La institucionalización del lenguaje

Por Cosaco Libertario

Desde las más remotas naciones, la comunicación ha sido para ellas esencial. No es raro que tuviesen, no sólo su propio idioma o lenguaje, sino una diversidad gráfica impresionante: desde jeroglíficos hasta el alfabeto tradicional, pasando por las runas celtas, el alfabeto cirílico y la escritura árabe.

Pero, lejos de la diversidad y la necesidad de comunicación entre grupos cercanos, surge el peor de los males: la institucionalización del lenguaje. Es su tipificación, su normalización y su imposición social la que hace de este la más salvaje de las epidemias: el nacionalismo. No es raro que toda nación reivindique como propia una lengua o un dialecto. Ni es extraño observar que quien reivindica soberanía nacional tenga, entre otras, una lengua de por medio. Tampoco es extraño que los primeros reinos y naciones (conformadas como tal), surjan como consecuencia de la institucionalización del lenguaje o viceversa, pero están arraigados, mutuamente. Véase el más claro ejemplo en la nación española, que surge como tal con la unificación de los reinos de Aragón y Castilla, y, paralelamente casi a la par, Antonio de Nebrija establece las normas del castellano, su gramática y lo que rápidamente se convertiría en una norma social (de la nación). Pero no es el único: en la nación rusa y todas sus evoluciones, pasando desde el Rus de Kiev (siglos X-XI), el Rus moscovita (XV-XVII) hasta la edad contemporánea y el ruso moderno, y sus etapas intermedias. También el italiano y  la “Accademia della Crusca”, una vez restablecida por Napoleón, surge poco después el Risorgimento, o lo que viene a ser el movimiento de unificación italiana. Tampoco es raro que, el estado islámico pretenda institucionalizar su lengua en todos los territorios que quedan bajo su dominio.

Es decir, para la formación de estados se buscan elementos de cohesión social, muchas veces también de exclusión (elementos de pertenencia y enemistad), que vienen a derivar, en muchos casos, odio al exogrupo (grupo ajeno al propio) y amor extremo al endogrupo (grupo de pertenencia), dando así lugar a cánceres sociales como el chovinismo, el racismo, la xenofobia y la rivalidad.

No es raro que, con su institucionalización, surjan, en su vanguardia, el adoctrinamiento y el autoritarismo. ¿Por qué? Bien, partiendo de que la lengua y su construcción son la herramienta fundamental de la comunicación, entonces podemos afirmar que ésta será variable, en tanto en cuanto no es estática (ni temporal ni territorialmente). Por lo tanto, el lenguaje debería tender a ser variable a zonas que hoy llamamos fronterizas pero que antes no eran sino zonas intermedias entre lo que hoy se denomina “lenguas puras” (las lenguas puras  no son sino imposiciones territoriales, bien económica o militarmente, de aquellas zonas donde dichas lenguas se hablaban). Y no es raro que, aun viviendo a escasos metros, las zonas fronterizas pueden llegar a no entenderse, bien por estados que fomentan el analfabetismo, o bien por estados que fomentan la institucionalización del lenguaje. Todas son consecuencias de las fronteras, inherentes de cada estado, que sirven para defender lo propio en aras de la nación-estado y de su clásica xenofobia. No es extraño que en las fronteras con Marruecos, aquellas personas que por vías legales o ilegales entran, en su mayoría, no conozcan el castellano, y muchas veces habiendo vivido en la periferia fronteriza. Ni tan siquiera hay una mezcla sustancial y palpable de los dos idiomas imperantes que puede surgir de la necesidad de comunicación. Y en caso de existir, existe por meros intereses económicos (comercio con el país vecino, mercancías más baratas-muchas veces consecuencias del aprovechamiento del “dumping social”) y nunca como sentimiento de solidaridad, entendimiento, unión y horizontalidad. Muchas veces, quienes proceden de lo que llamamos un país desarrollado, en su osadía y prepotencia, así como en su situación existencial, miran por encima del hombro, como si de amo a esclavo se tratase, o incluso peor, desde el egoísmo caritativo (que viene a ser que, “pobres aquellos, pero ojalá a mí no me pasase”; similar al que sucede con personas con minusvalía). No es raro, tampoco, que en la frontera francesa, existan personas con pleno desconocimiento del castellano, euskera o catalán, sin existir ni tan siquiera una lengua intermedia, procedente de la necesidad de comunicación. Con la institucionalización, y la división nacional en fronteras, quienes viven unos metros más allá que acá tienen que ser, o bien criados en el bilingüismo, por una necesidad pragmática de comunicarse con sus vecinos, o en el monolingüismo, dejando aparte de sus vecinos sin una comunicación accesible para él, dándose la paradoja de que el idioma, lejos de servir para comunicar, sirve para aislar a las personas en su diversidad de procedencias.

