'Solo tenemos libertad de soportar esta violencia'. Evaristo Páramos.

Estamos comenzando a normalizar cantidades ingentes de violencia y represión, a la que los medios de comunicación de masas han ayudado decididamente. La saturación de información, la asimilación de esta información como un objeto de consumo más, y acostumbrar a nuestra mente a procesar mediante la dictadura de lo efímero, convierten la herramienta de la difusión de la inmediatez sin análisis en un desarme por completo. El domingo por la mañana amanecíamos una ocasión más con una noticia de represión a un artista y cantante por el contenido de las letras de sus canciones, y no solo por eso, sino por una actitud ideológica contestataria a la que el Estado español está atacando criminalmente. El conocidísimo Evaristo Páramos, ex cantante del grupo La Polla Records, y actualmente vocalista y compositor del grupo Gatillazo, fue retenido este fin de semana por la Guardia Civil en un festival de música en la provincia de Cádiz, donde fue identificado y denunciado por las alusiones que hizo en el concierto a la violencia ejercida históricamente y en el presente por esta institución represiva.

Lejos de afirmar que nos encontramos ante una deriva autoritaria de un determinado gobierno, muchas veces hemos denunciado y hemos planteado nuestros argumentos para considerar una línea ideológica ininterrumpida en la ideología fascista del Estado español desde 1939 hasta la actualidad, y perpetuada en la actuación de sus instituciones, independientemente de la envoltura de caramelo con la que quieran recubrir a determinados gobiernos, partidos burócratas o incluso la misma monarquía. La represión es la herramienta de un régimen para desactivar la lucha social, a mayor visibilidad de esta lucha y una estrategia más endeble por nuestra parte, ignorando las continuas alertas sociales en este sentido, mayor será el terreno que nos ganarán. Cada Estado que sustenta el capitalismo ejerce diversos niveles de represión midiendo las fuerzas legítimas de las que dispone, la capacidad de respuesta que tendrá que soportar por la comunidad social, y la cantidad de miedo o indiferencia sembrada en esa sociedad.

Seamos realistas, los movimientos sociales somos pocos, aunque ruidosos, fuera de nuestro ámbito militante encontramos el terreno de sobra abonado de una barbarie individualista que no aspira en absoluto a participar de una lucha colectiva. La POLÍTICA, en mayúsculas, la que hacemos cotidianamente las personas comunes de la calle está desprestigiada, y solamente valorada aquella que se hace con vistas a unas instituciones imposibles de reformar. Los colectivos estamos faltos de ideas, y no es de extrañar, no somos ajenos a toda esta cultura que nos arrastra por una cascada hacia los objetivos del sistema capitalista y que nos mantiene exactamente en el punto y las dinámicas que este prevé, porque admitámoslo, la ingeniería psicológica, como toda la ciencia, está de su lado.

No queremos ni un ápice de pesimismo, queremos dosis de realidad, y un cambio de dinámicas, retomar las interminables charlas de nuestras abuelas y abuelos, en lugar del consumo desenfrenado de información, vernos en persona para reconocernos hastiadas, desahuciadas de la vida, porque verdaderamente reproducimos una ficción de vida, no producimos nuestra propia vida con autonomía colectiva. Las primeras reacciones que se nos ocurren a una nueva patada represiva son la manifestación y el comunicado, quizá haya que pensar que esas herramientas se han quedado cortas, lo que nos conduce a tener que idear otras nuevas acciones. Unas acciones en el sentido y los códigos de nuestra gente, de las clases populares a las que pertenecemos, dirigirnos a estas directamente, y no a unas instituciones creadas para anular nuestras estrategias comunitarias.

Como dice Evaristo en una de sus letras: 'solo tenemos libertad de soportar esta violencia', si solo nos conceden ese derecho, reconstruiremos nuestras libertades en el sentido que necesitamos recuperarlas la clase trabajadora, al margen de unas agendas mediáticas e institucionales que han invadido nuestras vidas. La cultura de la violencia y la normalización de la represión está a la puerta de nuestras casas, la batalla ideológica de libra cada día y nuestra organización con compañeros y compañeras debe ser una extensión más de nuestras vidas para retomarlas verdaderamente, y abandonar de una vez este valle de lágrimas.

