Casasviejas. La insurrección libertaria en un pequeño pueblo andaluz - Parte 2

Después de haber analizado detenidamente en la primera parte de este artículo los sucesos de Casas Viejas, la insurrección libertaria y la cruel represión con la que fue atajada, todo ello en un marco contextual histórico también comentado; esta segunda parte se centrará en dar a conocer las consecuencias político-sociales que tuvieron esa represión indiscriminada, así como la reconstrucción actual de la memoria histórica en la provincia de Cádiz en torno a estos hechos.  

 

  • Consecuencias de la represión y debate revolucionario

La verdad sobre esta brutal represión en Casas Viejas tardó en conocerse, ya que al principio las versiones que otorgaban las propias fuerzas del orden implicadas en los sucesos eran contradictorias. Todos los mandos intermedios y actores directos de la masacre trataban de justificarse dada la gran magnitud de los hechos, siendo el principal responsable político el Director de Seguridad en Madrid, y el gobierno republicano de Manuel Azaña en su conjunto.

Al principio se creía que todas las personas asesinadas en el pueblo gaditano lo fueron en la choza de «Seisdedos», pero según avanzaron las investigaciones, se fueron esclareciendo detalles de los sucesos. Tras aclaraciones posteriores, se supo que en las mismas actuaciones de las tropas resultaron muertas dos personas más: un hombre por arma de fuego, y una mujer tras recibir una brutal paliza. Además, a consecuencia de los hechos violentos de esos días, dos personas más, una de ellas madre de un detenido y otro, abuelo de uno de los fusilados, murieron a causa de sendos infartos al corazón.

Una vez que se conocieron los hechos a los pocos días en el resto de España, se produjo un gran escándalo periodístico y parlamentario que conmocionó a la sociedad española en su conjunto. El espectro ideológico de derechas, aunque profundamente de acuerdo con la mano dura a los anarquistas, utilizaron mediáticamente los sucesos para alzarse como alternativa de gobierno en la República española, prometiendo que con ellos la paz y el orden estarían asegurados. Los sucesos de Casas Viejas se convirtieron en un grave problema político para el gobierno republicano-socialista presidido por Manuel Azaña. El gobierno eludió por completo responsabilidades e incluso culparon a aquellos que enarbolan la bandera del comunismo libertario, de esta manera Azaña justificó la legítima defensa de las fuerzas del orden frente a los anarquistas que les habían atacado. Así mismo el gobierno republicano tildaba de agitadores desalmados a los anarquistas, y utilizaba su compromiso contra el anarquismo como ataque discursivo ante las derechas.

Una mayoría de las Cortes aprobaron la creación de una Comisión investigadora sobre los sucesos a finales de febrero de 1933. El 15 de marzo, la Comisión elaboró un informe definitivo en el que se reconoce la existencia de los fusilamientos pero exculpa al Gobierno. A pesar de superar favorablemente esta investigación parlamentaria, el gobierno de Manuel Azaña no pudo superar políticamente este escándalo y le sería enormemente perjudicial, suponiendo la pérdida de confianza por parte de la clase media española. En noviembre de 1933 ganó las elecciones la coalición radical-cedista[i] conservadora, iniciándose el conocido como bienio derechista de la República española.

El Director General de Seguridad, Arturo Menéndez, fue destituido, ocupando dicha dirección el republicano y persona de confianza de Azaña, Manuel Andrés Casaus. Como nota curiosa, pero esclarecedora de las amistades tan peligrosas que hicieron en política algunos republicanos, hay que comentar que Arturo Menéndez fue detenido en la noche del 19 de julio de 1936 por los militares sublevados en la estación de Calatayud, posteriormente fue trasladado a Pamplona y fusilado.

El capitán Rojas fue juzgado en mayo de 1934 en Cádiz y condenado a un total de 21 años de reclusión por catorce homicidios, condena que sabemos que no cumplió porque más tarde, en el verano de 1936, participó de la represión en la ciudad de Granada contra los obreros. En julio de 1934, veintiséis campesinos de Casas Viejas fueron juzgados por los delitos de posesión de armas y ejecución de actos contra las fuerzas del orden. Diez campesinos fueron absueltos y, de los restantes, fueron condenados a penas entre los 6 años y 1 año de prisión.

