Enlaces del mes: Julio de 2017

El mes de Julio es un mes marcado por las vacaciones de verano, el sol en la playa, los baños en la piscina, las cervecitas en la terraza... todo parece relax y desconexión de esa rutina que nos atrapa el resto del año. Aunque no todos descansan: algunas personas trabajan sobretodo en verano con turnos agotadores, sin días de descanso y con sueldos de risa, mientras que otras personas no descansan en la tarea de buscar trabajo. Y es que estamos hablando de un mes un tanto peculiar...

En Julio aparecen los famosos amores de verano. Hay amores Disney, de una noche loca o de compromiso afectivo real. Brigitte Vasallo en una entrevista para Som Atents nos explica el peligro de substituir los vínculos afectivos profundos y comprometidos por relaciones débiles, frívolas o fluctuantes, que no hacen más que incrementar esa tendencia hacia el hiperconsumo de relaciones.

Julio es también un mes de cumpleaños, y es que se cumplen ya dos años de la entrada en vigor de la ley mordaza, esa legislación que da vía libre a los registros, a la brutalidad policial, a los desalojos y a los encarcelamientos, como es el caso de los jóvenes de Altsasu que tras ser procesados por una trifulca con dos guardias civiles se enfrentan a 62, 50 y doce años y medio de prisión.

De Julio también son típicas las fiestas, algunas de ellas mundialmente conocidas como los San Fermines. Este año, muchos medios de comunicación aplaudían el trabajo realizado para evitar las agresiones sexistas, pero tal y como explica Yolanda Domínguez, de nuevo se vuelve a cometer el error de responsabilizar a las mujeres de los abusos que sufren. Una vez más se mira a las consecuencias en vez de a las causas. Otra vez se pone el foco en impulsar que las mujeres denuncien, como si la cosa no fuera con los hombres...

Quizás Julio sea un buen mes para escribir, para dedicar tiempo a comprender las injusticias y dotarnos de argumentos para desmontar sus mentiras, agitar conciencias. Aunque como dice Alfon, puede que no escribamos nosotros, sino la necesidad de toda una generación. Quizás también sea un buen momento para hacer deporte. Alguien dijo que las bicicletas no son para el verano pero podría ser que en ciudades más humanas, ciudades más pensadas para las personas y no tanto para los coches o los autobuses de turistas, las bicicletas sí puedan ser para el verano y para el resto del año.

Por otra parte, resulta inevitable no comentar las grandes canciones del verano. Esas canciones que suenan hasta la saciedad en la radio y en cualquier garito, esas letras pegadizas con ese ritmo tan poco original... por suerte hay lugares donde los éxitos del verano son los cánticos y los gritos de protesta. En León por ejemplo, en el encierro en el hospital de El Bierzo y Laciana, se escucha alto y claro que la salud pública ni se privatiza ni se vende, se defiende. No podemos olvidar tampoco el sonido del eco de aquellos pasos, aquellos pasos que dio la clase trabajadora, convertida en sujeto político, cuando fue capaz de gestionar la producción y el control de la economía en aquel verano de la anarquía. El 19 de julio es día de homenajes, por la revolución del 36, la Revolución Sandinista en Honduras, 1979, y por la revolución de Rojava.

Para terminar de hablar del mes de Julio es necesario pensar a nivel internacional y es que resulta que Julio es un buen mes para reunirse. Las 19 potencias mundiales más la Unión Europea con los Jefes de Estado, presidentes de bancos centrales y ministros de financias, realizaron la conocida reunión del G20 en Hamburgo. Reunión a puerta cerrada para decidir cómo garantizar la continuidad del capitalismo. Fuera, en la calle, protestas, disturbios y manifestaciones para mostrar el rechazo al G20 y a este sistema asesino. En definitiva, una agitación social que recuerda a las manifestaciones del 2001 en contra de la cumbre del G8 en Génova donde asesinaron a Carlo Giuliani. La llama de las movilizaciones antiglobalización sigue viva junto con otras llamas de otras muchas luchas, así que el calor no sólo viene del verano, no se trata de algo del mes de Julio, porque tal y como decían en Hamburgo: Welcome to hell.

