Entrevista al Movimiento por la Dignidad de la Mujer de Alcobendas y Sanse

Como parte del compromiso activo de nuestro medio de comunicación social y libertario con el feminismo y su lucha transversal, hoy 8 de marzo, Día Internacional de la mujer trabajadora, os traemos la voz directamente de un colectivo de mujeres de la zona norte de Madrid. Una entrevista realizada en común, desde la justicia social y la igualdad de género, que desprende valientemente sororidad, siendo un movimiento feminista referente en estos dos municipios por su empoderamiento personal y público.

Facebook: DigniMujer

Twitter: @dignimujer_ZN

¿Podríais presentaros y decirnos qué es el movimiento por la Dignidad de la Mujer de la Zona norte de Madrid y cuándo surgís como colectivo?

El Movimiento por la Dignidad de la Mujer somos un grupo de mujeres que lucha por una igualdad efectiva y real en nuestras vidas. Luchamos por reivindicar unos derechos, que por el simple hecho de ser mujer, nos son arrebatados, esencialmente por los hombres. Entre nuestras reivindicaciones: el derecho al aborto; la paridad como forma de terminar con la jerarquía hombre/mujer y el poder masculino; y la exigencia de que el trabajo doméstico y los servicios que hacen las mujeres en el hogar sean reconocidos y compartidos.

El Movimiento por la Dignidad de la Mujer surge a raíz de la reforma de la Ley del Aborto promovida por Ruiz Gallardón cuando era Ministro de Justicia. Un grupo de mujeres, la mayoría militantes de otros colectivos, coincidimos en lo negativa que dicha reforma supone para todas nosotras y en la necesidad de constituir una agrupación que luche activamente contra este despropósito. Es así, como nace El Movimiento por la Dignidad de la Mujer.

Al cabo de los meses, y una vez retirada ya la reforma y dimitido Ruiz Gallardón como Ministro, estas mujeres estuvimos de acuerdo en que nuestra lucha era necesaria más allá de esta causa y, decidimos así, mantenernos activas y planificar juntas otra serie de actividades y acciones, ya más enfocadas a los municipios de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes.

¿Antes de crear DigniMujer habíais hecho activismo político y social en otros terrenos? De ser así, podéis indicarnos cuál es la importancia de interrelacionar esas luchas con el feminismo y llevarlas adelante globalmente.

Algunas de nosotras veníamos del 15M, y a partir de ahí y antes de que se creara DigniMujer, militamos y participamos en varios Movimientos Sociales de nuestra zona como en la Pah AlcoSanse o en la Plataforma por la Sanidad. Y es ahí cuando nos damos cuenta de la necesidad de incorporar el feminismo como eje vertebrador en cualquiera de esas luchas.

Creemos que es importante que cualquier lucha legítima, lo sea pero con una perspectiva feminista y de género. Ahora, no lo entendemos de otra manera. Y para ello, es fundamental que se incorporen mujeres que luchen por la igualdad, porque está demostrado que es así como se consigue un avance social igualitario y donde conseguimos una visibilización de nuestras opiniones y actitudes políticas e ideológicas.

¿Qué actividades y proyectos habéis desarrollado durante este tiempo?

Cómo hemos dicho anteriormente, creemos que el feminismo tiene que ser el eje vertebrador de esta sociedad. Consideramos que es fundamental que la perspectiva de género esté presente en todas las actividades y proyectos que realizamos.

Nuestras actividades van desde al apoyo y la organización de manifestaciones por la lucha de los derechos de las mujeres (Manifestación 8M Día Internacional de la Mujer, Manifestación 25N por la eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, contra la reforma de la Ley del Aborto de Gallardón, etc…) como el apoyo de manifestaciones y concentraciones por los derechos humanos y no humanos (Marcha del Orgullo LGTBI, Actos AntiFascistas de AlcoSanse, Marchas por la Dignidad, Manifestaciones AntiTaurinas por los derechos de los animales, etc…)

Nuestros proyectos tienen un objetivo común: dotar de herramientas feministas a todas las luchas, luchar contra la desigualdad que sufrimos en todos los campos imaginables de esta sociedad y dar visibilidad a las mujeres.

Siempre que tenemos ocasión, como en el pasado San Isidro de Alcobendas, damos visibilidad al sexismo que opera en esta sociedad. En ese caso, dotamos de carteles No Sexistas a las Casetas de la feria que así lo quisieron.

Uno de los proyectos más importantes, es visibilizar el Terrorismo Machista que asola a nuestra sociedad, así como dar voz a las que ya no tienen voz: Las Asesinadas. Una vez al mes nos concentramos en alguno de nuestros dos pueblos para visibilizar esta lacra y aportar nuestro granita de arena para concienciar a la sociedad de su importancia.

Por otro lado, fomentamos la Visibilización de la Mujer en todos los aspectos del Arte, con nuestro Ciclo FeminArte: Proyectamos películas dirigidas y protagonizadas por mujeres, damos voz a la Poesía Feminista y Femenina, etc…

Además hemos estrenado hace unos meses una nueva sección: FemiCuentos donde  fomentamos la igualdad entre las más pequeñas a través de Talleres de Cuenta Cuentos.

Este verano, en las Fiestas de San Sebastián de los Reyes hemos estrenado nuestra Campaña Contra el Acoso Machista en las Fiestas Populares, que prodigaremos en el resto de las fiestas de nuestros dos pueblos, y en la que sensibilizamos a nuestr@s vecin@s a favor de unas fiestas libres de acoso y de machismo y donde asistimos de apoyo a todas aquellas compañeras que lo sufren o lo presencian sólo por ser mujeres.

