Enlaces del mes: Octubre 2014

La Revolución se está jugando en el norte de Siria, en manos de los kurdos partidarios del Confederalismo Democrático. Mientras tanto, la mayoría que quiere transformar el mundo lo ignora. ¿Por qué? También merece la pena echar un ojo a la entrevista a Acción Anarquista Revolucionaria sobre Kobane. Finalmente, recordar que el blog Solidaridad Kurdistán vuelve a funcionar de nuevo. ¡Una inmensa alegría!

Ante la posible llegada al poder de propuestas anticapitalistas (como Syriza en Grecia) leemos podemos leer esta entrada en Diagonal respecto al papel que deberían jugar los movimientos sociales. Los movimientos autónomos están orientados no a la toma de poder, sino a su dispersión: imaginan nuevas instituciones descentralizadas para la gobernanza de la vida social y económica para reemplazar la democracia burguesa, que está inmersa en una profunda crisis estructural de reproducción social, representación política y sostenibilidad ecológica. [...] Las luchas por los comunes, por el conocimiento, la tierra, el agua y la salud, dejan tras de sí un legado de instituciones accesibles y participativas, que pueden formar la columna vertebral de un nuevo tipo de poder: el poder de las personas y no de los representantes. Los esfuerzos del comunitarismo libertario apuntan hacia la creación de comunidades políticas activas y al uso de las instituciones locales como bastión contra el capitalismo global y como un campo apropiado para la aplicación de los preceptos del decrecimiento y de la intervención local. La promesa de la autogestión del trabajo, de las cooperativas de trabadores y de la producción entre pares indican un camino dentro, contra y más allá del estado y del mercado. En cualquier caso, la nueva fuerza constituyente será diversa, reflejando la infinidad de subjetividades militantes que engendra la dominación del capital en todos los aspectos de la vida social.

Al mismo respecto también conviene echar un ojo a este artículo de la revista Argelaga: En Grecia, el Estado se hunde, los barrios se organizan.

Sobre los objetivos y el potencial del movimiento estudiantil chileno nos habla Francisco Sainz del FEL. Lejos de confiar en las promesas de Bachelet, argumenta que la capacidad del movimiento social y sus estrategias será la que marque los cambios sociales esenciales en la sociedad chilena. Una apuesta por fortalecer lo popular para que pueda marcar su propio futuro. Se está en proceso de fortalecimiento de la unidad con otros actores sociales del mundo de la educación, poniendo el acento en los acuerdos programáticos centrales para llegar a acuerdo y en la capacidad de movilización que se debe tener. [...] El movimiento social por la educación es el único que puede resolver el conflicto favorablemente para las miles de familias chilenas que hoy están endeudadas o excluidas del sistema educacional chileno. Es por este motivo que hoy exige ocupar el espacio que le pertenece y se ganó por derecho propio gracias a su movilización. 

En Píkara podemos leer un artículo sobre cómo el poliamor tiende erroneamente a concebirse como una solución mágica frente al modelo opresivo de relación monógama tradicional. El poliamor puede, pese a todo, reproducir las dinámicas opresivas de la monogamia patriarcal y es en el reconocimiento de las dificultades, las incapacidades, los problemas y las dudas donde se encuentra su potencial. Es naíf pensar que toda esta inmensa trama del sistema monógamo se soluciona teniendo más de una relación. Y es violencia coaccionar a los y las demás para que se “liberen” de todo este armazón con argumentos que refieren a los grandes discursos, pero que no contemplan los dolores ni las dificultades. Cacarear la liberación ajena sin atender al precio que se paga por ella es otra de los infinitos discursos que nombran la libertad con fines neoliberales. Cada vez que alguien presume de modernez o libertad por tener varias parejas, no es que muera un gatito, es que muere un futuro posible: nadie sale de los sistemas opresivos en un solo click, firmando un papel o leyendo un par de libros. La única vía de escape está en boicotear sus dinámicas opresoras.

Complementando, este artículo en Órbita Diversa sobre la soltería como decisión vital. Mi vida no está definida por los deseos de otra persona. Solo mis pensamientos tienen el poder de controlar mi actitud hacia la vida. Soy amada. Sé amar. Y en este momento soy la mejor versión que hay de mi misma. Y a pesar de que no tengo la situación que tú consideras como ideal, esta es la vida que he elegido para mí.

Sobre la organización económica bajo un modelo socialista y libertario, podemos leer en la revista Polémica (rescatando una publicación de mediados de los 80). Es interesante ahora que se acerca el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria.

¿Es la anarquía una propuesta de presente y, sobre todo, de futuro; o pertenece más bien al pasado? Podemos leer las opiniones de Laura Vicente, Jose Luis Carretero y Carlos Taibo en esta entrada.

Enlaces del mes: Septiembre 2014

Entrevista de La neurosis o la barricada a Peter Gelderloos sobre su libro "La Anarquía Funciona".

Melissa Sepúlveda, militante del FeL Chileno, escribe en El Dinamo en pro de una educación no sexista.