Con los cojones hinchados de caminar

"Estamos esperando para irnos a nuestra casa. Estamos cansados de caminar. ¡Cansados de caminar! [...] ¡Con los cojones hinchados de caminar!" - Ejemplar ciudadano expresándose el 22 de marzo de 2014 en Madrid tras/durante los disturbios acontecidos en la capital del Estado español [click aquí para ver el vídeo. La cita está sacada de los últimos segundos del mismo].

Tener "los cojones hinchados de caminar" es, ciertamente, muy duro. Horas y horas de caminata bajo el sol, sobre el duro y rugoso asfalto que atraviesa los campos, machacándote los pies y la espalda, mientras cantas una y otra vez los mismos eslóganes que alguien diseñó. También hay que sumar el peso de la mochila, del agua, de la comida, la banderita de turno, y la pancarta si te toca echar una mano en la cabecera. Kilómetro tras kilómetro se hacen los mismos chistes, se escuchan las mismas quejas, los mismos chascarrillos... Y en el horizonte la meta todavía no se vislumbra. Tiempo después (mucho tiempo después), llegas a la capital del glorioso Estado español, ya no tan glorioso porque la Casta lo ha arruinado.[1] ¿Qué habrá sido del bienestar de antaño? ¿Por qué la Casta tiene que envenenar todo lo que toca? Esa panda corrupta que usa el dinero público para forrarse nos está haciendo la vida imposible. Por eso caminamos. ¡Por eso marchamos! Y por fin la meta está en el horizonte. Por fin llegaremos a Madrid a confluir con el resto de marchas. Seremos miles. ¡Decenas de millares! Colapsaremos las calles con nuestros cánticos, nuestras banderitas, y nuestras pancartas. Al fin la voz de la gente parada, de la gente explotada, de la gente humillada y esclavizada, tendrá una oportunidad de rugir en el mismísimo centro geográfico de los problemas. ¡Al fin!

Luego llegaron esos niñatos. Salieron de la nada, ¡yo no los vi mientras caminábamos! Se les podía ver por todas partes, corriendo, gritando, armando jaleo. Las fuerzas de seguridad del Estado molían a palos a la gente, intimidaban con su presencia amenazante desde las esquinas: escudos en alto, formación de a dos. Los niñatos se pusieron la capucha y empezaron a tirar piedras, botellas, sillas, petardos... Los agentes de policía tuvieron que retroceder en varias ocasiones, incluso varias furgonetas se vieron completamente rodeadas y atacadas sin compasión. Salvajes. Son unos salvajes estos jóvenes radicales. Nosotros tuvimos que correr (todavía más) cuando los agentes empezaron a disparar con las escopetas de bolas. Rebotaban por todas partes, podías ver a la gente caerse al suelo de dolor. ¡Ay qué dolor! (Tanto o más que el de mis molidos pies). Luego vinieron las porras, cayendo con dureza sobre las cabezas de esos radicales salvajes, que no contentos con tirar cosas empezaron a montar barricadas para cortar el tráfico. Los salvajes estos se motivaron tanto que hasta cargaron contra un grupo de agentes anti-disturbios. Ahí es cuando  llegó el gas lacrimógeno, y entonces tuvimos que correr más (todavía).

Estos jóvenes, que no todos, son unos descerebrados radicales. Son tan malos, o peor, que los de la Casta. Destrozan inmobiliario de la vía pública, escaparates, bancos, vitrinas, tiran objetos a la policía... No cantan, no llevan banderitas, no portan pancartas... Seguro que no han atendido a ninguna de las asambleas ciudadanas. ¡Seguro que no saben ni leer estos perroflautas! Porque estos sí que son perroflautas, son hooligans que sus padres no saben lo que hacen, porque si lo supieran más de uno estaría intimando con el cinturón paterno. Radicales... Si ya lo decían en La Sexta: los radicales de extrema izquierda han aumentado en número este año. A ver si el Évole hace un Salvados sobre esta gentuza, a ver si así se destapa toda la mierda que hay detrás y nos los quitamos de encima. Lo que no entiendo es como en El Intermedio todavía no han hecho ninguna parodia.

