Tras el Congreso de CNT, entrevista con su Secretario General

Publicado originalmente en alasbarricadas.org

Del 4 al 8 de diciembre ha tenido lugar en Zaragoza el último Congreso de CNT. Dado su interés para el movimiento libertario (en todas sus vertientes) y dado el ruido que siempre acompaña a este tipo de eventos, hemos querido entrevistar a alguien del secretariado permanente del comité confederal (el órgan de gestión a mayor nivel) para que nos explique de primera mano su opinión sobre lo que ha visto en estos días y los efectos prácticos de estas decisiones.

Podéis ampliar información en la página que se ha creado para seguir el evento: xicongreso.cnt.es

Para quienes no te conozcan, ¿nos podrías hacer una pequeña introducción?

Soy Martín Paradelo, Secretario General de la CNT. En primer lugar quiero agradecer a los compañeros y compañeras de Alasbarricadas su interés en la CNT y en la celebración de nuestro XI Congreso, así como su importante trabajo en la difusión de las iniciativas anarquistas y su contribución al debate teórico.

Ahora que ya ha finalizado, ¿cómo has visto en lineas generales el Congreso?

En general, podemos hablar de un congreso especialmente productivo en varios sentidos.

En primer lugar, por la cantidad y calidad de las ponencias que se sometían a debate y aprobación de los sindicatos. Hay que tener en cuenta que la CNT tiene sus ritmos propios y que el congreso no es sino el punto final de un largo proceso de debate interno que se inició hace un año. En este congreso los sindicatos han presentado ponencias que abarcaban de manera muy seria y completa ámbitos de actuación y líneas estratégicas de la CNT que estaban por desarrollar, aunque de eso hablaremos más adelante.

En segundo lugar, se ha visto la cohesión interna de la CNT y se ha manifestado la madurez de la organización. A nadie se le escapa que la CNT acudía a este congreso en un momento interno muy delicado y difícil, después de las últimas desfederaciones de pequeños grupos inoperantes y de los problemas con el anterior secretario general. Sin embargo, se ha visto una CNT unida y decidida a dar pasos de gigante. El debate en el plenario ha sido respetuoso y fluido, lo que no había ocurrido en los anteriores congresos, mucho más tensos, y ha alcanzado un calado y un nivel de análisis muy superior. También en las comisiones de refundición el nivel de consenso ha sido muy amplio y los votos particulares emitidos apenas se separaban en detalles anecdóticos de las ponencias mayoritarias. Esto no quiere decir que no haya habido tiranteces o desacuerdos, pero sí que su resolución no ha sido problemática.

Dentro de lo aprobado en el congreso, ¿qué puntos crees que son los más importantes?

Para empezar, la CNT ha pasado a definirse no solo como una organización de clase, autónoma, autogestionaria, federalista e internacionalista, sino también como una organización feminista, entendiendo que la lucha contra el patriarcado es inseparable de la lucha contra el capitalismo y contra cualquier forma de dominación, y de hecho también la acción sindical que ha definido el Congreso para los próximos años se ha impregnado de este punto de vista.

Se han tomado acuerdos importantes en cuanto a comunicación que supondrán una importante puesta al día de la estrategia comunicativa de la CNT, más efectiva y adaptada a los tiempos actuales. En cuanto a acción social se han incorporado nuevos acuerdos sobre los sistemas públicos de servicios y se ha enfrentado la creación de asambleas de parados y de bolsas de empleo en los sindicatos, entre otras cuestiones.

Sobre la visión internacionalista de la CNT y su concreción práctica también se han tomado importantes acuerdos, entre ellos el apoyo a todas las luchas por la libertad de los pueblos que hoy están teniendo lugar y la importancia de estrechar lazos entre los trabajadores llamados autóctonos y los migrantes o refugiados, como parte de una misma clase que padecemos la opresión capitalismo, además de otros relativos a la AIT.

Con todo, los acuerdos más importantes se han alcanzado en materia de acción sindical, lo que refleja con claridad la línea de la actual CNT. En este sentido, se han incorporado acuerdos muy importantes sobre la mujer trabajadora y se ha integrado esta perspectiva de género en la acción sindical de la CNT. También se reafirma la integración en la acción sindical de la CNT de las personas que trabajan de manera autónoma y sus problemáticas específicas.