La semana negra de la libertad ideológica

El pasado mes de febrero, y en el espacio temporal de tan solo una semana, conocimos tres noticias de actualidad social separadas entre sí, que analizadas conjuntamente resultan preocupantes y un claro indicio de la nula libertad ideológica que se respira en el Estado español.

La primera de estas noticias fue la confirmación de la condena por el Tribunal Supremo al rapero balear Valtonyc, que le sentencia a entrar en prisión un total de tres años y medio por las letras de sus canciones contra la monarquía y la represión de las fuerzas de seguridad. Le han condenado por los delitos tipificados en el Código Penal español como incitación al odio, injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo. Recientemente Valtonyc ha publicado un nuevo tema musical en youtube reafirmándose en sus críticas hacia las instituciones del Estado y su autoritarismo.

La segunda fue la retirada de la obra “Presos Políticos” de la feria de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO) que se celebraba en el pabellón de Ifema. Su autor, el artista Santiago Serra, había seleccionado más de veinte imágenes de presos políticos en el Estado español, pixelándoles la cara y explicando en un breve resumen la represión que han sufrido en cada caso. Ese mismo fin de semana la obra se presentó en la Fundación Anselmo Lorenzo, de Madrid, teniendo un gran acogimiento entre público crítico con la represión.

La última noticia fue el secuestro del libro ‘Fariña’, escrito por Nacho Carretero, y publicado por la editorial Libros del K.O., que trata ampliamente las diferentes tramas de corrupción ligadas al narcotráfico en Galicia, salpicando a personajes de las altas esferas políticas y empresariales. La respuesta de muchas librerías ha sido la defensa incondicional de este libro, y además en las redes sociales se ha puesto a disposición de muchas personas libremente.

Numerosas campañas, colectivos sociales y políticos, o personalidades individuales hablan de un retroceso en la libertad de expresión en el Estado español. Hace poco nuestro compañero Boro, del medio de comunicación La Haine, nos indicaba que seguramente tenemos que comenzar a hablar más apropiadamente de la abolición de facto de la libertad ideológica. Todos los días se expresan muchísimas opiniones públicamente, que si parten desde entidades oficiales, individuos u organizaciones de extrema derecha, no son condenadas socialmente ni juzgadas institucionalmente. Solo aquellas expresiones desde la izquierda o voces decididamente críticas con las cloacas del poder político español son llevadas a la palestra, y condenadas socialmente en los medios de comunicación.

Esto demuestra que la libertad de expresión no es ningún tesoro a defender, no soy partidario de que nos aferremos a un derecho al fin y al cabo creado por la misma autoridad que nos reprime. Sin la libertad de pensamiento e ideológica como ejercicio autónomo y colectivo, el derecho de la libertad de expresión pierde su sentido completamente. Además, en el caso particular del Estado español, todos estos derechos que se le suponen a una democracia liberal, quedan suspendidos si atendemos al devenir histórico autoritario desde el Franquismo hasta la Monarquía en la actualidad, heredera directa de su régimen antecesor.

En los círculos de activismo político cada vez somos más conscientes y menos temerosos de hablar de dictadura autoritaria en el Estado español por los episodios de represión continuada y cotidiana que sufren las organizaciones en contra del régimen político. Sin embargo, el punto clave donde debemos detenernos a analizar sería en la estrategia que habría que utilizar para extender esa idea que nosotros y nosotras tenemos clara, y que sea compartida socialmente desde una perspectiva mayoritaria. Es evidente que no podemos confundir estrategias, tácticas y campañas con el análisis ideológico y nuestras conclusiones como personas organizadas en colectivos sociales. Cada nivel mencionado requiere de sus espacios y dinámicas, de la reflexión colectiva para encontrar los mejores medios, o crearlos, y para comunicar efectivamente nuestras conclusiones sin interferir en las mismas a través de una decisión poco conveniente que acabe tergiversando el mensaje. En la actualidad vivimos una cultura generalizada de la inmediatez, de la actuación apasionada, automática y de la repetición robótica sin reflexión profunda detrás, debemos cuidarnos mucho de eso al tratar de la manera más honesta y coherente posible la represión ideológica.