Pero da igual. Yo ya he cumplido. Yo ya he mostrado toda mi rabia contra el sistema corrupto de la casta. He venido hasta Madrid, caminando, he gritado unos eslóganes, y ahora me marcho para casa, que me esperan para cenar. España cambiará si la gente honrada sale a las calles. ¡Tenemos que movilizar a las masas de gente honrada! Esto tiene que cambiar, porque con tanto paro y con tanta miseria la gente ya no tiene ni un duro para poner algo sobre la mesa. Esta mafia de políticos hay que cambiarla, ¡ya! Que hable el pueblo. ¡Que hable el pueblo soberano en las urnas! Mientras tanto caminaremos, marcharemos, gritaremos en las calles para mostrar nuestro malestar. No importa el calor, el frío, la lluvia o la nieve. No importan los kilómetros. Nosotros marcharemos hasta ver justicia en este país de corruptos. No pararemos hasta ver entre rejas a todos esos mafiosos. ¡Defensa! ¡Defensa popular! El pueblo debe estar unido en tiempos de crisis. El pueblo debe permanecer unido cuando el enemigo nos ataca. ¡Movilización! ¡Marcha ciudadana! ¡A rodear el Congreso!

¡Eh, eh! ¡Tú, niñato de las narices! ¡Qué haces tirando piedras! ¿No ves que ellos cumplen órdenes? Escucha a esta señora, ellos también son trabajadores. Hay que hacerles entrar en razón, el problema es que todavía no saben la de mierda que la gente tiene que aguantar hoy en día. Eres un violento, un radical violento. ¡Violencia es lo que haces! ¿Cómo? ¿Que estaban pegando de hostias a la gente? ¡Mira, mira! Vete a liarla a otro lado que yo tengo los cojones hinchados de luchar caminar.

Notas

[1] Se dice "Casta" aunque el término todavía no estaba popularizado, como lo está hoy, por aquel entonces. No obstante, conviene usarlo dado que si el término se ha hecho tan popular es porque ha encontrado arraigo entre amplios sectores de la sociedad, lo que también viene a sugerir que ya existía una concepción (mejor o peor articulada) de la idea que va detrás de "Casta."

Crónica desde Gamonal

Nota Regeneración: decidimos publicar la siguiente crónica de los disturbios en Gamonal. Aunque algo tarde, lo sucedido en Burgos sigue teniendo importancia en el panorama social en el Estado español, de ahí que nos animemos a difundir el siguiente texto. Disculpas a la autora por la tardanza.

Gamonal2Gamonal amaneció temprano y revolucionario. A sabiendas de la llegada de la maquinaria de la obra a las seis de la mañana, la primera asamblea –con su correspondiente chocolatada- se llevó a cabo en el mismo socavón en donde los vecinos ven enterrados sus derechos. Las trescientas personas que ojerosas se levantaron a las seis de la mañana para frenar la maquinaria lograron su cometido: hoy, día 13 de Enero, ningún obrero pisó la obra. Y ya van cuatro días de métodos radicales pero efectivos, en donde el pueblo obrero que es Gamonal nos ha dado una lección al resto de españoles y nos ha enseñado que la suma de rabia y autoorganización puede derribar muros, literalmente. La sentada duró hasta cerca del mediodía.

La pequeña revolución se vio apoyada a las 5 y media de la tarde con una asamblea convocada por los jóvenes del barrio para proponer una huelga estudiantil indefinida por las reivindicaciones anteriores. Sindicato de Estudiantes de Burgos, que decretó finalmente una huelga de estudiantes en apoyo a la causa de sus vecinos. Y de nuevo, como ya viene siendo rutina estas semanas en el barrio obrero, a las 19:00 se llevó a cabo una cacerolada que daría inicio a la correspondiente marcha, y que, como es costumbre, atravesaría las inmediaciones de la comisaría de Burgos, en donde la protesta se centraría en la libertad sin cargos para los detenidos durante los disturbios de las noches anteriores.

