre todo si empezamos a mirar la realidad en la que vivimos con otros ojos. Prisión es el supermercado de tu barrio, que esclaviza tanto a trabajadores (mediante jornadas delirantes y trabajos mecánicos) como a consumidores (mediante mil anuncios y colores que bombardean tu cerebro constantemente). Prisión es el colegio al que asistes (o asististe)  y donde te meten en la cabeza ideas como competitividad, trabajo duro, esfuerzo, sumisión, respeto al orden existente... Prisión es la oficina en la que te dejas la salud, y la mayor parte de tu vida, para ganar un mísero sueldo al mes mientras tus jefes se aprovechan de los frutos de tu trabajo. Prisión es la urna de las elecciones a las que concurres como participante pasive para depositar una papeleta que nada cambiará. Prisión es también la televisión que te "informa" de lo que pasa en el mundo desde una óptica sesgada y siempre a favor del poder existente.  Prisión son los millones de despertadores que se sincronizan a horas muy tempranas para levantar a millones de trabajadores al grito de "¡trabaja o muere!". Prisión son las corbatas, los trajes, los tacones, y los productos cosméticos que te venden para estar siempre "presentable." Prisión es la familia opresiva que con ideas protectoras corta la imaginación de les niñes. Prisión son las relaciones amorosas basadas en los celos y la dominación. Prisión es la amistad sin solidaridad. Prisión es Facebook y sus amistades virtuales despojadas de olores y caricias. Prisión es la estúpida dieta que comes para alcanzar ese canon de belleza tan deseado. Prisión son las revistas del corazón que te entretienen con las miserias (no tan míseras) de la gente rica. Prisión es la programación basura de los "reality shows." Pero prisión son también les compañeres que te juzgan por no seguir la teoría de moda. O prisión es el espacio "revolucionario" que no deja expresar tu individualidad por no cumplir con lo que la mayoría piensa y hace. Prisión son las ideas que se imponen como verdades absolutas sin plantearse sus propios fundamentos. Prisión es la cultura de masas. Prisión son las masas. Prisión eres tú si no rompes con todo lo que te aprisiona, empezando por ti misme. Prisión eres tú si no haces nada por liberar al resto de personas presas.

La vida, hoy por hoy, es una gran prisión. Y como toda prisión, ésta también tiene sus carceleres. ¿Qué haremos con les carceleres?

Nicola Gai sobre la acción directa

Dejo un escrito del compañero Nicola Gai publicado en Cruz Negra, Anarquista Aperiódico Anarquista #0. La publicación es en italiano, por lo que yo me limito a enlazar la versión en castellano que se puede leer en páginas libertarias como Publicación Refractario o Instinto Salvaje. El texto trata sobre acción directa y proceder revolucionario. Creo que tiene bastante interés general y, sin duda, creará debate por sus opiniones directas contra ciertas acciones de carácter "poco revolucionario." Para quienes no sepan quién es Nicola Gai dejo a continuación un pequeño resumen de los últimos acontecimientos en su vida.

Nicola Gai es un compañero libertario de la región de Turín, en Italia. Hacia finales de 2013 la jueza Annalisa Giacalone condenaba a Nicola a 9 años y 4 meses de talego (en el mismo caso, 10 años y 8 meses para nuestro compañero Alfredo Cospito) por el ataque contra Roberto Adinolfi, importante figura de Ansaldo Nucleare, empresa que construye plantas nucleares por Europa. Los compañeros Nicola y Alfredo dispararon contra la pierna de Adinolfi en Génova, hacia principios de mayo de 2012, sin consecuencias fatales. Los medios de (des)comunicación se cebaron con el movimiento anarquista, y la fuerza opresora del Estado italiano cayó de lleno sobre aquello que elles llaman "terrorismo." Sin más, os dejo con el texto del compañero.

¡Libertad para todes les preses! ¡Fuego a la sociedad carcelaria!