Y por último, estamos preparando, junto con otras Asociaciones de Mujeres, una manifestación en conmemoración del 8M, para el próximo domingo 12 al que, por supuesto, estáis todas invitadas. Será una jornada reivindicativa y muy musical.

Y ahí seguimos…

¿Cuál consideráis que es la realidad y el potencial del movimiento feminista actualmente a nivel internacional?

Creemos que, actualmente, el feminismo está tremendamente activo, nacional e internacionalmente hablando. Y es porque las feministas somos conscientes de que sólo con nuestra presencia en la lucha, podemos conseguir avances en la igualdad real y efectiva. Que somos nosotras las que tenemos el gran poder transformador de la vida sociocultural y política de todos países.

Con nuestra lucha hemos y estamos provocando un cambio profundo en todos los ámbitos y niveles de nuestra vida. Y esa es la perspectiva de futuro: seguir cambiando y transformando las sociedades heteropatriarcales cuyas características más significativas, por definición, son la desigualdad, la discriminación y la injusticia.

¿Y respecto de la realidad de los colectivos feministas en el territorio de Madrid y la sinergia con otros movimientos similares? 

 Pues sinceramente, es ahora, después de tres años de nuestros comienzos que estamos empezando a conocer y a crear lazos con otros colectivos feministas de nuestra zona. Pero creemos que es fundamental la solidaridad y el apoyo mutuo entre nuestros colectivos y que estemos interconectadas para avanzar de forma más rápida y contundente.

¿Cómo ha sido vuestro aprendizaje colectivo sobre cuestiones de género y lucha feminista y cómo creéis que este afecta a vuestra vida cotidiana?

Jajaja, el aprendizaje está siendo lento, pero firme, se podría decir. Empezamos sin saber nada sobre el feminismo, o por lo menos sin saberlo de forma consciente. Pero en cuanto empiezas a involucrarte, a leer, a escuchar, en fin… no hay marcha atrás.

Hemos acudido a charlas, a talleres, leemos a nuestras feministas preferidas (cada una tenemos las nuestras, claro), y sobre todo, nos alimentamos de nosotras mismas, de nuestras dudas, de nuestros “peros”, de nuestras inquietudes.

Y todo esto, siendo conscientes de lo duro que es tener conciencia feminista. Duro, porque como se suele decir “nos pusimos las Gafas Moradas” y es cuando fuimos consciente de las situaciones injustas, de desventaja y sexistas, que las mujeres sufrimos en nuestro día a día.

Nuestra vida cotidiana cambió de manera radical. Y la de nuestro entorno también, claro. Una vida más consciente, aunque más difícil también.

¿Qué estrategias pensáis que debe llevar a cabo unitariamente el movimiento feminista para conquistar espacios hacia la igualdad y trasladar la teoría feminista hacia la práctica?

Es fundamental que el feminismo se vea totalmente necesario en cualquier ámbito de nuestra vida. Debemos ser capaces de construir un discurso feminista que permita impregnar en las necesidades y valores de otras luchas por la igualdad.

¿Qué le diríais a las mujeres y compañeras jóvenes que están descubriendo el feminismo?

Que es fascinante. Que recarga las pilas. Que es imprescindible. Que somos imprescindibles. Y que mucho ánimo y mucha fuerza para continuar con esta preciosa lucha. Y que juntas, podremos conseguir todo lo que nos propongamos.

¿Y a los hombres, especialmente a aquellos que desean revisarse sus privilegios?

Que esta es nuestra lucha y nuestro espacio y que es imprescindible que nos acompañen sin arrebatárnoslo. Pero que es imprescindible que aprendan igual que estamos aprendiendo nosotras. Que nos escuchen, que escuchen a las feministas, que se escuchen a sí mismos. Que se replanteen todo lo que hasta ahora habían aprendido. Que es imprescindible que se despojen de esos privilegios, a veces invisibles, para que nosotras podamos alcanzar nuestros derechos.

Desterrar las masculinidades, construir la igualdad

En el camino por conseguir la igualdad de género la lucha contra las desigualdades sociales cotidianas, es también la lucha contra la construcción cultural de nosotros y nosotras mismas. La acción que nos permite descubrir y desmantelar las construcciones de géneros tradicionales y existentes en nuestra sociedad, es lo que nos permitirá avanzar hacia vínculos sociales y sexuales sanos y en verdadera igualdad. Esta es una labor profundamente crítica, una actividad transformadora cuya importancia se encuentra en cuestionar las estructuras y normas que en relación al género nos definen como individuos, sin antes haber podido decidir libremente.

El rol que jugamos en el patriarcado los hombres es el de individuos que debemos ocupar enteramente los espacios públicos, acaparando igualmente la cultura y por supuesto la racionalidad.  Sin embargo, entre otros muchos campos, uno fundamental que no se nos enseña en absoluto a los hombres en el patriarcado, y la faceta más importante para cualquier persona humana, es la gestión de las emociones. Es posiblemente la tarea más complicada, pero también la principal, trabajar el tema de las masculinidades desde la libre expresión de las emociones, expulsando de nuestro bagaje esa necesidad continua de demostrar sin sentir.

Debemos desarrollar conjuntamente las sensibilidades, seguramente no en grupos exclusivos de hombres, pues corremos el riesgo de retroalimentarnos en torno a nuestros privilegios. No tengamos ningún reparo en acudir a nuestras compañeras, y trabajarnos la correcta canalización de emociones, es probable que tras avanzar algunos pasos comencemos a vivir con mayor intensidad y sinceridad. Huir del oscurantismo de la demostración de quién es el más “macho”, nos alejará de la actitud de gallitos de corral en la sociedad, abandonaremos las manipulaciones para ligar, insertadas en la cultura de la violación, pues sabremos expresar y comunicar mejor qué intenciones tenemos, y comprender a nuestras compañeras, sus espacios y sus necesidades como oprimidas.

