Brooms up! Quidditch: un deporte alternativo

Hoy vengo a hablaros de quidditch. Efectivamente, ese famoso deporte bien conocido gracias a la saga de Harry Potter, pero en su versión muggle1. El quidditch como deporte, nace en Estados Unidos en el año 2005, en la Universidad de Middlebury, inspirado, naturalmente, en los libros de J.K Rowling, con lo que hablamos de una actividad muy reciente y que, de hecho, no llega a España hasta el 2012. Aunque realmente ha crecido exponencialmente en el último año y medio, tiempo en el que han nacido nuevos equipos y se han ido, poco a poco, organizando las ligas regionales, así como la Copa de España2. De manera que hablamos de un deporte que, por su reciente nacimiento, es aún muy endeble pero que marca, gracias a su novedad, un compromiso social, más allá de lo puramente deportivo y físico. Por ello, en este artículo intentaré explicar, en primer lugar, en qué consiste su juego y, principalmente, potenciar a los lectores a su participación. En la segunda parte, explicaré algunos aspectos sociales de este deporte, así como su compromiso contra la segregación de género.

Como anotación, este deporte de origen anglosajón contiene muchos términos en inglés que no tienen una traducción al español, todo este vocabulario estará en cursiva y siempre, en el caso que así exista, se usará preferentemente la expresión en español sobre la empleada en inglés.

¿Cómo se juega al quidditch?

Es la pregunta usual que se le suele hacer a un jugador de quidditch, seguida de si volamos o no. No, no volamos (todavía), corremos con una escoba entre las piernas, que es aún más divertido. A modo introductorio, el quidditch es un deporte de contacto y mixto, cuyo objetivo es marcar el mayor número de goles posible al equipo contrario y atrapar la snitch. Cada gol vale 10 puntos y el equipo que atrape la snitch, que sale al campo en el minuto 17' de partido, recibe 30 puntos y marca, a su vez, el fin del partido. El ganador será el equipo que más puntos tenga, independientemente de si ha conseguido o no la snitch.

El campo sobre el que se desarrolla el juego es rectangular y con una forma semicircular a ambos lados, normalmente sobre césped artificial o natural. Tres aros de altura diferente se sitúan en los extremos de ambos lados del campo, son las porterías donde se marca el gol. Los jugadores deben ir en todo momento montados sobre una escoba entre las piernas, aunque actualmente suelen ser tubos de PVC, originariamente eran escobas con un cepillo en su parte trasera. Al ser poco práctico, este tipo de escobas se han ido suprimiendo con el tiempo. El desmontarse de ella voluntaria o involuntariamente implica que el jugador debe volver a sus aros – los que defiende –, tocarlos, y volver a montar sobre la escoba. La escoba, elemento de debate, permite igualar las capacidades físicas de los jugadores, ya que al ser un objeto extraño entre las piernas, una parte de la atención del jugador va a estar dirigida a que esta no se caiga. Con el tiempo y el entrenamiento, la escoba llega a ser algo común para cualquier jugador. Personalmente, y aunque hay personas que apuestan por su eliminación, creo que ha de mantenerse, es uno de los símbolos principales de este deporte.

Tras hacer un esbozo general del juego conozcamos las posiciones existentes. En campo se sitúan siete jugadores, aunque inicialmente salen seis, el séptimo sale cuando entra al campo la snitch. Para reconocer la posición de cada jugador este lleva en la cabeza una cinta de un color.

  • Hay, pues, un guardián o keeper, su objetivo es similar a la de un portero de fútbol: evitar que entren goles en su portería. Aunque esto lo puede hacer casi cualquier jugador, el guardián dentro de su área tiene una inmunidad que no tienen otros jugadores. Se identifica por llevar una cinta verde. El guardián también puede salir de su área y marcar gol, sería un cuarto cazador.

  • Los cazadores o chasers al igual que el guardián, realizan el juego con la quaffle. Es la pelota con la que se marcan los goles en las porterías. Hay tres cazadores por equipo, más el guardián cuando sale de su área. Se identifican por llevar una cinta blanca. Quien escribe juega en esta posición.

  • Los golpeadores o beaters son dos por equipo y lanzando la bludger tienen que neutralizar a los cazadores y golpeadores del equipo contrario. Cuando un jugador es golpeado por esta pelota debe desmontar de su escoba e ir a sus aros, tocarlos, y volver a montarse en la escoba. Hay tres bludgers en todo momento, lo que garantiza que al menos uno de los equipos tenga una. Se identifican con una cinta negra.

  • Por último, tenemos al buscador o seeker, una cinta amarilla es su elemento identificativo. Su objetivo es capturar la snitch. Cuando esta es atrapada, los árbitros (suele haber entre siete y nueve oficiales) deliberan sobre si la captura fue legal o no. Si lo es, finaliza el partido. La snitch es llevada por el snitch runner que es uno de los oficiales, quien va vestido enteramente de amarillo. Este lleva colgando en la parte posterior de su cintura una especie de calcetín donde va metida una pelota de tenis y, como si fuera una cola, debe protegerla para evitar que el buscador la atrape. No se puede ejercer sobre el corredor de la snitch ningún contacto físico, en caso contrario la captura sería inválida.