Muy importante es el acuerdo sobre la ampliación del Gabinete Técnico Confederal, en la actualidad desarrollado en sus áreas jurídica y económica. Se ha decidido crear dos nuevas áreas, un área social y un área de salud laboral. También se ha abordado la organización y coordinación de las secciones sindicales a todos los niveles, lo cual hará que se multiplique su efectividad y el alcance de sus luchas.

Se han abordado nuevas formas de oposición a los procesos de despidos colectivos y expedientes de regulación de empleo, así como sobre la negociación colectiva.

Acuerdos muy importantes son los relativos a la recuperación y colectivización de empresas y al control anarcosindical de la actividad productiva y de la organización del trabajo, lo que supone una decidida voluntad de iniciar procesos revolucionarios que pasen por la toma de los medios de producción y la autogestión integral de la sociedad. Se recuperan para esto las Comisiones de Defensa Económica y el Consejo de Economía Confederal. Esto no es un brindis al sol ni uno de aquellos acuerdos grandilocuentes que luego nadie desarrollaba y que se convirtieron en habituales en la CNT de décadas pasadas, sino que hay una voluntad clara de iniciar estos pasos en un sentido revolucionario y transformador. Para esto también se ha acordado la elaboración de un programa económico y sociolaboral que debe desarrollar estos temas y para cuya presentación pública nos hemos dado el plazo de un año. Los fines revolucionarios de la CNT son irrenunciables y ahora la organización es consciente de que debe empezarse ya este camino, sin vuelta atrás posible, construido sobre la acción permanente y no sobre discursos nostálgicos o eslóganes vacíos. La CNT se ha definido como una organización actual y de futuro con estos acuerdos.

Una cuestión que suele ser objeto de comentarios, ¿qué línea tiene CNT respecto a la unidad obrera, sindical y popular?

La CNT no tiene una línea definida en este sentido, aunque es cierto que existe total autonomía a nivel local para pactar confluencias y llevar a cabo procesos unitarios, y también que a nivel confederal se ha participado de movimientos de este tipo. En todo caso, la unidad de clase no puede acabar suponiendo una disolución ideológica o una renuncia a determinados principios. Por cierto que en el Congreso se han adoptado las condiciones de confluencia a nivel sindical.

La CNT puede no tener vocación de hegemonía y participar en igualdad en múltiples luchas que no partan de sí misma, pero también es cierto que la CNT tiene la voluntad de convertirse en la referencia para el conflicto de la clase trabajadora, en la referencia de la lucha de clases.

¿Qué efectos prácticos puede tener este congreso para la clase obrera?

La clase obrera como sujeto está en este momento histórico terriblemente disgregada e incluso ha dejado de reconocerse a sí misma como sujeto. En este sentido, la aparición de referencias fuertes de reconocimiento y de estructuras estables desde las que articular este reconocimiento y transformarlo en un impulso creativo positivo son de la mayor importancia. Estas referencias y estas estructuras deben ser las organizaciones sindicales diferenciadas y los movimientos de lucha o resistencia generados desde la confluencia y que hagan de la autogestión el pivote central de su acción.

En este sentido la CNT está llamada a ocupar una posición preeminente, pues hay que tener en cuenta que por suerte o por desgracia la CNT supone un modelo sindical único en la sociedad española. No hay otra organización sindical que se sitúe en tal nivel de independencia económica y política y que apueste exclusivamente por un sindicalismo de implantación, construido sobre la autogestión y la acción directa, y que articule esta práctica a un nivel territorial tan amplio. Los beneficios de este modelo para la clase trabajadora se están empezando a ver en las luchas que la CNT está llevando adelante de manera victoriosa, pero además el carácter finalista revolucionario de la CNT, nuestra voluntad de extender el conflicto a nivel social supone un inicio de superación sistémica importantísimo en este momento en el que las ideologías parecen haber dejado de existir y que es precisamente desde ese vacío ideológico desde el que el sistema construye con eficacia su reproducción. No olvidemos que estamos enfrentando un momento de colapso, lo que también significa un momento de reconstrucción, en el que los conceptos fuertes, la solidez ideológica y la práctica que ofrece la CNT serán fundamentales para articular un movimiento de reconstrucción revolucionaria de la sociedad. El pesimismo puede invadirnos con facilidad, pero es necesaria la esperanza, y la CNT es un gran lugar donde tener esperanza.

Hemos oído que el dabate sobre relaciones internacionales ha sido uno de los más polémicos. ¿Cuál ha sido la decisión sobre la AIT?