Por otro lado, los hombres debemos tomar conciencia de nuestros privilegios de género, y comprender que a costa de este hecho, estamos exentos de ser objeto de una continuada opresión en forma de cuestionamiento social constante. Estamos exentos de ser cuestionados por nuestra vestimenta, por nuestra edad, sobre si tenemos miedo de volver a casa solos de madrugada, exentos de depilarnos o de ser considerados una propiedad de otra persona. Porque a nosotros culturalmente no se nos cosifica ni se nos expone a la violencia sexual, no somos potenciales víctimas de violación, sino potenciales violadores lamentablemente. Darse cuenta de este hecho puede resultar traumático y asustarnos, pero debemos pensar que más asusta pensar que estás continuamente expuesta a una agresión sexual si eres mujer. Rechazar infantilmente esta conclusión no ayudará a resolver el problema, sino enquistarlo, y como consecuencia de ello, a seguir reproduciendo inconscientemente esas actitudes invisibilizadas y de total privilegio en nuestro favor. Tampoco debemos decidir desvincularnos de nuestras compañeras o abstenernos de ligar por miedo a ejercer acoso o agresión sexual, sino que una solución estable pasa por trabajar convenientemente nuestras actitudes sociales y junto a nuestras compañeras, estableciendo vínculos donde encuadremos una libertad sexual en igualdad y donde prevalezcan las relaciones sanas. Al formar parte de la posición de privilegio, si nos comunican que estamos ejerciendo alguna actitud de violencia, por nuestro bien y por el de nuestras compañeras, debemos dedicar toda nuestra energía en revisar dicho comportamiento.

Desde mi punto de vista personal, entiendo que el feminismo es una herramienta de lucha para la liberación de las mujeres, que conlleva en un futuro el establecimiento de de la igualdad de géneros. Como tal herramienta, nuestra posición como hombres no es de protagonista como estamos acostumbrados a serlo en otros muchos espacios públicos. Algunas mujeres deciden organizarse en colectivos no mixtos para potenciar su sororidad sin la interferencia inconsciente que pueda resultar nuestro comportamiento en torno al rol de masculinidad. Además, algunos de estos colectivos necesitan atender a mujeres que hayan sufrido violencias de género, por lo que es necesario crear colectivos no mixtos que sean espacios de seguridad para esas mujeres. No obstante, muchas organizaciones feministas no mixtas hacen actividades, eventos y comparten otros espacios con hombres donde podamos poner en práctica y de manera sana esta teorización y avance real.

Nuestro papel como aliados feministas está en revisarnos los privilegios que tenemos como hombres por el hecho de serlo, cuestionar nuestras masculinidades y sobre todo, ir cambiando nuestras actitudes y poner de relieve esto ante otros hombres. El feminismo es una guerra contra los roles de género que perpetúan la evidente opresión, y una lucha de las mujeres que deben ser apoyadas por nosotros, y cuyas consecuencias igualitarias son beneficiosas para todas las personas.

Si no nos sentimos incómodos realmente no estamos perdiendo privilegios, sino tratando de incorporar según nuestros intereses para mantener el statu quo patriarcal. No se trata de flagelarnos, ni de tomar una actitud de consentimiento inactiva, sino de entender que los esfuerzos y privilegios que nos quitemos ahora, serán una liberación en el futuro, pues las relaciones en igualdad verdadera nos aportarán una inmensa satisfacción compartida.

El amor romántico es perjudicial para nuestra salud. Autogestión de las emociones afectivas

El amor romántico es una creencia cultural y social asentada en una serie de mitos, formulada de tal manera que aparece como una verdad eterna, por encima de cualquier razonamiento lógico y que construye la supuesta verdadera naturaleza del amor. En realidad, se trata de un conjunto de percepciones ficticias y engañosas que apuntalan el establecimiento de falsas expectativas amorosas o relaciones basadas en la desigualdad, y que conducen irremediablemente a la frustración, al fracaso afectivo y a la violencia.

Mitos del amor romántico

Algunos de estos mitos son la fe ciega en el destino y la existencia de una media naranja predestinada para cada persona; el mito del emparejamiento heterosexual y monógamo con exclusividad como algo imperecedero a lo largo de la historia de los seres humanos; el mito de los celos como algo positivo y que refuerza una pareja; el mito de que el amor todo lo puede y es necesario sacrificarse y crear un armazón hermético de unicidad; el mito de los llamados problemillas de pareja o discusiones y que los polos opuestos se atraen; y por último el mito de que amor y enamoramiento son equivalentes.

Todos estos mitos están íntimamente relacionados entre sí, conforman un todo fuertemente arraigado en el imaginario colectivo, aunque algunos tienen un mayor potencial de peligrosidad y en un terreno emocional correctamente abonado, puede construirse el espacio idóneo para la manipulación y las agresiones –no referidas a las físicas, aunque también se incluyen–.

Reconstruir sobre la igualdad nuestras relaciones

Para ir desgranando paulatinamente estas referencias del amor romántico, comenzaré diciendo que es absolutamente incompatible una relación afectiva si el vínculo que se establece se sienta sobre la desigualdad. En la totalidad de los casos en nuestras sociedades estructuradas bajo este paradigma, las relaciones se asientan desgraciadamente en una desigualdad sistémica conocida como heteropatriarcado. Esto quiere decir, que debemos atrevernos a conocer y analizar cuidadosamente esta creencia del amor romántico, para comenzar a construir relaciones afectivas basadas en la igualdad y el respeto.