El contacto físico es algo habitual, caídas al suelo y placajes están a la orden del día en este juego, de manera muy parecida al rugby u otros deportes de contacto. Naturalmente, se penalizan las jugadas donde pueda existir un riesgo físico para las personas. Al igual que el lenguaje mal sonante también es penalizado, y dependiendo de la expresión empleada, el jugador podría llegar incluso a ser expulsado. Las protecciones físicas como bucales, protectores de cabeza o incluso para pectorales y espalda, es algo recomendable. En algunas competiciones internacionales su uso es obligatorio.

De manera muy general, esto es el quidditch en su sentido deportivo, realmente tiene muchas cosas que me dejo, pero porque quiero tratar y centrarme en los aspectos sociales. Es una práctica deportiva muy nueva y las normas están en constante evolución. En plataformas audiovisuales de Internet existen varios vídeos en los que se explica cómo es el quidditch, aunque en realidad lo mejor será siempre probarlo y conocerlo en persona.

Quidditch: un deporte en el que cabemos todas.

En todo el Estado español hay, entre activos e inactivos, unos 15 equipos de quidditch repartidos por diferentes partes de la geografía. Estos se organizan en ligas regionales que en algunas ocasiones no se corresponden a una región concreta, debido a la inexistencia de equipos en muchos lugares. A nivel estatal español, el quidditch se organiza entorno a dos NGB's3: La AQE (Asociación de Quidditch España) y la AQC (Assocciació de Quidditch de Catalunya). Cada uno con su selección nacional diferente que participa en los torneos internacionales, como los mundiales de Quidditch o los próximos juegos europeos que se celebrarán en Oslo este verano.

Sin embargo, y a efectos prácticos, predomina la autogestión por parte de los equipos. El material suele ser fabricado por los miembros de los equipos, tanto las escobas como los aros. Además, en el deseo de promocionar este deporte, hay varios torneos en el estado español, donde también existe una autogestión de quien lo organiza. En algunos casos, varios Ayuntamientos han facilitado la promoción del deporte, pero el apoyo institucional hasta ahora ha sido escaso. El próximo 6 de mayo varios equipos estaremos en Santiago de Compostela en el Torneo do Camiño, competición organizada por Lumos Compostela, equipo de dicha ciudad y actual campeón de España. Todo ello ha propiciado, desde mi punto de vista, la generación de un apoyo mutuo con el objetivo de sacar adelante entre todas estos torneos, que buscan, además de la propia competición, la unión y el fortalecimiento o la creación de vínculos entre quienes practicamos este deporte, más allá de las experiencias puramente deportivas.

Por otro lado, el quidditch nace como deporte que busca la igualdad en un sentido amplio. Una de las reglas es el “four maximun gender rule”. O la regla de máximo cuatro personas del mismo género (que no sexo) en el campo, obligando a que haya sobre el terreno, al menos, dos jugadores de género diferente al del género dominante. Contará el género con el que se identifique el jugador no su sexo, por lo que, naturalmente, son absolutamente bienvenidas todas las personas. De esta manera, el quidditch busca la integración de las compañeras y de toda la comunidad LGBTQ.4

De hecho, la IQA5 en el 2013 creó el Title 9 ¾6 que busca la integración de todas las personas, independientemente de su género. La IQA, inspirándose en el reglamento del quidditch estadounidense, argumenta que si tanto hombres y mujeres saben competir en igualdad, sabrán valorar las habilidades del otro, independientemente de su género. Si ese respeto existe en el terreno de juego, esto ha de ser extensible a otros aspectos de la vida. Con esto, el quidditch busca dar un paso más y, con ello, promover la participación de personas transgénero o que no se sientan identificadas dentro de la normatividad del binarismo,7 buscando ser un deporte ejemplar en este sentido.

Así pues, sin importar si somos mujeres, hombres o no nos sentimos vinculados a ningún género, somos todos bienvenidos en este deporte que está creciendo. Tampoco es relevante el estado físico en el que nos encontremos, la fuerza, la agilidad y el fondo se adquiere practicándolo. Pocos de los que estamos dentro de este deporte somos auténticos atletas, pero nadie se verá discriminado por ello. Prima, por encima de los demás, el compañerismo, el apoyo mutuo. El quidditch no deja de ser, al final, el denominador común que nos une. Además, es una excelente oportunidad para conocer personas maravillosas. Si alguno de los lectores se encuentra interesado, le animo a que busque si en su región existe algún equipo de quidditch. Las redes sociales son un buen motor de búsqueda para ello. Os esperamos y brooms up!8

1 El término muggle dentro del mundo de Harry Potter hace referencia a todo ser no mágico.

2 En la Copa de España, los equipos que queden campeón y subcampeón compiten en la European Quidditch Cup, una especie de Copa de Campeones europea.

