Rompiendo silencios rumbo a las “Elecciones” en México 2018

Por Abendsen

El proceso electoral burgués que se practica en la época del sistema capitalista es conocido por significar muy poco para la solución de los problemas de la vida, que en gran parte, fueron impuestos por la burguesía misma. Cierto es, que poco importan los colores de partidos y las propuestas que solo son un instrumento demagógico que poco o nada ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. En fin, lo inútil de las campañas políticas ya ha sido argumentado, probado y confirmado, solo queda decir que por eso hablamos de “elecciones”.

Sin embargo, evitar el analisis colectivo de lo que rodea a este proceso ha sido un error casi cíclico del anarquismo mexicano. Al menos en México, las elecciones son la cara pública de las pugnas entre los diversos sectores de la burguesía. Hoy, como ayer, las empresas nacionales y extranjeras buscan apoderarse de los recursos naturales que nos quedan, para lograrlo siempre han intentado posicionar a familiares o políticos con quien es más fácil negociar, hecho que se les ha facilitado con la dinámica de las candidaturas independientes que ya no queda duda que fueron creadas unicamente para ésta clase.

La situación se vuelve mucho más complicada con la participación del narco, quienes funcionan como fuerzas paramilitares, al servicio del gobierno y las empresas, que se han encargado de desplazar gente para extraer recursos naturales con mano de obra esclava adquirida tras más de una década de desapariciones.

Claramente la situación se recrudece en tiempos de “elecciones” y mientras los grandes medios se entretienen con declaraciones dignas de una mala comedia, la burguesía con el narco –su brazo armado- se encargan de imponer su política con sangre. Para esto tienen tres blancos claros: políticos incómodos, periodistas conflictivos y  gente que lucha dignamente.

El primer caso llama la atención porque demuestra la afirmación que se hizo más arriba de la lucha entre sectores de la burguesía, incluso dentro de su propio circo no encuentran solución más que la sangre, consideran que cuesta más negociar con alguien incómodo que simplemente quitarle la vida. Reflejo de esto, para abril del presente año ya se habían registrado en el sexenio de Peña Nieto 73 alcaldes asesinados, no imagino como se reaccionaría en otros países pero definitivamente es un cantidad de personas alarmante.

Durante la jornada electoral que vivimos, es decir, desde septiembre del año pasado hasta hoy, han ocurrido alrededor de 90 asesinatos a candidatos y precandidatos, tanto de la izquierda como de la derecha, hombres y mujeres, incluso del partido en el poder. En la nota de la BBC que aquí referenciamos se hace una breve alusión a que los grupos delictivos son mandados por los gobernadores, cosa que se sabe pero pocos dicen o hacen algo al respecto. Pero claramente nadie saldrá a defender la vida de los alcaldes, ya volveremos al por qué.

Quizá el trabajo de periodista, si se hace bien, es uno de los trabajos más peligrosos en México. Desde años atrás la muerte de periodistas en el país ha sido apuntada, difundida y criticada pero poco se ha hecho al respecto. Tomando como marco el sexenio del actual presidente Peña Nieto, se han registrado más de 40 periodistas asesinados, la gran mayoría de los asesinatos siguen sin resolverse, aunque pareciera que todos fueron perpetrados por un mismo culpable: el narco y ante el narco nadie hace más preguntas.

La extracción de recursos, el desplazamiento, la desaparición, el feminicidio, homicidio y en general la baja calidad de vida de la mayoría de los mexicanos encuentran fuerzas que se le oponen dentro de la misma gente, siendo los pueblos indígenas y las mujeres las principales fuerzas colectivas que se oponen -intencionalmente o no- al Poder del capital en el México actual. Muchas veces esto resulta en muerte.