El sindicato CNT lanzó una campaña contra la represión y la política dictatorial del gobierno republicano, se exigía la liberación de los presos, y la derogación de leyes contra las libertades fundamentales como la promulgada en abril de 1932, Ley de Defensa de la República, que era en muchas ocasiones utilizada contra las actividades de la clase obrera. Esta campaña de movilización culminó con la convocatoria de una huelga general los días 9 y 10 de mayo de 1933. Tras la represión en Casas Viejas, en el seno del anarquismo español se abre un intenso debate sobre las vías reales para acabar con el capitalismo. La República española tiende entonces a posturas en una línea antiobrera que obliga a una alianza revolucionaria, la represión la sufría siempre la clase trabajadora por parte de la policía republicana, la Guardia de Asalto. El incremento de las ideas revolucionarias entre las clases populares tiene su expresión práctica en la Revolución de Asturias de 1934, un aviso por parte de los obreros de que el comunismo libertario no está tan lejos como parece. El Golpe de Estado de julio de 1936 no es contra el gobierno republicano, sino contra la efectividad de las expectativas del movimiento obrero, que militares y burgueses veían el peligro de que triunfaran.

 

  • Memoria histórica de Casas Viejas:

Durante varias décadas, los sucesos de Casas Viejas fueron un hecho histórico muy poco conocido. Se ocultó durante el periodo franquista cayendo en el olvido, y se convirtió en un completo tabú por omisión del relato oral de quienes vivieron aquellos sucesos. Este silencio fue impuesto forzadamente por las instituciones, el pueblo de Casas Viejas enmudeció debido al miedo de la población campesina impactada por un acontecimiento trágico de carácter político y represivo.

A partir del establecimiento del régimen monárquico actual se ha ido aumentando el conocimiento de lo acontecido en el pueblo aquél invierno de 1933 gracias a la publicación de diversos libros e investigaciones, a la celebración de diversos actos conmemorativos, y a la creación de la Fundación Casas Viejas para recordar la trascendencia que los sucesos han tenido para la historia de la localidad y su influencia en la memoria colectiva de sus habitantes. Además, se decide recuperar el topónimo histórico de Casas Viejas en la denominación oficial del término, que fue cambiado tras los trágicos hechos, conociéndose actualmente el municipio como Benalup-Casas Viejas, después de la independencia del municipio de Medina Sidonia en 1991.

En el año 2006, el Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas, dirigido entonces por el alcalde socialista, Francisco González Cabañas, propuso vender el solar donde ocurrieron los sucesos a una constructora para que edificara un hotel de lujo, encontrándose con la oposición de numerosos vecinos de la región y el propio sindicato CNT. Este hotel iba a tomar el nombre de «La Libertaria» (nieta de «Seisdedos»), pero tras las muestras de descontento por los vecinos, pasaron a llamarle Utopía. Los descendientes de la familia del «Seisdedos», fundamentalmente su nieta y su bisnieta lucharon hace pocos años para conseguir frenar ese atropello a la memoria colectiva. Los documentos del registro de la propiedad de Medina Sidonia señalan que las tierras donde estaba la choza estuvieron anteriormente en propiedad de otro vecino, Francisco Sánchez Sanmartín, pero no resulta fácil averiguar en qué momento del Franquismo se desheredó a los sucesores de «Seisdedos» para otorgar la parcela a otro privado.

Por una Resolución del 27 de julio de 2009, de la Dirección General de Bienes Culturales, la Junta de Andalucía procedió a la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Sitio Histórico, el Lugar de los sucesos de Casas Viejas. Se consideran elementos pertenecientes al Sitio Histórico aquellos inmuebles y espacios urbanos o rurales relacionados con el recorrido por el que se desarrollaron los hechos que comenzaron en la noche del 10 de enero de 1933 en el local del sindicato Los Invencibles, y terminaron en el amanecer del día 12 de enero con los fusilamientos frente a la choza de «Seisdedos». Se incluye también el cuartel de la Guardia Civil, la fonda donde se instaló el cuartel general de las tropas que llevaron a cabo el asalto de la choza y las ejecuciones, así como el antiguo cementerio adonde se trasladaron los cadáveres y se practicaron las autopsias. Igualmente forma parte del Sitio Histórico las calles por las que los protagonistas de los hechos desfilaron la mañana del día 11, por el que huyeron a la llegada de los refuerzos de la Guardia de Asalto o por donde fueron arrastrados los campesinos anarquistas tras su detención. En el año 2015 se inauguró un "Espacio Conmemorativo" para la memoria de los sucesos de Casas Viejas

[i] Coalición radical-cedista – Fue un pacto de gobierno tras las elecciones de 1933, entre Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, y José María Gil Robles, líder de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