3 Siglas de National Governing Body, se podría traducir por Órgano Nacional. Son las plataformas organizativas regionales o nacionales a través de las cuales un deporte, por ejemplo en este caso el quidditch, se organiza.

4 Siglas de Lesbianas, Gais, Bisexuales, y Transexuales.

5 La IQA es la International Quidditch Association, o lo que es lo mismo, la Asociación Internacional de Quidditch. Compuesta por miembros de todas las regiones donde existe este deporte, buscando su promoción internacional. Desde la IQA, entre otras cosas, se emite el reglamento internacional que rige este deporte. Al ser un deporte tan nuevo, el reglamento suele modificarse cada dos años, aproximadamente.

6 En la saga de Harry Potter, es el nombre del andén donde los alumnos toman el tren que les lleva a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. 

7 Con el concepto de binarismo se hace referencia a la dualidad de género hombre y mujer. Ello implica que existen personas que no se sienten identificadas necesariamente con uno de los dos géneros.

8 Es la expresión usada por el árbitro para dar inicio a los partidos. Significa “escobas arriba”

Asambleas de barrio y pueblo: espacios de poder popular

En un contexto de crisis de las instituciones burguesas, en las que la oligarquía se encuentra con dificultades para imponerse y la izquierda institucional tampoco es capaz de constituir una alternativa, resulta imprescindible impulsar organizaciones populares fuertes, organizadas, capaces de hacer frente a la ofensiva reaccionaria y neoliberal.

Las asambleas de barrio o pueblo deben comprometerse en el análisis crítico de la realidad social del barrio, identificando carencias, necesidades de los vecinos, y elaborando propuestas para mejorar el bienestar social que partan del empoderamiento popular y permitan reproducirlo. Estos espacios pueden ser la base, junto con las secciones sindicales combativas en las empresas, de una institucionalidad comunitaria que permita el avance de la izquierda hacia una democracia en lo político y en lo económico: hacia la democracia socialista.

Ello requiere una ambición y una audacia que los partidarios de la organización popular en España no hemos demostrado en las últimas décadas. El resultado de esa pobre experiencia es una incidencia mínima en la inmensa mayoría de barrios y pueblos de la península, quizá con notables excepciones en Catalunya, Madrid y EH.

Mención aparte requeriría la cuestión de los centros sociales en los barrios, ocupados o no, sobre los que cabe aquí una reflexión. La retórica de estos espacios, centrada en el trabajo vecinal y las alternativas de ocio juvenil, está muy alejada de la realidad de la mayoría de ellos. Los centros sociales deberían ser espacios abiertos, bien cuidados y que cubran necesidades del barrio: clases de apoyo a estudiantes, deportes, grupos de consumo, asesoría legal, talleres formativos en informática e idiomas... La cultura crítica (exposiciones, videoforums, conciertos o presentaciones de libros) es importante, pero su lugar es exagerado como herencia del movimiento okupa de los 90.

Los centros sociales deberían ser espacios abiertos, bien cuidados y que cubran necesidades del barrio

El papel de los militantes libertarios debería ser acercar al vecindario y hacer de estos lugares centros de socialización. Para ello, deberán contrarrestar las tendencias regresivas que pretenden hacer de estos lugares espacios sucios, ideologizados y juveniles; proponiendo otros tipos de actividades. Es esencial dedicar nuestros esfuerzos a formar y reforzar los espacios sociales, críticos y plurales; que sean reconocidos como bienes comunes. Eso implica evitar la dinámica, demasiado habitual y poco productiva, de formar colectivos ideológicos de agitación y propaganda que se limitan a difundir el anarquismo en abstracto. Por resumir: Necesitamos más espacios amplios, fuertes y reconocidos, que construyan poder popular, en los que estemos colaborando con otras tendencias de clase; y menos colectivos libertarios ideologizados e ideologizantes.

¿Por dónde empezamos una asamblea de barrio?

El primer paso imprescindible es hacer un mapeo del tejido vecinal ya existente en el barrio. Esto incluiría: asociaciones diversas de intervención en problemáticas del barrio, asociaciones de vecinos, proyectos anticapitalistas... Esto nos permitirá hacernos una idea de algunas cuestiones básicas: ¿Qué se está haciendo en el barrio? ¿Quién lo está haciendo? ¿Cómo puede mejorarse el tejido barrial? ¿Desde dónde puedo yo incidir mejor para reforzar el tejido popular en el barrio?