Se  puede hablar de que la normativización del lenguaje ha hecho de la sociedad la necesidad de una normativa siempre, pues, si hasta en el lenguaje tenemos la autoridad suprema (las normas tipográficas, gramaticales y ortográficas) y en la mismísima educación la autoridad es el profesor (además de ejecutar la dualidad de misericordioso-castigador), dictando y haciendo de su cumplimiento un dogma, ¿en qué se diferencia del estado, valiéndose de su autoridad para adoctrinar sobre su imperante necesidad de existir, y que tiene al profesor como vínculo, y a la policía e instituciones gubernamentales (jueces, fiscalías…) como verdugos o benévolos?

Y muchos dirán, ¿por qué escribir una crítica a la institucionalización en un castellano que cumple a rajatabla las normas? Y la respuesta es, como apunté al principio, una necesidad de comunicación.

Comunicándonos III

Superando la endogamia. ¿Qué imagen proyectamos?

El objetivo de la comunicación es, fundamentalmente, llegar a un público no afín o que no conoce el mensaje que queremos transmitir. Sin embargo, con regularidad el tipo de material, el canal utilizado o el lenguaje elegido hacen inviable salir de los círculos más próximos, generando esa cultura de la autoreferencialidad, del gueto.

El desconocimiento de los distintos públicos y la forma de acercarse a cada uno de ellos hace que muchos movimientos sociales generen materiales supuestamente orientados a la difusión externa que, sin embargo, terminan siendo de uso interno. De ahí que resulte fundamental el desarrollo de una buena estrategia comunicativa haciendo uso de las herramientas que hemos mencionado (u otras).

Pero más allá de eso, también resulta necesario tener en cuenta el imaginario social que se construye sobre nosotros a raíz de nuestras charlas, talleres, ruedas de prensa, comunicados, artículos, entrevistas en radio o televisión, etc. Este imaginario no es unívoco y mucho menos estático. Se construye a distintos niveles, pero da como resultado la imagen que la sociedad tiene de nosotros.

En todo momento es necesario tener las siguientes preguntas presentes:

¿Qué actitud tenemos como asociación ante la imagen que proyectamos a la sociedad?

¿Es posible que algunas de nuestras principales cualidades no estén siendo proyectadas?

¿Cómo difundir aquellas cosas que mejor nos definen en vez de las anecdóticas o las que a algunos medios interesa difundir?

Decimos que este imaginario es dinámico porque parte de la interacción social: lo que decimos como organización o colectivo es decodificado para ser comprendido, pero esto ya supone del procesamiento y la interpretación por parte de los receptores (la sociedad receptora). Este eje pragmático señala que el receptor interpreta los signos según las reglas sociales, culturales y psicológicas que determinan el uso particular del lenguaje en un momento dado.

Esto es importante porque muchas veces caemos en el idealismo de pensar que el receptor interpreta nuestros signos en base a nuestras reglas, las nuestras como emisores. Al contrario, somos nosotros como emisores lo que debemos adecuar la forma al receptor si aspiramos a comunicarnos y que se nos entienda. El uso de códigos indescifrables (palabras de uso determinado en nuestros círculos), anticuados o directamente hostiles a los utilizados en el contexto en el que nos movemos suele ser habitual y muchas veces solo sirve para dificultar nuestra labor comunicativa. Alterar las formas comunicativas para hacerlas más efectivas no tiene que entrar en contradicción con el mantenimiento de las ideas de fondo.