Este gigantesco paso exige como piedra angular de nuestro nuevo objetivo hacer introspección sobre nosotrxs mismxs, y descubrir profundamente nuestras emociones y deseos, asignatura completamente pendiente en nuestro desarrollo educativo. Una sana educación afectivo-sexual debe incluir el aprendizaje profundo de nuestras emociones y saber gestionarlas responsablemente de manera personal y junto con las personas que nos rodean. Esta creencia romántica no es algo de lo que sentirse culpable o asustadx por no saber cómo salir de la toxicidad que genera, es normal la confusión y sentirnos con frustración o ansiedad, pero recordemos que con amigxs siempre es más sencillo y las soluciones colectivas basadas en la confianza son mucho más duraderas y estables.

Cuando estamos inmersxs en la creencia del amor romántico, habitualmente nos embarcamos en relaciones afectivas que miran nuestros ombligos, no comunicamos sinceramente porque no se nos enseña a hablar con libertad de nuestras emociones, no poseemos las herramientas adecuadas, y de esta manera cada persona en esa relación tirará hacia sus deseos individualmente.

No debemos vivir para otras personas sacrificándonos continuamente, y mucho menos para una media naranja inexistente, tenemos que aprender a amar libremente, y querernos a nosotrxs mismxs es el primer reto ante el cual nos situamos. El amor no es condicional, si está condicionado es opresión, y por lo tanto algún día nos cansamos de esa opresión. Aprendamos a amarnos pero de verdad, sin comparaciones, sin establecer vínculos entre las maneras de amar y situaciones completamente distintas. No nos dejemos decepcionar siempre en esta vida creando expectativas para absolutamente todo, permitamos la espontaneidad en nuestras experiencias cotidianas y recibamos abiertamente sin esperar algo predeterminado.

Tal y como ya apuntaba, no considero que las relaciones afectivas sean comparables, no es mensurable porque cada persona en una fase de su vida no tiene por qué amar de igual manera, ni en los mismos términos, estamos en una evolución constante. Tampoco se puede comparar la intensidad con la que se quiere a personas distintas, pues los lazos afectivos que tendemos con cada persona tienen características diversas, de esta manera es completamente cierto que se puede querer a varias personas a la vez.

Poliamor, compersión y otras cuestiones amatorias

El amor no es eterno, pero sí es un recurso ilimitado y la naturaleza humana es proclive a la poliamoría; la exclusividad y los celos impuestos por el amor romántico rompen el apacible devenir de las relaciones libres que podríamos disfrutar las personas. Querer a otras personas siempre suma exponencialmente, nunca resta, y por ello frente a esto situamos la compersión, un estado empático de felicidad experimentado cuando un amante disfruta de otra relación. En ocasiones las experiencias poliamorosas que tratamos de crear pueden no tener el resultado que esperábamos a la primera, no nos defraudemos por ello, porque muchas veces aún no estamos preparadxs por el bagaje que arrastramos del amor romántico. Se trata de ir descubriéndonos sin prisa y sentar las bases de cómo queremos amar en un futuro tras deconstruirnos los malos vicios que iremos dejando atrás.

Si creamos relaciones basadas en la monogamia, y con una base de nula comunicación de deseos y sentimientos, al final se acabará rompiendo el contrato, pero la raíz del problema está en la estructura de género y sexual, las personas son infieles porque no entienden en qué se fundamentan conceptualmente las relaciones humanas. El problema es la ideología cultural, no los actos individuales.

Si se aspira continuamente a una relación como las representadas en las películas, entonces acabaremos frustradxs, porque la ficción genera patrones a seguir, pero la realidad amorosa es otra distinta, y debemos crearla nosotrxs mismxs, según nuestra libre necesidad emocional, no reproducir lo que podemos comprobar que no funciona en la mayoría de casos.

Si siguiendo ese modelo romántico exigimos que nos amen exclusivamente como nosotrxs queramos, entonces estamos volcando la balanza hacia nuestro lado con condiciones, y si un vínculo que debería ser libre se desequilibra se transforma en desigual, y entonces no es amor ya, porque para que sea amor ha de ser libre, quizá lo otro sea  rutina, sumisión, lástima, temor...

Conclusiones prácticas en nuestra realidad

Es completamente cierto que en la teoría se puede ver muy claro y declararnos decididamente opuestos a estos mitos románticos, pero en la práctica esta creencia es sumamente invisible y alcanza todos los niveles de nuestra vida, colonizando nuestro lenguaje, nuestro pensamiento y por lo tanto, también nuestra actitud. Son puntos extremadamente nocivos y lo único que consiguen es que construyamos nuestro concepto de amor en torno a falsas ideas de lo que no es en realidad.

Ve viviendo y evolucionando según tus necesidades emocionales, ámate y ama libre a personas que tengas alrededor, desea tu cuerpo y desea libremente a personas de tu confianza. Muchas veces si hacemos caso de lo que nuestra cabeza nos indique, nos estará dando las pistas necesarias para saber con quién podremos compartir un vínculo saludable y placentero.

Concluyendo, creo  que el amor romántico convencional que nos enseñan desde pequeñxs y que la mayoría reproducimos porque creemos que no existe otra alternativa, o porque nos hemos acostumbrado cómodamente a ello, en una infinidad de casos, y unido hacia la falta de comunicación sobre sexualidad y emociones, consigue que la mayoría de las relaciones afectivo-sexuales que establecemos sean nefastas para nuestra salud mental. El amor romántico es una herramienta más de opresión hacia todxs nosotrxs.

A todas aquellas personas que hayan iniciado su experiencia personal con el feminismo como herramienta de liberación, y para lograr la igualdad de género, saquemos la teoría a la calle, a nuestros grupos de amigxs, en nuestras conversaciones, y pongamos en práctica aquellos conceptos que tan rápido estamos asumiendo como nuestros.

 

La función de la educación

Este artículo es, en parte, la continuación de mi anterior artículo. En este último, pretendí realizar un esbozo acerca de la importancia de las características adquiridas mediante el proceso educativo.