En la mayoría de barrios, la existencia de grupos políticos afines realizando actividad social es prácticamente inexistente. Con todo, aún podemos acudir a organizaciones no tan cercanas pero que estén desarrollando actividades que sean interesantes para apoyar la construcción de poder popular. Estoy hablando de asociaciones de vecinos, organizaciones ecologistas, e incluso ONGs. Lo importante es no quedarnos en casa. Participar en estas organizaciones nos permitirá obtener contacto con el barrio, recabar apoyos y realizar algún proyecto interesantes en la línea de fortalecer el tejido del barrio.

¿Desde dónde puedo yo incidir mejor para reforzar el tejido popular en el barrio?

En aquello lugares donde hay grupos políticos organizados es necesario romper con la cultura política de la desconfianza y de las discusiones por cuestiones secundarias o de muy largo plazo. Esto es posible si se trabaja en conjunto en torno a las necesidades de la mayoría social desde espacios comunes. Debemos impulsar esos espacios de trabajo conjunto: asambleas populares del barrio o pueblo donde todos los actores estén representados para trazar líneas de avance conjuntas.

¿Y qué hacemos?

Una vez conocidas las necesidades del barrio o pueblo es más sencillo trazar proyectos plurales que impliquen a todos los actores. Por ejemplo, si vivimos en un barrio de ciudad con vecinos preocupados por su consumo, los grupos de consumo, que organizan a los consumidores y los ponen en contacto con productores ecológicos, son un ejemplo de proyecto que puede atraer a vecinos, transformar sus hábitos de consumo y construir sociabilidad. Montar un grupo de consumo puede ser una semilla desde la que caminar hacia la toma de decisiones colectivas sobre cuestiones del propio barrio. Por supuesto, otro ejemplo serían las asambleas de vivienda para hacer frente a los procesos de desahucio. Así como el resto de propuestas que mencionaba más arriba: clases de apoyo a estudiantes, deportes, asesoría legal, talleres formativos en informática e idiomas...

Actualmente, lo cultural está sobredimensionado en los espacios sociales. Esto ha formado un mundillo que podríamos contracultural que tiene poco de popular y mucho de gueto cerrado. ¿Cómo podemos enfocar lo cultural de otro modo? César Rendueles, en un escrito muy lúcido en el periódico Diagonal, animaba a afirmar una política cultural que partiese de aquellos espacios de cultura que funcionan, a saber: la cancha, el parque infantil y la biblioteca del barrio. Sobre el deporte no puedo estar más de acuerdo: "Me parece esencial que el mundo de la cultura aprenda del deporte, donde el amateurismo, la autoorganización y la participación popular masiva son realidades consolidadas." Sobre la biblioteca, mi impresión es que son más necesarias que nunca aulas de estudio, lugares de consulta y espacios de tranquilidad para los jóvenes; los espacios sociales en los que participamos los anarquistas raramente están dando cabida a estas necesidades. Afortunadamente existen casos como este de Manresa. O la Liga de Fútbol Popular en Vallekas.

afirmar una política cultural que parta de [...] la cancha, el parque infantil y la biblioteca del barrio.

Respecto al modelo de organización de estas asambleas, se podrían realizar plenarios anuales donde se marquen objetivos, medios para conseguirlos y se repartan responsabilidades. Luego se podrían realizar valoraciones semestrales sobre los acuerdos. Lo esencial es que se marquen acuerdos claros y que se cumplan a rajatabla, con objetivos realistas y mecanismos para solucionar los problemas lo más rapidamente posible cuando esto no ocurra.

Para que estos espacios sean una realidad hay que poner la organización social por encima de los intereses partidistas e individuales. Es parte del interés de todos (militantes y vecinos) que las asambleas construyan poder popular en los barrios y que este pueda detener las ofensiva neoliberales, los recortes, los pelotazos urbanísticos... También resulta necesario primar la estabilidad de las asambleas populares. Hay que asegurar el relevo generacional formando a la nueva militancia en las experiencias de las anteriores generaciones, impidiendo una ruptura o un olvido del relato de luchas y victorias pasadas.

En definitiva, se trata de valorar nuestra institucionalidad, de tomarse en serio el proceso de organizarla y potenciarla. El objetivo del poder popular es que la población organizada gestione los equipamientos públicos, o al menos participe de la toma de decisiones en pie de igualdad con las instituciones del régimen. Eso es posible si consigue convertirse en un organismo legitimado y estable.

Unas asambleas de barrio y pueblo así, junto con un sindicalismo fuerte, nos permitirían construir un mundo más libre y mejor, oponiéndonos a las políticas antisociales y antiecológicas que nos reserva en los próximos años el capitalismo y el Estado.

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Fútbol, fascismo y culturalidad

El caso del asesinato de Jimmy.

Se ha cumplido un año de que el aficionado del club Deportivo de la Coruña, conocido como Jimmy, fuera asesinado por el Frente Atlético a orillas del río Manzanares, después de que le propinaran una paliza y lo arrojaran al propio río. Inmediatamente la maquinaria de los mass-media se puso en funcionamiento, inventando hechos cuyo beneficio social favorece al espíritu acrítico que quieren inculcarnos.