En el diario nos hablan sobre cómo la intervención de artistas en los barrios marginales es funcional a los intereses capitalistas, al ocultar el conflicto: El modelo de desarrollo urbano asociado con las clases creativas ha resultado ser el sueño húmedo de la economía neoliberal: tapar los agujeros con pajaritos y buen rollo.

En Borroka Garaia Da otro análisis sobre la revuelta popular en Ferguson realizando una comparación con respecto al contexto francés y analizando el papel jugado por los medios franceses en la despolitización del suceso. Ocultando, por ejemplo, la influencia de la discriminación racista y la desigualdad o del acoso policial.

Sobre el feminismo integrado que representa Emma Watson en su discurso a la ONU podemos leer en el Portal Oaca, analizándolo desde la perspectiva de Silvia Federici: Las mujeres de todo el mundo están siendo «integradas» en la economía mundial como productoras de mano de obra no solo a nivel local sino también para los países industrializados, además de producir mercancías baratas para la exportación global. Defiendo que esta reestructuración global del trabajo reproductivo abre una crisis dentro de las políticas feministas, ya que introduce una nueva división entre las mujeres que debilita la posibilidad de una solidaridad feminista global y amenaza con reducir el feminismo a un mero vehículo para la racionalización del orden económico mundial. 

En el periódico Todo Por Hacer podemos leer una introducción a un análisis social y personal sobre el trabajo.

Finalmente, José Luis Carretero nos explica qué es el tratado transatlántico de comercio e inversión, también conocido como TTIP: Se trata de derribar barreras legales, para que las empresas de ambas partes puedan actuar libremente en ambos lados del Atlántico, y obtener beneficios crecientes. [...] Normas medioambientales, laborales, sanitarias, que, muchas veces, han sido el resultado de las movilizaciones sociales y la presión ciudadana. Libre comercio con quien no tiene esas normas quiere decir, simple y llanamente, hacerlas desaparecer. Aprovechamos para enlazar la web de la campaña No al TTIP

El concepto del Poder popular en el anarquismo

Origen

Desde hace algunos años se viene reivindicando el “poder popular” en diversos movimientos anarquistas latinoamericanos. Se trata de grupos generalmente vinculados a la corriente comunista libertaria (conocidos como plataformistas o especifistas) presente en numerosos países del mundo, y curiosamente ausente del anarquismo ibérico tradicional.

Se trata de un concepto “importado” del marxismo latinoamericano de los años 60 y 70 del siglo XX. En aquella época el marxismo en sus diversas facetas (guevarista, trotskista, leninista o hasta el socialismo de Allende) hablaba sobre la construcción de una base social tendente al socialismo. En esta construcción del socialismo se hablaba del poder popular. La Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y otros grupos argentinos aceptaron el término y lo fueron integrando en su quehacer político.

La FAU logró sobrevivir a la dictadura uruguaya (1973-1985), y en los 80 fue prácticamente el único grupo anarquista del Continente americano [1]. En los 90, lentamente, comienza a resurgir en diversos países americanos el anarquismo, y para entonces la FAU ya tenía un cierto bagaje social y político, por lo que pudo influir en la formación política anarquista de varios grupos de diferentes países.

En los últimos años es cuando este desarrollo se ha acelerado generando grandes organizaciones libertarias como la Federación Comunista Libertaria (Santiago de Chile), el Frente de Estudiantes Libertarios (Chile y Argentina), la Coordinadora Anarquista Brasileña o la Federación Anarquista Revolucionaria de Venezuela [2]. Éstos grupos y muchos otros no anarquistas adoptan la posición de la FAU sobre el llamado poder popular.

Concepto

El poder popular consiste en un “empoderamiento” colectivo. Empoderamiento es una palabra inglesa que viene a significar toma de conciencia de un poder que todo individuo tiene. Es un poder basado en la lucha y en la dignidad. Se trata de una comunidad que se “empodera” cuando a resultas de una lucha determinada logra una concienciación. Esta concienciación genera una expectativa de nuevas luchas (ya que se piensa que también será posible la victoria). Cuando se unen varias luchas, con sus victorias o su ejemplo histórico, en un solo movimiento (o comunidad en movimiento) podemos hablar de una comunidad que ha generado poder popular.

El poder popular, hace que el “pueblo sea fuerte”. El concepto de un “pueblo fuerte” también está presente en el comunismo libertario latinoamericano, y a menudo ha sido adoptado por los movimientos de liberación nacional. Se trata de que un pueblo empoderado, se convierte en un pueblo, o una comunidad, difícil de doblegar por los poderes estatales o capitalistas. Un pueblo con poder popular es un pueblo respetado. Se habrá llegado a otra etapa de la lucha social, puesto que ya tendremos a la vista la futura sociedad socialista.