A lo largo de la historia, todas las personas, sin importar las barreras del espacio o del tiempo, han coincidido en la importancia de la educación. Desde la alegoría del mito de la caverna de Platón, donde retractaba el arduo y costoso camino del proceso educativo y donde hacía énfasis en la manipulación de la realidad que sufrían aquellos presos ignorantes, hasta la educación y la escuela institucionalizada de hoy en día, pasando por todos los altibajos a lo largo de la historia. Todos han coincidido en su importancia, y de entre estos, a algunos les convenía dirigirla para asegurar sus intereses en un futuro.

Ahora bien, ¿qué pasa en nuestras escuelas? ¿a qué es debido el fracaso escolar tan elevado? ¿qué se está haciendo mal? Todos los gobiernos, sin importar de qué color sean, tratan de resolver este asunto tan desagradable que es el fracaso escolar. Pero lo hacen de manera tan superflua que no llegan siquiera a arañar su superficie, y mucho menos llegan a la raíz del problema en cuestión. Sabemos que algo no va bien cuando los niños -y no tan niños- entran en un estado de depresión cuando hay que volver a la escuela. Todas las semanas la misma cantinela: "mañana ya es lunes, qué asco". Pero no solo lo dicen los alumnos, sino que, peor todavía, lo dicen muchos maestros y educadores. Huelga decir que jamás ningún gobierno, y precisamente porque es un gobierno, podrá resolver estos problemas. Y, sin embargo, lo intentan, y con mucho ahínco, con las reformas educativas y sus consecuencias tan nefastas que estamos viendo en nuestros días.

No hace falta mucha filosofía para percatarse de que es ilógico que dichos programas educativos los realice un grupo administrativo. ¿Cómo pretende el gobierno planificar la educación de millones de niños, si entre sus filas no hay un solo educador? Son solo administrativos que no tienen ni idea de educación. Es más, ¿cómo pretende cualquier gobierno dirigir la educación de millones de niños que estarán vivos dentro de sesenta años, si el propio gobierno no sabe ni qué será del país en cinco años? Como se puede apreciar, el primer fallo es la institucionalización estatal de la educación.

Para poder entender la educación tal y como se conoce hoy en día, debemos remontarnos a sus orígenes. ¿Dónde surgió el concepto de educación pública, gratuita y obligatoria que utilizamos hoy en día? Este concepto proviene de finales del S. XVIII y principios del S. XIX, con el despotismo ilustrado, en Prusia. El régimen absolutista de Prusia, temeroso del contagio de la revolución francesa de 1789, empezó a introducir algunos principios de la ilustración en la educación para satisfacer al pueblo, pero manteniendo el régimen absolutista. De ahí el nombre de despotismo ilustrado. En dicha educación prusiana había una fuerte división de clases y castas. Se fomentaba la disciplina, la obediencia y el autoritarismo. ¿Qué querían estos señores, pues? No querían un pueblo culto e ilustrado. Al contrario, buscaban un pueblo dócil y obediente. Buscaban, en fin, súbditos. Las noticias de su éxito corrieron a lo largo y ancho del mundo, y representantes de todos los países del mundo occidental visitaban Prusia para nutrirse de dicho sistema educativo. Así, promulgaban la educación gratuita y alzaban la bandera de la igualdad por todo el mundo, cuando su esencia misma era el despotismo que buscaba perpetuar modelos de clases elitistas y la división de clases. Y esto opera, se sepa o no se sepa, hasta el día de hoy.

Este tipo de escuela nace en una época de crecimiento industrial, es decir, de obtener los mayores resultados observables con el menor tiempo y esfuerzo posible. Esta escuela era la respuesta ideal ante la necesidad de trabajadores medianamente cualificados, pero que fueran incapaces de cuestionar nada. La educación de entonces y de ahora sigue siendo lo mismo; una herramienta para formar trabajadores útiles al sistema y para que la cultura permanezca siempre igual. En fin: conservar la estructura establecida de la sociedad. No es de extrañar que este tipo de escuela fuera financiada por grandes propietarios y magnates de las finanzas, como fueran  J. P. Morgan o Henry Ford.

La escuela se complementó con investigaciones sobre el control de la conducta, llegando incluso a teorizar acerca de la superioridad racial. Tampoco es de extrañar que los primeros estados con el sistema prusiano o similar, fueran con el paso de las generaciones focos de xenofobia y de nacionalismo extremo. El modelo de producción industrial en cadena de montaje era perfecto para esta escuela. La educación de un niño era comparable a la manufactura de un producto, por lo tanto requería una serie de pasos determinados en un orden especifico. Separando a los niños por generaciones en grados escolares, y en cada una de estas etapas se trabajaría sobre determinados elementos totalmente parcializados. Contenidos que asegurarían el "éxito", pensados minuciosamente por un experto administrativo. En esta cadena de educación-producción, una persona -profesor- estaría al cargo de una pequeña parte del proceso, insuficiente como para conocer el mecanismo en su totalidad ni a las personas en profundidad. Un docente por año, por materia y por cada treinta o cuarenta alumnos, llegando al punto de que el proceso termine siendo meramente mecánico. Este sistema de montaje, que nace con el Taylorismo, fue aplicado tanto en la industria como en la escuela de diferentes países y culturas de occidente.