Se ha definido un nuevo enfoque organizativo internacionalista, que pasa por denunciar el carácter inoperante de la actual AIT y por la puesta en marcha de un proyecto de expansión internacional que debe culminar en la celebración de un congreso de refundación de una internacional del sindicalismo revolucionario sin los lastres burocráticos que padece la actual AIT.

Digámoslo claramente: una opción internacional con capacidad de influencia y de coordinación de luchas y conflictos sindicales es fundamental en un momento en el que la economía se encuentra en tal nivel de globalización, pero también hay que tener claro que encarar este proceso en imposible desde minúsculas organizaciones conformadas por algunas decenas de personas que manifiestan un sectarismo atroz, una tendencia al control autoritario que raya la paranoia, un gusto por la burocratización muy alejado de lo libertario y que desprenden un olor a etnocentrismo occidental rancio y reaccionario. El Congreso ha acordado enfocar la nueva Internacional hacia formas de relaciones más abiertas y flexibles que el férreo control interno que pretende la actual cúpula, es decir, potenciando la autonomía de las secciones.

Una nueva Internacional debe comprender y valorar las diferencias y lo específico de cada organización y de los contextos culturales en que se inscriben y desarrollan y que funcionan en parámetros ideológicos y se desarrollan en imaginarios muy diferentes del sindicalismo del primer mundo industrializado y hegemónico a nivel global. Haciendo de la acción directa y de la autogestión los conceptos básicos que sirvan como aglutinante, la nueva Internacional debe ser abierta y estar basada en la lúcida comprensión de la diferencia.

El Congreso ha estado acompañado de unas jornadas culturales (ver programa) con una propuesta muy variada, ¿cómo las valorais?

Lamentablemente no puedo valorarles como se merecen, pues no he participado en ellas. Creo que las mesas redondas que se han organizado abordaban temas importantes y fundamentales en el actual momento de crisis que vivimos, y conociendo a los ponentes estoy seguro de que su contenido a estado a la altura, además de que se relacionaban mucho con el contenido de algunas discusiones del congreso.

Sobre la programación teatral y musical, solo tuve tiempo de asistir al magistral espectáculo de Pepe Viyuela. No pude asistir a las representaciones de Ana Plaza, que me interesaba mucho por su contenido y porque Ana es una actriz excelente, ni tampoco a la del grupo Los Mancusos, que comentaban las compañeras de Zaragoza que era un gran espectáculo.

Creo que la programación del ciclo de cine aporta una interesante mezcla de visión histórica y actual y que contribuye a extender la idea constructiva del anarquismo, aunque haré una pequeña crítica, y es que echo de menos una mayor calidad en cuanto a la selección.

En general, creo que los actos han estado al nivel y han arropado el contenido del Congreso de manera excelente. No me queda sino agradecer a los compañeros y compañeras de la CNT que han trabajado en estas jornadas y a todos los ponentes y artistas que han colaborado.

Tras el 25-A: tocado, pero no hundido

“¿Piensas o eres normal?” (De una pintada en Granada)

Del derecho y del revés, hay razones para concluir que la convocatoria de la Plataforma ¡En Pie! ,“Asedia el Congreso”, del pasado 25 de abril, se ha saldado con un exitoso fracaso. Expliquemos la aparente contradicción. Fue un revés porque no cumplió con sus pretensiones, sin duda de exigencia desmesurada. Ni hubo “asedio” ni recursos humanos suficientes para plantear algo semejante, ni en la tarde-noche de ese día, ni mucho menos indefinidamente, como fantaseaban los anunciantes. En ese sentido, la montaña parió una lombriz. Pero a partir de ahí solo se pueden contabilizar “éxitos”, de esos que a veces se ocultan en una “derrota oficial”.

Pero hay más. El primer triunfo está en ese ejercicio de pluralidad y autonomía que significó la propia convocatoria, tan alejada de las habituales unanimidades, númerus clausus y pensamientos únicos de todos juntos, disciplinadamente, a la voz de mando, a que nos tienen bochornosamente acostumbrados los clanes del sistema (partidos y sindicatos, autollamados representativos y “sedicentemente de izquierdas”). ¡En pie! llevó adelante en solitario (que no en soledad) su osada propuesta sin más rechazo que las lógicas reticencias de otros movimientos sociales y colectivos que no compartían el emplazamiento. Pero solo eso. Sin recibir nunca una visceral afrenta de ese magma amigo, aunque los medios de manipulación de masas se encargaran de vocear divisiones y vetos que solo existieron en sus calaveras. Pensaban que el descalabro de ¡En Pie! Sería la palanca para el asalto y la demonización del movimiento de los indignados.