En las televisiones y la prensa comenzaron a afirmar con total seguridad, que había sido una pelea concertada por ambas hinchadas futbolísticas, que no pudo ser evitada por la policía y que son cosas de la violencia en el fútbol, además de situar al chico asesinado en la posición de un ultra radical, haciendo desaparecer el análisis social y político profundo que habría que aplicarle correctamente a este hecho. Un año más tarde, muchas de estas afirmaciones se demostraron que fueron mentira, pero no han sido aclaradas ni rectificadas, por lo que esa ha sido la información que quedó retenida en la cabeza de la mayoría de las personas.

Si confiamos en los medios de comunicación, nos harán creer que las víctimas son los culpables. Hay que llamar a las cosas por su nombre, y lo sucedido hace un año fue una agresión fascista que se llevó por delante la vida de un muchacho y seguidor de fútbol. El fútbol como deporte y elemento cultural tiene una vertiente de incidencia sobre la sociedad, nos guste o no ese deporte es una realidad innegable. El fútbol debería servir para exportar valores antirracistas y antifascistas, y servir de cohesión en torno a valores humanos, solidarios y de apoyo mutuo frente a las injusticias. Labor con fuerte contenido social y de barrio que pretenden realizar grupos como Bukaneros, Riazor Blues, Biris, Celtarras, Herri Norte, etc.

Sin embargo, muchos grupúsculos nazis de la sociedad aprovechan, por el contrario, el fútbol y la condescendencia de los clubes y la policía para difundir un ideario autoritario, racista y nacionalista. Introduciendo en ese marco sus agresiones de índole fascista, que son presentados a la sociedad por estos mass-media como reyertas ocasionales y que nada tienen que ver con un problema social como es el auge del fascismo y su terrorismo. En esta vida nuestras decisiones son importantes y somos granitos de arena, podemos decidir actuar en pos de construir una organización y una lucha con valores alternativos a este sistema social, o podemos apoyar al capitalismo con nuestro silencio, y a su brazo armado de carácter fascista.

Un concepto como ultra de la izquierda no es un término aséptico, lleva una carga ideológica evidente pues ha sido elaborado por la propia prensa burguesa. No creo que sufrir una agresión nazi organizada, y permitida por la policía, haga a nadie responsable de su propia muerte, pero al fascismo en este país se le justifica hasta límites insospechados siempre. Ante esos valores antifascistas y solidarios en el fútbol que tratan de transmitir algunos grupos e hinchadas, les convierte en grupos ultras a ojos del capitalismo que combaten.

Una enseñanza de los principios antifascistas y antirracistas, es que frente al nazismo, la unión hace la fuerza y el apoyo entre compañeros es fundamental. Evidentemente entre aficiones de izquierdas existen buenas relaciones, son grupos que pretenden denunciar públicamente el racismo y luchar contra el fascismo en el fútbol. Por lo tanto si sufren agresiones de esa índole, es completamente legítimo para plantar cara a ese autoritarismo con la unión entre antifascistas. No se trata de violencia en el fútbol, se trata de autodefensa y acción directa contra una ideología criminal. La violencia en el fútbol está presente de otras muchas maneras completamente normalizadas, consecuencia de permitir una competitividad agresiva y antideportiva en el mismo.

El fútbol moviliza una cultura social con grandes potenciales.

Mezclar política y deporte puede ser intentar inculcar a través del fútbol valores como solidaridad, antirracismo, unión frente a injusticias. El fútbol es un deporte de masas que no puede ser entendido como un elemento ajeno a la cultura social, por lo tanto esa acción política sobre el fútbol no solo me parece positiva, sino necesaria. Por otro lado, y cosa muy distinta es aprovechar el fútbol como excusa para difundir un ideario nazi. Las perspectivas y maneras de actuar de ambas posturas frente al fútbol me parecen completamente antagonistas, en ningún caso comparables. A la vista han quedado los intereses económicos y mafia que ha tenido montada durante años Ultras Sur con el club Real Madrid, mientras otros en el barrio de Vallekas se dedican a ayudar a personas desahuciadas de sus casas. Los valores humanos son evidentemente distintos, y me reitero en lo anterior, si no se vierten actitudes políticas humanas en el fútbol, por mucho que se quiera evitar mezclar política y fútbol, el fascismo lo instrumentaliza y lo utiliza como medio para cometer agresiones.

Los comportamientos inducidos por los clubes, federaciones y personalidades futbolísticas son inútiles, puesto que dependen de unos intereses económicos y de poder. Es parte del entramado fútbol-mafia que muchas personas conocemos, pero también existe un fútbol entendido de manera popular, activa y en el que podemos ser partícipes. El surgimiento por lo tanto de seguidores que se agrupen en torno a un equipo de fútbol y unos valores conscientemente sociales, no implica actitud fanática o ultra, sino todo lo contrario, la difusión cultural de unos principios humanos y solidarios a través de un evento tan masivo como el fútbol, y la incisión en barrios para generar unidad y tejido social comunitario en torno al deporte.