Caso de estudio: El conservadurismo estadounidense

Los conservadores estadounidenses, explica Lakoff en No pienses en un elefante, han invertido billones de dólares desde los años setenta en think tanks, en financiar investigadores y encuentros dedicados a estudiar la mejor forma de estructurar y comunicar sus ideas y de destruir las posibilidades de su adversario. Lo lograron. Consiguieron definir las grandes cuestiones políticas en sus términos y etiquetar a sus opositores desde su lenguaje y sus valores.

Las políticas conservadoras se fundamentan en una visión de la moral familiar, que se extienden a la política y a otros ámbitos. La familia conservadora se estructura en torno a la imagen del padre estricto que cree en la necesidad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados.

El gran logro de la estrategia de los conservadores ha sido el de estructurar todos los asuntos políticos en torno a estos valores básicos y profundamente asentados en la mentalidad de gran parte de los ciudadanos. Profundizando ese sistema de conceptos y valores, los intelectuales al servicio de los republicanos estadounidenses han sido capaces de elaborar un discurso articulado y un lenguaje eficaz. Eficaz porque reconoce el poder de nombrar, que es el de empotrar cada denominación en un marco conceptual que implica valores y sentimientos de los que las audiencias son generalmente inconscientes. Y ese lenguaje bien armado con sus implicaciones morales y emocionales tiene el poder de definir las realidades una vez introducido y reiterado en los medios de comunicación. La «guerra contra el terror» es un ejemplo. Activa el miedo a un terror difuso —y con el miedo, el marco del padre estricto— y asocia terrorismo con «guerra», que requiere un comandante en jefe, un «presidente de guerra», poderes especiales para la guerra, así como naciones que atacar, etc.

Competencia discursiva

A la hora de tratar determinada cuestión, el espacio discursivo se va construyendo con la interacción de las distintas visiones de una misma idea. De esa forma, el discurso libertario se mezcla con el discurso del resto de tendencias políticas en los movimientos sociales, entrando en competencia comunicativa con otros discursos ideológicos. El discurso (también las prácticas) de los movimientos sociales se construirá en base a cómo se distribuya la hegemonía de las distintas tendencias dentro del movimiento social. De la habilidad de los libertarios dependerá evitar la preponderancia de las tendencias reformistas o autoritarias, manteniendo la autonomía del movimiento.

Asimismo, el discurso resultante de los movimientos sociales entrará en competencia discursiva con el de otros agentes de la sociedad: Empresas, instituciones estatales, think tanks y grupos de poder. Por ejemplo el discurso ecologista sobre el cambio climático entra en competencia con el discurso del gobierno, el discurso empresarial favorable a las renovables, el discurso que niega el cambio climático... De esa competencia la mayoría de la sociedad integrará su visión sobre el tema. De ahí que sea esencial desarrollar nuestras habilidades comunicativas para ser un vector de influencia en la construcción del discurso hegemónico.

Más allá de eso, también se intuye ahí la necesidad estratégica de “empujar hacia la izquierda” el discurso del resto de actores sociales. A la inversa del caso del conservadurismo estadounidense que nombrábamos, si son los valores propios de la izquierda libertaria los que se establecen socialmente, es decir, los que se vuelven hegemónicos, el resto de actores tendrá que construir sobre ellos su discurso, lo que dificultará su labor comunicativa. De ahí que sea interesante para los anarquistas que ciertos valores que les son propios se generalicen (lo que entra en contradicción con el “cuanto peor, mejor” que defienden algunos).

El marco discursivo

Como hemos dicho, estamos comunicando nuestro proyecto político a cada momento. Sin embargo, hay espacios discursivos de especial notoriedad, como los que de vez en cuando surgen en los grandes medios de comunicación.