Todo el resto es aburrido. Notas sueltas sobre la acción directa

Pensé en escribir estas notas porque me parece que, últimamente, incluso entre nosotrxs, lxs anarquistas, se está hablando demasiado poco (y también, por desgracia, practicándose demasiado poco…) de acción directa, privilegiando intentos de encuentro con las “masas”, más o menos indignadas. He decidido hacerlo en la Cruz Negra porque espero que pueda convertirse en un espacio de debate entre quienes consideran la acción como centro de su camino de lucha. Espero sinceramente que la Cruz Negra no se convierta en la reunión de las malas suertes carcelarias, sino el lugar en el que sacar y profundizar, sin pelos en la lengua, desde diferentes puntos de vista, en cuestiones que se consideran útiles para dar una mayor incisividad a la lucha contra la autoridad. Ciertamente, la acción directa es algo para actuar y no algo que pontificar, pero estoy convencido de que aclarar lo que cada unx de nosotrxs entiende realmente cuando usa estas palabras puede ayudarnos a afilar las armas para asaltar el presente.

Para abordar la cuestión sin perderme en inútiles giros de palabras, quiero primero aclarar lo que, para mí, no es acción directa.

Concentraciones, repartir panfletos, manifestaciones “determinadas y comunicativas”, tartas (pintura, escupitajos, etc.) en la cara del infame de turno, huevos con colores y todo este tipo de cosas no se pueden considerar acción directa. Soy consciente de que una lista del estilo atraerá hacia mí las flechas de lxs que sostienen que todos los medios tienen la misma dignidad en la lucha, que mi discurso podrá parecer esquemático, “militarista”, impregnado de una óptica eficientísima y bla, bla, bla… Pero nadie, honestamente, podrá negar que, en estos momentos, haciendo estas cosas se está más bien mimando la lucha, renunciando a vivirla realmente.

Estoy convencido de que se está afrontando la lucha con ligereza, con la sonrisa en los labios: no se trata más que de un juego, pero nada hay más serio que un juego donde las apuestas están representadas por la calidad de nuestras vidas y de nuestra libertad. Nadie puede negar que la correspondencia entre el pensamiento y la acción debería ser la característica fundamental de ser anarquista. Si pensamos que la destrucción de este mundo es necesaria, debemos actuar en consecuencia, no podemos recurrir a simpáticos e inofensivos trucos baratos para silenciar, engañando a nuestras conciencias hambrientas de libertad. Debemos tener el coraje de afirmar que la acción directa, o es destructiva o no es. Los muros que nos aprisionan no se caerán solos, sino solamente si son envestidos por la onda de choque de nuestra rabia. Es inútil que el listo de turno recuerde que la insurrección no es el resultado de la suma aritmética de los ataques realizados por lxs anarquistas, estoy hablando de otra cosa. Nuestra vida es demasiado corta para desgastarla en centenares de happening diseñados para despertar a las masas adormecidas, para que se presenten puntuales a la cita el día mágico: sólo cuando concretamente atacamos lo existente conseguimos arrancar pedazos de libertad, aunque sólo sea por unos pocos momentos, nos liberamos de las cadenas impuestas por la cotidianidad y por la ley.

Nuestra lucha debe ser violenta, sin compromisos, sin posibilidad de mediaciones ni vacilaciones: la acción directa destructiva, el único medio que deberíamos utilizar para relacionarnos con cuanto nos oprime. Pero las cosas, como sucede siempre en la realidad, son un poco más complicadas, por desgracia, la sola acción no es la panacea de todos los males que aquejan a nuestro movimiento. Aunque esté absolutamente convencido de que ningún acto de revuelta es inútil o dañino, pienso que es fundamental preguntarse sobre la proyectualidad que las generan y, sobre todo, sobre el significado que le dan aquellxs que las realizan. El acto mismo puede asumir significados muy diferentes si se concibe desde una óptica de ataque o de defensa. Voy a tratar de explicarme con un ejemplo práctico, en el Valle de Susa, el año pasado, asistimos a un incremento positivo de las prácticas del sabotaje en la lucha contra el TAV, perfecto, si en las intenciones de quienes han realizado tales acciones está el intento de afirmar claramente que no está en juego la simple construcción de una línea ferroviaria, sino la necesidad de atacar y destruir todo el sistema tecno-industrial que lo diseña. Otra cosa es si el sentido es el que se puede leer en algunos comunicados del movimiento NO TAV o, lo que es aún más desconcertante, en el Nº 5 de Lavanda, hoja redactada por algunxs compañerxs que participan en esta lucha. Tales acciones se podrían interpretar como el último recurso de un pueblo que ya ha utilizado todos los medios de presión posibles (y pacíficos…) sin obtener la atención de los que gobiernan. Estoy convencido de que tal interpretación banaliza cualquier aspecto positivo y revolucionario de tales actos, de hecho, sugiere que si el poder fuera más “razonable”, si estuviera más abierto al diálogo, existiría la posibilidad de “convencerlo” para mitigar sus aspectos más nefastos.