Recientemente lamentamos la muerte de Manuel Gaspar Rodríguez miembro del (MIOCUP - CNPA MN), el secuestro del Concejal Catarino Aguilar Márquez y Noé Aguilar Rojas, el arresto de Fidencio Aldama Pérez de la comunidad de Loma de Bácum en la Tribu Yaqui y el asesinato de tres compañeros del CODEDI, siendo solo algunos casos, limitándonos a referenciar solo los últimos tres meses del año y enfocándonos en la lucha del CNI así como las organizaciones que lo conforman, pero la lista de presxs, desaparecidxs y muertxs asciende conforme vamos rompiendo los límites de las siglas.

El seguimiento de cada caso es imposible, la creación de listas generales de presxs, asesinatos o desapariciones es impensable. Por lo que nos tenemos que conformar con un pequeño análisis sobre el por qué dicha situación no genera una situación general de movilizaciones superando las divisiones infructíferas de la Izquierda, trataré de limitarme a explicarlo con los casos que acabamos de presentar.

Creo que la principal causa, volviendo al tema de que nadie defenderá la vida de los alcaldes, es ver a quien se culpa. Culpar al narco –desde el 2006- es la salida más fácil, culpa al narco y nadie dirá nada, culpa al narco y ensuciaras la imagen, con una imagen sucia –es decir, con la criminalización de las víctimas- no vale la pena salir a pedir justicia. Esto lo quisieron hacer con los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, pero funciona mejor con alcaldes y diputados que por estar en el poder razones sobran para sospechar su conexión con el narco.

Esto también aplica para el caso de periodistas donde un simple artículo sobre la actividad que reina en el país pueden ser motivo de asesinato y después prueba que justifica dicho acto. Y en el caso de quienes luchan dignamente ni siquiera se necesita una prueba, ni una justificación, ya que en las comunidades indígenas y rurales del país narco-Estado-Inversión Privada se muestran a plena luz del día como un mismo ente. La ciudad no está excenta de este problema, pero suele manifestarse más en la cárcel que en el asesinato, como sería el caso de lxs anarquistas en la cárcel o más recientemente el arresto de León Fierro.

Queda preguntarnos ¿Por qué la gente de las ciudades no reacciona ante las inclemencias de la vida en el campo? Para empezar, por la existencia misma de dicha dicotomía. La falsa dicotomía entre lo rural y lo urbano, sumado al extremo individualismo que se desarrolla en este último, mantiene a las luchas separadas. Las organizaciones sociales (anticapitalistas o no) han fallado en el análisis de la situación y tras más de 10 años de guerra no han sido capaces de responder de manera apropiada.

Después de la jornada de lucha popular en el 2006 y la jornada de movilización electoral del 2012, lo que de manera general llamaremos la Izquierda urbana, sufrió un divisionismo tremendo que le impidió hacer frente a los megraproyectos y a la guerra, dándose cuenta ya muy tarde de que son dos caras de un mismo enemigo. Conforme han avanzado los años pareciera que dicha fragmentación se refleja en la infinitud de información que se genera día con día sobre luchas, eventos, opiniones, nuevos colectivos, nuevas centrales, pero ninguna ha sido capaz de mantener una influencia que se refleje en actos de resistencia efectivos.

Mientras esto pasa en las ciudades, en los campos y montañas del país se va forjando la propuesta del Congreso Nacional Indígena quienes han utilizado la coyuntura electoral para llegar a todos los medios de comunicación y así buscar no la unificación, sino la organización de la enorme diversidad étnica del país. Hoy hay cada vez más comunidades que asumen la bandera del CNI como una alternativa y como un apoyo real ante las embestidas del capital no solo en el sur del país, también crece su presencia en el centro y el norte. Presencia que no se limita a los pueblos originarios, también tuvo su impacto en el movimiento de las mujeres convocando al histórico Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo Y Cultural de Mujeres Que Luchan.