Resulta necesario valorar la oportunidad y la capacidad de un marco discursivo a la hora de participar en él. ¿Va a salir reforzada nuestra posición o va a ayudar a dar a conocer nuestro argumentario? ¿Tenemos capacidad para expresarnos en ese marco? Si es así debemos aprovecharlo. La pregunta, en definitiva, no es otra que: ¿Merece la pena?

Parte del movimiento anarquista se ha negado a hacer uso de los medios de masas casi por principio, pero la cuestión es más bien estratégica. Por supuesto, para aprovechar los espacios de especial notoriedad debemos estar preparados, tener una buena estrategia comunicativa (saber qué y cómo se va a decir) y habilidades comunicativas (capacidad para expresarse adecuadamente).

Otros actores tienen clara la necesidad de expresar su argumentario en los medios de masas. Es paradigmático el caso de Pablo Iglesias, apareciendo como tertuliano habitual en cada vez más programas televisivos. ¿Está ayudando a reforzar socialmente su argumentario político? Y, sobre todo ¿Podría el anarquismo hacerlo con el que le es propio? ¿Por qué no lo hace?

Comunicándonos II

Desarrollando una estrategia comunicativa efectiva

Una estrategia comunicativa efectiva exige determinar de manera previa dos variables. Primero, el público objetivo. Segundo, los fines de la comunicación o, lo que es lo mismo, el tipo de relación que se quiere establecer con el público (o los públicos) seleccionados.

Respecto a los públicos, la edad, la condición social o la tendencia ideológica son variables que permiten distinguir distintos tipos. La estrategia comunicativa decidirá centrarse en uno o algunos de ellos.

Respecto a la relación a establecer con el público: informar, educar o provocar son fines distintos y determinan modelos de actuación que no siempre pueden o deben coexistir en una campaña comunicativa. Estos tipos de acciones comunicativas tienen sentido o no siempre en función del público al que se dirigen.

Para desarrollar una estrategia comunicativa efectiva es necesario tener en cuenta las siguientes cuestiones:

Presencia de la comunicación. Normalmente los movimientos sociales no parten de la necesidad de elaborar una estrategia comunicativa coherente, sino que directamente comunican cuando consideran que hace falta. De esta forma, entre las actuaciones comunicativas no hay un hilo conductor predefinido, sino que gana el día a día (lo urgente frente a lo importante). Es necesario reconocer la necesidad de la comunicación desde el primer momento, situando la comunicación como parte orgánica del trabajo del colectivo.

Comunicación planificada. Delimitar plazos concretos para cada paso de la campaña e indicadores para evaluar su influencia (cantidad de material repartido, apariciones en prensa, incremento de visitas en web...) Hacer un listado general (aproximado) de la gente con la que contamos para cada acción, evento, labor de la campaña...

Comunicación concreta. Buscar pocas ideas-fuerza importantes a transmitir. Análisis de 1. objetivos que se persiguen, 2. público al que nos dirigimos y 3. mensajes que se quieren difundir. Esencial especificar lo máximo posible estos objetivos para evitar sensación de “incumplimiento de metas”. En consecuencia, seleccionar metas alcanzables y que sea posible evaluar.

Comunicación enfocada. ¿Qué efecto queremos producir en el público? informar, divertir, provocar una actitud o una conducta específica, transmitir valores, enseñar... Conocer los públicos a los que podemos llegar es esencial para toda actuación comunicativa.

Algunas técnicas para la selección del público y la estrategia comunicativa

Dinámica de los círculos concéntricos de afinidad

Dos objetivos: Delimitar los públicos e intentar conocerlos y reflexionar sobre nuestro papel comunicativo.