La acción directa expresa todo su potencial de liberación sólo cuando se concibe desde una óptica de ataque. No golpeamos al enemigo porque el disgusto por su última fechoría nos resulta insoportable, sino porque queremos ser libres aquí y ahora. No necesitamos justificaciones para golpear, simplemente no podemos aceptar vivir una vida carente de significado como simples engranajes de este sistema mortal. Debemos ser nosotrxs quienes dictemos los momentos de la lucha, hay todo un mundo que demoler y las posibilidades de derrotar al monstruo tecnológico se hacen cada vez más pequeñas en proporción a su desarrollo.

Cuando hablamos de acción directa hablamos de nuestra vida pues nuestro rechazo a lo existente no es una moda, sino algo mucho más profundo, en el que ponemos en juego toda nuestra existencia. Por este motivo, encuentro verdaderamente irritante cuando nos referimos a cualquier tipo de acción, diciendo que “era lo mínimo que podíamos hacer”. Estoy convencido de que no existe nada mínimo que se pueda hacer contra aquello que nos oprime, no podemos autoimponernos límites en la acción, esta debe ser sin restricciones como nuestra sed de libertad. Si nos encontramos frente a un explotador asesino con uniforme etc., y se decide mancharle el vestido con pintura, eso no es lo mínimo que se podía hacer, sino simplemente lo que nosotrxs hemos decidido hacer. Esto, probablemente, está dictado por una serie de análisis que, en lugar de dar mayor fuerza a nuestra acción, no hace más que minimizarla: “la gente no nos entendería, no debemos dar un paso más que los demás, se necesita empezar por acciones pequeñas que son fácilmente reproducibles”, etc.

Naturalmente, se trata de consideraciones que necesitarían un trato más profundo y espero que haya forma de volver a esto y discutir seriamente, lo que ahora quiero decir y a lo que debemos aspirar siempre es a hacer lo máximo que nos consientan nuestras habilidades. Cuando actuamos, deberíamos hacerlo esencialmente por nosotrxs mismxs y de la manera más resuelta, no somos distintxs a aquellxs que de manera innegablemente autoritaria llamamos “gente común”, cualquier cosa que hagamos la puede replicar cualquier persona, siempre que alimente nuestro propio deseo de destruir la autoridad. No debemos buscar convencer a las masas de la bondad de nuestra tesis, sino buscar cómplices que quieran participar en la obra de demolición. No tenemos que tener miedo de nuestro odio, sino lanzarnos a la acción conscientes de que el enemigo no duda ni un segundo en su guerra contra la libertad.

Estas notas están dictadas más que desde la aspiración a desarrollar quizás cualquier análisis teórico innovador, desde el simple deseo de tratar de compartir la idea de la necesaria centralidad, en la vida de todx anarquista revolucionarix, de la práctica de la acción directa destructiva. Todo cuanto acabo de decir sería sin duda obvio si no hubiera tantxs compañerxs que consumen sus fuerzas, dando vueltas como peonzas, en un activismo carente de toda proyectualidad realmente revolucionaria, marcado por las heridas del asistencialismo y del oportunismo. Sin embargo, ya existen antídotos para todo esto: organización informal, nihilismo, individualismo, rechazo de líderes más o menos carismáticos, rechazo de extra poder asambleario, comunicación a través de la acción. Se necesita volver a mirar lo que está sucediendo en todo el mundo igual que históricamente siempre han hecho lxs anarquistas, enemigxs de toda las fronteras, y nos daremos cuenta de cómo compañerxs de todas las latitudes están experimentando con nuevos modos de acción, liberémonos de los grilletes de las llamadas luchas sociales para lanzarnos sin frenos al asalto del existente. Tenemos que redescubrir la alegría de actuar, dejar de limitarnos a una búsqueda ilusoria del consentimiento popular; sin tantos… teóricos, nuestro objetivo debe ser, simplemente, el de destruir lo que nos destruye. Liberémonos de la política incluso en su declinación antagonista, debe quedar claro que no luchamos por un futuro brillante, sino por un vivir, aquí y ahora, la anarquía debería ser en primer lugar un hecho individual que afecte a toda nuestra vida: debemos conspirar, alimentar cada pequeño fuego que pueda incendiar toda la pradera, atentar con todos los medios contra el orden, civilizado y tecnológico, que el sistema trata de imponer. En esta lucha debemos utilizar todas las armas que tengamos a nuestra disposición, en primer lugar las que no faltan en el arsenal de cada anarquista: la voluntad y la acción directa destructiva.