Además, hay que ser conscientes de que actualmente la sensación de deriva autoritaria hacia la vulneración de la libertad de expresión es motivada porque conocemos mejor los casos de represión y las redes de colectivos para darlos a conocer funcionan correctamente, gracias también en gran parte a la difusión tecnológica. Otro factor es la notable extensión de organizaciones que cuestionan el régimen político español desde muchos ámbitos distintos, que aunque no quiera decir que el fin del mismo esté cercano, sí que se ve reflejado en el aumento del hostigamiento y la represión social, y las condenas que pretenden servir de ejemplo y advertencia al resto de las organizaciones comprometidas con una transformación radical de la sociedad.

Conviene pararnos a reflexionar que la represión es inevitable si nuestro objetivo es subvertir por completo este sistema desigualitario y de dominación, y como comunidad social consciente debemos entender que no por reclamarle el cumplimiento de derechos a las mismas instituciones que nos reprimen estamos avanzando en el fin de la represión, sino acrecentando que a una mayor respuesta social, la escalada de represión se incremente y sigamos dentro del mismo círculo sin romper la baraja. ¿Esto quiere decir que ante la represión no debemos hacer nada? Por supuesto que no, pero debemos ser creativos e y consecuentes en nuestras repuestas y caminos a tomar frente a la misma.

El fin del capitalismo dominante es el fin de su represión y viceversa, ambas son variables que están íntimamente unidas. Es posible que la clave se sitúe no ya en exigir el fin de la represión como un grito de rabia y desesperación, pues mientras siga habiendo un régimen autoritario seguirá habiendo represión, ni siquiera en reformarlo para no sentir la represión más evidente, sino en potenciar los cuidados mutuos, precauciones legales, cajas de resistencia, abogados afines… y todos aquellos mecanismos que nos faciliten continuar con nuestra lucha para construir otro mundo radicalmente distinto al que padecemos actualmente.

 

Incógnitas Borbónicas

—Y tú, ¿Qué vas a ser de mayor?

—Yo, rey. Cuando se muera éste.

Así respondía Alfonso, hermano del anterior monarca Juan Carlos ante Franco refiriéndose a su hermano mayor y heredero al trono de España. Se cuenta que sus palabras hicieron reír al dictador. Quizá le divirtió observar que los jóvenes de la nobleza borbónica compartían su gusto por los golpes de estado. En cambio, a Alfonso no le agradó tanto la visita: “Franco parecía un sapo ¿Por qué tenemos que hacerle tantas pamemas? ¡Lo que tenemos que hacer es darle una patada en el culo para poner a papá!"

La relación entre los borbones exiliados y Franco era bastante curiosa y, sin duda, repercutió en la muerte de Alfonso. Recordemos que inmediatamente después del Golpe, él aseguraba que tomaría la jefatura del estado solamente hasta reinstaurar “el orden” y entonces devolvería el mando a los borbones. Ahora esto suena cómico pero Juan, el padre de Alfonso y Juan Carlos, se ilusionó con la posibilidad de que Franco le cediera el poder. Cuando nombró sucesor a Juan Carlos, su padre se empezó a temer que nunca pegaría su culo al trono, aunque al menos lo haría su hijo. Aun con esas, Juan siempre mantuvo sumisión y su relación con Franco se hizo agridulce. Él les mandó a Portugal; ya había degustado la intensidad del poder absoluto por unos cuantos años y no lo pensaba compartir con nadie. Juan, por su parte, trataba de persuadirle, siempre con docilidad, para llegar a ocupar el trono aunque fuese sólo durante sus últimos años de vida o incluso otorgando la herencia a Alfonso. Franco le dirigió estas bonitas palabras sobre su familia a modo de respuesta: “Mírese Vuestra Alteza a sí mismo: dos hermanos hemofílicos [Alfonso y Gonzalo], otro sordomudo [Jaime]; una hija ciega [Margarita]; un hijo muerto de un tiro [Alfonso]. A los españoles, tantas desgracias acumuladas sobre una sola familia no puede agradarles.” Y  cierto era que los españoles entonces no daban abasto para desgracias.