Se han construido las escuelas a imagen y semejanza de prisiones y fábricas, priorizando el cumplimiento de las reglas y el control social. Esta escuela se pensó como una fabrica de ciudadanos obedientes, consumistas y eficaces, donde poco a poco las personas se convierten en números, calificaciones y estadísticas. Las exigencias y presiones de dicho sistema terminan deshumanizándonos a todos, tanto a los alumnos como a los profesores. Todos han de hacer lo mismo, han de saber lo mismo, y hay poca o ninguna atención personal. La escuela actual instruye; es un centro de instrucción. La esencia de la escuela prusiana esta inmensa en la estructura misma de nuestra escuela. Los test estandarizados, la división de edades, las clases obligatorias, el sistema de calificaciones, el sistema de premios y castigos, los horarios estrictos, la separación de la comunidad, la estructura verticalista, etc. Todo esto forma parte en las escuelas del S. XXI. El sistema educativo no ha cambiado, ni de lejos, tan rápido como lo ha hecho la sociedad. Como se puede observar, la educación actual no se puede cambiar con ninguna reforma educativa, porque el cambio debe de ir mucho más allá de lo que ningún político ni administrativo entiende ni llegará a entender jamás. El cambio debe de ser en la base misma de la educación.

Habiendo repasado ya el origen de la escuela actual y sus múltiples errores de base, pasemos a analizar más a fondo otras cuestiones y a intentar plantear cómo debe de ser realmente al educación y cuál debe de ser su función. Antes de empezar, me gustaría recalcar cómo deben de organizarse los valores en una sociedad, y como dichos valores se tergiversaron en pos de ciertos intereses.

Ámbito cultural (educación): Libertad

Ámbito político/social: Igualdad (de derechos)

Ámbito económico: Fraternidad

Seguramente estos valores os sonarán a muchos de vosotros de la revolución francesa de 1789, comentada anteriormente. ¡Liberté, Égalité, Fraternité! Libertad en la educación y en el ámbito cultural, porque no todos tenemos ni las mismas capacidades, ni las mismas virtudes, ni los mismos gustos ni dones. Hay que dejar libertad a todos para que puedan explorar qué les gusta y que cada uno pueda reconocer sus aptitudes sin ningún tipo de límite. De estas diferencias y de esta diversidad brota el progreso humano, y hay que estimularlo. Como bien dijo Bakunin: "La diversidad es la vida, la uniformidad es la muerte". Igualdad en el ámbito social, porque a pesar de nuestras diferencias cognitivas, todos somos igualmente personas y merecemos el mismo trato y respeto ante nuestros semejantes. En el ámbito económico no voy a entrar a hablar en este artículo, solo decir que, tal y como se planteó en 1789, en la economía debe de haber fraternidad, porque los actos traen consecuencias. A continuación voy a poner cómo a estos valores se les ha dado la vuelta de forma nefasta. Ahora ha quedado trastocado de esta manera:

Ámbito cultural (educación): Igualdad

Ámbito político/social: Fraternidad

Ámbito económico: Libertad

De esta manera, mediante la escuela prusiana que ha llegado hasta nuestros días, en el ámbito cultural y en la educación queda la igualdad, y se proclama que todos hagamos lo mismo y sepamos lo mismo, a pesar de que no somos iguales ni tenemos los mismos gustos ni aptitudes. Se obstinan en que se nos eduque a todos de igual manera y sin libertad, creando de esta forma un pensamiento único. La educación sin libertad da como resultado una vida que no puede ser vivida plenamente. En el ámbito político queda la fraternidad, y esto es evidente ante la camaradería que existe entre todos los partidos políticos, a pesar de que aparentemente se tiren piedras. Y en el ámbito económico, en el cual no entraré, queda la libertad. Lo que hoy se conoce como libre mercado.

Una vez aclarado cómo debería ser y cómo es, podemos empezar a hablar de revertir este proceso e intentar transmitir libertad en el ámbito cultural.  La palabra educación, proviene del latín "educere", que significa "sacar o extraer del interior". Es decir, educar es enseñar a reconocer las virtudes interiores de cada uno, y una vez reconocidas, ejercitarlas y potenciarlas. Estos valores de reconocimiento interno se han perdido completamente en la sociedad. Ahora los padres y los profesores nos dicen: "Estudia mucho y consigue muchos títulos para poder ganarte la vida". Esto se les repite todos los días a los niños, por parte de padres y profesores, y es monstruoso. ¿Cómo que para ganarse la vida? ¿Ese es el fin de la educación; ganarse la vida? Ya entramos, de nuevo, en los viejos métodos de la escuela prusiana de premio-castigo. Hace unas cuantas décadas esto no se decía así. Antes a los niños se les decía: "Estudia mucho para que en un futuro puedas ser alguien de provecho a la sociedad". He ahí el verdadero cambio. Se debe de estudiar, no solamente para ganarse la vida, sino para aportar todas tus capacidades, todo tu talento, todo tu amor y aprecio hacia los demás. El proceso educativo y su fin es de dentro hacia afuera. Aporta y confía que recibirás, porque uno recoge lo que siembra.

Si alguno de los lectores tiene algún hijo, no le descubriré nada nuevo, pero ha de quedar claro que todos, sin excepción, todos los niños y niñas nacen científicos. Es maravilloso la forma con la que experimentan con su entorno. Para ellos es todo nuevo. Muy de pequeños lo tocan todo y se lo llevan a la boca, más de mayores lo presionan y lo lanzan al suelo. Cuando empiezan a hablar preguntan constantemente qué ocurre ahí afuera y por qué ocurre. Son tan curiosos, tienen tantas ganas de aprender, que son capaces de asombrar incluso al científico más brillante del mundo. Nunca aprenden lo suficiente, parecen un pozo sin fondo de curiosidad y de motivación. Es más, aprender les provoca satisfacción.  Si todos son así, ¿por qué ese tedio y ese aburrimiento en las escuelas? ¿por qué tantas pocas ganas de querer aprender? Es evidente que algo del proceso educativo no les hace bien y es fuertemente nocivo para su correcto desarrollo.