Desafortunadamente en la Izquierda urbana el ejercicio “electoral” del CNI fue excusa para generar aún más divisiones –la mayoría de ellas basadas en el ego o la ignorancia y no en la crítica- dificultando de manera importante los proyectos que el CNI buscaba plantear una vez logrado el primer paso. Afortunadamente las personas reunidas en el CNI hace mucho comprendierpn que no dependen de nadie y plantean una continuación de su digno proceso de lucha.

Sobre todo esto los candidatos -a cualquier puesto- callan. Callan porque saben que cualquiera de sus propuestas no serán más que continuaciones de lo que ocurre pero con diferente color. Colores que representa a un sector específico de la burguesía. Tanto el PRI (Burguesía “revolucionaria”[i]), el PAN (Burguesía católica), Morena (Pequeña burguesía) y los independientes (Burguesía norteña y la de la costa del pacífico[ii]) reproducen un silencio inhumano ante las atrocidades que acabamos de mencionar.

Insisto que ante dicho silencio se debe abandonar toda esperanza por un cambio institucional y quienes den un paso firme en dicha dirección se encontraran con el ejemplo del CNI para avanzar en las luchas locales, superando egos y divisiones que solo nos han desarmado en contra del crudo avance capitalista. Es hora de empezar a analizar los conflictos de México como Estado-nación desde una visión estratégica que nos permita responder efectivamente a todo lo que acabamos de describir y todos los horrores que no pude mencionar desde la horizontalidad y el antiautoritarismo.


[i] “Revolucionaria” en relación de que son los hijos y nietos, o al menos dignos herederos, de la burguesía que triunfa tras el proceso revolucionario y posrevolucionario (1910-1940), tiende al neoliberalismo como todas las demás.

[ii] La primera representada en el candidato presidencial Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” y la segunda por Pedro Kumamoto, candidato al senado por el estado de Jalisco.

Sus guerras, nuestros muertos

No solo es un atentado.

A lo largo del mundo, semana tras semana, se producen actos de violencia masiva y masacres como la ocurrida el pasado 13 de noviembre en París. Sin ir más lejos, en el último tiempo, hemos presenciado atentados como el de Ankara (con 132 muertes) o el de Beirut (con 41 muertes). Pero parece que en Europa, solo nos preocupamos de los problemas internacionales cuando afectan directamente a nuestros territorios; como por ejemplo con el caso del Ébola o en lo que nos atañe la guerra de Siria. Esta actitud denota nuevamente el etnocentrismo europeo, nos acercamos con desprecio a otras culturas y magnificamos los hechos dolorosos en la nuestra, sin tener en cuenta los daños que provocamos en el resto del mundo. Es curioso el cinismo de bastante gente que nos rodea que al minuto de la tragedia de París ya tenía su foto de perfil con la bandera francesa, sin embargo cuando esto ocurre en otro lugar mundo la indiferencia sale a relucir.

No podemos sino condenar y repudiar un atentado como el ocurrido en París, en Beirut  o en Ankara, no tanto por una cuestión moralista sino porque son ataques a nuestra gente, a jóvenes parisinos que estaban en un concierto, a familias libanesas que acudían a realizar la compra semanal al mercado, o jóvenes revolucionarios en una manifestación en Ankara.

No se tratan de ataques aislados, sino de ataques a la clase trabajadora, ya sea mediante los bombardeos occidentales en Siria o los atentados en Paris. Frente a esto entendemos que no podemos quedarnos anclados en posiciones simplistas del tipo: “no a la guerra”; por supuesto que no queremos guerras y que las guerras tan solo traen desgracia a los pueblos que las sufren, pero de poco servirá para solucionar el conflicto que un grupo de progresistas europeos digan NO a la guerra, la guerra existe y no va a dejar de existir por este tipo de posiciones, hay que tomar partido y solidarizarnos con quien la aborda desde una perspectiva revolucionaria, desde nuestra manera de analizarlo, el pueblo kurdo. Debemos luchar tanto contra las mentiras mediáticas difundidas por los gobiernos occidentales, como por una lucha incondicional contra el Estado Islámico, procurando dirigirla hacia el ahogo financiero y militar.