Alfonso murió de un tiro—en teoría, accidentalmente— a manos de su hermano Juan Carlos en 1956 cuando tenía 14 años. La primera reacción del Sapo fue el encubrimiento. No podía permitir que se enturbiase la imagen de su heredero. Como si el hecho de ser su heredero no fuese algo suficientemente turbio. La noticia fue publicada en Portugal, donde había ocurrido, antes que en España. La primera versión fue que Juan Carlos estaba limpiando el arma cuando se le disparó y fue a dar con su  hermano de pura casualidad. Luego se dijo que estaban jugando— ¿A los vaqueros? — o que simplemente se la estaba enseñando—Mira que pistola más chuli tengo y tú no— sin darse cuenta de que estaba cargada. Es importante tener en cuenta que Juan Carlos tenía ya 18 años y llevaba unos cuantos años de formación militar, evidentemente sabía reconocer cuando un arma estaba cargada. Otra versión posterior fue que Alfonso entró en la habitación golpeando a Juan Carlos con la puerta y haciendo que se dispare el arma. Esta última es sin duda la más absurda; es difícil concebir un acto reflejo por el que al recibir el golpe de una puerta se aprete el gatillo de una pistola. Además se ha demostrado que la trayectoria de la bala hacia Alfonso en ese caso sería imposible. Por la diferencia de edad imagino que Juan Carlos era más alto que Alfonso y si la bala le entró por la nariz como dice la teoría oficial entonces Juan Carlos debía sostener el arma con el brazo hacia abajo y la mano inclinada hacia arriba, además a muy poca distancia de Alfonso. No parece una postura muy natural. Años más tarde, Juan Carlos contaba a un compañero militar (un coronel)  que la bala había rebotado en la pared antes de dirigirse a su hermano. Tuvo la mala suerte de dar con una bala traviesa que se dedicaba a jugar al pinball por las paredes del palacio hasta alcanzar la napia del infante. Como veis, existen diversas teorías para justificar la muerte de Alfonso pero nunca llegaron a decantarse por una de ellas, tampoco es necesario: ninguna se sostiene.

Ahora, otra controversia importante: ¿Hasta qué punto estuvo Franco involucrado en el asesinato? Hay quienes dicen que el arma con que Juan Carlos mató a su hermano fue un regalo de Franco aunque no existen pruebas sólidas para probar esto, otros piensan que se la dieron en la academia militar o que se la regaló un compañero. Nunca dijo cómo la había conseguido, lo único seguro es que se la dieron en Madrid durante su preparación militar, en la cual llevaba una relación muy cercana con Franco. Lo que sí es seguro es que su padre la lanzó al mar después del entierro de Alfonso por lo que no parece posible que encuentren esta pista tan importante. Hay motivos para pensar que Juan fue el principal provocador del asesinato ya que, obstinado por no poder reinar, buscaba alguna artimaña para deslegitimar el plan de Franco y ser él quien decidiese el futuro de la monarquía. Pretendió desheredar a Juan Carlos para que reinase Alfonso (que además era el hijo preferido), incitándole a asegurar su futuro de monarca todopoderoso. Bien pudo Franco alentar en Juan Carlos el deseo de quitarse de en medio a su hermano. Él conocía muy bien las pretensiones de Juan.