El pueblo puede empoderarse mediante las luchas sociales, pero también por su construcción de alternativas que surjan desde el pueblo mismo. En este caso los diferentes procesos de autogestión a pequeña escala contribuyen a la idea de que una autogestión a gran escala es posible (es decir, la socialización de los medios de producción: el socialismo). Cuando se combina una politización general en la sociedad, con una serie de victorias que hayan animado a la gente a intentar ir a más, con unos cuantos proyectos autogestionarios que muestren el camino, entonces este poder colectivo puede llegar a ser verdaderamente revolucionario y le disputará el poder a quienes lo ostentan.

También habría que decir que se trata de un proceso acumulativo. Es decir, que cada victoria estará contribuyendo a alcanzar el objetivo final. Cada lucha se convierte en una acumulación de experiencia, de formación política, de debates, de campañas, que redundará en beneficio del objetivo. Con las luchas se irá viendo claro qué fuerzas políticas contribuyen a empoderar al pueblo y cuáles lo entorpecen y desvían de sus metas.

Ejemplos ibéricos

Para comprender un poco mejor los conceptos de construcción del poder popular pondré un ejemplo que no se suele asociar con estos términos. La Revolución Asturiana de 1934, que fue un proceso de acumulación de fuerzas del proletariado asturiano. Fue un proceso de años, en el cual mediante las huelgas, los boicots, las expropiaciones, los mineros y obreros autóctonos y foráneos que fueron tomando conciencia hasta llegar al año 1934 en el que todas las contradicciones de clase vividas dieron lugar a la huelga general revolucionaria de Octubre.

Los proletarios asturianos habían pasado un año entero lleno de un agudo conflicto de clase en el que se vivieron numerosos enfrentamientos armados, huelgas parciales y pequeñas insurrecciones a escala local, que generaron un ambiente de resistencia generalizado. Se podía decir que la gente le había perdido el respeto a la autoridad, que la desafiaba abiertamente de forma diaria, y que en cuanto tenían la ocasión imponían el poder de la clase obrera, como en la huelga de Gijón (septiembre de 1934), saltándose las prohibiciones gubernamentales al diario Avance (un diario socialista asturiano que favorecía la idea de la revolución social) o haciendo motines en la prisiones que acababan con presos armados y grandes fugas. Todo esto en medio de un proceso de armamento generalizado de la clase obrera (sólo en aquel año se habla de que los obreros asturianos compraron unas 10.000 pistolas con su salario; sin hablar de los numerosos robos de armas en armerías o expropiaciones de dinamita en las minas). El proceso que llevó a la Revolución Asturiana es un potente ejemplo de cómo un pueblo entero construía un poder popular.

Lo que quizás nos cueste más comprender es que en Asturias este poder popular estaba apoyado por los diferentes actores políticos de la izquierda (anarquistas, cenetistas, socialistas, comunistas y marxistas de izquierda) cada uno a su manera, pero todos sumando. Es por ello de reseñar que muy probablemente participaron unas 30.000 personas de entre una población obrera de alrededor de 120.000, lo que indica la magnitud del movimiento. [3]

Papel de los anarquistas

Tradicionalmente ha habido el debate en el seno del movimiento libertario sobre cómo enfocar el proceso que llevará a la revolución social (o al comunismo libertario). Por un lado están los que defienden un movimiento libertario fuerte, numeroso y bien formado que “dirija” al pueblo a la revolución y que convoque insurrecciones y huelgas hasta conseguirlo. Por el otro lado también habría numerosos anarquistas que defienden un pueblo organizado de forma libertaria siendo conscientes de que la comunidad, por ser numerosa debe ser necesariamente plural, y por ello buscando contribuir al conjunto con los métodos propios de los anarquistas, pero dentro de ese pueblo en lucha. Para éste sector el papel de una organización anarquista sería el de aglutinar a los distintos militantes que participan en los movimientos sociales para dotarles de una coordinación, y de una coherencia política propia para sus objetivos.

En el anarquismo ibérico, sin embargo, ha predominado siempre el anarcosindicalismo como forma organizativa de la militancia libertaria. Las organizaciones sindicales han sido siempre vistas como el eje vertebrador de todo el anarquismo, siendo el resto de organizaciones libertarias como apoyo de (y muchas veces supeditadas a) las organizaciones sindicales de masas.

De alguna manera en muchas de las comunidades en lucha latinoamericanas se puede respirar algo de este poder popular (comunidades zapatistas, indígenas, del MST de Brasil, de Oaxaca, comunidades venezonalas, poblaciones chilenas, etc.). Cuando se está en una de estas comunidades se tiene la impresión de estar en un lugar totalmente distinto al nuestro, regido por otras reglas. No quiere decir que se trate de comunidades anarquistas, sino que son lugares en los que "el pueblo manda". Aunque alguna comunidad de estas se parezca a la sociedad propuesta por el anarquismo, aún el movimiento libertario actual no ha logrado influir lo suficiente en los movimientos populares como para que haya comunidades en lucha inspiradas en el comunismo libertario. Es precisamente ahora cuando el anarquismo vuelve a la partida por un mundo nuevo.

Autor: Ali Bei, miembro de la Assemblea Llibertària del Bages

Publicado originalmente en catalán en 'Pèsol negre', número 60

Enlaces del mes: Mayo 2013