Fray Nicola de Ferrara [Nicola Gai]
Cruz Negra Anarquista, Aperiódico anarquista, nº 0, abril de 2014 Pág. 2-3.

Grecia, solidaridad y acciones de les preses polítiques

En contra de las cárceles de alta seguridad

Inmediatamente tras la re-estructuración del gobierno y el vergonzoso cierre de la sesión parlamentaria, lxs representantes políticxs del capital local e internacional deciden dar prioridad al proyecto de ley para crear cárceles de alta seguridad durante las sesiones de verano del parlamento. El proyecto de ley será debatido el día 17 de junio.

El proyecto propuesto concibe la creación de tres tipos de cárcel de represión escalada. Lxs prisionerxs por deudas serán encarceladxs en alas "más leves" llamadas alas tipo A. La mayoría de prisionerxs serán "almacenadxs" en alas de tipo B bajo terribles condiciones. Al mismo tiempo, las alas de tipo C serán creadas para prisionerxs consideradxs bajo la categoría de "especiales y conocidamente peligrosxs."

El objetivo de este proyecto de ley son lxs anarquistas y lxs comunistas, quienes fueron encarceladxs por sus acciones políticas, aquellxs prisionerxs indisciplinadxs, es decir, aquellxs que pelean contra la cruel realidad del encarcelamiento y aquellxs prisionerxs acusadxs de crimen organizado.

Lxs presxs en las alas tipo C experimentarán "una prisión dentro de la prisión." Se denegará cualquier permiso de salida y el acervo comunitario para reducir tiempo de condena.  Otras de las características de estas prisiones  propuestas por el proyecto de ley son: las condiciones de salida se endurecerán sustancialmente (un mínimo de 10 años de prisión para lxs presxs de tipo C). También se creará un sistema de control panóptico. Además, la dirección de las prisiones obtendrán, mediante las instituciones, súper poderes para ejercer opresión arbitraria, así como la delegación de la custodia a las Fuerzas Especiales de la Policía Griega, la cual verá el uso de armas de fuego flexibilizado.

Mientras tanto, también se promueve a lxs matonxs y los premios a aquellxs que cooperen con la policía. El objetivo es aplicar la mano más dura con los grupos políticos armados, así como la creación de personas que se sientan culpables, y la prevención de ósmosis entre lxs prisionerxs que resisten contra el sistema y lxs otrxs prisionerxs.

La re-estructuración de las prisiones griegas no es una iniciativa fragmentada del Estado griego, sino que está totalmente enmarcada dentro de los dictámenes de la Unión Europea. En un contexto general de re-estructuración de las relaciones sociales y del capital, la re-estructuración de las prisiones es simplemente otra pieza más de ese "moderno estado de emergencia."

Bajo condiciones de profunda crisis sistémica, la represión es una elección central del sistema que busca disciplinar a la sociedad y defender los intereses manchados de sangre de la clase dominante. El término "enemigx internx" está en auge. No solamente lxs enemigxs armadxs del capitalismo, sino toda persona que resiste y disputa el monopolio estatal de la violencia es ahora considerada como unx "saboteadorx económicx."

Las condiciones especiales de detención para aquellxs "dentro de los muros", y las especiales condiciones de vigilancia para aquellxs "fuera de los muros", hacen de la lucha fuera y dentro de las prisiones dos cosas totalmente entrelazadas. El objetivo primario de este ataque estatal son aquellxs encarceladxs por sus acciones políticas y aquellxs prisionerxs que resisten, puesto que lucharon, y siguen luchando, por la destrucción de esta moderna brutalidad. Nuestra solidaridad con las luchas de aquellxs que están encarceladxs es una instancia de la guerra social y de clase por una sociedad libre y atáxica.

Como respuesta directa a los planes del Estado, lxs prisionerxs están organizando varias acciones, empezando por abstener de comer durante tres días la comida de las prisiones (los días 18, 19, y 20 de junio con inmediatas perspectivas de resistencia escalada).

Lucha constante hasta la abolición de la última prisión

Asamblea Abierta de Anarquistas y Anti-Autoritarixs en Contra de las Prisiones de Alta Seguridad

Traducido por La Colectividad para Regeneración Libertaria