Un atentado, varias consecuencias.

El atentado ocurrido en Paris el pasado mes también se traduce, evidentemente, en respuestas políticas y sociales. Vemos fundamental señalar estas cuestiones en cuatro puntos principales:

  1. Auge del racismo y la islamofobia tanto social como institucional. Presenciamos cómo en el resto de Europa los partidos racistas y de extrema-derecha están en un proceso de expansión y aumento de sus fuerzas, utilizando desgracias como la de París para justificar su intolerancia, al mismo tiempo los ataques violentos hacia personas refugiadas o migrantes se incrementan.
  1. Cierre de fronteras. Precisamente en esta línea de xenofobia inducida, y mediante la doctrina del shock utilizada contra la población, se ofrecen respuestas como el cierre de las fronteras para evitar la entrada de refugiadas y migrantes, poniendo como excusa los atentados y endureciendo las leyes de inmigración. Sin embargo, debemos tener claro que estas personas llegan jugándose la vida a través del mar, y no en primera clase en avión como quienes cometen estos atentados. Una vez más, las victimas de todo esto es nuestra gente, los que huyen de la barbarie de la guerra, para nosotras las fronteras sí que existen, para los que tienen los bolsillos llenos no.
  1. Intervención internacional. Ya hemos comentado que estos atentados, suponen la perfecta excusa y legitimidad de los gobiernos occidentales para bombardear sin escrúpulos regiones de Sira e Irak, donde mueren cientos de civiles que nada tienen que ver con el Estado Islámico. La lucha contra el Estado Islámico no comienza bombardeando ciudades indiscriminadamente sino cortando su financiación, no nos olvidemos que la mayor parte del petróleo que vende el ISIS, es a los mismos Estados con los que supuestamente está enfrentado.
  1. El afianzamiento del control social autoritario. Al calor de estos hechos, los gobiernos europeos, aprovechan estos sucesos para iniciar un profundo receso de las libertades colectivas. Se aumenta la presencia policial en las calles, la videovigilancia y el aumento del acoso legal a personas con rasgos árabes. Estamos viendo la paralización total de ciudades como Bruselas y el establecimiento de estados de excepción que pretenden inocular el miedo más absoluto al pueblo, haciéndole creer indefenso y buscando su conformidad a la hora de establecer mayores restricciones.

Con las manos manchadas de sangre y dinero.

El escenario geopolítico de la guerra de Siria se ha convertido en una representación en miniatura de una guerra internacional, en donde diversas potencias luchan por sus intereses. Vamos a ser breves pero claros, entendemos que hay tres ejes fundamentales con alianzas cambiantes en esta guerra:

- El eje EEUU/Europa/Israel, financiando en un primer momento a los grupos que luego han acabado constituyendo el ISIS y a las fuerzas sirias rebeldes incluida Al-Nusra (red Al Qaeda en Siria).

-Eje Iran/Rusia apoyando al gobierno sirio de Bashar Al Assad.

-Turquia/Arabia-Saudi/Qatar/Kuwait eje aliado de EEUU, que financian, arman y contribuyen casi sin mascaras al Estado Islámico.

Entendemos que aparte de estos ejes hay otros actores fundamentales en el proceso de guerra, pero pretendemos este artículo como una introducción y una primera puesta en contacto. Quedan fuera pero habría que tener en cuenta actores como Hezbolá o el pueblo kurdo, estos últimos fundamentales para marcar nuestra referencia y horizonte en el territorio y el plano revolucionario.

Todos estos actores tienen intereses por la inestabilidad de la región, en base a sus planes geoestratégicos marcados por el capitalismo. Cuanto mayor sea esa inestabilidad, y también sea mayor la confusión entre las poblaciones occidentales, más sencillo resultará la justificación de las agresiones y la intervención, que tiene por objetivo principal construir un mercado al margen de leyes internacionales para comerciar petróleo, armas y otros productos, en una retroalimentación perfecta para las elites capitalistas internacionales. Ya sabemos el refrán popular: "a río revuelto, ganancia de pescadores".