Esto no es más que otro ejemplo de que el poder, o la garantía de poder, corrompe irremediablemente. Otro ejemplo de tantos que hay en la historia. La última cuestión que debo plantear es ¿Cuándo piensan sacar la verdad a la luz? Nunca presentaron la declaración o testificación oficial de Juan Carlos, tampoco el certificado de defunción de Alfonso. Son muchas las incógnitas borbónicas que aún no han salido a la luz; tampoco sabemos quién planeó el 23F y por qué los golpistas pensaban tener el apoyo de Juan Carlos. Al parecer, no tienen intención de revelar estos secretos de estado hasta que Juan Carlos haya muerto, por ello deduzco que tampoco admitirán el asesinato de Alfonso hasta entonces.

A todos los que ansiamos conocer la verdad de la historia, independientemente de la ideología, no nos queda otra que esperar. Pues esperaremos, lo importante es no olvidar las confidencias del pasado.

¡Arriba los que luchan! [Despedida al compañero Alberto “Pocho” Mechoso]

Ayer, día 28 de diciembre del 2012, las autoridades uruguayas hicieron entrega a sus familiares de los restos del compañero Alberto “Pocho” Mechoso, sindicalista, anarquista y expropiador, militante de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), secuestrado y "desaparecido" por militares uruguayos y argentinos el 26 de septiembre de 1976.

Familiares, amigos, vecinos y compañeros, una larga comitiva, acompañó los restos de “Pocho” hasta el cementerio del Cerro, entre cánticos y gritos de ¡¡Arriba los que luchan!!! donde se le dio sepultura, todo entre actos fuertemente emotivos de sus familiares y compañeros.

Reproducimos unas intervenciones saludando a los asistentes, especialmente a los vecinos de los barrios Cerro La Teja, y recordando al compañero, su vida militante y su lucha:

"Antes que nada quiero dar mi fraternal saludo a todos los que hoy nos acompañan. Queremos también informarlos de algunas cosas y decirles algunas palabras. 

Informe del Equipo Argentino de Antropología

Dice acerca de mi padre: “Dicho esqueleto forma parte de los ocho que se exhumaran arqueológicamente el 19 de octubre de 1989 de las sepulturas 73 y 75 del Cementerio Municipal de San Fernando  (Provincia de Buenos Aires) ubicado en la localidad de Virreyes…   Se trataba de exhumar a las ocho personas cuyos cuerpos aparecieran el 14 de octubre de 1976 en el Canal San Fernando  recuperados por la Prefectura Naval e inhumados como N.N. en el Cementerio Municipal respectivo. Se recibieron procedentes de la República Oriental del Uruguay en el marco del proyecto Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Desaparecidos (ILID) las muestras de sangre de Beatriz Elizabeth MECHOSO CASTELLONESE, Alberto José MECHOSO CASTELLONESE y Beatriz Inés CASTELLONESE TECHERA hijos y esposa respectivamente de Alberto Cecilio MECHOSO MENDEZ. Las muestras fueron enviadas a los laboratorios BODE TECHNOLOGY GROUP (BODE) y EAAF-LIDMO, para analizar marcadores de STR autosómicos. De esa manera se obtuvieron perfiles genéticos específicos que al ser comparados con el perfil extraído de una muestra del esqueleto VIR-101 permitió establecer la relación biológica entre estas personas."

  
En base a los resultados obtenidos del estudio antropológico y los análisis genéticos, se concluye que los restos esqueletarios estudiados, denominados como VIR-101, corresponden a Alberto Cecilio MECHOSO MENDEZ, nacido el 1 de noviembre de 1936 en el Departamento de Flores de la República Oriental del Uruguay, C.I. 956.404-7, desaparecido el 26 de septiembre de 1976 según consta en legajo CNDP 7109.