El segundo logro fue desmentir el tremendismo de los voceros del régimen. Ni hubo ni se desató esa violencia indiscriminada anunciada, es decir actos sociales reprobables de naturaleza humillante y lesiva contra las personas. Todo quedó en cuatro carreras y algunos altercados propios de una población asfixiada por la trituradora del poder. Esa ciudadanía activa que no se resigna a poner la otra mejilla ante la brutalidad y prepotencia del sistema, en sus diferentes franquicias, PP-PSOE.

A continuación la cita sirvió para conocer, como dijo Robespierre, quiénes son los amigos del pueblo. Y así vimos a la dirección de IU y de CCOO-UGT denunciar solemnemente la convocatoria. ¡Gracias por No venir! Por cierto, ha sido innecesario y poco estético ese alineamiento de la dirigente más mediática de la Plataforma Antidesahucios (PAH) con el frente del rechazo. Ojalá escampe.

Otra motivo de satisfacción fue el ridículo espantoso que ha hecho las autoridades ante la opinión pública nacional e internacional con ese despliegue policial propio de un Estado totalitario. Más de 1.400 antidisturbios, aparte de los infiltrados y provocadores, para una concentración que la prensa cifró en unas 1.000 personas. De ahí esa extravagante y reveladora nota Interior al día siguiente elevando su número hasta los 2.000 manifestantes. Era injustificable que un “gobierno democrático” pusieran en orden de batalla casi el cincuenta por ciento de efectivos más que de protestantes. Y encima va el pobre presidente del Congreso Jesús Posada y se deshace en elogios a su profesionalidad.

Por lo demás, chapó por esa nota en twiter de ¡En Pie! a última hora de la tarde desconvocando la convocatoria y reconociendo que no había contado con suficiente “apoyo social”. El sentido de la responsabilidad que esa autocrítica conlleva, demuestra la inteligencia colectiva del movimiento. Una vez más ha demostrado mayor capacidad política y sentido democrático que los señores que hicieron levantar vallas y corazas ante la supuesta sede la la soberanía popular para que la chusma del pueblo no altere su siesta.

Turba, delincuentes natos, con características antropomórficas predeterminadas, a lo Lombroso, a decir de El País, que publicaba una guía de estilo para distinguir a la gente de normal y a los perroflautas: “Los primeros manifestantes eran en su mayoría personas adultas -decía la crónica-, algunas con banderas republicanas y otras con camisas verdes a favor de la educación pública. Poco a poco, un goteo de manifestantes más jóvenes y estética antisistema -ropas negras con lemas políticos, zapatillas de deporte y piercings- fueron llegando como con cuentagotas y ocupando su sitio en la primera fila junto a la valla”. Estética antisistema. Patético. Como lo del rector de la mayor universidad de Madrid, de apellido Carrillo, llamando a la policía para asaltar la Faculta de Ciencias Políticas y Sociología (¡el centro académico dónde se enseñan valores políticos y sociales, manda carajo!) en busca de subversivos. Otra vez el “comando Dyxan”.

Las salidas en falso de la primavera egipcia, tunecina y el frenazo cívico en Islandia deben hacernos reflexionar sobre la enorme dificultad y complejidad del desafió al que nos enfrentamos, la futilidad de simples golpes de mano o escenarios-espectáculo, y en consecuencia la absoluta necesidad de lograr mayorías de cambio radicalmente democráticas, que solo son posibles con una nueva conciencia que supere inercias y atavismos. La gran baza del sistema, como ocurre con la religión, es hacernos creer que no tiene alternativa. Vamos despacio porque vamos lejos. Comprometidos en una larga marcha que se inicia en un primer y humilde paso al frente diciendo “no”, que ya hemos dado; continua con la apertura de un proceso, en el que ya estamos, y debe perseverar en una estructura de nueva planta, donde todos seamos necesarios pero nadie imprescindible.

La resistencia sigue en pie. La conciencia indignada no prescribe. Acumulando fuerzas. Porque la insignificante lombriz proporciona el indispensable humus de la fertilidad. Metabolizando, rumiando, el ADN del “sí se puede”. ¿Piensas o eres normal?

Rafael Cid

#25S

 Septiembre se presenta como un mes muy agitado

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