Avanzar en la crítica, esbozar las respuestas.

Entendemos que como personas activas en política y con numerosas inquietudes debemos establecer un análisis claro y profundo, por lo que queremos compartir algunas de las conclusiones fundamentales y acciones a desarrollar como cuestiones pendientes de vital importancia:

- Apoyo mutuo y solidaridad con las personas refugiadas y migrantes. Tenemos que avanzar en construir soluciones desde el apoyo mutuo y la solidaridad desde diversos frentes. Actualizar rutas seguras de tránsito de personas y garantizar la libre circulación por Europa, algo que se enfrenta directamente con el tratado de Dublín (que prohíbe el traslado de personas refugiadas a otro país que no sea en donde haya pedido asilo) y las leyes de migración europeas. Generar espacios de confluencia con las personas que vienen de fuera, teniendo en cuenta siempre la perspectiva psicosocial y fomentando la mutua adaptación. En Grecia, por ejemplo, se han ocupado edificios junto con refugiadas y personas migrantes. Una cosa que tenemos que aclarar es que no apoyamos de ninguna manera la diferenciación que se está realizando desde los medios de masas  en torno a las personas refugiadas de guerra/migrantes por pobreza, creemos que la raíz del problema de ambas situaciones son las mismas, y que la diferenciación tan solo ayuda a separarnos más y a potenciar la invisibilidad de otras situaciones de opresión.

- Fracaso de planes multiculturales en las ciudades europeas. Los planes socialdemócratas de la multiculturalidad han fracasado, el típico dicho de “que se adapten los de fuera” solo ha servido para generar ghettos. Frente a esto debemos de plantear proyectos interculturales en nuestras ciudades, la mutua adaptación tiene que ser la respuesta frente a las políticas etnocéntricas de los Estados.

- Transversalidad en el apoyo al pueblo kurdo. No podemos dejar de apoyar a las nuestras, a las que analizan la guerra de Siria desde una perspectiva revolucionaria. El apoyo al pueblo kurdo no puede pasar únicamente por la creación de plataformas de apoyo, sino en dotarnos de transversalidad y que los movimientos sociales se posicionen respecto a su lucha.

- Combatir tanto en las calles como comunicativamente los discursos islamófobos y racistas que se encuentran en auge; el Frente Nacional en Francia, los más de cien ataques incendiarios a centros de refugiadas en Alemania, el partido nazi Amanecer Dorado en Grecia o proyectos en el Estado español como el del Hogar Social. Frente a esto debemos de tener continuidad en la lucha como hemos venido haciendo hasta ahora, ser capaces de continuar teniendo las calles a nuestro favor y de combatir sus discursos.

- Comenzar a analizar la guerra también desde una perspectiva de clase, de género y del territorio, algo que los kurdos han sabido desarrollar con sus propuestas políticas en torno al confederalismo democrático.

- Señalar a los estados/empresas que por un lado financian al ISIS y por otro rentabilizan la guerra en términos económicos. Además, los medios de comunicación son habituales cómplices de desinformar a la población. Les conviene mantenernos en la ignorancia de un conflicto, que como hemos comprobado, tiene demasiados actores y un desarrollo velado y supeditado a los intereses de la clase dominante.

Continuar adelante con nuestros principios éticos y organizándonos frente al terror que nos impone este sistema capitalista es una necesidad que debemos desarrollar en comunidad; de nada sirve caminar solos por las calles junto al miedo que pretenden inocularnos. Cuanto más claras sean nuestras propuestas, más cerca estaremos de emanciparnos libremente junto a nuestra gente.

 

Artículo de opinión elaborado por @Bari_Dz y Ángel Malatesta