Roller Derby. Autogestión y empoderamiento sobre ruedas

Qué es el Roller Derby y cuál es su origen

Es un deporte de contacto constante, de velocidad, resistencia y técnica,  que se juega en patines en una pista lisa sobre un espacio demarcado con forma ovalada, y las jugadoras, actualmente, son mujeres. El Roller Derby tiene su origen en los EE.UU en la década de 1930 del siglo pasado, y nació como simples carreras de patines. Años más tarde se profesionalizó como deporte para hombres y mujeres por separado, alcanzado una gran fama en el país estadounidense. Este modelo clásico de Roller Derby inicial se derrumbó a mediados de la década de 1970 y no ha sido hasta los años 2000 cuando ha vuelto a resurgir con fuerza.

LigaRDMjun2013El Roller Derby contemporáneo se ha internacionalizado, es fundamentalmente femenino y practicado por aficionadas. En el año 2004, las diferentes ligas femeninas crearon la Women´s Flat Track Derby Association (WFTDA), que coordina unas normas consensuadas entre diversos equipos de las diferentes ligas. De esta manera, las ligas pertenecientes a dicha asociación organizan viajes en los que unas ligas compiten contra otras en partidos regionales e internacionales. No obstante, algunas ligas que no son miembros de la asociación han organizado de forma independiente a sus equipos de viaje y sus interligas. Aunque no estén directamente vinculadas, muchas ligas independientes de todo el mundo han adoptado las normas WFTDA, ya sea enteramente o como base para generar sus propias reglas.

Conceptos básicos para comprender el Roller Derby

Un partido de Roller Derby consta de dos tiempos de treinta minutos, dividido cada periodo en carreras, también llamadas Jams, con una duración de dos minutos como máximo o hasta que la jugadora conocida como Lead Jammer decide cortar la carrera.

Sobre la pista juegan dos equipos formados por cinco jugadoras cada uno, y existen tres diferentes categorías o funciones:

           - Jammers: Son las jugadoras que marcan los puntos, una por cada equipo, y se las distingue porque llevan una estrella en el casco. Son las corredoras de cada equipo y se sitúan detrás de la línea de jammer, la primera en superar el pack de bloqueadoras se la denomina Lead Jammer y puede cortar la carrera antes de dos minutos, haciendo un gesto tocando repetidamente sus caderas. Anota un punto para su equipo por cada oponente que adelanta a partir de la segunda vuelta completa.

          - Bloqueadoras: Son las cuatro jugadoras en cabeza de cada equipo, y se suelen denominar pack, porque las jugadoras de ambos equipos patinan compactadas bloqueando cada grupo a la jammer rival y ayudando a la suya propia a adelantar al pack el mayor número de vueltas posible.

            - Pívot: Es una jugadora por cada equipo, forma parte de las bloqueadoras pero su función es situarse a la cabeza del pack, encargada de coordinar al mismo y organizar la estrategia de su equipo. Se distinguen de las demás bloqueadoras por llevar una cubierta de casco con una raya. Sin embargo, también pueden realizar la función de jammer durante la carrera si la jammer de su equipo le pasa legalmente su cubrecasco con el indicativo de la estrella.  

Dinámica del juego y algunas normas del Roller Derby

Al principio de cada carrera el pack de bloqueadoras se sitúa entre la línea de pívot y la de jammer. A la señal del silbato comienza la carrera y tanto el pack como las jammers comienzan a rodar sobre la pista, siempre en sentido contrario a las agujas del reloj. Un árbitro observa a cada jammer y lleva la cuenta de los puntos que va haciendo, y hay otros árbitros que controlan el pack, patinando tanto por fuera como por la parte interior del óvalo de la pista. Un partido de Roller Derby puede tener hasta siete árbitros (hombres y mujeres) en patines, también existen otros oficiales sin patines que colaboran en el buen desarrollo del juego ya sea anotando los puntos, anotando las faltas, tomando el tiempo del jam, tomando el tiempo general del juego, tomando el tiempo en la caja de penalización para cada jugadora que entre a ella, etc.

Qué-es-el-Roller-Derby-3Es imprescindible que haya siempre un máximo de tres metros de separación entre las jugadoras ambos equipos. Si se destruye el pack, los árbitros lo marcan inmediatamente para volver a juntarse y mientras no se pueden hacer bloqueos.

Si una jugadora es sacada legalmente de la pista, ya que en este juego el contacto es esencial aunque no violento, esta deberá reincorporarse a la pista por detrás de la jugadora que la sacó fuera, o de las que se encontraban a su misma altura.