Yo establezco diferencia entre la sabiduría de la vejez y la genialidad de la juventud; la primera solo puede apreciarse por su carácter más minucioso y previsor, como resultado de las experiencias de una larga vida, en tanto que la segunda se caracteriza por una inagotable fecundidad de pensamientos e ideas, las cuales, por su cúmulo tumultuoso, no son susceptibles de elaboración inmediata. Esas ideas y esos pensamientos permiten la concepción de futuros proyectos y dan los materiales, de entre los cuales la sesuda vejez toma los elementos y los forja para llevar a cabo la obra, siempre que la llamada sabiduría de la vejez no haya ahogado la genialidad de la juventud.

La escuela es tan sumamente repetitiva y formal, que es capaz de aburrir a cualquiera en muy poco tiempo. Los niños pasan años y años, día tras día, seis horas cada día, ante un profesor de acento monótono que quiere que todos estén callados, en su sitio, y haciendo tareas que a la gran mayoría de los presentes ni les gusta ni las utilizará nunca. Los conocimientos, al igual que el resto del todo en esta sociedad, están jerarquizados. En la cúspide de la pirámide tenemos a las matemáticas, un poco más abajo el lenguaje y las ciencias, más abajo la historia y las humanidades. Y al fondo del todo, allá abajo, quedan las artes escénicas, las artes plásticas, los proyectos, etc. La educación de hoy en día está totalmente parcializada, y solo se da importancia a ciertos aspectos y conocimientos formales. En todas las escuelas y universidades se nos dice que un objetivo es aquello que es medible, cuantificable y observable, y entonces se empezó a buscar la regla que les permitiera medir los objetivos, y a eso se le llamaron calificaciones. El fin último siempre va a ser el mismo: comparar al sujeto y sus aprendizajes frente a una escala estandarizada que mide... ¿qué? Si cada sujeto es único, singular e irrepetible, ¿cómo se atreven a medir a todos por igual, sin importar gustos ni capacidades? Buscan que un número defina incluso la calidad de persona que eres, y en función de estas calificaciones, de estos números, te tratan de una manera u otra. Puede parecer cosa inocua, pero este hecho condiciona de una manera terrible a los niños.

Las calificaciones son, pues, otro método de premio-castigo que el modelo conductista elaboró. Los premios y castigos operan manipulando las necesidades básicas. Cuando no recibimos amor o protección hacemos lo posible para obtenerlos, generando, de esta manera, mecanismos de conducta y comportamientos que nos permitan sobrevivir. Nos condicionamos. Los niños no estudian para aprender, ni trabajan por placer, ni para realizarse -como debería de ser-, lo hacen porque sino pierden la seguridad y el amor. Sienten que mueren. Todo su accionar pasa a estar controlado por el miedo. Lo que se hace en todas las escuelas del mundo es sembrar el miedo. Se pone límites a las personas, y poner límites se retracta en el miedo. El miedo es un arma de control social. Todo lo que vemos en el mundo tiene como base el miedo. El miedo al cambio, miedo al progreso, miedo a ser tu mismo, miedo a amar, miedo a revelar tu ser ante este mundo, etc.

De esta manera yo digo, ¡basta de calificaciones y de darle importancia al objetivo! Lo importante no es el objetivo, ni el estímulo exterior de refuerzo o castigo. Lo importante es el proceso, el camino, sin ningún tipo de condicionamiento, presión o autoridad externa. La educación actual es un camino lineal y programado, y con unos objetivos bien definidos. Debe de ser justamente lo contrario. El infante disfruta del camino, y se tiene que dejar que vaya por donde él prefiera; debe de obedecer únicamente lo que sus impulsos naturales le digan. Dejémonos también de objetivos iguales para todos. El aprendizaje lo aporta el niño solo porque nacemos científicos, y este aprendizaje solo se aprende con un camino exento de límites que condicionan la voluntad. El aprendizaje, reitero, debe de ser libre y único. El educador solo es un mediador, un acompañante, pero el viaje es del niño.

De este modo, lo único que de pequeños se les debe de enseñar mediante el ejemplo es el de respetar las diferencias de los demás, de las misma manera que los otros respetarán su diferencia. Hay que motivarles y prestarles atención, y todo esto solo se puede lograr mediante una educación integral del todo; una educación holista. Es lo contrario a la educación parcializada de nuestros días. Una educación integral se caracteriza, principalmente, porque los alumnos están en constante movimiento, experimentando con su entorno mediante diferentes actividades. No se sientan en una silla horas y horas, sino que se mezcla la actividad motora con la cognitiva. Es esencial que los niños se muevan en sus primeros años de educación. Uno aprende lo que hace con acciones, y la libertad solo se aprende ejercitándola. De este modo, se potencia la curiosidad, la motivación, la libre elección de la actividad en función de sus gustos, la libre expresión de su diferencia, la ejercitación de sus virtudes, la cooperación social, el respeto de la diversidad, etc. Hoy en día se potencia justamente lo contrario a estos valores tan preciados. Los separan, clasifican, ordenan y evalúan de forma espantosamente mecánica. De aquí surge el aburrimiento y la posterior desmotivación. Aplastan en ellos toda flor de curiosidad, convirtiéndola en miedo y desconfianza en sí mismos y en los demás. De esta manera es, cuanto menos paradójico, que los profesores hablen de paz en las aulas. Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. Se educa en la competencia, y eso es el inicio de cualquier guerra.