Pasos

  1. Elaborar un gráfico con 6 o 7 círculos concéntricos. El círculo más interno representará nuestra asociación. Los círculos más cercanos a este (más internos) representarán los públicos más afines, mientras que los más externos representarán grupos sociales más alejados de nosotros, menos sensibilizados con los temas que tratamos.
  2. Durante unos 15 minutos y de manera individual, cada participante en la dinámica incluirá en los círculos los grupos que considere adecuados, valorando de manera personal la proximidad de cada público con nuestra asociación. Los grupos deben incluir tanto aquellos a los que ya llegamos como aquellos a los que nos gustaría llegar (estos pueden haberse consensuado previamente, pero no es necesario).
  3. Puesta en común. Se consensúa entre los participantes en la dinámica un gráfico con los distintos colectivos y su nivel de proximidad.
  4. Selección de públicos objetivos. Se decide a qué públicos queremos darles prioridad en nuestra labor comunicativa. Se clasifican los públicos en una lista de prioridad. Parece evidente que no necesariamente son los públicos más afines los más prioritarios, a veces nos puede interesar dirigirnos al público menos sensibilizado con las temáticas que tratamos o bien a un público en una posición intermedia.
  5. Se reparten los públicos objetivos entre las personas de la dinámica, con el fin de investigar más en profundidad a ese público y elaborar un propuesta estratégica para mejorar la comunicacación con ese grupo. Es importante asesorarse sobre los distintos canales de comunicación con cada grupo.
  6. Unos días después cada persona trae los resultados de su investigación, se debate y se elabora un manual que describe los distintos públicos y define estrategias comunicativas para llegar a cada uno de ellos. Este manual servirá de referencia para dirigir la labor comunicativa de las campañas de la asociación.

Estudio de los públicos: Recursos sociológicos

El estudio de los públicos puede realizarse utilizando material disponible de manera pública: Encuestas de opinión, investigaciones sociológicas, estudios de mercado sobre preferencias y gustos, etc. Hay que tener cierta experiencia para analizar toda esa información, pero el coste es bastante menor que tratar de realizarlos nosotros mismos. Algunas de estas fuentes:

  • Estudios del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Los barómetros del CIS permiten comparar históricamente la opinión de los encuestados y además de temas generales, incluyen temas específicos que pueden sernos de interés.

  • El INE, Instituto Nacional de Estadística nos ofrece mucha información sobre la población y sus hábitos. Cuenta con publicaciones periódicas y temáticas.

  • En el ámbito europeo, el Eurostat ofrece multitud de informes y estudios. También el portal de la Unión Europea permite acceder a esa información.

  • El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo realiza publicaciones anuales. Una de las más conocidas es el Informe Sobre Desarrollo Humano.

  • Informes del Observatorio de Sostenibilidad en España (OSE), sobre distintos aspectos de nuestro modelo de desarollo (uso de los recursos, del suelo, de las tecnologías, etcétera..). El OSE realiza informes anuales y otros informes temáticos.

Test del material comunicativo

El objetivo de esta técnica es probar el impacto real del material que elaboramos sobre el público al que lo dirigimos. Un test del material comunicativo entre un grupo de personas que representan los distintos públicos potenciales a los que queremos llegar puede ayudarnos a mejorar su diseño, el tono del lenguaje utilizado, etc. Tendremos que elaborar un cuestionario con los elementos que investigamos. Por ejemplo, si ponemos a un representande de nuestro público obejtivo ante un tríptico, podríamos elaborar un cuestionario como el siguiente:

  1. ¿Se entiende correctamente el tríptico?
  2. ¿Cuál es la idea más importante que destaca el texto? (pregunta para corroborar la correcta comprensión del texto)
  3. ¿Te ha gustado el diseño del tríptico? ¿Qué es lo que más te ha gustado? ¿Qué cambiarías?
  4. ¿La tipografía utilizada te parece adecuada? ¿Se lee bien el texto?

Integrar la comunicación

Por encima de todo, resulta necesario integrar la labor comunicativa en el trabajo diario del grupo. De acuerdo a las siguientes fases:

  1. Planificación: Estudio del público, la orientación de la campaña, análisis del material, establecimiento de objetivos y de indicadores para evaluación de la campaña
  2. Coordinación: Reparto eficaz de las tareas comunicativas, desde la elaboración del material al reparto del mismo.
  3. Realización: Llevar efectivamente a cabo las tareas repartidas.
  4. Evaluación: Análisis de los resultados en función de los indicadores establecidos previamente.