Está prohibido bloquear con codos, cabeza, antebrazos o patines, contra el centro de la espalda o en el sentido contrario a la dirección del juego. Tampoco se puede impedir el paso a una contraria agarrando a una compañera del mismo equipo. Aquella jugadora que cometa una falta pasará treinta segundos en el penalty box, zona también rodada de la pista situada fuera del terreno de juego.

Los valores implícitos en el Roller Derby

El Roller Derby genera un importante vínculo entre las jugadoras, pues se requiere de un arduo trabajo en equipo para poder llevar a cabo las estrategias en el juego. Sin embargo, los valores del Roller Derby van mucho más allá, dando lugar a la construcción de nuevas oportunidades a raíz de la actividad deportiva.

En primer lugar, como ya se apuntaba, se trata de de un deporte por el momento practicado por aficionadas, no está homologado oficialmente y por lo tanto, parte de una premisa muy básica: “Háztelo tú misma”. Por ejemplo, Roller Derby Madrid es una liga autogestionada, autofinanciada y las decisiones se toman de manera consensuada desde sus inicios. La organización y el trabajo de la misma, se reparte en los distintos comités.

Al principio, las jugadoras de Roller Derby Madrid tenían problemas para entrenar, ya que empezaron en canchas públicas en la calle, pero durante los meses de invierno constituía un serio problema. Actualmente se entrenan en polideportivos municipales, que es donde disputan los partidos también. Sin embargo, la cesión del espacio no es gratuita, y como el Roller Derby está en el último escalafón de los deportes a tener en cuenta, no son pocos obstáculos los que se les presenta en algunas ocasiones. De esta manera optaron por la autogestión como modelo para practicar la actividad deportiva. Han generado un variado merchandising, cobran una pequeña entrada que no supera los 5€ para el alquiler de la pista, que en ocasiones llega a los 400€. Además también realizan fiestas en garitos o centros sociales para sufragar gastos. A nivel personal, el material necesario para practicar este deporte: patines, casco, rodilleras y coderas; lo lleva cada jugadora individualmente.

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En el Estado español ha habido un gran repunte de este deporte en los últimos años, surgiendo más de una veintena de equipos, los más antiguos están en Canarias, Valencia, Catalunya, Andalucía y Madrid. Se coordinan de manera que se disputen partidos no oficiales esporádicamente de carácter regional, pero también internacionales, pues en muchas ocasiones se contacta con equipos europeos de Roller Derby para organizar partidos. En dichos desplazamientos el vínculo entre las jugadoras se hace más evidente aún, porque las jugadoras del equipo local acogen en sus propias casas a las jugadoras del equipo de fuera.

En segundo lugar, el Roller Derby es un exponente fundamental de empoderamiento feminista. Las mujeres logran romper patrones culturales herméticos practicando un deporte de contacto y velocidad, normalmente asociado solo a hombres. Además, se manejan en espacios que ellas mismas han construido, generando hábitos saludables, un gran hermanamiento y compromiso. Por lo tanto, podríamos afirmar que el Roller Derby supone una vía de escape con valores feministas. Además, se cuida bastante el aspecto de difundir que este deporte no exige ningún físico particular, cada jugadora con sus características físicas personales, aporta igual que el resto de sus compañeras.

En tercer lugar, se combate la idea de que el deporte debe de ser rivalidad, ya que en el Roller Derby se lucha por lo mismo de manera cooperativa. Así, se convierte en una actividad deportiva muy atractiva de desear participar, y también de seguir de cerca como aficionada en los partidos. A lo largo del año en Roller Derby Madrid se hacen pruebas para entrar en el equipo como jugadora, o también para ser árbitro sobre patines (hombres y mujeres) y oficial sin patines.

Esperamos que este artículo sirva para dar a conocer un deporte, que por sus características, merece la pena acercarse a él. El ocio si se construye desde unos valores populares, desde la autogestión en colectividad y el igualitarismo, nos sabe mejor a todas.

Roller Derby Madrid está presente en las redes sociales, tanto en Twitter, como en Facebook, además de su página web: http://www.rollerderbymadrid.com/

¿Solo 11 contra 11?

Hay quien define el fútbol, parafraseando a Von Clausewitz, como la continuación de la guerra por otros medios. Efectivamente, el fútbol no es más que la representación de un enfrentamiento entre oponentes, una batalla desarmada por lograr una victoria. Una representación que, sin embargo, supera con frecuencia el marco en el que se desarrolla para irrumpir con fuerza en conflictos mucho más tangibles y reales.

El ejemplo de la batalla en Port Said (Egipto) es paradigmático. En febrero de 2012, al término de un partido entre el Al-Masry (local) y el Al-Ahli (de la ciudad de El Cairo) los hinchas de ambos equipos de fútbol llevaron la batalla más allá del deporte. Los aficionados del Al-Ahli, visitante, luchaban como defensores de las revueltas árabes frente a los hinchas del Al-Masry, partidarios del régimen de Mubarak quienes asaltaron el campo tras la victoria de su equipo, con la permisividad de las fuerzas policiales. 74 personas murieron. Paradigmático fue también aquel partido que en el año 90 enfrentó al Dinamo Zagreb con el Estrella Roja de Belgrado y que acabó en una batalla sangrienta con trasfondo étnico, el enfrentamiento entre serbios y croatas.