Es deprimente la cantidad de talento y de genialidad que se desperdicia por culpa de este sistema "educativo". A los cinco años de edad, el 95% de los niños podrían ser considerados genios. En cambio, a los quince años solo podrían ser considerados el 10%, y el porcentaje todavía se reduce más a medida que van pasando los grados escolares. Las personas que acaban su educación en este tipo de escuela acaban siendo solo genios en potencia, pero no en la realidad. Esto ocurre porque de pequeños no han tenido esa oportunidad de conocerse a sí mismos, no han tenido esos proyectos que les acercan a sus aptitudes interiores. Como bien dijo Einstein: "Si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, crecerá toda su vida pensando que es estúpido". Y eso precisamente es lo que ocurre. Un niño que podría ser un bailarín talentoso, crece pensando que es estúpido porque no se le dan bien los números. Es terrible; terriblemente cierto.

Así que me planteé, ¿y por qué todo esto que parece tan evidente no se aplica en la realidad? ¿por qué, después de siglos, se sigue practicando la educación de igual manera, de forma tan nefasta? He encontrado, pues, tres razones principales por las cuales el sistema educativo es un desastre y a pesar de eso nadie -o casi nadie- mueve un dedo.

La primera razón es debida a un prejuicio, al cual, desgraciadamente, los anarquistas ya estamos habituados. La gran mayoría de personas tienen pavor de que la falta de una disciplina autoritaria cree desorden. Es tan errónea esta creencia, que me parece casi ridículo tener que escribirlo.

Existen tres tipos de disciplina. La primera es la disciplina autoritaria, la cual posee reglas, control, y existe una autoridad superior que toma todas las decisiones. Este tipo de disciplina es la practicada por todos los sistemas educativos. El profesor es el único que tiene voz y voto, y por parte de los alumnos no quiere "ni escuchar una mosca". La segunda es la disciplina funcional, donde las reglas derivan de experiencias reales, y son modificadas y establecidas en grupo. Las reglas son establecidas por la comunidad y son elección de todos por igual. Este tipo de disciplina es la ideal para educar a alumnos en un número más o menos elevado, porque fomenta la participación y el respeto de todos con todos. Finalmente está la auto-disciplina, la cual se caracteriza porque cada persona es consciente de que controla su propia conducta. El desarrollo de este tipo de disciplina irá en consonancia con la disciplina funcional, porque el conocimiento y el respeto de uno mismo se extiende, inconscientemente, a la comprensión y al respeto de nuestros semejantes. Con todo esto, se puede afirmar que no estoy en contra de la disciplina. La disciplina es indispensable, pero tiene que ser una disciplina interior motivada por un propósito común y un sentimiento de camaradería; mezcla e interacción de funcional con auto-disciplina. En fin, la disciplina debe de ser de comprensión, no de imposición. Las consecuencias de la disciplina autoritaria son exasperantes. Con autoridad no hay ni aprendizaje ni respeto hacia el otro, solo existe la obediencia.  Es de sobra sabido que con autoridad no se educa; se adiestra. Otra consecuencia terrible de la disciplina autoritaria es que los niños, cuando salen de la escuela y se han de enfrentar al mundo real ellos solos, no saben qué hacer ni qué elección tomar, debido a que toda su vida ha habido alguien por encima que ha estado decidiendo por ellos. Son, sin saberlo, discapacitados, porque se les ha coartado la libertad durante toda su vida, y la libertad, repito, se aprende ejercitándola.

La segunda razón por la cual todo sigue igual es debido a una incapacidad por parte de los profesores. Uno no puede dar lo que no tiene. Los profesores, educadores o maestros, son igualmente producto de la sociedad, y ellos también han sido educados en la autoridad. De esta manera, el profesor duda incluso de sus propias emociones, y si duda de él mismo, ¿cómo se pretende que lo transmita a sus alumnos? El primer cambio interior debe de ser por parte de los educadores, para que posteriormente pueda transmitirlo a sus alumnos. Pero aquí entra de nuevo el miedo. Ese "cambio interior" significa tener que replantear todas las creencias desde cero, y esto, indudablemente, provoca miedo. Todo cambio, tanto interior -de conciencia-, como exterior, comienza con la duda de lo que cada uno cree. No es fácil. Es un camino tortuoso donde uno se enfrenta a sí mismo, pero solo mediante la voluntad de querer hacer algo bueno por ti y por los demás puede garantizar la victoria en esa guerra encarnizada entre la lógica y el corazón. Para cambiar la educación, los educadores han de cambiar necesariamente.

Finalmente, la tercera razón es debida y promovida por un interés. Como ya he comentado más arriba, el tipo de educación basada en la obediencia y en la falta de cuestionamiento va a medida con el sistema capitalista. Quieren a personas lo suficientemente inteligentes para que sepan manejar las máquinas, pero lo suficientemente ignorantes para que no cuestionen en qué sistema opera su trabajo. Todas las instituciones sociales -y en especial la escuela- inculcan desde bien jóvenes lo valores de la competencia y de la obediencia. Por ello, un buen educador debe de enseñar a sus alumnos a cuestionarlo todo; incluso lo que él enseña.

Por todas estas razones descritas aquí, me declaro enemigo de la escuela actual y de su (des)educación social. En una escuela de verdad, se debería de enseñar a pensar, y no a decirnos lo que debemos de pensar. Hay algunos proyectos en marcha a lo largo del mundo donde se están poniendo en práctica las nociones de "educación sin escuela", "educación en casa" o "educación integral". El cambio está empezando, solo es cuestión de tiempo que todos nosotros abramos los ojos. La educación es una piedra fundamental en la vida de cualquier persona y de cualquier sociedad, y por ello debe de ser promovida por todos y para todos. Sin límites ni fronteras en la mente ni en la realidad. Libres de prejuicios. Porque la función de la educación es formar personas aptas para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros. Todo y todos estamos en un constante cambio y evolución permanente; es hora de cambiar, aquí y ahora.

"Si educamos hoy a los niños, no tendremos que castigar a nadie mañana" Pitágoras.

Radix