A esta altura de mi vida tengo claro quien era mi padre y que quería.  Mi padre se crio en estos barrios, Cerro La Teja.  En ellos escuchó  y vio acerca de luchas obreras, condiciones sociales y sobre brutales apaleamientos a los trabajadores. Hombre modesto y sensible no permaneció indiferente frente al drama de su gente, de los de abajo. Pronto se incorporó a la lucha  y compartió ideales de transformación social y de la necesidad de la construcción de un orden basado en otros valores totalmente distintos. Luchó por estos ideales hasta el último momento. Sabía por lo que luchaba y el enemigo que tenía enfrente, era consciente respecto a lo que significaba el combate contra el enemigo de los de abajo.  A su  experiencia  se sumó la del capitalismo a cara descubierta que largo todo su odio antipueblo en esos años que cubrieron de crueldad brutal a la sociedad toda.  Ahí estuvo, como tantos, enfrentando con su pelea diaria y su convicción inquebrantable a la bestia que habían largado a la arena.  Y conoció a esa bestia por dentro. Fue brutalmente torturado, sintió como torturaban a otros compañeros, como violaban mujeres, todo le confirmó con creces cual era el alma del enemigo.  Se  escapó de uno de esos cuarteles donde las bestias masacraban impunemente a los luchadores.  Apenas salió pidió un puesto de lucha en su organización. La lucha para cambiar este infame sistema seguía siendo para él tarea central. Dijo en su carta “¿Qué otro camino nos queda? Ante todo esto, ¿de qué manera vale la pena vivir la vida?... Hay un solo camino, hay una sola manera de vivir, sin vergüenza: peleando. Ayudando a que la rebeldía se extienda por todos lados…”.

En ese “en todos lados” está presente su antimperialismo y la autodeterminación de los pueblos. Por supuesto nada de tropas al Congo o Haití.

Hay costumbres, una cultura, hoy intenciones políticas también de que estos momentos sean de doblar la hoja, de velatorio individual, de que termina una situación.

Pero no, el dolor no nos nubla hechos  de a puño y que están a la vista de quien quiera ver.  En tal sentido no estamos velando nada, no estamos doblando la hoja ni terminando nada. Estamos aquí acompañando una vida y no una muerte. Una vida de entrega, llena de esperanza por un mundo mejor. Esos huesos queridos están gritando: Todo continúa, toda la lucha realizada, los ideales defendidos, los anhelos de seguir firme  sin dobleces  es la única ruta que conduce a la verdadera emancipación.  Esa lucha por el cambio total teniendo como norte una sociedad justa, libre y solidaria hoy como ayer lo merece todo. Solo requiere su ajuste a las nuevas condiciones históricas. Siendo así esto es un canto a la vida y a la lucha. A una vida mejor en una sociedad mejor que nada tenga que ver con esta.

Ha sido claro mi sobrino Lolo en cosas fundamentales. Este ha sido un largo periodo vestido de mucha infamia, de mucha protección a la impunidad. De distinta forma, por momentos descaradamente y otros con tramposas sutilezas. Desde la llamada vuelta a la democracia a nuestros días, la impunidad sobre el horror, de una u otra forma , en lo fundamental, se ha amparado.

Pero estuvo ahí la sensible y tenaz perseverancia de parte del pueblo, especialmente la labor constante de Familiares, que sabemos no fueron los únicos, pero si que mantuvieron sin descanso la antorcha del reclamo.  Hoy ni los mentirosos ni los que tenían miedo de creer pueden negar el horrendo pasado reciente.

Nos importa que se sepa toda la verdad, que la gente sepa lo ocurrido y haga conciencia de lo que tiene este sistema en sus entrañas. Hay unos cuantos torturadores y asesinos presos pero esto es apenas una pizca de la verdad.  Cuanto, cuanto para blanquear un poquito. Basta de cinismo y politiquería. Lo que hubo y seguirá habiendo es terrorismo sistémico; donde sin duda jugó su macabro rol ese estado que tiene articulado el conjunto de la estructura de poder dominante: el sistema capitalista.