El club de fútbol como símbolo propiamente político es una identificación que se ha vuelto natural con el tiempo. Vázquez Montalbán definió acertadamente al Barça como el «ejército simbólico desarmado de Cataluña» y hoy, la relación conceptual entre este club y buena parte del independentismo en Catalunya es innegable.

Tampoco extraña a nadie que la labor de Bukaneros, seguidores del Rayo Vallecano, tenga un claro componente político y social, muy ligado al barrio trabajador que da nombre al equipo. O que como resultado de tal compromiso, la represión a los grupos de izquierdas y revolucionarios en Vallecas se cebe especialmente con ellos. El ejemplo de Alfon, detenido durante la última Huelga General, es claro; así como el del resto de Bukaneros detenidos durante los últimos meses, con el único motivo de ser activos políticamente y parte de la izquierda.

Ken Loach también remarca esta relación de la clase trabajadora con el fútbol en Buscando a Eric. En ella, un cartero británico aficionado al Manchester United se apoya en su ídolo futbolístico, Eric Cantoná, para retomar las riendas de su vida. Más allá del equipo y del ídolo, el director nos recuerda la importancia del sentimiento comunitario que se genera en torno al fútbol. El mismo sentimiento que lleva a muchos chavales en su día a día a convertir un par de jerséis en una portería y un bote de refresco en una improvisada pelota.

Al otro lado del espectro son bien conscientes de la capacidad de este deporte como elemento propagandístico. A estas alturas resulta ya un lugar común repetir que el sentimiento españolista se ha multiplicado a raíz de las recientes victorias de la selección nacional. Por poner otro ejemplo, también muy claro, los grupos políticos más fachas y reaccionarios han sabido situar al Real Madrid como una institución de su entorno ideológico. Esto se deja notar tanto en el lenguaje que esgrime el club y sus mandatarios como, desde luego, en la actitud de la mayoría de sus aficionados. El franquismo dejó notar su influencia sobre un club que, en algún momento, llegó a ser una referencia para la izquierda. La imagen del Madrid republicano, con sus jugadores alineados puño en alto, refleja esto a la perfección. Sin embargo, tras la dictadura el ya de nuevo renombrado como Real Madrid queda retratado en la expresión atribuida a sus aficionados: «Yo solo creo en Dios, en Franco y en don Santiago Bernabéu». Tal cambio también se dejaría notar en su escudo, que perdería en 2001 el color morado de su banda (color que había adoptado en 1931 en representación de su origen castellano).

La capacidad simbólica del fútbol está, por tanto, más allá de toda duda. Anima conversaciones y debates, enfrentamientos y acuerdos imposibles, pasiones desatadas y rechazo absoluto. Sorprende aún que el fútbol reuniese, en plena guerra mundial, a los soldados de ambos frentes en la Navidad de 1914. Quizá influido por este relato real, el Atlético de Madrid realizó un anuncio televisivo en el que dos combatientes de la Guerra Civil, militantes de bandos contrarios, se encontraban en el bosque. Cuando ambos tenían ya los fusiles apuntados y poco antes de lanzarse a matar o morir, descubren que son los dos aficionados del atlético. Esto cambia el desarrollo de los acontecimientos y los dos combatientes, antes enfrentados, se reconocen ahora como personas afines. El fútbol tendiendo puentes a pesar de la brecha ineludible de la guerra. Aunque se trate de ficción, su fondo remite a una idea muy real: la importancia cultural del fútbol en la psicología y la personalidad de muchos.

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La más grande de las cosas pequeñas parece convertirse a veces en lo único importante. Una vía de escape que no soluciona nada, pero que ocupa (o malgasta) grandes cantidades de tiempo. Pero el fútbol, más allá del espectáculo de los grandes clubs, es también una expresión cultural, una forma de socialización y una manera de hacer deporte considerada de manera positiva por muchos.

Un análisis sobre el verdadero papel social de este deporte (de todo el deporte, en realidad) y de los valores que porta está aún por desarrollar. Un análisis que valore tanto sus aspectos negativos como los positivos, que no son pocos.

La crítica al espectáculo y al negocio del fútbol está presente en mayor o menor medida en el movimiento libertario; sin embargo, existen aún muchas implicaciones que no han sido exploradas ni discutidas. Habría mucho que decir, por ejemplo, de la cultura del fútbol desde una óptica feminista y contraria a la heteronormatividad. También está por explorar la función del deporte en la formación cultural de muchos chavales que pasan horas pegando patadas a un balón. Sirvan estos apuntes como caminos abiertos a la exploración y al debate.