 

 

Casasviejas. La insurrección libertaria en un pequeño pueblo andaluz - Parte 1

En el pequeño pueblo gaditano de Casas Viejas (actualmente conocido como Benalup-Casas Viejas) sucedió en el invierno de 1933 uno de los episodios más sangrientos y crueles de la Segunda República española previo a la Guerra Civil. Este doble artículo histórico pretende acercar aquellos hechos para poner en valor la memoria colectiva del pueblo en lucha contra el capitalismo en la historia contemporánea. En esta primera parte se analizará el contexto histórico en el que se enmarca la insurrección en este pequeño pueblo gaditano y los detalles de la brutal represión por parte de las fuerzas del orden público republicanas.

Los sucesos que tuvieron lugar entre el 10 y el 12 de enero de 1933 han pasado a la historia como la Masacre de Casas Viejas, que conmocionó por la crudeza de la represión contra los jornaleros gaditanos a toda la sociedad española, y abrió una enorme crisis política en el gobierno de Manuel Azaña, que perdió numerosos apoyos políticos y que conduciría meses después a la caída del gobierno republicano-socialista.

  • Contexto histórico: República española

El 14 de abril de 1931 se había iniciado la Segunda República española, un régimen político único en Europa junto con la República alemana de Weimar, que ponían en práctica las recetas de la social-democracia incipiente en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. El gobierno republicano puso en marcha unas medidas que trataban de instaurar un proyecto político burgués pacificador con una tendencia reformista y progresista. Por un lado calmaban los conatos revolucionarios de la numerosa clase obrera organizada y concienciada, y por otro lado, frenaban los procesos autoritarios y reaccionarios militaristas y fascistas, pretendiendo un gobierno conciliador para las clases medias.

El anarquismo español, representado fundamentalmente por la CNT-FAI[i], en un principio encontró favorable el nuevo marco de libertades que ofrecía la República para desarrollar las actividades libertarias, frente a la destronada monarquía de Alfonso XIII o la Dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, los anarquistas pronto comienzan a desconfiar de la República de tendencia burguesa, que promete reformas legales que no alcanzan las expectativas previstas por el pueblo y perpetua las desigualdades arraigadas en la sociedad española. Un buen ejemplo de esto mismo es la Ley de Reforma Agraria, impulsada por el ministro Marcelino Domingo y promulgada en septiembre de 1932, que pronto comienza a decepcionar a miles de trabajadores del campo, ya que no se cumplen las promesas sobre el reparto equitativo de tierras debido al poder fáctico de los latifundistas propietarios.

A finales de 1932 el movimiento anarquista opta por la vía insurreccional, poniendo en práctica lo que el libertario catalán, Joan García Oliver, llamaba la «gimnasia revolucionaria». Se promovió el 8 de enero de 1933 una huelga general, pero esta insurrección generalizada no tuvo un seguimiento muy amplio. El Ejército y la Guardia Civil tomaron posiciones estratégicas en los lugares donde se preveían desórdenes y los dirigentes anarquistas fueron detenidos. Más allá de algunos choques con las fuerzas del orden y barricadas en Barcelona, y levantamientos en pueblos aragoneses, valencianos y andaluces, no se logra despertar una revolución social. De hecho, la misma CNT, que no había convocado la huelga, muestra su solidaridad con los insurrectos, responsabiliza al gobierno de las actuaciones represivas, pero reconoce que la emancipación del pueblo deberá de otorgarse una organización mejor coordinada y más amplia.

  • Insurrección libertaria en Casasviejas

En la provincia de Cádiz hubo algunos comités anarquistas locales que protagonizaron levantamientos de campesinos, concretamente en la pequeña población de Casas Viejas, cercana a Medina Sidonia, la noche del 10 de enero y su inmediata madrugada, un grupo de campesinos afiliados a CNT iniciaron una insurrección en el pueblo. La mañana del 11 de enero rodearon el cuartel de la Guardia Civil, armados con escopetas y pistolas, donde se encontraban un sargento y tres guardias. Tras exigirles que se rindieran en nombre del comunismo libertario, se produjo un intercambio de disparos en el que el sargento y un guardia civil resultaron gravemente heridos, muriendo al día siguiente. Inmediatamente los anarquistas del municipio toman el ayuntamiento para deshacerse de los registros de propiedad de los latifundistas locales, además de comenzar a organizar la ocupación de las tierras para el pueblo.