Ese terrorismo de estado que se menciona se inscribe en una política general del sistema. Política que  opera de diferente forma de acuerdo a etapas y coyunturas sociales.  En el marco de esa crueldad asesina que mencionamos está implícito claramente que se llevó adelante un procesamiento para hacer lugar a un modelo: el neoliberalismo.  Ese que padecieron y siguen padeciendo los pueblos. Un modelo que venía y sigue viniendo por más para los ricos y poderosos y por menos, hasta la miseria atroz, para el universo de los de abajo. Así que si tomamos en su justa dimensión la macabra situación vivida no deja duda la inmensa cantidad de responsables directos que hay en la vuelta.

Hoy está más que claro. No es algo aislado como todavía ridículamente se dice o insinúa. Es el imperio, es el Plan Condor. Allí está un Kissinger a la cabeza respaldando y coordinando asesinatos, por momentos masacres. Sí,  Estuvieron los organismos del imperio presentes  ayer como lo están hoy,  dando cursos de tortura y muerte apuntando a los luchadores y enseñando técnicas de fuerte represión y de miedo para pueblos enteros.  Para las operaciones de saturación en grande y en chico.

Y quieren más de lo mismo. Hoy están ahí intervenciones sangrientas sobre  distintos lugares, unas de forma directa como Irak o Afganistan y otras a través de la OTAN a lo que hay que sumar desestabilizaciones organizadas o estimuladas y cadenas de lugares para torturar alrededor del mundo.

Los acontecimientos aquí ocurridos estuvieron en ese diseño. Para nuestro pueblo esto no lo terminarán de pagar nunca. No habrá olvido ni perdón.  Aquí perdón es sinónimo de complicidad y de resignación, por eso la mejor y auténtica  manera de recordar a nuestros compañeros es seguir la lucha, los ideales por los que cayeron. Seguir sin claudicaciones, con la firmeza que exige un enemigo como el que tenemos enfrente.  Nada de administrarle lo mejor posible el sistema  a los de arriba para tenerlos contentos y perpetuarlos.

Sí. Hicieron selección, atrocidades, tortura, violaciones, muerte vil para los luchadores activos.  Allí tenían a las bestias que podían instrumentar la política que tan rapaz y miserable sistema quería. Allí estaban los mecanismos de muerte,  capaces de cualquier bestialidad posible: dispuestos, entrenados para ello. Allí estaba ese sujeto colectivo deplorable, inútil, cobarde, capaz de las infamias inimaginables, ese sujeto producido por un sistema dentro de una institución y que tiene función y lugar precisos en esta estructura de dominación basada en la violencia.

Todo ese conjunto institucional y de diversos mecanismos que creo y recreo el sistema desde su origen se orientaron a conformar un tipo de sociedad donde unos pocos, muy pocos, tuvieran todo y las grandes mayorías, los de abajo, tuvieron nada o lo imprescindible para sobrevivir.  Mecanismos que constituyen toda una red de violencia, que abarca lo jurídico,  cultural, ideológico, económico. Malla siniestra que asegura su reproducción.

Pero los pueblos no quedaron ni quedaran pasivos y sumisos. Dando tumbos muchas veces,  igualmente irrumpen. Un sentimiento de justicia y libertad alimentan sus sueños. No matarán nunca la esperanza de los pueblos y de los militantes. Lo que viene no será fácil de enfrentar, pero lo fácil casi siempre es lo peor en este campo.

Pocho se entregó entero por una causa de justicia verdadera, por el socialismo y la libertad, por un mundo nuevo. Y Pocho es de todos aquellos que siguen en ese sueño y esa lucha. Sabemos, fueron muchos, con matices ideológicos diferenciados, los que dieron total entrega en pos de lo que creían,  no podemos mencionarlos a todos pero nos queda el recurso de comprenderlos a todos en el nombre de algunos luchadores como: León Duarte, Gerardo Gatti, Elena Quinteros, Raúl Sendic, Hugo Cores,  Idilio de León, Nuble Yic, Julio Castro el Santa Romero. En el recuerdo y la lucha del día a día siempre estarán presentes.

Hermano y compañero Pocho estarás siempre en medio de nuestra  pelea y nuestros sueños.

Arriba los que luchan"