Comunicándonos I

Comenzamos una serie de entradas sobre comunicación para movimientos sociales. Esperamos que puedan servir para mejorar nuestras habilidades comunicativas con el objetivo de dar a conocer la propuesta política anarquista.

Los movimientos sociales juegan un importante papel en la difusión de ideas críticas y la sensibilización de la mayoría de la sociedad en determinadas problemáticas. Por ello, su dimensión comunicativa es innegable. Dentro de los MMSS, cada grupo se ve regularmente ante la necesidad de dar a conocer su trabajo, sus posicionamientos ideológicos, su argumentario y su propuesta de acción. Sin embargo, la capacidad comunicativa de estos movimientos es muy limitada. Muchas veces por falta de recursos e ideas, pero también por la falta de estrategias comunicativas coherentes. No dar a la labor comunicativa la suficiente importancia resulta en falta de habilidad a la hora de transmitir, con formas de comunicación que reproducen una y otra vez los mismos errores, que condenan a los colectivos al aislamiento y a sentirse incapaces de influir.

La comunicación es una parte esencial del quehacer político que puede llevar a un verdadero proceso de transformación social: Romper con el aislamiento, llegar a la sociedad, construir conciencia crítica... para todo ello resulta esencial integrar en el trabajo de los colectivos algunos métodos para evaluar y mejorar los procesos comunicativos.

En concreto los anarquistas, a nivel comunicativo, nos encontramos en el vagón de cola de las tendencias políticas de clase. Parece evidente que la influencia social del anarquismo es más que limitada, a pesar de que ciertas ideas-fuerza libertarias tienen bastante aceptación dentro de las luchas sociales: El asamblearismo, el rechazo a los partidos... todo eso parece ocurrir a pesar del movimiento anarquista y no gracias a él. La autorreferencialidad, la obsesión por determinadas estéticas, el minusvalorar las formas en que se produce la comunicación, ignorar la comunicación no verbal, repetir los mismos esquemas comunicativos, conformarnos con las mismas técnicas de siempre... Todas esas miserias constituyen los límites a nuestra capacidad comunicativa.

Sirvan estos apuntes sobre comunicación para tratar de mejorar nuestras habilidades en este campo.

Algunas consideraciones previas sobre la comunicación

La comunicación no es solo algo verbal y no es siempre intencionada

Tenemos asociada la comunicación a las palabras que pronunciamos (lo que decimos o escribimos) pero en realidad la comunicación va mucho más allá. Nos comunicamos con nuestra ropa, con nuestras acciones.... Nuestros logos, carteles e incluso la maquetación de nuestras revistas influyen en el proceso de la comunicación. Comunicamos al demostrar compromiso y capacidad en nuestros proyectos (por ejemplo, no abandonándolos a las primeras dificultades, cumpliendo los objetivos marcados, manteniendo la calidad...). Comunicamos con nuestra actitud ante determinada situación (por ejemplo, la solidaridad que mostramos durante un conflicto sindical). En muchas ocasiones también estamos diciendo algo sin ser conscientes de ello, por ejemplo con nuestros gestos. En realidad estamos comunicando continuamente nuestro proyecto a la sociedad.

La forma es tan importante como el contenido

En la comunicación entran en juego varios factores, el elemento informativo siempre está conectado al sentido que le aportan el canal, el contexto o el propio código del mensaje. Las cosas se pueden decir de muchas maneras, hasta el punto de negar lo que el mensaje afirma. Es el caso de esas campañas publicitarias cuyo slogan parece ir contra lo que promocionan, donde habitualmente la imagen contradice el slogan. También influye de manera determinante el contexto en el que se desarrolla la comunicación, modificando sustancialmente el mensaje a transmitir. Por ejemplo, un cartel que anuncie tabaco no funciona igual en un estadio que en un cementerio.

El lenguaje visual es complejo

Solemos menospreciar las posibilidades de los lenguajes no verbales y, sin embargo, los códigos que se manejan en el lenguaje gráfico dan para decir mucho. Muchas veces una imagen vale más que mil palabras. Conviene recordarlo.

Seguiremos en la próxima entrada