Es aquí cuando, personalmente, noto más tensión por parte de las fuerzas del Estado con respecto a la prensa y a los manifestantes. Como anécdota personal me quedo con la que me sucedió hoy cuando, estando en la acerca donde se ubica la comisaría, un agente de policía decide requisarnos el DNI a mí y a un compañero y tomarnos los datos, ya que no teníamos acreditaciones de prensa. Pero, ¿cómo vamos a tener acreditaciones si no tenemos trabajo en prensa? El no tener una acreditación no quiere decir que estemos allí para pasar el rato. Pero este es otro tema aparte. El suceso derivó en que ninguno de los dos tenemos cargos, aunque sí el cabreo y la indignación correspondiente.

La manifestación siguió y volvió a su punto de origen: La Orensana, punto final de la obras por ahora el momento. Algunas personas comienzan a separarse al entender esto como el fin de la manifestación, aunque todos sabemos cómo va a acabar: debates entre vecinos, contenedores quemados, el juego de la pilla con los antidisturbios, y mucho, mucho frío. Y así fue, pues, a pesar de la gran paciencia que el sábado pasado mantuvo el cuerpo nacional, esta noche no ha sido así, y no han dudado en aprovechar la primera causa para atacar.

He de mencionar que suelo ser una persona bastante neutra y justa con lo que veo: el sábado pasado dejé claro por algunas redes sociales mi total entendimiento aquel día con las unidades de la UIP presentes en la manifestación, pero lo de ésta noche no ha sido admisible a ningún nivel. Nunca, y repito NUNCA, apoyaré a cualquier persona, policía o no, que irrumpa en viviendas particulares para detener a los que viven en ellas, que persiguen a personas por el mero hecho de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, que utilizan la violencia no como defensa, sino como ataque. Esas personas jamás serán ciudadanos de a pie, jamás deberían ser comprendidos como seres humanos. Ya hay un sitio en donde se mantienen encerrados a los animales, y se llama zoo. Y esta noche, queridos lectores, ha habido muchos animales uniformados en las inmediaciones de la Calle Vitoria. Esto ha sido una jungla.

Gamonal3¿Cómo podemos soportar que ahora, a las 3:33 de la mañana, haya un barrio en donde se mantenga un toque de queda impuesto por la policía? ¿En dónde se ha visto que una persona no pueda salir de su hogar en medio de la noche por miedo a ser injustamente detenido? ¿Por qué los ciudadanos hechos y derechos nos tragamos al unísono estos abusos de poder? Tienen razón aquellos supuestos “antisistemas”, los llaman Democracia y ni por asomo lo es. De hecho, ni se le parece.

Esta noche los niños se han quedado en sus casas y las personas que aparecieron en la calle estaban realmente enfadados, cabreados, rabiosos. Y así han actuado, como personas que no tienen nada que perder. No luchan únicamente por un bulevar, esto solo es un pretexto para comenzar una lucha sobre la que llevan comentando años en las calles. Esto va del derroche, del despilfarro, de la ignorancia popular, de la ignorancia política, y de otras muchas cosas de las que estamos hartos de hablar. Y lo sé porque he hablado con ellos, he estado con ellos, y me he sentido identificada, puede que no en algunos actos vandálicos, pero sí en sus motivos y sus razones. Son personas ávidas de diálogo y de entendimiento. Y es por esto por lo que Gamonal y su buena gente tienen, a partir de hoy, mi total apoyo. No se andan con chiquilladas y eso ya lo han dejado muy claro, y me siento muy feliz al pensar y esperanzarme con un cambio a nivel estatal, viendo el apoyo que otras ciudades le brindan –o le pretenden brindar- a éste barrio obrero burgalés. Ojalá sea el puño en la mesa que necesitábamos ver para despertar. Ojalá abramos los ojos.

Lectores, esto es lo que ha sucedido: Hay una masa rabiosa, joven, no tan joven, y anciana, que hoy se ha visto mermada por el abuso de poder. Suena a tópico, pero ha sido así. Tal vez las formas de protesta no sean las idóneas, está bien, ya van cuatro noches en guerra, pero a las personas hay que escucharlas, y a los oídos sucios hay que quitarle los tapones de cera.

Cría cuervos y te sacarán los ojos. Tal vez esto sea el comienzo de un cambio.

Texto y fotografía cabecera: Teresa Suárez

Fotografías texto: Henar Domine

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