Sin embargo, a media mañana de ese 11 de enero llegan noticias de la pronta llegada de un destacamento de doce guardias civiles al mando del sargento Anarte desde Medina Sidonia que liberara a los guardias civiles en el cuartel y tomaran el pueblo. En Jerez de la Frontera, una compañía de la Guardia de Asalto[ii] enviada por el gobierno republicano, y al mando del capitán Manuel Rojas[iii], fueron informados de que la línea telefónica en Casas Viejas había sido cortada. Un grupo de doce guardias de asalto y cuatro guardias civiles, al mando del teniente Gregorio Fernández Artal, se encaminaron a media tarde como refuerzo de los guardias civiles apostados ya en el pueblo. Temerosos de las represalias, muchos vecinos huyeron y otros se encerraron en sus casas, pero el recién llegado destacamento de guardias de asalto comenzó a detener a presuntos responsables del ataque al cuartel de la Guardia Civil, entre ellos Manuel Quijada, a quien supuestamente habían visto disparando a los guardias civiles. Después de golpes y torturas, dos vecinos acusaron a la familia de Francisco Cruz Gutiérrez, conocido en el pueblo como «Seisdedos», un carbonero de setenta y dos años, que frecuentaba con sus hijos y su yerno la sede del sindicato CNT en el pueblo.

El «Seisdedos» se había refugiado en su casa junto a su familia, una choza de barro y piedra con techo de paja. Viéndose acorralados y al intentar forzar la puerta las fuerzas del orden, los que se encontraban en el interior se defendieron disparando y un guardia de asalto cayó muerto. Esa misma noche, llegó al pueblo una unidad compuesta por cuarenta guardias de asalto, al mando del capitán Manuel Rojas, que había recibido la orden del Director de Seguridad en Madrid, Arturo Menéndez, para trasladarse desde Jerez y poner fin a la insurrección en el campo andaluz abriendo fuego «sin piedad contra todos los que dispararan contra las tropas».

El capitán Manuel Rojas, dio la orden de disparar cruelmente de madrugada hacia la choza donde se refugiaba la familia del «Seisdedos» y después la incendiaron. Además, dos de sus ocupantes huyendo del fuego fueron acribillados, y otras seis personas quedaron calcinadas en el interior de la choza, entre ellas el propio «Seisdedos», sus dos hijos, su yerno y su nuera. La única superviviente fue su nieta de dieciéis años, María Silva Cruz, conocida como «La Libertaria», que logró salvar la vida al salir de la choza con un niño en brazos antes del incendio. Esa madrugada el capitán Rojas envió un telegrama a Madrid anunciando que la insurrección había sido aplastada. Además, ordenó a tres patrullas que detuvieran a los militantes más destacados del pueblo y que dispararan ante quien se resistiera, a instancias de las informaciones aportadas por los caciques locales. Las doces personas detenidas fueron llevadas ante la choza calcinada y les mostraron al guardia de asalto muerto, a continuación el capitán Rojas ordenó el asesinato a sangre fría de inmediato de los que habían sido hechos prisioneros. A las pocas horas las fuerzas del orden público desplegadas abandonaron el pueblo, la masacre había finalizado con un saldo de diecinueve hombres, dos mujeres y un niño muertos.

Testimonio oral de la nieta superviviente de «Seisdedos», sobre los hechos que acaecieron aquella noche en el pueblo gaditano: «Cuando empezó el asedio yo estaba enfrente de la choza. Se me acercó un guardia civil para decirme que era una puta, que nosotros teníamos la culpa de todo y que me iba a reventar la tapa de los sesos... Después empezaron a gritar a quienes estaban en la cabaña. Les urgían a salir y a entregarse, aunque la puerta estaba abierta. Eran los guardias quienes no se atrevían a entrar por cobardes. Así que decidieron empezar a disparar y a prender fuego al techo de paja. Escuchábamos los alaridos de la gente y veíamos arder la choza. Se escuchaban terribles lamentos. También podía sentirse el olor a carne quemada. Había sangre por todas partes. ¡Qué horror!»

[i] CNT – Confederación Nacional del Trabajo, sindicato anarquista. FAI – Federación Anarquista Ibérica, organización revolucionaria.

[ii] Guardia de Asalto – Cuerpo policial español creado durante la Segunda República para el mantenimiento del orden público, asegurándose su fidelidad al régimen republicano.

[iii] Manuel Rojas – Este capitán de la Guardia de Asalto, fue protagonista posteriormente en la sublevación y represión Franquista en Andalucía.